EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 4 de septiembre de 2013

ÁLVAREZ, EL CABALLERO

 

Al Granada llegó con una edad a la que muchos futbolistas profesionales llevan varias temporadas retirados. Los treinta y seis cumplidos no son la mejor edad para un fichaje. Pero esos son los que tenía Antonio Álvarez Giráldez (Marchena, Sevilla, 1955) cuando en 1991 se enroló en el Granada. Venía de jugar catorce temporadas en Primera (doce en su club de siempre, el Sevilla, y dos en el Málaga) y de haber estado a punto de ser internacional absoluto. Su currículo, como se ve, era inmejorable, pero su excesiva veteranía hacía dudar mucho de que su rendimiento fuera el adecuado para un Granada de 2ª B en el que, tras la desbandada de Murado y el solar que dejó en herencia, la directiva de Aragón trabajaba contra reloj para confeccionar una plantilla que fuera mínimamente competitiva.
 
Pero cualquier duda que pudieran tener los reticentes quedó muy pronto despejada y los escépticos se convirtieron rápidamente en fans de este gran futbolista de 1,86, prototipo del defensa elegante y noble y de rendimiento más que notable. Álvarez fue sin duda alguna la mejor incorporación que tuvo la plantilla en la 91-92, aunque esa temporada no la llegó a terminar de rojiblanco ya que en la recta final jugó cedido en el CD Málaga los últimos partidos de la existencia del histórico vecino, que luchaba por huir del descenso a 2ª B, cosa que no pudo evitar y que supuso su defunción.

Al Granada volvió para quedarse tres temporadas más y ser siempre insustituible. Especial mención merece su papel en el buen Granada de Yosu de la 92-93, que con su gran remontada volvió a llenar Los Cármenes como en los ya lejanos tiempos de Primera. En esa temporada el Granada batió el récord de partidos disputados en un solo ejercicio: cincuenta (38 de liga, 6 de copa y 6 de liguilla de ascenso), lo que ocurre es que se quedaron en 48 porque se anularon los dos disputados al Portuense, que se retiró. Pues bien, Álvarez sólo se perdió un encuentro y fue por cumplir el ciclo de cinco tarjetas y entrar limpio en liguilla de ascenso, de modo que Antonio Álvarez es poseedor (en unión de Queco, esa misma temporada) de un record en la historia del Granada, el de ser, con 47 (en realidad 49), el jugador que más partidos de rojiblanco ha jugado en una sola temporada, y eso lo hizo ya con los treinta y ocho cumplidos.

Después de la 94-95, a los cuarenta, se despidió de Granada este futbolista ejemplar, dejando un gratísimo recuerdo y un gran número de amigos, pues tan caballero era dentro como fuera de los terrenos de juego.


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