EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 28 de noviembre de 2008

OTROS ROJIBLANCOS



De izquierda a derecha, de pié: Conde, González, Aparicio, Millán, Pérez y Nicola; agachados: Neira, Trompi, Sosa, Sierra y Marín. Son los granadinistas que forman en esta estupenda foto, cortesía una vez más del amigo Rafael Doña, con el cual comparto hinchismo y amor por la historia de nuestro Granada CF, lo mejor (y casi lo único) que queda al club rojiblanco. De entre los que forman, todos futbolistas de primera división, quiero destacar a los que considero menos conocidos:

El primero de ellos, Conde, Antonio Conde Aja, valenciano que había sido titular en el Valencia de los años treinta. Tras la guerra empezó jugando en el Hércules, también de primera, hasta que una ley revanchista del bando vencedor vino a pedirle cuentas por su pasado de oficial republicano, y fue objeto de una depuración que le impedía ganarse la vida con el que era su oficio, el de futbolista. En estas condiciones llegó al Granada la temporada anterior, la del debut primerdivisionista. Hasta que no le fue perdonado su pasado “rojo” no se pudo contar con su concurso, ya en la segunda vuelta, y sólo pudo participar en nueve encuentros. En la siguiente temporada, a la que pertenece la foto, fue titular indiscutible y base del Granada en su segunda temporada en primera, en su puesto de medio centro (5) de los de por entonces. Todavía perteneció a la plantilla rojiblanca una temporada más, la 43-44, retirándose ya con los treinta y cinco cumplidos y afincándose en nuestra ciudad para ocupar alguna vez el banquillo rojiblanco y el sillón de directivo. En Granada tuvo familia, abrió negocio y aquí falleció y descansan sus restos.

Saltando a González tenemos a otro valenciano, Aparicio, Antonio Aparicio Perales, interior y extremo izquierdo cuya trayectoria es parecida a la de Conde, ya que empezó en el Valencia y después pasó por el Hércules (siempre en primera) para llegar al Granada desde el Valladolid, de segunda, en esta temporada 42-43, en la que jugó más bien poco. Nunca pudo este jugador suplir la inexplicable pérdida de los dos titulares de ala izquierda de la anterior buena campaña, Bachiller y Liz. Tres temporadas más permaneció en Granada, siempre (excepto la 43-44) con una participación más bien discreta, para dejar nuestra tierra al terminar la 45-46, ya en segunda división.

Seguiremos con el guardameta Pérez, José Pérez García, un canario de Puerto de la Cruz (Tenerife), que tiene en común con los dos anteriores el haber militado también en el Hércules, donde alcanzó la internacionalidad absoluta, en Lisboa, el 12 de enero de 1941, con empate a dos entre Portugal y España. Del Hércules pasó al Granada en la 42-43, ya con treinta y dos años, única temporada de rojiblanco. En nuestra tierra comenzó jugando, pero los siete goles que en Vallecas encajó del Atlético Aviación en la jornada sexta (con el agravante de que los madrileños figuraban a esas alturas últimos y con cero puntos) en una malísima tarde, decidieron a Paco Bru a sustituirlo por Martí y después por Floro. Hasta que en la jornada 18, en Balaídos, se lesionó Floro (cuando ya llevábamos cinco goles en contra; acabó jugando de portero González, al que le hicieron tres goles más) y Pérez volvió a la titularidad. Pero su concurso como granadinista se resume en los nueve partidos que jugó en liga más uno de promoción.

A su lado Nicola, Juan Nicola Fontdecaba, delantero centro catalán fichado a principio de esta temporada del Ferrol, de segunda, que venía con la dificilísima misión de hacer olvidar a César, recuperado por el Barcelona. Tres años permaneció en nuestra tierra, los tres que quedaban de primera, en los que casi siempre fue titular y consiguió respectivamente 10, 7 y 11 goles. Tras descender a segunda comenzó jugando pero a la segunda jornada se interesó por él el Hércules, de primera, y allá se fue traspasado.

Viene después Neira, Manuel Neira Vázquez, medio gallego fichado este año del Murcia, de segunda, que estuvo ésta y la siguiente temporada y apenas jugó en uno y otro ejercicio pese a que, según José Luis Entrala, condiciones no le faltaban. En la 44-45 pasó al Coruña.

Y cerramos con Sierra, Antonio Sierra Díaz, medio izquierdo malagueño que bastante joven había llegado a fichar por el R. Madrid y tras un año de merengue había pasado al Granada la temporada anterior. En nuestra tierra permaneció las cuatro de primera y tres más tras el descenso, total, siete temporadas y 177 partidos como granadinista, siempre como titular indiscutible y siempre rindiendo a gran nivel. Todavía, ya veterano, volvería a jugar en primera, pero con el Murcia, a principios de los cincuenta.

No es que uno considere que los restantes (González, Millán, Trompi, Sosa y Marín) no merecen destacarse, todo lo contrario, sólo que sobre ellos hay numerosos trabajos salidos de plumas mucho más autorizadas que la de uno. Especialmente recomiendo el gran recopilatorio de Ramón Ramos “Devocionario Rojiblanco”, donde se puede leer extensamente acerca de cualquiera de ellos.

La foto está tomada en Los Cármenes, pero no podría asegurar a qué jornada de la 42-43 pertenece. Sólo hay dos posibles, que son la 23 (Granada 4 Sevilla 3) o la 24 (Granada 4 Valencia 2), ambos en marzo de 1943, los dos únicos partidos en Granada en que jugaron los hombres de la foto. Pese a que la alineación granadinista no es la titular de la temporada (faltan hombres como Martí, Bonet, Leal o Mas) se dieron buenos resultados en esta recta final de la liga, y las dos victorias consecutivas frente al Sevilla de los stuckas (que todavía luchaba por el título de liga) y frente al Valencia, más el empate a dos que estos mismos hombres se trajeron de Chamartín ante el R. Madrid, que también, quién lo diría, andaba intentando escapar de la quema, hicieron que los rojiblancos llegaran a la jornada veintiséis y última con la esperanza de poder eludir la promoción. Con el único cambio de Martí por Pérez, la derrota en dicha última jornada en Los Cármenes ante el Barcelona (2-3) condenó a los nuestros a tener que jugarse el todo por el todo en partido único de promoción, en Barcelona y ante el Valladolid, compromiso saldado a favor con victoria por 2 a 0, ambos de Nicola. Todavía quedaban dos temporadas más entre los grandes en esta primera etapa primerdivisionista granadina.


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