EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Herranz, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Tomé.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 15 de marzo de 2018

EL ALA JAMÓN

 Marín-Trompi, un “ala jamón”

  
Fin de la mala racha
Jugadas las diez primeras jornadas de la liga 43-44 y faltando sólo tres para terminar la primera vuelta, el Granada, que sólo había ganado un partido, el primero frente al Oviedo, ocupaba plaza de descenso directo a segunda. Los malos resultados habían traído la dimisión del presidente Martín Campos, sustituido por Antonio Becerra, y también la importante modificación del sistema de juego puesto en práctica por el entrenador Esteban Platko, que quiso ensayar algo diferente -la WM- pero se vio obligado a deshacer su intento de modernización y volver a lo tradicional (en aquellos momentos, desarrollar la WM suponía toda una innovación en el fútbol español). No era, desde luego, muy halagüeño el panorama granadinista a primeros de diciembre, pero a partir de la jornada 11 el Granada pondrá fin a la peor racha de toda la temporada (sólo tres puntos de 18 posibles y nueve partidos seguidos sin ganar) y va a encadenar tres victorias consecutivas, dos de ellas a domicilio, que van a aclarar bastante la situación y a devolver la sonrisa al granadinismo.
La primera de las tres fue en el Sequiol de Castellón, de donde nos trajimos un 0-2 en un sensacional partido de los rojiblancos (según Marín, el mejor desde que el Granada estaba en Primera) y con un Trompi, en un gran momento de forma, nuevamente como artista del regate, del malabarismo y de la asistencia al compañero mejor situado.
La principal novedad en la alineación rojiblanca en Castellón fue la vuelta de Floro, sustituyendo a Casafont, que había jugado todos los partidos desde que empezó la liga pero que en el anterior fue señalado como responsable de al menos dos de los tres goles del At. Aviación; Floro, será ya titular en todo lo que queda de temporada, tanto en liga como en copa, y el joven portero catalán Casafont, pese a que comenzaba a adquirir cierta nombradía y del que se había rumoreado que estaba a punto de fichar por el Sevilla, ya no volverá a jugar en el Granada en partido oficial hasta dos temporadas después, siendo en el intervalo cedido primero al Betis y después al Ceuta, ambos de segunda, mientras hacía la mili.  

Floro recuperó la titularidad en la jornada 11 y ya no la abandonó

Victoria ante el Español con el matasuegras de Fernández de Burgos
La jornada siguiente, penúltima de la primera vuelta, confirmó el buen momento rojiblanco. Una goleada por 4-0 fue lo que se llevó el Español de su visita a Los Cármenes, importante victoria porque el Español era un rival directo en la lucha por escapar de la quema, de manera que los dos puntos, que llegaban justo antes del parón navideño, sirvieron para abandonar los puestos de descenso directo y subir hasta el 11º.
Saucedo, para Patria, radiante de felicidad, celebra en su crónica que el Granada haya abandonado aquel sistema defensivo (la WM), pobre y atropellado, y que no le iba, y haya vuelto al juego alegre y de pase corto que fue el característico de sus mejores momentos. Fernández de Burgos, para Ideal, dice que el sistema reservón del tercer defensa ha fracasado absolutamente en el Granada, y se congratula de que se vuelva a la improvisación frente al encorsetamiento que significaba la forma de jugar anterior; para el plumilla es mejor la ausencia de táctica preconcebida y de esa manera los futbolistas se dejen llevar de la inspiración del momento y se lancen a la ofensiva o se replieguen a defender en masa; es lo que Fernández de Burgos denomina sistema del “matasuegras”.


                                                                            Recorte de Ideal acerca del 4-0 al Español
  


Marín-Trompi,
el “ala jamón”
Pasada la Navidad, el Granada tenía dos desplazamientos seguidos, a Vigo, con visita al colista Celta en el último partido de la primera ronda, y a Oviedo, clasificado en la zona media. Las infraestructuras ferroviarias españolas en estos primeros cuarenta seguían en muy precario estado y un desplazamiento a la otra esquina de España podía durar dos días con sus noches en el mejor de los casos, así que la expedición rojiblanca partió para tierras gallegas y se despidió hasta pasados dos domingos, ya que desde Vigo, en lugar de regresar a Granada, se trasladaría el equipo a Asturias, con parada intermedia en Ponferrada para jugar un amistoso y con lo recaudado por el bolo sufragar el coste del desplazamiento y los muchos días de estancia en tierras bercianas.
                El primero de los compromisos se saldó con una nueva victoria 0-1, la tercera de la buena racha, en Balaídos, en partido jugado el 2 de enero de 1944, casi a la vez que en Granada el dimitido Ricardo Martín Campos, como teniente de alcalde, portaba el Pendón en la tradicional procesión cívico-religiosa de la Toma. En Vigo, con presencia como delegado federativo solicitado por el Granada (así como jueces de línea neutrales) del secretario general de la Federación Española, Sánchez Ocaña, el único gol del partido fue de sombreros, en jugada individual de Aparicio, que dribló en un pañuelo a varios contrarios. Pero los verdaderos triunfadores fueron dos granadinistas en su mejor momento, el ala derecha que formaban Marín y Trompi. En el diario Pueblo se publicó lo siguiente sobre la victoria rojiblanca en Vigo: «Aquí, en Madrid, recordamos con frecuencia a los chicos de Los Cármenes. ¡Pensar que les hicimos el regalo de Marín y Trompi! Un ala derecha “jamón”». Por su parte, el ex seleccionador nacional Eduardo Teus, en su colaboración periodística semanal dijo de ellos que eran una pareja que borda el fútbol.
Era la tercera victoria consecutiva, las tres sobre rivales directos y sin encajar un solo gol, y de esta forma el Granada conseguía situarse noveno, tres puntos por encima de los puestos de descenso, y distanciar al colista Celta a seis puntos.    

El Granada 43-44 en otra colección de cromos

 
 
El Granada sano y salvo
Como queda dicho, las infraestructuras ferroviarias españolas de la primera posguerra dejaban mucho que desear y, aunque pasadas por el tamiz de la censura, eran frecuentes las noticias de accidentes ferroviarios. Unos días antes del viaje del Granada a tierras gallegas y asturianas había ocurrido en el pueblo almeriense de Fiñana un choque de trenes de mercancías que se saldó con una decena de muertos. Y al día siguiente de la victoria granadinista en Vigo, 3 de enero de 1944, ocurría la que a día de hoy sigue siendo la mayor tragedia del ferrocarril español (y según algunas fuentes, la tercera peor del mundo), el choque de trenes en el interior de un túnel (el Túnel 20) en Torre del Bierzo, León, que provocó un enorme incendio en el que se estima que murieron varios cientos de pasajeros de uno de los convoys accidentados, el expreso Madrid-La Coruña, formado entero con vagones de madera, aunque oficialmente la cifra de fallecidos se quedó en 83, más 64 heridos. El bestial choque y posterior incendio se debió a que el expreso Madrid-La Coruña, que acumulaba ya un retraso de más de dos horas, por falta de adecuado mantenimiento de un material ferroviario ya de por sí obsoleto, perdió los frenos en una pronunciada pendiente justo antes de llegar a la estación de Torre del Bierzo y fue a estrellarse con otro tren que maniobraba dentro del llamado túnel 20. La cifra exacta de fallecidos nunca se supo y se habla de entre 500 y 800. Sí que se sabe que el correo expreso viajaba abarrotado, cerca de mil personas, con pasajeros en los pasillos y en las plataformas exteriores ya que eran fechas navideñas, aunque parece más cercano a la realidad el  número de algo más de trescientas víctimas mortales.
                La gran tragedia ferroviaria tuvo su repercusión entre el futbolerismo local dado que se sabía que el Granada desde Vigo viajaría a una localidad muy cercana al lugar del siniestro, Ponferrada, la capital de la región del Bierzo, donde tenía concertado jugar un amistoso antes de comparecer en Oviedo para disputar la primera jornada de la segunda vuelta. Así, en primera instancia, surgió la duda de si la expedición rojiblanca podía ir a bordo de uno de los trenes siniestrados, como se supo que le había ocurrido al modesto Betanzos, que perdió a dos de sus jugadores en el accidente y varios más resultaron heridos. Pero Patria tranquilizó a la hinchada el 6 de enero al publicar la noticia de que el Granada había viajado a Ponferrada en otro tren y allí se encontraban todos sanos y salvos. En Ponferrada el día de Reyes el Granada venció al equipo local, de Tercera División, por 2-9.

Aparicio, autor en Balaídos de un gol de sombreros que servía para alejar el descenso 


 
En Oviedo se quebró la buena racha
            Desde Ponferrada nuestro equipo se desplazó a Oviedo para disputar en Buenavista el primer partido de la segunda vuelta. De la llegada a la capital asturiana informa Patria en crónica que firma Antonio Crovetto, periodista granadino al servicio del diario ovetense La Nueva España. En la reseña se duele el plumilla de que Conde, como capitán, se negó a estrechar su mano, resentido porque en la temporada anterior su crónica del partido Oviedo-Granada fue inadmisible, según Conde (en su crónica venía a decir Crovetto que no le había gustado el Granada y que en años anteriores había dado mejor imagen). Por su parte, el míster Platko, continúa doliéndose el periodista granadino-asturiano, quiso tomarle el pelo –dice- y al preguntarle por el once que jugaría al día siguiente le contestó con una alineación que en nada se parecía a la que tenía en mente, una alineación formada por Casafont, Euskalduna y otros que ni siquiera habían viajado con el equipo. La descortesía del míster Platko molestó al gremio de la prensa asturiana, que se lo recriminó en una nota oficial.
                En Oviedo, frente a otro rival directo, se cortó la buena racha del Granada y salimos derrotados 2-0 en un partido sin demasiada historia en el que defensa y media sobresalieron, no así la delantera. A pesar de la derrota siguió el Granada ocupando el noveno puesto de la tabla (posición que ocupará ya ininterrumpidamente hasta la antepenúltima jornada) y su distancia de tres puntos sobre el descenso directo.
Cuando partía el equipo de la estación ovetense fue a despedirlo el ex granadinista Bachiller, enrolado en el Gijón, de segunda, donde parece que no le iban demasiado bien las cosas. También estuvo en esa despedida el plumilla Crovetto, quedando olvidado con un apretón de manos el contencioso que con Conde existía.

 Antonio Conde Aja

 
Fontana por Pizarro
En enero de 1944 hay relevo en el Gobierno Civil y Jefatura Provincial del Movimiento de Granada. El camarada Fontana Tarrats sustituye al camarada Pizarro Cenjor. Presencia el acto de toma de posesión en la casa de Falange el camarada Sancho Dávila.
                Éste último, el aristócrata Sancho Dávila, legitimista opositor de Hedilla, primo y pasante de José Antonio Primo de Rivera, a quien aspiraba suceder, falangista del ala dura cuyo mayor “mérito” era haber dirigido a las órdenes de Queipo de Llano las brutales campañas de represión contra los desafectos al Movimiento en la retaguardia andaluza (y a quien muchos años después el cantaor Miguel de Molina señaló como uno de sus agresores en noviembre de 1939, por maricón), recientemente había sido aparcado en el cargo de Delegado Nacional de Provincias de la cosa de los 27 puntos (no precisamente de sutura), en calidad del cual había viajado ex profeso desde Madrid para apadrinar el acto de toma de posesión del nuevo gobernador civil. Sancho Dávila casi estaba estrenando su nueva sinecura con la que el Movimiento le agradecía los servicios prestados y al mismo tiempo lo apartaba de la política de primera fila relegándolo a un cargo burocrático como el de delegado de Provincias de FET de las JONS, lejos de la dirección y adoctrinamiento en los valores falangistas que había venido ejerciendo en su cargo anterior de delegado de la Organización Juvenil. Y es que los vientos que llegaban de Europa indicaban claramente que la que parecía invencible Alemania iba a ser derrotada y aniquilada en un corto plazo de tiempo, así que convenía al Régimen (es decir, a Franco) ir descabezando de los primeros puestos a todos los que se habían distinguido en sus furibundos amores hacia el Eje. En los años cincuenta disfrutará Sancho Dávila de otra sinecura como la de presidente de la Real Federación Española de Fútbol.

Sancho Dávila y Fontana Tarrats con Pizarro Cenjor saludando a la romana

El muy alto (1,90) José María Fontana Tarrats, de 32 años, catalán de Reus, iniciaba así su mandato como primera autoridad provincial. Estamos ante uno de los gobernadores civiles que más impronta dejaron en Granada. Su antecesor en el cargo, Pizarro Cenjor, un militar, se había preocupado durante sus tres años de mandato casi exclusivamente de la preservación del orden público y la lucha contra la guerrilla, por el contrario, Fontana, licenciado en Derecho y experto economista político, muy imbuido  del credo joseantoniano de primera hora, enseguida se involucrará en los problemas sociales y económicos de la provincia y así, de su paso por el palacete de Gran Vía también quedará huella en el ámbito del deporte. A su gestión hay que agradecer gran parte del hecho de que al poco tiempo de su llegada se dispusiera en Granada de unas modernas instalaciones deportivas que ya venía demandando la ciudad, como fueron las del Estadio de la Juventud. También sus gestiones dieron como resultado la realización de la proyectada y siempre postergada prolongación del tranvía de la Sierra hasta el Barranco de San Juan y la reconstrucción del albergue de la Sociedad Sierra Nevada en los llanos de Otero, destrozado durante la Guerra Civil. Además, en 1945 sería nombrado presidente de honor del Granada CF, al que ayudó como máxima autoridad provincial en momentos comprometidos para la continuidad del club.
El nuevo gobernador civil se alojará unos meses en el hotel Alhambra Palace, hasta que en marzo de 1944 estén listas las reformas de la nueva sede del Gobierno Civil, en el palacio de la Gran Vía que fue de los Müller, abandonando el caserón de la calle Duquesa, que servirá para ampliar las instalaciones de la Universidad.
Rara avis con camisa azul podríamos decir que fue Fontana. Era, antes que nada, un intelectual, autor de innumerables artículos de prensa y de varios ensayos políticos en los que exponía ciertas tesis que quizás puedan parecer chocantes por venir de un falangista convencido, por ejemplo, su defensa del federalismo como forma de organización del estado (¡¡¡en la españaunagrandelibre de Franco!!!) y la conveniencia de una doble capitalidad Madrid-Barcelona, como posibles soluciones al problema, siempre latente, del separatismo. Por sorprendente que resulte, mantener estas tesis, lejos de causarle algún problema le valieron el Premio Nacional de Literatura Francisco Franco en 1968.

 Abel en tierra de Caín, Premio Nacional de Literatura Francisco Franco

Cuando llegó a Granada era muy joven y ninguno de sus ensayos había sido publicado todavía, pero ya se había estrenado como articulista en Destino, revista falangista de la que fue uno de sus fundadores en 1937, y en la prensa local de Tarragona, y en nuestra tierra también cultivó su vena literaria con numerosos artículos de opinión que firmaba con el seudónimo “Juan Darro” y que insertaban los dos diarios granadinos. Lo que exponía en estos artículos, siempre muy subidos de tono azul mahón («Justicia Social dentro del orden»), parece ser que incomodaba a ciertos pesos pesados de la política y las instituciones locales, léase alcalde y rector magnífico, que casi desde primera hora mantuvieron una enemistad más o menos larvada con el nuevo gobernador civil. Eso unido a la política reformista que Fontana intentó llevar a cabo en sus tres años y medio granadinos (una política que propugnaba un cambio radical en las estructuras económicas y sociales, atacando en su raíz aquello que lastraba la economía provincial, incluida la estructura de la propiedad agraria) con el fin de sacar a la provincia de Granada del estado de postración en que se hallaba en lo económico, una política -la de Fontana- muy dentro de los cánones de la ortodoxia nacionalsindicalista pero que chirriaba (por eso mismo, por joseantoniana) en las mentalidades de las fuerzas vivas granatensis más inmovilistas, que  consideraban a Fontana poco menos que un bolchevique.
Hasta junio de 1947 se le toleraron sus “cosas” y su independencia de carácter, que le hacía aparecer más cercano del pueblo llano que de los poderes fácticos penibéticos. En esa fecha fue destituido y después apartado de la política activa.

 José María Fontana Tarrats

 
Nueva calle en La Manigua
La calle Ángel Ganivet, la primera que se abrió sobre los solares del desaparecido barrio chino o rojo de Granada que fue la Manigua, ya se llamaba oficialmente así, Ganivet, aunque la mayoría de la gente la conocía por calle Nueva. Unos meses después de la apertura y bautizo de esta calle principal, a primeros de 1944, empieza a perfilarse la segunda nueva calle del céntrico emplazamiento, una calle en escalera y que conecta plaza del Carmen con Ganivet. Se trata de la antigua calle Paso y Delgado, que antes del derribo de la Manigua enlazaba la plaza del Carmen con la Acera del Casino y Puerta Real. En la actualidad esta calle presenta la peculiaridad de tener dos nombres oficiales, con sus dos placas de cerámica correspondientes, ambas enfrentadas: en la esquina con la plaza del ayuntamiento, a la derecha, sobre la fachada de lo que fue el Club Taurino, se lee Paso y Delgado, y a la izquierda, justo enfrente, vemos otra placa, más moderna, donde se lee Escudo del Carmen.                         
                La noticia se inserta en la sección La Calle, que con regularidad venía apareciendo sin firma en la última página de Ideal. El reportero da cuenta del nacimiento de la nueva calle y al mismo tiempo carga las tintas en lo que le parece muy oportuna reforma del corazón mismo de Granada, aconsejando a los usuarios de la nueva vía que la desciendan rápidamente hacia Ganivet, y más rápidos aún, por razones higiénicas, «…sin mirar al frente y mucho menos a la izquierda, se lancen a Puerta Real…», y es que los derribos han dejado a la vista cosas que antes estaban ocultas y que es mejor no ver, «…se ha creado un foco pestilente-en todos los aspectos- en los solares que antes recataban de la mirada pública las tapias erigidas para la inauguración oficial de la nueva vía».


                                                                 Maqueta de cómo quedará la antigua Manigua
    

domingo, 4 de marzo de 2018

DIMISIÓN DE MARTÍN CAMPOS

 Casafont, Millán, González, Sosa, Conde, Sierra, Marín, Trompi, Nicola,  Leal y Aparicio,  alineación titular del Granada en la primera parte de la liga 43-44



Ricardo Martín Campos se va
El empate a dos ante el Coruña de la jornada siete 43-44 sentó fatal y provocó una gran crisis en el Granada. Crisis deportiva al quedar el equipo 11º, a sólo un punto de los puestos de descenso directo, y también crisis institucional que dejó al club sin gobierno. Al terminar el partido frente al Coruña, con toda la hinchada saliendo de Los Cármenes bufando sus desdichas tras ver cómo su equipo no había sido capaz de conservar una ventaja de dos goles, entre la masa forofa era perfectamente reconocible la oronda figura de Ricardo Martín Campos. El gran cabreo de la multitud se tradujo inmediatamente en el grito generalizado de ¡fuera! ¡fuera!, sin que faltaran los más exaltados -o más echaos p’alante- que insultaran gravemente a los dirigentes rojiblancos. Dos días después, el presidente Ricardo Martín Campos, secundado por toda su directiva, presentaba su dimisión irrevocable.
 Terminaba así la presencia al frente de los destinos rojiblancos de alguien, Martín Campos, que merece un lugar preferente en la historia del Granada CF, al que sirvió –abnegadamente, subraya Patria en su despedida- desde distintos cargos como directivo y después como presidente, desde 1932, casi desde el mismo momento de la fundación del club. Fue una salida por la puerta falsa de uno de los dirigentes rojiblancos más importantes de toda su historia. Pero en realidad más que un adiós fue un hasta luego ya que Martín Campos volverá a la presidencia menos de cuatro años después, aunque en un Granada muy distinto.

  Ricardo Martín Campos (con sombrero en la foto) no soportó los improperios forofísticos y dimitió

 
Becerra Entrambasaguas nuevo presidente
La inesperada dimisión de Martín Campos no tardó en movilizar a distintos notables granadinistas: Gabriel Morcillo, Pascual Lacal, Manuel Fernández de Prada, Manuel Morales Souvirón, Manuel Pastor, Andrés Molina y Francisco Cabezas, quienes, convocados por el delegado en Granada de la Federación Sur, integraron una comisión de donde debería salir una nueva directiva y poner fin así a la crisis. Pero ni consiguieron llegar a acuerdo alguno ni nadie de entre ellos se animó a dar el paso y ponerse al frente del club, más que nada porque acababa de conocerse que la deuda acumulada por el Granada CF iba ya por las 400.000 ptas. del ala, una muy importante y preocupante losa para la época.
 En vista de que no había nadie que quisiera el sillón, el presidente de la Federación Sur, Antonio Calderón, intentó sin éxito convencer a Martín Campos para que se volviese atrás de su decisión, y al no conseguirlo nombró una nueva comisión, integrada por los dimitidos: vicepresidente, Antonio Becerra de Entrambasaguas, y directivo, Manuel Morales Souvirón, y también por el delegado en Granada de la Federación Sur, José Antelo Llamas.
Pocos días después, tras tantear esa segunda comisión a distintos potenciales candidatos y como ninguno estuviera dispuesto a hacerse cargo del club, el Granada tuvo nuevo presidente por el sistema de nombrarlo a dedo la Federación Sur, y éste no fue otro que el que había venido encabezando la segunda de las comisiones formadas para poner fin a la crisis: Becerra es el designado y éste acepta (no era fácil excusarse en aquellos años de lo que dispusiera la autoridad, fuera ésta del tipo que fuera), pero siempre pareció que esa aceptación la hacía sin mucho convencimiento y a regañadientes. A primeros de diciembre quedaba formada la directiva, en la que la vicepresidencia pasó a ocuparla Juan Diego Pérez de Haro y la secretaría general Francisco García Sánchez (el popular “Indalecio”). Varios de los componentes de la directiva dimitida permanecieron en la nueva, como es el caso de alguien con cierto protagonismo en la tragedia lorquiana, José “Pepiniqui” Rosales Camacho, que continuó como vocal. El primer acuerdo adoptado por la directiva entrante, a propuesta de Becerra Entrambasaguas, fue nombrar a Ricardo Martín Campos presidente de honor del Granada CF.
La flamante directiva entró con aire renovador y con ganas de poner en práctica medidas que sirvieran de fuente de financiación ajena a lo estrictamente deportivo, como darle uso a la explanada de acceso a vestuarios de Los Cármenes. A iniciativa de  Becerra se elaboró un proyecto de construcción de dos bloques de cuatro plantas con doce viviendas cada uno para alquilarlas preferentemente a los jugadores granadinistas y personal del club. En medio iría una piscina cubierta rodeada de jardines y un restaurante, y también se terminaría la tribuna, a medio hacer desde el mismo día del estreno del estadio. En la misma reunión de la junta directiva se acordó también solicitar de la compañía de tranvías que se construyera una nueva línea con parada en Los Cármenes ya que la más cercana quedaba en la Caleta. Buenas intenciones eran, desde luego, pero lo cierto es que nunca más se volvió a hablar de estas cuestiones.

 Antonio Becerra de Entrambasaguas, presidente del GCF desde diciembre de 1943


El Sevilla otra vez
La siguiente jornada, ya la octava, jugada el 21 de noviembre, fue una nueva derrota, 4-1 en el campo del Sevilla. Los Granada-Sevilla (y viceversa) venían siendo desde dos temporadas atrás algo así como una especie de avisperos balompédicos caracterizados por el pobre juego ofrecido por sevillistas y rojiblancos y en los que lo más destacable era siempre la cantidad de estacazos que se sacudían unos y otros, tanto dentro del terreno de juego como en las gradas y en las inmediaciones de los estadios, con pedreas y copiosa lluvia de otros objetos como acompañamiento. Este choque de la 43-44 en Nervión fue del mismo corte, también en esta ocasión saltaron chispas entre granadinos y sevillanos y según las crónicas hubo poca calidad de juego y mucha violencia, y como resultado, Nicola fue expulsado y sancionado cuatro partidos sin jugar por patear a un contrario, y Millán, Aparicio, Trompi y Sosa resultaron lesionados y muy mermados en sus facultades y, como remate, varias lunas del ómnibus rojiblanco quedaron hechas añicos. Una vez más el equipo ofreció una buena primera parte, a cuyo final llegó con empate a un tanto, para en la segunda, jugada entera con sólo diez (y a ratos con sólo nueve ya que Sosa necesitaba asistencia), desmoronarse y ser ampliamente goleado. La derrota supuso también pasar a ocupar el penúltimo puesto de la clasificación, 13º, sólo por encima del Celta, y entrar en zona de descenso directo.               
La gran figura del partido en Nervión fue el portero Casafont. Era el único aprovechable del lote de cuatro que vinieron del Europa a principios de temporada y también era el único que quedaba del susodicho lote, porque a estas alturas de temporada los otros tres ya se habían vuelto por donde vinieron. Desde la primera jornada se había hecho con la titularidad, relegando al banquillo a Floro y a Martí, aunque éste, después de llevar ya tres temporadas en Granada, seguía siendo prácticamente un desconocido para la afición. Las crónicas sevillanas, a pesar de los cuatro goles encajados, alaban su estilo y seguridad y dicen de él que fue de largo el mejor portero que había pasado por Sevilla esta temporada. Incluso se rumoreó el inminente fichaje por los blancos de este portero catalán.


   El guardameta Casafont en el campo del Sevilla acosado por tres contrarios. Fue el mejor a pesar de encajar cuatro goles



Ficha Ramos
            Jugadas las ocho primeras jornadas, el Granada sólo había ganado un partido, el primero del calendario, y era vicecolista, en puesto de descenso directo. Encima, nuevamente estaba en cuadro para viajar a San Sebastián a disputar la jornada nueve: Mas y Melito, hombres muy importantes en esta plantilla, llevaban lesionados desde pretemporada y todavía les quedaban meses para poder volver a contar con ellos; además, de la batalla de Sevilla vino Sosa lesionado y Nicola sancionado; para colmo, Sierra estaba enfermo, Safont se lesionó a última hora y también Aparicio, aunque éste pudo jugar pero mermado. Así, con una alineación de circunstancias en la que Marín ocupó el puesto de nueve, en el campo de Atocha sufrió el Granada una nueva derrota, 3-0, en un pésimo partido de los rojiblancos.
Ante la evidencia de que los fichajes para esta temporada no daban la talla y ante este panorama de lesiones y sanciones, urgía buscar nuevos futbolistas, así que a caballo de noviembre y diciembre se suceden los rumores de fichajes y vienen a Granada varios futbolistas para ser probados. El preferido y por el que más fuerte se apostó era el stuka Torróntegui, ya muy veterano y que acababa de retirarse, pero tras largas gestiones no vino alegando que no quería descuidar sus negocios en Sevilla. También estuvo a prueba el malagueño Segura, medio centro ya veterano que lo mejor de su carrera la había desarrollado en el Sevilla de antes de la guerra y que ya había sido probado por lo menos tres veces por nuestro equipo (la primera en 1933) sin llegar nunca a fichar, e incluso había actuado de rojiblanco en un amistoso la temporada anterior. Muy interesante hubiera sido incorporar al medio izquierdo Ortega, de 21 años, del Sans, al que ya se conocía desde la pretemporada catalana del Granada, natural de Lopera (Jaén), que no fichó aunque gustó bastante en sus partidos de prueba y que desde la temporada siguiente fue titular muchos años en el Valladolid y en el Oviedo, siempre en primera. Tampoco, desafortunadamente, se hizo caso a Cholín, de paso por Granada en viaje de novios, que recomendó el fichaje de Rafael Escudero, joven delantero del Indauchu que se fue al At. Bilbao haciéndole dos goles al Celta en su partido de debut. Casi fichado estuvo el delantero marroquí del Ceuta Melul, quien después de estar cerrado el acuerdo para su incorporación se volvió a su club de procedencia, aunque a finales de temporada sí que fichará por el Granada y será utilizado sólo en tres partidos de Copa. Seguramente la situación de provisionalidad derivada del interregno entre la dimisión de Martín Campos y la incorporación de la nueva directiva frustró la incorporación de algunos de estos valores que sin duda hubieran mejorado la plantilla.
 Finalmente el único que fichó fue Ramos, un medio que venía del Málaga y antes del Zaragoza y que ya había actuado a prueba en pretemporada, en los amistosos frente al Betis. Este Ramos jugó bastante esta temporada y dio algunas de cal y muchas de arena. Al mismo tiempo el defensa Camoto, fichado la temporada anterior y que sólo se alineó de rojiblanco en un único  partido, obtuvo la libertad y a continuación se enroló en el Málaga, de Tercera División, pero tuvo la mala suerte de fracturarse una pierna en el partido de su debut y ahí se acabó su carrera futbolística.

 El medio Ramos, fichaje de mitad de temporada


Adiós a la WM
Muy mal pintaban las cosas a principios de diciembre de 1943 en el Granada, cuando se habían disputado nueve jornadas, clasificado penúltimo, casi sin futbolistas ni directivos y esperando la visita del At. Aviación, que seguía siendo dirigido por Ricardo Zamora y que después de un año malo -el anterior- volvía esta temporada por sus fueros y aspiraba a todo.
                En vísperas de la visita del Aviación los diarios granadinos dan la noticia de que el Granada abandonará frente a los atléticos su táctica defensiva. El flamante presidente Becerra, haciéndose eco de lo que quieren los aficionados –dice la noticia-, se ha dirigido al míster Platko para que el equipo abandone la táctica que venía utilizando ya que no se cuenta con jugadores capaces para su desarrollo, informan Patria e Ideal. Platko no ha puesto ninguna pega y ha respondido en sentido afirmativo, así que a partir de ahora se volverá al juego que era característico del Granada. Así acababa el fugaz y pionero intento de modernización que el míster Platko quiso introducir en el fútbol español. Y es que los resultados mandan y en esos momentos nadie daba una perra gorda por la continuidad del equipo rojiblanco en Primera utilizando esa táctica u otra cualquiera.
                Vistiendo por única vez en toda su historia camisetas amarillas (hay otra ocasión en que el Granada ha vestido ese color, en el campo del Alcalá de Guadaira, en la temporada 2006-07, pero se trataba de una equipación prestada por el cuadro local) y pese al abandono dela WM, el partido frente al At. Aviación fue una nueva derrota, 2-3, pero el Granada, en el que debutaba el último fichaje, el medio Ramos, ofreció una imagen muy mejorada, sobre todo en el aspecto anímico, y derrochó pundonor, pero finalmente no pudo puntuar aunque las crónicas dejan claro que mereció al menos el empate y sólo le faltó suerte. Quizás influyera en la mayor entrega rojiblanca el hecho de que Becerra acababa de aumentar el sueldo a los futbolistas.


 El míster Esteban Platko quiso innovar en el fútbol español pero tuvo que dar marcha atrás



 Campo de concentración para forofos
Que los cuarenta fueron unos años muy autoritarios en España, no hace falta jurarlo. Y si no vean la nota que la Dirección General de Seguridad dio a conocer a primeros de noviembre, según la cual, en los campos de fútbol se ha observado entre los asistentes un inusitado aumento de expresiones soeces y manifestaciones que exceden de los términos correctos con que una persona medianamente educada exterioriza la emoción que el juego le provoca, y se está llegando a extremos que la autoridad debe reprimir en cumplimiento estricto de un deber de policía de costumbres; en consecuencia «…los agentes de seguridad procederán sin contemplaciones a la detención de quienes se excedan realizando cualquier agresión de palabra u obra, dando cuenta urgente a esta Dirección de los pormenores del hecho para  que, con criterio uniforme para toda España, se gradúe el tiempo del internamiento del causante en un campo de concentración donde, en ambiente de disciplina y trabajo, tendrá tiempo y oportunidad de meditar sobre el respeto que a sí mismo se debe y el que ha de exigírsele guarde a los demás…». Quizás muchos actuales aficionados al fútbol podrían estar de acuerdo con alguna de estas drásticas medidas ante las “hazañas” de los hooligans nacionales e internacionales que casi a diario vemos.
Con fecha 9 de diciembre el Gobierno Civil de Granada, casi calcando los mismos términos en que estaba redactada la nota de la Dirección General de Seguridad, pero restringiéndolo al ámbito provincial, daba a conocer a su vez una nota amenazando también con campo de concentración y trabajos forzados para los díscolos que en Los Cármenes se excedan de palabra u obra con los árbitros, los contrarios o cualquier persona, para que tengan tiempo de meditar y prescindan de «apasionamientos impropios de una sociedad culta».

Campo de concentración nacionalsindicalista en Miranda de Ebro

 
La pertinaz sequía
A los padecimientos que provocaba la escasez de todo lo más necesario y sus secuelas en forma de hambre, enfermedades, miseria y mil penurias más de todo tipo que ya venía sufriendo la población granadina como la de toda España, venían a sumarse en el otoño de 1943 nuevas congojas. La pertinaz sequía, dice la Mengemor, ha dejado los embalses bajo mínimos y no se puede producir la suficiente energía eléctrica, así que se anuncian nuevas y más drásticas restricciones en el suministro. Y es que los años cuarenta, sobre todo los primeros de la década, además de famélicos y carpantosos (perdóneseme el palabro), también fueron especialmente secos. Posiblemente se trate de los años con menos precipitaciones de todo el siglo XX, al menos desde que hay registros.
                ¿Qué podían hacer las autoridades de la Granada nacional-católica para remediar la situación? Poco, desde luego, pero lo que sí estaba en su mano era organizar rogativas públicas para impetrar del cielo el líquido elemento, a ver si por la vía del milagro se conseguía lo que naturaleza persistentemente negaba. Así, en nota publicada en primera página de los diarios y que firma el arzobispo Agustín, se movilizó a las fuerzas vivas para que el 18 de noviembre asistieran a la salida extraordinaria de la Virgen de las Angustias, desde su basílica hasta la Catedral, instando al mismo tiempo a todas las parroquias de la provincia a hacer lo propio con sus santos patrones. El día señalado tuvo lugar la procesión, a la que asistieron el alcalde Gallego Burín y el gobernador civil Pizarro Cenjor y todas las demás autoridades locales, además del arzobispo Parrado y el obispo auxiliar Hurtado, más representaciones de todos los templos y cofradías locales. Y tras una semana de rezos y ruegos en la Catedral (octavario le dicen), se organizó la misma procesión pero ahora en sentido inverso, de plaza de las Pasiegas a la Carrera.

 La Compañía Mengemor era la principal productora y distribuidora de electricidad en los años cuarenta


En ambas procesiones de ida y vuelta salió a las calles granadinas la Patrona, pero no iba sola, le acompañaban también las imágenes de San Cecilio, San Miguel y San Juan de Dios. Un póquer divino y muy penibético ante el que las alturas no tuvieron más remedio que rendirse y así, ¡por fin!, el 3 de diciembre (el mismo día que sir Samuel Hoare, embajador británico en España, llegaba a Granada en visita turística, de paso para Gibraltar), se abrieron los cielos y cayó sobre Granada una lluvia fina que duró toda la tarde y noche. Nada cuentan las crónicas acerca de si los asistentes a tan magnas procesiones de rogativa acudieron imbuidos de mucha o poca fe (y provistos de paraguas, claro), pero tan parco chubasco apenas dio para mojar las aceras y la sequía siguió siendo cada vez más pertinaz al menos unos cuantos meses, por lo que la compañía Mendoza-González Echarte-Moreno (“Mengemor”, un precedente de Sevillana y Endesa) llevó a cabo las restricciones en el suministro eléctrico con que venía largamente amenazando en anuncios en la prensa local:
              Se dará suministro de corriente continua solamente de 14 a 18 horas cada día; los escaparates de los comercios de Reyes Católicos, Gran Vía, Navas, plaza del Carmen, Zacatín y Mesones no deben de lucir a más de 100 vatios, y a 40 los de las demás calles granadinas; quedará en suspenso todo el alumbrado de anuncio; se suprimirá el 50 por ciento del alumbrado de bares y cafés, advirtiendo de la posibilidad de suspensión total del suministro si no se cumple esta disposición; se reducirá en un 50 por ciento el alumbrado público; el voltaje se reducirá en un 10 por ciento desde las 18 hasta las 24 horas; las industrias dispondrán de suministro sólo entre las 9 y las 18 horas; queda dividida la ciudad en seis zonas, y en cada una de ellas se suspenderá por completo el suministro un día a la semana desde las 7 hasta las 18 horas, restableciéndose a partir de esa hora sólo para alumbrado público; los cines y teatros tendrán que cerrar a las 21,15 y los bares y cafeterías a las 24, excepto los sábados y domingos; además, en cada domicilio particular habrá obligatoriamente que consumir en noviembre una cuarta parte menos de lo consumido en octubre, de lo contrario habrá corte total… Y más limitaciones del mismo jaez que vinieron a empeorar las ya precarias condiciones de vida del pueblo granadino y a convertir en impenetrables y tenebrosas las heladas noches de Granada a mediados de noviembre y por todo un especialmente gélido invierno como fue el de 1943-44. 


                             Rogativas para pedir al cielo el fin de la pertinaz sequía


   
Ejecuciones
                Casi simultáneamente a la celebración de las rogativas para impetrar del firmamento la ansiada lluvia, en la prisión provincial moría agarrotado “el antequerano”, alias de Marcos Chicón Agradano, natural y vecino de Villanueva de la Concepción, provincia de Málaga, de apenas veinte años, autor de secuestros y atracos por la zona de Loja y cuyo hecho más sonado fue el asalto a la Alsina Granada-Málaga. El mismo día corrió la misma suerte Antonio García Ramos, natural de Alcalá la Real y vecino de Íllora, cuyo delito era servir de enlace con los huidos en la sierra, dice la escueta nota de Ideal. Dos semanas después corría la misma suerte Pedro Expósito Fernández, de alias “Isidoro”, de Güéjar-Sierra, también acusado de diversos delitos de secuestro y atraco a mano armada. Los tres habían sido detenidos por la Guardia Civil en octubre, en diversas acciones en las que varios compañeros de los penados habían resultado muertos.