EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 1 de agosto de 2012

MÁS QUE UN HAT-TRICK



Que me perdone el amigo Manolo Martínez por discrepar de su sapiencia pero a mí, al repasar mis datos, me salen no tres sino hasta cinco futbolistas del Granada que a lo largo de toda su historia consiguieron en un solo partido cuatro goles. Pero no se queda ahí la cosa porque, hablando de rematadores granadinistas en estado de gracia una tarde, el número se eleva hasta once si tenemos también en cuenta a los que fueron capaces de marcar no ya cuatro sino hasta cinco o seis goles (récord en la historia del Granada CF) de una tacada. Como no podemos obsequiarlos con un sombrero o un balón, al menos los rescataremos del olvido. Con Geijo son ya diez los granadinistas que hicieron más que un hat-trick, es decir, que marcaron más de tres goles en noventa minutos.

Los dos primeros de la historia se dieron curiosísimamente en el mismo partido. Que un equipo derrote a otro de su misma categoría por 11-0 ya es por sí inusual, y si resulta que los once goles se los reparten sólo dos futbolistas es aún más sorprendente. Pero es justo lo que ocurrió el 23 de abril de 1933 en el campo de las Tablas, cuando el Recreativo, recién cumplidos sus dos primeros años de vida, fulminó al Xerez (no el actual) en la quinta jornada de la liguilla de ascenso de 2ª Regional a Tercera división que concluiría con el segundo ascenso de la historia del club. La goleada, que sigue siendo casi setenta y ocho años después la mayor de la historia del Granada CF en partido oficial, se la repartieron a razón de Pepe Carmona (6) y Juanele (5). José Carmona Ros estableció esa misma tarde el récord de ser el granadinista que más goles consiguió en un partido, récord que ostentaría en solitario hasta que en 1942 César lograra igualarlo.

Todavía en tiempos del Recreativo, pero ya después de la guerra, en la 39-40, el delantero Sosa consiguió los cinco goles que se llevó el Rácing de Córdoba de su visita a Los Cármenes. Fue el 7 de enero de 1940 y el Recreativo, en pugna con el Cádiz por el ascenso a Primera, no tuvo excesivos problemas para derrotar (5-2) al club cordobés. El delantero centro canario Luis Sosa (no confundir con el medio Valentín Jorge Sosa) o Sosa I, aparece según el medio consultado como autor de los cinco goles o como autor de sólo cuatro, porque en el quinto el último en tocar el balón fue un defensa rival. En la misma temporada, sólo un mes después, hubo otro “pentagoleador”, Nin, que reaparecía por lesión del anterior, Sosa, y en el Recreativo 7 Onuba 2 de la jornada 10, jugado el 4 de febrero de 1940, fue autor de cinco de los goles (uno de penalti) que encajaron los onubenses.

Ya en la temporada del estreno granadinista en Primera, la 41-42, César igualó el récord de Pepe Carmona al perforar la meta del Castellón en seis ocasiones del total de 7-3 que disfrutaron los hinchas de aquel Granada de Marín, Trompi (quien marcó el otro), César, Bachiller y Liz, que es el de mayor poder goleador de toda la historia rojiblanca. Fue el 22 de abril de 1942, en la antepenúltima jornada, y el triunfo dejaba casi sentenciada la permanencia del Granada en máxima categoría a poco más de una semana después de haber sufrido el gran mazazo que supuso la muerte del mítico Alberty.

El catalán Nicola tiene también su sitio en este selecto grupo. Y su hazaña también es de Primera. El 25 de febrero de 1945, jornada 19 de la 44-45, el Granada derrotó al Sabadell 5-0 y cuatro goles salieron de sus botas (Mas consiguió el otro). La amplia victoria llegaba ya en la recta final del campeonato, pero de poco servía para evitar la promoción que traería el primer descenso de la historia.

El siguiente es el ariete Morales, que en la 49-50, el 18 de diciembre de 1949, marcó cinco del 8-1 endosado al Levante en el último partido de la primera vuelta. La historia de lo que le ocurrió al equipo la semana previa a este partido es curiosa. Resulta que el Granada había jugado el domingo anterior en el campo del Alcoyano, de donde salió derrotado 2-1, cosa que trajo la pérdida del liderato del grupo II de Segunda que venía ocupando desde casi los primeros compases de liga. A la vuelta de Alcoy, ya el lunes y nada más pasar Baza, a la altura de Baúl, una fuerte nevada bloqueó al autobús en mitad de la carretera, de modo que no quedó más remedio que echar pie a tierra y buscar algún sitio donde guarecerse. Desde luego, eran otros tiempos en los que no ya no había móviles sino ni tan siquiera fijos por esas cortijadas de Dios de la zona norte de nuestra provincia, por donde se vio obligada a deambular toda la expedición granadinista, con el míster Cholín al frente. Tres días con sus noches estuvieron desaparecidos hasta que por fin y después de mil peripecias consiguieron los futbolistas rojiblancos arribar a la capital en un tren de mercancías ya el viernes de madrugada. Otros tiempos sí, porque sin apenas entrenar, los mismos que jugaron en Alcoy con el único cambio de Trompi por Sosa, vapulearon al Levante con los cinco goles de Morales y uno cada uno de Megino, Mas y Fraga.

Viene después el Valenciano Rius, el único de la lista que no era propiamente delantero, que fue autor de cuatro goles en el 6-2 que se llevó el Badajoz el 27 de diciembre de 1953, partido que suponía el debut en el banquillo del míster Adolfo Bracero tras sustituir a Manolo Ibáñez. Rafa marcó los otros dos. La temporada 53-54 fue buena en líneas generales y en ella faltó poco para el ascenso a primera, del cual se perdió toda posibilidad justo en el partido de vuelta en Badajoz, en la última jornada. Fue este ejercicio balompédico pródigo en goleadas en Los Cármenes: 6-2 al Mallorca, 6-2 al Badajoz, 7-0 al Melilla, 4-0 al España de Tánger y 7-1 al Castellón. Y fue en esa goleada al Castellón (14 de febrero de 1954, jornada 21) donde se repitió este mismo año el que un granadinista marcara cuatro goles en una tarde; fue Rafa, el máximo goleador rojiblanco de toda su historia, el autor de los cuatro primeros goles; Arsuaga, Padilla y Sueza de penalti completaron el tanteador.

Hasta el sábado 13 de noviembre de 2010 en que Geijo le endosó cuatro al Barça B, la última vez que un jugador granadinista consiguió esa proeza fue cuarenta y cuatro años, un mes y veinticinco días atrás. El 18 de septiembre de 1966 es una de las fechas más señaladas de la historia rojiblanca pues esa tarde-noche, con inauguración de los focos de Los Cármenes en partido oficial, el Granada, recién ascendido a Primera, humilló 6-2 a todo un Zaragoza, vigente campeón de Copa y que no hacía ni dos años había ganado la Copa de Ferias (precedente de la UEFA), con Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra (los “cinco magníficos”) y varios internacionales más en sus filas. El ariete Miguel fue autor de cuatro de los goles y Vicente y Agüero completaron el escardón. Era la segunda jornada de aquella liga que empezó muy bien para los nuestros pero que acabó en descenso al perder la promoción con el Betis, aunque sólo un año después se recuperó la máxima categoría y se inició lo mejor de la historia rojiblanca.

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