EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



sábado, 3 de febrero de 2018

LA WM DE PLATKO


Un Monopoly muy peculiar con el Granada 43-44

En cuadro para empezar la temporada 43-44
A menos de una semana para el último domingo de septiembre, día señalado para el inicio del campeonato de liga, el Granada estaba en cuadro. González, Sosa, Trompi y Floro no habían renovado sus contratos y a la vez no se podía contar con varios lesionados. Afortunadamente, sólo unos pocos días antes del primer partido quedó por fin solucionado el largo tira y afloja con González, Floro y Trompi. Por otra parte, Conde, que a petición propia había recibido la baja y se había retirado para dedicarse a sus negocios, fue convencido para volver a vestirse de corto porque el recién fichado para el puesto de medio centro, Melito, se hallaba lesionado para meses. Pero tanto González como Conde llevaban más de un mes sin entrenar y a estos dos había que sumar Marín, también sin entrenar desde el final de la temporada anterior por una enfermedad que lo había tenido apartado de todo. Sin embargo los tres actuaron en ese primer choque, en Los Cármenes frente al Oviedo, que acabó con la contundente victoria del Granada 5-2. Conde no fue de los destacados, pero Marín marcó dos goles (los otros tres fueron de Leal) y dio dos más, y González para Patria fue la figura del partido. Definitivamente, aquellos profesionales del balón estaban hechos de otra pasta.

Conde, convertido en un defensa más, guarda su marco ante el acoso de un delantero valencianista. González vigila la línea de gol
      
La WM
                Lo que más sorprendió a los hinchas en este primer partido 43-44 fue ver a su equipo poniendo en práctica por primera vez la WM (o “la W”, como dice Saucedo en Patria), disposición sobre el campo que consistía básicamente en retrasar al medio centro haciéndolo desenvolverse como un defensa más (tres defensas en línea, con dos medios por delante en labores de contención, formaban la W; los dos interiores retrasados y tres jugadores en punta dibujaban la M). El nacimiento de este sistema táctico, la WM, lo más parecido al 3-4-3 que tanto tiempo imperó en el fútbol español, se sitúa en Inglaterra en 1925 y su inventor fue Mr. Chapman. La modificación de la norma del fuera de juego, que de al menos tres defensores entre el último atacante y la línea de fondo pasó a sólo dos para que no se considerara offside, convertía en muy ineficaces las defensas de sólo dos efectivos, lo que motivó la inclusión de un tercer defensa, retrasando al medio centro, el número 5, aunque por entonces las camisetas de los futbolistas no lucían ningún dorsal.
                La WM a estas alturas de 1943 se puede decir que ya era antigua en Europa, pero en España, por causa del aislamiento en que nos dejó nuestra guerra y la autarquía, suponía toda una novedad. Como ha ocurrido con otras innovaciones futboleras, al principio no gustó demasiado, sobre todo porque se consideraba que de esa manera se aumentaban las precauciones defensivas y esto venía a empobrecer el espectáculo, pero a partir de 1948 todos los clubes españoles la utilizarán sin reservas.         
Como vemos, el míster Esteban Platko era un innovador ya que fue el primero (que sepamos) en utilizar la WM en el fútbol español de primer nivel y se adelantó en al menos cinco años a lo que sería común a partir de 1948, aunque para la historia del fútbol nacional ha quedado que fue Benito Díaz, míster de la R. Sociedad, quien en 1947 introdujo la WM en nuestro balompié.

Del tradicional 2-3-5 a la innovadora WM
    
En esta primera ocasión no recibió comentarios desfavorables la innovación de Platko, al contrario, de las crónicas extraemos lo que escribe Saucedo, de Patria, entusiasmado con el juego del Granada, del que dice que es muy distinto al de las temporadas anteriores y ahora vemos a un equipo práctico, efectivo y realizador. Fernández de Burgos en Ideal dice que el Granada ganó sin preciosismos pero con autoridad. El único comentario no favorable lo dirigen ambos periodistas contra la persona elegida para ser el tercer defensa, el medio centro Conde, jugador más de proyección atacante que otra cosa y al que hubo que sacrificar en el marcaje de un contrario, y ambos se preguntan si en realidad dispone el Granada en su plantilla de los jugadores adecuados para un sistema que a cambio de una mayor seguridad defensiva exige a los medios un trabajo extra en la zona ancha.
Habría que ver qué hubieran dicho los plumillas locales de haber sido otro el resultado del partido contra el Oviedo, pero lo cierto es que el invento de Platko no acabó nunca de gustar, sobre todo a la afición. No hace falta recordar que en el fútbol los resultados hacen buenos o malos los sistemas y las tácticas. Así, cuando pasados dos meses desde la victoria sobre el Oviedo y unas cuantas derrotas (para ver la siguiente victoria rojiblanca esta temporada habrá que esperar hasta la jornada 11), y el equipo esté en puestos de descenso, serán muy fuertes las presiones que el míster granadinista recibirá para que abandone la WM y vuelva a lo de siempre.
Esteban Platko quiso innovar con un sistema para el que parece que el fútbol español todavía no estaba preparado, pero sólo aguantó hasta la jornada diez. De ahí en adelante se vio obligado a dejar de poner en práctica la WM. Fue mano de santo, eso sí, porque a partir de ese momento el equipo empezó a ganar partidos para completar en esta 43-44 la que fue su mejor clasificación histórica durante veintiocho años, octavo en Primera (de 14), igualado por Marcel Domingo en la 68-69 (en una Primera de 16 equipos) y superado en la 71-72 y en la 73-74 (18 equipos en Primera) por sendos sextos puestos de Joseíto.
En cualquier caso fue un buen estreno de esta liga el del Granada frente a las dos anteriores de máxima categoría, que empezaron con un empate y una derrota. Tras disputarse la primera jornada el Granada era segundo, una de las pocas veces que ha ocurrido esto jugando en Primera División, si bien el vice liderato duró sólo la primera jornada. En la segunda, en casa del debutante Sabadell, cayó el Granada derrotado 2-0. Las crónicas, tanto para Patria como para Ideal, que firma el granadino en Barcelona, Zubeldia, dicen que el trío defensivo, Casafont, Millán González, fue lo mejor, pero que la línea media, Safont, Conde (que actuó nuevamente retrasado), Sierra, no dio una a derechas.

El veterano árbitro Agustín Cruellas, triste protagonista del Granada 2 R. Madrid 2

Cruellas la lía
Para la tercera jornada ya se pudo contar con Sosa, que también se avino a firmar. Importante refuerzo para la media, la línea que venía actuando de forma más deficiente. El rival era el R. Madrid, muy renovado con respecto al de la liga anterior, la segunda peor de su historia, pero todavía lejos de ser un equipo ganador. 
                Para los dos periódicos locales el árbitro catalán Cruellas tuvo la culpa de que el Granada no derrotara al Madrid, al anular injustamente («contra toda justicia razón y derecho», dice en titulares Saucedo en Patria) a poco del final un gol al Granada que hubiera deshecho el 2-2 con el que acabó el choque de Los Cármenes. Curiosamente era el mismo árbitro que en el penúltimo partido de la liga anterior entre Granada y Madrid, pero en Chamartín, que acabó con el mismo resultado (2-2), también anuló (mal) al Granada el gol que le hubiera dado la victoria y con ella esquivar la promoción por la permanencia.
El Madrid, mejor en la primera mitad, se había adelantado 0-2, pero el Granada derrochando entusiasmo en la segunda parte consiguió empatar, y faltando cinco minutos Aparicio cazó de cabeza un balón a la olla y marcó, pero el colegiado, situado muy lejos de la jugada anuló un gol perfectamente limpio señalando falta al portero Marzá. La anulación estuvo a punto de provocar un altercado de orden público y el partido terminó entre una lluvia de almohadillas y todo tipo de objetos y piedras. El Granada fue sancionado con 3.000 ptas. de multa por incidentes ocurridos durante y después del partido y especialmente por el lanzamiento masivo de almohadillas, cuando en la temporada anterior se había prohibido su alquiler en Los Cármenes.

Nicola, autor del primero de los goles granadinistas en San Mamés
  
Histórico resultado
La jornada cuatro supuso un logro histórico, y es que por primera vez, después de cuatro enfrentamientos anteriores, obtuvo el Granada algo distinto a una derrota en un partido con el At. Bilbao, por entonces en lo mejor de su historia y que era en esos momentos el vigente campeón de liga y copa. En San Mamés el Granada, de rojiblanco, consiguió un empate a dos goles frente a un At. Bilbao con camiseta blanca que echó mucho de menos a sus lesionados Lezama, Panizo, Zarra y Gárate. Nuevamente sufrió el Granada la anulación injusta de un gol que hubiera dado la victoria. En este caso el referí era Fombona, que no vio cómo el guardameta bilbaíno Rivero sacaba de dentro de la portería el remate de Nicola que hubiera supuesto el 0-2. Los locales siempre fueron por debajo en el marcador hasta que faltando diez minutos consiguieron, con mucho sufrimiento y quizás con falta a Casafont del corpulento Oceja, el definitivo 2-2. La crónica de Ideal, que firma un periodista bilbaíno, destaca por encima de todos a Trompi, muy aplaudido por el entendido público vasco.
                Simultáneamente al empate granadinista en Bilbao, en Los Cármenes se enfrentaron el equipo amateur y los reservas que no habían viajado, saliendo victoriosos los primeros por 5-0. Jugaron por los reservas: Platko (hijo del míster, que fue sustituido por Quero); Herrera (Ros), Euskalduna; Pertíñez, Navarro, Diego; Isidro, Sevilla, Martín, Safont y Morillas. Y por los amateurs: Martí; Camoto, Díaz; López, Angelito, Castillo; Aguado (Caballero), Villita, Ballesteros (Aguado), Ros (Quero) y Rodríguez. Como se ve, defensas y porteros actuaron cambiados de equipo buscando un mayor equilibrio de fuerzas. Acudió bastante público, sobre todo para ver a los fichajes catalanes Navarro y Martín, que defraudaron por completo.

Esteban (o István) Platko, muy criticado por los malos resultados
      
La WM muy criticada
Tras disputarse las cuatro primeras jornadas el Granada sólo ha ganado un partido pero es séptimo clasificado. La buena clasificación hace que todavía no se cuestione demasiado el innovador sistema de Platko y haya cierto optimismo por tanto de cara al siguiente choque que en Los Cármenes nos enfrentará al Valencia. Pero los ches, que acabarían ganando la liga, se impusieron con autoridad 1-3, sobresaliendo Ignacio Eizaguirre, que lo paró todo.
Caer derrotado ante un grande no era demasiado traumático, así que no se le dio demasiada importancia a la derrota. Mucho, muchísimo más escoció el 7-2 en Les Corts de la semana siguiente a pesar de ser ante otro grande. Según la crónica de Zubeldia el Granada fue nulo y sólo existió en la primera mitad, a cuyo fin llegó con empate a un gol. La directiva acordó sancionar (aunque quedó en advertencia) a los jugadores por falta de entusiasmo, cosa que ya había hecho por su parte el míster Platko. 

El Granada vapuleado en Les Corts  

    
Lo que ya acabó de abrir una catarata de críticas sobre el sistema de Platko y de poner muy nervioso a todo el mundo fue el 2-2 ante el Coruña en Los Cármenes que vino a continuación. Las crónicas hablan de un juego de segunda y un equipo, el rojiblanco, a la deriva,  sin fondo ni táctica ni técnica. Saucedo en Patria no se recata en cargar contra Platko, acusándolo de mantener una táctica equivocada y contraproducente que nos llevará a segunda división; para el plumilla la culpa es claramente del sistema que emplea Platko porque el Granada no cuenta con los elementos apropiados para desarrollar ese posicionamiento de los futbolistas; según Saucedo el Granada debe abandonar la WM y la excesiva lentitud que –dice- provoca, y volver a aquel fútbol raso, medido y exacto, y de balones rápidos y profundos a los extremos que tan buenos resultados dio y tantos halagos cosechó de los medios nacionales. También carga el redactor de Patria contra la directiva y sus pifias en los fichajes pues de los nuevos sólo el portero Casafont puede ser utilizado y los demás no sirven, a excepción de Melito, lesionado desde la pretemporada y que no va a poder jugar hasta la segunda vuelta. Fernández de Burgos en Ideal viene a decir casi lo mismo, pero salva de la quema a Marín, que a sus 37 años sigue siendo de lo mejor que tiene el equipo.
En medio de una enorme bronca de la afición y gritos casi generalizados al palco de ¡Fuera! ¡Fuera!, en una pésima segunda parte no fueron los rojiblancos capaces de mantener la diferencia de 2-0 con que se llegó al descanso, y el Coruña se llevó un empate.

 En esta curiosa colección de cromos 43-44 no aciertan demasiado con varios de los que aparecen fotografiados: a Floro lo bautizan como Casafont y con el nombre de  Aparicio aparece otro futbolista que no sabemos identificar. Por otra parte, figura Bonet, que ya no era granadinista, y en la delantera sitúa a Amadeo, que toda su carrera la desarrolló en el Valencia y nunca estuvo en el Granada 

 
Campo para modestos
Otro proyecto que no pasó de ídem, aunque éste no era promovido desde el Ayuntamiento, consistía en construir un nuevo campo de fútbol en la ciudad.
En Granada en 1943, desaparecido el campo de las Tablas y otros anteriores como el de Cocheras y el de la Avenida de Cervantes que en la década de los veinte pertenecieron a los prehistóricos clubes Español y España, sólo existía para la práctica del fútbol el estadio de Los Cármenes, aparte de algunos descampados de las afueras que no merecerían el nombre de campo de deportes, y aparte también de los terrenos destinados a la instrucción militar de la guarnición. Faltaba otra instalación, ésta de titularidad pública, para que los equipos modestos locales pudieran celebrar sus competiciones, básicamente el llamado campeonato de tercera categoría local, que venía disputándose en Los Cármenes contando para ello con la buena disposición de su propietario, el Granada CF, que tenía que sufrir las consecuencias del excesivo uso del terreno de juego.
La Federación Sur por medio de su secretario, señor Lamas, estudió la posibilidad de adquirir el popular campo de las Gayombas, al lado mismo de la plaza de toros nueva (que no era otra cosa que un descampado en el que se jugaba al fútbol), en Doctor Olóriz, para acotarlo y vallarlo dotándolo de vestuarios y más servicios. Pero nada más se supo de aquel proyecto. Hasta más de veinte años después, bien avanzados los 60, cuando se construyan los campos de la Federación y José Carmona del Zaidín, no existirán en Granada instalaciones deportivas de propiedad federativa al servicio de los equipos modestos granadinos.

    Recorte de Patria anunciando el estreno nacional de El Escándalo
  
Estreno cinematográfico nacional
            A primeros de octubre de 1943 Granada es noticia por un doble acontecimiento cinematográfico, el comienzo del rodaje del filme “Vísperas Imperiales” y el estreno nacional de una película considerada como de las mejores realizaciones del cine español de todas las épocas, “El Escándalo”.
                El Escándalo es una adaptación cinematográfica de la novela del mismo título, obra del accitano Pedro Antonio de Alarcón, con guión y dirección de José Luis Sáenz de Heredia. Era todavía por entonces este cineasta una promesa del celuloide patrio, pero ya había dado a la pantalla títulos tan significativos como el de su anterior película, de sólo un año antes, Raza, sobre la novela que quería ser autobiográfica y que con el seudónimo Jaime de Andrade escribiera el mismísimo Franco en persona y estilográfica Parker desde su mesa camilla del Pardo. Posteriormente Sáenz de Heredia, primo hermano de José Antonio Primo de Rivera y a quien se le considera emblema del cine franquista, se convertirá en el director más importante de la cinematografía española y en 1954 dirigirá “Todo es posible en Granada”, acuñando de paso la conocidísima frase, afortunado slogan que ha llevado y sigue llevando el nombre de Granada a todos los rincones del mundo.
                El Escándalo era una superproducción hispana realizada con generoso presupuesto y con el propósito de que el producto final resultara exportable fuera de nuestras fronteras, o sea, «para asomarse al mundo y empezar a conquistar mercados», como el propio Sáenz de Heredia declaró en entrevista para el diario Patria unos días antes desde la terraza del hotel Alhambra Palace, donde se hospedaba en compañía de los primeros actores, venidos a nuestra tierra para asistir al estreno. En la película se narra la historia de Fabián Conde (Armando Calvo), un don Juan empedernido que finalmente se redime al conocer el amor puro y verdadero.

Carteleras de las películas El Escándalo y El Doncel de la Reina
  
La película se estrenó en función de gala en Granada el 6 de octubre de 1943, en el desaparecido Coliseo Olympia, antes que en Madrid o cualquier otra ciudad española por deseo de sus realizadores, por tratarse de una las novelas más celebradas del granadino Pedro Antonio de Alarcón, y resultó un rotundo éxito, hasta el punto de que a día de hoy se la sigue considerando como un filme de gran calidad y de imprescindible cita en la historia de la cinematografía española. Varias veces durante la función se escucharon aplausos de la concurrencia encopetada y la palabra “Fin” fue acompañada por una cerrada ovación de varios minutos.
Algunos de los actores del reparto de la película El Escándalo, como Manuel Luna, se quedaron en Granada después del estreno por figurar en el elenco de otra película que empezaba a rodarse en nuestra tierra y que iba a llamarse “Vísperas Imperiales”, melodrama histórico sobre la toma de Granada por los Reyes Católicos y el descubrimiento de América, película enmarcable dentro del cine patriótico tan en boga en aquella época autárquica de exaltación de las virtudes de la raza (cine de fazaña o celuloide de cartón-piedra y de epopeyas nacional-católicas, se le ha denominado por algún crítico). Su director era Eusebio Fernández Ardavín,  que acababa de estrenar en Madrid otra película rodada en Granada y con música del paisano maestro Francisco Alonso: “Forja de Almas”, que trata sobre la obra avemariana de Andrés Manjón, que no llegaría a Granada hasta primeros de diciembre de este mismo año 1943. La producción cuyo rodaje comenzaba, “Vísperas Imperiales”, estaba llamada también a sobresalir en el cine español de la época, pero lo cierto es que, parece ser que por problemas con la sacrosanta censura, la película no se estrenó hasta 1946, tres años después, muy mutilada, clasificada en segunda categoría y con otro nombre comercial: “El doncel de la Reina”, que pasó por las carteleras con bastante más pena que gloria.

La locomotora Baldwin de Guadix
  
Tragedia ferroviaria en Gobernador
A mediados del mismo mes de octubre vuelve Granada a figurar en los titulares de la prensa nacional, pero en este caso por ser escenario de una tragedia ferroviaria. Un tren correo que proveniente de Linares-Baeza se dirigía a Almería descarriló entre las estaciones de Pedro Martínez y Moreda, término municipal de Gobernador. La rotura de un tramo de rail de unos dos metros provocó que los tres vagones de tercera clase que llevaba el convoy, acabaran destrozados en el fondo de un barranco de unos treinta metros de profundidad, con el resultado de veinte personas muertas y más de cien heridas, que fueron evacuadas al hospital de San Juan de Dios de la capital.
Los accidentes ferroviarios con numerosos heridos y víctimas mortales, tristemente, no eran noticia en los primeros años de la posguerra. Y no lo eran por tratarse de algo casi cotidiano, con aquellas infraestructuras muy precarias y máquinas asmáticas y propensas a mil averías, y con aquellos vagones de madera casi para el desguace que conformaban el parque ferroviario español por entonces. Prácticamente en el mismo lugar de este siniestro ferroviario y por la misma causa pero tres años después, en 1946, ocurrió un nuevo desastre saldado también con abundantes heridos (más de cincuenta, dice la prensa, entre ellos Juan Diego Pérez de Haro, a la sazón ex presidente del Granada CF). Pero es que a menudo tampoco eran noticia estas desgracias en un sentido literal, porque la prensa controlada de cerca por la sempiterna censura no informaba de las catástrofes o lo hacía de forma sesgada y quitando mucha sangre (dicho aquí con toda propiedad) a la noticia, no fuéramos a pensar que no lo era tanto la feliz España de Franco que pintaban los controlados medios. Además, por la abundancia de partidas de maquis dispersos por buena parte del territorio nacional, varios de los siniestros ferroviarios de aquellos años fueron atribuidos a atentados llevados a cabo por los huidos al monte y ésta sí que era ya una cuestión que los diarios ni mencionaban.
No es el caso del accidente de Gobernador, sobre el que también sobrevoló la sospecha de un posible atentado de los maquis, pero nada se confirmó, o al menos nada se puede leer en ese sentido. No se puede hablar de oscurantismo en cuanto al trato de la información relativa al accidente de Gobernador y sus víctimas, cuyos nombres y apellidos, estado de salud y lugar de internamiento aparecieron los siguientes días en la prensa local.
La mayoría de las víctimas mortales fueron enterradas en el cementerio de Gobernador, con presencia del ídem de la provincia, camarada Pizarro Cenjor.




jueves, 4 de enero de 2018

UN GRANADA MUY CATALÁN

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Primeros fichajes para la 43-44: Safont, Platko y Melito


Fichajes y bajas
Para encarar la tercera temporada del Granada CF en máxima categoría, 1943-44, antes de estar finiquitada la anterior ya se habían cerrado algunos fichajes. El primero fue Safont, cumplidor interior izquierdo catalán procedente del Castellón, que jugará bastantes partidos esta temporada. Otro fichaje fue Melito, medio centro canario que se lesionará en pretemporada y no podrá ser utilizado hasta la segunda vuelta; fue el más destacado del equipo del Ceuta que eliminó al Granada a doble partido en Copa recientemente. Había militado en el Betis años atrás.
Puesto que Paco Bru no continuará a pesar de las dos permanencias conseguidas, a mediados de junio quedó cerrada la contratación de nuevo técnico. Se había barajado la vuelta de Valderrama pero finalmente fichó Esteban (o István) Platko, hermano del famosísimo Franz Platko, el de la Oda a Platko de Rafael Alberti, y también hermano de Carlos (o Karoly) Platko, el míster del Valladolid al que se acababa de superar en la promoción por la permanencia. Aunque húngaro, la mayor parte de su carrera como técnico la había desarrollado en España, habiendo pasado por el banquillo del Valladolid en varias ocasiones y también por el del Arenas de Guecho, éste en máxima categoría.
Las bajas de Pérez, Mújica, Maside, Gaspar Rubio (que se marchó a entrenar al Linense), Alejandro, Uría y Gárate, ninguno titular, ya se conocían pero quedan confirmadas a principios de julio. Y se completa la relación de bajas con dos que no estaban incluidos en esa relación y que sí que eran titulares, Bonet y Conde, que compraron su libertad. Las bajas se han dado mirando más que nada la edad de los que salen, buscando la renovación de una plantilla bastante veterana.

 El veterano y terrible Euskalduna (aunque erróneamente aparece en este cromo con el nombre de Aparicio), otro fichaje rojiblanco para la 43-44     
   
Euskalduna
Aunque para veterano, especial mención merece otro fichaje, el del defensa vasco Pedro Aurrecoechea Echeandía, de nombre de “batalla” Euskalduna. Se trataba de la más famosa pareja de baile del también defensa vasco Deva, salidos ambos del Alavés pero que alcanzaron su mayor nombradía jugando en el Sevilla de antes de la guerra, terrible pareja de la que en sus buenos tiempos dijo aquel reportero muy vehemente y muy hincha del Recreativo que firmaba como Martinenc en El Defensor (y que como el medio para el que trabajaba no sobrevivió a la guerra), que formaban una trinchera salvaje. Por su parte, Fernández de Burgos, de Ideal, que seguía en activo, también en los tiempos del Recreativo dijo de la fiera pareja Deva-Euskalduna que eran unos «mastodontes duros y violentos».
Euskalduna, con 32 cumplidos, venía de haber jugado unos pocos partidos con el Jerez la temporada anterior después de haber estado inactivo desde antes de la guerra, desde 1936. Sólo se alineará de rojiblanco en un partido de liga de la 43-44 pues ya no era ni sombra del que fue.

Casafont, portero catalán, el único aprovechable del lote    
                        
Un lote catalán
En el capítulo de fichajes para la 43-44, punto y aparte merece el curioso “lote” de cuatro futbolistas, fruto del viaje a Barcelona del dúo Becerra-Cristiá, vicepresidente primero y secretario técnico respectivamente. Los cuatro fichados procedían del Europa: Casafont,  Navarro, Martín II y Rosselló, un portero, dos medios y un delantero.            
Como ocurrirá en ocasiones futuras con otros lotes fichados por el Granada, de los cuatro sólo uno resultó medianamente utilizable, el meta Casafont, que empezó de titular y estuvo ésta y las siguientes tres temporadas en el Granada aunque no jugó demasiado. A los otros tres casi hubo que traérselos a rastras como aquel que dice pues, a pesar de tener firmado contrato con el club, no querían venir. Martín, Rosselló y Navarro se incorporaron a principios de octubre, cuando ya se habían disputado las dos primeras jornadas, y estuvieron nada más que un mes en Granada porque en noviembre fueron devueltos al Europa después de haber jugado algún amistoso y haber acreditado su falta de nivel para Primera.
                Pero lo que ya sí que entra en el terreno de lo muy singular como anécdota, posiblemente única en el fútbol nacional, es lo que le ocurría al tal Navarro, que resulta que tenía ¡una pierna más larga que la otra!, o sea, era funcionalmente cojo, algo insólito en un futbolista profesional fichado para un club de Primera División. A pesar de todo, el míster Platko, a quien nadie consultó sobre estos fichajes, anteriores a su venida, decía que Navarro era el más capacitado del lote.


                  
Los Cármenes ampliado
Para el estreno en Primera dos años antes, el terreno de juego de Los Cármenes había sido reducido a indicaciones del entrenador Paco Bru. Ahora, marchado Bru, la directiva estima conveniente volver a las medidas originales por lo que en agosto comienzan los trabajos de supresión de la que se llamó pista de atletismo, que no era otra cosa que un pasillo de tierra de unos tres metros de ancho que rodeaba todo el verde, con lo cual aumentaron considerablemente las dimensiones del terreno de juego de Los Cármenes.                 

Trofeos del Granada
En pleno agosto, con la plantilla todavía de vacaciones, hay muy pocas noticias futboleras, por eso aprovecha el diario Patria para en un reportaje dar a conocer los trofeos que en su sede de Recogidas 4 guarda el Granada CF. Son pocos, dieciséis en total (más doce banderines), y de ninguno de ellos se puede decir que su conquista constituya un gran orgullo pues no se lograron en competición oficial. Pero son nuestros trofeos, ganados en una corta pero limpia y brillante historia, como dice el artículo de Patria.

Los trofeos del Granada en 1943

                La mayoría son premios conquistados en lo que durante bastantes años se denominó Copa Granada, que habitualmente patrocinaba el Ayuntamiento -tanto de antes como de después de la guerra- para las fiestas del Corpus, que podemos considerar un precedente del Trofeo Granada, sólo que en lugar de jugarse en agosto se celebraba en plena feria, en mayo o junio. También sobresale alguna copa como la conquistada por el entonces Recreativo al Ferroviaria de Madrid, a domicilio, y también la copa que el Ayuntamiento donó al equipo con motivo del ascenso a Primera. Hay además tres trofeos que datan de los años veinte y que, aunque el reportaje no lo aclara, fueron ganados por aquel Recreativo Español de los Amigo-Vico, del que nació en 1931 el Recreativo Granada.                         
                                                        
Pocos sirven, dice Platko
A mediados de agosto empiezan los entrenamientos cara a la nueva temporada. El nuevo míster, Esteban Plattko Kopiletz, nada más llegar y sin apenas contacto con los que serán sus pupilos, manifiesta a la prensa que está muy de acuerdo con el licenciamiento de los veteranos, pero que no se explica cómo el equipo pudo mantenerse en máxima categoría teniendo el plantel que tiene, tan falto de profundidad y de conjunto, del que sólo salva a Millán, González, Marín, Trompi y Aparicio, que son los que mantienen al equipo, los demás no pasan de ser medianías para Platko.

González en un cromo

Caso González
Si la pretemporada anterior hubo “caso Millán”, en ésta hay “caso González”. El defensa madrileño, con contrato en vigor para dos temporadas más, anuncia en julio que se retira del fútbol si no le pagan como a los demás, y no esas 5.000 ptas. que recibe por temporada. González en carta a los medios dice que en los cuatro años que aquí lleva es el que menos ha cobrado del club, 14.000 ptas frente a sus compañeros, 30.000 el que menos. A esto contesta la directiva, también a través de los diarios, diciendo que nada de 14.000 en cuatro años, que lo que González ha cobrado por todos los conceptos es 42.907 ptas, y eso sólo en los dos últimos años, y que no es de dineros de los que hay que hablar, sino del cumplimiento de lo firmado en su día.
                El tira y afloja se mantuvo hasta menos de una semana antes de comenzar la temporada, cuando el defensa se reincorporó a la disciplina rojiblanca. González se alineó de titular en todos los partidos de liga y se perdió sólo uno de Copa, para ser junto con Sierra el jugador que más partidos disputó.
                También hubo otros “casos”, es decir, otros futbolistas de la plantilla, sujetos por el derecho de retención pero que se negaban a renovar, siempre también por motivos económicos: Floro, Trompi y Sosa. Todos acabaron por fin aceptando las condiciones que el club les ofrecía, pero Sosa (como cada año por estas fechas) y González fueron los más duros de convencer.      

Los otros tres del lote catalán  
              
El Granada más catalán
La primera actividad futbolera de pretemporada es la excursión a tierras catalanas para dos amistosos frente al Europa, como parte del acuerdo por el lote de cuatro fichados del club barcelonés. En Barcelona, en el mismo terreno donde sólo dos meses atrás se preparaba para jugarse la Primera División a una sola carta frente al Valladolid, el campo de la calle Cerdeña (hoy Sardenya), cosechó el Granada sendas derrotas (5-1 y 5-4) los días 15 y 16 de agosto frente al Europa, por entonces en Regional, en cuya portería jugaba “el gato” Ramallets. Lo más curioso es que la expedición granadinista que partió de nuestra tierra camino de Barcelona la componían sólo cinco personas: el vicepresidente Becerra Entrambasaguas, el entrenador Platko, y como futbolistas solamente tres, Camoto, Euskalduna y Melito. En Madrid se unió a la expedición Neira, y ya en la misma Barcelona se sumarían Nicola, Martín, Safont, Mas, Casafont, Rosselló, Martí y Navarro, todos catalanes, más al menos cinco futbolistas más (también catalanes) que actuarían a prueba en los amistosos. De esas pruebas saldría otro fichaje, el del extremo derecho García, que perteneció al Granada tres temporadas aunque jugó muy poco. Y es que resulta que ésta es la plantilla más “catalanizada” de la historia rojiblanca.
Lo peor de este bolo catalán fue la lesión de menisco que sufrió Mas, que le impidió volver a jugar hasta la segunda vuelta del campeonato.

El ex recreativista del Once Fantasma, Morales, árbitro colegiado

Tremendo escardón al Betis
Un amistoso de pretemporada dio mucho que hablar a cierta prensa sevillana, seguramente muy dolida por el tremendo escardón con que acabó: Granada 9 Betis 0.
                El Betis en 1943, recién descendido de primera, estaba iniciando la que es la peor época de toda su historia ya que hasta 1958 no volvería a recuperar la máxima categoría, y entre medias (1947-1954) tendrá que purgar siete larguísimos años en Tercera División. No obstante conservaba todavía varios de sus mejores hombres, como los porteros Bueno y Guillamón, que militaron muchos años en Primera, o el delantero vasco Saro, ya veterano pero que toda su carrera fue de máxima categoría, incluso venía con un futuro internacional, el defensa Antúnez, que en los sesenta entrenó al Granada.
                El diario ABC de Sevilla publicó como todo comentario del amistoso la escueta nota siguiente: «Granada 8 Betis 1. En el partido amistoso celebrado ayer entre el Betis Balompié y el Granada, venció éste por 8 a 1. Por accidentes sufridos por Bueno y Mariages el equipo sevillano jugó casi todo el partido con nueve jugadores». Está claro que quien redactó la nota no estuvo en el partido. El primer error es el resultado, que fue de 9-0; en segundo lugar, es cierto que el portero Bueno y otro jugador distinto al que dice ABC se lesionaron, pero fueron inmediatamente sustituidos por otros béticos.
                Por su parte, el diario Sevilla, que dirigía el granadino Eduardo Molina Fajardo, también dice que el resultado final fue de 8-1, y añade que la goleada se produjo porque el árbitro (el ex recreativista del “Once Fantasma” Morales) permitió a los rojiblancos todo tipo de violencias, resultando varios béticos lesionados. La prensa local negó todas las acusaciones que venían de Sevilla.                           
                Como devolución de visita al Betis, el Granada compareció en Sevilla justo una semana antes de que empezara la liga y cayó derrotado 3-2 en un partido en el que no hubo incidentes de ningún tipo. Lo anecdótico de ese amistoso consistió en que los dos extremos granadinistas fueron Martí y Floro, mientras que la meta la ocupaba el recién fichado Casafont. Y es que aunque faltaban sólo siete días para el comienzo de la competición eran varios los futbolistas que se negaban a renovar sus compromisos y pedían más dinero, de manera que hubo que improvisar un once y jugar con ¡tres! porteros.


Neutralidad
El furor germanófilo que hace bien poco dominaba todas las noticias que sobre la guerra mundial podían leerse en la prensa local, cambia de signo y a partir de mediados de 1943 se van moderando bastante los entusiasmos y el gran optimismo ante la que no hace mucho se consideraba inminente e inevitable victoria final del Eje Berlín-Roma.
                En el verano de 1943, derrotada definitivamente Italia y depuesto Mussolini mientras que al Tercer Reich no le va nada bien en su aventura rusa y encima sufre incesantes bombardeos en su propio territorio, se intuye ya la más que posible derrota de los que hasta hace bien poco eran nuestros aliados, así que se impone atemperar bastante los discursos por lo que pueda venir, porque no está nada claro que si ganan los judeo-masones, como parece, vayan a tolerar en Europa un régimen político similar al de los derrotados.
                Aunque bajo cuerda se sigan reparando en aguas españolas buques alemanes y se sigan suministrando a Alemania minerales imprescindibles para el mantenimiento de la maquinaria de guerra, ya no conviene ir proclamando por ahí una España amiga (aunque no beligerante, eso sí) de los que pierden la guerra, hay que volver a la neutralidad vigilante y     olvidarse de aquellas palabras pronunciadas en Roma por el cuñadísimo Serrano Suñer («Una España neutral estaría condenada a un futuro de pobreza y humillación») ante la flor y nata del Fascio cuando soplaban otros vientos más venturosos para el Régimen, que quería construir, prietas las filas, un imperio que habría de llevarle por cielo, tierra y mar. Lo primero es repatriar a los varios miles de españoles que siguen combatiendo en la División Azul, en las filas de la Wehrmatch, cosa que tendrá lugar a finales de 1943, y después hay que maquillar de alguna forma las veleidades pasadas pro Eje, por lo que la palabra clave durante todo 1944 será neutralidad y, en ese contexto, se suceden los comunicados oficiales en los que se ratifica «…la estricta neutralidad a la que se viene [España] ateniendo lealmente…».

 Neutralidad es la nueva consigna

Valderrubio
            El 13 de agosto de 1943 los titulares de prensa se los lleva un pueblo granadino, Asquerosa, próspero anejo de Pinos-Puente de 2.000 habitantes en el que no existe el paro obrero, que a partir del 15 pasará a llamarse Valderrubio y abandonará su poco atractivo nombre por el que se le conocía desde siglos atrás.
Era una vieja reivindicación de este pueblo de la vega pero que hasta marzo del año anterior no empezó a tomar forma a iniciativa de sus vecinos, hartos de ser conocidos por su gentilicio (“asquerosos”), que remitieron a las autoridades un escrito proponiendo abandonar un nombre tan poco grato y adoptar otro con el que no sentirse avergonzados.
No está muy claro de dónde puede proceder el nombre de Asquerosa por el que al menos desde el siglo XVI fue conocida esta localidad, pero lo que sí es seguro es que, contrariamente a lo que pudiera parecer, no proviene de la condición repugnante o cochambrosa de sus calles o sus edificios, sino que más bien parece derivar de la palabra latina aquarosa o aquerusia, nombre con el que se designaba un lugar o un paraje abundante en agua pues el contorno del Soto de Roma, donde se localiza el pueblo, fue en la antigüedad una zona pantanosa. Esa abundancia de agua sugiere que el pueblo presentaría siempre un inmejorable aspecto, espercojao (en granaíno castizo) y como los chorros del oro, pero todo hace indicar que, paradójicamente, el paso del tiempo y el excesivo uso del vocablo latino devinieron en justo lo contrario y lo transformaron en algo que lo que sugiere es la inmundicia y la mugre campando a sus anchas en esta localidad de la vega granadina, una cochinada que provendría precisamente de la falta del líquido elemento.


Además, los vecinos esgrimen en su reivindicación otra razón de peso: Asquerosa ya no existe en la realidad, porque la aldea que fue conocida por ese nombre quedó completamente arrasada hace muchos años, cuando una colosal crecida del río Cubillas se llevó todo por delante, y el pueblo se reconstruyó en una localización cercana pero distinta a la del primitivo.
El nombre elegido para sustituir al antiguo es Valderrubio, o sea valle del rubio. Del tabaco rubio, por ser este pueblo el primero de toda España en cultivar tabaco rubio de la variedad Burley. Y es que en esos momentos el producto agrícola estrella de toda la vega granadina es el tabaco, cada vez ganando más marjales al de la remolacha azucarera, que paulatinamente va perdiendo espacio a la vez que rentabilidad su cultivo. El tabaco ya venía siendo cultivado en nuestra vega desde los años veinte, pero casi de una forma testimonial y cosechando una modalidad menos productiva y de inferior calidad, los llamados tabacos oscuros o de Valencia. Los continuos avances en la investigación para buscar mejorar las calidades unidos al cambio en los gustos de los consumidores, cada vez más adeptos al tabaco amarillo, trajo que esta zona, la vega del Cubillas, fuera campo de experimentación en la adaptación de la modalidad de tabaco Burley (una variedad de tabaco rubio caracterizada porque es secada al aire libre), que desde el primer momento se aclimató perfectamente al suelo veguero granatensis y empezó a generar grandes cosechas y también grandes beneficios a sus cultivadores. Así, desde estas fechas se produce un cambio bastante significativo en el paisaje vegano granadino y empiezan a surgir como setas los secaderos de tabaco por toda su geografía conforme el nuevo cultivo se va generalizando y extendiéndose a otros términos municipales.
Fue el cultivo del tabaco en estos momentos a que nos referimos una especie de nuevo oro verde para los agricultores de la Vega y en general para la economía de nuestra tierra, como en su día, cincuenta años atrás, lo fue el de la remolacha, aunque nunca el tabaco llegó a alcanzar el auge ni la significación económica y social que sí tuvo la planta azucarera. La Vega de Granada fue durante muchos años el primer productor nacional de tabaco, pero en la actualidad apenas se pueden ver unas pocas hazas donde se siga cultivando, y prácticamente todo el tabaco nacional se cría en Extremadura. No podemos evitar al escribir estas líneas sentir un algo, un no sé qué de añoranza por aquellos tiempos pasados en los que distintos cultivos industriales trajeron a esta tierra prosperidad y empleo.
El día 15 de agosto de 1943 quedó Valderrubio solemnemente bautizado y bendecido por el arzobispo Parrado, futuro cardenal, y al acto asistieron las primeras autoridades locales y provinciales.

Paquete de cigarrillos de la marca Peninsulares, con el escudo de la ciudad de Granada



viernes, 15 de diciembre de 2017

SUPERADO EL EXAMEN DE ESTADO

Patria publicó esta foto-composición de la expedición granadinista que partía a Barcelona para intentar salvar la máxima categoría: Floro, Paco Bru, Pérez, Millán, González, Neira, Bonet, Sosa, Sierra, Conde, Marín, Nicola, Aparicio, Trompi y Gaspar Rubio la integraban

 El Granada promocionista
Al terminar la liga regular de Primera División 1942-43, el Granada quedó clasificado 12º (de 14), o sea, en puesto de promoción y obligado a intentar salvar la categoría en un partido único a disputar en campo neutral. Su rival era el Valladolid, por entonces inédito en primera, que había terminado tercero en la liguilla de ascenso recién disputada.
 Los castellanos querían que ese partido se jugara en Chamartín y el Granada pretendía que se dirimiera en La Condomina de Murcia, pero finalmente lograron ponerse de acuerdo en que el decisivo partido con la Primera División en juego tuviese como escenario el barcelonés estadio de Les Corts, fijando el encuentro para dos semanas después de terminado el campeonato, esto es, el domingo 18 de abril. La directiva estableció que la expedición granadinista partiría para Barcelona el lunes anterior y se alojaría en el hotel Florida, del Tibidabo, con Paco Cristiá como delegado y con el presidente Martín Campos y el directivo Indalecio, más Daniel Saucedo, redactor de Patria y encargado de radiar el partido para el público granadino, que se incorporó días después
En la semana previa al decisivo envite, las mesas de billar y ping-pong y los paseos por los cercanos pinares del Tibidabo ocuparon la mayor parte de los ocios de la muchachada rojiblanca, que sólo bajaba a la ciudad para entrenar en el campo del Europa de la calle Cerdeña, en el barrio de Gracia, y en otra ocasión para asistir al amistoso Barcelona-At. Bilbao, que se celebró en Les Corts dentro de las conmemoraciones de los 450 años desde la visita a Barcelona de Cristóbal Colón al regreso de su primer viaje al Nuevo Mundo. De todas esas actividades granadinistas en Barcelona estaba la hinchada puntualmente informada gracias a las crónicas que redactaba el viejo conocido José Zubeldia Amador, del diario La Prensa, abogado y periodista granadino, muchos años redactor de Patria y antes del Defensor, y en 1936 fugaz secretario técnico del Recreativo.     
             Mientras, en Valladolid, el camarada José Antonio Girón de Velasco (el futuro León de Fuengirola del bunker tardofranquista), vallisoletano y a la sazón ministro de Trabajo, disipó las trabas que en primera instancia impedían que un tren botijo organizado por Educación y Descanso y cargado de hinchas pucelanos viajara hasta Barcelona. El Valladolid, que dirigía el húngaro Carlos Platko (hermano del futuro entrenador granadinista Esteban Platko y del célebre Franz Platko del poema de Alberti) tenía como hombres más destacados al ex recreativista Torquemada y al interior Barinaga, cedido del Madrid, que estuvo a punto de venir a nuestro equipo la temporada anterior. Favorito en los pronósticos, como equipo de primera, era nuestro Granada.
El anuncio del partido de promoción hizo que la corrida de Manolete en la Monumental, prevista para el mismo día y a la misma hora, quedara aplazada para otra fecha.

Recorte de Mundo Deportivo sobre el Granada 2 Valladolid 0 de promoción

Salvación en Les Corts
A la hora anunciada, con Les Corts lleno y presidido por el General Moscardó, capitán general de la IV Región Militar, en la tarde del domingo 18 de abril de 1943, el Granada (Pérez; Millán, González; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, Nicola, Conde y Aparicio), con arbitraje de Vilalta, escribió una nueva página histórica gloriosa al superar al Valladolid 2-0, ambos de Nicola, y certificó su permanencia en Primera División una temporada más. En un partido más bien malo, al Granada no le fue nada fácil superar al aspirante, que por momentos fue mejor y aguantó casi una hora el cero en su marcador, pero el mayor oficio rojiblanco sirvió para que en dos jugadas se aprovechara de los fallos vallisoletanos y sellara la permanencia cuando ya empezaba a pensarse en la prórroga. González, en el mejor partido de su carrera según propia confesión años después, estuvo colosal y junto a Millán formó un muro que no pudieron superar los vallisoletanos.
Entre el público estuvo César, desplazado desde León para asistir al partido, quien al terminar el partido fue llevado en hombros hasta los vestuarios por sus ex compañeros y en medio de la euforia manifestó que si el año que viene no jugaba en el Granada estaba dispuesto a retirarse (o eso pudo leerse en la prensa granadina). Días después el Granada presentó una oferta en firme al Barcelona por César, pero los culés se negaron a dejarlo salir. También días después la prensa barcelonesa publicaba una entrevista a César en la que éste decía que se habían malinterpretado sus palabras, y que de ninguna manera estaba pensando en volver al Granada, cosa que significaría dar un paso atrás en su carrera, y que él sólo había dicho que se sentía muy orgulloso de su estancia en nuestro equipo.
En los vestuarios se brindó con gaseosa y con mucha alegría por el triunfo. Pero allí mismo y en medio del bochinche el presidente Ricardo Martín Campos anunció su dimisión. Dos semanas más tarde se lo pensó mejor y se volvió atrás de esta decisión, continuando como presidente.

Colección de cromos con el Granada 42-43

Eliminados por el Ceuta en Copa del Generalísimo
La disputa de la promoción y su feliz desenlace no supuso el final de la temporada oficial para el Granada. Ahora había que jugar la Copa del Generalísimo y el primer rival era un segunda, aunque cualificado, el Ceuta, que recientemente se había quedado a las puertas de disputar promoción de ascenso a Primera en la liguilla, en la que en el último partido perdió en casa precisamente con el Valladolid y así se clasificaron los castellanos.
La ida, jugada al domingo siguiente del partido en Les Corts, fue en tierras norteafricanas y de allí se trajeron los rojiblancos un escardón de 5-0 en contra. En cada uno de los veintiséis partidos de la liga recién terminada más el de promoción por la permanencia habían logrado los nuestros al menos un gol, récord absoluto de toda la historia del club, todavía vigente e inigualado, pero éste fue el único partido de toda la temporada oficial en que el Granada acabó con un 0 en su casillero. Se alinearon los mismos once que aseguraron la permanencia en máxima categoría frente al Valladolid, pero con la gran diferencia de que en Ceuta comparecieron prácticamente sin descanso y con algunas juergas de celebración y muy poco entrenamiento. Y esos mismos hombres fueron barridos por el Ceuta en su pequeño campo sin una brizna de hierba, en un partido en el que el Granada no existió, según las crónicas. Así se perdió la eliminatoria, porque el margen de goles tan grande no pudo superarse en el partido de vuelta en Los Cármenes, y el 3-0 final de una semana después resultó insuficiente y supuso el adiós a la Copa a las primeras de cambio.
El final feliz de la temporada que pudo haber sido quedó así bastante empañado y el mal humor de la afición fue lo que se apoderó de los ambientes futboleros. Mal humor de la afición pero también de la directiva, que anunció sanciones a los jugadores por su falta de entusiasmo en su partido en Ceuta.

 Paco Bru

No sigue Paco Bru
La eliminación del Granada por el Ceuta a primeros de mayo, lógicamente, hizo que el ambiente futbolero decayera muchísimo. Desde esas fechas los hinchas tuvieron que conformarse con algún que otro amistoso frente a rivales de escasa entidad, como la Olímpica de Jaén o el Linares, a los que concurrió un muy escaso número de aficionados. El mayor interés a estas alturas estaba centrado en la composición de la plantilla para la temporada venidera, y en ese sentido, a últimos de mayo se daba a conocer que Paco Bru, a pesar de las dos permanencias logradas, no continuará para el siguiente ejercicio. Diferencias económicas decidieron a la directiva a no renovar al buen técnico. Tampoco seguirán Maside, Pérez, Leal, Uría, Gárate, Gaspar Rubio y Mújica, todos ellos muy poco utilizados en la temporada recién terminada.     


Amistoso de pretemporada en La Rosaleda. Forman de pie: Conde, Múgica, Pérez, Bonet, Camoto, González, Leal y Muñoz; agachados: Gárate, Maside, Trompi, Nicola y Sierra                  
               
Examen de Estado
Este año no hubo Copa Granada, esto es, el tradicional trofeo futbolero organizado durante las fiestas del Corpus y como parte de su programa de festejos. Hasta mediados de junio no hubo un plato futbolero de cierta categoría que echarse a la andorga hinchística, cuando en una especie de revancha se enfrentó el Granada en un doble amistoso con su “víctima”, el Valladolid, saldado el de tierras castellanas con un 3-1 adverso y el de devolución de visita en Los Cármenes con victoria rojiblanca 5-3. Al encuentro asistieron escasos aficionados que soportaron un calor de caldera.
                Y eso fue todo lo que dio de sí la segunda temporada del Granada CF entre los grandes, de la que sin poder decirse que fue totalmente buena porque prácticamente transcurrió entera con el equipo en los puestos bajos y hubo que pasar por el mal trago de la promoción, al menos se salvó la categoría, que era el objetivo marcado. El Granada al superar la promoción podemos decir que aprobó el Examen de Estado, que era para los estudiantes de aquellos años algo así como lo que después se llamó Reválida y bastantes más años después Selectividad.

 Dos fotos de las demoliciones de La Manigua

Calle Ganivet
Los trabajos de reforma del centro de la ciudad, iniciados dos años atrás continuaban a buen ritmo y eran una realidad que día a día transformaba el paisaje urbano, en especial los que afectaban a la demolición del barrio de la Manigua.                             
                El 8 de mayo de 1943 Ideal informa que ha quedado ya totalmente pavimentada la calle “A” de la Manigua, que va de Puerta Real a la plaza de la Mariana. Es la calle Ángel Ganivet a la que todavía no se había decidido llamarla así. La noticia de Ideal se completa con una foto en la que puede verse la recién abierta nueva calle sin una sola edificación y en primer término las tapias del solar donde se proyecta edificar las nuevas oficinas de Correos.
                A propósito del nombre con que finalmente se bautizó el nuevo vial, no deja de ser un contrasentido ponerle el nombre de Ganivet a una nueva calle hecha para ensanchar el centro de la ciudad. Precisamente el pensador granadino en varios de sus artículos remitidos desde Finlandia y publicados por El Defensor de Granada  y posteriormente recopilados para su libro Granada la bella, censuró hasta el hartazgo la “epidemia ensanchadora” propia del urbanismo de finales del XIX, cuando se estaba ejecutando el ensanche de los ensanches urbanos granadinos que es la Gran Vía.
Según Ganivet, además del destrozo causado desde el punto de vista estético, el derribo de zonas antiguas para construir en sus solares calles anchas era una moda artificial y postiza, y una decisión poco apropiada para estas latitudes de solaneras y calorines extremos: «A Granada llegó la epidemia del ensanche, y como no había razón para que nos ensancháramos, porque teníamos nuestros ensanches naturales en el barrio de San Lázaro, Albaicín y Camino de Huétor, y más bien nos sobraba población, concebimos la idea famosa de ensancharnos por el centro y el proyecto diabólico de destruir la ciudad…», escribió Ganivet en su artículo titulado Luz y Sombra, en 1896. Y en el mismo artículo pero más adelante se puede leer algo que viene aquí que ni pintado y que suena a premonición: «Hay días del año en que es peligroso cruzar la Carrera del Genil desde el Campillo a la Puerta Real: todo el mundo echa por las callejuelas de la espalda. Transformemos éstas en otra calle ancha, y tendremos que ir por la calle de Navas; demos a esta calle la anchura de la plaza del Carmen hasta unir esta plaza con la de los Campos y será preciso dar la vuelta por la calle de la Colcha». Quién le iba a decir a Ganivet que lo que él escribió con sorna y así como pensando que nunca se llegaría a hacer se iba a convertir en realidad casi cincuenta años después y encima el resultado sería bautizado con su propio nombre.

En el solar de La Manigua se ha abierto ya una nueva calle, todavía sin nombre

No se tuvieron en cuenta para nada las diatribas anti-ensanchadoras de Ganivet escritas casi medio siglo antes. Al contrario, sólo unos días después de la inauguración de la calle “A” de la derribada Manigua informa la prensa que dicha calle llevará el nombre de Ángel Ganivet a propuesta del alcalde Antonio Gallego Burín, aprobada por unanimidad no sin previamente escuchar a los camaradas Méndez Rodríguez-Acosta y Martín Campos, quienes opinaban que la nueva calle debería llevar el nombre de Antonio Gallego Burín, tal como se acordó en un pleno de dos años atrás, cuando éste ocupaba el cargo de gobernador civil de la provincia. Pero esta propuesta fue firmemente rechazada por el propio Gallego. No deja de sorprender que alguien tan ganivetiano como Gallego Burín, quien sin duda conocería de pe a pa todo lo escrito por Ganivet, finalmente fuera el que decidiera un nombre tan poco apropiado para un ensanche urbano granadino.
Al día siguiente, domingo 9 de mayo de 1943, el mismísimo Franco en persona, boinilla tradicionalista y escolta mora, inauguró solemnemente la nueva calle todavía innominada.   

Franco y señora    

 Franco de visita
            A Granada había venido el invicto caudillo proveniente de Almería y Motril, como remate a unos bolos por todas y cada una de las provincias andaluzas. Era la segunda visita oficial como jefe del Estado de Franco a Granada, donde ya había estado en abril de 1939, pocos días después de terminada la guerra. A las tres de la tarde, con palmas reales y repique general de campanas, acompañado de su esposa y de Arrese, Muñoz Grandes y bastantes más, Guardia Mora incluida, fue recibido por las fuerzas vivas penibéticas bajo mazas, con el alcalde Gallego Burín al frente, en la Cruz Blanca, avenida de Calvo Sotelo (ahora de la Constitución, pero antes: de la República, de Alfonso XIII y de las Estaciones, según las épocas), y por legiones de camisas azules a las que revistó. De ahí, en coche de caballos, marchó a la Catedral y Capilla Real entre los vivas incesantes de la multitud y por un itinerario engalanado y alfombrado corpusísticamente de juncia y mastranzo, pasando bajo un arco triunfal construido ad hoc en cartón-piedra en plena Gran Vía. Después de un tedeum, ante la tumba de los católicos monarcas dijo que «Al alzarnos para salvar y redimir a España lo hicimos pensando seguir el camino que ellos nos marcaron» (gran lección de historia, ignorábamos que los Reyes Católicos hubieran sido golpistas).
En la Capilla Real, Ricardo Martín Campos, en su condición no de presidente del Granada CF sino de teniente de alcalde, en unión de otro edil, hizo entrega a Franco de una reproducción de la espada de Fernando el Católico, ofrenda de Granada «al victorioso debelador de la barbarie asiática» (editorial de Ideal), fabricada por artesanos locales bajo la dirección de José Navas Parejo, a la sazón Jefe Provincial del Sindicato de Artesanía, con acero y ¡¡¡oro del Darro!!! de 22 kilates en la empuñadura, y con su correspondiente estuche de cuero repujado, obra de los hermanos Vázquez Parra. La espada era un regalo de la ciudad que había quedado pendiente desde su visita anterior en 1939.                  
De la Catedral a la plaza del Carmen, haciendo su entrada bajo otro arco de triunfo allí levantado. Aquí la guardia mora tuvo que repartir algún que otro pescozón, al desbordarse los entusiasmos y amenazar el buen orden de la comitiva. Tras unos cuantos caralsoles desde el balcón coreados por la multitud brazo en alto y una breve alocución, bien pasadas las cuatro de la tarde, almuerzo en la propia casa consistorial, donde se hospedaban el general superlativo y esposa. El salón de sesiones del Ayuntamiento se transformó en esos días en comedor y en un salón vecino fueron instaladas sendas amplias camas de matrimonio para la autocrática pareja, con sus mesillas de noche donde lucían el brazo incorrupto de Santa Teresa, del que Franco no se despegaba, y el que suponemos su libro de cabecera, “Los protocolos de los sabios de Sión”. Varias familias bien granadinas cedieron temporalmente parte de sus tesoros en forma de muebles nobles y obras de arte para decoración de los aposentos de quien regía con mano de acero los destinos patrios, tal como ocurrió en su visita de cuatro años atrás.  

Franco y su amplio séquito inaugurando la calle “A” de La Manigua
Continuó la visita a las seis de la tarde, con entrada bajo palio y salve en la basílica de la Virgen de las Angustias. Y de allí al final del paseo de Isabel la Católica (antes de Fernando de los Ríos y antes y después de la Bomba), para depositar una corona de flores ante la Cruz de los Caídos, situada a la entrada de la carretera de la Sierra. Vuelta al centro a paso de marcha militar y corte de cinta que inauguraba la nueva calle de la Manigua (Ganivet) con un paseíto a pie. Vuelta a la motorización y, a toda pastilla, por Gran Vía, Triunfo, calle Real de Cartuja y el Tambor, parada en la plaza albaicinera del Salvador, cuyo templo acababa de ser restaurado, con entrada bajo otro arco de triunfo levantado para la ocasión. De ahí y a un ritmo frenético, bajada por la cuesta del Chapiz y Carrera del Darro para continuar por Gomérez hasta la Alhambra e inaugurar el Hogar José Antonio, de Auxilio Social, para huerfanitas de la guerra y de la “revolución marxista”. Y de ahí al Generalife, donde merendó toda la comitiva y asistió a la representación de un auto sacramental. Aún le dio tiempo a darse un paseíllo por los palacios alhambreños, iluminados con antorchas por miembros del Frente de Juventudes, y ver las obras de restauración del palacio de Carlos V que se llevaban a cabo. Finalmente y con la lengua fuera, ya con la noche bien entrada, traslado al Ayuntamiento, con nueva salida al balcón y más caralsoles antes de dar cuenta de una abundante cena. Todavía le quedaba asistir a una zambra sacromontana en el mismo patio consistorial. Pasada la una de la madrugada llegó por fin la retreta y hasta el día siguiente.
Por la mañana temprano partía Franco y su amplio séquito a toda mecha  con dirección a Jaén, única provincia andaluza que le faltaba por visitar.

El No-Do
Un breve resumen de la visita del Caudillo a Granada y a toda Andalucía fue filmada por el No-Do (Noticiario y Documentales Cinematográficos, el mundo entero al alcance de los españoles) y se pudo ver concretamente en el numerado como 21 B, disponible en la web filmoteca de rtve.es.
                En enero de 1943 había empezado a producirse este noticiero nacional, estableciéndose mediante decreto su exhibición obligatoria en todas las salas de cine españolas como aperitivo a la proyección de la correspondiente película. Producido al estilo propagandístico de los reportajes de la UFA de la Alemania de Hitler o de los de la LUCE de la Italia de Mussolini, que antes de la creación del No-Do solían formar parte de los programas en los cines españoles, a estos mismos vino a sustituir. El No-Do, junto a la difusión de noticias relacionadas con el régimen del general Franco y su lucha contra la lacra del comunismo, y de la marcha de la guerra en Europa y el Pacífico, especialmente en lo que atañía a las potencias amigas, con frecuencia incluyó en su primer año de existencia reportajes sobre Granada, sus bellezas y sus costumbres: la fiesta de la Toma, la restauración del palacio de Carlos V, los buscadores de oro en el Darro y el Genil, la artesanía granadina o su Semana Santa.



Gran incendio
Durante la visita de Franco prácticamente todas las fachadas de las calles de la ciudad por donde había de pasar lucieron profusamente exornadas, como detallan las crónicas del gran evento que supuso la estancia en Granada del jefe del Estado y su amplia comitiva. Cobres, mantones de manila, damascos, colchas, banderas y otros mil objetos desempolvados para la ocasión colgaron de balcones y ventanas, y también se erigieron por toda la ciudad distintos monumentos de lo que se conoce como arquitectura efímera, como al menos tres arcos de triunfo en Gran Vía, plaza del Salvador y plaza del Carmen. Este último, el levantado junto al Ayuntamiento, a punto estuvo de ser causa de una gran tragedia casi dos meses después ya que no se procedió a su desmontaje una vez terminada la visita oficial de Franco, sino que se dejó tal cual y, pensando en el cercano Corpus, le fueron añadidas ristras de bombillas de colores para que formara parte del adorno de las fiestas.               
                El 26 de junio de 1943, al filo del mediodía del primer sábado de Corpus, con todo el centro de Granada rebosando gente celebrando las fiestas mayores, el arco de triunfo, que ocupaba todo el lateral de la plaza del Carmen que da a Reyes Católicos, de la casa de la Bernina a la del Royal, y que había sido erigido a principios de mayo para la visita de Franco, por causas desconocidas empezó a arder. Sus quince metros de altura a base de maderas viejas procedentes de derribos y ramajes de pino muy resecos, formaron en unos instantes una enorme pira de la que salían llamas de cinco metros y más. El estallido de las bombillas con que se cubría el arco fue la primera señal de alarma y a punto estuvo de causar una  estampida de los varios miles de personas que ocupaban la plaza del Carmen y también de los que en la plaza de Bib-Rambla asistían en esos momentos a un concierto de la Banda Municipal.
                La casa de la Bernina quedó casi destruida, y con ella las oficinas de la agencia de publicidad Alas Azules, de tanta significación en la historia del ascenso a Primera del Granada CF dos años atrás, y el fuego también afectó a varios de los inmuebles de la otra acera de la calle Reyes Católicos, al propio edificio del Ayuntamiento y al del café Royal, en construcción, en la otra esquina de la plaza. Justo en la casa que hace esquina con la calle del Príncipe, donde vivía Ricardo Martín Campos, teniente de alcalde y concejal delegado de policía urbana e incendios, no quedó ni un cristal sano y las maderas de los balcones ardieron hasta que los vecinos del inmueble pudieron apagar las llamas. Aparte de los grandes daños materiales, sólo hubo que lamentar las leves lesiones que sufrieron algunos de los bomberos que consiguieron apagar la hoguera más de dos horas después de iniciada.

La procesión del Corpus pasando junto al arco de triunfo levantado en la plaza del Carmen. Dos días después arderá por completo