EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 24 de junio de 2008

NACIMIENTO DE UN MITO


La foto que ilustra este escrito corresponde al partido que se señala como el acta de nacimiento de un mito del fútbol mundial, el de “la Naranja Mecánica”. Como hijo del tiempo en que nació, este nombre se tomó prestado por la prensa asociando el color de las camisetas de la selección holandesa con un film de culto de la época por el que Stanley Kubrick llevó al cine la novela homónima de Anthony Burgess. Hablar de la Naranja Mecánica es hablar también del momento del nacimiento mundial del que se llamó “Fútbol Total”, que básicamente se puede definir como aquel en el que todos atacan y todos defienden; una concepción del fútbol que no es una táctica sino una forma de jugarlo.

De la mano de Marinus Michels la selección holandesa fue la sensación del mundial alemán de 1974, en donde, apoyándose en un grupo irrepetible de jugadores de gran clase y magnífica preparación física, liderado por Cruyff, pasó por encima de selecciones como Uruguay, Argentina y Brasil para caer en la final ante el equipo anfitrión. Cuatro años después, en el mundial de Argentina, volvió a repetir el resultado frustrante al caer nuevamente en la final ante el anfitrión. De esta forma se convirtió en una figura poco satisfactoria como es la del vencedor moral o campeón sin corona, pero mereció pasar para siempre a ocupar un puesto destacado en la historia del Fútbol (así con mayúscula).

En el mundial alemán del 74 Holanda maravilló a los aficionados y revolucionó el fútbol mundial al romper con las encorsetadas tácticas dominantes hasta ese momento, las que derivaban de una WM ya periclitada y que había venido a degenerar en el cerrojazo casi generalizado. Con su juego en el que todos atacaban y todos defendían, con laterales que eran un atacante más y donde el portero también tenía en momentos que defender fuera de su área, con apoyos constantes, desdoblamientos, relevos, presión para recuperar el balón. En definitiva, el fútbol moderno: algo que ahora es usual sobre un terreno de juego pero entonces era novedoso.

La foto corresponde al partido celebrado el 15 de junio de 1974 entre las selecciones de Uruguay y Holanda, con el que ambos conjuntos debutaban en Hannover como integrantes del grupo tres en la primera fase del mundial de Alemania 1974. Neeskens y un siempre expeditivo Montero Castillo chocan en la disputa de un balón. El resultado fue de Holanda 2 Uruguay 0, los dos goles de Rep. La selección uruguaya, dos veces campeona del mundo y que en el anterior mundial había alcanzado un brillante cuarto puesto, en Alemania 74 tuvo un pobre papel, siendo eliminada en la primera fase al conseguir sólo un punto.

Como notarios para dar fe del nacimiento del mito a la vez que lo sufrían en propias carnes, en aquel partido se alinearon con Uruguay los tres únicos granadinistas presentes en este mundial: el citado Montero Castillo, que por entonces ya formaba parte de la plantilla rojiblanca a la que había llegado al principio de esta temporada; Mazurkiewicz, que llegaría al Granada la temporada siguiente; y también otro hombre que dos años después se convertiría en jugador granadinista, Denis Milar, sustituto en la segunda parte de su compañero Cubilla.

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