EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 26 de mayo de 2010

500 GOLES



La segunda vuelta de la liga 72-73 se inicia para el Granada con una nueva derrota, 2-0 en Zaragoza, y con la constatación de que a este equipo no es que le cueste aprovechar sus oportunidades, es que no las crea.

También se inicia con la llamada de Jaén por Kubala para una sesión de entrenamientos a primeros de febrero en Madrid. Pero con Jaén ocurre lo mismo que con Porta un par de meses atrás: fueron y entrenaron, se hicieron la correspondiente foto vistiendo la roja, pero su debut como internacionales no llegó a consumarse.

Y así llegamos a otra fecha histórica, la de 28 de enero de 1973. Ese domingo consiguió el Granada la redonda cifra de 500 goles en Primera división. Fue con ocasión de la visita del débil Coruña que dirigía Arsenio, que acabaría descendiendo.

Cuando se juega este partido anda el Granada en el puesto décimo de la clasificación (de dieciocho), con dos negativos después de haberse disputado 18 jornadas, y con 16 puntos de las cinco victorias, seis empates y siete derrotas cosechadas. Es el equipo menos goleador de Primera, con sólo once a favor por dieciocho en contra. Ese puesto décimo fue el que con más asiduidad se ocupó durante la liga, lo que podría indicar que casi toda ella se pasó sin demasiados problemas, lo cual no es del todo cierto y hubo también sus momentos de pesimismo y cierta zozobra. Como ocurre precisamente en los momentos narrados, porque sólo dos puntos nos separaban del tercero por abajo y primero en puesto de descenso, que es precisamente el rival que nos visita, el Coruña. Así que no están las cosas muy bien que se diga, hay nervios y no puede haber confianzas porque el menor tropiezo significaría meterse en problemas. Pero, con todo, lo peor, la tónica de toda la liga, es que el equipo no conecta con la grada, con su juego más bien rudimentario y sus timoratos planteamientos traducidos en un preocupante escaso poder goleador. Qué lejos parecen los felices días de la pasada temporada en la que todos los grandes hincaron la rodilla en Los Cármenes y en la que se podía ver a un equipo de juego alegre y un Porta marcando goles hasta sin querer.

En este contexto, el partido contra el Coruña fue uno más de la, en gruesos trazos, gris temporada 72-73. Un Granada agazapado y que expone muy poco ante un rival que nada dice, un Granada «…que juega agarrotado, lento, sin ideas, con excesiva horizontalidad y, en muchas ocasiones, al paso», tal como escribe en su crónica para Ideal José De Vicente, que añade que «Se respira, pero mal. No hay gravedad, aunque es indudable que la enfermedad existe». Y es que, como es sabido, a lo bueno se acostumbra uno enseguida, y este Granada de Pasieguito, en comparación con el de la temporada anterior, casi sólo se parece en los colores del uniforme, y lo primero que empieza a resentirse es la afluencia a Los Cármenes, donde empezamos a ver claros después de muchos meses.

No fue ni mucho menos un buen partido, pero al menos se ganó y de esa forma se alejaron algo más los fatídicos puestos de descenso. Según la crónica de Ideal, los visitantes fueron mejores en la primera mitad, y a poco de iniciarse la segunda y con el marcador todavía a cero, el árbitro Olavarría les escamoteó un claro penalti. Mejoró algo el Granada en la segunda parte, sobre todo después de ponerse por delante en el marcador, con gol de Quiles de cabeza a centro de Vicente, cosa que ocurrió a los diez minutos, justo en el momento preciso de acallar las protestas que ya habían surgido de las gradas. Era el primero de los goles que el fichaje de esta temporada, Quiles, hacía como rojiblanco.

Lo que hace histórico este partido no fue, como queda dicho, el juego rojiblanco ni la victoria, sino el segundo gol granadino, un gol redondo porque supone el de 500 del Granada en división de honor. Y para tal solemne ocasión qué mejor que un auténtico golazo de antología, un gol puro Porta. En el esquema en dibujo que esta temporada publicaba Ideal en sus crónicas de los martes y que firmaba Moisés Beash se puede apreciar cómo fue el bonito gol: faltando diez minutos para el final Vicente sirve muy bien a Porta a quien deja solo ante el meta coruñés Aguilar, que sale a la desesperada; Porta supera por alto la salida del meta con un toque sutil y corre tras el balón para remachar a gol casi en la misma línea y ante la presión de un contrario, como se aprecia en la foto de Torres Molina.

De esta manera se pudo vencer a un rival directo como era el Coruña, que acabó descendiendo, y ampliar la distancia con los puestos de peligro. El rojiblanco más destacado fue el maestro Vicente, que jugaba uno de sus últimos partidos granadinistas, concretamente el que hacía el número 181 de los 197 que en total llegó a jugar en sus siete temporadas de rojiblanco; pese a que fue titular -como siempre- esta temporada y de que aún le quedaba cuerda, al llegar finales de junio recibió incomprensiblemente la baja. Porta, por su parte, estuvo discreto, a tono con el regular partido del equipo, pero tal como dijo el míster coruñés, Arsenio, «Porta es de los que parece que no hacen nada y, de buenas a primeras, te hace un gol que vale tanto o más que lo que haya hecho otro corriendo incansablemente durante los noventa minutos», acertada definición del goleador aragonés, que todavía podía beneficiarse de la clase de Vicente para asistir balones de oro.

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