EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 23 de noviembre de 2017

PELIAGUDA RECTA FINAL

En cromos la alineación titular del Granada en el final de temporada 42-43

Se acerca el final de la competición
Después del triunfo casero frente al Oviedo, jornada 21 (de 26), la liga entra en su recta final pues ya sólo quedan cinco partidos por jugarse, y ese final de liga es mareante para el Granada, desde la jornada 9 clasificado 12º, en plaza de promoción para salvar la categoría, porque los cinco rivales pendientes son todos muy cualificados. El primero es el líder, el Bilbao, a quien hay que visitar en San Mamés, visita que se salda con derrota 4-1. Las crónicas hablan de un Granada muy flojo que dejó una pobre impresión, pero de todas maneras era muy comprensible y perdonable caer derrotado en Bilbao ya que el Athletic marchaba destacado en el primer puesto y acabó proclamándose campeón.
Estando ya la expedición granadinista en Bilbao, la prensa recoge la noticia de que el gran Cholín, que recibió la baja al finalizar la temporada anterior y se marchó a su tierra, se encuentra hospitalizado en Vitoria porque ha sufrido recientemente una lesión grave de la que afortunadamente se encuentra ya fuera de peligro. En calidad de jugador-entrenador del Alavés, de segunda división, jugaba un partido del campeonato regional cuando él, que nunca se arrugaba ante las recias defensas de la época, tuvo un violento encontronazo contra un contrario del que salió bastante mal parado, con un hematoma subdural que obligó a practicarle una trepanación de cráneo.
Después de caer derrotados en Bilbao faltaban ya sólo cuatro partidos para terminar el campeonato, de los cuales tres eran en Los Cármenes, pero el calendario había guardado para el final lo más peliagudo: Sevilla (que marchaba 2º y todavía con posibilidades de ser campeón) y Valencia (4º) seguidos dentro, y después una salida a Chamartín para cerrar la liga en Los Cármenes con la visita del Barcelona, 5º clasificado. A priori, el partido más fácil de los cuatro era el de Chamartín puesto que el Madrid, muy lejos todavía de ser el equipo que todo lo gana, se encontraba a esas alturas rondando los puestos de promoción. La cosa estaba en principio ciertamente fea para los rojiblancos. Al menos casi teníamos asegurado no caer a puestos de descenso directo (13º y 14º) porque Zaragoza y Betis estaban muy descolgados y prácticamente ya descendidos, pero huir de tener que jugarse el todo por el todo en una incierta promoción todavía seguía siendo muy difícil para nuestro equipo, que ni ganando los cuatro partidos que faltaban tenía garantizada la permanencia en primera.

De pie: Conde, González, Aparicio, Millán, Pérez y Nicola; agachados: Neira, Trompi, Sosa, Sierra y Marín. Los de la foto derrotaron 4-3 al Sevilla de los “stukas”   
                            
Heroica victoria ante el Sevilla en el primer día del club
Desde prácticamente el primer año de vida de nuestro equipo, cada temporada era frecuente que la directiva de turno aprovechara alguna jornada de lleno asegurado para establecer suplementos que los socios debían pagar aparte para poder acceder a las gradas. El concepto de día del club todavía no se usaba pero aun sin ese nombre ya venía  fijándose cada temporada al menos un partido en el que todos tenían que retratarse previamente en taquilla para poder ver a la muchachada rojiblanca. A partir de la 42-43 se establece que cada año habrá oficialmente un “día del club”, así, con ese nombre, y lo recaudado irá íntegramente a atender las necesidades urgentes: campo, jugadores, etc. Así lo comunicó a los socios la directiva al empezar la temporada. Como se ve, en principio era sólo un día del club lo previsto, pero tiempo después ese único día se convertirá en dos medios días. Con la visita del Sevilla aprovechó la directiva para establecer el día del club anunciado, que tiene la particularidad de ser el primero de la historia rojiblanca, al menos el primero que se conoció con esa denominación. Cuatro días antes del partido el club hizo pública una nota dando a conocer que todo quisque tendría que rascarse el bolsillo si quería asistir al evento: a los socios protectores y a los de tribuna se les pasarán a domicilio sus localidades y de no encontrarse en su casa, las tendrán reservadas en secretaría hasta el viernes anterior al partido; los socios de número por su parte tendrán que pasarse por la taquilla de Corral del Carbón (y pagar, claro).
 El Sevilla del míster O’Connell y de los Stukas, segundo en la tabla, marchaba a tres puntos del Bilbao y todavía conservaba esperanzas de darle caza por lo que se anunció que varios miles de sevillanos se desplazarían a Granada, muchos de ellos en tren botijo fletado por Educación y Descanso. El lleno en Los Cármenes estaba asegurado, pero también el ambiente hostil que iban a encontrarse en Granada los de blanco, en especial su ariete Campanal, a quien la hinchada rojiblanca acusaba de haber lesionado de gravedad a Alberty el año pasado y a Martí en esta misma temporada en el partido de ida en Nervión. Los sevillistas solicitaron la presencia de un delegado federativo y jueces de línea neutrales.
                Llegado el gran día, los tranvías que partiendo del centro de la ciudad dejaban a los hinchas en el cruce de Calvo Sotelo con Doctor Olóriz, circularon aquella tarde más atestados que de costumbre, y bastantes forofos por más que quisieran correr se perdieron los dos primeros goles rojiblancos por culpa de lo que era usual los domingos de fútbol, y era que los tranvías con sus jardineras, al llegar a la mitad de Gran Vía amenazaban con descuajaringarse por las costuras y vistos desde la acera no eran sino un agitado muestrario de brazos, piernas y hasta cabezas saliendo por las ventanillas, momento que aprovechaban los señores tranviarios para detener la marcha y no continuarla hasta que cada viajero, incluidos los que hacían equilibrios en los topes y en los estribos, hubiera abonado los céntimos que costaba el trayecto.

Millán, Sierra, González y Pérez en láminas coloreadas coleccionables

                Con Los Cármenes abarrotado y arbitraje de Escartín (que a pesar de su cartel estuvo desacertado y falto de autoridad, como casi siempre que nos visitó) Granada y Sevilla ofrecieron un apasionante duelo que no defraudó la gran expectación que había suscitado, jugado con mucho brío por ambos cuadros y en el que no faltaron todo tipo de acciones polémicas e incluso violentas. Y que ganaron los rojiblancos 4-3. Los sevillanos consiguieron empatar el 3-0 que a la media hora señalaba el marcador, pero faltando menos de cinco minutos llegó el definitivo 4-3 con el que los puntos se quedaron en casa. Trompi, en un gran estado de forma en la que quizás fue su mejor temporada, consiguió el primero cuando apenas se había cumplido un minuto, y el propio Trompi marcó de cabeza el 2-0 transcurridos diez minutos de partido. A pase de Trompi, Sosa a la media hora hizo el 3-0 que parecía sentenciar, pero dos goles de Pepillo antes del descanso hicieron presagiar una segunda parte no menos trepidante. Efectivamente, nada más comenzar la segunda mitad los de blanco empataron por mediación de López. En casi todo el tiempo que faltaba abundaron más los choques y los incidentes entre los futbolistas, tolerados por Escartín, que las acciones de buen fútbol que caracterizaron la primera parte, hasta que faltando menos de cinco minutos y tras una jugada embarullada Aparicio aprovechó un balón suelto para conseguir la victoria rojiblanca.
                La derrota dejaba al Sevilla casi sin opción al campeonato y escoció bastante a la vera del Guadalquivir. Cierta prensa sevillana habló de que se había calentado de forma malévola el ambiente en contra del Sevilla; que a Campanal hubo que ponerle una escolta de policía permanentemente para que lo protegiera desde que llegó a Granada; que en el partido hubo un continuo lanzamiento de piedras y almohadillas contra los sevillanos; que el portero Busto fue agredido… Todo fue desmentido por la prensa local. No obstante, el Comité de Competición a los pocos días sancionó al Granada con multa de 5.000 ptas. y prohibición del alquiler de almohadillas en el estadio, que quedó apercibido de clausura por los actos de hostilidad y agresión de sus seguidores contra los del equipo rival.

En la previa del Granada 4 Valencia 2, los ches visitaron la Alhambra y se retrataron de moros de Ruiz Linares

Victoria ante el Valencia y caso Pasieguito
Al domingo siguiente a la gran victoria sobre el Sevilla, el Valencia, que a estas alturas nada ya se jugaba, situado en la zona media de la tabla, también salió derrotado de Los Cármenes, 4-2 en otro partido cardiaco que estuvo empatado hasta poco antes del final y en el que también abundaron los encontronazos entre unos y otros y las jugadas polémicas. Bru repitió alineación y en otro partido épico, como el del Sevilla, el Granada consiguió una victoria muy importante que dejaba la zona libre de promoción a sólo dos puntos. Las crónicas destacan muy por encima de todos a Marín, que estuvo mejor que nunca. A destacar también el gol de tacón del artista Trompi, que rompía la igualada a dos tantos.                     
El partido frente al Valencia dio también para una anécdota que tiene como protagonista a un futbolista que 30 años después sería entrenador del Granada.
                Cuando se jugó el partido, 21 de marzo de 1943, al medio centro Pasieguito, que debutaba y por primera vez se alineaba como futbolista del equipo valenciano, le faltaban todavía dos meses para cumplir los 18 años. Una norma fijaba por entonces la edad de 18 como mínima para jugar en Primera División y, al parecer, Pasieguito había falsificado sus papeles y figuraba con 19. Después volvería a ser alineado por el Valencia en los dos partidos que faltaban para concluir la liga. Al Español alguien le dio el soplo de la irregularidad de la alineación de Pasieguito y denunció el caso ante la Federación casi un mes después. Los españolistas pedían que al Valencia le fueran descontados siete puntos de la clasificación (dos por cada uno de los tres partidos jugados por Pasieguito más otro del único punto obtenido por el Valencia en esos tres partidos) por alineación indebida, con lo que habría quedado en el puesto 12º y obligado a disputar la promoción, salvándose del trámite el Español, el otro conjunto que junto al Granada, tenía todavía pendiente salvar la categoría.
                Quizás por lo tardío del momento en que se conoció la irregularidad valenciana, una vez terminada la liga y a menos de una semana para los dos partidos de promoción, todos los resultados quedaron como estaban, pero de lo que no se libró Bernardino Pérez Elizarán, Pasieguito, fue de una sanción por un año sin jugar que cumplió la temporada siguiente.  

Pasieguito debutó en Granada como futbolista de Primera, con 17 años  
                                                                                          
Para terminar, Madrid y Barcelona… y promoción
La última salida de la liga era al campo de un rival directo, el R. Madrid, justo el que marcaba el corte de la salvación sin tener que jugárselo a una carta en promoción, dos puntos por encima.
En Chamartín Marín nuevamente dio un grandísimo partido que hizo comentar a José María Úbeda, periodista de Pueblo (al que le gustó especialmente el juego “zaragatero” de la delantera rojiblanca), que el muy veterano 7 del Granada era uno de los mejores extremos derechos del momento. Por su parte, Rienzi, del diario Madrid, dice que «…el mejor de los del Albayzín y de los 22 fue el veterano Marín, que a los treinta y seis años está mucho mejor que a  los veinte».
Ante doscientos granadinos desplazados en vagones fletados por Educación y Descanso, el Granada ganaba 0-2 poco antes del intermedio, pero los merengues reaccionaron y en escasos minutos consiguieron nivelar el marcador antes de pasar por vestuarios. En la segunda parte volvió a ser mejor el Granada pero no pudo hacerse con una victoria que mereció, y el choque terminó en empate a dos goles. La prensa madrileña, a la que impresionó muy favorablemente el juego del Granada, especialmente el trabajo de Marín y Trompi, comentó que el colegiado Cruellas fue determinante en el resultado final al anular injustamente un gol de Trompi que hubiera permitido dar caza a los merengues y salir de los puestos de promoción. También es muy comentada por la prensa madrileña la “ extravagancia” del trencilla al señalar un libre indirecto contra el Granada casi en el área chica sin que nadie se explicase los motivos; el golpe franco indirecto era por entonces en el balompié patrio algo así como exótico y rara vez lo decretaban los referís de la época.
                El empate de Chamartín dejó todo para la última jornada, en Los Cármenes frente al Barcelona, cuarto clasificado y que ya nada tenía que hacer puesto que por entonces no había competiciones internacionales para las que clasificarse. La victoria podía dar la salvación directa, pero no dependíamos de nosotros porque si el Madrid, al que ganábamos el golaveraje, conseguía un solo punto, ya no podríamos alcanzarlo. Pero el Granada perdió su partido en Los Cármenes frente al Barcelona (2-3, con el primer gol culé obra de César) y el R. Madrid empató en Mestalla.
                Así, a primeros de abril de 1943 terminaba una liga no demasiado buena puesto que para asegurar la permanencia entre los grandes todavía quedaba superar la ruleta de la promoción. Ese mismo día se supo que el partido único en campo neutral en que por entonces consistía la promoción habría de dirimirse frente al Valladolid dos semanas más tarde, el domingo 18 de abril. Los castellanos habían logrado clasificarse en el tercer puesto de liguilla de ascenso a Primera, por detrás de Sabadell y R. Sociedad, los dos ya ascendidos, y por delante del otro promocionista, el Gijón, que se enfrentaría al Español.

El cambio de nombre de nuestro equipo se hizo tres años atrás, pero en Marca todavía no se han enterado

Récord vigente
No fue demasiado buena la segunda temporada del Granada en Primera División ya que no se consiguió la permanencia de forma directa, pero en esta liga estableció un récord todavía vigente porque es la única de las ochenta y tres ya disputadas -en cualquier categoría de las distintas en que nuestro equipo ha militado- en la que el Granada marcó al menos un gol en cada uno de los partidos del campeonato.

Reforma de la Alcaicería
                Los trabajos de adecentamiento de la parte más turística de Granada que en estas fechas, primera mitad de 1943, llegaron al entorno de la Catedral, también alcanzaron al entramado de calles de la Alcaicería, mejorando bastante su aspecto al cambiar las irregulares losas de su pavimento, la mayoría mugrosas y partidas, por otras ajedrezadas en las que se alternaban la piedra de Sierra Elvira con el empedrado típico granadino. Al mismo tiempo se suprimió un muy desvencijado y pestilente armatoste destinado a urinario público que se encontraba desde hacía muchos años en una de las callejuelas de la Alcaicería con salida al Zacatín. No obstante (costumbre mala, tarde o nunca es dejada, que dice el dicho), al poco tiempo de la supresión del mingitorio es fácil tropezarse en la prensa con artículos de andar por casa en los que se denuncia que a pesar de la buena intención de los munícipes, el mismo lugar del estrecho callejón, aun desprovisto de cualquier elemento que sirva para lograr alguna intimidad en el acto de evacuar, sigue el paisanaje utilizándolo indiscriminadamente para hacer aguas menores (y hasta mayores), dando una malísima impresión de la ciudad en una zona tan céntrica. Faltaban todavía algunos años para que se construyeran los wáteres de plaza Bib-Rambla.

Tres aspectos de la Alcaicería antes y después de la reforma

Proyectos de reforma
Otras reformas urbanas proyectadas se quedaron al final sólo en eso, en proyectos. El más llamativo que en su día -principios de 1943- recogió la prensa local fue la de reforma total de la fachada principal del Ayuntamiento buscando darle un aire más señorial. Con proyecto del arquitecto Francisco Prieto Moreno, consistía en incorporar un gran cuerpo central que avanzaría tres metros sobre el terreno de la plaza del Carmen y a sus lados se instalarían sendas artísticas fuentes. Sobre ese cuerpo central se levantaría una gran logia o galería abovedada, con cinco arcos de medio punto, que sustituiría al modesto balcón principal, reservando su uso exclusivamente para grandes solemnidades, como la del 2 de enero.
                El proyecto de reforma se completaba con la construcción de una gran torre con su reloj, inspirada en la desaparecida torre del convento de Nuestra Señora del Carmen de la Cabeza (sobre cuyo solar se levanta el Ayuntamiento) que se puede ver en grabados antiguos. Y además también estaba prevista la construcción de un puentecillo o pasarela cubierta, formando un cobertizo, que comunicara la casa consistorial con la vecina, al otro lado de la calle Mariana Pineda, más conocida como casa de la Bernina.
                Todo iría construido en piedra y mármol pardo de Sierra Elvira, y con incrustaciones de serpentina del barranco de San Juan. Se trataba de dar a la casa consistorial un aire barroco que, según la noticia, es el más genuinamente granadino, dejando al Ayuntamiento con un aspecto muy parecido al de la Real Chancillería de Plaza Nueva, con sus pinguruchos y todo. No sabemos si es que el proyecto salía demasiado costoso o cuál fue la razón por la que finalmente no se llevara a cabo esta interesante intervención urbana.

Tal que así luciría la casa consistorial granatensis de haberse llevado a cabo la reforma proyectada
                Tampoco pasó de proyecto el dotar a la ciudad de un gran parque público que desde la entonces avenida de Calvo Sotelo llegaría hasta el Camino de Ronda, ocupando más o menos toda la zona del actual campus universitario de Fuentenueva. Para hacerlo posible, una orden ministerial de Gobernación dictada en enero aprobó la permuta del ex convento e iglesia de Santo Domingo, de propiedad estatal, con una extensa huerta en el camino de la Fuente Nueva, perteneciente a la orden dominica. Desde su desamortización a mediados del siglo XIX, el convento de Santo Domingo había sido utilizado como cuartel y como sede del Liceo granadino y de distintas academias de bellas artes, y también como teatro y lugar de celebración de todo tipo de reuniones y simposios, y se encontraba muy deteriorado cuando se aprobó la permuta. Al devolverlo a sus antiguos propietarios se anuncia que volverá a ser utilizado como convento y que albergará en breve la Escuela Superior de Estudios Dominicos, que se trasladará desde su sede actual, en Ciudad Real.  Aunque no llegó a hacerse en estas calendas el gran parque que estaba previsto, andando el tiempo la zona de Fuentenueva, con su cesión a la Universidad, vino a convertirse en un parque público del que pueden disfrutar todos los granadinos, aunque no con las dimensiones que en principio se previeron.
                Otro proyecto más que no se transformó en realidad, afortunadamente en este caso –hay que decir-, consistía en la demolición de la vieja plaza de toros del Triunfo (ya existía desde 1928 la nueva, la actual), levantada sobre terrenos de propiedad municipal, y construir edificios de viviendas en gran parte del solar resultante, trazando tres nuevas calles con una plaza semicircular en el centro, donde se trasladaría la columna y monumento de la Inmaculada. Estos terrenos venían siendo objeto de un largo y antiguo pleito entre la corporación municipal y los propietarios de la plaza. Seguramente el hecho de que tampoco en estas fechas se pusiera solución al contencioso fue lo que más influyó en que este espacio se salvara de la especulación y hoy podamos verlo como está.
                Y otra reforma que no fue consistía en construir en la misma puerta principal del estadio de Los Cármenes una rotonda para evitar las aglomeraciones de peatones y vehículos que se formaban cada domingo de partido. Otra, aunque ésta sí se llevó finalmente a cabo… ¡cincuenta años después!, era la de derribo total del barrio de San Lázaro para construir en su centro una plaza peatonal rodeada de soportales; las casas que se levantaran serían destinadas a alojamiento de estudiantes con matricula en la cercana facultad de Medicina, que en esos momentos estaba terminándose de construir.

Proyecto de gran parque urbano en Fuentenueva




jueves, 26 de octubre de 2017

VUELVE EL REY MAGO GASPAR RUBIO

Vapuleo en Les Corts, Barcelona 5 Granada 2, el 27/12/1942. Leal, Martí, Aparicio, Bonet, Millán, Conde y Marín; con Nicola, Sierra, González y Trompi

Trompi como Triana

El año 1942 y la primera vuelta de la liga 42-43 terminan para nuestro equipo visitando al Barcelona en Les Corts. Una paliza (5-2) fue el resultado. Y tras parón en el calendario toca un nuevo desplazamiento, ahora a La Coruña, donde inicia el Granada la segunda vuelta el 10 de enero y consigue un empate a dos goles. En el partido en tierras gallegas debutó esta temporada Floro, que tuvo una buena actuación y se hizo con la titularidad durante las cinco jornadas siguientes, hasta que se lesionó en Vigo. También fue novedad que Bru prefirió alinear a Nicola no de ariete sino de medio derecha, encomendándole funciones defensivas. Las probaturas en la portería y en el eje del ataque se sucedieron incansablemente a lo largo de toda la temporada.      
En el campo coruñés, según la prensa gallega, el Granada se mostró como un conjunto destructor, dando una imagen no tan buena como la de la temporada pasada, cuando ganó 1-4. Lo más curioso es que el cronista de Hoja del Lunes de La Coruña, al que le gustó mucho la delantera granadina, destaca a ¡¡¡César!!!, del que dice que es un gran tirador. Qué más hubieran querido los hinchas granadinistas que contar de nuevo  esta temporada con el gran César en la punta de ataque, pero el Barcelona se negó a volver a cederlo y en el equipo culé fue titular, anotando un total de 13 goles. Seguramente a quien se refería el plumilla coruñés era a Leal, que fue el improvisado delantero centro del Granada en Riazor, y que en nada se parecía al Pelucas, ni en el físico ni mucho menos en virtudes futboleras.
Pero quien llegó a entusiasmar al cronista gallego fue Trompi, de quien dice que es un interior de gran movilidad y de espléndido regate que recuerda al mismísimo Monchín Triana, un fino interior internacional que jugó en el At. Madrid y después en el Madrid de antes de la guerra, y que fue conocido en su tiempo como “el rey del regate”. Triana fue un futbolista doblemente (o triplemente) de leyenda que llegó a ser considerado uno de los mejores si no el mejor de todas las épocas, hasta tal punto que los diarios del Movimiento Marca y Arriba instituyeron en 1953 (y hasta 1968) el trofeo anual Monchín Triana, de casi la misma importancia que el Pichichi pero para premiar al futbolista que hubiera destacado a lo largo de su carrera por su espíritu deportivo y por su fidelidad a unos colores. Al margen del fútbol, también se recuerda a Triana porque fue una de las víctimas de las indiscriminadas sacas de presos de la cárcel Modelo de Madrid en noviembre de 1936 y murió fusilado en Pacaruellos del Jarama. En cualquier caso, comparar a Trompi con Monchín Triana son palabras mayores. Y es que la popularidad y el reconocimiento al magnífico fútbol de un Trompi en lo mejor de su carrera no paraba de crecer por toda la geografía española, y se puede decir que fue el futbolista más destacado, al menos desde el punto de vista mediático, de aquel Granada de los primeros años cuarenta.

Trompi en cromos

Puntos ante los colistas
El Zaragoza se llevó de Los Cármenes un empate a un gol en la siguiente jornada y este resultado sentó muy mal porque eran los maños los inmediatamente clasificados en el puesto 13º (acabaron descendiendo junto al Betis), el primero de los dos que descendían automáticamente, aunque con tres puntos menos que el Granada. Se acusó a los rojiblancos de actuar sin poner todo de su parte para derrotar a los vicecolistas y los jugadores Alejandro, Leal y Sierra fueron sancionados por bajo rendimiento, decretando también la directiva que a partir de ese momento los partidos en casa serían precedidos de concentración para evitar las escapadas nocturnas de los futbolistas.
La siguiente jornada, visita al colista Betis, fue la segunda y última de las victorias a domicilio de toda la liga, 0-1 con gol de Nicola, que volvió al eje del ataque tras jugar frente a Coruña y Zaragoza en labores de contención. La alegría por la victoria hizo que se olvidaran las sanciones impuestas a los futbolistas, aunque el defensa Alejandro ya no volvió a alinearse con el Granada y fue dado de baja al terminar la temporada.

Derrota récord en Vigo. Ficha Neira
Fueron tres partidos seguidos sin perder (Coruña, Zaragoza y Betis), pero no sirvieron para abandonar el tercer puesto por la cola y enseguida volvimos a los resultados negativos, 1-2 frente al Castellón en Los Cármenes y nada más y nada menos que 8-3 en Balaídos, agravado porque se perdió una ocasión magnífica de acercarse a la zona libre de peligro ya que el Celta también andaba cercano a los puestos de promoción. En Vigo, al descanso se llegó con un 2-1, pero en la segunda parte desaparecieron los rojiblancos. Floro se lesionó (y ya sólo jugó un partido más, el de final de temporada) cuando ya iban 5-1 y González, una vez más de improvisado portero, encajó el resto.
                Hasta la 52-53 (9-0 en Jaén) la derrota sufrida en Baláidos fue récord absoluto en toda la historia del club en cuanto a número de goles encajados, y hasta la 60-61, 8-2 en el Camp Nou, fue récord de marcador negativo jugando en Primera. Claro que, ese último récord negativo, quedó superado por el 9-1 en el Bernabéu de la 2014-15.
                Un nuevo refuerzo se vino de Vigo, el medio gallego Neira, que meses atrás estuvo probando en Granada, pero entonces no se llegó a un acuerdo.   

 Neira estuvo a prueba meses antes pero ficha tras el palizón en Balaídos          
                               
Gran victoria sobre el At. Aviación en el re-debut de Gaspar Rubio

El At. Aviación seguía siendo preparado por Zamora pero ya no era el de temporadas atrás, ahora marchaba en la zona media de la tabla muy alejado de la cabeza, y en la primera vuelta había sido colista hasta la jornada cinco. Pero seguía teniendo tirón y Los Cármenes se quedó pequeño otra vez para recibir a los aviadores madrileños, el equipo del régimen. Fue el mejor partido de la temporada de los rojiblancos, ese día con camiseta azul claro estrenando equipación (las camisetas blancas de respeto se seguían considerando gafe), que vencieron 3-1. Recordemos que en aquellos años era el local el que se cambiaba si había coincidencia de colores. Gaspar Rubio se estrenó como granadinista de Primera y fue uno de los destacados con un golazo en este su partido de re-debut, en el que lució su fútbol «fino, espléndido de precisión y ciencia» (Saucedo en Patria).
A últimos de diciembre había fichado el Rey Mago nuevamente por el club rojiblanco, donde seguía teniendo muy buen cartel desde que tres temporadas atrás liderara el Granada (todavía Recreativo) de la 39-40 y completara una sensacional liga. A sus recién cumplidos 35 años estaba sin equipo y ya casi retirado, y poco antes había mantenido conversaciones como posible entrenador con el Castellón y el Valencia, según se lee en la prensa, pero como en esos momentos -por las lesiones- no disponíamos de delanteros suplentes y no se confiaba en Uría, e incluso el ariete titular, Nicola, seguía siendo muy discutido por la afición, la directiva recordó el ofrecimiento de Rubio para fichar de principios de temporada y después de ser probado en amistosos volvió a firmar por nuestro equipo. Su re debut no pudo ser mejor en un partido histórico por tratarse de la primera vez que el Granada derrotaba al club colchonero de la capital. Fue el triunfador de la tarde, dando un magistral pase a Nicola para que éste hiciera el primero de los goles del Granada y marcando el que suponía el 2-0 con la mejor jugada del partido para Saucedo, rematando espectacularmente de volea y sin parar el cuero un buen servicio de Marín desde la línea de fondo. Parecía que el Mago volvía a serlo. Lo malo fue que  sólo se le pudo utilizar ya en los dos siguientes compromisos ligueros, en el campo del Español, donde las crónicas destacan su juego, y frente al Oviedo en Los Cármenes, partido en el que también mereció buenas críticas a pesar de jugar mermado por una dura entrada nada más comenzar el choque. Fue ese partido frente al Oviedo el último de todos los que jugó en Primera División en su carrera profesional. Su maltrecha rodilla y sus 35 tacos impidieron que esta leyenda viva del balompié patrio siguiera ofreciendo al granadinismo actuaciones magistrales. Una pena. Todavía en alguna ocasión volvería a vestirse de corto y disputar algún partido en el Levante y el Melilla,cuando ya estaba retirado y dirigía a esos equipos como entrenador.

    Distintos momentos del Granada 3 At. Aviación 1 publicados en Patria

Nada en Casa Rabia y victoria sobre el Oviedo
La siguiente jornada, ya la 20 (de 26), fue una nueva derrota, ahora en Casa Rabia (o Can Rabia, cosa que sonaba a lengua vernácula y éstas estaban prohibidísimas), que era como por entonces se denominaba en la prensa al campo de la carretera de Sarriá donde actuaba como local el Español de Barcelona. El Granada, en el que debutaba el recién fichado Neira, según Ideal salió derrotado 2-1 por culpa del árbitro Álvarez Santullano, que dio validez a un gol en fuera de juego e ignoró un penalti a favor del Granada, y también por culpa del guardameta rojiblanco Martí, que falló estrepitosamente en el segundo gol españolista. Ningún periodista local viajó con el equipo, pero la reseña de Ideal la firma un granadino, José Zubeldia, el que fuera cronista deportivo de Patria hasta que en 1941 se trasladó a Barcelona como redactor-jefe del diario La Prensa, también de la cadena del Movimiento. Según Zubeldia el Granada fue mejor y mereció incluso la victoria. Se perdió así una estupenda ocasión de alcanzar a uno de los equipos que marchaban en los puestos inmediatamente anteriores.
Después de la derrota en el campo del Español nos visitaba el Oviedo, esta temporada en los puestos altos de la tabla. La víspera llegó la triste noticia de la muerte de Victoriano Santos, motivo por el que el equipo rojiblanco jugó luciendo lazos negros de luto. La gran novedad fue la vuelta a la titularidad del portero Pérez, en el ostracismo desde la jornada sexta, cuando recibió siete goles en Vallecas, así como el cambio de Neira por Sosa. Con arbitraje de Cruellas y actuación como liniers de los recreativistas del Once Fantasma, Eloy y Morales, ambos ya árbitros colegiados, y con un ventarrón que impidió el juego por momentos, ganó el Granada 3-1, pero, una vez más, también lo hicieron los que iban por delante, así que no se pudo mejorar la situación clasificatoria. La anécdota la brinda  Fernández de Burgos en Ideal, que en uno de los títulos dice que González fue el mejor del Granada, pero al cerrar la crónica, cuando relaciona las alineaciones de los dos equipos, se equivoca y omite el nombre del bravo González y dice que jugó Alejandro como defensa izquierdo.   

 Marín intenta llegar a un balón que corta Sión, portero del Oviedo

  
Equipo amateur
No se había creado todavía un equipo filial con carácter permanente y debidamente inscrito en la Federación, esto ocurriría en 1947, pero el Granada cada año organizaba un conjunto amateur para tener a su disposición jóvenes valores locales que en algún momento pudieran jugar en el primer equipo. Este año se adoptó como filial al club Alhambra, fusionado con el Granada en febrero, y para su preparación se designó a Gaspar Rubio, al que sucedió después Maside. Este club granadino amateur competía en lo que entonces se denominaba tercera categoría local, una competición en la que figuraban sólo equipos de la capital o pueblos cercanos.
Una alineación del Alhambra: Martín; Carmona, Díaz; Pedraza, Polito, Fattore; Rebollo, Juanele, Miguelín, Sierra y Antonio Carmona. De todos ellos sólo Díaz llegó a alinearse en alguna ocasión con el Granada, incluso en Primera, y Antonio Carmona, Carmona III, ya lo había hecho en temporadas anteriores, jugando en Segunda División.
En marzo el Alhambra, como campeón provincial, llegó a disputar con el Jerez la primera eliminatoria de la Copa de España de Aficionados en fase regional, de la que no pudo pasar a la siguiente ronda. Los futbolistas, a la vuelta de Jerez en el primer partido de esa eliminatoria de copa, contaron cosas como éstas: que llegaron rendidos a Jerez a las once de la noche después de un viaje en autobús a gasógeno de más de siete horas y tuvieron que ponerse a buscar alojamiento; que no pudieron acostarse hasta las cuatro de la madrugada y tuvieron que hacerlo en lo único que encontraron, “una fonda de 3 ptas” donde tenían que tenderse sobre tablas; que a las once de la mañana, sin descansar, tuvieron que jugar su partido en el que los locales lesionaron hasta a cuatro alhambristas, de modo que perdieron 3-1 (un gol con la mano y otro en offside, según cuentan); y más cosas del mismo jaez. El partido de vuelta, jugado en Los Cármenes dos semanas después, acabó en empate sin goles y con el Alhambra eliminado.

Gaspar Rubio con boinilla en sus tiempos de jugador del Valencia, entrenador del amateur
    
La directiva acordó que cada domingo en el que el primer equipo actuara de visitante, se enfrentaran en amistosos los reservas y los amateurs frente a otros conjuntos locales. Así mientras el Granada se traía los dos puntos del Villamarín, en Los Cármenes un equipo mixto de reservas y amateurs se imponía 9-0 a una selección de modestos locales. Otros partidos que pudieron verse fueron un 10-0 al Alhambra (con 4 de Uría), 7-1 al Calasancia, 9-0 al Numancia. El invento funcionó bastante bien y se registraron buenas entradas.

El parador de Educación y Descanso
El 10 de febrero de 1943 el camarada Joaquín Aguilera Alonso, jefe nacional de la Obra Sindical de Educación y Descanso, inauguró en el collado de las Sabinas de Sierra Nevada, a 2.300 metros de altitud, el albergue de titularidad pública que se conoció con ese nombre, Educación y Descanso. El nuevo parador se convirtió en esos momentos en lo más moderno de la Penibética, dotado de mueblario (según Patria) de estilo típico alpujarreño, como el resto de objetos ornamentales, y con un amplio comedor además de cinco dormitorios de literas con capacidad total para unas cincuenta personas (productores en la terminología nacionalsindicalista).
En realidad lo inaugurado solemnemente no era una obra nueva sino que se trataba de la restauración y ampliación de este mismo refugio que ya funcionó como tal desde finales de los años veinte y se le conocía como albergue de Obras Públicas pues su función era dar alojamiento a los obreros que construían la carretera hacia el Veleta.
No sólo se convirtió en esos momentos en lo más moderno en cuestión de alberques de toda Sierra Nevada, sino también en el único utilizable. Otros refugios serranos existían ya: el Universitario y el Militar, situados ambos en la Hoya de la Mora, y aparte también estaban el de Elorrieta, en la zona del pico del Caballo, así como el albergue que construyó la Sociedad Sierra Nevada en los llanos de Otero, en el barranco de San Juan, bajo los Peñones de San Francisco, el primero que se levantó en nuestra Sierra. Pero todos ellos se hallaban muy deteriorados en estas fechas de los primeros cuarenta al haber sufrido los estragos de los tres años de guerra ya que estas zonas fueron escenario de numerosas escaramuzas. 

 Albergue de Educación y Descanso en el collado de las Sabinas de Sierra Nevada

La afición a los deportes de montaña era en aquellos años muy reducida en Granada en comparación con lo que lo es en la actualidad, pero la apertura de este parador de Educación y Descanso y la organización cada domingo de temporada de excursiones a la sierra por el mismo organismo sindical de tiempo libre contribuyeron grandemente al fomento del penibetismo en cualquiera de sus variedades, dando desde entonces alojamiento y comida a precios muy económicos a varias generaciones de montañeros y esquiadores granadinos, cada vez más numerosos con el transcurso de los años, y ésa fue una función que cumplió muy satisfactoriamente hasta los 80. Su característica bóveda esquifada y alquitranada, que asemeja la quilla invertida de un barco, sigue siendo hoy parte del paisaje serrano aunque  ya no se dedica a los menesteres  hosteleros para los que fue creado. En la actualidad ya no se le conoce como albergue José María Collantes, montañero granadino que le dio nombre muchos años, ahora responde al de General Oñate y su destino es servir de refugio en operaciones militares de adiestramiento.
Tiempos heroicos para el penibetismo seguían siendo aquellos primeros años cuarenta. Heroicos los tiempos y heroicos los aficionados al montañismo o al esquí, sobre todo estos últimos. La carretera hasta el Veleta, sin asfaltar, estaba ya abierta desde 1935 (Carretera de Granada a la de Laujar a Órgiva por el pico de Veleta, ése era su nombre), pero todo aquel que no dispusiera de transporte privado (la inmensa mayoría) únicamente tenía como alternativa el añorado tranvía de la Sierra, que por aquel entonces sólo llegaba hasta el Maitena. Desde allí, esquíes al hombro además de todo el equipo e impedimenta necesaria para echar el día, (que se dice), había que emprender una caminata cuesta arriba de al menos sus dos horas largas hasta encontrar nieve apta para deslizarse. Nada que ver con la masificación actual en la sierra cualquier fin de semana de temporada. Los primeros (y muy rústicos) remontes no aparecieron en Sierra Nevada hasta bien entrados los años 50, y fue a partir de la década de los 60 cuando se creó la moderna estación de esquí, gestionada por Cetursa, y surgió la urbanización de Pradollano y con ella numerosos establecimientos hoteleros, una estación que no ha parado de crecer desde entonces hasta convertirse en una de las mejores y más concurridas de toda Europa y en uno de los más importantes pilares económicos granadinos.

    La reja que cierra la placeta de Mediohuevo de la Capilla Real en breve será cortada y trasladada a las salidas de la calle Oficios

La Capilla Real
En Granada siguen las continuas reformas urbanas y ahora le toca el turno al entorno de la Catedral, y fruto de esos trabajos quedarán las plazas de las Pasiegas y de Alonso Cano como ahora mismo pueden verse, desapareciendo el tráfico rodado en esta última, enlosada en piedra de Sierra Elvira, y construyendo la escalinata de la fachada principal catedralicia.
                En febrero, se acomete la reforma de la entrada principal de la Capilla Real, de cuyo atrio desaparecerá la verja de estilo gótico que desde 1915 venía cerrando el acceso al sepulcro de los Reyes Católicos y al mismo tiempo entorpeciendo la plena contemplación de su fachada. Se trata de una reja de fundición sin un particular valor artístico que será troceada y reutilizada para cerrar todas las entradas a la calle Oficios, tanto por la Gran Vía como por la Alcaicería, pero también por las calles Estribo y Tinte (aunque a estas dos calles finalmente no alcanzó la verja). La calle Oficios, que quedará totalmente cortada al tráfico, se ampliará en su salida a la Gran Vía y se pavimentará con empedrado granadino y piedra de Sierra Elvira.

 Los nuevos rótulos de las calles granadinas en cerámica de Talavera

Rótulos de cerámica para las calles
                También por estas fechas acuerda la corporación municipal la nueva rotulación de todas las calles de la ciudad y para ello aprueba el modelo que va a ser fijado en las vías públicas. Lógicamente, todas las calles y plazas de Granada tenían su nombre propio con el que eran conocidas por los vecinos, pero salvo algunas placas en mármol que se conservaban del pasado en muy pocas esquinas, esas calles y plazas en su gran mayoría eran innominadas, esto es, carecían de cualquier rótulo que diera a conocer a los foráneos en qué lugar se encontraban. El alcalde Gallego Burín, empeñado en modernizar y adecentar la ciudad en todos sus aspectos, también quiso poner fin a esta deficiencia.
                El modelo de rótulo callejero aprobado por la comisión permanente municipal consistirá en unas cartelas de barro vidriado con letras y adornos en azul, en un estilo que recuerda la muy típica cerámica granadina de Fajalauza, pero no saldrán esas cartelas de ningún alfar granadino sino que vendrán de Talavera de la Reina. No sabemos la razón última de que lo que andando el tiempo se ha convertido en un símbolo tan granadino, presente en todas y cada una de sus calles y plazas, viajara desde tierras manchegas en lugar de nacer en algún horno de la tierra. Quizás fue que se encontró mejor precio en Toledo.
                Como curiosidad que atañe indirectamente a la historia del Granada CF, es de destacar que en la misma sesión municipal en la que se aprobó el modelo de rótulo callejero, también se decidió la adjudicación al camarada Jesús Díaz Cara, de la centuria Bermúdez de Castro, de la cartilla mensual de ahorros. Esto último no sabemos exactamente en qué se traducía ni cuáles eran los méritos del adjudicatario, pero sí conocemos al flecha (18 años a la sazón) al que le correspondió esa cartilla de ahorros pues se trata de Díaz Cara, extremo izquierdo al que, en 1948, le cupo el honor de ser el primer futbolista de la historia rojiblanca promocionado al primer equipo desde el recientemente creado filial Recreativo de Granada, en el que militó a lo largo de  las seis primeras temporadas de su existencia. 



viernes, 22 de septiembre de 2017

URÍA, EL HOMBRE ADOQUÍN

El Granada 1942-43 en cromos


“Amistoso” en La Rosaleda
 El domingo anterior al comienzo de la liga 42-43 juega el Granada un “amistoso” en La Rosaleda, devolución de la visita del Málaga a Los Cármenes de una semana antes. Desde hacía un año el eterno rival ya no se llamaba Malacitano sino CD Málaga, estrenando denominación a la vez que un campo nuevo, La Rosaleda, que vino a sustituir al muy vetusto de los Baños del Carmen, escenario de aquellos legendarios y fragorosos Malacitano-Recreativo de los años de la República, pero el acto oficial de la inauguración del estadio había tenido lugar apenas dos semanas antes de la disputa de este poco amistoso match, que tanto se pareció a los de antaño en lo belicoso de su desarrollo. También andaban por entonces los boquerones celebrando otro estreno, el de sus colores blanquiazules, recién adoptados como oficiales.  Desde entonces La Rosaleda es el principal recinto deportivo de la Costa del Sol, término turístico que por aquellos años era desconocido. Por cierto, el nombre de Costa del Sol fue pensado en principio por aquel a quien se le ocurrió, un almeriense, para aplicarlo sólo al litoral de Almería, y es un topónimo que hasta los años 70 designaba a toda la costa mediterránea andaluza.
Los rojiblancos salieron derrotados 4-1 en un partido muy bronco en el que Bonet resultó expulsado y hasta cuatro granadinistas terminaron magullados, a destacar la lesión del portero Pérez antes del descanso, que obligó a González a ocupar la meta ante la ausencia de suplente, y así llegaron tres de los cuatro goles malagueños. Lo de menos era el resultado, no así las consecuencias que para el equipo trajeron las lesiones, propiciadas, según la prensa granadina, por la excesiva dureza de los locales. Gárate, Leal, Nicola y Pérez quedaron inutilizados de cara al primer partido de liga, justo el siguiente domingo, a los que se unía el fichaje estrella, Mas, también lesionado pero desde el amistoso contra el Málaga que se jugó en Granada. 

Maolico Hincha sobre el amistoso de Málaga

La amnesia de Uría
El domingo 27 de septiembre echa a andar la liga 42-43 con el Coruña como primer rival y en Los Cármenes, donde para poder acceder a las gradas será necesario exhibir el correspondiente emblema de Auxilio Social puesto que este domingo ha sido declarado como de cuestación pública. Como el año pasado, se intentó aplazar el partido para que no coincidiera con la procesión de la Virgen de las Angustias, pero, igual que entonces, la liga empezó para el Granada el domingo último de septiembre, así que se fijó para las tres de la tarde el comienzo del encuentro, una hora a la que en Granada suele hacer un calor importante en estas calendas. Con una alineación improvisada ante las varias bajas por las lesiones de Málaga, el Granada ofreció un partido bastante malo y cayó derrotado 1-2.
                Pero no fue el gran calor que se sufrió ni la derrota lo más destacable de aquel partido, sino la insólita conducta del jugador granadinista Uría, que se desentendió del juego desde los primeros compases y se dedicó a deambular por el terreno sin rumbo, golpeando el balón cuando le llegaba a la buena de Dios y para donde saliera, según cuentan las crónicas.
Fernández de Burgos en Ideal dice: «Muy difícil será a Uría rehabilitarse ante la afición granadina. No tuvo el pudor de fingir una lesión para retirarse sino que permaneció hasta casi el final del partido en el terreno con el aparente propósito de demostrar al público que no jugaba porque no quería».

El hombre adoquín

                La parroquia granadinista que llenaba el estadio, del estupor ante la rarísima conducta de Uría pasó a la furia, por lo que el míster Bru optó por situar al “hombre adoquín” (Saucedo en Patria) en el extremo, donde al menos no estorbara a sus compañeros, y por último tuvo que retirarlo ya bien avanzada la segunda parte y terminar el partido jugando con sólo diez para evitar un más que probable linchamiento (el delantero no quería salir, tuvo Paco Bru que sacarlo a empujones como quien dice). Que sepamos, nunca, ni en Granada ni en ningún otro sitio, ha ocurrido algo similar a este show de Uría.
                La cosa, como es fácil de imaginar trajo bastante cola. La primera consecuencia fue la sanción impuesta por la directiva al jugador de media mensualidad, y al mismo tiempo se puso el asunto en conocimiento de la Federación Sur por si hubiera lugar a otro tipo de acciones. Por otra parte se encargó al doctor Tamayo, médico del club, el examen a fondo del jugador ya que éste alegó que había sufrido un ataque de amnesia y que no creía estar en un campo de fútbol, terminando de sacarlo de sus casillas los gritos de ira del público.
                A los pocos días Patria publicó un extracto de una carta remitida a un amigo murciano por el propio Uría en la que decía que estaba decidido a abandonar el fútbol y que aún no podía comprender lo que le pasó, «Parecía como si el terreno hubiera estado enfangado y los pies se me clavaran. No podía materialmente moverme. Ni siquiera oía los gritos del público.»
Varias semanas después otra vez Patria recogía un reportaje publicado en el diario Sevilla en el que el doctor Tamayo decía que Uría no sufrió ningún ataque de amnesia ni cualquier otro trastorno físico o síquico, sino que «…quien debe responderle y aclararle este peliagudo asunto es algún señor de la directiva». En el mismo reportaje, el periodista sevillano habla a continuación con Paco Cristiá, secretario técnico, quien dice que lo de Uría no era sino un caso de rebeldía en pleno juego; según Cristiá, Uría había fichado por deseo de un directivo influyente y en contra de la opinión de los demás, y era tanta la influencia de ese directivo que en los mismos vestuarios antes del Granada-Coruña el designado por Paco Bru para actuar de delantero centro hubo de cederle el camisolín a Uría. Continúa Cristiá diciendo que el jugador, muy nervioso, no consiguió al principio dar una en el clavo, y que las grandes protestas de la hinchada fueron las que le hicieron comportarse como lo hizo. Se cerraba el reportaje con el intento de entrevista al propio Uría, pero sin conseguir que éste diera su versión.

Maolico ve así el show de Uría

                El reportaje de Patria no sentó nada bien a la directiva. Por el acta de la reunión de la junta, celebrada en el Parador de San Francisco el 26 de octubre de 1942, sabemos que el club preparaba un comunicado oficial desmintiendo todo lo publicado por el diario Sevilla. En esa reunión Paco Cristiá dijo que él nunca había hablado con el periodista sevillano y el doctor Tamayo afirmó que tampoco conocía a ese señor. Lo cierto es que si ese comunicado oficial del club llegó a hacerse público, del mismo no tenemos noticia, y la cosa se dejó estar sin que llegara el granadinismo a conocer las verdaderas causas de la extravagancia futbolera que presenció en la primera jornada de la liga 42-43.
El goleador vasco Severiano Uría había sido largamente pretendido por nuestro club desde los años de la República, cuando cada vez que venía a Los Cármenes enrolado en el Murcia dejaba impresionada a la parroquia con sus chupinazos y marcando goles de dos en dos o de tres en tres. Ya estaba en la treintena y no era el de entonces, y seguramente de no ser por las bajas que causó el partido de Málaga no habría jugado aquella tarde, pero con su inaudita actuación entró por derecho propio a encabezar para siempre el amplio ranking de fichajes granadinistas que salen por completo ranas. Ya sólo jugó Uría otro partido oficial vestido de rojiblanco, fue casi dos meses después de su show de Los Cármenes, en Oviedo, donde perdimos 4-2 y donde no repitió el numerito y estuvo voluntarioso según las crónicas. Pero no fue dado de baja y en Granada permaneció hasta el cumplimiento de su contrato, que expiraba en junio de 1943, y la directiva no quiso cederlo en unión de Gárate al Huelva, que en enero solicitó a ambos como refuerzo para disputar fase de ascenso a segunda. Los aficionados granadinistas pudieron verlo actuar en varios amistosos que se celebraron (en algunos jugó de defensa) y en ellos no volvió a dar que hablar, y al cumplir su contrato al finalizar esta temporada dejó de pertenecer al club. 

El Granada que derrotó 3-1 al Celta. De pie Pérez, Marín, Millán, Mas, Nicola y Leal; agachados: Sierra, Conde, Trompi, González y Maside

Buen comienzo liguero
A pesar de que el primer partido acabó en derrota, no fue malo el inicio de liga del Granada. En la segunda jornada los rojiblancos se trajeron una victoria 2-3 de Torrero, campo del Zaragoza, un recién ascendido. Para Zaragoza ya se pudo contar con el portero Pérez y el delantero Nicola pero todavía no pudo jugar Mas y el míster Bru no quiso repetir en el extremo izquierdo con Muñoz, que había jugado frente al Coruña, y su sorprendente sustituto fue el “rebelde” Alejandro, quien con su boinilla marcó el gol que deshacía el empate a dos, el de la victoria, a poco del final. La tercera jornada fue un nuevo triunfo, y éste por goleada, 6-2 en Los Cármenes a otro recién ascendido, el Betis. Mas debutó y fue uno de los destacados y autor de uno de los goles. Las dos victorias consecutivas colocaron al Granada quinto clasificado.
                Ya en la cuarta jornada, en Castellón, se rozó el empate en una gran segunda parte, pero caímos derrotados 3-2, aunque dando muy buena imagen, según las crónicas que de allí llegaron. A destacar la gran actuación del pequeño gran Trompi en La Plana, ovacionado por el público castellonense.
                Continuaron las buenas actuaciones rojiblancas con una nueva victoria en la quinta jornada, 3-1 sobre el Celta. En la víspera, todos los integrantes de la expedición gallega, acompañados por algunos directivos y por Millán y varios granadinistas más, giraron visita a la tumba de Alberty, muy querido también en Vigo, y dejaron una corona funeraria. La gran actuación de Paco Mas, autor de dos goles, fue lo más destacable del partido frente al Celta. Y también es reseñable que, una vez más, el fiero defensa vasco celtista, Deva (el que junto a Euskalduna formaba una trinchera salvaje, que decía Martinenc en los tiempos heroicos del Once Fantasma), mereció las censuras de los plumillas locales por su contundencia. El partido, muy emocionante y de buen juego, lo ganaban los gallegos hasta bien entrada la segunda parte, pero el Granada a base de entusiasmo se quedó con los dos puntos. 

Así se las gastaba el defensa céltico Deva

Victoriano Santos
También en la víspera del Granada-Celta llega la noticia de que Victoriano Santos, el míster del ascenso a Primera, se encuentra gravemente enfermo y sin medios económicos.
Victoriano de Santos Troya fue un magnífico medio que jugó en el Barcelona, el  At. Madrid y el Valencia de antes de la guerra. A los plumillas antiguos les gustaba mucho eso de poner algún nombre rimbombante a las líneas de jugadores que destacaban en algún sentido, y así el paso de Victoriano Santos por el At. Madrid aún hoy es recordado por haber formado en una  media con denominación propia, la de “los tres mosqueteros”, junto a Ordóñez y Arteaga. Hay en la historia colchonera otra media que también es recordada con ese mismo nombre de los tres mosqueteros, quizás más famosa esta segunda, pero es ya de los 40, del Atlético Aviación, y la integraban Gabilondo, Germán y Machín. Después de la guerra y ya muy veterano jugó Santos en el Recreativo de la 39-40 para en la siguiente temporada, la 40-41, retirarse del fútbol activo y ocupar el banquillo recreativista (ya granadinista) con notable éxito porque condujo a nuestro equipo a máxima categoría por primera vez en su historia. Después del ascenso no le faltaron buenas ofertas y así se convirtió en míster del Sevilla, pero no pudo terminar la temporada 41-42 al manifestársele la enfermedad. Una enfermedad que lo había postrado en cama los últimos seis meses y que además lo había dejado al borde de la indigencia.
La directiva donó 1.000 ptas. para ayudar a Santos y los jugadores cedieron la prima ganada por la victoria sobre el Celta (100 por cabeza), para Santos una mitad y la otra para Muñoz, baja en la plantilla. José María Muñoz Cansinos, cordobés de Posadas, había fichado la temporada anterior en la que sólo llegó a alinearse en tres encuentros, y en la presente había disputado la primera jornada, mereciendo muy malas críticas (según Saucedo en Patria, Muñoz fue una nulidad). Acababa de causar baja al concedérsele la libertad a petición propia y marcharse a entrenar al Electromecánica de Córdoba.
                A finales de febrero de 1943, a los 36 años y víctima de un cáncer de estómago, murió Victoriano Santos. Los jugadores del Granada jugaron su partido frente al Oviedo en Los Cármenes luciendo lazos de luto en su memoria.   

    
Vapuleados en Vallecas
Después de ganar al Celta, el Granada era quinto y el optimismo crecía entre la hinchada porque, excepto el primer partido, cuando lo de Uría ante el Coruña, en que casi hubo que improvisar un once por las numerosas lesiones, lo demás que se había visto había dejado muy buen sabor de boca. Además el siguiente partido era en casa del colista, el otrora todopoderoso At. Aviación, que de luchar las tres temporadas anteriores por la liga (de las que ganó dos), en las cinco jornadas ya disputadas de la 42-43 había obtenido otras tantas derrotas y andaba descolgado en el fondo de la tabla y con cero puntos.     
Paco Bru, quizás por única vez en toda la temporada, tenía muy claro el once que debía comparecer en Vallecas, donde actuaba como local el cuadro colchonero mientras terminaba de reconstruirse el Metropolitano. Jugarían los mismos que derrotaron al Celta y que a punto estuvieron una semana antes de traerse algo positivo de Castellón: Pérez; Millán, González; Maside, Conde, Sierra; Marín, Trompi, Nicola, Leal y Mas. Pero lo que ocurrió fue que esos mismos once no carburaron en absoluto y el Granada salió vapuleado de su visita a Madrid, 7-1 (el At. Aviación hizo en este partido más goles que en los cinco anteriores).
Las crónicas hablan de una pésima actuación granadinista, en especial del portero Pérez, que se tragó varios goles, pero también de González y Maside. Los tres perdieron la titularidad de cara a siguientes compromisos.

Recorte de Marca en el que aparecen los vapuleados en Vallecas

Racha negativa
La derrota en Madrid supuso la primera de una racha muy negativa. De los siguientes doce puntos en juego, seis jornadas, sólo conseguirá el Granada uno, y de la quinta posición en la tabla pasará al 12º, tercero por la cola y en puesto de promoción. Y ya desde la jornada nueve hasta el final de la liga ésa será la posición que ininterrumpidamente ocupará el Granada, sólo por encima de Zaragoza y Betis, que descenderán de forma automática.
                La séptima jornada, la única de las seis de la mala racha en la que no se perdió, arrojó un empate a dos frente al Español en Los Cármenes. Fue un gran partido sólo empañado por la pésima actuación del árbitro Laso, quien, según Fernández de Burgos en Ideal, ignoró dos claros penaltis en el área catalana y permitió todo tipo de brusquedades a los españolistas, que lesionaron a cuatro de los nuestros, Leal, Nicola, Marín y Conde (este último tuvo que abandonar el terreno). El árbitro Laso fue agredido por el hincha Francisco Calvente Olmo, el cual fue sancionado por el gobernador civil a no asistir más a Los Cármenes en todo lo que quedaba de temporada, permaneciendo detenido cada vez que hubiera partido, según informa Ideal.
                Las siguientes cuatro jornadas fueron derrotas: 4-2 en Oviedo, 1-3 frente al Bilbao en casa, 3-2 en Nervión e idéntico resultado en Mestalla.

Chiste de Miranda en Ideal tras el palizón frente al At. Aviación

La anécdota surgió cuando para recibir a los bilbaínos en Los Cármenes se dijo que la segunda equipación, camiseta blanca, traía mala suerte. Y es que el presidente Ricardo Martín Campos era muy supersticioso según quienes lo conocieron y nada quería saber de merengues. Hay que señalar que muy curiosamente ése -“Merengue”- era el mote con el que su señor padre, Ricardo Martín Flores, era conocido en toda Granada, por ser propietario de la confitería Los Alpes, en la calle Reyes Católicos esquina a Príncipe, y es de suponer que el alias lo heredaría el hijo. Pero a Martín Campos parece que no le gustaba nada el merengue, al menos el de las indumentarias deportivas, y decía que siempre que el Granada vestía de blanco el resultado era la derrota, así que ese partido lo jugó el Granada con las camisetas rojas prestadas por un equipo pujante por entonces en el fútbol modesto local, el Unión Calasancia, pero se ve que tampoco así se pudo alejar el gafe y una derrota 1-3 fue el resultado. También se puede considerar anecdótico el puesto que ocupó Marín en este partido, en el que actuó de delantero centro, posición en la que fueron constantes las probaturas en estos primeros compases de la temporada hasta que finalmente Nicola se consolide en la punta de ataque.    
En la visita al Sevilla volvió a repetirse algo de lo ocurrido la última vez que los dos mismos rivales se vieron las caras, la temporada anterior en Los Cármenes, cuando Campanal tuvo numerosos y violentos choques con el portero granadinista Alberty, en su último partido en Granada (algunos sacaron la conclusión de que aquellos aparatosos choques del stuka con el húngaro fueron la verdadera causa de la muerte de Alberty); en esta ocasión el portero rojiblanco era Martí, titular desde el 7-1 del At. Aviación y, según Patria, los encontronazos contra el ariete sevillano le causaron una lesión interna en un ojo que le impidió la plena visión; a pesar de todo, Martí fue el mejor de un Granada al que poco le faltó para puntuar.

El “stuka” Campanal en un picado sobre Martí

Más fichajes
Jugadas ya las diez primeras jornadas está el Granada en puesto de promoción (que ya no abandonará hasta terminar la liga) y se siguen buscando refuerzos. Vienen a prueba varios futbolistas  con la carta de libertad, pero el único que ficha es el valenciano Aparicio, extremo izquierdo e interior cumplidor que permanecerá en el Granada ésta y las siguientes tres temporadas, aunque nunca acabará de ser plenamente titular. Probó también el medio gallego Neira, que no convenció en esta ocasión pero que meses después acabará fichando por nuestro equipo para la recta final de esta liga.
                También fichó ya a finales de diciembre Gaspar Rubio tras ofrecerse a la directiva (ya lo hizo la temporada anterior, pero entonces teníamos a César) y estar algunas jornadas a prueba. Es un re-fichaje. Recordemos que tres temporadas atrás el mago fue pieza clave en el todavía Recreativo de la 39-40 que con Valderrama en el banquillo sólo perdió un partido (de 14) y estuvo hasta el último minuto con aspiraciones de meterse en liguilla de ascenso a primera en estrecha lucha con el Cádiz, que fue el que acabó campeón. Después de su gran temporada se fue al Murcia, debutante en Primera División, y en esos momentos se encontraba sin equipo a sus casi 36 años.

El último fichaje, Aparicio, flanqueado por Nicola y Sosa

Victoria ante el Madrid
 Aparicio debutó con buen pie, en la jornada 12 frente al Madrid en Los Cármenes, partido que acabó en victoria granadinista 1-0, gol de Marín, del que la prensa madrileña no paraba de lamentarse de haberlo dejado escapar por ser ya muy veterano cuando precisamente ahora estaba en el que quizás fuera el mejor momento de su carrera, comenta algún plumilla del Foro.
Así terminaba la pésima racha de seis partidos de resultados negativos. Los dos puntos no sirvieron para subir algún puesto en la clasificación pero sí para acercarse a sólo uno del equipo merengue que, a pesar de contar con varios internacionales, aquella temporada estuvo toda la liga luchando por no descender y acabó en el puesto 10º de la clasificación, a un punto de la promoción. En la historia del R. Madrid, sólo la temporada 47-48 en la que acabó 11º fue más negativa que esta 42-43, la segunda peor de su gran palmarés.    

El “viejo” Luis Marín, en el mejor momento de su carrera    
                  
Mariano y el Fascio
La victoria ante el Madrid se produjo en un momento oportuno, justo antes del parón navideño previsto para que el equipo que la prensa presentaba como Aviación Española se enfrentara en un amistoso con su homónimo de uno de los pocos amigos que a España le quedaban por entonces, la Italia de Mussolini. La preparación de este partido fue tratada como un auténtico choque de selecciones nacionales, pero por nuestro país el equipo que jugó fue el titular del Atlético Aviación, de Madrid (antes y después de estos años de nacionalsindicalismo Atlético de Madrid), por entonces en la mitad de la tabla. Se jugó en Vallecas el 20 de diciembre de 1942 y vencieron los locales 6-2 con arbitraje de Escartín. Presidiendo el acto estuvieron los generales Galarza y Millán Astray, y el embajador italiano, y en los prolegómenos fueron interpretados los respectivos himnos nacionales y los del Fascio y Falange.
                En aquel At. Aviación jugaba de delantero centro Mariano Uceda Valdevira, Mariano de nombre deportivo, de veinte años y natural de Beas de Segura, Jaén, que en la temporada anterior en un amistoso en Los Cármenes frente al Olímpica Jienense, su equipo en esos momentos, causó muy buena impresión y fue ofrecido al Granada, que no quiso ficharlo. Bien que hubo de lamentarlo, y más en esta temporada de tantas probaturas en la punta de ataque. Fue el máximo goleador del equipo aviador esta temporada, con 18 tantos, y después de dos temporadas como colchonero completó una carrera de primera división jugando en el Sevilla, el Racing de Santander y el Osasuna, aunque ya no volvió a marcar tantos goles.

 Muere el último cofrade del Avellano
 José Ruiz de Almodóvar, el último representante que quedaba con vida de la mítica Cofradía del Avellano, murió en Granada el 17 de diciembre de 1942.
                Ruiz de Almodóvar era un excelente pintor especializado en el retrato al pastel del que se conservan muy numerosos y variados trabajos, a destacar la galería de rectores que puede verse en el Rectorado de nuestra Universidad. También fue autor del más famoso retrato de Ganivet. De su arte dijo Marino Antequera que sus cualidades principales eran su maravillosa desenvoltura en la manera de tratar la forma y su vigor en el colorido.

Ángel Ganivet retratado por José Ruiz de Almodóvar

En aquella atípica cofradía de intelectuales granadinos agüistas que fundara Ganivet a finales del siglo XIX, José Ruiz de Almodóvar respondía al alias de “El Ciprés” y, como pintor y cofrade que era, fue uno de los ilustradores del Libro de Granada, obra colectiva en la que también participaron otros miembros de la cofradía: su hermano Gabriel Ruiz de Almodóvar (alias Perico el Moro), Matías Méndez Vellido (alias Feliciano Miranda) o Nicolás María López (Antón del Sauce), además del líder y alma indiscutible de aquellas veladas, Ángel Ganivet (Pío Cid). Nicolás María López escribió años después sobre la famosa Cofradía del Avellano, a la que definió como un grupo de amigos que se reunían en tertulia en torno a la fuente del mismo nombre y conversaban sobre los más variados temas, unos muy serios y otros no tanto, y en la que exponía cada uno sus últimas creaciones artísticas, literarias o poéticas. A ese grupo de amigos pertenecían, además de los ya citados, otros señalados intelectuales granadinos: Antonio J. Afán de Rivera, Melchor Almagro, Paco Seco de Lucena, Rafael Gago y más. Desde el café Colón, en la esquina de Puerta Real con Mesones (donde después estuvo la librería Costales) se dirigían calle Reyes y Carrera del Darro arriba hasta el paseo de los Tristes, donde era obligatorio un descanso antes de cruzar el puente del Aljibillo y enfilar el camino del Avellano. La muerte de Ganivet en 1898 significó también la defunción de la tertulia, y así quedó inconcluso e inédito el segundo Libro de Granada, que ya se preparaba.
En torno a la fuente del Avellano tenían por costumbre reunirse estos modernistas cofrades granadinos, y entre cháchara y cháchara sobre lo divino y lo humano, cuentan que se refrescaban bebiendo a morro de la famosa fuente, que por entonces todavía no se había secado, al contrario, mantenía un buen caudal que abastecía a la numerosa flotilla de aguadores con burro que tanto pulularon por Granada hasta no hace demasiados años. Aficionados al hada verde o absenta, como tantos intelectuales y artistas contemporáneos suyos, no parece que lo fueran, que la bohemia no era lo suyo. Pero seguramente tampoco se conformarían con la sobriedad del líquido elemento como único ídem que trasegar. Francisco Izquierdo en su libro Granada Fingida dice que, según testimonios de la época, en aquellas tenidas avellanísticas cada contertulio consumía un litro de vino de la Costa y un jarro de orujo de Diezma, y que nada de tertulia agüista («cisma fontanero apadrinado por Ganivet», dice Izquierdo con su característico humor), sino que allí se agarraban, jóvenes y viejos, sus buenas jumeras para regresar a la ciudad a las tantas dando tumbos por aquellos parajes.
Dipsómanos o abstemios  -no entraremos en la cuestión-, lo que sí queremos resaltar es la abundancia en esta Granada nuestra de excepcionales tertulias que han pasado a la historia como viveros de artistas y literatos de primer orden. Como ésta del Avellano, y como antes lo fue aquella de La Cuerda (con Pedro Antonio de Alarcón y Manuel Fernández y González como cabezas visibles) y después lo sería la del Rinconcillo de Federico García Lorca.

El Libro de Granada, obra colectiva de la Cofradía del Avellano       
                
El Gordo
La Navidad de 1942 en Granada fue de las de recordar por siempre para ochocientas familias granadinas a las que la suerte vino a remediarles un invierno especialmente frío y hambriento como fue el de 42-43. El Gordo de la lotería cayó en el número 9.029, vendido íntegro en nuestra tierra, en la administración 5, de Puerta Real. Las dos series de los billetes (15 kilos cada uno) dejaron la fabulosa cantidad de 30 millones de pesetas, muy repartidos en participaciones máximas de 15 pesetas. Hacía 73 años (desde 1869) que no caía el gordo en Granada, donde se celebró por todo lo alto y hasta la banda municipal recorrió el centro interpretando pasacalles. Era la tercera vez en la historia que la suerte navideña caía en Granada: 1855, y 1869 son los precedentes, y después ha vuelto a caer el Gordo en Granada en 1961, 1986, 1997, 2002 y 2012, aunque no íntegro en todas esas ocasiones.



                Los más beneficiados fueron los socios y empleados del Centro Artístico y la propia asociación cultural granadina, que de esa forma este año pudo organizar una cabalgata de Reyes más lucida y surtida de lo habitual. Los dos billetes fueron adquiridos por su tesorero, Fernando Peramos Paniza, el cual refirió a Patria la anécdota de que acudió a la administración de lotería buscando dos números que sumaran 21 y no se dio cuenta hasta días después de que uno de ellos, el 9.029, el del Gordo, lo que suma es 20, pero ya no quiso devolverlo. La misma anécdota (un error involuntario es el que en definitiva trae la suerte) pero contada de otra manera se puede leer en Ideal; según el diario católico, lo que Peramos buscaba eran números que sumaran 20, no 21.
                Quien más ganó fue el secretario del Centro Artístico, Ruperto Martínez Riobóo, con la mareante cifra para la época de 1.600.000 ptas, de dos vigésimos y alguna participación que llevaba, un fortunón teniendo en cuenta que el sueldo medio de un trabajador estaba por entonces en torno a las 3.000 ptas anuales. Varias personas con alguna vinculación con la historia del Granada también sacaron tajada: el ex presidente recreativista Gabriel Morcillo ganó 112.500 de las 15 que jugaba, y el presidente Ricardo Martín Campos obtuvo 35.000 pesetazas de las 4 que invirtió en una participación; los hermanos Romero de la Cruz (Indalecio e Inocencio), ex directivos, se embolsaron 225.000 ptas por barba; el fotógrafo de Ideal Manuel Torres Molina se llevó 75.000, lo mismo que Antonio Prieto, de la librería Prieto en calle Mesones, padre y abuelo de ilustres periodistas deportivos locales. Y como quien parte y reparte también se lleva alguna parte, que dice el dicho, 37.500 del ala se embolsó el encargado de distribuir las papeletas entre los socios del Centro Artístico Literario y Científico, Plácido Mendoza Ramírez, conserje de la entidad próximo a la jubilación, que invirtió un duro en el 9.029 y cuya vinculación con la historia rojiblanca le viene de ser el padre de otro Plácido Mendoza, de la Fuente de segundo apellido, quien en 1932 diseñó el glorioso escudo en forma de bala que, con ligeros retoques de colores y siglas, es en la actualidad el del GCF.

Empleados del Centro Artístico rodean al lotero que vendió el Gordo