EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



sábado, 14 de junio de 2008

¡MALDITAS LIGUILLAS DE ASCENSO!


La nota más destacada de las plantillas granadinistas de los cincuenta es que en todas ellas hay gran presencia de futbolistas autóctonos. Lo que empezó en la 52-53 como un remedio casero para olvidar la que hasta muchos años después fue considerada como peor temporada de la historia, la inmediatamente anterior, y para afrontar una liga en tercera división (recordemos que en la 51-52 el equipo había descendido pero después fue repescado), ante los buenos resultados obtenidos se convirtió en constante en estos años. Así, en la temporada 54-55 volvemos a ver un Granada bastante “penibético”: continuaban de la anterior los granadinos Vicente, Millán, Guerrero, Cea y Rafa, todos ellos titulares todo el año, más Sueza, Olalla, Baena y Lopera. También continuaban González, Candi, Rius y Padilla. No estaba Piris, cedido al Ceuta mientras hacía la mili. Como fichajes más destacados encontramos a Valle y Rodríguez. Para el banquillo el elegido es Rogelio Díaz, más conocido como Lelé.

Casi toda la temporada se mantuvo el equipo en los puestos de cabeza. En la penúltima jornada gana el Granada al Betis en Los Cármenes (3-1) y con este triunfo se sitúa cuarto del grupo Sur de Segunda, a dos puntos del primero (Murcia) y a uno de segundo (At. Tetuán) y tercero (España de Tánger). Falta la última jornada en la que hay que comparecer en el campo del Linense y hay que vencer, pero además, para poder meter cabeza en la promoción, que como en la anterior temporada consiste en liguilla (la juegan segundo y tercero de cada grupo más trece y catorce clasificados de primera, con premio para los dos primeros), es necesario que alguno de los que marchan por delante pinche. Lo más factible es que el España de Tánger pierda su partido en Jaén: «¡Ay simpáticos lagartos / de la vecina Jaén! / Si jugáis como jabatos / y al Tánger lográis vencer, / sabed que los andaluces / lo sabrán agradecer». Esta letrilla que firma F. Cruz, acompañada de una caricatura, puede leerse en la página de deportes de Ideal de 5 de mayo de 1955.

En la última jornada vencen los nuestros con autoridad en La Línea (0-4) y logran alcanzar la tercera plaza porque el Jaén, descendido de primera la temporada anterior y que nada se jugaba, derrota (6-4) al equipo norteafricano en un partido apasionante en el que al descanso vencían los forasteros 1-2. Ya está el Granada clasificado para liguilla de ascenso gracias a la ayuda de los del Santo Reino que no han dado lugar a que podamos hablar de espectros antigranadinistas. Serán sus rivales en la liguilla el At. Tetuán más el Zaragoza y el Oviedo (segundo y tercero del grupo Norte), más Español y R. Sociedad para intentar conservar la máxima categoría, cosa que consiguieron ambos.

Desde luego a nuestro Graná no se le dan bien las liguillas. Si exceptuamos la que como segunda oportunidad se le concedió en 1934 y que supuso el primer ascenso a Segunda División, así como la que en 1941 llevó al Granada a su debut primerdivisionista, después cualquier intento de promoción que haya consistido en liguilla, ya lo sabemos todos, ha acabado en batacazo. Esta vez no fue una excepción, pero es que para más inri acabaron los nuestros en el último puesto de los seis equipos que la disputaban y encima con más de una paliza sobre sus espaldas. Así, tras recibir sendos y consecutivos “escardones” en Tetuán (4-0) y Oviedo (6-2) se publicaba en Ideal, nuevamente firmado por F. Cruz e ilustrado con un dibujo, lo siguiente: «Con otro par de salidas / como Oviedo y Tetuán, / nos falta sitio en la liga / para poner al “Graná”. / Diez balones uno a uno / a nuestro Candi pasaron / y once son los jugadores / que de nada se enteraron. / Aunque quedan por jugar / cuatro partidos, ¡ay, Dios!, / el Granada “pué” tomar / ya para siempre el farol». Y es que después de la sexta jornada de la liguilla el Granada sólo había sido capaz de anotarse un solitario punto merced al empate a cero que se trajo de Sarriá, por lo que ya nada tenía que hacer.

En la jornada ocho de la liguilla, en junio de 1955 y con el Corpus en su apogeo, en los prolegómenos del partido que enfrentaba al Granada con el Español y que acabó en nueva derrota (1-3) se hizo entrega del Trofeo Duward al equipo por haber conseguido ser el menos goleado de Segunda División pues sólo veinticinco balones tocaron las redes de Candi en toda la liga. Pero nada, una semana después nueva goleada en contra, en la penúltima jornada en San Sebastián (6-1). Al final quedó el Granada en el último puesto, con cinco puntos de dos victorias y un empate, trece goles a favor y ¡veintiocho! en contra.

Lo del pobre Graná con las dichosas liguillas como vemos viene de antiguo. Es clasificarse para liguilla y ya podemos contar con que automáticamente se ponen en marcha todo tipo de “fuerzas ocultas” que harán que de una u otra forma la cosa acabe en fracaso. Que esto es una exageración se me dirá, seguramente con toda razón, pero es que a uno, de corazón rojiblanco, lo que equivale a decir de sentimientos futboleros vapuleados, no le cabe en sus entendederas si no es acudiendo a los perversos diablillos, cómo es que un equipo al que en treinta jornadas sólo le han hecho veinticinco goles en contra, en las diez de la liguilla reciba tres más de esa cifra y así volvamos los granadinistas a recibir una nueva desilusión agravada esta vez por el dolorcillo en el ego forofo que dejan las goleadas en contra.

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