EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 4 de septiembre de 2013

RICARDO MARTÍN CAMPOS, PADRE DEL GRANADINISMO

 

Ser hincha de un club de fútbol significa sentir pasión por unos colores y un nombre. En casi todos los clubes de fútbol, sobre todo en los de más solera, sus colores y su propio nombre son cosas que se dan ininterrumpidamente desde que el club existe y son símbolos poco menos (o poco más) que sagrados para sus fieles, de modo que puede sonar a sacrilegio plantear siquiera un cambio de los mismos. Pero mire usted por dónde, el equipo de nuestros amores, el equipo que viste de rojiblanco y se llama Granada CF, presenta la peculiaridad de que ni su nombre ni sus colores son los mismos que le dieron aquellos que decidieron su fundación. El responsable último de que esto sea así es D. Ricardo Martín Campos.
 
Su vinculación con el Granada empieza en 1932, como vicepresidente del pintor Gabriel Morcillo, cuando el club con apenas un año de existencia ya tiene muy poca vinculación con los siete primos Amigo y con el ebanista Julio López, que son los auténticos fundadores del Recreativo Granada. Las funciones de directivo las alternará durante varios años con las de secretario técnico. Hasta que al finalizar la temporada 35-36 el Recreativo es un club en profunda crisis, sin jugadores y sin un céntimo, y también sin directivos.
 
La situación del club es desesperada y se ve como muy posible la desaparición de la entidad. Pero Martín Campos da el paso adelante y al frente de una comisión ejecutiva integrada por cuatro ex directivos se hace cargo del club en mayo de 1936. Eufrasio Martínez, “Martinenc” desde las páginas de Granada Gráfica alaba su valentía y lo compara con la Roca Tarpeya romana.
 
La Guerra Civil vino a salvar la situación y a su término renació el club, que de la mano de Ricardo Martín Campos, ahora ya como presidente, muy pronto llegó a lo más alto. Y si la guerra sirvió al menos para evitar la defunción de nuestro Granada CF también a ella hay que achacar el cambio de símbolos granadinistas. Las escaseces de todo tipo que sufría un país en ruinas y aislado trajeron el cambio de colores. Y el deseo de acabar con cualquier cosa que recordara a la República es la explicación del paso a mejor vida de la denominación que nació el mismo día que el régimen político derrotado.
 
Siempre podrían haberse recuperado posteriormente tanto los colores como el nombre original (cosa que hizo el propio Martín Campos para el filial, ya en 1947, en su segunda etapa al frente del club), pero el fútbol es un juego en el que, como tal, tiene mucha influencia la suerte, y como ésta acompañó al club en los primeros momentos posteriores al cambio, a nadie se le ocurrió reivindicar la vuelta a los orígenes.
 
Don Ricardo Martín Campos, dirigiendo al club con su inseparable puro desde sus oficinas del Cine Regio (en la calle Escudo del Carmen, esto para los más jóvenes) del que era propietario, fue un buen presidente que alcanzó gran popularidad y dejó grato recuerdo de su gestión.