EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Herranz, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Tomé.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 15 de diciembre de 2017

SUPERADO EL EXAMEN DE ESTADO

Patria publicó esta foto-composición de la expedición granadinista que partía a Barcelona para intentar salvar la máxima categoría: Floro, Paco Bru, Pérez, Millán, González, Neira, Bonet, Sosa, Sierra, Conde, Marín, Nicola, Aparicio, Trompi y Gaspar Rubio la integraban

 El Granada promocionista
Al terminar la liga regular de Primera División 1942-43, el Granada quedó clasificado 12º (de 14), o sea, en puesto de promoción y obligado a intentar salvar la categoría en un partido único a disputar en campo neutral. Su rival era el Valladolid, por entonces inédito en primera, que había terminado tercero en la liguilla de ascenso recién disputada.
 Los castellanos querían que ese partido se jugara en Chamartín y el Granada pretendía que se dirimiera en La Condomina de Murcia, pero finalmente lograron ponerse de acuerdo en que el decisivo partido con la Primera División en juego tuviese como escenario el barcelonés estadio de Les Corts, fijando el encuentro para dos semanas después de terminado el campeonato, esto es, el domingo 18 de abril. La directiva estableció que la expedición granadinista partiría para Barcelona el lunes anterior y se alojaría en el hotel Florida, del Tibidabo, con Paco Cristiá como delegado y con el presidente Martín Campos y el directivo Indalecio, más Daniel Saucedo, redactor de Patria y encargado de radiar el partido para el público granadino, que se incorporó días después
En la semana previa al decisivo envite, las mesas de billar y ping-pong y los paseos por los cercanos pinares del Tibidabo ocuparon la mayor parte de los ocios de la muchachada rojiblanca, que sólo bajaba a la ciudad para entrenar en el campo del Europa de la calle Cerdeña, en el barrio de Gracia, y en otra ocasión para asistir al amistoso Barcelona-At. Bilbao, que se celebró en Les Corts dentro de las conmemoraciones de los 450 años desde la visita a Barcelona de Cristóbal Colón al regreso de su primer viaje al Nuevo Mundo. De todas esas actividades granadinistas en Barcelona estaba la hinchada puntualmente informada gracias a las crónicas que redactaba el viejo conocido José Zubeldia Amador, del diario La Prensa, abogado y periodista granadino, muchos años redactor de Patria y antes del Defensor, y en 1936 fugaz secretario técnico del Recreativo.     
             Mientras, en Valladolid, el camarada José Antonio Girón de Velasco (el futuro León de Fuengirola del bunker tardofranquista), vallisoletano y a la sazón ministro de Trabajo, disipó las trabas que en primera instancia impedían que un tren botijo organizado por Educación y Descanso y cargado de hinchas pucelanos viajara hasta Barcelona. El Valladolid, que dirigía el húngaro Carlos Platko (hermano del futuro entrenador granadinista Esteban Platko y del célebre Franz Platko del poema de Alberti) tenía como hombres más destacados al ex recreativista Torquemada y al interior Barinaga, cedido del Madrid, que estuvo a punto de venir a nuestro equipo la temporada anterior. Favorito en los pronósticos, como equipo de primera, era nuestro Granada.
El anuncio del partido de promoción hizo que la corrida de Manolete en la Monumental, prevista para el mismo día y a la misma hora, quedara aplazada para otra fecha.

Recorte de Mundo Deportivo sobre el Granada 2 Valladolid 0 de promoción

Salvación en Les Corts
A la hora anunciada, con Les Corts lleno y presidido por el General Moscardó, capitán general de la IV Región Militar, en la tarde del domingo 18 de abril de 1943, el Granada (Pérez; Millán, González; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, Nicola, Conde y Aparicio), con arbitraje de Vilalta, escribió una nueva página histórica gloriosa al superar al Valladolid 2-0, ambos de Nicola, y certificó su permanencia en Primera División una temporada más. En un partido más bien malo, al Granada no le fue nada fácil superar al aspirante, que por momentos fue mejor y aguantó casi una hora el cero en su marcador, pero el mayor oficio rojiblanco sirvió para que en dos jugadas se aprovechara de los fallos vallisoletanos y sellara la permanencia cuando ya empezaba a pensarse en la prórroga. González, en el mejor partido de su carrera según propia confesión años después, estuvo colosal y junto a Millán formó un muro que no pudieron superar los vallisoletanos.
Entre el público estuvo César, desplazado desde León para asistir al partido, quien al terminar el partido fue llevado en hombros hasta los vestuarios por sus ex compañeros y en medio de la euforia manifestó que si el año que viene no jugaba en el Granada estaba dispuesto a retirarse (o eso pudo leerse en la prensa granadina). Días después el Granada presentó una oferta en firme al Barcelona por César, pero los culés se negaron a dejarlo salir. También días después la prensa barcelonesa publicaba una entrevista a César en la que éste decía que se habían malinterpretado sus palabras, y que de ninguna manera estaba pensando en volver al Granada, cosa que significaría dar un paso atrás en su carrera, y que él sólo había dicho que se sentía muy orgulloso de su estancia en nuestro equipo.
En los vestuarios se brindó con gaseosa y con mucha alegría por el triunfo. Pero allí mismo y en medio del bochinche el presidente Ricardo Martín Campos anunció su dimisión. Dos semanas más tarde se lo pensó mejor y se volvió atrás de esta decisión, continuando como presidente.

Colección de cromos con el Granada 42-43

Eliminados por el Ceuta en Copa del Generalísimo
La disputa de la promoción y su feliz desenlace no supuso el final de la temporada oficial para el Granada. Ahora había que jugar la Copa del Generalísimo y el primer rival era un segunda, aunque cualificado, el Ceuta, que recientemente se había quedado a las puertas de disputar promoción de ascenso a Primera en la liguilla, en la que en el último partido perdió en casa precisamente con el Valladolid y así se clasificaron los castellanos.
La ida, jugada al domingo siguiente del partido en Les Corts, fue en tierras norteafricanas y de allí se trajeron los rojiblancos un escardón de 5-0 en contra. En cada uno de los veintiséis partidos de la liga recién terminada más el de promoción por la permanencia habían logrado los nuestros al menos un gol, récord absoluto de toda la historia del club, todavía vigente e inigualado, pero éste fue el único partido de toda la temporada oficial en que el Granada acabó con un 0 en su casillero. Se alinearon los mismos once que aseguraron la permanencia en máxima categoría frente al Valladolid, pero con la gran diferencia de que en Ceuta comparecieron prácticamente sin descanso y con algunas juergas de celebración y muy poco entrenamiento. Y esos mismos hombres fueron barridos por el Ceuta en su pequeño campo sin una brizna de hierba, en un partido en el que el Granada no existió, según las crónicas. Así se perdió la eliminatoria, porque el margen de goles tan grande no pudo superarse en el partido de vuelta en Los Cármenes, y el 3-0 final de una semana después resultó insuficiente y supuso el adiós a la Copa a las primeras de cambio.
El final feliz de la temporada que pudo haber sido quedó así bastante empañado y el mal humor de la afición fue lo que se apoderó de los ambientes futboleros. Mal humor de la afición pero también de la directiva, que anunció sanciones a los jugadores por su falta de entusiasmo en su partido en Ceuta.

 Paco Bru

No sigue Paco Bru
La eliminación del Granada por el Ceuta a primeros de mayo, lógicamente, hizo que el ambiente futbolero decayera muchísimo. Desde esas fechas los hinchas tuvieron que conformarse con algún que otro amistoso frente a rivales de escasa entidad, como la Olímpica de Jaén o el Linares, a los que concurrió un muy escaso número de aficionados. El mayor interés a estas alturas estaba centrado en la composición de la plantilla para la temporada venidera, y en ese sentido, a últimos de mayo se daba a conocer que Paco Bru, a pesar de las dos permanencias logradas, no continuará para el siguiente ejercicio. Diferencias económicas decidieron a la directiva a no renovar al buen técnico. Tampoco seguirán Maside, Pérez, Leal, Uría, Gárate, Gaspar Rubio y Mújica, todos ellos muy poco utilizados en la temporada recién terminada.     


Amistoso de pretemporada en La Rosaleda. Forman de pie: Conde, Múgica, Pérez, Bonet, Camoto, González, Leal y Muñoz; agachados: Gárate, Maside, Trompi, Nicola y Sierra                  
               
Examen de Estado
Este año no hubo Copa Granada, esto es, el tradicional trofeo futbolero organizado durante las fiestas del Corpus y como parte de su programa de festejos. Hasta mediados de junio no hubo un plato futbolero de cierta categoría que echarse a la andorga hinchística, cuando en una especie de revancha se enfrentó el Granada en un doble amistoso con su “víctima”, el Valladolid, saldado el de tierras castellanas con un 3-1 adverso y el de devolución de visita en Los Cármenes con victoria rojiblanca 5-3. Al encuentro asistieron escasos aficionados que soportaron un calor de caldera.
                Y eso fue todo lo que dio de sí la segunda temporada del Granada CF entre los grandes, de la que sin poder decirse que fue totalmente buena porque prácticamente transcurrió entera con el equipo en los puestos bajos y hubo que pasar por el mal trago de la promoción, al menos se salvó la categoría, que era el objetivo marcado. El Granada al superar la promoción podemos decir que aprobó el Examen de Estado, que era para los estudiantes de aquellos años algo así como lo que después se llamó Reválida y bastantes más años después Selectividad.

 Dos fotos de las demoliciones de La Manigua

Calle Ganivet
Los trabajos de reforma del centro de la ciudad, iniciados dos años atrás continuaban a buen ritmo y eran una realidad que día a día transformaba el paisaje urbano, en especial los que afectaban a la demolición del barrio de la Manigua.                             
                El 8 de mayo de 1943 Ideal informa que ha quedado ya totalmente pavimentada la calle “A” de la Manigua, que va de Puerta Real a la plaza de la Mariana. Es la calle Ángel Ganivet a la que todavía no se había decidido llamarla así. La noticia de Ideal se completa con una foto en la que puede verse la recién abierta nueva calle sin una sola edificación y en primer término las tapias del solar donde se proyecta edificar las nuevas oficinas de Correos.
                A propósito del nombre con que finalmente se bautizó el nuevo vial, no deja de ser un contrasentido ponerle el nombre de Ganivet a una nueva calle hecha para ensanchar el centro de la ciudad. Precisamente el pensador granadino en varios de sus artículos remitidos desde Finlandia y publicados por El Defensor de Granada  y posteriormente recopilados para su libro Granada la bella, censuró hasta el hartazgo la “epidemia ensanchadora” propia del urbanismo de finales del XIX, cuando se estaba ejecutando el ensanche de los ensanches urbanos granadinos que es la Gran Vía.
Según Ganivet, además del destrozo causado desde el punto de vista estético, el derribo de zonas antiguas para construir en sus solares calles anchas era una moda artificial y postiza, y una decisión poco apropiada para estas latitudes de solaneras y calorines extremos: «A Granada llegó la epidemia del ensanche, y como no había razón para que nos ensancháramos, porque teníamos nuestros ensanches naturales en el barrio de San Lázaro, Albaicín y Camino de Huétor, y más bien nos sobraba población, concebimos la idea famosa de ensancharnos por el centro y el proyecto diabólico de destruir la ciudad…», escribió Ganivet en su artículo titulado Luz y Sombra, en 1896. Y en el mismo artículo pero más adelante se puede leer algo que viene aquí que ni pintado y que suena a premonición: «Hay días del año en que es peligroso cruzar la Carrera del Genil desde el Campillo a la Puerta Real: todo el mundo echa por las callejuelas de la espalda. Transformemos éstas en otra calle ancha, y tendremos que ir por la calle de Navas; demos a esta calle la anchura de la plaza del Carmen hasta unir esta plaza con la de los Campos y será preciso dar la vuelta por la calle de la Colcha». Quién le iba a decir a Ganivet que lo que él escribió con sorna y así como pensando que nunca se llegaría a hacer se iba a convertir en realidad casi cincuenta años después y encima el resultado sería bautizado con su propio nombre.

En el solar de La Manigua se ha abierto ya una nueva calle, todavía sin nombre

No se tuvieron en cuenta para nada las diatribas anti-ensanchadoras de Ganivet escritas casi medio siglo antes. Al contrario, sólo unos días después de la inauguración de la calle “A” de la derribada Manigua informa la prensa que dicha calle llevará el nombre de Ángel Ganivet a propuesta del alcalde Antonio Gallego Burín, aprobada por unanimidad no sin previamente escuchar a los camaradas Méndez Rodríguez-Acosta y Martín Campos, quienes opinaban que la nueva calle debería llevar el nombre de Antonio Gallego Burín, tal como se acordó en un pleno de dos años atrás, cuando éste ocupaba el cargo de gobernador civil de la provincia. Pero esta propuesta fue firmemente rechazada por el propio Gallego. No deja de sorprender que alguien tan ganivetiano como Gallego Burín, quien sin duda conocería de pe a pa todo lo escrito por Ganivet, finalmente fuera el que decidiera un nombre tan poco apropiado para un ensanche urbano granadino.
Al día siguiente, domingo 9 de mayo de 1943, el mismísimo Franco en persona, boinilla tradicionalista y escolta mora, inauguró solemnemente la nueva calle todavía innominada.   

Franco y señora    

 Franco de visita
            A Granada había venido el invicto caudillo proveniente de Almería y Motril, como remate a unos bolos por todas y cada una de las provincias andaluzas. Era la segunda visita oficial como jefe del Estado de Franco a Granada, donde ya había estado en abril de 1939, pocos días después de terminada la guerra. A las tres de la tarde, con palmas reales y repique general de campanas, acompañado de su esposa y de Arrese, Muñoz Grandes y bastantes más, Guardia Mora incluida, fue recibido por las fuerzas vivas penibéticas bajo mazas, con el alcalde Gallego Burín al frente, en la Cruz Blanca, avenida de Calvo Sotelo (ahora de la Constitución, pero antes: de la República, de Alfonso XIII y de las Estaciones, según las épocas), y por legiones de camisas azules a las que revistó. De ahí, en coche de caballos, marchó a la Catedral y Capilla Real entre los vivas incesantes de la multitud y por un itinerario engalanado y alfombrado corpusísticamente de juncia y mastranzo, pasando bajo un arco triunfal construido ad hoc en cartón-piedra en plena Gran Vía. Después de un tedeum, ante la tumba de los católicos monarcas dijo que «Al alzarnos para salvar y redimir a España lo hicimos pensando seguir el camino que ellos nos marcaron» (gran lección de historia, ignorábamos que los Reyes Católicos hubieran sido golpistas).
En la Capilla Real, Ricardo Martín Campos, en su condición no de presidente del Granada CF sino de teniente de alcalde, en unión de otro edil, hizo entrega a Franco de una reproducción de la espada de Fernando el Católico, ofrenda de Granada «al victorioso debelador de la barbarie asiática» (editorial de Ideal), fabricada por artesanos locales bajo la dirección de José Navas Parejo, a la sazón Jefe Provincial del Sindicato de Artesanía, con acero y ¡¡¡oro del Darro!!! de 22 kilates en la empuñadura, y con su correspondiente estuche de cuero repujado, obra de los hermanos Vázquez Parra. La espada era un regalo de la ciudad que había quedado pendiente desde su visita anterior en 1939.                  
De la Catedral a la plaza del Carmen, haciendo su entrada bajo otro arco de triunfo allí levantado. Aquí la guardia mora tuvo que repartir algún que otro pescozón, al desbordarse los entusiasmos y amenazar el buen orden de la comitiva. Tras unos cuantos caralsoles desde el balcón coreados por la multitud brazo en alto y una breve alocución, bien pasadas las cuatro de la tarde, almuerzo en la propia casa consistorial, donde se hospedaban el general superlativo y esposa. El salón de sesiones del Ayuntamiento se transformó en esos días en comedor y en un salón vecino fueron instaladas sendas amplias camas de matrimonio para la autocrática pareja, con sus mesillas de noche donde lucían el brazo incorrupto de Santa Teresa, del que Franco no se despegaba, y el que suponemos su libro de cabecera, “Los protocolos de los sabios de Sión”. Varias familias bien granadinas cedieron temporalmente parte de sus tesoros en forma de muebles nobles y obras de arte para decoración de los aposentos de quien regía con mano de acero los destinos patrios, tal como ocurrió en su visita de cuatro años atrás.  

Franco y su amplio séquito inaugurando la calle “A” de La Manigua
Continuó la visita a las seis de la tarde, con entrada bajo palio y salve en la basílica de la Virgen de las Angustias. Y de allí al final del paseo de Isabel la Católica (antes de Fernando de los Ríos y antes y después de la Bomba), para depositar una corona de flores ante la Cruz de los Caídos, situada a la entrada de la carretera de la Sierra. Vuelta al centro a paso de marcha militar y corte de cinta que inauguraba la nueva calle de la Manigua (Ganivet) con un paseíto a pie. Vuelta a la motorización y, a toda pastilla, por Gran Vía, Triunfo, calle Real de Cartuja y el Tambor, parada en la plaza albaicinera del Salvador, cuyo templo acababa de ser restaurado, con entrada bajo otro arco de triunfo levantado para la ocasión. De ahí y a un ritmo frenético, bajada por la cuesta del Chapiz y Carrera del Darro para continuar por Gomérez hasta la Alhambra e inaugurar el Hogar José Antonio, de Auxilio Social, para huerfanitas de la guerra y de la “revolución marxista”. Y de ahí al Generalife, donde merendó toda la comitiva y asistió a la representación de un auto sacramental. Aún le dio tiempo a darse un paseíllo por los palacios alhambreños, iluminados con antorchas por miembros del Frente de Juventudes, y ver las obras de restauración del palacio de Carlos V que se llevaban a cabo. Finalmente y con la lengua fuera, ya con la noche bien entrada, traslado al Ayuntamiento, con nueva salida al balcón y más caralsoles antes de dar cuenta de una abundante cena. Todavía le quedaba asistir a una zambra sacromontana en el mismo patio consistorial. Pasada la una de la madrugada llegó por fin la retreta y hasta el día siguiente.
Por la mañana temprano partía Franco y su amplio séquito a toda mecha  con dirección a Jaén, única provincia andaluza que le faltaba por visitar.

El No-Do
Un breve resumen de la visita del Caudillo a Granada y a toda Andalucía fue filmada por el No-Do (Noticiario y Documentales Cinematográficos, el mundo entero al alcance de los españoles) y se pudo ver concretamente en el numerado como 21 B, disponible en la web filmoteca de rtve.es.
                En enero de 1943 había empezado a producirse este noticiero nacional, estableciéndose mediante decreto su exhibición obligatoria en todas las salas de cine españolas como aperitivo a la proyección de la correspondiente película. Producido al estilo propagandístico de los reportajes de la UFA de la Alemania de Hitler o de los de la LUCE de la Italia de Mussolini, que antes de la creación del No-Do solían formar parte de los programas en los cines españoles, a estos mismos vino a sustituir. El No-Do, junto a la difusión de noticias relacionadas con el régimen del general Franco y su lucha contra la lacra del comunismo, y de la marcha de la guerra en Europa y el Pacífico, especialmente en lo que atañía a las potencias amigas, con frecuencia incluyó en su primer año de existencia reportajes sobre Granada, sus bellezas y sus costumbres: la fiesta de la Toma, la restauración del palacio de Carlos V, los buscadores de oro en el Darro y el Genil, la artesanía granadina o su Semana Santa.



Gran incendio
Durante la visita de Franco prácticamente todas las fachadas de las calles de la ciudad por donde había de pasar lucieron profusamente exornadas, como detallan las crónicas del gran evento que supuso la estancia en Granada del jefe del Estado y su amplia comitiva. Cobres, mantones de manila, damascos, colchas, banderas y otros mil objetos desempolvados para la ocasión colgaron de balcones y ventanas, y también se erigieron por toda la ciudad distintos monumentos de lo que se conoce como arquitectura efímera, como al menos tres arcos de triunfo en Gran Vía, plaza del Salvador y plaza del Carmen. Este último, el levantado junto al Ayuntamiento, a punto estuvo de ser causa de una gran tragedia casi dos meses después ya que no se procedió a su desmontaje una vez terminada la visita oficial de Franco, sino que se dejó tal cual y, pensando en el cercano Corpus, le fueron añadidas ristras de bombillas de colores para que formara parte del adorno de las fiestas.               
                El 26 de junio de 1943, al filo del mediodía del primer sábado de Corpus, con todo el centro de Granada rebosando gente celebrando las fiestas mayores, el arco de triunfo, que ocupaba todo el lateral de la plaza del Carmen que da a Reyes Católicos, de la casa de la Bernina a la del Royal, y que había sido erigido a principios de mayo para la visita de Franco, por causas desconocidas empezó a arder. Sus quince metros de altura a base de maderas viejas procedentes de derribos y ramajes de pino muy resecos, formaron en unos instantes una enorme pira de la que salían llamas de cinco metros y más. El estallido de las bombillas con que se cubría el arco fue la primera señal de alarma y a punto estuvo de causar una  estampida de los varios miles de personas que ocupaban la plaza del Carmen y también de los que en la plaza de Bib-Rambla asistían en esos momentos a un concierto de la Banda Municipal.
                La casa de la Bernina quedó casi destruida, y con ella las oficinas de la agencia de publicidad Alas Azules, de tanta significación en la historia del ascenso a Primera del Granada CF dos años atrás, y el fuego también afectó a varios de los inmuebles de la otra acera de la calle Reyes Católicos, al propio edificio del Ayuntamiento y al del café Royal, en construcción, en la otra esquina de la plaza. Justo en la casa que hace esquina con la calle del Príncipe, donde vivía Ricardo Martín Campos, teniente de alcalde y concejal delegado de policía urbana e incendios, no quedó ni un cristal sano y las maderas de los balcones ardieron hasta que los vecinos del inmueble pudieron apagar las llamas. Aparte de los grandes daños materiales, sólo hubo que lamentar las leves lesiones que sufrieron algunos de los bomberos que consiguieron apagar la hoguera más de dos horas después de iniciada.

La procesión del Corpus pasando junto al arco de triunfo levantado en la plaza del Carmen. Dos días después arderá por completo

jueves, 23 de noviembre de 2017

PELIAGUDA RECTA FINAL

En cromos la alineación titular del Granada en el final de temporada 42-43

Se acerca el final de la competición
Después del triunfo casero frente al Oviedo, jornada 21 (de 26), la liga entra en su recta final pues ya sólo quedan cinco partidos por jugarse, y ese final de liga es mareante para el Granada, desde la jornada 9 clasificado 12º, en plaza de promoción para salvar la categoría, porque los cinco rivales pendientes son todos muy cualificados. El primero es el líder, el Bilbao, a quien hay que visitar en San Mamés, visita que se salda con derrota 4-1. Las crónicas hablan de un Granada muy flojo que dejó una pobre impresión, pero de todas maneras era muy comprensible y perdonable caer derrotado en Bilbao ya que el Athletic marchaba destacado en el primer puesto y acabó proclamándose campeón.
Estando ya la expedición granadinista en Bilbao, la prensa recoge la noticia de que el gran Cholín, que recibió la baja al finalizar la temporada anterior y se marchó a su tierra, se encuentra hospitalizado en Vitoria porque ha sufrido recientemente una lesión grave de la que afortunadamente se encuentra ya fuera de peligro. En calidad de jugador-entrenador del Alavés, de segunda división, jugaba un partido del campeonato regional cuando él, que nunca se arrugaba ante las recias defensas de la época, tuvo un violento encontronazo contra un contrario del que salió bastante mal parado, con un hematoma subdural que obligó a practicarle una trepanación de cráneo.
Después de caer derrotados en Bilbao faltaban ya sólo cuatro partidos para terminar el campeonato, de los cuales tres eran en Los Cármenes, pero el calendario había guardado para el final lo más peliagudo: Sevilla (que marchaba 2º y todavía con posibilidades de ser campeón) y Valencia (4º) seguidos dentro, y después una salida a Chamartín para cerrar la liga en Los Cármenes con la visita del Barcelona, 5º clasificado. A priori, el partido más fácil de los cuatro era el de Chamartín puesto que el Madrid, muy lejos todavía de ser el equipo que todo lo gana, se encontraba a esas alturas rondando los puestos de promoción. La cosa estaba en principio ciertamente fea para los rojiblancos. Al menos casi teníamos asegurado no caer a puestos de descenso directo (13º y 14º) porque Zaragoza y Betis estaban muy descolgados y prácticamente ya descendidos, pero huir de tener que jugarse el todo por el todo en una incierta promoción todavía seguía siendo muy difícil para nuestro equipo, que ni ganando los cuatro partidos que faltaban tenía garantizada la permanencia en primera.

De pie: Conde, González, Aparicio, Millán, Pérez y Nicola; agachados: Neira, Trompi, Sosa, Sierra y Marín. Los de la foto derrotaron 4-3 al Sevilla de los “stukas”   
                            
Heroica victoria ante el Sevilla en el primer día del club
Desde prácticamente el primer año de vida de nuestro equipo, cada temporada era frecuente que la directiva de turno aprovechara alguna jornada de lleno asegurado para establecer suplementos que los socios debían pagar aparte para poder acceder a las gradas. El concepto de día del club todavía no se usaba pero aun sin ese nombre ya venía  fijándose cada temporada al menos un partido en el que todos tenían que retratarse previamente en taquilla para poder ver a la muchachada rojiblanca. A partir de la 42-43 se establece que cada año habrá oficialmente un “día del club”, así, con ese nombre, y lo recaudado irá íntegramente a atender las necesidades urgentes: campo, jugadores, etc. Así lo comunicó a los socios la directiva al empezar la temporada. Como se ve, en principio era sólo un día del club lo previsto, pero tiempo después ese único día se convertirá en dos medios días. Con la visita del Sevilla aprovechó la directiva para establecer el día del club anunciado, que tiene la particularidad de ser el primero de la historia rojiblanca, al menos el primero que se conoció con esa denominación. Cuatro días antes del partido el club hizo pública una nota dando a conocer que todo quisque tendría que rascarse el bolsillo si quería asistir al evento: a los socios protectores y a los de tribuna se les pasarán a domicilio sus localidades y de no encontrarse en su casa, las tendrán reservadas en secretaría hasta el viernes anterior al partido; los socios de número por su parte tendrán que pasarse por la taquilla de Corral del Carbón (y pagar, claro).
 El Sevilla del míster O’Connell y de los Stukas, segundo en la tabla, marchaba a tres puntos del Bilbao y todavía conservaba esperanzas de darle caza por lo que se anunció que varios miles de sevillanos se desplazarían a Granada, muchos de ellos en tren botijo fletado por Educación y Descanso. El lleno en Los Cármenes estaba asegurado, pero también el ambiente hostil que iban a encontrarse en Granada los de blanco, en especial su ariete Campanal, a quien la hinchada rojiblanca acusaba de haber lesionado de gravedad a Alberty el año pasado y a Martí en esta misma temporada en el partido de ida en Nervión. Los sevillistas solicitaron la presencia de un delegado federativo y jueces de línea neutrales.
                Llegado el gran día, los tranvías que partiendo del centro de la ciudad dejaban a los hinchas en el cruce de Calvo Sotelo con Doctor Olóriz, circularon aquella tarde más atestados que de costumbre, y bastantes forofos por más que quisieran correr se perdieron los dos primeros goles rojiblancos por culpa de lo que era usual los domingos de fútbol, y era que los tranvías con sus jardineras, al llegar a la mitad de Gran Vía amenazaban con descuajaringarse por las costuras y vistos desde la acera no eran sino un agitado muestrario de brazos, piernas y hasta cabezas saliendo por las ventanillas, momento que aprovechaban los señores tranviarios para detener la marcha y no continuarla hasta que cada viajero, incluidos los que hacían equilibrios en los topes y en los estribos, hubiera abonado los céntimos que costaba el trayecto.

Millán, Sierra, González y Pérez en láminas coloreadas coleccionables

                Con Los Cármenes abarrotado y arbitraje de Escartín (que a pesar de su cartel estuvo desacertado y falto de autoridad, como casi siempre que nos visitó) Granada y Sevilla ofrecieron un apasionante duelo que no defraudó la gran expectación que había suscitado, jugado con mucho brío por ambos cuadros y en el que no faltaron todo tipo de acciones polémicas e incluso violentas. Y que ganaron los rojiblancos 4-3. Los sevillanos consiguieron empatar el 3-0 que a la media hora señalaba el marcador, pero faltando menos de cinco minutos llegó el definitivo 4-3 con el que los puntos se quedaron en casa. Trompi, en un gran estado de forma en la que quizás fue su mejor temporada, consiguió el primero cuando apenas se había cumplido un minuto, y el propio Trompi marcó de cabeza el 2-0 transcurridos diez minutos de partido. A pase de Trompi, Sosa a la media hora hizo el 3-0 que parecía sentenciar, pero dos goles de Pepillo antes del descanso hicieron presagiar una segunda parte no menos trepidante. Efectivamente, nada más comenzar la segunda mitad los de blanco empataron por mediación de López. En casi todo el tiempo que faltaba abundaron más los choques y los incidentes entre los futbolistas, tolerados por Escartín, que las acciones de buen fútbol que caracterizaron la primera parte, hasta que faltando menos de cinco minutos y tras una jugada embarullada Aparicio aprovechó un balón suelto para conseguir la victoria rojiblanca.
                La derrota dejaba al Sevilla casi sin opción al campeonato y escoció bastante a la vera del Guadalquivir. Cierta prensa sevillana habló de que se había calentado de forma malévola el ambiente en contra del Sevilla; que a Campanal hubo que ponerle una escolta de policía permanentemente para que lo protegiera desde que llegó a Granada; que en el partido hubo un continuo lanzamiento de piedras y almohadillas contra los sevillanos; que el portero Busto fue agredido… Todo fue desmentido por la prensa local. No obstante, el Comité de Competición a los pocos días sancionó al Granada con multa de 5.000 ptas. y prohibición del alquiler de almohadillas en el estadio, que quedó apercibido de clausura por los actos de hostilidad y agresión de sus seguidores contra los del equipo rival.

En la previa del Granada 4 Valencia 2, los ches visitaron la Alhambra y se retrataron de moros de Ruiz Linares

Victoria ante el Valencia y caso Pasieguito
Al domingo siguiente a la gran victoria sobre el Sevilla, el Valencia, que a estas alturas nada ya se jugaba, situado en la zona media de la tabla, también salió derrotado de Los Cármenes, 4-2 en otro partido cardiaco que estuvo empatado hasta poco antes del final y en el que también abundaron los encontronazos entre unos y otros y las jugadas polémicas. Bru repitió alineación y en otro partido épico, como el del Sevilla, el Granada consiguió una victoria muy importante que dejaba la zona libre de promoción a sólo dos puntos. Las crónicas destacan muy por encima de todos a Marín, que estuvo mejor que nunca. A destacar también el gol de tacón del artista Trompi, que rompía la igualada a dos tantos.                     
El partido frente al Valencia dio también para una anécdota que tiene como protagonista a un futbolista que 30 años después sería entrenador del Granada.
                Cuando se jugó el partido, 21 de marzo de 1943, al medio centro Pasieguito, que debutaba y por primera vez se alineaba como futbolista del equipo valenciano, le faltaban todavía dos meses para cumplir los 18 años. Una norma fijaba por entonces la edad de 18 como mínima para jugar en Primera División y, al parecer, Pasieguito había falsificado sus papeles y figuraba con 19. Después volvería a ser alineado por el Valencia en los dos partidos que faltaban para concluir la liga. Al Español alguien le dio el soplo de la irregularidad de la alineación de Pasieguito y denunció el caso ante la Federación casi un mes después. Los españolistas pedían que al Valencia le fueran descontados siete puntos de la clasificación (dos por cada uno de los tres partidos jugados por Pasieguito más otro del único punto obtenido por el Valencia en esos tres partidos) por alineación indebida, con lo que habría quedado en el puesto 12º y obligado a disputar la promoción, salvándose del trámite el Español, el otro conjunto que junto al Granada, tenía todavía pendiente salvar la categoría.
                Quizás por lo tardío del momento en que se conoció la irregularidad valenciana, una vez terminada la liga y a menos de una semana para los dos partidos de promoción, todos los resultados quedaron como estaban, pero de lo que no se libró Bernardino Pérez Elizarán, Pasieguito, fue de una sanción por un año sin jugar que cumplió la temporada siguiente.  

Pasieguito debutó en Granada como futbolista de Primera, con 17 años  
                                                                                          
Para terminar, Madrid y Barcelona… y promoción
La última salida de la liga era al campo de un rival directo, el R. Madrid, justo el que marcaba el corte de la salvación sin tener que jugárselo a una carta en promoción, dos puntos por encima.
En Chamartín Marín nuevamente dio un grandísimo partido que hizo comentar a José María Úbeda, periodista de Pueblo (al que le gustó especialmente el juego “zaragatero” de la delantera rojiblanca), que el muy veterano 7 del Granada era uno de los mejores extremos derechos del momento. Por su parte, Rienzi, del diario Madrid, dice que «…el mejor de los del Albayzín y de los 22 fue el veterano Marín, que a los treinta y seis años está mucho mejor que a  los veinte».
Ante doscientos granadinos desplazados en vagones fletados por Educación y Descanso, el Granada ganaba 0-2 poco antes del intermedio, pero los merengues reaccionaron y en escasos minutos consiguieron nivelar el marcador antes de pasar por vestuarios. En la segunda parte volvió a ser mejor el Granada pero no pudo hacerse con una victoria que mereció, y el choque terminó en empate a dos goles. La prensa madrileña, a la que impresionó muy favorablemente el juego del Granada, especialmente el trabajo de Marín y Trompi, comentó que el colegiado Cruellas fue determinante en el resultado final al anular injustamente un gol de Trompi que hubiera permitido dar caza a los merengues y salir de los puestos de promoción. También es muy comentada por la prensa madrileña la “ extravagancia” del trencilla al señalar un libre indirecto contra el Granada casi en el área chica sin que nadie se explicase los motivos; el golpe franco indirecto era por entonces en el balompié patrio algo así como exótico y rara vez lo decretaban los referís de la época.
                El empate de Chamartín dejó todo para la última jornada, en Los Cármenes frente al Barcelona, cuarto clasificado y que ya nada tenía que hacer puesto que por entonces no había competiciones internacionales para las que clasificarse. La victoria podía dar la salvación directa, pero no dependíamos de nosotros porque si el Madrid, al que ganábamos el golaveraje, conseguía un solo punto, ya no podríamos alcanzarlo. Pero el Granada perdió su partido en Los Cármenes frente al Barcelona (2-3, con el primer gol culé obra de César) y el R. Madrid empató en Mestalla.
                Así, a primeros de abril de 1943 terminaba una liga no demasiado buena puesto que para asegurar la permanencia entre los grandes todavía quedaba superar la ruleta de la promoción. Ese mismo día se supo que el partido único en campo neutral en que por entonces consistía la promoción habría de dirimirse frente al Valladolid dos semanas más tarde, el domingo 18 de abril. Los castellanos habían logrado clasificarse en el tercer puesto de liguilla de ascenso a Primera, por detrás de Sabadell y R. Sociedad, los dos ya ascendidos, y por delante del otro promocionista, el Gijón, que se enfrentaría al Español.

El cambio de nombre de nuestro equipo se hizo tres años atrás, pero en Marca todavía no se han enterado

Récord vigente
No fue demasiado buena la segunda temporada del Granada en Primera División ya que no se consiguió la permanencia de forma directa, pero en esta liga estableció un récord todavía vigente porque es la única de las ochenta y tres ya disputadas -en cualquier categoría de las distintas en que nuestro equipo ha militado- en la que el Granada marcó al menos un gol en cada uno de los partidos del campeonato.

Reforma de la Alcaicería
                Los trabajos de adecentamiento de la parte más turística de Granada que en estas fechas, primera mitad de 1943, llegaron al entorno de la Catedral, también alcanzaron al entramado de calles de la Alcaicería, mejorando bastante su aspecto al cambiar las irregulares losas de su pavimento, la mayoría mugrosas y partidas, por otras ajedrezadas en las que se alternaban la piedra de Sierra Elvira con el empedrado típico granadino. Al mismo tiempo se suprimió un muy desvencijado y pestilente armatoste destinado a urinario público que se encontraba desde hacía muchos años en una de las callejuelas de la Alcaicería con salida al Zacatín. No obstante (costumbre mala, tarde o nunca es dejada, que dice el dicho), al poco tiempo de la supresión del mingitorio es fácil tropezarse en la prensa con artículos de andar por casa en los que se denuncia que a pesar de la buena intención de los munícipes, el mismo lugar del estrecho callejón, aun desprovisto de cualquier elemento que sirva para lograr alguna intimidad en el acto de evacuar, sigue el paisanaje utilizándolo indiscriminadamente para hacer aguas menores (y hasta mayores), dando una malísima impresión de la ciudad en una zona tan céntrica. Faltaban todavía algunos años para que se construyeran los wáteres de plaza Bib-Rambla.

Tres aspectos de la Alcaicería antes y después de la reforma

Proyectos de reforma
Otras reformas urbanas proyectadas se quedaron al final sólo en eso, en proyectos. El más llamativo que en su día -principios de 1943- recogió la prensa local fue la de reforma total de la fachada principal del Ayuntamiento buscando darle un aire más señorial. Con proyecto del arquitecto Francisco Prieto Moreno, consistía en incorporar un gran cuerpo central que avanzaría tres metros sobre el terreno de la plaza del Carmen y a sus lados se instalarían sendas artísticas fuentes. Sobre ese cuerpo central se levantaría una gran logia o galería abovedada, con cinco arcos de medio punto, que sustituiría al modesto balcón principal, reservando su uso exclusivamente para grandes solemnidades, como la del 2 de enero.
                El proyecto de reforma se completaba con la construcción de una gran torre con su reloj, inspirada en la desaparecida torre del convento de Nuestra Señora del Carmen de la Cabeza (sobre cuyo solar se levanta el Ayuntamiento) que se puede ver en grabados antiguos. Y además también estaba prevista la construcción de un puentecillo o pasarela cubierta, formando un cobertizo, que comunicara la casa consistorial con la vecina, al otro lado de la calle Mariana Pineda, más conocida como casa de la Bernina.
                Todo iría construido en piedra y mármol pardo de Sierra Elvira, y con incrustaciones de serpentina del barranco de San Juan. Se trataba de dar a la casa consistorial un aire barroco que, según la noticia, es el más genuinamente granadino, dejando al Ayuntamiento con un aspecto muy parecido al de la Real Chancillería de Plaza Nueva, con sus pinguruchos y todo. No sabemos si es que el proyecto salía demasiado costoso o cuál fue la razón por la que finalmente no se llevara a cabo esta interesante intervención urbana.

Tal que así luciría la casa consistorial granatensis de haberse llevado a cabo la reforma proyectada
                Tampoco pasó de proyecto el dotar a la ciudad de un gran parque público que desde la entonces avenida de Calvo Sotelo llegaría hasta el Camino de Ronda, ocupando más o menos toda la zona del actual campus universitario de Fuentenueva. Para hacerlo posible, una orden ministerial de Gobernación dictada en enero aprobó la permuta del ex convento e iglesia de Santo Domingo, de propiedad estatal, con una extensa huerta en el camino de la Fuente Nueva, perteneciente a la orden dominica. Desde su desamortización a mediados del siglo XIX, el convento de Santo Domingo había sido utilizado como cuartel y como sede del Liceo granadino y de distintas academias de bellas artes, y también como teatro y lugar de celebración de todo tipo de reuniones y simposios, y se encontraba muy deteriorado cuando se aprobó la permuta. Al devolverlo a sus antiguos propietarios se anuncia que volverá a ser utilizado como convento y que albergará en breve la Escuela Superior de Estudios Dominicos, que se trasladará desde su sede actual, en Ciudad Real.  Aunque no llegó a hacerse en estas calendas el gran parque que estaba previsto, andando el tiempo la zona de Fuentenueva, con su cesión a la Universidad, vino a convertirse en un parque público del que pueden disfrutar todos los granadinos, aunque no con las dimensiones que en principio se previeron.
                Otro proyecto más que no se transformó en realidad, afortunadamente en este caso –hay que decir-, consistía en la demolición de la vieja plaza de toros del Triunfo (ya existía desde 1928 la nueva, la actual), levantada sobre terrenos de propiedad municipal, y construir edificios de viviendas en gran parte del solar resultante, trazando tres nuevas calles con una plaza semicircular en el centro, donde se trasladaría la columna y monumento de la Inmaculada. Estos terrenos venían siendo objeto de un largo y antiguo pleito entre la corporación municipal y los propietarios de la plaza. Seguramente el hecho de que tampoco en estas fechas se pusiera solución al contencioso fue lo que más influyó en que este espacio se salvara de la especulación y hoy podamos verlo como está.
                Y otra reforma que no fue consistía en construir en la misma puerta principal del estadio de Los Cármenes una rotonda para evitar las aglomeraciones de peatones y vehículos que se formaban cada domingo de partido. Otra, aunque ésta sí se llevó finalmente a cabo… ¡cincuenta años después!, era la de derribo total del barrio de San Lázaro para construir en su centro una plaza peatonal rodeada de soportales; las casas que se levantaran serían destinadas a alojamiento de estudiantes con matricula en la cercana facultad de Medicina, que en esos momentos estaba terminándose de construir.

Proyecto de gran parque urbano en Fuentenueva




jueves, 26 de octubre de 2017

VUELVE EL REY MAGO GASPAR RUBIO

Vapuleo en Les Corts, Barcelona 5 Granada 2, el 27/12/1942. Leal, Martí, Aparicio, Bonet, Millán, Conde y Marín; con Nicola, Sierra, González y Trompi

Trompi como Triana

El año 1942 y la primera vuelta de la liga 42-43 terminan para nuestro equipo visitando al Barcelona en Les Corts. Una paliza (5-2) fue el resultado. Y tras parón en el calendario toca un nuevo desplazamiento, ahora a La Coruña, donde inicia el Granada la segunda vuelta el 10 de enero y consigue un empate a dos goles. En el partido en tierras gallegas debutó esta temporada Floro, que tuvo una buena actuación y se hizo con la titularidad durante las cinco jornadas siguientes, hasta que se lesionó en Vigo. También fue novedad que Bru prefirió alinear a Nicola no de ariete sino de medio derecha, encomendándole funciones defensivas. Las probaturas en la portería y en el eje del ataque se sucedieron incansablemente a lo largo de toda la temporada.      
En el campo coruñés, según la prensa gallega, el Granada se mostró como un conjunto destructor, dando una imagen no tan buena como la de la temporada pasada, cuando ganó 1-4. Lo más curioso es que el cronista de Hoja del Lunes de La Coruña, al que le gustó mucho la delantera granadina, destaca a ¡¡¡César!!!, del que dice que es un gran tirador. Qué más hubieran querido los hinchas granadinistas que contar de nuevo  esta temporada con el gran César en la punta de ataque, pero el Barcelona se negó a volver a cederlo y en el equipo culé fue titular, anotando un total de 13 goles. Seguramente a quien se refería el plumilla coruñés era a Leal, que fue el improvisado delantero centro del Granada en Riazor, y que en nada se parecía al Pelucas, ni en el físico ni mucho menos en virtudes futboleras.
Pero quien llegó a entusiasmar al cronista gallego fue Trompi, de quien dice que es un interior de gran movilidad y de espléndido regate que recuerda al mismísimo Monchín Triana, un fino interior internacional que jugó en el At. Madrid y después en el Madrid de antes de la guerra, y que fue conocido en su tiempo como “el rey del regate”. Triana fue un futbolista doblemente (o triplemente) de leyenda que llegó a ser considerado uno de los mejores si no el mejor de todas las épocas, hasta tal punto que los diarios del Movimiento Marca y Arriba instituyeron en 1953 (y hasta 1968) el trofeo anual Monchín Triana, de casi la misma importancia que el Pichichi pero para premiar al futbolista que hubiera destacado a lo largo de su carrera por su espíritu deportivo y por su fidelidad a unos colores. Al margen del fútbol, también se recuerda a Triana porque fue una de las víctimas de las indiscriminadas sacas de presos de la cárcel Modelo de Madrid en noviembre de 1936 y murió fusilado en Pacaruellos del Jarama. En cualquier caso, comparar a Trompi con Monchín Triana son palabras mayores. Y es que la popularidad y el reconocimiento al magnífico fútbol de un Trompi en lo mejor de su carrera no paraba de crecer por toda la geografía española, y se puede decir que fue el futbolista más destacado, al menos desde el punto de vista mediático, de aquel Granada de los primeros años cuarenta.

Trompi en cromos

Puntos ante los colistas
El Zaragoza se llevó de Los Cármenes un empate a un gol en la siguiente jornada y este resultado sentó muy mal porque eran los maños los inmediatamente clasificados en el puesto 13º (acabaron descendiendo junto al Betis), el primero de los dos que descendían automáticamente, aunque con tres puntos menos que el Granada. Se acusó a los rojiblancos de actuar sin poner todo de su parte para derrotar a los vicecolistas y los jugadores Alejandro, Leal y Sierra fueron sancionados por bajo rendimiento, decretando también la directiva que a partir de ese momento los partidos en casa serían precedidos de concentración para evitar las escapadas nocturnas de los futbolistas.
La siguiente jornada, visita al colista Betis, fue la segunda y última de las victorias a domicilio de toda la liga, 0-1 con gol de Nicola, que volvió al eje del ataque tras jugar frente a Coruña y Zaragoza en labores de contención. La alegría por la victoria hizo que se olvidaran las sanciones impuestas a los futbolistas, aunque el defensa Alejandro ya no volvió a alinearse con el Granada y fue dado de baja al terminar la temporada.

Derrota récord en Vigo. Ficha Neira
Fueron tres partidos seguidos sin perder (Coruña, Zaragoza y Betis), pero no sirvieron para abandonar el tercer puesto por la cola y enseguida volvimos a los resultados negativos, 1-2 frente al Castellón en Los Cármenes y nada más y nada menos que 8-3 en Balaídos, agravado porque se perdió una ocasión magnífica de acercarse a la zona libre de peligro ya que el Celta también andaba cercano a los puestos de promoción. En Vigo, al descanso se llegó con un 2-1, pero en la segunda parte desaparecieron los rojiblancos. Floro se lesionó (y ya sólo jugó un partido más, el de final de temporada) cuando ya iban 5-1 y González, una vez más de improvisado portero, encajó el resto.
                Hasta la 52-53 (9-0 en Jaén) la derrota sufrida en Baláidos fue récord absoluto en toda la historia del club en cuanto a número de goles encajados, y hasta la 60-61, 8-2 en el Camp Nou, fue récord de marcador negativo jugando en Primera. Claro que, ese último récord negativo, quedó superado por el 9-1 en el Bernabéu de la 2014-15.
                Un nuevo refuerzo se vino de Vigo, el medio gallego Neira, que meses atrás estuvo probando en Granada, pero entonces no se llegó a un acuerdo.   

 Neira estuvo a prueba meses antes pero ficha tras el palizón en Balaídos          
                               
Gran victoria sobre el At. Aviación en el re-debut de Gaspar Rubio

El At. Aviación seguía siendo preparado por Zamora pero ya no era el de temporadas atrás, ahora marchaba en la zona media de la tabla muy alejado de la cabeza, y en la primera vuelta había sido colista hasta la jornada cinco. Pero seguía teniendo tirón y Los Cármenes se quedó pequeño otra vez para recibir a los aviadores madrileños, el equipo del régimen. Fue el mejor partido de la temporada de los rojiblancos, ese día con camiseta azul claro estrenando equipación (las camisetas blancas de respeto se seguían considerando gafe), que vencieron 3-1. Recordemos que en aquellos años era el local el que se cambiaba si había coincidencia de colores. Gaspar Rubio se estrenó como granadinista de Primera y fue uno de los destacados con un golazo en este su partido de re-debut, en el que lució su fútbol «fino, espléndido de precisión y ciencia» (Saucedo en Patria).
A últimos de diciembre había fichado el Rey Mago nuevamente por el club rojiblanco, donde seguía teniendo muy buen cartel desde que tres temporadas atrás liderara el Granada (todavía Recreativo) de la 39-40 y completara una sensacional liga. A sus recién cumplidos 35 años estaba sin equipo y ya casi retirado, y poco antes había mantenido conversaciones como posible entrenador con el Castellón y el Valencia, según se lee en la prensa, pero como en esos momentos -por las lesiones- no disponíamos de delanteros suplentes y no se confiaba en Uría, e incluso el ariete titular, Nicola, seguía siendo muy discutido por la afición, la directiva recordó el ofrecimiento de Rubio para fichar de principios de temporada y después de ser probado en amistosos volvió a firmar por nuestro equipo. Su re debut no pudo ser mejor en un partido histórico por tratarse de la primera vez que el Granada derrotaba al club colchonero de la capital. Fue el triunfador de la tarde, dando un magistral pase a Nicola para que éste hiciera el primero de los goles del Granada y marcando el que suponía el 2-0 con la mejor jugada del partido para Saucedo, rematando espectacularmente de volea y sin parar el cuero un buen servicio de Marín desde la línea de fondo. Parecía que el Mago volvía a serlo. Lo malo fue que  sólo se le pudo utilizar ya en los dos siguientes compromisos ligueros, en el campo del Español, donde las crónicas destacan su juego, y frente al Oviedo en Los Cármenes, partido en el que también mereció buenas críticas a pesar de jugar mermado por una dura entrada nada más comenzar el choque. Fue ese partido frente al Oviedo el último de todos los que jugó en Primera División en su carrera profesional. Su maltrecha rodilla y sus 35 tacos impidieron que esta leyenda viva del balompié patrio siguiera ofreciendo al granadinismo actuaciones magistrales. Una pena. Todavía en alguna ocasión volvería a vestirse de corto y disputar algún partido en el Levante y el Melilla,cuando ya estaba retirado y dirigía a esos equipos como entrenador.

    Distintos momentos del Granada 3 At. Aviación 1 publicados en Patria

Nada en Casa Rabia y victoria sobre el Oviedo
La siguiente jornada, ya la 20 (de 26), fue una nueva derrota, ahora en Casa Rabia (o Can Rabia, cosa que sonaba a lengua vernácula y éstas estaban prohibidísimas), que era como por entonces se denominaba en la prensa al campo de la carretera de Sarriá donde actuaba como local el Español de Barcelona. El Granada, en el que debutaba el recién fichado Neira, según Ideal salió derrotado 2-1 por culpa del árbitro Álvarez Santullano, que dio validez a un gol en fuera de juego e ignoró un penalti a favor del Granada, y también por culpa del guardameta rojiblanco Martí, que falló estrepitosamente en el segundo gol españolista. Ningún periodista local viajó con el equipo, pero la reseña de Ideal la firma un granadino, José Zubeldia, el que fuera cronista deportivo de Patria hasta que en 1941 se trasladó a Barcelona como redactor-jefe del diario La Prensa, también de la cadena del Movimiento. Según Zubeldia el Granada fue mejor y mereció incluso la victoria. Se perdió así una estupenda ocasión de alcanzar a uno de los equipos que marchaban en los puestos inmediatamente anteriores.
Después de la derrota en el campo del Español nos visitaba el Oviedo, esta temporada en los puestos altos de la tabla. La víspera llegó la triste noticia de la muerte de Victoriano Santos, motivo por el que el equipo rojiblanco jugó luciendo lazos negros de luto. La gran novedad fue la vuelta a la titularidad del portero Pérez, en el ostracismo desde la jornada sexta, cuando recibió siete goles en Vallecas, así como el cambio de Neira por Sosa. Con arbitraje de Cruellas y actuación como liniers de los recreativistas del Once Fantasma, Eloy y Morales, ambos ya árbitros colegiados, y con un ventarrón que impidió el juego por momentos, ganó el Granada 3-1, pero, una vez más, también lo hicieron los que iban por delante, así que no se pudo mejorar la situación clasificatoria. La anécdota la brinda  Fernández de Burgos en Ideal, que en uno de los títulos dice que González fue el mejor del Granada, pero al cerrar la crónica, cuando relaciona las alineaciones de los dos equipos, se equivoca y omite el nombre del bravo González y dice que jugó Alejandro como defensa izquierdo.   

 Marín intenta llegar a un balón que corta Sión, portero del Oviedo

  
Equipo amateur
No se había creado todavía un equipo filial con carácter permanente y debidamente inscrito en la Federación, esto ocurriría en 1947, pero el Granada cada año organizaba un conjunto amateur para tener a su disposición jóvenes valores locales que en algún momento pudieran jugar en el primer equipo. Este año se adoptó como filial al club Alhambra, fusionado con el Granada en febrero, y para su preparación se designó a Gaspar Rubio, al que sucedió después Maside. Este club granadino amateur competía en lo que entonces se denominaba tercera categoría local, una competición en la que figuraban sólo equipos de la capital o pueblos cercanos.
Una alineación del Alhambra: Martín; Carmona, Díaz; Pedraza, Polito, Fattore; Rebollo, Juanele, Miguelín, Sierra y Antonio Carmona. De todos ellos sólo Díaz llegó a alinearse en alguna ocasión con el Granada, incluso en Primera, y Antonio Carmona, Carmona III, ya lo había hecho en temporadas anteriores, jugando en Segunda División.
En marzo el Alhambra, como campeón provincial, llegó a disputar con el Jerez la primera eliminatoria de la Copa de España de Aficionados en fase regional, de la que no pudo pasar a la siguiente ronda. Los futbolistas, a la vuelta de Jerez en el primer partido de esa eliminatoria de copa, contaron cosas como éstas: que llegaron rendidos a Jerez a las once de la noche después de un viaje en autobús a gasógeno de más de siete horas y tuvieron que ponerse a buscar alojamiento; que no pudieron acostarse hasta las cuatro de la madrugada y tuvieron que hacerlo en lo único que encontraron, “una fonda de 3 ptas” donde tenían que tenderse sobre tablas; que a las once de la mañana, sin descansar, tuvieron que jugar su partido en el que los locales lesionaron hasta a cuatro alhambristas, de modo que perdieron 3-1 (un gol con la mano y otro en offside, según cuentan); y más cosas del mismo jaez. El partido de vuelta, jugado en Los Cármenes dos semanas después, acabó en empate sin goles y con el Alhambra eliminado.

Gaspar Rubio con boinilla en sus tiempos de jugador del Valencia, entrenador del amateur
    
La directiva acordó que cada domingo en el que el primer equipo actuara de visitante, se enfrentaran en amistosos los reservas y los amateurs frente a otros conjuntos locales. Así mientras el Granada se traía los dos puntos del Villamarín, en Los Cármenes un equipo mixto de reservas y amateurs se imponía 9-0 a una selección de modestos locales. Otros partidos que pudieron verse fueron un 10-0 al Alhambra (con 4 de Uría), 7-1 al Calasancia, 9-0 al Numancia. El invento funcionó bastante bien y se registraron buenas entradas.

El parador de Educación y Descanso
El 10 de febrero de 1943 el camarada Joaquín Aguilera Alonso, jefe nacional de la Obra Sindical de Educación y Descanso, inauguró en el collado de las Sabinas de Sierra Nevada, a 2.300 metros de altitud, el albergue de titularidad pública que se conoció con ese nombre, Educación y Descanso. El nuevo parador se convirtió en esos momentos en lo más moderno de la Penibética, dotado de mueblario (según Patria) de estilo típico alpujarreño, como el resto de objetos ornamentales, y con un amplio comedor además de cinco dormitorios de literas con capacidad total para unas cincuenta personas (productores en la terminología nacionalsindicalista).
En realidad lo inaugurado solemnemente no era una obra nueva sino que se trataba de la restauración y ampliación de este mismo refugio que ya funcionó como tal desde finales de los años veinte y se le conocía como albergue de Obras Públicas pues su función era dar alojamiento a los obreros que construían la carretera hacia el Veleta.
No sólo se convirtió en esos momentos en lo más moderno en cuestión de alberques de toda Sierra Nevada, sino también en el único utilizable. Otros refugios serranos existían ya: el Universitario y el Militar, situados ambos en la Hoya de la Mora, y aparte también estaban el de Elorrieta, en la zona del pico del Caballo, así como el albergue que construyó la Sociedad Sierra Nevada en los llanos de Otero, en el barranco de San Juan, bajo los Peñones de San Francisco, el primero que se levantó en nuestra Sierra. Pero todos ellos se hallaban muy deteriorados en estas fechas de los primeros cuarenta al haber sufrido los estragos de los tres años de guerra ya que estas zonas fueron escenario de numerosas escaramuzas. 

 Albergue de Educación y Descanso en el collado de las Sabinas de Sierra Nevada

La afición a los deportes de montaña era en aquellos años muy reducida en Granada en comparación con lo que lo es en la actualidad, pero la apertura de este parador de Educación y Descanso y la organización cada domingo de temporada de excursiones a la sierra por el mismo organismo sindical de tiempo libre contribuyeron grandemente al fomento del penibetismo en cualquiera de sus variedades, dando desde entonces alojamiento y comida a precios muy económicos a varias generaciones de montañeros y esquiadores granadinos, cada vez más numerosos con el transcurso de los años, y ésa fue una función que cumplió muy satisfactoriamente hasta los 80. Su característica bóveda esquifada y alquitranada, que asemeja la quilla invertida de un barco, sigue siendo hoy parte del paisaje serrano aunque  ya no se dedica a los menesteres  hosteleros para los que fue creado. En la actualidad ya no se le conoce como albergue José María Collantes, montañero granadino que le dio nombre muchos años, ahora responde al de General Oñate y su destino es servir de refugio en operaciones militares de adiestramiento.
Tiempos heroicos para el penibetismo seguían siendo aquellos primeros años cuarenta. Heroicos los tiempos y heroicos los aficionados al montañismo o al esquí, sobre todo estos últimos. La carretera hasta el Veleta, sin asfaltar, estaba ya abierta desde 1935 (Carretera de Granada a la de Laujar a Órgiva por el pico de Veleta, ése era su nombre), pero todo aquel que no dispusiera de transporte privado (la inmensa mayoría) únicamente tenía como alternativa el añorado tranvía de la Sierra, que por aquel entonces sólo llegaba hasta el Maitena. Desde allí, esquíes al hombro además de todo el equipo e impedimenta necesaria para echar el día, (que se dice), había que emprender una caminata cuesta arriba de al menos sus dos horas largas hasta encontrar nieve apta para deslizarse. Nada que ver con la masificación actual en la sierra cualquier fin de semana de temporada. Los primeros (y muy rústicos) remontes no aparecieron en Sierra Nevada hasta bien entrados los años 50, y fue a partir de la década de los 60 cuando se creó la moderna estación de esquí, gestionada por Cetursa, y surgió la urbanización de Pradollano y con ella numerosos establecimientos hoteleros, una estación que no ha parado de crecer desde entonces hasta convertirse en una de las mejores y más concurridas de toda Europa y en uno de los más importantes pilares económicos granadinos.

    La reja que cierra la placeta de Mediohuevo de la Capilla Real en breve será cortada y trasladada a las salidas de la calle Oficios

La Capilla Real
En Granada siguen las continuas reformas urbanas y ahora le toca el turno al entorno de la Catedral, y fruto de esos trabajos quedarán las plazas de las Pasiegas y de Alonso Cano como ahora mismo pueden verse, desapareciendo el tráfico rodado en esta última, enlosada en piedra de Sierra Elvira, y construyendo la escalinata de la fachada principal catedralicia.
                En febrero, se acomete la reforma de la entrada principal de la Capilla Real, de cuyo atrio desaparecerá la verja de estilo gótico que desde 1915 venía cerrando el acceso al sepulcro de los Reyes Católicos y al mismo tiempo entorpeciendo la plena contemplación de su fachada. Se trata de una reja de fundición sin un particular valor artístico que será troceada y reutilizada para cerrar todas las entradas a la calle Oficios, tanto por la Gran Vía como por la Alcaicería, pero también por las calles Estribo y Tinte (aunque a estas dos calles finalmente no alcanzó la verja). La calle Oficios, que quedará totalmente cortada al tráfico, se ampliará en su salida a la Gran Vía y se pavimentará con empedrado granadino y piedra de Sierra Elvira.

 Los nuevos rótulos de las calles granadinas en cerámica de Talavera

Rótulos de cerámica para las calles
                También por estas fechas acuerda la corporación municipal la nueva rotulación de todas las calles de la ciudad y para ello aprueba el modelo que va a ser fijado en las vías públicas. Lógicamente, todas las calles y plazas de Granada tenían su nombre propio con el que eran conocidas por los vecinos, pero salvo algunas placas en mármol que se conservaban del pasado en muy pocas esquinas, esas calles y plazas en su gran mayoría eran innominadas, esto es, carecían de cualquier rótulo que diera a conocer a los foráneos en qué lugar se encontraban. El alcalde Gallego Burín, empeñado en modernizar y adecentar la ciudad en todos sus aspectos, también quiso poner fin a esta deficiencia.
                El modelo de rótulo callejero aprobado por la comisión permanente municipal consistirá en unas cartelas de barro vidriado con letras y adornos en azul, en un estilo que recuerda la muy típica cerámica granadina de Fajalauza, pero no saldrán esas cartelas de ningún alfar granadino sino que vendrán de Talavera de la Reina. No sabemos la razón última de que lo que andando el tiempo se ha convertido en un símbolo tan granadino, presente en todas y cada una de sus calles y plazas, viajara desde tierras manchegas en lugar de nacer en algún horno de la tierra. Quizás fue que se encontró mejor precio en Toledo.
                Como curiosidad que atañe indirectamente a la historia del Granada CF, es de destacar que en la misma sesión municipal en la que se aprobó el modelo de rótulo callejero, también se decidió la adjudicación al camarada Jesús Díaz Cara, de la centuria Bermúdez de Castro, de la cartilla mensual de ahorros. Esto último no sabemos exactamente en qué se traducía ni cuáles eran los méritos del adjudicatario, pero sí conocemos al flecha (18 años a la sazón) al que le correspondió esa cartilla de ahorros pues se trata de Díaz Cara, extremo izquierdo al que, en 1948, le cupo el honor de ser el primer futbolista de la historia rojiblanca promocionado al primer equipo desde el recientemente creado filial Recreativo de Granada, en el que militó a lo largo de  las seis primeras temporadas de su existencia.