EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



domingo, 19 de marzo de 2017

PREPARANDO EL DEBUT



Paco Bru entrenador para el debut primerdivisionista
Estando cercano el final de temporada 40-41, el Granada cerró el fichaje del técnico que se encargaría de la dirección deportiva en la temporada del debut en Primera División. Se trataba de Paco Bru, un entrenador muy experimentado que las dos últimas temporadas dirigió al Real Madrid y antes a un sinfín de equipos. Francisco Bru Sanz es un nombre ilustre del fútbol español y toda una leyenda porque fue el primer seleccionador de España de la historia, el que preparó al equipo nacional en la Olimpiada de Amberes, en 1920, donde consiguió una más que honrosa medalla de plata, cuando nació el mito de la Furia Española.  También fue seleccionador de Cuba y de Perú, selección ésta a la que dirigió en 1930, en el primer Mundial. Pero antes que entrenador había sido futbolista en las primeras décadas del siglo XX, en los tiempos heroicos en que el balompié era por completo amateur, cuando antes de cada partido los futbolistas muchas veces tenían que acarrear los palos de las porterías y limpiar de piedras el terreno para después marcar las líneas. Era un defensa que pasó por las filas del Barcelona y del Español, y tras retirarse fue árbitro. También es tenido por el descubridor de Ricardo Zamora, a quien llevó a la internacionalidad en Amberes cuando apenas contaba con 20 años.
Además de todas esas cosas fue también federativo, directivo, periodista, entrenador de un incipiente fútbol femenino, y otras muchas más cosas que se cuentan en un libro autobiográfico titulado “La rocambolesca historia de Paco Bru”, volumen muy rico en anécdotas de todo tipo, como una bien sabrosa en la que se retrata ejerciendo de forzudo de circo y experto en jiu-jitsu especializado en retar al público a salir a escena e intentar vencerle, o como otra que nos lo pinta ejerciendo de trencilla futbolero que en su primer partido lleva entre sus ropas un revólver para evitar contingencias.
Bru ha fichado por el Granada por dos temporadas a razón de 25.000 y 1.500 ptas de sueldo mensual, y será simultáneamente entrenador y secretario técnico.  

Paco Bru, un entrenador experimentado para el debut primerdivisionista
     
                                 
Rafael Vidal Castillo
                Vidal, el veterano portero fichado a principio de la temporada anterior, apenas jugó en el Granada, Floro le cerró el paso a la titularidad, por lo que sólo disputó dos partidos oficiales y varios amistosos. En uno de éstos hubo de ser sustituido al desvanecerse en pleno partido; el pobre estaba literalmente desmayado (esmayao en granaíno castizo), es decir, hambriento, famélico, sufriendo lo que en aquellos negros años de la primera posguerra era una horrible epidemia que azotaba a toda la población. A pesar de que actuó cuatro temporadas en el  Madrid de antes de la guerra, con el que ganó la primera de las ligas conquistadas por el club merengue, Rafael Vidal Castillo no hizo nunca mucho dinero como profesional del balón. Tampoco por entonces se ganaba lo que poco después fue normal.
                Así, en el verano de 1941, al recibir la baja del Granada, decidió seguir de portero en nuestra ciudad, aunque ahora de plantón, del recién construido cine Aliatar, donde solicitó empleo, según la sección Chismorreos, del diario Ideal. Pero al cine Aliatar le faltaba todavía un año para empezar a funcionar (verano de 1942). De todas maneras pronto encontró colocación y se marchó como entrenador a la Olímpica Jiennense, de Regional, donde fichó por 5.000 ptas. y ¡un almuerzo!               

            Rafael Vidal Castillo


Los Cármenes remozado
                El ascenso a Primera División plantea la necesidad de remozar el estadio de Los Cármenes. Lo primero es levantar por completo el césped y resembrarlo, nivelando de paso el terreno y acabando con los numerosos hoyos que presenta. Al mismo tiempo, se va a proceder a alejar algo el rectángulo de las gradas, dejando un espacio (al que se denomina “pista”) alrededor de todo el verde «para que los futbolistas hagan piernas», informa Patria, y en la explanada entre la entrada principal y las gradas se quiere construir un jardincillo y un semillero que sirva para cubrir las calvas que se vayan produciendo. Otra reforma que se acomete es la de tapar, mediante una puerta metálica que hará de trampilla, la boca de salida al terreno desde los vestuarios, recinto que también se va a mejorar considerablemente así como la enfermería. Otra es que las filas de tribuna serán numeradas (será la única grada del campo numerada), y los socios protectores, o sea, los que abonan de una sola vez el importe de sus abonos, podrán escoger sitio. También se crearán diez palcos en la fila superior de tribuna. Por último, se pretende que todas las gradas del estadio sean por entero de cemento, cosa que, si da tiempo a hacerse, convertirá a Los Cármenes en uno de los pocos campos de España con todas sus gradas cementadas.
                Menos esta última mejora, estuvieron terminadas todas las obras a tiempo, y cuando esto ocurre y según informa la prensa, Los Cármenes cuenta con un terreno de juego de 100 por 67, separado de las gradas por una pista de atletismo (así se le llama en la prensa pero en realidad es un espacio de tierra de unos tres metros de ancho). El aforo del estadio es de 10.500 espectadores, sin que se aclare cuántas son localidades de asiento y cuántas de pie.

Obras de resiembra y reforma en Los Cármenes


Fichajes y renovaciones
                Las nuevas incorporaciones empiezan a producirse a mediados del mes de julio. Los dos primeros se los trae Paco Bru directamente del Real Madrid y su fichaje fue un gran acierto en los dos casos a pesar de la gran veteranía del primero. Son el extremo derecho Marín (35 años) y el medio Sierra (22); ambos darán un excelente resultado ésta y las siguientes cinco y siete temporadas respectivamente, y jugarán de rojiblanco más de cien partidos.
                Poco después ficha Alejandro, defensa izquierdo también muy veterano (35), que en los partidos del Corpus pasado, hace un mes, jugó el primer partido con el Barcelona y el segundo con el Granada, pero que la mayor parte de su carrera transcurrió en el At. Madrid (At. Aviación tras la guerra); será titular media temporada en detrimento de González. Alejandro y Marín, mucho más el primero que el segundo, además de su veteranía tienen también en común que ambos suelen tapar sus vergüenzas alopécicas recurriendo a la racial boina.
Después ficha el joven portero catalán Martí, que viene del Mataró. A mediados de agosto vuelve César, nuevamente cedido del Barcelona. La última incorporación es la de Muñoz, extremo izquierdo que apenas jugó.
                De los titulares del ascenso, excepto Pirulo Guijarro todos renovaron, pero Millán, Sosa, Bachiller y Benítez, con ofertas de otros equipos, pusieron algunos problemas. Es de destacar el gesto de Cholín que desde su casa en Tolosa mandó firmado su contrato de renovación en blanco, esto es, sin exigir nada en concreto y fiándose de la cantidad que la directiva acordara asignarle. Por otra parte, el mago Gaspar Rubio, después de un año militando en el Murcia, con el que ha descendido a Segunda, se ha ofrecido, pero no le han hecho caso alguno.

Nuevos fichajes, Alejandro y Marín, que tienen en común su veteranía y el uso de boinilla


Trompi se motoriza
                El 21 de agosto, poco más de un mes antes de que empiece la liga, dan comienzo los entrenamientos. Como no puede pisarse el césped de Los Cármenes, recién plantado, tienen lugar en el hipódromo de Armilla.
                A la llegada de los futbolistas la prensa cuenta cosas graciosas sobre cómo han pasado las vacaciones. Así por ejemplo, Floro (a quienes sus compañeros llaman Lili) ha estado en su Madrid vendiendo pescado en el mercado. Por su parte,  Trompi, ha invertido parte de sus ganancias en agenciarse un Auto Acedo, también llamado ciclomóvil o autociclo. Se trata de un minúsculo coche que se mueve con tracción mixta, es decir, con gasolina y con sangre (a pedales), y que apenas alcanza los 30 por hora siempre que circule por llano o cuesta abajo porque la menor rampa obliga a ayudar al motorcillo de 2,2 caballos con tracción humana. Digno sería de ver el pequeño Trompi pedaleando en su cochecillo avenida del Doctor Olóriz arriba camino de Los Cármenes, aunque es seguro que no llegó a participar  en la primera vuelta a España en autociclo, que empezó a disputarse en este mismo verano de 1941 e ignoramos si llegó a alcanzar una segunda edición.
                No cabe duda, eran otros tiempos muy distintos. Un futbolista pluriempleado y otro con un haiga de juguete. En los primeros cuarenta casi ningún profesional futbolero tenía coche propio. Hoy cualquier futbolista, no hace falta que juegue en un grande o sea un superclase, ni siquiera es preciso que pertenezca a un primera, gana lo suficiente como para tener un Ferrrari o similar y puede retirarse sin tener ya nunca más que dar palo al agua.

 Un Auto Acedo como el de la foto se ha agenciado Trompi

Cuotas de socios protectores
                A partir de esta temporada y durante muchas más la sede social del club está en calle Recogidas número 4, en un bajo. Los socios protectores pagarán por toda la temporada: 600 los de palco, 250 los de tribuna y 150 los de preferencia, pero el club ha establecido la restricción de que no más de 300 sean socios protectores, según acuerdo en junta de 5 de julio de 1941.
                Hay que recordar que lo que hoy es la norma, el pago de abonos por una temporada, de una vez y por todo el periodo, para adquirir la condición de socio, por entonces era la excepción ya que el grueso de la masa social lo integraban los socios de número, con pago de cuotas mensuales. A falta de otra figura más específica en la que encuadrar a los pagadores de una sola vez, se les incluyó en el apartado de los socios protectores, una figura excepcional que, en las primeras redacciones de los estatutos del club, para adquirir tal condición habían de ser designados expresamente por la directiva y no tenían voz ni voto en las asambleas.

De vareta en Sevilla
Sólo dos amistosos de pretemporada disputó el Granada, y ambos lejos de Los Cármenes por estar el estadio sometido a trabajos de resiembra y remozamiento. El primero fue a los pocos días de comenzar los entrenamientos, finales de agosto, en el campo de Peñamefécit, sede de la Olímpica Jiennense de Vidal, a la que derrotó 1-4, un recinto con importancia en la historia de nuestro equipo porque en ese terreno jugó el primer partido oficial de toda su historia, derrotando al Deportivo Giennense 1-2 en la primera jornada de aquella corta liga de 3ª Regional, grupo Granada-Jaén, el 6 de diciembre de 1931.
 El otro, a mediados de septiembre frente al Betis, de Segunda División, en el campo de la Exposición. El Granada perdió 4-3 (los tres goles de César), pero fue aquella una accidentada excursión ya que casi todos, con el míster Paco Bru a la cabeza, sufrieron los efectos de una salmonelosis, al parecer por la cena de la noche anterior al encuentro, que dejó bastante mermadas las fuerzas de los rojiblancos e impidió la alineación de varios titulares. Trompi sí jugó, pero a los diez minutos tuvo que salir pitando camino de los vestuarios y casi sin tiempo para llegar a las letrinas. Liz no jugó, pero fue porque en esos momentos se casaba en Cádiz.

Maolico Hincha de vuelta a los entrenamientos

Una ejecución
                En la cárcel y en las tapias del cementerio de San José seguía habiendo ejecuciones de opositores al régimen de Franco casi a diario, a pesar de los más de dos años transcurridos desde el final de la Guerra Civil, aunque normalmente la prensa no informaba del cumplimiento de penas capitales. Pero el 3 de julio de 1941 los diarios granadinos sí que dan cuenta de la ejecución en la prisión provincial la madrugada anterior de Guillermo Toscano Rodríguez, minero anarquista onubense que durante la guerra había pertenecido a la famosa Columna Maroto y que fue detenido en Baza en 1939. Y es que este Toscano no era uno más, sino que el 20 de noviembre de 1936 fue el  jefe del pelotón de fusilamiento y el que dio el tiro de gracia a José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia en la cárcel de Alicante, informa la escueta nota de Ideal.   

 Guillermo Toscano Rodríguez


Triunfalismo pro eje
                Simultáneamente a los fichajes y renovaciones del Granada CF, a  mediados de julio salían los primeros voluntarios granadinos camino de Madrid, de donde partirían hacia el frente ruso integrados en la Einheit spanischer Freiwilliger, más conocida como División Azul. En estos momentos la Blitzkrieg ha dejado en manos alemanas media  Europa, y el III Reich expande sus objetivos hacia las estepas rusas. La prensa refleja los continuos agasajos que los voluntarios españoles reciben allá por donde pasan. Se diría que su viaje a tierras rusas no es otra cosa que una gira turística.
Al mismo tiempo es posible leer a diario informaciones que presentan la aventura rusa de la Wehrmacht como un paseo militar y se cargan las tintas en lo pésimamente mal que se vive en la Unión Soviética y lo arcaico que es todo en ese rincón del mundo desde que allí manda el comunismo, y ya se celebra con entusiasmo y por adelantado el triunfo nazi y la merecida destrucción de los bolcheviques. Toda esa información bien adobada de comentarios minusvalorando o directamente ridiculizando al pueblo judío, como el artículo que aparece en Ideal de 30 de julio de 1941 y que firma “L. de V.” (Luis de Vicente), que comienza tal que así: «La raza judía ha de afrontar inexorablemente el fallo [sic] que le asignó el Destino de arrastrar su existencia metalizada por el mundo sin más Patria que sus misteriosos baúles cargados de oro y sin más horizonte de cobijo que una temporada en cada país de la Tierra.»

      Varios chistes de Miranda aparecidos todos en Ideal de julio de 1941 sobre la paliza que van a recibir los rusos y sobre la risa que dan los judíos y su avaricia

En la prensa, no sólo en la granadina sino en la de toda España, está abierta la veda y hay un auténtico pogromo de papel contra el judío. Ahí va otro ejemplo, también de Ideal, que da la noticia de que por Sevilla ha pasado un grupo de unos doscientos judíos de poderío económico, huidos de Centroeuropa y de Francia ante el avance alemán, que esperan embarcar para América, y la encabeza con el titular: «Duermen con la americana y llevan cosidas las carteras a la ropa interior», y en el cuerpo del suelto cuenta que un grupo de ellos alquilaron un coche de caballos para darse un paseo, y que al ir a pagar, el cochero no podía devolverles por falta de cambio los setenta céntimos que sobraban, ante lo cual volvieron a ocupar el coche para que éste completara el recorrido hasta donde alcanzara. A continuación viene el relato de otros singulares sucedidos en el tiempo que duró su estancia a la vera de la Giralda, todos ellos de similar jaez (parece más una tira de chistes malos actuales sobre catalanes).  
                Estaba claro quién iba ganando la guerra en esos momentos. En años posteriores, conforme vayan llegando los descalabros alemanes se irán suavizando bastante esos tonos triunfalistas pro Eje.

Un secuestro
La censura impedía que la población quedara informada de según qué cosas que podían distorsionar la imagen de plácida calma que se quería transmitir, y también para a la vez evitar dar publicidad a quienes se combatía. Quizás por esa razón nada contienen los diarios granadinos de agosto de 1941 acerca del secuestro llevado a cabo por la partida de los hermanos Quero en la persona del coronel de intendencia ya retirado Eduardo Entrala Ríos, abuelo del maestro de historiadores granadinistas José Luis Entrala.
                Copiamos el siguiente pasaje del libro “Todo sobre los Entrala”, escrito por el propio José Luis Entrala, sólo existente en edición digital y circulación exclusiva entre los miembros de la muy numerosa familia Entrala, extendida por los cinco continentes del globo terráqueo.
«Durante el verano de 1941, estando Eduardo Entrala ya retirado de la vida militar, fue secuestrado por los célebres bandidos granadinos los hermanos Quero tras asaltar su coche en el paseo de la Bomba. Entregaron al chófer un mensaje donde solicitaban medio millón de pesetas por el rescate, que debía depositarse en un lugar apartado de la Alhambra. Yo tenía entonces 7 años, estaba con mis padres y hermanos veraneando en Lanjarón y la verdad que no me enteré muy bien.» […] «Por eso al día siguiente seguía sin enterarme y estaba muy excitado ante la perspectiva del viaje de vuelta de Lanjarón acompañados por dos guardias civiles que iban sentados en los trasportines de los taxis con su impresionante fusil agarrado con las dos manos. Hablando en términos de fines del siglo XX, se puede decir que yo "flipaba" con el viaje. Las autoridades decidieron, con la conformidad de mi padre en su calidad de hijo mayor del secuestrado, el modus operandi a seguir. Era una jugada muy fuerte y estuvo a punto de costar la vida de mi abuelo. La Guardia Civil decidió que la persona encargada de llevar el dinero, que era el propio chófer de Eduardo Entrala Ríos, llevara un grueso paquete lleno de recortes de periódico en lugar del medio millón pedido. Guardias civiles y policías se situaron escondidos en los alrededores a la espera de que los secuestradores aparecieran en la Alhambra.     

Eduardo Entrala Ríos, abuelo de José Luis Entrala Fernández, secuestrado por la partida de los Quero          
                              
»Todo funcionó mal porque alguien disparó antes de tiempo y los captores se dieron a la fuga sin recoger el paquete. Quizás como castigo, o por el apresuramiento de la huida, los Quero y compañía se largaron dejando a mi abuelo atado y amordazado en una cueva cercana a la carretera de la Sierra. Allí fue casualmente encontrado, tras largas horas de intensa búsqueda, gracias a que pudo llamar la atención de quienes oía hablar en las cercanías haciendo ruido al mover las piedras que tenía a sus pies. El frío pasado, la tensión y sus muchos años debilitaron la salud, hasta entonces muy buena, de Eduardo Entrala Ríos que falleció el 20 de mayo de 1945, a los 86 años. Fue el primer cadáver que vi en directo y me causó una enorme impresión al verlo amortajado con el hábito marrón de franciscano según había ordenado en su testamento. Con su barba blanca me recordó a Fray Leopoldo de Alpandeire al que yo abría muchas veces la puerta de mi casa cuando venía a pedir limosna.»