EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 25 de septiembre de 2008

1992 EL XX TROFEO SE FUE A MARBELLA. PLAY "UFFF"


Una vez concluida la temporada 91-92, que tanta congoja produjo en el aficionado a su comienzo, la siguiente, la 92-93, se inicia con muy distinto signo, el de la tranquilidad. Así, una noticia de pretemporada es la decisión del ayuntamiento de construir un nuevo estadio, en colaboración con la Junta de Andalucía, como parte de las infraestructuras que dejará la celebración del campeonato mundial de esquí del año 95. Otra es que, según su presidente, D. José Aragón, el Granada CF será sociedad anónima deportiva en breve.

Y en lo estrictamente deportivo, el Granada de la 92-93 empieza a configurarse, y el primer fichaje (muy acertado) es el del técnico, Nando Yosu, en su segunda etapa granadinista, porque, como sabemos, ya dirigió al equipo en las trece primeras jornadas de la 84-85, en 2ª A, cuando en una decisión que después se lamentaría, fue despedido por Candi.

Después de los grandísimos apuros que se vivieron hace justo un año, cuando el club estuvo al borde de la desaparición, en el verano de 1992 hay bastante más calma, no obstante, a 31 de julio se deben liquidar quince millones que se deben a jugadores que no continúan en la plantilla: Víctor, Verdejo, Peso, Barrio, Jiménez, Manolo Herrera y Andrés González, que han denunciado sus contratos a la AFE, aunque el último está en estos momentos pleiteando contra el club ante la jurisdicción laboral, ya que fue apartado del equipo porque los servicios médicos del club lo declararon no apto para la práctica del fútbol. Gracias al ayuntamiento se consiguió salir del paso y asegurar un año más la continuidad del club en el grupo IV de 2ª B. A esas bajas se une la de Roberto Valverde, al que incomprensiblemente se le ha dejado escapar y recalar en el magnífico R. Jaén que con Tolo Plaza en el banquillo completará una sensacional temporada.

Como el césped de Los Cármenes ha sido reimplantado, la pretemporada se planifica lejos de la capital. Se hará en la costa, en Motril, utilizando en muchas ocasiones el campo de La Herradura. Y tras unos días en la playa hay traslado a Sierra Nevada. No han pasado tantos años, pero por entonces en toda la provincia de Granada y aparte de Los Cármenes, más los poco futboleros de el estadio de la Juventud y el campus de Fuentenueva, no existían más terrenos de juego con hierba que el de La Herradura y el que tiene un hotel de la Sierra; afortunadamente es ésta una de las pocas cosas que en lo futbolístico y en nuestra tierra han ido a mejor.

El siete de agosto publica Ideal la noticia de que el Granada pretende a los jugadores Toledano, Diego, Marina y Fernando (ninguno llegaría a fichar), y al mismo tiempo anuncia la celebración para los días 24, 25 y 26 de agosto del XX Trofeo Granada, que disputarán los equipos Granada, Marbella y Fez, a pesar de que sonaron otros como Coruña o Cádiz, de primera, o Betis, de segunda. Tras dos ediciones seguidas disputadas a partido único, en ésta se vuelve a la fórmula triangular. Pero, aunque se anuncia el equipo marroquí del Fez, en realidad el rival es el también magrebí FAR. Al igual que ocurrió el año anterior, la copa puesta en juego será alguna de las que tiene en sus vitrinas el club, retocada en los números romanos que señalan el ordinal del trofeo. Y es que, ya se sabe, no está el club para alegrías económicas precisamente.

En su estancia de pretemporada en la costa disputan los nuestros algunos amistosos de signo negativo, como son sendas derrotas en sus visitas a Adra (de 3ª) y a El Ejido (de 2ª B), ambas por 2-0.

El lunes 24 de agosto de 1991 y con la alineación: Notario, Santi, José Manuel, Leo, Álvarez, José Luis, Andrés Pizarro (Criado 87’), Queco (Lalo 71’), Ángel, Hernández (Cortés 58’) y Molina, el Granada derrotó al muy flojo rival marroquí del FAR por un solitario gol que consiguió Hernández y que muchos aficionados se perdieron pues llegó nada más comenzar el choque y después de un balón al área de Pizarro tras cabalgada de Ángel. En las gradas se registró una entrada muy pobre (apenas mil quinientas personas) y lo más positivo fue el espléndido aspecto del remozado césped del coliseo granadinista. El partido fue bastante malo y aburrido, y aunque el Granada dispuso de numerosas oportunidades para golear, ya no hubo más movimiento, evidenciando los rojiblancos su poca pegada, y más ante un rival claramente inferior, por lo que se puede recurrir al tópico titular de que los rojiblancos vencieron sin convencer. Por lo menos pudimos ver a lo nuevos, entre los que destacaron Ángel, que venía del recién ascendido a segunda Marbella, con su rapidez en ataque; y, en defensa, Santi Martínez Ramos, del Alavés, recién aterrizado en la que se iba a convertir en su tierra de adopción; y también ciertos detalles de Andrés Pizarro y las entradas por banda izquierda de Hernández. Más discreto estuvo el llamado a cubrir toda la banda derecha, el ex jerecista Queco. En los penaltis posteriores al choque, Notario detuvo hasta tres de los que lanzaron los forasteros.

De los visitantes poco se puede decir, aparte de que era la tercera vez que un equipo marroquí visitaba nuestra tierra para disputar el trofeo veraniego. En 1979 la selección A de Marruecos compitió contra el Granada, por entonces en 2ª A, y el Málaga, de Primera, y pese a que dio todo un espectáculo goleando a los nuestros, no pudo ganar la copa, que fue para el Málaga después de un accidentado partido contra los rojiblancos que no llegó a terminar por incidentes de público. En 1985, nueva presencia magrebí en el trofeo, pero en este caso era la selección sub 21 y frente a un Granada de 2ª B y el Haladas húngaro, que fue el que se anotó el triunfo final. Tanto en 1979 como en 1985, la presencia en Granada de combinados magrebíes se debía a la mediación de Ben Barek, y en este caso también actuó de mediador el ex granadinista. Se trata del equipo de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, con sede en la capital Rabat, y es un club que cuenta con numerosísimos títulos de liga marroquí y algunos internacionales africanos, pero la realidad es que su nivel balompédico distaba mucho del que era normal en el tercer nivel del fútbol español.


El escaso nivel del FAR determinó que en el segundo choque del XX trofeo, el 25 de agosto de 1992, el Marbella no tuviera ningún problema para endosar a los marroquíes un contundente 3-0. Sin esforzarse demasiado y con la alineación: Leal, Esteban, Morales, Loren, Francis, Txirri, Villa, Prskalo (Jaime 46’ y éste por Olías 67’), Juric (Tilico 46’), Sousa y Chupi, el Marbella no dio opción alguna a los muy endebles marroquíes. El Atlético Marbella comparecía en nuestra tierra después de realizar una extraordinaria campaña en la anterior temporada y conseguir el ascenso a Segunda A. Con Sergio Kresic en el banquillo, se había reforzado bastante bien para su debut en la categoría de plata del fútbol español, destacando varios ex del defenestrado CD Málaga. Su máxima estrella era el brasileño Tilico, jugador que pertenecía al Atlético de Madrid, que lo había fichado después de que en la temporada recién terminada fuera pieza fundamental en la salvación del Cádiz y sus características remontadas finales en estos años noventa, cuando militaba en primera división y cuando después de toda una liga en los puestos de descenso echaba el resto al final para salvarse en la promoción, en este caso frente al Figueras. En esa remontada los goles del brasileño fueron fundamentales, por eso Jesús Gil lo fichó y decidió cederlo al Marbella. Precisamente los goles del brasileño fueron de las pocas cosas salvables de un choque al que no asistieron ni trescientos aficionados. Villa abrió el marcador a la media hora y en la segunda parte Tilico hizo los otros dos goles. La crónica de Ideal de este partido intermedio, que firma Antonio Espina, destaca que el Marbella jugó a medio gas y que los magrebíes no fueron rival en ningún momento, y que el partido fue aburrido, soso y falto de calidad a más no poder. El Atlético Marbella, en éste su debut en Segunda realizó una bastante buena campaña y acabó séptimo clasificado.

Y el 26 de agosto asistimos al tercer y definitivo partido del XX Trofeo Granada. El Granada CF (Notario; Santi, José Manuel, Leo (Juanma 62’), Álvarez, Paquito, Queco, (Onofre 75’), José Luis, Andrés Pizarro, Molina y Ángel) y el At. Marbella (Covelo (Leal 46’); Lozano (Morales 65’), Armando, Loren, Olías, Prskalo (Txirri 46’), Tilico, Chaparro, Juric, Martín (Villa 46’) y Chupi (Aguilar 46’)), ante algo más de tres mil aficionados ofrecieron un partido, por lo menos, entretenido en el que se impusieron los de la Costa del Sol por 1-3, haciéndose así con la copa. La primera parte granadina fue lo mejor. En ella el Granada ofreció sus mejores minutos de toda la pretemporada y pudo haber goleado en numerosas ocasiones, pero una vez más dejó patente su falta de pegada. Abrió el marcador al cuarto de hora el visitante Juric, veterano goleador yugoslavo que Kresic se había llevado a Marbella desde el Burgos, que aprovechó un fallo de Leo. En menos de cinco minutos consiguieron los nuestros el empate por medio de Andrés Pizarro, y de ahí hasta el final de la primera mitad fue mejor el Granada, que mereció ampliar su ventaja. Pero tras el descanso Kresic movió abundantemente el banquillo y las cosas cambiaron por completo, dejando clara la diferencia de categoría entre uno y otro equipo. Así, a los diez minutos de la segunda parte asistimos al segundo gol marbellí. Y fue un gol antológico; el brasileño Tilico (quizás demasiado suelto) paró y bajó un balón en la frontal del área y de magnífico remate en vaselina batió a Notario haciendo un gol que fue largamente aplaudido por la concurrencia. El tercer y definitivo gol marbellí, nuevamente obra de Tilico, llegó faltando poco más de cinco minutos para el final, de un remate desde cerca. Previamente había sido expulsado el granadinista José Luis por doble amarilla. Aparte de lo expuesto, lo único positivo que pudimos extraer los granadinistas fue el debut de un jugador recién fichado, el canario Onofre, que apenas jugó quince minutos pero dejó detalles de calidad.

Así se completaba una pretemporada granadinista caracterizada por los negativos resultados obtenidos por los nuestros. A estas alturas son poquísimos los socios con que cuenta la entidad y se puede decir que los aficionados le han dado claramente la espalda, como se ha visto en el recién terminado trofeo, que ha registrado las más pobres asistencias de sus ya veinte ediciones. Y es que el equipo que se ha armado no convence ni a los más recalcitrantes granadinistas.

Las gradas casi por completo vacías será la tónica del primer cuarto de competición. No se puede esperar otra cosa porque el comienzo de la liga es realmente nefasto: tras disputarse las primeras nueve jornadas de campeonato está el Granada en puestos de descenso, con seis puntos y dos negativos, y de esas nueve jornadas disputadas cinco han sido derrotas, y algunas muy dolorosas, como la de Los Cármenes ante el Estepona en la jornada cinco; y ya más que dolorosas, ulcerantes, son las goleadas de Córdoba (5-1) y (¡esto ya clama al cielo!) de Mensajero (6-1); a cambio, sólo se han conseguido dos victorias mínimas y muy sufridas, ante el San Roque y ante el Portuense.

Con la temporada ya iniciada se produce una nueva incorporación, Lucas, “alter ego” y ex compañero en el Marbella del ya granadinista Ángel, delantero centro que en las primeras jornadas sólo actúa ocasionalmente en los minutos finales de algunos partidos y del que, visto lo visto, se duda mucho que pueda solucionar la falta de pegada que el equipo sigue acusando. Pero en la jornada siete se reincorpora al club el canario Andrés González, tras ganar el pleito laboral que sostenía con el club; con él en la punta de ataque, pues Yosu enseguida le otorga la titularidad, el equipo gana muchísimos enteros y parece aparcada esa falta de “punch” que tanto se ha evidenciado.



La temporada 92-93, que parecía que iba a ser de sufrimiento y de juego ramplón se convierte desde la jornada diez en todo lo contrario. En Los Cármenes el Granada golea al Écija (4-1) y a partir de este momento inicia una racha de diecinueve jornadas seguidas (de las cuales catorce son victorias) sin conocer la derrota, toda una vuelta de calendario pues ya no perderán los nuestros hasta precisamente el partido de vuelta en Écija. Lo que parecía un conjunto endeble y perdedor en la jornada diez, se ha convertido en la veintinueve en un Granada colocado entre los cuatro primeros puestos que llevan a la liguilla de ascenso y con once positivos en su casillero. Sólo perderán los rojiblancos tres encuentros más hasta completar el calendario.

Aquel Granada de Yosu era realmente un magnífico equipo para la categoría. Destacaba la solidez defensiva que aportaba el trío Santi-Álvarez-José Manuel, más Notario, que con veinte años se había convertido ya en un gran portero, y que consiguió mantener su puerta a cero durante nueve jornadas consecutivas. La toma de confianza de la retaguardia granadinista fue fundamental para la buena temporada que vivimos: valga el dato de que de los treinta y cuatro goles que se encajaron en toda la liga, dieciocho, o sea, más de la mitad, se recibieron en las primeras nueve jornadas. Si la cobertura granadinista era sobresaliente, no menos lo era el mediocampo, con el gallego José Luis y la mejor versión que hemos visto de Molina (Chori), ambos surtiendo de buenos balones con los que sacar partido a la rapidez y verticalidad de ese buen futbolista que fue Ángel; y todo completado con el poder rematador de Andrés González en punta. Un gran Granada para la categoría que para nuestra alegría acabó tercero y se clasificó para disputar la primera de las liguillas de ascenso con las que hasta el momento se ha intentado -sin resultado- el salto a la categoría de plata.

En el desarrollo del calendario de la buena temporada que fue la 92-93 asistimos a determinados momentos que son dignos de recordar. Como en la jornada dieciséis, con la victoria en Los Cármenes sobre el hasta ese momento invicto líder, el Jerez. Especial recuerdo tiene un servidor de aquel evento: cuando ya en tiempo añadido y entre las improvisadas hogueras de papeles de periódicos abandonados pudimos ver cómo Lucas acertaba a meter la oreja (o la nariz, o el flequillo, o...) a aquel centro de Hernández, casi a la desesperada, y lograba darle al balón justo el impulso que necesitaba para burlar al meta jerecista y convertirse en el gol de la victoria, un orgasmo colectivo y superlativo de los aproximadamente cinco mil que allí estábamos recorrió los escalones de cemento del viejo estadio; fue uno de esos goles que, no desde luego por su valor estético sino más bien por el momento en que ocurrió y lo que suponía, llenó de inmensa satisfacción a la parroquia. Con esa sola acción consiguió Lucas Cazorla meterse en el bolsillo a una afición que a partir de entonces iba a rendirle pleitesía e incluso iba a corear su nombre en no pocas ocasiones, reclamando su presencia sobre el verde. Amor casi a primera vista se llama eso.

Como el equipo iba de bien en mejor (si así se dice) el efecto inmediato es que la parroquia volvía a acudir a Los Cármenes, y de las asistencias paupérrimas características de las primeras jornadas habíamos pasado a unas gradas cada vez más pobladas, incluso tenía uno la posibilidad de volver a saludar a viejos amigos hacía bastante tiempo ya desenganchados de este veneno que es el hinchismo. Y en ese sentido, qué decir del partido de la jornada veintiocho, justo la última de la racha de diecinueve partidos sin perder, cuando Los Cármenes volvió a registrar una entrada casi de los tiempos de primera división; aquella tarde lluviosa, con la visita de otro histórico venido a menos, el Las Palmas, volvió el Granada CF a ser noticia nacional y a la vez supuso para las maltrechas arcas rojiblancas una buena inyección. Aunque el partido no fue gran cosa desde el punto de vista futbolístico y acabó en empate sin goles, para esas alturas de la liga no importó demasiado porque ya estaba nuestro equipo afianzado entre los cuatro primeros y caminaba firme hacia la liguilla de ascenso.

La temporada acabó con goleada en la jornada treinta y ocho al Linense por 5-1 y el Granada clasificado en tercer lugar, con 51+13, que se quedaron en 48+12 al ser anulados todos los resultados del Portuense, que se retiró de la competición cuando faltaban sólo dos partidos para el final. Pero antes de llegar a la última jornada y con vistas a la disputa de la liguilla, la directiva de José Aragón había reforzado el equipo con nuevas incorporaciones: Quique Medina, defensa central canario que venía de ser titular en el Tenerife, de Primera; Granero, centrocampista valenciano que jugó sólo algunos partidos incompletos y que fue baja antes de disputar la liguilla de ascenso; Joaquín, extremo derecho que venía del Oviedo; y Aragón, delantero cedido del Cádiz, de Primera.

La liguilla de ascenso emparejó al Granada con los equipos Baracaldo, Murcia y Getafe. En la primera jornada arrancaron los nuestros un esperanzador empate a cero en el baracaldés Lasesarre. Pero en la segunda jornada, en un mal partido fuimos a perder en Los Cármenes ante el Murcia (0-1) de esa forma tan frustrante que se ha repetido ya unas cuantas veces, con lanzamiento de penalti a las nubes por parte de Andrés González en el tiempo añadido que nos alejó de un empate que hubiera supuesto seguir vivos. Al siguiente envite, en La Condomina, en la primera parte parecía que no todo estaba perdido, después de que el Granada se adelantara con gol de Padial; pero en la segunda mitad los pimentoneros le dieron la vuelta al resultado y encajamos una nueva derrota (2-1). Ya casi no quedaba nada que hacer como no fuera ganar los tres partidos que quedaban y esperar que los otros fallaran. Pero nada de eso, al contrario, en la jornada cuarta, en un Los Cármenes inexplicablemente inundado (al parecer la persona encargada de su riego olvidó cerrar la manguera) el Granada hizo un gran ridículo y fue clarísimamente superado por el Baracaldo que le endosó un contundente 1-4. Ahora sí que no había ya nada que hacer. Sólo quedaba el trámite del doble enfrentamiento con el Getafe, muy lejos entonces de sus último triunfos; en la ida en campo madrileño nuevo empate a cero; y en la vuelta, y ante una escasísima concurrencia, consiguió el Granada la única victoria de los seis partidos de liguilla, 2-0, con goles de Ángel y Padial, que no sirvió para impedir que los nuestros quedaran últimos clasificados de los cuatro equipos que lucharon por el ascenso, el cual fue para el Murcia.

Así finalizaba una temporada que, si no fue redonda puesto que faltó la guinda del ascenso, se puede decir de ella que en líneas generales fue buena, incluso bastante buena porque se terminó con la dinámica de los últimos años, caracterizados por el cada vez más claro divorcio de la afición con su equipo. Lo que empezó francamente mal después cambió radicalmente de decoración y nos permitió volver a ilusionarnos con los rojiblancos. El resultado final fue frustrante (que ya por entonces, como ahora, se daba la sinrazón de que sea más fácil subir a Primera que a Segunda), pero es mejor quedarse con las varias cosas positivas que nos dejó la 92-93.

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