EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 9 de diciembre de 2011

MAGNÍFICOS CINCO + UNO




Granada 6 Zaragoza 2
18 de septiembre de 1966
Estadio Los Cármenes, lleno, dieciséis mil espectadores en tarde-noche calurosa. La segunda parte se jugó bajo iluminación artificial, inaugurando así en partido oficial la nueva instalación. Partido correspondiente a la segunda jornada del campeonato de liga de Primera División 1966-67
Granada CF: Ñito; Tosco, Datzira, Zubiaurre; Santos, Lorenzo; Lara, Almagro, Miguel, Agüero y Vicente
RCD Zaragoza: Yarza; Irusquieta, Santamaría, Reija; Pais, Violeta; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra
Goles: 1-0, min. 31, Vicente; 2-0, min. 38, Miguel; 2-1, min. 43, Lapetra; 3-1, min. 49, Miguel; 4-1, min. 57, Miguel; 5-1, min. 60, Miguel; 5-2, min. 64, Pais; 6-2, min. 79, Agüero
Árbitro: López Zaballa, del colegio murciano. Buena actuación


En todas las quinielas el resultado más repetido era el “2“ o, como mucho, la “X“. Incluso en el diario deportivo “Dicen“ se había publicado los días previos al partido una caricatura en la que se veía a un jugador vestido con la indumentaria del Granada arrodillado y rezando, y a su lado otro jugador sonriente, éste con la indumentaria del Zaragoza y en la cabeza su “cachirulo“ de mañico, llevando en las manos un saco para guardar los muchos goles que se preveía entrarían en la meta granadinista, todo ello encima de la siguiente cuarteta: «Con los maños en gran forma / que se prepare el Granada / pues, además de perder, / pudiera haber goleada».

Goleada sí que hubo, sólo que fue en la portería contraria a la prevista, lo que a todo el mundo futbolero sorprendió. Y es que el Granada era un recién ascendido mientras que el Zaragoza, que estaba en esos precisos momentos escribiendo las mejores páginas de toda su historia, era el vigente campeón de Copa del Generalísimo y acababa de disputar sólo cuatro días antes el partido de ida de la final de la Copa de Ferias, en el que se había impuesto al Barcelona en el Nou Camp (0-1) con la misma alineación con la que esta calurosa tarde comparecía en Los Cármenes. Esa alineación titular zaragozana de los años sesenta (con una bonita rima incluida) en la que forman hasta siete internacionales, es la mejor de su historia y la que le dio más tiítulos: dos copas de España en 1964 y 1966 (más el subcampeonato en 1963 y 1965) y el título internacional de campeón de la Copa de Ciudades en Feria (1964), antecedente de lo que después fue la Copa UEFA, título que a los tres días de disputarse este partido no pudo renovar al perder en la vuelta en casa 2-4 con el Barcelona. Es el Zaragoza de Fernando Daucik y de los míticos “cinco magníficos“ de su delantera: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. O sea, un auténtico hueso para este Granada que apenas tres meses antes jugaba en Segunda y que había dado el salto a Primera ganando la promoción al Málaga.




La primera mitad estuvo más igualada y el primer gol tardó en llegar media hora, pero en la segunda, al encenderse los focos, cosa que ocurría por primera vez en Los Cármenes en un partido oficial del Granada (una semana antes, el 11 de septiembre de 1966, el Recreativo había inaugurado la iluminación empatando a uno con el Linense en el primer partido del grupo XI de 3ª), se encendieron simultáneamente la fuerza y el buen juego al contraataque de este Granada, y Lara, el rubio extremo gaditano de veinte años que apuntaba a figura y por su mala cabeza no llegó, y sus rapidísimas incursiones por la derecha se convirtieron en pesadilla para la defensa zaragozana, incapaz de contrarrestar la que se le venía encima, encajando otros cuatro goles que pudieron ser algunos más. Todo el equipo estuvo muy bien, pero en las crónicas se resalta, aparte del buen papel de Lara y los cuatro goles de Miguel, el gran trabajo en la zona ancha de Mariano Santos en el que quizás fue su mejor partido de los casi trescientos que disputó de rojiblanco.
Es fácil imaginar la euforia que supuso para el granadinismo esta gran e inesperada victoria ante el equipo de moda, victoria que, según las crónicas, fue muy merecida e incluso pudo ser bastante más amplia, y que fue premiada por la directiva de Bailón a razón de 10.000 ptas. por barba que, según José Luis Entrala, algunos corrieron a emplearlas esa misma noche en francachelas hasta las tantas.

«Apoteosis en Los Cármenes: 6-2 al Zaragoza», titula Hoja del Lunes. «Superioridad del Granada que frente a cinco magníficos alineó a once extraordinarios»; «Lo imposible: la sardina se comió al tiburón»; son dos de los titulares de “Patria” en la crónica de este partido que firma José Luis Piñero. «Ya tenemos coco», titulaba por su parte el diario “Madrid”.

Sí, parecía el coco -como decía el diario Madrid- este Granada de Ignacio Eizaguirre que quedaba clasificado en cuarta posición y con el positivo arrancado en la anterior jornada en el campo de otro de los gallitos de la época, el Las Palmas. Pero quedaban todavía por jugarse veintiocho jornadas y lamentablemente la magnífica imagen de los rojiblancos en este partido ya no volvió a repetirse, al contrario, su tono fue bajando a medida que avanzaba la competición y con él los puestos en la clasificación hasta llegar al final y tener que intentar salvar la categoría en promoción. El Betis, muy superior en la ida como en la vuelta, puso fin a la más breve estancia del Granada en Primera.

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