EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



sábado, 12 de febrero de 2011

DÍAZ VS FLORO



Granada 1 Albacete 0
8 de octubre de 1989
Estadio Los Cármenes, unos diez mil espectadores en tarde soleada y de agradable temperatura. Partido correspondiente a la sexta jornada del grupo III de Segunda B 1989-90
Granada CF: Torrano, Rosa, Osa, Cristóbal (Pardina), José Manuel, Mediavilla, Manolo, Víctor (Julio), Merayo, Píriz y Miguel Ángel
Albacete B: Rodri, Coco (Sancho), Menéndez, Monfi, Quique, Catali, Manolo, Chesa (Cabrero), Antonio, Patri y Corbalán
Árbitro: Olmos González, murciano. Vieron la tarjeta amarilla Cristóbal y Manolo Agujetas por el Granada, y Menéndez y Chesa por el Albacete
Gol: 1-0, min. 51, Merayo de penalti
Después de la horrible 88-89, en la que se pudo salvar la categoría de 2ª B con muchísimo sufrimiento y muy al final –y con alguna “cosita” marbellí-, el presidente de facto, José Antonio Murado (el oficial seguía siendo Alfonso Suárez), pensó en planificar bien y con tiempo la parte deportiva y lo primero que hizo fue contratar a un técnico solvente. Tras dudar entre Benito Floro y José Enrique Díaz se decidió finalmente por el segundo y en sus manos dejó la confección de la plantilla. Así para la 89-90 el Granada lo componían los pocos que servían de la temporada anterior más los quince avalados por Díaz, la mayoría no muy conocidos pero de excelente rendimiento, que dieron un aire completamente distinto al equipo.
Con la intervención directa del nuevo técnico el resultado fue el de un magnífico conjunto para la tercera categoría. Cuando se juega este partido la liga no ha hecho más que empezar y todavía no ha dado el equipo la medida exacta de sus posibilidades al no estar aún plenamente rodado. No obstante, el Granada marcha bien clasificado, sexto, y de cinco sólo ha perdido un partido, justo el de una semana antes en Mérida. Por su parte, el rival, el Albacete, justamente en esos momentos está empezando a escribir las mejores páginas de toda su historia, es el queso mecánico en agraz. Ya en esta visita a Granada marchaba líder del grupo tercero de 2ª B merced a que sus cinco partidos los había traducido en otras tantas victorias. Con Benito Floro (el desechado por Murado) y con un equipo sin grandes individualidades pero muy bien conjuntado, se mantuvo toda la temporada en la primera posición, la única que daba el ascenso, y con el mismo impulso y prácticamente los mismos jugadores se coló en Primera en sólo dos años y se convirtió por derecho en “el Queso Mecánico”, que en la temporada de su debut en máxima categoría alcanzó su mejor clasificación histórica, al acabar séptimo.
Esas cualidades de equipo bien dirigido, compacto y de fútbol eficiente, las dejó acreditadas aquella tarde de octubre en Granada, en un partido del que se puede decir que pudo ganarlo cualquiera de los dos contendientes pero que acabó ganándolo nuestro Granada gracias a un penalti cometido sobre el centrocampista Rosa, que actuó de improvisado lateral al estar lesionado Kike y no totalmente repuesto Julio. La jugada llegaba a poco de iniciarse la segunda parte, y la señalización de los once metros por el murciano Olmos fue muy protestada por los manchegos. Merayo disparó ajustado al poste y el guardameta Rodri llegó a detener el lanzamiento pero no pudo evitar que el balón acabara dentro de su portería. Antes de esta acción, el propio Merayo había estrellado un centro-chut en el larguero albaceteño y los forasteros, en una de sus jugadas ensayadas, habían dispuesto de una ocasión muy clara saldada con disparo de Manolo al lateral de la red.
A raíz del gol el Granada dio un paso atrás y la iniciativa la tomaron los manchegos, acreditando su gran calidad. Faltando menos de diez minutos el árbitro interpretó como voluntaria una mano de Osa dentro del área y señaló penalti a favor del Albacete que lanzado por Manolo fue rechazado en gran intervención por Torrano. Y ya en el último minuto del partido, entre grandes protestas manchegas, el árbitro anuló un gol visitante por fuera de juego de Antonio. Estos emocionantes minutos finales y la agónica victoria granadinista hicieron que la hinchada saliera muy contenta. Con los dos puntos obtenidos el Granada subía a la tercera posición de la tabla.
Nuestro equipo tras la victoria ante el líder volvió a ser derrotado en la siguiente salida, en Jaén, pero encadenó a continuación una sensacional racha de quince partidos seguidos sin perder, de los que once fueron victorias. Sin embargo no fue suficiente para hacerse con la primera plaza porque el Albacete no aflojaba y como segundo permaneció el Granada muchas jornadas, aunque sin perder de vista al líder. La segunda vuelta del campeonato empezó bien para los nuestros pero la lesión de Gilberto en el campo del Salud, inutilizado para el resto de la temporada, dejó al equipo desarmado. La derrota en Albacete nos distanció a siete puntos de éste y cambió por completo al Granada provocando la relajación de los futbolistas, que si en la primera mitad de la liga encadenaron quince partidos sin perder, en esta segunda vuelta tuvieron otra larga racha, pero ahora sin ganar (nada menos que trece partidos), que alejaron toda posibilidad de ascenso y le costaron el puesto a José Enrique Díaz, despedido tres jornadas antes de concluir la liga y sustituido por José Luis Garre, que remató la temporada dejando al Granada quinto.
De todas las plantillas granadinistas en su larga travesía por el tercer nivel del fútbol español la de la 89-90 era una de las mejores. Sin embargo no alcanzó triunfo alguno y la cosa fue a acabar de mala manera. Sin duda en esto influyó bastante el hecho de que todavía no se hubiera instaurado (se haría la temporada siguiente) la liguilla de ascenso a jugar por los cuatro primeros. Pero (también es mala suerte) la gran “culpa” la tuvo el tropezar precisamente este año con el mejor Albacete, que puso la quinta a las primeras de cambio y supo aguantar hasta el final sin resentirse para pronto inscribir por primera vez su nombre entre los grandes.

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