EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 3 de octubre de 2008

EL DEBUT




Forman en la foto, de izquierda a derecha, de pie: Marín, Maside, Floro, Bonet, César, Cholín y Liz; y agachados: González, Sierra, Trompi y Millán. El escenario es Los Cármenes y la fecha el 28 de septiembre de 1941. Es, no hace falta decirlo, una foto histórica, porque es la del debut como primerdivisionista del club rojiblanco. Acaba de cumplir los diez años de existencia la entidad (que en realidad son siete) y, casi a ascenso por año, ya lo tenemos encaramado entre la élite del fútbol español.

Es una tarde de estrenos: el del club como equipo de máxima categoría, el del campo de Los Cármenes como recinto de primera, el de varios de los jugadores que posan en la foto como futbolistas de primer nivel; y estreno-estreno, no se puede decir que lo sean, pero casi: el de los colores rojiblancos y el del mismo nombre de la entidad, hasta el punto de que en muchos medios informativos nacionales todavía se nombra a los nuestros como Recreativo de Granada y se alude a ellos como los blanquiazules.

También se estrena el otoño, por lo que esta tarde de finales de septiembre de 1941 se presenta desapacible, con viento y con cielo encapotado. Es un típico día de la Virgen. Al terminar el partido gran parte del público que abarrota las gradas del estadio de la carretera de Jaén tiene una cita en las calles del centro para ver la procesión de la patrona. A miles de kilómetros de la calma provinciana está a punto de producirse otro estreno, el bautizo de fuego en el cerco de Leningrado de la Einheit spanischer Freiwilliger o División Azul. Aunque se vivan tiempos de escaseces de todo lo más necesario pero de excesos de sangres, al menos en Granada durante cuatro inolvidables años los futboleros van a disfrutar manjares balompédicos de primera.

Quiso el destino que en la primera etapa en división de honor del Granada CF el estreno y la despedida fueran ante el mismo rival, el Celta de Vigo. El equipo gallego, en su tercera temporada en primera, es un club que está en una de sus mejores épocas, sólo superada por recientes temporadas en las que consiguió clasificarse para competiciones internacionales. Y esta tarde de debut granadinista entre los grandes dejará clara la diferencia entre un club rodado y otro bisoño. Así, las crónicas de este Granada-Celta coinciden en que los visitantes fueron mejores y que sólo les faltó fortuna para hacerse con los dos puntos. Se adelantaron los celtiñas faltando poco para el descanso en remate desde cerca de su ariete Del Pino, en una jugada en la que parece que el guardameta Floro no estuvo fino. Y marcó para los rojiblancos “el pelucas”, como sería conocido después, cuando se convirtió en figura del fútbol nacional, tilular del Barcelona y de la selección, César Rodríguez, de cabezazo a la salida de un córner lanzado por el extremo izquierdo Camilo Liz en el minuto 69. De esta forma hacía César, cedido del Barcelona, el primero de los veintitrés goles (tres más en Copa) que le harían quedar segundo en la lista de máximos realizadores esta liga. Era el del definitivo empate a uno y el primero de los goles rojiblancos de la historia de la militancia del club en Primera División.

En el banquillo, con su inseparable puro, dirigía a los nuestros por primera vez Paco Bru, el primer seleccionador español de la historia y el que llevó a nuestra selección a conseguir la medalla de plata en la Olimpiada de Amberes, en 1920, cuando nació el mito de la furia española. La presidencia la ocupaba Ricardo Martín Campos.

El fútbol español de la época, anterior a la WM, es decir, de bastantes menos precauciones defensivas, propiciaba en no pocas ocasiones tanteadores amplios. En esta temporada consiguió el Granada (Entrala dixit) el mejor promedio de goles de sus diecisiete temporadas en primera: en 32 partidos (veintiséis de liga y seis de copa) consiguió 78 goles, casi dos y medio por partido. Hasta en siete ocasiones pudieron salir los aficionados de Los Cármenes eufóricos después de ver a su equipo golear: al Coruña (4-1), al Oviedo (8-0), al Hércules (7-2), estos tres de forma consecutiva; ¡al Barcelona! (6-0), al Castellón (7-3, con seis goles de César y arbitraje de Escartín) y al Español (4-0), además de un 1-4 a domicilio, en Riazor. Esto en liga. Además, en copa hubo también un Málaga 2 Granada 4 y un Granada 4 Oviedo 0. A cambio también tuvimos que sufrir las derrotas de Madrid (5-2), Barcelona (4-0), y Valencia (5-0), en liga, más otro 5-0 también en Valencia (que fue campeón) en copa. No está nada mal para un modesto debutante.

Floro; Millán, González; Maside, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, Cholín, César y Liz; ésa es la primera alineación granadinista en división de honor por orden de puestos sobre el terreno de juego, que no de dorsales, ya que hasta al menos seis años después no empezarán a utilizarse. En esta alineación sólo eran nuevos el extremo derecho muy veterano Marín y el medio Sierra, ambos habían jugado en el R. Madrid y dieron un excelente resultado. César ya había debutado en los partidos de liguilla de ascenso la temporada anterior. Andando las jornadas se verá esta alineación retocada en algunos puestos: en la portería el húngaro Alberty sustituirá a Floro (sólo media liga); en la media Sosa será el relevo de Maside; y en la delantera Bachiller hará lo propio con Cholín. Así tenemos el once titular de la 41-42, once de oro y clásico entre los clásicos rojiblancos: Alberty (o Floro); Millán, González; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, César, Bachiller y Liz; un once de lujo que completó una buena temporada y aseguró la permanencia.

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