EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



sábado, 27 de diciembre de 2008

1995. ERA EL MOMENTO. LA FRONTERA


La sección de deportes de Ideal de 6 de julio de 1995 destaca en titulares: «El Granada cederá al Ayuntamiento el viejo Los Cármenes a cambio de la deuda del club». En el texto de la noticia se comenta el acuerdo logrado el día anterior por la directiva de Candi -que lleva poco más de un mes en el cargo- con la corporación que preside Díaz Berbel, por el cual el Ayuntamiento adquirirá la propiedad de los terrenos del campo de fútbol a cambio de la deuda que legalmente pueda demostrar el club. El mismo acuerdo alcanza también al uso exclusivo del nuevo estadio por el club rojiblanco, así como al necesario aval –por sesenta millones y a cuenta de lo que en su día recibirá el club- con el que liquidar lo que se adeuda a futbolistas y técnicos de la campaña recién terminada, cantidad que adelantaría Candi de su bolsillo, pues su pago urgía ya que si no la consecuencia era el descenso de categoría. Es una gran noticia. El club puede verse pronto libre de la gran rémora que significa la losa cifrada en algo más de mil quinientos millones, según la última auditoría. Cunde el optimismo, y con razón. Es el momento de poner los cimientos de cara a un futuro que puede devolver al Granada CF a ser lo que fue si las cosas se hacen mínimamente bien.

En lo deportivo, a finales de julio echa a andar la nueva temporada 95-96 con la presentación oficial de la plantilla. El acto tuvo lugar en el viejo Los Cármenes. Al lamentable estado de conservación que fue norma en sus últimos años de vida se une ahora la casi falta total de césped. Pero como todavía sigue siendo propiedad del club y no se dispone de otro sitio mejor pues el nuevo campo no puede todavía ser utilizado, en sus abandonadas instalaciones se lleva a cabo este acto, e incluso días más tarde se decide por la directiva de Candi suspender la estancia de pretemporada prevista en el Hotel Santa Cruz, de Sierra Nevada, y llevarla a cabo en el viejo campo, a pesar de que no dispone de electricidad ni de agua. Servir como escenario de la pretemporada granadinista 95-96 fue la última utilidad estrictamente deportiva prestada al club por el viejo Los Cármenes.

En la presentación podemos ver las nuevas incorporaciones de cara a la temporada que pronto echará a andar, entre las que destaca el míster, Rafael Alcaide, Crispi, en su segunda etapa como técnico rojiblanco, después de aquella muy olvidable temporada 88-89 en la que sólo dirigió al equipo en cinco jornadas (sin anotarse un solo triunfo) tras tomar el testigo de Pachín y cederlo posteriormente a Lalo. Junto a él son novedades los porteros Ignacio y Fernández, más los defensas Quique Beltrán, Domingo y Mateos. Mención aparte merecen las incorporaciones de Toño, veterano medio defensivo, central o lateral, que procede del Tenerife, equipo en el que casi siempre fue titular en primera; y Juanma, delantero procedente del Logroñés, con el que acaba de descender a segunda, pero formado en la cantera del Gijón.

A lo largo de las dos semanas siguientes vendrán otros, que la cosa de fichar y desfichar siempre fue la mayor pasión de Cándido Gómez, porque los fichajes de esta temporada son cosa exclusivamente del presidente. A destacar los de los veteranos: Urbieta, centrocampista vasco salido de la cantera de la Real Sociedad y que tras su paso por el Figueras viene del R. Unión de Irún; Fenoll, delantero valenciano que había jugado muchos años en primera con el Valencia y que procedía del Castellón, de segunda B; y Julio Soler, carrilero derecho que había jugado bastante en primera en el Betis y el Albacete y venía del Badajoz. Además, es de destacar el gran acierto de propiciar la vuelta al equipo del canario Oti, que se había marchado a mitad de la campaña anterior.

La plantilla se completaba con los pocos que seguían, como Roberto Valverde, Almeida, Molina, Manolín Redondo, Santi, Guti, Víctor Platero, Nando, más algunos canteranos.

A mediados de agosto se presenta una nueva edición del Trofeo Granada, que este año llega a la XXIII, y volverá a consistir (y así ya hasta hoy) en un único partido. Pero el rival es muy cualificado, el llamado “Eurobetis”. La obligada conversión en SAD de casi todos los clubes españoles ha abierto la puerta del Betis a Manuel Ruiz Lopera, dueño y señor de los destinos verdiblancos desde hace poco más de dos años. De su mano y tras tres temporadas en segunda consiguió el club sevillano en la 93-94 el retorno a primera. Y en la recién terminada, con Lorenzo Serra Ferrer en el banquillo, acaba de completar una de las mejores campañas de su historia al quedar tercer clasificado y ganarse el derecho a jugar competición continental.



El martes 22 de agosto de 1995 el Granada (Ignacio (Fernández 45’); Santi, Toño, Guti (Domingo 45’); Julio Soler (Juanma 66’), Oti (Manolín Redondo 78’), Urbieta (Mateos 92’), Molina, Quique Beltrán; Fenoll (Víctor Platero 72’) y Roberto Valverde) y el Betis (Jaro (Diezma 45’); Merino, Vidakovic, Ureña, Josete; Jose Mari, Cañas (Redondo 64’), Stosic, Menéndez (Alfonso 45’); Pier (Kowalczyk 45’) y Sabas) en una gran noche futbolera de las que siempre se recuerdan, inauguraron el nuevo estadio a nivel doméstico. El Betis presentó casi la misma alineación titular que en la temporada anterior tan brillantemente clausurada clasificó a los verdiblancos para la UEFA. Sólo faltaban Aquino, que había causado baja, Cuéllar, traspasado al Barcelona, y Roberto Ríos, que continuaba en el equipo pero no actuó aquella noche. A cambio sí que actuaron algunos de sus grandísimos refuerzos cara a la nueva temporada, sobre todo Alfonso, y también Pier. Además también era un refuerzo de campanillas el lateral izquierdo Robert Jarni, fichado de la Juventus por 600 millones, pero que no viajó a Granada. Con esa plantilla reforzada no pudo repetir la sensacional temporada anterior y quedó clasificado en octava posición, en aquella atípica primera de veintidós clubes, solución de compromiso ante el affaire que acababa de estallar y en el que andaban por medio el Sevilla y el Celta. Era la tercera vez que el Betis concurría a nuestro trofeo pues ya lo había disputado en 1981 y 1987, y en las dos ocasiones lo ganó.

Era la primera vez que los granadinistas podíamos ver a los nuestros en el que a partir de entonces es su escenario habitual. Y el espectáculo que ambos equipos nos ofrecieron aquella noche estuvo a la altura de la pompa que la cosa merecía. Fue un enorme partidazo en el que el Granada superó a todo un Betis internacional y le venció por un justo 4-1. La crónica de Ideal, que firma Antonio Espina, se abre con el titular «El Granada y tres más». Entusiasmado por el gran juego que los rojiblancos desplegaron sobre el recién estrenado césped, el cronista no escatima elogios y destaca la frase que el míster, Crispi, dijera en rueda de prensa: «mis favoritos son para esta temporada el Granada y tres más».

Los grandes alicientes de las varias novedades: situación del club, en breve libre de deudas; nuevas y modernísimas instalaciones; plantilla con varios integrantes fichados de equipos de primera que hacía renovar esperanzas; Candi y su indudable tirón entre gran parte de los aficionados; hicieron que la entrada fuera cercana al lleno, aproximadamente unos doce mil espectadores, los cuales no salieron defraudados.

En especial destacó la línea granadinista del centro del campo, donde Urbieta, Oti y Molina (qué grandísimo partido el de este último) llevaron en todo momento el control. A los quince minutos Fenoll, que también fue uno de los destacados, abría el electrónico (otra novedad) con una gran jugada individual y pared con Molina. Y a la media hora el propio Molina, culminando una gran jugada y una gran actuación hacía el 2-0. El tercero granadinista llegaba ya en la segunda parte, obra del defensa Domingo de cabeza a saque de falta de Urbieta. Acortó distancias para el Betis en el 68 Stosic de penalti. Y ya en tiempo de descuento Roberto Valverde driblaba la desesperada salida de Diezma fuera del área y, a puerta vacía, redondeaba un marcador que colmaba de entusiasmo a la hinchada.

Para servidor, que por primera vez pisaba el nuevo campo, fue uno de los mejores partidos de todas las ediciones del Trofeo Granada.

La mini copa de la fuente de los Leones debía haberse convertido en la de doce (algunas de más del doble de tamaño) en las vitrinas granadinistas. Y digo que debía haber pasado a ser la de doce porque, como sabemos, algunos de esos trofeos ganados por el Granada –la mala economía manda- se habían puesto nuevamente en juego en posteriores ediciones, alterados sus romanos ordinales, y habían sido conquistados por otros equipos, por lo que ya no estaban en la sede de Recogidas. Pero el efecto inmediato, después de la mágica noche futbolera disfrutada, fue que al día siguiente las colas de socios llegaban hasta la esquina de Luis Braille, aunque no todos iban a hacerse abonados porque muchos que ya lo eran buscaban el cambio de ubicación por no gustarles la localidad que les había tocado. De los poco más de mil quinientos socios de las últimas temporadas, en ésta se llega casi al doble, pero el número de abonados sigue siendo escaso.



El mismo martes 22 de agosto de 1995, antes del partido contra el Betis, el Ayuntamiento hizo posesor oficialmente al Granada CF del nuevo Los Cármenes mediante la formal entrega de sus llaves por Díaz Berbel a Cándido Gómez. Junto a la noticia de la entrega de llaves la prensa publicaba los términos del contrato por el cual el municipio cedía al Granada el uso del estadio por la simbólica cantidad de una peseta anual, renovable cada diez años, y a cambio adquiría en propiedad el viejo campo por 1.600 millones, 1.400 de deuda global más 200 para que quedara algo de liquidez al club. En el contrato se imponían varias cláusulas cuyo incumplimiento podía suponer la ruptura del pacto: la obligación del club rojiblanco de constituirse en SAD antes de enero de 1996; el club se hacía cargo del mantenimiento de las instalaciones y de la seguridad del recinto; el Granada sería el único usuario del nuevo estadio mientras que ningún otro club de la provincia ascendiera a una categoría superior. El contrato no es vinculante por el momento, para ello es necesario que sea aprobado en asamblea general de socios.

Esa asamblea ya estaba previamente convocada para el martes 29 de agosto de 1995 a las 20,30 en los salones del hotel Carmen. Con la advertencia previa de Candi de que dimitiría si no se ratificaba el acuerdo con el Ayuntamiento, en el día y a la hora prevista, y con la asistencia de noventa socios, se celebró esta asamblea que tanta cola ha traído después. En la sesión fue aprobado el acuerdo de venta-cesión al ayuntamiento por 76 votos a favor, 4 en contra y 10 abstenciones. Y fue durante el desarrollo de los debates donde se puso de manifiesto que el club había recibido otra oferta que mejoraba la municipal porque subía a 50.000 pesetas el valor del metro cuadrado, es decir, 2.000 millones. Lo que pasó después ya es de sobra conocido, que el campo se vendió a este mejor oferente, pero, al parecer, el camino que se siguió no fue el correcto puesto que la asamblea, el órgano soberano del club, había aprobado la venta al municipio, no a otros, para lo cual habría que haber convocado una nueva asamblea y que ésta lo aprobara, cosa que no se hizo y se optó (al parecer, siempre al parecer, puesto que la cosa todavía está “caliente”) por alterar el acta de la asamblea añadiendo al acuerdo de venta al municipio las palabras “o a terceros”. Estas tres palabras presuntamente añadidas constituyeron uno de los cargos penales contra los responsables de la operación de venta del viejo Los Cármenes, cargos de los que doce años después han resultado absueltos.

Volviendo a lo deportivo, antes de empezar la liga causa baja Mateos, que había fichado por dos años, reclamado por el Cádiz porque según los amarillos la carta de libertad con la que llegó a Granada no era válida al faltarle algunas formalidades y tener todavía el jugador un año de contrato en su club. En su lugar se completa la plantilla con el defensa central sub 23 Antonio José González Santos, Antonio (o Antoñito), procedente del Sevilla B.

Con el objetivo del ascenso y adoptando -como siempre que manda Candi- las rayas rojiblancas horizontales, la liga empieza mal. Con derrotas en Yecla y aquí ante el Macael de Garre, y de José Manuel y Peso en el primer partido oficial del Granada en su nuevo estadio. Y siguen los resultados negativos hasta que en la jornada ocho el Melilla se lleva los tres puntos y cae Crispi, despedido porque el equipo, hecho para subir, se encuentra en las profundidades de la tabla, con siete puntos y sólo seis goles a favor por nueve en contra.

Mientras se contrata un nuevo técnico se hace cargo provisionalmente del equipo el entrenador del filial, un joven y desconocido Lucas Alcaraz. En su primer partido, en Jerez y ante las cámaras de Canal Sur, a pesar de que el sistema y los hombres utilizados son prácticamente los mismos de Crispi, el Granada ofrece un gran partido y se trae los tres puntos (0-2). Viene después una racha de tres victorias y un empate consecutivos, cosa que hace que Candi decida que lo que iba a ser provisional se convierta en definitivo, por lo que ya no hay más cambio en el banquillo en toda la temporada. Y es que con Lucas Alcaraz el equipo tiene otro aire y va poco a poco subiendo puestos en la clasificación.

Además, Candi no renuncia a su pasión favorita y hay a lo largo de la temporada numerosas nuevas incorporaciones. La primera de ellas se había producido ya en la jornada 3, con el fichaje de Crespí, centrocampista mallorquín proveniente del Alavés, que no llegó a cuajar y tras jugar muy poco fue dado de baja en diciembre. Le sigue el delantero centro Vilaseca, salido de la cantera del R. Madrid, que tampoco jugó mucho. Y ya para la segunda vuelta se incorpora un hombre fundamental en el centro del campo aquella temporada, Edu García, que había jugado en primera en el Osasuna y el Santander y provenía del Las Palmas. Pero no queda ahí la cosa pues se refuerza la defensa con Serna, sevillano que jugó varias temporadas en el Sevilla, el Barcelona y el Coruña y que había sido internacional. Y otro refuerzo para la defensa es el del cántabro Juan, que venía del Santander. Y hay todavía más: el centrocampista, cedido por el Valladolid, Chuchi Macón, que en nuestra tierra se puede decir que fracasó rotundamente; y también Juan Carlos Cordero (que varios años después tendrá protagonismo en el balompié local, pero por razones muy distintas), que sólo es utilizado por Alcaraz unos minutos y acaba jugando en el Granada B.



En febrero de 1996 el aspecto de Sierra Nevada en nada se parece al de un año antes. Ahora sí hay nieve en abundancia, por lo que el campeonato mundial de esquí aplazado desde el año anterior puede celebrarse y resulta un gran éxito desde todo punto de vista. Como estaba previsto, la ceremonia de inauguración se celebra en el nuevo Los Cármenes, lo que hace que el partido de la jornada 24, ante el Utrera, haya de ser aplazado, jugándose entre semana (1-0). Antes, a finales de 1995, el ayuntamiento ha hecho público que, ante la mejor oferta de compra recibida por el club, retira la suya y deja en libertad al Granada para que venda el viejo campo al mejor postor.

Con Crispi, en ocho jornadas, el Granada había sido derrotado en cinco ocasiones; pero con Lucas Alcaraz, en las restantes treinta, sólo van a perder los rojiblancos cuatro partidos, el último en Elche, en la jornada veinticinco. De esa forma y tras un final de liga espectacular, se mete el equipo rojiblanco con todo el derecho y como un obús entre los cuatro primeros que disputarán liguilla de ascenso. A la última jornada, disputada el 19 de mayo de 1996, a pesar de la magnífica recta final, con victoria en los cuatro últimos partidos, llegaban los rojiblancos con la necesidad de al menos el empate para evitar contingencias. Y con un Oti sobresaliente, ya que marcó dos goles y dio el tercero, y ante varios cientos de granadinistas desplazados, los rojiblancos ganan en el Carranza 0-3 ante un Cádiz que nada se jugaba, y se clasifican brillantemente en segundo lugar, por detrás del Jaén y por delante del Elche y del Córdoba (ninguno ascendió). Doblemente meritorio es este segundo puesto si echamos un vistazo a los equipos que formaban el IV grupo de 2ª B: además de los citados también estaban el Málaga, el Sevilla B, el Huelva y el Jerez.

Una semana después del magnífico partido del Carranza comienza la liguilla de ascenso, la segunda que disputaban los rojiblancos. Son sus rivales el Orense y dos filiales de equipos de primera, el Valencia B y el Gijón B. El primer partido se disputa en el nuevo Los Cármenes ante el Gijón B, que acaba de proclamarse campeón del grupo I. Su plantilla, como cuadra a un club filial, está compuesta por jugadores muy jóvenes, algunos de los cuales ya han debutado en primera esta misma temporada o la anterior, como Mario Cotelo, David Cano, Sergio Fernández, Aitor Tornavaca, Rogelio, José Manuel y también dos futuros granadinistas, Álex Fernández y Acebal. El entrenador es otro futuro granadinista, Ismael Díaz. Y la primera en la frente. Con el nuevo estadio a rebosar y en un mal partido pierde el Granada 0-1 pese a jugar en superioridad por expulsión de David Cano, merced a un gol de Mario muy protestado por conseguirse en presunto fuera de juego.

En estas malditas liguillas empezar con una derrota puede ser un gran hándicap. Y encima el segundo rival es otro equipo de las mismas características del anterior, otro filial, el del Valencia, que quedó cuarto clasificado en el grupo III y que tiene jugadores como Diego Ribera, Palop, Albelda o Angulo. Precisamente éste último es el autor del único gol por el que el Granada cae derrotado en el partido celebrado en tierras levantinas.

Tras dos partidos y otras tantas derrotas mal pinta la cosa. En el tercero, en Granada, nueva decepción pues los jóvenes valencianistas superan a los rojiblancos y a punto están de endosarles una nueva derrota, la cual no se produce porque en el último minuto el defensa Juan acierta a hacer el gol del empate a uno, primer punto del Granada en esta liguilla que al menos sirve para albergar alguna esperanza. Pero en la cuarta jornada de liguilla, en Gijón, los nuestros no pueden sino empatar a uno (gol de Oti de penalti) y ya sí que no hay nada que hacer pues aunque se ganen los dos partidos que quedan, ya no podrán los rojiblancos alcanzar al rival que falta, el Orense, al que sus tres partidos ganados lo colocan con nueve puntos.

Para colmo, en los dos últimos partidos, ambos de trámite para el Granada, sólo se cosechan otras dos nuevas derrotas, 3-0 en tierras gallegas y 0-1 en un casi vacío nuevo Los Cármenes. Total, sólo dos puntos de otros tantos empates y dos raquíticos goles (por ocho en contra) que dejan a los rojiblancos como cuartos y últimos clasificados. Al final ascendió el que en principio parecía menos cualificado, el rocoso y correoso Orense de Antonio Teixidó, formado en su mayoría por veteranos. Ya se sabe lo del Granada con las malditas liguillas. Tras una remontada sensacional y casi tres meses sin perder un partido, a la hora de la verdad, cuando más se necesitaba, se dio la petardada y algunos hombres que habían rendido a gran nivel en la liga regular, a los seis partidos de liguilla parecieron haber llegado sin gasolina. Nueva decepción.

Tres días antes de la gran victoria en Cádiz, es decir, en la histórica fecha de 16 de mayo de 1996, había tenido efecto la venta definitiva del viejo campo de Los Cármenes. Recientemente los que la llevaron a cabo resultaron absueltos por sentencia de la Audiencia Provincial de Granada, por lo que no entraremos en si la operación se hizo como está mandado o hubo algo que no se puede contar. La venta se llevó a cabo por el sistema de pública subasta, con previa presentación de ofertas en sobre cerrado y con el precio de salida de 2.250 millones de pesetas, lo que se estima que importa en ese momento la deuda total más doscientos millones que den al club liquidez. Cuatro ofertas concurrieron, resultando adjudicado el viejo campo a la empresa Lazasur, la única que cumplía todas las condiciones exigidas, que se hizo con el histórico Los Cármenes con la obligación de satisfacer todos los créditos contra el club que le fueran presentados debidamente documentados.

Terminaba así esta importante temporada en la historia del club.1996 fue un año crucial y marca el comienzo de una nueva era en la historia del Granada CF, ahora ya sin patrimonio, pero con las deudas saldadas y con todo un esperanzador futuro por delante, libre de rémoras. En el terreno de la ucronía y aunque nunca se sabe, no es demasiado aventurado decir que si a las buenas noticias económicas se hubieran sumado las deportivas y se hubiera conseguido el ascenso a categoría profesional esta temporada, quizás estaríamos ahora viviendo otra realidad muy distinta.

viernes, 19 de diciembre de 2008

DON LORENZO DECÍA



Don Lorenzo decía

en el Palacio de los Congresos

con mis doblones pronto

celebraremos muchos ascensos.

Ya celebramos uno pequeño

pero hace tiempo.

Después se cosió el bolsillo,

el de la guita de Don Lorenzo.


Lorenzo Saanz,

sé tan rumboso como pareces,

estíratee,

de la talega saca parrneses.

¡Olé tus duros y tu caudal,

y toa tu guita!. ¡Tu capital!

De engurruñíos

hemos tenío ya aquí unos cuantos

no los imites

te lo pedimos ¡por tos los santos!


¡Qué pena! Don Lorenzo,

que ya no des ni las buenas tardes

y por eso mi equipo

-¡azú, qué pollas!- está que arde.

Está que arde, que nos quemamos,

por no pagarle

ni al tío del butano

porque las cosas no son de barde.


Lorenzo Saanz,

sé tan rumboso como pareces,

estíratee,

de la talega saca parrneses.

¡Olé tus duros y tu caudal,

y toa tu guita! ¡Tu capital!

De engurruñíos

hemos tenío ya aquí unos cuantos

no los imites

te lo pedimos ¡por tos los santos!


viernes, 28 de noviembre de 2008

OTROS ROJIBLANCOS



De izquierda a derecha, de pié: Conde, González, Aparicio, Millán, Pérez y Nicola; agachados: Neira, Trompi, Sosa, Sierra y Marín. Son los granadinistas que forman en esta estupenda foto, cortesía una vez más del amigo Rafael Doña, con el cual comparto hinchismo y amor por la historia de nuestro Granada CF, lo mejor (y casi lo único) que queda al club rojiblanco. De entre los que forman, todos futbolistas de primera división, quiero destacar a los que considero menos conocidos:

El primero de ellos, Conde, Antonio Conde Aja, valenciano que había sido titular en el Valencia de los años treinta. Tras la guerra empezó jugando en el Hércules, también de primera, hasta que una ley revanchista del bando vencedor vino a pedirle cuentas por su pasado de oficial republicano, y fue objeto de una depuración que le impedía ganarse la vida con el que era su oficio, el de futbolista. En estas condiciones llegó al Granada la temporada anterior, la del debut primerdivisionista. Hasta que no le fue perdonado su pasado “rojo” no se pudo contar con su concurso, ya en la segunda vuelta, y sólo pudo participar en nueve encuentros. En la siguiente temporada, a la que pertenece la foto, fue titular indiscutible y base del Granada en su segunda temporada en primera, en su puesto de medio centro (5) de los de por entonces. Todavía perteneció a la plantilla rojiblanca una temporada más, la 43-44, retirándose ya con los treinta y cinco cumplidos y afincándose en nuestra ciudad para ocupar alguna vez el banquillo rojiblanco y el sillón de directivo. En Granada tuvo familia, abrió negocio y aquí falleció y descansan sus restos.

Saltando a González tenemos a otro valenciano, Aparicio, Antonio Aparicio Perales, interior y extremo izquierdo cuya trayectoria es parecida a la de Conde, ya que empezó en el Valencia y después pasó por el Hércules (siempre en primera) para llegar al Granada desde el Valladolid, de segunda, en esta temporada 42-43, en la que jugó más bien poco. Nunca pudo este jugador suplir la inexplicable pérdida de los dos titulares de ala izquierda de la anterior buena campaña, Bachiller y Liz. Tres temporadas más permaneció en Granada, siempre (excepto la 43-44) con una participación más bien discreta, para dejar nuestra tierra al terminar la 45-46, ya en segunda división.

Seguiremos con el guardameta Pérez, José Pérez García, un canario de Puerto de la Cruz (Tenerife), que tiene en común con los dos anteriores el haber militado también en el Hércules, donde alcanzó la internacionalidad absoluta, en Lisboa, el 12 de enero de 1941, con empate a dos entre Portugal y España. Del Hércules pasó al Granada en la 42-43, ya con treinta y dos años, única temporada de rojiblanco. En nuestra tierra comenzó jugando, pero los siete goles que en Vallecas encajó del Atlético Aviación en la jornada sexta (con el agravante de que los madrileños figuraban a esas alturas últimos y con cero puntos) en una malísima tarde, decidieron a Paco Bru a sustituirlo por Martí y después por Floro. Hasta que en la jornada 18, en Balaídos, se lesionó Floro (cuando ya llevábamos cinco goles en contra; acabó jugando de portero González, al que le hicieron tres goles más) y Pérez volvió a la titularidad. Pero su concurso como granadinista se resume en los nueve partidos que jugó en liga más uno de promoción.

A su lado Nicola, Juan Nicola Fontdecaba, delantero centro catalán fichado a principio de esta temporada del Ferrol, de segunda, que venía con la dificilísima misión de hacer olvidar a César, recuperado por el Barcelona. Tres años permaneció en nuestra tierra, los tres que quedaban de primera, en los que casi siempre fue titular y consiguió respectivamente 10, 7 y 11 goles. Tras descender a segunda comenzó jugando pero a la segunda jornada se interesó por él el Hércules, de primera, y allá se fue traspasado.

Viene después Neira, Manuel Neira Vázquez, medio gallego fichado este año del Murcia, de segunda, que estuvo ésta y la siguiente temporada y apenas jugó en uno y otro ejercicio pese a que, según José Luis Entrala, condiciones no le faltaban. En la 44-45 pasó al Coruña.

Y cerramos con Sierra, Antonio Sierra Díaz, medio izquierdo malagueño que bastante joven había llegado a fichar por el R. Madrid y tras un año de merengue había pasado al Granada la temporada anterior. En nuestra tierra permaneció las cuatro de primera y tres más tras el descenso, total, siete temporadas y 177 partidos como granadinista, siempre como titular indiscutible y siempre rindiendo a gran nivel. Todavía, ya veterano, volvería a jugar en primera, pero con el Murcia, a principios de los cincuenta.

No es que uno considere que los restantes (González, Millán, Trompi, Sosa y Marín) no merecen destacarse, todo lo contrario, sólo que sobre ellos hay numerosos trabajos salidos de plumas mucho más autorizadas que la de uno. Especialmente recomiendo el gran recopilatorio de Ramón Ramos “Devocionario Rojiblanco”, donde se puede leer extensamente acerca de cualquiera de ellos.

La foto está tomada en Los Cármenes, pero no podría asegurar a qué jornada de la 42-43 pertenece. Sólo hay dos posibles, que son la 23 (Granada 4 Sevilla 3) o la 24 (Granada 4 Valencia 2), ambos en marzo de 1943, los dos únicos partidos en Granada en que jugaron los hombres de la foto. Pese a que la alineación granadinista no es la titular de la temporada (faltan hombres como Martí, Bonet, Leal o Mas) se dieron buenos resultados en esta recta final de la liga, y las dos victorias consecutivas frente al Sevilla de los stuckas (que todavía luchaba por el título de liga) y frente al Valencia, más el empate a dos que estos mismos hombres se trajeron de Chamartín ante el R. Madrid, que también, quién lo diría, andaba intentando escapar de la quema, hicieron que los rojiblancos llegaran a la jornada veintiséis y última con la esperanza de poder eludir la promoción. Con el único cambio de Martí por Pérez, la derrota en dicha última jornada en Los Cármenes ante el Barcelona (2-3) condenó a los nuestros a tener que jugarse el todo por el todo en partido único de promoción, en Barcelona y ante el Valladolid, compromiso saldado a favor con victoria por 2 a 0, ambos de Nicola. Todavía quedaban dos temporadas más entre los grandes en esta primera etapa primerdivisionista granadina.


sábado, 8 de noviembre de 2008

ALBENDÍN


06/10/08
Tenemos nuevo jefe de prensa en el Granada CF. Y es un amigo, Manolo Albendín, con el que recientemente compartí una alegre e inolvidable aventura toledana (que al final lo mismo acaba en Valencia, pero ésa es otra historia), nombre de sobras conocido en el ambiente futbolero local desde que hace más o menos cuatro años diera sus primeros pasos mediáticos en ese extraordinario vivero de informadores deportivos que son las ondas de Radio Albolote y los renglones de su prolongación cibernética, la web granadaenjuego.com, dos instituciones ya en Granada y en el futbolerismo local y de las que han salido no pocos buenos profesionales alcachoferos y plumíferos de la cosa balompédica penibética.

Las virtudes que Albendín atesora y que le han hecho acreedor al cargo las conoce cualquiera que haya coincidido con él alguna vez: gran calidez humana en el trato con las personas, una gran e inteligente mano izquierda y una educación y buena crianza dignas de elogio. Que no son cosas baladíes para tratar de lidiar y poner la cara en el enrarecido ambiente de las relaciones club-medios informativos.

Desde luego no es tarea fácil ni cómoda la que se le viene encima. De lo que sí que estoy seguro es de que Manolo lo va a hacer lo mejor que pueda y de que va a poner todo de su parte para que toda la información que a nivel oficial genere el club llegue a la prensa, que, en definitiva, es lo mismo que decir que llegue al granadinismo, a todo el granadinismo.

Si además las inmensas reservas de diplomacia que atesora el bueno de Albendín consiguieran suavizar en algo la ya demasiado larga guerra club-medios, entonces sí que ya merecería, además de mi admiración eterna, una medalla rojiblanca por prestar un servicio a su Graná de su alma, por acabar con algo que no beneficia a nadie, tampoco al club, aunque algunos se empeñen en mantener y avivar el clima bélico. Algo más que la buena voluntad del nuevo jefe de prensa creo yo que hace falta, y son otras buenas voluntades a las que no puede llegar Albendín.

Si el excelente toreo al natural, si la gran mano izquierda de Albendín consigue que el presidente y parte de su directiva se relacionen más con su afición por los cauces normales, es decir, a través de la prensa escrita y hablada, y menos por donde venía siendo habitual, lo que equivale a decir que de ese modo serán presidente y directivos de todo el granadinismo, no sólo de un puñado de hinchas, Manolo merecerá por mi parte muchísimo más aprecio del que ya le tengo.

Toda la suerte del mundo te deseo, Manolo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

1994 TRES EN UNO. ÚLTIMA SESIÓN

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En marzo de 1994, con financiación de la Junta de Andalucía, comienzan las obras del nuevo estadio, el cual va a tener su ubicación en el barrio del Zaidín. El nuevo campo de fútbol, parte de las infraestructuras que dejará la celebración en nuestra Sierra Nevada del mundial de esquí 1995, se empieza a levantar justamente sobre unos terrenos con solera balompédica, los que ocupaban, por un lado, el campo que primero era conocido como Sánchez Lázaro y posteriormente se llamó Sánchez Herrera, y por otro, el campo de la Federación conocido como José Carmona, en homenaje al que fuera jugador del Recreativo de los años treinta y después cargo federativo. Los dos campos desaparecidos fueron escenario durante muchos años de partidos de fútbol modesto. El nuevo estadio, que será de titularidad municipal, está llamado a sustituir al que desde sesenta años atrás, desde 1934, viene siendo el marco habitual del futbolerismo granadino, y heredará su bonito nombre.

Pero la mejor noticia para el granadinismo es que la calificación urbanística de los terrenos que ocupa el estadio de Los Cármenes ha cambiado y han pasado a considerarse como suelo edificable. Quiere esto decir que todos los males rojiblancos pueden quedar resueltos en breve y que la asfixiante deuda podrá por fin olvidarse cuando dichos terrenos se vendan, porque con el cambio de calificación su valor ha subido considerablemente. Lo que ocurre es que la deuda del club, su cifra exacta, se desconoce, como siempre ha sido norma en la entidad rojiblanca. A estas alturas (julio de 1994), la directiva de José Aragón ha hecho público en numerosas ocasiones que se ha conseguido rebajar el débito total en un cuarenta y cinco por ciento, y se manejan cifras por debajo de los mil millones. Ya veremos posteriormente lo lejos que estaban de la realidad.

Ya a finales de julio la nueva plantilla se presenta a la afición en ceremonia oficial en Los Cármenes. El objetivo de cara a la temporada que se iniciará en menos de un mes no es otro que el ascenso, una vez más. Pese a las dos buenas temporadas anteriores, no sigue en el banquillo Nando Yosu y en su lugar José Aragón ha contratado al que fuera ariete rojiblanco de su época dorada, el canario José Antonio Barrios. De su mano vienen numerosos futbolistas de las Islas Afortunadas: el lateral derecho Isidro, del Orotava y antes del Tenerife, más una pareja procedente del Realejos que en la temporada pasada tan buena impresión (y tan duro correctivo) nos dejara en Los Cármenes, se trata de Víctor Platero, defensa central, y Oti, medio centro organizador, el mejor fichaje de la temporada. Aparte también se incorpora otro canario, el delantero centro Nando, del Jerez. Además, un fichaje, que casi se puede catalogar de “bomba” como es el del centrocampista veterano (34) Antonio Orejuela, que tras jugar en el Mallorca y en el Atlético de Madrid ha militado el último año en el Rayo Vallecano, de primera. Otros fichajes de menos fuste son los del defensa Almeida y el lateral Palacios. A cambio se le ha dado la baja a hombres que fueron titulares toda la campaña terminada, como Carlos, Onofre, José Luis y José Manuel, no demasiado entendibles las de estos dos últimos.

A mediados de agosto se presenta una nueva edición del Trofeo Granada, la XXII. Este año se vuelve a cambiar de formato y se vuelve a un triangular, pero no al estilo de los triangulares que tantos años fueron la norma, con tres partidos en tres días, sino que en esta ocasión y al dictado de las modas, por primera y hasta el momento última vez, consistirá en un tres en uno, es decir, tres partidos de cuarenta y cinco minutos cada uno a disputar en una sola sesión enfrentándose todos contra todos, puntuándose tres puntos la victoria, dos el empate y uno la derrota. Los rivales de los rojiblancos serán el Rayo Vallecano, recién descendido a segunda, y el filial Valencia B, que milita en el grupo III de 2ª B. Desde luego, el trofeo cada vez ofrece menos alicientes y está más devaluado.

El Rayo Vallecano de Ruiz Mateos acaba de descender de primera división después de perder la promoción frente al Compostela en una eliminatoria que necesitó de un tercer partido de desempate, sin que el concurso de Hugo Sánchez, en su última temporada en activo haya podido evitar la caída. Su paso por la segunda será fugaz pues en la temporada que está por comenzar, tras un arranque dubitativo que le costará el cargo al míster David Vidal y su sustitución por Paquito, volverá a la máxima categoría como segundo clasificado, consiguiendo el ascenso varias jornadas antes de finalizar el campeonato. Si la leyenda negra del Trofeo Granada es cierta o no (ya saben, aquello de que el equipo que lo juega desciende en esa misma temporada) habría que preguntárselo al Rayo Vallecano, porque el equipo madrileño era la segunda vez que participaba en el trofeo (ya lo había hecho en 1988), y en la anterior ocasión lo mismo que en ésta lo que le trajo la temporada por jugarse fue un ascenso a primera. Con una plantilla bastante renovada, su fichaje estrella era el del delantero danés Soren Andersen. Aparte también contaba con jugadores como Wilfred, Calderón, Jose, Onésimo, De Quintana, Guilherme y dos futuros granadinistas, Simón y Josip Visnjic.



A las 21,30 del caluroso jueves 18 de agosto de 1994 Rayo Vallecano y Valencia B abrieron la serie de tres en uno del trofeo y disputaron los primeros cuarenta y cinco minutos, en los cuales se impusieron los madrileños por el resultado de 1-0, gol conseguido por Baroja tras lanzar un penalti que rechazó en primera instancia el meta valencianista Bartual y que remachó el propio lanzador de la pena máxima. En los segundos cuarenta y cinco minutos, el filial valencianista, como perdedor, se enfrentó a los rojiblancos y el resultado fue de empate a cero. Y en el tercer y definitivo enfrentamiento, Granada y Rayo Vallecano también empataron sin goles. La velada de ciento treinta y cinco minutos de fútbol sólo dio para un gol, y de penalti. De esta forma el XXII Trofeo Granada fue para el Rayo.

En la Granada del verano de 1994 se atraviesan unos tiempos de monopolio informativo en papel, o sea, sólo disponemos de un único diario. Quizás por eso las noticias deportivas relacionadas con el Granada CF se nos dan con cuentagotas en este mes de agosto en que tanto personal toma sus vacaciones. Para quebranto de los que –como servidor- somos asiduos a las hemerotecas, se puede hablar de auténtica penuria informativa, y hojeando las amarillentas páginas del único periódico de por entonces, sorprende la cantidad de días del mes de agosto en los que en la sección de deportes no aparece ni una sola línea dedicada al club rojiblanco. Incluso se llega a no informar ni siquiera del resultado de algún bolo ante rivales de poco fuste, tan habituales en las pretemporadas. En esta línea, en la sección de deportes de Ideal de 19 de agosto de 1994 sólo aparece una sucinta crónica del evento futbolero agosteño de la noche anterior. Servidor se atrevería a afirmar que la persona que firma la mini crónica ni siquiera estuvo presente en el estadio de la carretera de Jaén, e incluso la reseña del por entonces único diario granadino casi no se puede catalogar como crónica pues no aparece lo que conocemos como “ficha técnica” (alineaciones, sustituciones, goles, árbitro, incidencias) ni se relatan jugadas destacables, limitándose a una impresión general de lo que fue la velada.

Así que habrá que tirar de la propia memoria de uno, que sí que estuvo en el que fue el último Trofeo Granada que se celebró en el viejo Los Cármenes. Por el Granada jugaron entre los dos minipartidos todos los componentes de la plantilla, y fueron los más destacados los canarios Armando y Oti, y Roberto Valverde, y el que mejor impresión dejó fue Orejuela. Y del Rayo Vallecano Visjnic se mostró como lo que se conoce como un grandísimo pelotero. Por el Valencia B eran jugadores destacados el portero Bartual, más Clotet, Javi Sanchís y Raúl Ibáñez, por citar a los que llegaron a jugar en primera. Y uno recuerda que, pese a que tan sólo tres años antes se había renovado todo el césped, cuando se celebró esta XXII edición en el aspecto que ofrecía la hierba del viejo campo predominaba mucho más el pardusco que el verde. Y también recuerdo que la asistencia de público fue muy escasa y que el aburrimiento y el escaso juego fue la nota más destacada, resultando que lo que se vio fueron tres mini partidos con innumerables cambios de jugadores hasta no saber ya ni quiénes jugaban. Quizás lo que más cuadre a lo visto es que no fue “ni chicha ni limoná”, tres insulseces que dejaron al personal mucho más insatisfecho y aburrido que otra cosa.

Entre bostezos nos retiramos a las tantas de la madrugada los escasos tres mil empedernidos hinchas que asistimos a la edición del Trofeo Granada más atípica y devaluada de las veintidós que ya se llevaban disputadas, con la impresión de que había pocas conclusiones que sacar sobre el nuevo once rojiblanco 94-95 porque aquello que acabábamos de presenciar se parecía sólo lejanamente a un partido de fútbol.


Todavía antes de echar a andar la liga en el grupo IV de 2ª B, el 20 de agosto de 1994, el Granada gana (0-2) un amistoso en Peligros ante el Vandalia, partido por el cual se inaugura oficialmente el estadio Antonio Bailón.


Y dos días después y a petición de Barrios llega un refuerzo para el centro del campo del cual se espera mucho: el también canario Luis Delgado, que había jugado varias temporadas en el mejor Tenerife de su historia y que, ya veterano, pertenecía al descendido de primera Rayo Vallecano -con el cual había disputado el reciente trofeo- pero no contaba para David Vidal. Como futurible sonó Mágico Díaz, del Betis, sin que viniera finalmente.




La liga 94-95 comienza muy mal, con varapalo (4-1) en el campo del Betis B, y sigue con resultados negativos, como la derrota en casa frente al Yeclano (0-1). En la jornada seis el San Fernando (1-2) nos deja en puestos de descenso y con -2. Y encima ése es el último partido de dos pilares básicos para Barrios hasta ese momento, porque Luis Delgado y Orejuela obtienen la carta de libertad. La razón es que no ven claro que se vaya a cumplir con ellos en lo económico, por lo que llegan a un acuerdo con Aragón y se marchan. El segundo fichará por el Mallorca, de segunda, en el mercado de invierno. Para sustituir la importante baja de dos titulares ficha Rai, que ya había estado en el Granada en los últimos partidos de la temporada anterior.

Cinco jornadas más tarde, el equipo ha salido de la zona comprometida pero no pasa de la mitad baja de la tabla. Y en ese momento se produce otra importante fuga y por las mismas razones que los dos anteriores: se marcha al Las Palmas, de otro grupo de 2ª B, otro jugador básico para Barrios, Armando. Para sustituirlo viene Ricardo Sanz.

En la zona media continúa varias jornadas más el Granada hasta que en la dieciséis el Córdoba se lleva los dos positivos que tenía el equipo y esto le cuesta el puesto a José Antonio Barrios. Con Pellejero de puente, se hace cargo del equipo José Víctor Rodríguez, al que nada más incorporarse se le marcha otro pilar básico de aquel desangelado Granada, el mejor fichaje de aquella temporada, Oti, que se va también al Las Palmas.

El nuevo técnico permanecerá hasta completar el calendario de esta mala e insulsa temporada en la que nunca estuvo el equipo rojiblanco clasificado más arriba del décimo puesto y en la que incluso en algún momento se temió por la permanencia. Una temporada en la que hubo bastantes fugas, en la plantilla y en las gradas, acabando el ejercicio con asistencias que en varios partidos estuvieron por debajo de los mil espectadores.

Pese a que en el verano se había anunciado que para febrero de 1995 jugaría el Granada en el nuevo campo que se estaba construyendo, la temporada entera se juega en el viejo Los Cármenes, siendo ésta la última de sus cincuenta y ocho como campo de fútbol. Se pensaba que para febrero el nuevo campo estaría ya más que terminado y en su césped se habría celebrado la ceremonia de apertura del campeonato mundial de esquí alpino. Pero, como sabemos, precisamente el año 95 se comportó en lo meteorológico como uno de los más malafondingas del siglo XX y la sierra mostraba en febrero el aspecto menos blanco que un servidor recuerda de toda su vida, así que hubo que aplazar el campeonato al año siguiente y se aprovechó para ultimar detalles de las nuevas instalaciones del Zaidín. El 21 de mayo de 1995 Granada y Sevilla B echaron el cierre al histórico Los Cármenes en un mal partido jugado ante quinientos espectadores y en el que el resultado fue de empate a un gol, conseguido el granadino por Roberto Valverde.

Lo que sí que ocurre en febrero es que Aragón dimite. Dos meses antes, por primera vez en la historia del Granada -que uno sepa- una asamblea extraordinaria no ha aprobado las cuentas que presenta la directiva. Y es que la gestión de D. José viene siendo desde hace tiempo contestada por distintas “familias” rojiblancas, porque, cercana como se intuye la salud monetaria de la entidad una vez se venda el viejo campo, la presidencia vuelve a ser plato apetecible, volviendo a sonar los nombres de Murado y Candi.

Una vez dimitido el presidente se hace cargo del sillón el vicepresidente Jaime Marti, al que tampoco la asamblea le aprueba las cuentas. Cuando está la temporada cercana a su final se hace pública una auditoría llevada a cabo que sitúa la deuda del Granada CF en algo más de mil quinientos millones.

Antes de concluir la temporada tiene lugar la inauguración oficial del Nuevo Los Cármenes, concretamente el 26 de mayo de 1995, con el partido R. Madrid-Bayern Leverkusen, que ganaron los merengues 1-0 con gol de Dubosky casi sobre la campana. El R. Madrid, inmerso por entonces en estrecha lucha por el título liguero (que acabó ganando) con el Coruña, presentó una alineación formada en gran parte con jugadores del filial y en la que sólo se alinearon dos titulares, Raúl y Laudrup, que entró a poco del final. En el equipo teutón destacó la presencia de Schuster. El único protagonismo rojiblanco en el evento fue el saque de honor a cargo del capitán granadinista Antonio Álvarez, en su condición de jugador en activo de más edad (cuarenta cumplidos), saque de honor que hizo al alimón con el por entonces jugador más joven de la provincia con ficha federativa, que no es otro que el hoy futbolista del Vandalia, Rafa Líndez.

Dos días antes tuvieron lugar las elecciones a la presidencia del club rojiblanco. Sólo Cándido Gómez presentó candidatura. Era la tercera vez que Candi se hacía cargo de la presidencia granadinista. Pero esto pertenece ya a la temporada siguiente.

Así terminaba una temporada histórica por ser la última de la existencia del viejo estadio de Los Cármenes. Carlos Gomes, Santi, Paquito, Almeida, Guti, Víctor Platero, Rai (Ángel), Molina, Nando (Mel), Ricardo y Roberto Valverde, son los últimos rojiblancos que aquel 21 de mayo de 1995 empataron a uno con el filial sevillista y clausuraron las instalaciones de la carretera de Jaén. Sesenta y un años de historia granadinista terminaban en ese momento. Desde el ya lejano 23 de diciembre de 1934 y excepto en momentos muy puntuales en que su cometido no fue aquél para el que fue concebido (v.b.: mítines políticos o actuaciones artísticas), en sus escalones de cemento pudimos los futboleros emocionarnos, inquietarnos, ilusionarnos, quedar seducidos, enfadarnos... y, en fin, todas esas sensaciones tan vivificantes que hacen que el intrascendente juego que –en el fondo- es el fútbol pueda hacernos quedar enganchados. Los últimos años de existencia del coliseo granadinista, en consonancia con la trayectoria del club, fueron de gran decadencia y abandono.



martes, 28 de octubre de 2008

DOCTOR BENAVÍDEZ



La galería de ilustres en rojiblanco no podría estar completa si faltara éste que tenemos aquí, Benavídez, considerado uno de los futbolistas con más clase que por el Granada pasaron en cualquiera de sus épocas. En este dibujo, de una colección de cajas de cerillas (o “cahillas de mixtos”, así, en granaíno castizo) que Fosforera Española lanzó a finales de los años cincuenta y que fue muy popular, lo vemos caricaturizado con su matera y su bombilla en la mano, como cuadra a un gaucho. En el reverso, sobreimpreso en el escudo de nuestro Granada CF, se lee: «Juan Armando Benavídez nació en Tucumán (Argentina) el 20 se septiembre de 1927. Actuó en el Independiente, Tucumán, Estudiantes, Newell’s Old Boys, San Lorenzo de Almagro, Atlético de Madrid, Español de Barcelona y finalmente en el Granada C.F. en cuyas filas milita actualmente. Está nacionalizado español.»

Los jugadores argentinos suelen tener varios apodos. Benavídez no es una excepción. Uno de ellos es el de “patón” (que tiene los pies muy grandes), de cuando militaba en el equipo de su tierra. Otro apodo con el que era conocido en Argentina es el de “gallego”, por su ascendencia española. Y en sus dos años granadinos sus compañeros de equipo le llamaban “papá”, por el respeto que les infundía aquel veterano sabio, y por su gran calidad para dar a los balones que por sus pies pasaban la salida que mejor conviniera o bien retenerlos hasta encontrar al mejor situado para recibir, a base de driblar a quien se pusiera por delante, pues tenía un regate sensacional, de ahí otro apelativo cuya paternidad corresponde a Ramón Ramos: “el rey del tempo” (de su obra «Los Finalistas del 59»). En el estupendo trabajo de la “factoría” Ramos también se puede encontrar el comentario que sobre él dice el que fuera su compañero de plantilla, el pinero Baena: “el que inventó el fútbol”. Pero el apodo con el que es más conocido y que mejor lo define es el de “doctor”, porque Benavídez era realmente un doctor con cátedra futbolera.

El club de sus grandes éxitos es el San Lorenzo de Almagro, con el que consiguió la llamada para la albiceleste y también ser el máximo goleador del campeonato argentino de 1953 (ex aequo con Pizzutti de Rácing), con veintidós goles. Además de sus magníficas cualidades de pelotero o pasador de clase también tenía mucho gol.

Sobre su paso por el club colchonero, según la web «Rincón Atlético», el Atlético de Madrid, que a mediados de los cincuenta atravesaba una época de fracasos, para salir de la mediocridad decidió reforzarse con fichajes de relumbrón, entre ellos el que fue presentado como “el nuevo Di’Stéfano” y que no es otro que Benavídez. Pero ocurrió que en su partido de presentación, un amistoso ante el Botafogo en el verano de 1955, dio la petardada y decepcionó a propios y extraños, que vieron a un Juan Armando Benavídez gordo, lento y apático. Fue tal el fracaso y los grandes abucheos que cosechó que hubo de ser sustituido en el descanso. El propio Benavídez, en un gesto muy poco usual y que le honra, al día siguiente decidió devolver lo anticipado y rescindir su contrato y volverse por donde había venido, en vista de lo poco que había gustado su trabajo. Pero a mediados de la 55-56 lo fichó el Español, club en el que permaneció tres temporadas siempre como titular indiscutible.

Tras su paso por el club catalán y ya con treinta y un años es fichado en el verano de 1958 por el Granada. Su debut como rojiblanco se produce en la jornada sexta en la que los nuestros se imponen en Los Cármenes al Valencia con un solitario gol de Vázquez. En sus comienzos como granadinista el míster Scopelli le hace jugar arriba, pero su mejor versión la conoceremos cuando ya, a ocho jornadas para el final de la temporada, llegue Kalmar y retrase su posición a lo que hoy se conoce como media punta, lo cual le hará rendir a mucho mejor nivel: «A mí me venía bien jugar un poquito atrasado porque además de que hacía goles daba goles también. Siempre me he comparado, no tanto como él, pero un estilo a Laudrup, que marca pero asiste» (habla el propio Benavídez en «Los finalistas del 59»). Cuando un par de jornadas después se incorpore Carranza se acabará de armar aquel Granada de tan grandísimo poder goleador. Valga el dato de que el Granada de la 58-59 antes de la llegada de Carranza sólo había conseguido 25 goles en veinticuatro partidos; con Carranza en racha y bien provisto de buenos balones por su compadre Benavídez va a conseguir un total de 42 tantos en los dieciocho partidos que quedan para terminar la temporada (seis de liga, diez de copa y dos de promoción).

Con la pareja de argentinos y un equipo muy bien conjuntado y no exento de buen fútbol, el Granada era una máquina de hacer goles. Y de esa manera y con la suerte de no toparse con un primera hasta semifinales, consiguió el club rojiblanco la mayor proeza de su palmarés, el subcampeonato copero de 1959. Vázquez, Carranza, Loren, Benavídez y Arsenio forman el inmortal quinteto en rojiblanco protagonista de la gesta.

A la siguiente temporada, la 59-60, con prácticamente la misma plantilla y el mismo técnico, no pudo Benavídez lucir tanto pues se pasó gran parte del campeonato lesionado o sancionado, y su aportación fue de sólo nueve partidos. El equipo no tuvo que jugar promoción para conservar la máxima categoría, pero el fantasma del descenso rondó hasta prácticamente el último suspiro, jornada treinta, en la que un solitario gol de penalti, precisamente de Benavídez al Valencia, dio los dos puntos y con ellos la salvación, gracias también a los resultados de otros implicados en la lucha por la permanencia. Después, en Copa, la eliminación en la primera ronda por parte del Huelva decidió a la directiva a poner en marcha la que se llamó “operación escoba”, que supuso la salida del club de jugadores considerados viejos.

La escoba de José Jiménez Blanco barrió del Granada a Ramoní, Becerril, Mauri, Ramírez, Pellejero y Benavídez, entre otros, y resultó -contra pronóstico- desastrosa. Un año después estaba el equipo en segunda. Benavídez, el rechoncho futbolista de los pases “medio-gol”, a pesar de su físico orondo (notoriamente gordo) y sus treinta y tres cumplidos, todavía podría haber prestado buenos servicios al club, como demostró en sus dos últimas temporadas en activo, en el Málaga, al que contribuyó a devolverlo a primera en 1962. En Málaga se afincó una vez retirado del fútbol y allí falleció en agosto de 2005.

domingo, 26 de octubre de 2008

1993 PACO SANZ EN GRANADA. EL PASMO DE REALEJOS



La pretemporada 1993 del Granada se inicia con la presentación de la plantilla a mediados de julio. Después del brillante anterior ejercicio, la directiva de José Aragón ha renovado al míster Nando Yosu y también ha contratado como secretario técnico al que en su día fuera “el cacique del área” granadinista, Aguirre Suárez, el cual asiste al acto de presentación. Pero después de estar dos o tres semanas en Granada y sin que sepamos las auténticas causas, finalmente decide Aguirre (previo pago de sus honorarios, eso sí) volverse a Argentina. Es ésta ya la segunda (pero no la última) de algunas idas y venidas que protagonizó el que fuera insigne defensa del Granada de sus años dorados, en las que se anuncia que viene a hacerse cargo del equipo para al poco tiempo volverse por donde había venido.


A últimos de julio, como en ejercicios anteriores, el club debe hacer frente a la denuncia de buena parte de los jugadores de su plantilla ante la AFE. La deuda con los futbolistas casi asciende a los cuarenta millones. Una vez más la directiva de José Aragón ha de hacer maravillas para poder salir a competición, cosa que se consigue gracias a una subvención municipal y a un aval de La General por algo más de veinte millones. Los apuros económicos del club rojiblanco casi no son noticia. Qué lejanos parecen ya los tiempos de primera y de Candi. Entonces lo que predominaba cuando una nueva temporada iba a echar a andar era cuál sería el fichaje bomba con que nos ilusionaríamos los forofos.


Y la precariedad general se refleja también en los rivales de pretemporada. Para calmar nuestro furor hinchístico, lo primero que tenemos es baezas y similares. No obstante, el caso es que antes de que empiece la liga tendremos ocasión de ver al nuevo equipo rojiblanco 1993 en numerosas ocasiones. En este sentido es destacar la participación del Granada en el I Trofeo Feria de Málaga. En La Rosaleda y en el segundo partido del certamen, que enfrentó a Marbella (de 2ª A) y Granada y que ganaron los de la Costa del Sol 2-1, fue memorable la ovación que dedicó el público malagueño a Antonio Álvarez cuando se retiraba expulsado al ver la segunda amarilla a poco del final del partido. Ya no quedan, se puede decir, futbolistas como Álvarez, ejemplo como nadie de clase futbolera y nobleza y honradez, que pueden atestiguar las aficiones de los tres clubes en que militó. La terna del trofeo se completaba con el Atlético Malagueño, el filial del fenecido CD Málaga, del cual tomó el relevo y en una sola temporada consiguió ascender a 2ª B, la misma categoría de nuestro equipo por entonces, para después cambiar su nombre por el actual, Málaga CF. Y no le fue mal al nuevo Málaga pues antes de terminar la década de los noventa volverá a la máxima categoría del fútbol español.


A mediados de agosto se presenta una nueva edición del Trofeo Granada (sigue siendo ése su nombre). Estamos en 1993 y ya han pasado aquellos tiempos en que en cada ciudad y en cada pueblo se organizaba un cuadrangular. Excepto los de solera de toda la vida, la mayoría de los trofeos veraniegos que se celebran por la piel de toro o han pasado a mejor vida o han reducido bastante el número de participantes. En Granada también. Así, la XXI edición del trofeo se anuncia para el día 18 de agosto y volverá a consistir en un partido único. El rival será el R. Madrid “B”, que el nombre de Castilla lo había perdido hacía algunos unos años.


Pero antes, un día antes, el 17, hay que afrontar la ida de la primera eliminatoria de Copa del Rey, y el rival no es otro que el Jaén, que en la temporada recién terminada ha realizado un magnífico papel que le ha llevado al cuarto puesto (uno por debajo del Granada) y a disputar (también sin resultado) liguilla de ascenso, la primera de las cinco que jugó consecutivamente hasta conseguir dar el salto a Segunda A en 1997. De Jaén el Granada CF se trae una victoria 0-1 (gol de Molina en tiempo de descuento) que pone muy de cara la eliminatoria.


Al día siguiente, jueves 18 de agosto de 1993, a las nueve y media de la noche, se disputa en Los Cármenes la XXI edición del Trofeo Granada. La razón de que se jueguen los dos partidos tan seguidos es que la fecha del trofeo ya estaba fijada antes de saber cuándo se iba a disputar la Copa, y una vez conocida el Jaén se ha negado a adelantar el partido al martes, excusándose en que el míster jienense Tolo Plaza no ha atendido a razones.




Al partido Granada R. Madrid B del XXI trofeo acudieron unos cuatro mil seguidores y el Granada alineó a: Juan Carlos (Carlos Gomes 46’); Santi, José Manuel (José Luis 46’), Álvarez, Paquito (Leo 46’); Carlos (Padial 63’), Onofre, Lucas, Sabín Bilbao (Guti 70’); Mel (Molina 46’) y Roberto Valverde (Ángel 57’). Y por el R. Madrid B jugaron: Contreras, Bermejo (Edu 74’), Villoria, Santamaría, Fernando Sanz, Sierra (Jovicevic 46’), Paco Sanz, Sandro, Vilaseca (Fernando 46’), Soto y Luis Fernando (Morales 46’).


Del buen equipo rojiblanco que en la temporada recién terminada consiguió brillantemente la clasificación para la liguilla de ascenso han sido bajas: Notario (que se ha marchado al Valencia B), Hernández, Queco, y Andrés González. Para sustituirlos se han incorporado el meta vallisoletano Juan Carlos, el lateral izquierdo vasco proveniente del Coruña Sabín Bilbao (que pasó por nuestra tierra con mucha más pena que gloria), el lateral derecho canario Carlos y el delantero centro muy goleador Pepe Mel, que salido de la cantera del R. Madrid y tras jugar bastante en Osasuna, Castellón y Betis, dará un magnífico rendimiento en la temporada que está por comenzar y conseguirá veinte goles en liga más uno en copa. Aparte también se ha acertado con el regreso de Roberto Valverde tras una temporada en el Jaén.


La XXI edición del Trofeo Granada significó la onceava vez que lo ganaba el Granada al vencer en este partido al filial madridista merced a un solitario gol conseguido por Mel a centro desde la izquierda de Sabín Bilbao, al cuarto de hora de partido. En esta edición y con el patrocinio de la Diputación se hizo un esfuerzo y se encargó una nueva copa, valorada en un millón de pesetas, frente a las dos anteriores, en las cuales se recurrió a copas que ya estaban en las vitrinas rojiblancas, alteradas en los romanos del ordinal. La crónica de Ideal, que firma Antonio Espina, destaca el buen partido de los rojiblancos y el acierto que suponen las nuevas incorporaciones, así como lo oportuno de haber conservado el bloque que tan buena temporada realizó. Destaca también la crónica el papel del canario Onofre, en cuya labor de organizador se tienen depositadas grandes esperanzas de cara a la temporada por comenzar; este jugador ya estaba desde la temporada anterior, temporada en la que apenas jugó por las lesiones. Concluye la crónica haciendo una valoración del filial madridista del cual dice que estuvo discreto y evidenció algo de bisoñez en sus muy jóvenes futbolistas.


El R. Madrid B, acababa de finalizar una brillante temporada en segunda división en la que había quedado sexto clasificado. En su papel de suministrador de jóvenes promesas al primer equipo y al fútbol español en general, acaban de dejar el filial madridista, casi todos promocionados a equipos de primera división, jugadores como Ramis, Urzáiz o Esnáider, y se ha producido una gran renovación. La primera, en el banquillo, que de ser dirigido por García Remón ha pasado a ocuparlo un por entonces joven y desconocido -puesto que hasta ese momento sólo ha dirigido a juveniles- Rafa Benítez. Benítez no llegará a finalizar la temporada al ser sustituido por García Hernández, pero el filial volverá a realizar una gran campaña en segunda división y repetirá el sexto puesto final, a la vez que darán sus primeros pasos en la división de plata esta temporada algunos jugadores que alcanzarán la internacionalidad años después. Es de destacar la presencia en la plantilla del filial merengue de algunos futbolistas que aún siguen en activo, como Contreras, Valerio, Gerardo, Víctor, Fernando, Marcos o Velasco, más algunos recién retirados, casos de Sandro o Dani. Y otros futbolistas que pasaron por varios equipos de primera, como Morales, Santamaría o los hermanos Sanz. También militaba un futuro granadinista, el delantero centro Vilaseca.


Punto y aparte merecen los hermanos Sanz, a los cuales no dedica la crónica de Ideal más mención que la de sus nombres en la alineación inicial. Cuando comparecen en Granada en este agosto de 1993 cuentan respectivamente con 20 (Paco) y 19 (Fernando) añitos y sólo son por tanto dos jovencísimas promesas, además de los hijos del presidente merengue. Qué habría pensado si en aquel momento alguien en plan pitoniso le hubiera dicho a Paco Sanz que andando el tiempo llegaría a tener gran protagonismo en la tierra que visitaba y en el club al cual se enfrentaba.



Tres días después de adjudicarse el XXI Trofeo Granada hay que encarar la vuelta de la primera eliminatoria de Copa (0-1 de la ida). En Los Cármenes el Granada consiguió pasar a la segunda ronda al eliminar al Jaén, que nuevamente se negó a retrasar el partido al lunes 23 de agosto, como se le había solicitado. Con prácticamente los mismos hombres que ganaron al R. Madrid B, los de Yosu empataron (1-1). La asistencia no sobrepasó los tres mil aficionados en un partido en el que los nuestros se adelantaron en el marcador cuando finalizaba la primera parte con gol de Mel a gran servicio de Padial; y empataron los del Santo Reino en el minuto 60 por medio de Cardona. A partir de esta temporada se adoptó el sistema por el cual los goles en campo contrario valen doble en caso de empate, así que, como faltaba todavía media hora, el pase a la siguiente eliminatoria no estuvo en ningún momento claro, mostrando el Jaén de Tolo Plaza el gran equipo que había logrado conjuntar.


El pase a la segunda ronda de los rojiblancos propicia un nuevo partido en menos de una semana. Así, el jueves siguiente, 26 de agosto, se disputa la segunda eliminatoria de Copa. El rival fue también otro equipo del grupo IV de 2ª B, el Almería CF, un recién ascendido. La ida se jugó en Los Cármenes resultando derrotado el Granada 0-1 con gol del ex granadinista Miguel Ángel Barbancho. Las relaciones con los almerienses parece que eran mejores que con los del Santo Reino ya que el partido de vuelta se avinieron a retrasarlo hasta el lunes siguiente, día 30 de agosto. Pero el resultado de empate a cero significó la eliminación del Granada.


Y en menos de una semana ya están los rojiblancos inmersos en la liga 93-94, que a fin de cuentas es lo que interesa al aficionado más que ninguna otra cosa. En la primera jornada son derrotados por la mínima los nuestros en el campo del Sevilla Atlético. Pero tres victorias consecutivas ponen a los rojiblancos en los primeros puestos, hasta que en la jornada sexta se lleva el Mensajero dos de los tres positivos con que se contaba. No obstante vuelven los resultados positivos y nuevamente se encaraman arriba. Hasta que en la jornada trece nos visita el Realejos. Ése es su nombre, y se trata de un equipo no con sede en el Campo del Príncipe ni en la calle Molinos o adyacentes, no, sino que se trata de un modestísimo equipo de un pueblo de la isla de Tenerife. El 29 de diciembre de 1957 había establecido el Granada CF un récord negativo, el de la mayor derrota sufrida en su propio campo. Fue con motivo de la visita de: Ramallets; Segarra, Biosca, Gracia; Vergés, Gensana; Basora, Kubala, Eulogio Martínez, Ribelles y Tejada, o sea, el sensacional Barcelona de HH, que obtuvo una concluyente victoria de 0-4. Pero treinta y seis años después, el 13 de noviembre de 1993, quedó batido ese mal récord al perder el Granada en Los Cármenes 0-5 frente al Realejos.


Ni el R. Madrid, ni ninguno de los grandes que en tantas ocasiones pasaron por el césped del recinto de la carretera de Jaén lograron nunca una victoria tan apabullante. Tuvo que venir este modestísimo club, cuyo palmarés se resume en tres años en 2ª B, en su temporada de debut en la categoría (la mejor de su historia) a batir ese dudoso récord. En los escalones de la General me recuerdo como uno de los menos de doscientos que aquella tarde-noche de noviembre aguantamos hasta el pitido final. Y me recuerdo asistiendo, literalmente helado, al 0-5 en contra, escardón que supone la mayor derrota del Granada en su campo de sus va para setenta y ocho años de vida. Sin duda en la historia del modesto equipo canario estará señalada en letras de oro esta temporada y este partido. Lo cierto es que los de azul (que esos eran sus colores), muy bien conducidos por un futuro granadinista, Oti, pasaron por encima de los rojiblancos que quizás aquel día salieron con aires de autosuficiencia y cuando quisieron reaccionar ante un marcador adverso sólo consiguieron dejar enormes huecos atrás por donde entraron los canarios como por su casa.


Afortunadamente lo que pasó en ese partido se puede catalogar como mera anécdota, como un accidente y una cura de humildad. A la jornada siguiente se incorpora al equipo un magnífico refuerzo, el canario Armando, comodín que en el centro del campo o en el lateral o el centro de la defensa dará muy buenos partidos y conseguirá hasta seis goles siendo fundamental su concurso. Con este último fichaje consigue el Granada encadenar una racha de once encuentros seguidos sin perder, y vuelve a figurar entre los aspirantes al ascenso. El último cuarto de liga nos dejó grandes partidos, como aquel Las Palmas-Granada en el Insular, saldado con una gran victoria rojiblanca (2-3). La característica más acusada de la temporada granadinista es la irregularidad, como vemos en el hecho de ser capaces de derrotar a domicilio al todopoderoso Las Palmas (acabó segundo aunque no ascendió) y perder escandalosamente con el Realejos.


En la antepenúltima jornada pierden los nuestros (1-0) en el campo del Extremadura (que fue campeón y ascendió). Pero no todo está perdido. Queda un último partido en Los Cármenes y es ante un club ya descendido, el Atlético Malagueño; y fueron los nuestros a dar la de arena justamente en ese partido, el cual acabó con empate a dos merced a un gol forastero con el tiempo cumplido que dejó a los rojiblancos a merced de una serie de carambolas para la última jornada, carambolas que no se produjeron, cosechando además una nueva derrota (2-1) en el campo del San Roque.


Al final fue a quedar el Granada sexto clasificado, a tres puntos del cuarto, el Jaén. Así acababa la era Yosu. Las dos temporadas del cántabro al frente de nuestro equipo fueron buenas en líneas generales e incluso dejaron para el recuerdo varios momentos que se pueden catalogar como de los más brillantes mientras que la categoría del Granada CF ha sido el tercer nivel del fútbol español. Para la siguiente asistiremos a una gran renovación que no acabó saliendo bien precisamente.