EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 10 de junio de 2008

EL PIMPAMPUM


14/04/08

Vale que un muy reducido círculo de hinchas rojiblancos se hayan autoproclamado los más granadinistas sobre la tierra así como que se hayan autoadjudicado el poder de decisión de quién merece o quién no merece tal condición. Vale que en su afán por ser granadinistas hasta cuando duermen miren con lupa todo lo que se habla o escribe (o se deja de hablar o de escribir) sobre el club rojiblanco. Vale que por ese mismo afán estén en un permanente -y artificial- estado de guerra contra cualquiera que no vea las cosas del mismo modo y se hayan atrincherado en la intransigencia. Vale que anden siempre a la gresca y organicen auténticos pimpampum virtuales contra cualquiera que les lleve la contraria. Por su galería de tiro han pasado ya personajes de todo tipo, y no todos ellos futboleros.

Todo eso está muy bien. El Granada, como cualquier club deportivo, merece disponer de alguien que lo “defienda” hasta la muerte, señal de que está muy vivo. Sin duda el mundo del hinchismo es más divertido (para este reducido círculo) vivido así, hasta las cachas. Tan sólo cabría reprochar a este tipo de comportamientos el hecho de que en su lucha permanente contra algún enemigo (hoy éste, mañana aquél, sin que importe mucho que sea real o imaginario) van dejando un reguero de agraviados que cada vez se va incrementando con nuevas “víctimas”.

En primer lugar, todos los periodistas deportivos de la provincia sin que escape ya ni uno solo, lo cual, a fin de cuentas, no es tan grave, son gajes del oficio.

También habría que incluir en esta nómina de presuntos agraviados a gran parte del empresariado provincial. En este grupo estarían los que han decidido que su dinero no debe ir a financiar a un club en permanente crisis económica y cuyas losas pueden ser cualquier cosa en lo que se refiere a tamaño y procedencia, pero lo que más se puede decir de ellas es que son por completo opacas desde ya ni me acuerdo, y que ellos no las generaron.

Sin olvidarse de los políticos locales. Pero lo curioso es que los que reciben más palos son los de la oposición, o sea, los que no mandan. De todas maneras, como políticos, en el sueldo lo llevan, que se dice.

A fin de cuentas no hay nada nuevo bajo el sol. El que algunos se consideren más de un equipo balompédico que el resto de la humanidad es algo tan consustancial al mismo fútbol que no se puede imaginar que sin ese poder de apasionamiento hubiera pasado este deporte de ser lo que era cuando empezaba a imponerse sobre todos los demás espectáculos, cuando se jugaba en descampados y sus protagonistas eran auténticos “sportmen”, sin más objetivo que la diversión. A veces (sólo a veces) le da a uno por pensar que tanto celo y tanta intransigencia en la defensa de unas muy –pero que muy- subjetivas esencias rojiblancas realmente no es otra cosa que lo que de siempre ha caracterizado a los que de pronto un día ven una luz, un signo, una señal divina o como quiera denominarse, y se entregan en cuerpo y alma a una doctrina, la que sea. Es la vieja historia de los neo-conversos y su afán por esconder un pasado truculento o del cual se avergüenzan una vez abrazada la nueva fe. Torquemada era eso, un neo converso. Pero no –me digo-, eso no tiene fundamento y no vamos ahora, a estas alturas, a revivir historias de cristianos viejos y marranos (con perdón y sin ánimo de insultar).

Lo que sí que es una novedad, en consonancia con los tiempos actuales de democratización de la comunicación que ha traído la red de redes, es que esa forma de vivir el hinchismo haya conseguido trascender del pequeño grupo en el que tiene su hábitat y de esta forma lleguemos a enterarnos de posturas forofas tan pintorescas como aquella que propugnaba que las autoridades dejen de subvencionar en nuestra ciudad más de algún acontecimiento de “dudoso” rendimiento como es el festival de tango o el mismo festival de música y danza, o incluso, ya puestos, la OCG, y el dinero que están “tirando” en esos eventos tan inútiles vaya a financiar al club rojiblanco.

Todo esto da color y crea ese ambientillo que tanto nos gusta a los futboleros. Hasta ahí todo muy bien. Deja de estar muy bien cuando a esa barraca de tiro al cristiano se suma el presidente y gran parte de su junta directiva. No afirmo que el primer mandatario del club o alguno de sus colaboradores hayan calumniado ni injuriado a nadie, pero lo que no se me podrá discutir es que, si no han tomado parte en algún lapidamiento digital de esos tan frecuentes, al menos no lo han censurado ni han dejado de reír ciertas gracias con mucha malafondinga y con muy poco fundamento, y en las que se ha visto injustamente maltratado de palabra más de un ciudadano cuyo único delito es el de no ser un forofo. O no serlo hasta ciertos extremos, como es el caso de servidor.

El hecho de que quien tiene que representar a un club que se dice de solera (y por eso mismo debe de estar por encima de forofismos) se olvide de eso y se involucre en este tipo de cosas ya deja de dar color o ambientillo y lo único que trae es una lluvia de loscos contra el inestable tejado del club, y una larga lista de mosqueados cuya utilidad y provecho para la casa rojiblanca es por lo menos dudosa. Porque los principales agraviados finalmente se vengan de alguna manera. Unos hacen valer su cuarto poder no queriendo saber nada del presidente, que por otra parte tiene muy pocos con quienes hablar ya que la lista de periodistas vetados es extensa, sin que falte en esa inútil guerra mediática una defenestración cabinil con toda la pinta de una pataleta gratuita y muy injusta. Otros se vengan no queriendo saber nada de un sitio en el que, en estos precisos momentos, quizás fueran recibidos con alfombra.

No tengo palabras suficientes para agradecer a los Sanz el haber impedido la desaparición de mi Granada y habernos devuelto a la 2ª B. Y sigo confiando en que van a mantener su palabra y van a continuar al frente del club. Sólo digo que convendría, por el bien del club rojiblanco más que nada, que su presidente siga esa línea que viene observando últimamente, es decir, manteniéndose al margen de muchos trapos mal tendidos y siendo el presidente de todos los granadinistas, no sólo de unos pocos.

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