EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 31 de julio de 2012

UN PUNTO ES UN PUNTO



Que un punto es un punto y que menos da una piedra y que poco a poco hila la vieja el copo y que poco a poco se anda todo y demás etcéteras de nuestro rico refranero, son cosas que caen por su peso. Desde que a partir de la 95-96 las victorias pasaron a valer tres puntos en lugar de dos parece que los empates quedaron desvalorizados y que el único punto que se suma es poco botín, sobre todo si el rival directo suma de tres en tres. Sin embargo, tanto antes como ahora un empate, es decir, un maldito puntillo, podría muy bien haber cambiado por completo el panorama. El inmediato y el posterior, pues, ya lo sabemos, todo es un continuo y todo va enlazado. En la historia rojiblanca esto ha pasado por lo menos diez veces.

La primera ocasión en que un punto (su falta) nos dejó con dos palmos de narices se dio en la 39-40, cuando el todavía Recreativo de Valderrama, pese a completar la mejor temporada de su historia en lo que se refiere a puntos conseguidos sobre el total posible (78,57%) y haber perdido sólo un partido (de 14), única vez en su historia que esto se ha dado, quedó segundo en la clasificación final del grupo V de Segunda y sin derecho a jugar liguilla de ascenso. Un punto más obtuvo el Cádiz (al que superábamos en el golaveraje particular), que fue el campeón y luchó sin resultado por el ascenso a Primera.

Damos un salto y nos trasladamos a la 45-46, en la que el Granada de Cholín, recién descendido de Primera, a punto estuvo de luchar por recuperarla en promoción por el ascenso. Con un punto más al finalizar el campeonato el Granada habría quedado tercero del único grupo de Segunda en lugar de cuarto, y habría disputado promoción de ascenso, y no el Tarragona, al que superábamos en golaveraje particular que no sirvió porque en el triple empate final se metió también el Córdoba, cosa que beneficiaba a los catalanes.

Lo de la 48-49 ya pareció cosa de brujas. Al finalizar la liga del único grupo de Segunda se dio un triple empate (con sospechas sobre los resultados de los rivales) en la cabeza de la clasificación entre R. Sociedad, Málaga y Granada, y tal como ocurrió en la 45-46, ese triple empate nos dejaba fuera. Vascos y malagueños ascendieron automáticamente, como venía siendo norma. Lo que ya no era norma, para más inri, es que precisamente aquella temporada se había decidido que no habría promoción a disputar por el tercero, así que nada sobre nada fue lo que obtuvieron los de Cholín, que con sólo un puntillo más habrían ascendido de forma directa.

En la 50-51, con Gaspar Rubio primero y después con Paco Mas (como jugador-entrenador) un solo punto más habría valido para igualar al Las Palmas o lo que es lo mismo, para haber quedado tercero del grupo Sur de Segunda, en lugar de sexto, ya que el coeficiente particular con los canarios era favorable a los nuestros. El Las Palmas, como tercer clasificado, jugó liguilla de ascenso y subió por primera vez en su historia a máxima categoría.

Saltamos a la 58-59, la del mayor hito histórico del Granada, que se proclamó subcampeón de España y con el título recién adquirido tuvo todavía que luchar por eludir el descenso en promoción ante el Sabadell, cosa que se puede decir que para el gran Granada de Kalmar fue un mero trámite, pero que se podía haber evitado con un solo mísero puntillo más.

Nuevo salto, ahora hasta la 70-71, temporada más bien buena y que se puede considerar de fogueo para la excelente que vino a continuación, pero que podría haber sido bastante mejor, tanto como que con un punto más (el que nos escamoteó Guruceta) los de Joséito habrían quedado octavos en la clasificación final de Primera, o lo que es lo mismo, se habría igualado por segunda vez la mejor clasificación histórica hasta ese momento, que databa de 1944 y 1969.

Las ocasiones que faltan son bastante más recientes. Como la de la 1999-2000, la del triste “Murcianazo”; si Jubera hubiera acertado, aún permaneciendo todo lo demás tal como ocurrió, el punto del empate hubiera significado la Segunda. O como cuando sufrimos el segundo varapalo, el del Quintanar, en el que la clave estuvo en la derrota en tierras conquenses pues con el empate nos hubiera dado igual lo que el tal “Pocholo” acabara haciendo contra su portero. Y para qué hablar de la 2004-05 en la que un puntillo más rojiblanco hubiera propiciado un triple empate con Roquetas y Alhaurino que hubiera metido en liguilla a los nuestros y dejado fuera a los malagueños. Y por último, ésta sí que es reciente, la del Granada de Óscar Cano de la 2007-08, al que la falta de un solo punto dejó quinto y fuera de toda posibilidad.

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