EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 20 de febrero de 2015

GRANADA-MÁLAGA, UNA CORDIAL RIVALIDAD


Chiste de Miranda sobre el Malacitano 1 Recreativo 2 de 10/12/33
 

            Granada y Málaga, como corresponde a vecinos bien avenidos, siempre fueron cordiales rivales, y no sólo en lo estrictamente deportivo. Ahora mismo la rivalidad granadino-malagueña ya poco se parece a lo que fue. Los tiempos son muy distintos, también las mentalidades y la urbanidad. Pero en los anales históricos del Granada y del Málaga hay abundante material de donde extraer sabrosos relatos de enfrentamientos (usado aquí el término con bastante propiedad) entre los equipos representativos de ambas ciudades que a la vez pueden servir para retratar la realidad de la sociedad del momento en que ocurrieron.

 

            Así, acudiendo a las hemerotecas, constatamos que el denominador común de los primeros partidos entre granadinos y malagueños de la historia es la abundancia de incidentes que se ocasionaban, dentro y fuera de los terrenos de juego, de modo que muchas veces las reseñas de aquellos partidos están a caballo entre la crónica deportiva y la de sucesos. Es este un fenómeno que se da en prácticamente todos los choques (vuelve aquí a emplearse con propiedad el término) granadino-malacitanos de los años treinta. Posteriormente, conforme avanzamos en el tiempo y va evolucionando la sociedad española, van también descargándose de ferocidades los partidos entre unos y otros hasta llegar a la paz total y a la cordialidad (casi fraternidad, se podría decir) de los tiempos actuales.

 

            Cronológicamente, los primeros escarceos entre granadinos y malagueños con un balón redondo por enmedio ocurrieron en los años veinte del siglo pasado. Por aquellos años en Granada la rivalidad futbolera no traspasaba los límites de la ciudad. Era una fiera rivalidad de andar por casa que ejercían dos clubes locales que respondían a los nombres de Real España y Real Español. El primero de ellos tiene cierta significación en la historia del fútbol malagueño puesto que junto al Málaga FC estrenó el que por muchos años fue el principal recinto deportivo malacitano, el campo de los Baños del Carmen. El 23 de agosto de 1922 Málaga FC y Real España inauguraron oficialmente este campo situado casi sobre la misma playa, que fue el mejor con el que contó Málaga hasta la construcción en 1941 de La Rosaleda. En tremendo palizón (escardón decimos en Graná), 11-1 a favor de los locales, acabó aquel partido inaugural. Por su parte, el otro equipo granadino con significación en la década de los veinte, el Real Español, tras proclamarse campeón granadino frente a su rival España, participó a finales de 1924 en el que se llamó torneo de tercera categoría, lo que le llevó a enfrentarse con clubes de otras provincias, entre ellos el Málaga FC y el CD Malagueño.

 
Formación del Recreativo que venció 2-0 en Los Cármenes al Malacitano el 27/10/35
 


            Los dos clubs granadinos de los felices veinte no sobrevivieron a la década. Su lugar en las preferencias deportivas vino a ocuparlo a partir de 1931 el Granada CF, que fue fundado en ese año con el nombre de Recreativo Granada e inscrito en el campeonato de liga instituido tres años antes, en donde empezó a competir en la categoría 3ª Regional, el quinto y más bajo nivel por entonces. Al nuevo club le fue muy bien desde el principio y sólo dos temporadas después ya militaba en categoría nacional, Tercera División.

 

            De esta forma, en la jornada segunda de la temporada 1933-34 del grupo 6º de tercera, subdivisión B (integrado únicamente por Recreativo, Malacitano y Jerez, por renuncia del Ath. Almería, que pasó a jugar en el grupo levantino), asistimos al nacimiento oficial de la larga rivalidad Granada-Málaga. Esto ocurrió el domingo 10 de diciembre de 1933. Ese día, sobre el césped del desaparecido campo de los Baños del Carmen, se enfrentaban el recién constituido CD Malacitano (por fusión de Málaga y Malagueño) y el Recreativo Granada. Albarracín; Otilio, Gamero; Chales, Adorna, Cueto; Meri, Tomasín, Casero, Villanueva y Berruezo jugaron de blanco entero por el Malacitano. Tabales; Tomé Carrera; Morales, Itarte, Herranz; Juanele, Gomar, Calderón, Luque y Aguileño, formaban para el Recreativo, con su uniforme de camiseta azul y blanca a rayas verticales (sus colores oficiales) y pantalón azul. Era la primera vez en la historia que Recreativo y Malacitano se enfrentaban, no existía ni siquiera el precedente de un amistoso. Fue un estreno que trajo cola.

 

            El partido lo ganó el Recreativo 1-2, ambos tantos forasteros conseguidos por su estrella, el centro delantero muy goleador Calderón (que después de la Guerra Civil fue malacitanista). Pero este partido tiene mucha más historia por lo que ocurrió, dentro y fuera del terreno de juego, que por la exquisitez futbolera que pudo verse. Las crónicas de los diarios granadinos coinciden en que aquello fue más una batalla que un match deportivo. Según esas crónicas, todo iba bien y sin incidentes hasta que el Recreativo consiguió el 0-2, a algo más de veinte minutos para el final. A partir de ese momento se desataron las hostilidades hacia todo lo granadino, y lo más gordo ocurrió cuando los locales consiguieron su gol, un tanto que el colegiado sevillano Gutiérrez no señaló en primera instancia pero que se vio obligado a conceder ante el tremendo follón que se organizó, con invasión masiva del terreno de juego y agresión al trencilla, que quedó del todo maltrecho y sangrante. En medio de la refriega, el más perjudicado fue el directivo recreativista y delegado Paco Cristiiá, materialmente linchado a paraguazos y bofetadas por una multitud de beniurriagueles descontrolados y ante los que muy poco podía hacer la pareja de números de la Benemérita que como toda seguridad allí estaba presente, que también recibieron lo suyo hasta que fuerzas de Asalto comenzaron a llegar y se pudo restablecer el orden y terminar de jugarse los pocos minutos que quedaban.

 

            Los años de la II República española, los pocos años que alcanzó a imperar aquel régimen democrático, casi nunca fueron lo que se dice pacíficos, tampoco lo eran en la fecha en la que se jugó este partido que inaugura la rivalidad granadino-malagueña. Así, los graves incidentes ocurridos en Baños del Carmen estuvieron en realidad en consonancia con la situación que en gran parte de España se vivía en aquellos precisos momentos, ya que la victoria de las derechas en las elecciones de mediados de noviembre de 1933, que da inicio al llamado Bienio Negro, motivó que a partir del 9 de diciembre se convocara por los sindicatos anarquistas una huelga revolucionaria en gran parte del territorio nacional y volvieran a arder conventos e iglesias por toda la piel de toro, como había ocurrido dos años antes. Concretamente en Granada fueron incendiados varios templos albaicineros.

 

            Menos de un mes después de este partido, el 31 de diciembre, volvieron a verse las caras los dos contendientes en la jornada cuarta y última de aquella cortísima liga, ahora en Granada, en el destartalado y minúsculo campo de tierra que se conoció con el nombre de las Tablas, por estar construido entero en madera de chopo, que fue el primer campo del Recreativo Granada, antes de levantarse Los Cármenes. El Recreativo volvió a imponerse a su rival (3-1) y quedó campeón de grupo, accediendo a fase de ascenso a Segunda División en la que no tuvo suerte. Las crónicas de que disponemos de aquel evento no reseñan incidentes de gravedad. Sí que los hubo a la temporada siguiente, en la fase previa de ascenso en que tomaron parte granadinos y malagueños, tanto a la ida en Málaga como a la vuelta en Granada.

 

            La rivalidad Granada-Málaga, como queda dicho, existió desde el mismo momento en que ambos clubes se vieron las caras. Pero otra constante es que, para acentuar aún más esa rivalidad, sus destinos parecieron ir de la mano también desde ese primer momento, de modo que el primer ascenso a Segunda División de sus respectivas historias tiene la misma fecha: 18 de noviembre de 1934, en el campo de las Tablas, en el partido que cerraba la fase de ascenso con que se inició la temporada 1934-35 y que disputaron nuestros dos protagonistas en unión de Jerez y Onuba. Ganó el Recreativo 2-1, pero tanto los locales como los visitantes ascendieron esa misma tarde como primero y segundo clasificados, dándose la curiosidad de que los dos terminaron empatados en todo, tanto en puntos como en golaveraje particular como en número de goles a favor y en contra, aunque el Malacitano fue el campeón por los resultados de sus partidos contra otros equipos. A pesar de la celebración deportiva, a la terminación de aquel partido, con Granada en gran parte cubierta de nieve, hubo pedradas por doquier, lesionados camino de la casa de socorro y abundantes carreras delante de guardias de Asalto.

 

 

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