EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 4 de septiembre de 2013

MARCEL DOMINGO, DISCIPLINA Y RENDIMIENTO



Marcel Domingo Algarra, hijo de españoles aunque de nacionalidad francesa (Arles, Francia, 1924-2010) fue en sus tiempos un magnífico guardameta internacional por Francia que en España jugó en el At. Madrid y en el Español a caballo entre los cuarenta y los cincuenta y consiguió en dos ocasiones ser el portero menos goleado de Primera, además de ganar dos ligas con el conjunto colchonero. Aparte de por su calidad y elegancia como guardameta, también fue un innovador y se hizo famoso por sus llamativos jerseys de colores vivos que, según el propio Domingo, distraían a los delanteros.
 
Su mayor fama la ganó como entrenador, primero de equipos modestos con los que consiguió hacerse un nombre, y posteriormente de equipos punteros, convirtiéndose en un técnico de alto caché. Al Granada llegó en 1968 después de conseguir dos buenas clasificaciones con el Córdoba, de Primera, y a pesar de estar entre nosotros sólo la 68-69, fue tan bueno su trabajo que a la siguiente temporada pasó a dirigir al At. Madrid, con el que ganó la liga 69-70.

La 68-69 fue la primera de las ocho temporadas consecutivas del Granada en máxima categoría. Candi no renovó a Joseíto a pesar del brillante ascenso conseguido y se decantó por el técnico francés. Domingo tuvo que enfrentarse a la difícil papeleta de encarar una temporada en Primera con una plantilla muy modesta y sin apenas refuerzos con los que desenvolverse en la nueva categoría. Pero el partido que supo sacarle a esa limitada plantilla fue notable ya que consiguió igualar la mejor clasificación histórica del Granada, octavo en Primera, que tenía desde la 43-44, con Platko, y que todavía duró hasta que en 1972 fuera batida por Joseíto, con un sexto puesto. Además de ese importante logro también supo conducir al equipo rojiblanco a disputar por tercera vez (y hasta el momento última) unas semifinales de Copa.

Sus comienzos no fueron nada buenos. En la cuarta jornada el Granada era colista, pero a partir de la quinta, con victoria en Los Cármenes ante el Barcelona, fue poco a poco remontando posiciones para llegar al final de la liga en la que una racha de siete partidos sin perder dejó al equipo en la mitad primera de la clasificación.

Sus métodos de entrenamiento eran muy duros, buscando fundamentalmente conseguir un bloque compacto y disciplinado, pero su labor iba más allá de la preparación física y táctica, y mientras estuvo en Granada promovió un cursillo, dirigido a sus jugadores e impartido por árbitros locales, de explicación, análisis y comentario del reglamento futbolero, para que «los jugadores se empapen de las normas y así evitar el espectáculo de la discusión de las decisiones arbitrales por la sencilla razón de que no se conoce debidamente el reglamento», en palabras del propio Domingo.

Sólo treinta y siete partidos dirigió a los rojiblancos (treinta de liga y siete de copa), pero dejó acreditada su condición de técnico de primer nivel por lo que Candi le propuso la renovación, pero ya andaban tras él varios clubs ofreciendo mucho más de lo que podía el Granada. Al At. Madrid se fue y allí logró su mejor marca, campeón de liga 69-70.