EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 27 de junio de 2008

MADRID SE RINDIÓ



La sonrisa se dibuja en los rostros de los tres granadinistas que aparecen en la foto: González, Nicola y Floro. Y no es para menos ya que acaban de vencer al R. Madrid en su propia sede, Chamartín (el nombre de Bernabéu todavía no lo había adquirido). La instantánea corresponde al Suplemento Gráfico de Marca, de 23 de mayo de 1944, y recoge el partido jugado dos días antes cuyo resultado de 0-2 (0-0 de la ida) suponía que el Granada eliminaba a los merengues y accedía a cuartos de final de la copa del Generalísimo. Es una fecha histórica para el granadinismo pues es la primera vez que el Granada salía triunfante de su visita a Madrid.

Este R. Madrid de posguerra, en el que se alinearon cuatro jugadores internacionales, no es todavía el todopoderoso que conocemos pues hasta este momento sólo contaba en su palmarés con dos ligas, ambas de los tiempos de la República, y tendrían que pasar todavía casi diez años para que consiguiera su tercer título liguero, cuando la llegada de Di’Stéfano lo convierta en el cuadro que arrasa en España y en Europa. Pero esto no quita un ápice de gloria al triunfo granadinista. Ya saben, eso que hace grande al fútbol, ese gran orgullo de la pequeña población que se impone a una grande.

Floro; Millán González; Sosa, Melito, Sierra; García, Trompi, Nicola, Safont y Mas. Estos son los hombres que jugaron y vencieron aquella tarde. Nicola y Safont fueron los goleadores.

Se trata de un Granada en su tercera temporada entre los grandes, la mejor de las cuatro de ésta su primera aparición en la máxima categoría. De la mano del húngaro Esteban Platko, hermano del famosísimo Frank Platko, portero del Barcelona de los años veinte inmortalizado por Rafael Alberti, el Granada C.F. tuvo un comienzo de liga más bien malo, pero al final consiguió la que durante veinticinco años fue su mejor clasificación histórica, un más que digno octavo puesto (de catorce) en Primera División. Marcel Domingo en la 68-69 lograría igualar la marca y tres años después, en la 71-72, Joseíto la superaría con un sexto puesto (en ambos casos en una primera división de dieciséis clubes) y volvería a igualar el nuevo récord dos años después, aunque ya en esta ocasión con una primera de dieciocho clubes.

A pesar del logro histórico no fue un camino de rosas la labor del míster magiar a lo largo de la temporada pues, siguiendo a José Luis Entrala en su magnífica serie publicada en Granada Hoy, 60 Partidos Inolvidables, eran bastantes los aficionados granadinistas que no estaban de acuerdo con sus planteamientos por considerarlos excesivamente conservadores, ya que retrasaba al medio centro y eso de jugar con ¡¡¡tres defensas!!! no gustaba demasiado, faltaba el espectáculo.

El húngaro, fichado precisamente porque su trabajo convenció a la directiva desde que tuvieron ocasión de verlo de cerca al frente del Valladolid en el partido único de promoción con que se salvó la máxima categoría la temporada anterior, era un innovador para la época y para el país, y sus métodos eran un atisbo de lo que después sería práctica general y se conocería como la WM. En realidad, la WM estaba ya más que implantada en Europa desde antes de la Segunda Guerra Mundial, pero en España, por razón de nuestra guerra y el posterior aislamiento, llegó con retraso y, como a menudo ocurre con las innovaciones futboleras, topó al principio con la contestación de gran parte de los aficionados, no sólo granadinistas, para acabar siendo utilizada por todos los equipos.

En cuartos de final el Granada se tropezó con el club que por entonces era intratable en la competición copera, el At. Bilbao. El 6-1 de la ida en San Mamés dejó la eliminatoria más que resuelta y aquí se acabó la aventura en el torneo del KO. Pero ahí queda para la historia la primera vez que los rojiblancos hacían morder el polvo a los de la capital en su propio feudo.

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