EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 4 de septiembre de 2013

VALDERRAMA Y LA QUINTA DEL TROMPI

 

Casa Valderrama, en la madrileña calle de Alcalá, era taberna castiza y lugar de reunión de taurinos e intelectuales de la primera mitad del siglo pasado. Allí podía agasajarse, por diez céntimos, con un chato acompañado de una torrija. Y al frente del establecimiento figuraba Manuel Fernández Valderrama, conocido para el deporte por su segundo apellido.

Era éste uno de los varios negocios que –decía- tenía abandonados en los madriles y que le impedían quedarse en Granada a pesar de la magnífica temporada 39-40 recién terminada en la que muy poco faltó para que el todavía Recreativo, con Valderrama de míster, se hubiese proclamado campeón del grupo V de Segunda división.

Valderrama había sido un cotizado medio de técnica notable antes de sentarse en un banquillo. Sus equipos fueron siempre madrileños: Rácing, Real, Atlético y Ferroviaria, todos de antes de la guerra, y sus buenos años son los veinte, concretamente 1927, en que conoce la internacionalidad absoluta, aunque en un único encuentro. También fue futbolista por el breve periodo de un mes del Recreativo de la 32-33 y con sus únicos cuatro partidos y un gol colaboró al ascenso a Tercera de los nuestros, a pesar de que cuando vino sus facultades estaban muy mermadas por sucesivas lesiones.

Su principal vinculación con el Granada es como entrenador. Los camaradas Ricardo Martín Campos y Paco Cristiá viajaron a Madrid en noviembre de 1939 y como no encontraban nada en azul y blanco se trajeron otras equipaciones y al mismo tiempo convencieron al amigo y ex recreativista Valderrama para que dejara sus negocios madrileños y cambiara el banquillo del Ferroviaria por el del Recreativo, y de camino se trajera el repóquer de ases al que Entrala llama “la Quinta del Trompi” (Trompi, Maside, Santos, González y Floro). Con Valderrama y sus recomendados más los que se incorporaron después, como el mago Gaspar Rubio, el equipo ya rojiblanco pero todavía Recreativo de la 39-40 ofreció a una afición sedienta de fútbol una temporada memorable y muy emocionante por la estrecha lucha que se vivió con el Cádiz. Sólo una derrota en las catorce jornadas, en el campo del Malacitano, acabó apartando a los nuestros del título de campeón y de la lucha en liguilla por el ascenso a Primera. De todas formas había quedado sembrada la semilla que un año después fructificaría, esta vez sí, en el salto a máxima categoría.

Valderrama nada más terminar la liga se fue pitando a Madrid, reclamado por sus negocios, pero dejó de su puño y letra una despedida a la afición: «Por mediación del diario Patria, envío mis saludos de despedida y cariñosos recuerdos a la noble afición de esta sin par Granada, que todo se lo merece. ¡¡Viva el Recreativo!! Manolo Valderrama. 9-3-40».

Después fue entrenador de cierto caché de distintos equipos españoles e hispanoamericanos. Y en 1947 hay un segundo (tercero) capítulo granadinista de Valderrama, en la tercera temporada después del descenso, la 47-48. Pero esta nueva aventura granadina resultó todo lo contrario que las anteriores y tuvo que ser despedido cuando faltaban diez jornadas y el Granada era farolillo rojo del grupo único de Segunda. Cholín acabó la temporada dejando al equipo octavo de catorce.



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