EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 9 de noviembre de 2010

CARTAGENA Y LOS SUCESOS




El último rival rojiblanco, el que ha puesto fin a la racha de siete sin perder, es el segundo más joven de la categoría, sólo superado por el filial villarrealense. Pero a pesar de su corta vida hay hasta tres antecedentes de visitas granadinistas al estadio Cartagonova, hermano gemelo del Mini Estadi del filial barcelonista. En esas tres visitas el Granada sólo pudo cosechar dos empates y una derrota. Esa otra derrota en este mismo escenario llegó para el Granada en la 2006-07 y tuvo la particularidad de que el único gol se puede decir que fue a pase del árbitro, pero dolió tanto que le costó el puesto a Josip Visjnic.


En Cartagena pasó algo muy parecido a lo que podía haber ocurrido en Granada. En 1995 el club de esa ciudad, el de toda la vida, el Cartagena FC que había militado bastantes años en 2ª, vivió un descenso administrativo a 3ª por impago a sus jugadores y posteriormente sufrió una malísima situación que lo llevó a retirarse de la competición a mitad de temporada y a estar algunos años sin competir. Así nació este FC Cartagena que en principio se llamó Cartagonova y sus colores y su escudo eran distintos a los actuales. Como los éxitos deportivos le acompañaron pasó de ser otro club local más a convertirse en el primero de la llamada ciudad departamental. Mientras tanto, el Cartagena antiguo no ha desaparecido y milita actualmente en Tercera después de haber tenido que remontar desde categorías locales, pero sus colores y su escudo (ligerísimamente modificado, cambiando sólo el lugar de las siglas FC e introduciendo el símbolo cartagenero que es el submarino Peral) han pasado a ser los del actual FC Cartagena. Nunca se sabe pero en Granada podríamos ahora mismo estar viviendo algo muy parecido si el llamado club empresarial no hubiera tenido la mala suerte que tuvo en sus sucesivas fases de ascenso.


Al tratarse de un equipo tan joven, apenas hay anécdotas o sucedidos dignos de rememorar. No así sucede con su antecesor, el no extinto Cartagena FC, que por otra parte tampoco es el primer equipo de proyección nacional que surgió en esa población murciana, sino que a lo largo de su historia conoció también desapariciones y refundaciones. Con ese equipo, con el que podemos llamar de toda la vida, es amplio el historial de enfrentamientos granadinistas, con un total de catorce visitas (a razón de 12 en liga, de las que sólo tres lo son de 2ª B y el resto de 2ª A, y dos en copa) rojiblancas al campo de Los Juncos, primero, y al Almarjal posterior, aunque la última vez que el Granada visitó tierras murcianas como equipo de Segunda el partido se disputó en Torrepacheco, que era donde el Cartagena actuaba como local por no estar todavía terminado su nuevo estadio Cartagonova. Fue en la 87-88 y el Granada sucumbió 3-1 justo una semana después de aquella especie de esquizofrenia por una tarde que fue el partido de los Maradona. Lalo Maradona, cuando todavía parecía que servía para algo, fue el autor del único gol granadinista. Se puede decir que el balance de los Cartagena-Granada que en la historia han sido es positivo para el Granada, que sólo fue derrotado en seis ocasiones, consiguiendo la victoria hasta en cinco veces.


Yéndonos más atrás en la historia granadinista, llama la atención el año 1951 pues en dicho año y cercanos a un partido Cartagena-Granada ocurrieron sendos sucesos que en su día dieron mucho que hablar, no ya al futbolerismo local sino a toda la ciudad.


El primero ocurrió en vísperas del viaje del Granada a Cartagena para disputar la jornada 20 de la 50-51, del grupo Sur de Segunda, 26 de enero de 1951, cuando la expedición del Melilla, un rival del mismo grupo, en su viaje a Mallorca sufrió un accidente de circulación en Loja en el que murieron dos jugadores y el masajista. Los cadáveres de los fallecidos fueron trasladados a Los Cármenes, de donde partió el cortejo fúnebre hasta la iglesia de Santa Ana. Al día siguiente los nuestros caían derrotados 3-1 en el campo de Los Juncos, en el partido que supuso el debut del húngaro Otto, que por problemas burocráticos no había podido alinearse hasta entonces. Este Otto resultó bastante menos que mediocre y sólo alcanzó a jugar tres partidos oficiales de rojiblanco en dos temporadas.


El segundo de los sucedidos tiene el carácter de auténtico acontecimiento granadino, porque a los tres días de la victoria (1-3) granadina en Cartagena, el 9 de septiembre de 1951, en la primera jornada de la 51-52, el Darro casi cumplió lo que dice la popular coplilla (Darro tiene prometido casarse con Genil, y le ha de llevar en dote Plaza Nueva y Zacatín) y reventó en plena Puerta Real, justo donde hoy hay plantado un granado, provocando que algunos efectos de los comercios cercanos que se vieron afectados hubiera que ir a recogerlos a Loja. Y es que la curva que da el cauce en ese lugar para enfilar sus últimos quinientos metros ya había dado otros sustos, concretamente en 1887 ocurrió exactamente lo mismo y en idéntico sitio. La victoria en Cartagena en aquella ocasión fue una raya en el agua porque el equipo estuvo toda la liga en los últimos puestos y sólo la anulación de la prevista reducción a uno de los dos grupos de Segunda evitó un descenso a Tercera.

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