EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 1 de julio de 2008

FÚTBOL POR BOTONES


Hasta que mi niño no ha terminado de echar su partidilla de FIFA no he podido ponerme manos al teclado. Y mientras el zagal disfrutaba con un partido de fútbol en el que participaban todos los craks actuales y tal parecía que asistiéramos a un encuentro real televisado no he podido por menos que evocar un juego muy popular que llenó no pocos ocios en la infancia de un servidor, hace ya bastantes años puesto que uno pertenece a una quinta pre electrónica.

En aquellos años dinosaurios no había, pero en cada casa contábamos con cierto parque eléctrico: una radio, una televisión en blanco y negro, monocanal, y una nevera, y los más afortunados tenían también un “pickup”. Los ordenadores sabíamos que existían, más que nada de verlos en las series americanas de espionaje, muy propias de tiempos de guerra fría, pero en nada se parecían a los actuales pues ocupaban una habitación entera e incluso se usaba más el término cerebro electrónico. De ciencia ficción nos hubiera parecido a los chaveas de entonces disponer de lo que ahora es habitual para los de edad más tierna. Por entonces lo más virtual que conocíamos eran las guerras de indios o, lo que quería contarles, los partidos de fútbol de botones.

A peseta los grandes y a dos reales los pequeños se vendían en las “Bragas Ye-yé”, un minúsculo tenderete de la calle de la Cárcel que lucía como reclamo una inmensa prenda íntima femenina que igual podía servir como falda de mesa camilla. Los mejores eran los de abrigo, con su contorno resaltado, que no saltaban y ofrecían una mayor superficie donde fijar la cara del futbolista que se tratara, recortada de los cromos y pegada con fixo. Se juntaban diez y ya estaba listo un equipo, completado con un tarugo de la arquitectura que hacía de portero. Y el balón, que era un botón de camisa. La cancha era preferentemente la mesa familiar o el santo suelo, si era lo suficientemente liso para que los botones se deslizaran sin saltos. En mi casa, por sus vetustos suelos de losetas muy irregulares, echábamos una plancha de pané, y con dos porterías confeccionadas con sendas cajas de zapatos ya estaba organizada la competición en la que se podía profundizar en los secretos de la WM, tan en boga, o ir ensayando otras tácticas que empezaban a asomarse a nuestro fútbol.

Yo tenía en botones los dieciséis equipos que formaban la primera de por entonces y seguía partido a partido todo el mismo calendario oficial, a doble vuelta, y ¿quién creen ustedes que solía ganar aquellas ligas?, pues el Granada C.F., naturalmente, el mejor de todos los equipos, el que disponía de la mejor plantilla (y también de alguna venial ayudilla arbitral) y solía adjudicarse también el Zamora y el Pichichi.

Porque este divertido juego permitía, tal como ahora los de ordenador, jugar uno solo o contra otro, o los partidos internacionales, cuando nos juntábamos tres o cuatro en una u otra casa y cada uno aportaba su propio equipo. Aquellos cuadrangulares levantaban también sus pasiones y en más de una ocasión acabábamos como el rosario de la aurora.

En la Red se pueden visitar numerosas páginas que ponen de manifiesto que, pese al universo electrónico de hoy con el que tiene que competir, no ha muerto este apasionante juego que fue muy popular en la España de posguerra. En países como Brasil sigue muy vivo, con competiciones de nivel e incluso con profesionales que viven de esto. Y hay hasta una asociación que promueve que sea aceptado como deporte olímpico. Servidor no descarta que, si consigo superar esa estúpida aprensión que me produce entrar en un universo eminentemente femenino como es una mercería, cualquier día de estos vuelva a hacerme con lo necesario para revivir los momentos felices de una infancia ya -¡ay!- cada vez más lejana.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

HOLA SOMOS DE UNA ASOCIACIÓN DE BOTONES DE JEREZ Y NOS DA MUCHA ALEGRÍA VER EN LA RED NOTICIAS COMO ESTA UN SALUDOS AJFB (ASOCIACIÓN JEREZANA DE FÚTBOL BOTONES)

romuloberruti dijo...

Amigos de España, yo como uds. soy un veterano de 73, vivo en Buenos Aires y todos los sábados a las 15 en punto estoy en lo de mi amigo Alfredo Serra para hacer nuestro partido de fútbol de botones. El tiene la mesa con tapa de vidrio y la cancha debajo, por lo tanto siempre es local. Jugamos con 11 integrantes, el arquero es un botón de abrigo de mujer antiguo y tenemos todas las reglas del fútbol.Los equipos se denominan Pampero, el de mi amigo, y Newbery el mío. Si quieren ver una foto de la contienda, la hago y se las mando. Saludos de Rómulo Berruti.

5.000 y un Ramos dijo...

Amigos, gracias por sus comentarios. Qué juego tan entretenido es este del fútbol por botones. A las nuevas generaciones les parece algo así como un entretenimiento jurásico, teniendo como tienen el FIFA y otros inventos cibernéticos. Ellos se lo pierden.
Respecto de los porteros, en mi casa mis hermanos y yo ulizábamos un tarugo de madera (normalmente sacado de un juego de arquitectura) que cubría más espacio, en lugar de un botón.
Gracias nuevamente. Saludos.