EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



lunes, 23 de agosto de 2021

BIEN... EN CASA

Imagen de Ideal del partido Granada-Mallorca

 

Día del club ante el Mallorca y victoria

Llegada la jornada diez de la 46-47, que traía al Mallorca a Los Cármenes, el club decidió en nota oficial publicada en la prensa, «…dada la difícil situación económica por que atraviesa la sociedad y la necesidad de hacer frente a pagos urgentes para los que la directiva ha tenido que hacer nuevas aportaciones…», declarar el partido día del club. A pesar de no ser óptima la marcha del equipo en la liga, en este partido como en los anteriores, se rozó el lleno en Los Cármenes.

            El míster Conde introdujo varios cambios en la alineación, empezando por la portería ya que Floro fue relegado al banquillo después de su floja actuación en Sevilla ante el Betis, partido en el que le hicieron dos goles perfectamente evitables, y su lugar lo ocupó Casafont; también el extremo Mendi desapareció del once titular reapareciendo en su lugar Sánchez, ausente por lesión desde la jornada dos; otros cambios fueron los del granadino Díaz Cara, quien ya no volvió a alinearse esta temporada, Sosa fue su sustituto, y también Galvany, en cuyo puesto recuperó Trompi la titularidad. Pero los cambios no mejoraron el juego de los rojiblancos, aunque afortunadamente obtuvieron una nueva victoria, 2-0, que les hizo subir al séptimo puesto de la tabla. El partido según los cronistas locales resultó aburrido en extremo y durante su transcurso se oyeron abundantes palmas de tango.

En sus cinco temporadas como granadinista, el meta Casafont sólo alcanzó la titularidad en ésta. En la imagen en el campo del Málaga se hace con un balón aéreo protegido por Millán

Derrota en Vallejo. Ficha Manolo Almagro

            La jornada 11 llevaba a los rojiblancos a Valencia para enfrentarse al Levante. Durante la semana el Granada realizó un nuevo fichaje: el joven granadino de apenas 17 años Manolo Almagro, del equipo local Cruz Blanca, que la temporada anterior perteneció al At. Aviación de Granada. El nuevo jugador se desplazó junto con los demás a Valencia, pero no intervino en el partido.

            En el campo de Vallejo, después de una primera parte buena en labores defensivas de los rojiblancos, sobre todo de Millán, que llegaron al descanso con empate a cero, en la segunda acusaron cansancio y los levantinos consiguieron tres goles, aunque el primero de ellos fue en claro fuera de juego y el segundo lo que se llama un gol fantasma puesto que no quedó claro si el balón había llegado a entrar en la puerta rojiblanca, todo según las crónicas de periodistas valencianos ya que no se desplazó ningún plumilla local. Nuestro equipo, a pesar de caer ampliamente, dejó una buena imagen en tierras levantinas. Reapareció Floro por lesión de Casafont, y las crónicas llegadas de Valencia no le son favorables señalándolo como responsable de al menos dos de los goles encajados. En el puesto de ariete volvió Escobar y una vez más estuvo muy flojo, por lo que ya no va a ser utilizado hasta el último partido de esta temporada. La derrota volvió a acercar los puestos de descenso.

 

Suma y sigue en casa, victoria sobre el Hércules

            La siguiente jornada, ya la doce, a falta de sólo una para completar la primera vuelta, traía a Granada la visita de otro gallito, el recién descendido Hércules, equipo que estuvo toda la liga luchando por el ascenso y sin perder comba pero que finalmente quedó cuarto y fuera de toda opción.

Se puede decir que en este partido el Granada cumplió con el guión, o sea, consiguió hacerse con los dos puntos ganando 2-1, pero no le resultó nada fácil ni su juego pasó de mediocre, aunque según Fernández de Burgos en Ideal, hubo una ligera mejoría. Hasta el momento todos los compromisos caseros a excepción del primero (derrota ante el Córdoba) se habían solventado favorablemente, con sufrimiento, pero con victoria.

Volvió a la alineación titular el meta Casafont, que fue uno de los destacados. Con los dos puntos el Granada subió al puesto sexto de la tabla, lo que significa su mejor clasificación en toda la liga, aunque esa posición era engañosa ya que sólo tres puntos lo separaban de los puestos de descenso.

 Recorte del Málaga-Granada

Positivo en La Rosaleda para terminar la primera vuelta

            La última jornada de la primera vuelta, la 13, llegaba a mediados de diciembre y para el Granada suponía recuperar la vieja tradición de los choques de gran rivalidad con los vecinos malagueños. Desde la temporada del ascenso del Granada a primera, la 40-41, no había vuelto el Málaga (por entonces todavía Malacitano) a ser rival liguero de los rojiblancos, y desde abril de 1942 no había pisado nuestro equipo la Costa del Sol para jugar un partido oficial. En esa última ocasión lo que se disputaba era la ida de los XVI de final de copa, arrojando un resultado positivo para el Granada de 2-4 (2-1 en la vuelta). Ascendidos a segunda los vecinos la temporada anterior, en la 46-47 estuvieron toda la liga luchando por eludir el descenso, cosa que consiguieron con algunos apuros, y en los momentos de este partido estaban clasificados en la mitad baja de la tabla. El CD Málaga, que todavía no tenía como colores propios el blanquiazul (solía vestir camiseta blanca y pantalón negro), era un conjunto bastante veterano del que desde hacía dos jornadas se había hecho cargo el ex stuka Guillermo Campanal, recién retirado del fútbol profesional, en sustitución de Chales, defensa malacitanista de los años de la República.

            En La Rosaleda, abarrotada y con presencia de varios cientos de hinchas rojiblancos desplazados, el Granada inauguró esta temporada su cuenta de positivos al traerse un empate sin goles que fue justo, según la prensa, y respondió al clásico esquema de los partidos de rivalidad: mucha pasión, pero poco juego, imponiéndose a lo largo de los noventa minutos las líneas defensivas a los atacantes. No hubo ni el más mínimo incidente extra deportivo y las dos aficiones se comportaron en un tono más caballeroso que antaño, recalca la crónica que con la firma “Seudónimo” publica La Prensa. Con el punto logrado el Granada acabó la primera vuelta situado justo en medio de la clasificación, séptimo, a cinco puntos de los puestos de ascenso y con tres de ventaja sobre los de descenso.

 

El gran César en el homenaje a Sierra

            Después de empatar en Málaga hubo parón navideño que fue aprovechado el domingo siguiente, 22 de diciembre, para jugar un partido en Los Cármenes de homenaje al futbolista Sierra, quien con la presente llevaba ya seis temporadas de rojiblanco. Consistió en un amistoso del Granada contra una selección de jugadores de diversos equipos andaluces. César, con permiso de su club, el Barcelona, llegó a Granada el mismo domingo por la mañana y fue recibido en la estación por parte de la directiva y por un nutrido grupo de aficionados y muchos de los amigos que dejó en nuestra tierra este gran delantero, y acto seguido se trasladó a la clínica de San Rafael para visitar a los niños allí ingresados e invitarles a acudir al partido.


El once inicial del amistoso homenaje a Sierra. De pie: Floro, Galvany, Mendoza, Millán, Escobar y Almagro (debutante); agachados: Sánchez, Parra, González, Mendi y Sosa

            Se dudaba mucho de que la recaudación fuera cuantiosa ya que reinaba un frío helador en Granada como en toda España y el día anterior el terreno de Los Cármenes había tenido que ser limpiado a pura pala de la abundante nieve que lo cubría. Pero la sola presencia de César en el partido hizo que se registrara una buena entrada. El siempre recordado ariete leonés acababa de ser convocado por el seleccionador Hernández Coronado para un partido no oficial contra Portugal y en Los Cármenes lució a gran altura y además fue autor de dos bonitos goles. El partido, que no fue un dechado de virtudes futboleras por parte de unos y otros, como suele ocurrir en este tipo de encuentros, sólo tuvo una parte pasable, la primera, que fue cuando se consiguieron todos los goles. El resultado final fue de empate a tres. En el Granada debutó de rojiblanco el que pasa por ser el mejor pelotero que dio la tierra, Manolo Almagro, que hacía poco que había sido fichado del Betis Cruz Blanca.

Por la selección andaluza jugaron: Mendaro (del Málaga), Delgado (granadino, del equipo de Educación y Descanso), Villalonga (del Sevilla), Cepillo (granadino y ex granadinista, también de Educación y Descanso), Melito (ex granadinista del Betis), Gastón (del Málaga), Marín (ex granadinista y jugador-entrenador del Antequerano), Clemente (del Sevilla), César (después salió Moleón, granadino del Antequerano que en menos de un mes fichará por el Granada), Sierra (el homenajeado) y Alcántara (del Málaga). Se había anunciado la presencia de Nicola y también la de Jorge, hermano de Sosa, pero no pudieron viajar.


Miranda en La Prensa sobre el amistoso homenaje a Sierra

El San Lorenzo de Almagro no vino

            En la semana previa a la visita a Córdoba para comenzar la segunda vuelta, la prensa local informó que se estaba gestionando por el presidente López Font, en colaboración con el alcalde, la posible venida del San Lorenzo de Almagro a Granada para disputar un amistoso a beneficio de la Cruz Roja. El alcalde Gallego Burín remitió telegramas a la expedición argentina pidiéndoles acudieran a Granada a ver sus incomparables monumentos y pisar la cuna de la Hispanidad, y días más tarde se dirigió por carta al recién llegado embajador de Argentina (uno de los pocos que no habían abandonado España tras la resolución 39 de la ONU) y a la Federación. Pero a mediados de enero contestaron vía telegrama el presidente de la Federación, Rivero Meneses, y el secretario general, Cabot, diciendo que sus gestiones habían resultado infructuosas porque el equipo argentino tenía ya suscritos demasiados compromisos y no les quedaba tiempo material de atender la petición granadina, y sin ver al mítico San Lorenzo de Almagro se quedó la afición.

El equipo de Boedo, reciente campeón de la liga de su país, se encontraba de gira por España y causaba sensación allá por donde iba con su juego de mucho toque, pases cortos y abundantes goles, lo que constituía una forma de mover el balón desconocida por estos pagos, más acostumbrados al juego recio y de balón largo. El equipo argentino estuvo de gira un mes y medio y actuó en Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, La Coruña y Sevilla (más Galdácano y Vall d’Uxó), y después pasó a Portugal, y sólo perdió un partido (frente al R. Madrid), derrotando y goleando a la selección española (dos veces) y a la de Portugal.

Para algunos autores de literatura futbolera, la gira española del San Lorenzo de Almagro marca un antes y un después en el balompié patrio ya que una de las cosas que más maravillaron de los argentinos fue la disposición de sus futbolistas sobre el terreno de juego, disposición que no era otra cosa que la WM: el medio centro se retrasa y actúa como un tercer defensa y al mismo tiempo los interiores también se retrasan y ayudan a los medios, esquema futbolero que ya era antiguo en 1947 en muchos países pero que a los ojos de los hinchas carpetovetónicos del momento representaba toda una novedad. A partir de recibir esta lección de “modernidad”, muchos cuadros españoles copiarán esta misma temporada esa disposición de efectivos sobre el terreno, y en menos de dos años todos sin excepción la pondrán en práctica.

Como sabemos, un tímido intento de aplicar la WM ya habían tenido los granadinistas ocasión de verlo de cerca al principio del año y medio que el míster húngaro Esteban Platko dirigió al Granada, en la temporada 43-44, cuando hacía jugar retrasado a Conde o a Neira y encomendaba labores de contención en la zona ancha al delantero Nicola o al interior Safont, pero como también sabemos, pronto se vio obligado a dejar de utilizar el “innovador” sistema ante las presiones de la directiva de Becerra (tras la dimisión de Martín Campos) y, sobre todo, ante los malos resultados cosechados por el equipo rojiblanco.


Uno de los cinco goles que encajó Casafont en El Arcángel, sin hierba ni regado

Paliza en Córdoba

Volvió la liga a finales de diciembre, ya con el comienzo de la segunda vuelta. Al Granada le tocaba devolver visita al Córdoba, pero para la preparación del encuentro tropezó con la dificultad de no poder disponer de su terreno al quedar éste muy maltrecho después del amistoso homenaje a Sierra y dado que volvió a nevar sobre Granada, aunque con poca intensidad. Los entrenamientos tuvieron que realizarse en el estadio de la Juventud.

            En Córdoba, en el primer partido de la segunda vuelta cayó el Granada ampliamente derrotado 5-0. A pesar del corto desplazamiento y de haber plazas disponibles en el autocar del equipo, ningún periodista granadino acompañó a los rojiblancos, seguramente por jugarse el partido en plenas fiestas navideñas, así que todas las crónicas son foráneas y, según éstas, nuestro equipo realizó una buena primera mitad en la que dominó más que su rival, pero adoleció de falta de remate. La segunda parte sin embargo fue nuestro equipo borrado del terreno por el RCD Córdoba (ése era su nombre, un equipo distinto del actual y que desapareció en los años 50; vestía de blanco entero con camisetas de cuello verde), en esos momentos claro aspirante al ascenso de categoría. Una segunda vuelta irregular hizo que acabara la temporada justo un puesto por debajo del equipo rojiblanco, octavo. El ex granadinista Bonet era su entrenador y en el partido alineó al portero Martín, que años después jugaría en el Granada, y a Safont, rojiblanco hasta la temporada anterior. La estrella fue su centro delantero Manolín, que debutaba y fue autor de cuatro goles.

Con la derrota bajó el Granada al puesto octavo, ya muy lejos de los de ascenso (ése seguía siendo el objetivo esta temporada) y sólo dos puntos por encima de los de descenso.


Uno de los cuatro goles del ariete Manolín sobre la meta del Granada en Córdoba

Dos puntos ante el Ferrol en el debut de Moleón

            Tras jugar en Córdoba realizó el Granada un nuevo fichaje: Moleón, delantero centro granadino de 19 años, que venía jugando en el Antequerano, de tercera, y ya había actuado en el amistoso homenaje a Sierra. Ideal da la noticia criticando que este año se haya fichado dos delanteros que no sirven: Morales y Escobar, mientras este jugador, que es de la tierra, no cuesta nada y ha fichado sólo por el sueldo. Las críticas de la prensa local se extienden también a las otras novedades de esta temporada: Mendoza, Sánchez y Sánchez Vigo, jugadores todos que no están respondiendo a las expectativas y a lo desembolsado por ellos, y de los nuevos sólo se salvan los cedidos del Sevilla Mendi y Parra. No obstante, tenemos que decir en lo que respecta al denostado Morales, que el tiempo se encargó de acallar las muchas críticas que le llovían desde que se incorporó al Granada a principio de este curso, y que a lo largo de sus cuatro temporadas de rojiblanco tuvo ocasión de reivindicarse hasta tal punto que figura en el tercer puesto del ranking de goleadores granadinistas de todas las épocas, sólo por detrás de Rafa y Trompi.

            El recién fichado Moleón relegó a la suplencia a Morales y se puede decir que su debut fue afortunado ya que consiguió uno de los tres goles con los que el Granada derrotó al Ferrol (3-0) en la segunda jornada de la segunda vuelta, la 15, primer partido del Granada en el nuevo año 1947, jugado el 5 de enero. No obstante, Moleón sólo jugará dos partidos y al terminar esta liga recibirá la baja, aunque años más tarde volverá y acabará jugando en el filial Recreativo.

El partido según las crónicas fue malísimo y se vio al mismo Granada que ya conocemos: torpe, lento, deshilvanado, sin sangre ni coraje, pero resultó que el Ferrol es todavía peor, dice Seudónimo en La Prensa, y añade que sólo funcionó el trío de atrás como casi de costumbre, Casafont, Millán y González. Otra vez Los Cármenes registró una buena entrada a pesar del intensísimo frío y de que la tónica general en lo que va de liga son los malos partidos de los rojiblancos. Al menos por ahora el equipo ha sacado adelante todos sus compromisos caseros a excepción del primero frente al Córdoba y así sigue manteniendo un positivo desde hace varias jornadas. La victoria aupó al Granada al séptimo puesto de la tabla, con tres puntos sobre los de descenso.

            Tres días antes del partido frente al Ferrol, Manuel de Falla era enterrado en su Cádiz natal. Hubo cierta polémica (dentro de lo que en aquellos años autoritarios se podía levantar la voz, naturalmente) sobre el lugar en que debía ser enterrado el insigne músico, ya que en Granada, sus fuerzas vivas, solicitaban tal honor para nuestra tierra, y que el lugar de su enterramiento fuera la iglesia de Santa María de la Alhambra, pero finalmente  se decidió que sus restos se inhumaran no en donde él quiso residir sino en el lugar en que nació: Cádiz.


Maolico Hincha sobre el Granada-Ferrol

Vendaval en Baracaldo

            La jornada 16 llevaba a nuestro equipo a Baracaldo a mediados de enero. El mismo día del partido publicó la prensa local que el delantero centro ex granadinista Nicola, que había sido traspasado a principios de la temporada anterior al Hércules, había obtenido la carta de libertad del cuadro alicantino y se había ofrecido al Granada para retornar. Como sabemos, los dos delanteros fichados en esta temporada, Morales y Escobar, no gustaban y ambos eran suplentes en esos momentos. Por su parte, a Nicola no le había ido nada bien después de abandonar nuestro equipo; la temporada anterior, en primera, fue titular, pero sólo consiguió dos goles, y este año no había disputado ni un minuto en el Hércules, equipo rival del Granada. Su posible fichaje era muy bien visto por la directiva y por la afición, pero finalmente no hubo acuerdo porque el delantero catalán pedía demasiado dinero.

            En Baracaldo se repitió la historia del anterior desplazamiento rojiblanco a Córdoba: tras una buena primera parte, en la segunda se desmoronó por completo el equipo para acabar goleado, 6-2. Se adelantaron los locales de un penalti marcado por el veteranísimo Gorostiza, pero enseguida el Granada empató y antes del descanso logró ponerse por delante en el marcador, pero en la segunda parte, con el fuerte viento en contra, fueron cayendo los goles en la portería de Casafont quien, según las crónicas, todas de periodistas vascos, estuvo muy poco afortunado. La cuenta la cerró también Gorostiza de otro penalti que el árbitro García Fernández mandó repetir dos veces.

Antes de empezar el partido hubo regalo de un banderín al Granada por su primera visita a Baracaldo, pero nuestro equipo fue recibido de uñas por la afición local en recuerdo del partido de ida en Los Cármenes y las declaraciones de su delegado en el sentido de que en nuestra tierra se les había tratado muy mal. La derrota acercó los puestos de descenso nuevamente a dos puntos.

            La crónica de Ideal la firma José María Mateos, ex seleccionador nacional, y al final de la misma viene un pequeño añadido salido de otra pluma donde dice que el bajón físico de la segunda parte en Baracaldo se debe, al parecer, a la vida desordenada de algunos jugadores quienes el viernes anterior al partido, en Madrid, abusaron de la bebida, y que la directiva ha tenido conocimiento del hecho y va a tomar medidas. Días después se dio a conocer que Sosa, Sierra y Mendoza habían sido sancionados económicamente por el club, añadiendo que de no enmendarse se estudiaría su posible baja.


Recorte de Ideal del partido Granada-Tarragona

Victoria ante el coco Tarragona y dimisión de Conde

            La siguiente jornada traía a Granada al intratable Tarragona, líder destacado de segunda y al que se le daba ya casi como ascendido a pesar de faltar por jugarse todavía nueve partidos (ascendió como segundo, tras el Alcoyano). Sólo había perdido hasta ese momento tres encuentros, todos lejos de su campo y su delantera era, con mucha diferencia, la más goleadora de la categoría. Por su parte, el Granada se encontraba en cuadro, con varios lesionados o en baja forma, lo que hacía presagiar más de un cambio en la alineación, además, en estos momentos había lo que se dice mal ambiente entre los componentes de la plantilla por causa de las sanciones impuestas por la directiva a determinados jugadores por bajo rendimiento. En condiciones normales este partido habría sido designado como día del club, pero, como queda dicho, no se daban las circunstancias precisas.

Hasta cuatro cambios presentó el Granada en su alineación con respecto a los que fueron goleados en Baracaldo: Casafont, Mendoza, Moleón y Trompi cedieron sus puestos a Floro, Sánchez, Morales y Sánchez Vigo. Con los cambios y una gran mejora en lo referente a entrega y entusiasmo pudo el Granada infligir la cuarta derrota (2-1) de lo que iba de liga al poderoso Gimnástico de Tarragona. La victoria volvió a colocar al Granada en el séptimo puesto, con tres puntos sobre el descenso.

Los cronistas locales, entusiasmados, no escatiman elogios y dicen que por fin se vio un buen partido del Granada en esta temporada, especialmente en la primera mitad. Destacan las crónicas el magnífico papel del dúo Millán-González y se preguntan cómo es posible que contando con esta pareja de categoría superior se puedan encajar tantos goles en los desplazamientos, y lo achacan a que la labor de los medios es muy deficiente y al no sujetar a los contrarios llegan éstos muy sueltos a los dominios rojiblancos.

            La sorpresa saltó después del partido frente al Tarragona cuando sin que nadie lo esperara y sin motivo aparente, el entrenador, Antonio Conde, presentó su dimisión. Pero dos días después la junta directiva decidió darle un voto de confianza y ratificar en su cargo a Conde, por lo que éste retiró su renuncia y siguió al frente de la plantilla rojiblanca.

 

 

CALLEJEANDO

 

La fuente de los Leones pierde su segunda taza

            La Fuente de los Leones de la Alhambra apareció el día 26 de septiembre de 1946 notablemente cambiada con respecto a lo que venía siendo habitual desde al menos tres siglos atrás. De un día para otro y sin que nadie previamente lo advirtiera, a la fuente le fue retirada la segunda taza superpuesta sobre la original a comienzos del siglo XVII, y a la vez también desapareció el surtidor colocado sobre esta segunda taza (esto ya en 1838) que durante algo más de un siglo convirtió a la fuente en una falseada imagen de postal de aguas saltarinas. 

No era ni mucho menos el primer cambio de imagen sufrido por el más universal de los monumentos hispanos. En efecto, a lo largo de los siglos el aspecto del Patio de los Leones ha cambiado en varias ocasiones. En realidad puede afirmarse que en el patio que en la actualidad podemos contemplar casi sólo quedan como elementos originales la propia fuente y las frágiles 124 columnas de mármol de los Filabres que rodean y sustentan todo el contorno (y tampoco, ya que muchas de ellas fueron raspadas en el XIX buscando suprimir la pátina del tiempo), pues el conjunto, como toda la Alhambra entera, ha sido sometido a numerosísimos trabajos de conservación y reparación que empezaron en el mismo momento de la llegada de los Reyes Católicos. Desde que en la segunda mitad del siglo XIV el sultán nazarí Abu Abdallah Algani Billah (Muhammad V) construyera todo el conjunto, el patio ha podido verse totalmente enlozado de mármol o con pavimento de gravilla, o bien con un jardín que ocupaba todo el entorno de la fuente al nivel de las galerías laterales y la propia fuente o a un nivel inferior o hundido; así mismo, los tejados de todo el patio lucieron en épocas pasadas tejas vidriadas de colores que formaban bandas quebradas o dibujos geométricos. Algunos de esos cambios obedecieron a criterios puramente estéticos o fueron forzados por razones de conveniencia como evitar humedades y recalos o la ruina, pero otras variaciones se produjeron simplemente por el paso del tiempo o la incuria, como la desaparición del policromado de varios de sus elementos o como la pérdida del zócalo de azulejos que consta existió en la galería que rodea el patio, ya que la Alhambra conoció largos periodos en los que el abandono y la decadencia se adueñaron de todo.


La Fuente de los Leones ha perdido su segunda taza

Otras modificaciones respecto a lo que nos dejaron los nazaríes afectaron a los dos templetes o quioscos que a levante y poniente avanzan sobre el rectángulo del patio, concretamente a sus respectivos tejados a cuatro aguas: el de poniente vio cómo a su parte superior se le incorporaba un nuevo cuerpo por encima de su friso de madera en el que se incrustó en escayola el escudo imperial con el águila bicéfala del emperador Carlos V, y esto ocurrió en una restauración llevada a cabo a finales del siglo XVII (en el mismo siglo pero a principios fue cuando se incorporó la segunda taza de la fuente), buscando dar menos pendiente al tejadillo a cuatro aguas para evitar que las tejas resbalaran y cayeran; por su parte, el templete de levante fue modificado más modernamente (en 1866) por el entonces arquitecto conservador de la Alhambra, Rafael Contreras, incorporando como remate una cupulilla semiesférica de escamas vidriadas blancas y verdes, muy moruna y muy aparente pero del todo anacrónica y acientífica.

Precisamente la supresión de esa cupulilla de media naranja en 1935 y la restitución del tejado piramidal a cuatro aguas en el templete de levante del Patio de los Leones, llevada a cabo por el arquitecto conservador de la Alhambra, Leopoldo Torres Balbás, dio lugar en su día a una agria y larga polémica entre defensores del valor estético del cupulín, que aunque pastiche era sin embargo lo más celebrado y fotografiado del conjunto, y partidarios de la restauración científica llevada a cabo por Torres Balbás, quien mantenía que la dichosa cupulilla era una aportación libérrima de su predecesor en el cargo a mediados del XIX, Rafael Contreras, ajena por completo a la arquitectura nazarí, opinión que comparte Gómez-Moreno en su famosísima Guía de Granada de 1892. Durante el desarrollo de esta polémica algunos llegaron a atacar el honor y la valía profesional del arquitecto de la Alhambra, quien además se había significado como amigo de gentes de izquierdas, lo que un año después podía haberle costado muy caro de no ser porque, por suerte para él, no se encontraba en Granada en el verano de 1936.

El arquitecto conservador, ya en 1946, Francisco Prieto-Moreno, discípulo y sucesor de Torres Balbás, quiso con la retirada de la segunda taza devolver la fuente a su aspecto original pero seguramente influyó mucho en su ánimo el recuerdo de esa gran polémica que tuvo lugar en Granada once años antes, en la que él mismo se significó como defensor de su maestro junto a otros intelectuales de la talla de Gallego Burín, Manuel de Falla o Emilio García Gómez, y por esa razón los trabajos de desmonte de la segunda taza se llevaron a cabo sin darle publicidad alguna, de manera que la noticia pilló a algunos por sorpresa y, aparte de que los cuarenta en España no eran nada propicios a debates ni a actos que cuestionaran las decisiones de cualquier tipo de autoridad, el cambio se efectuó sin que se generara la más mínima polémica ni nadie protestara. Así quedó la fuente, con la taza dodecagonal como única. La taza redonda retirada, también nazarí, fue colocada años después en el lugar donde en la actualidad puede contemplarse, el Jardín de los Adarves de la Alcazaba alhambreña, lo cual no deja de constituir también un anacronismo puesto que dicho jardín es por completo de época cristiana y muy posterior a la Toma de Granada.

Veinte años después del destazamiento, en julio de 1966, un nuevo cambio de look se llevó acabo en la fuente, cuando se suprimieron los balaustres torneados que tenían los leones sobre sus lomos y sobre los cuales se sustentaba la taza, de manera que con esa supresión pareciera que dicha única taza descansa directamente sobre los marmóreos felinos (de los que escribió Gómez-Moreno que son de escasísimo valor escultórico, lo que revela lo atrasados que en ese arte se encontraban los moros granadinos), de esa forma esa única taza perdió unos cuarenta centímetros de altura. Con ocasión de esta última reforma tampoco hubo voces discordantes a excepción del pintor y literato Enrique Villar Yebra, que publicó por entonces en Ideal unos cuantos artículos criticando la decisión.


Detalle de la Fuente de los Leones con los balaustres suprimidos en 1966

 

Si ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos

            El día 9 de diciembre de 1946 hubo en Madrid una gran manifestación a la que asistieron, según unas exageradas fuentes oficiales, más de 700.000 personas que partiendo de la plaza de Colón concurrieron en la de Oriente donde escucharon la encendida arenga del jefe del estado (Españoles todos….) desde el balcón central del Palacio Real. La manifestación había sido orquestada por el régimen como respuesta del pueblo español contra lo que se calificaba una injerencia extranjera en los asuntos internos de España, o sea, contra lo que en esos momentos se ventilaba en la Organización de las Naciones Unidas, donde se estaba decidiendo si condenar definitivamente a Franco (realmente a su régimen) al ostracismo internacional. El pueblo español ha mostrado «su digna y viril [sic] protesta contra la actitud de ciertos países de la ONU […] unidos todos los españoles frente a los que quisieran hacernos volver a vivir las horas del terror soviético» (voz en off para las imágenes del Nodo sobre la manifestación).

            La ONU, aún desde antes de su creación formal, ya había mandado a Franco claros mensajes en el sentido de que su régimen no era digno de pertenecer a la organización de países recién nacida después de la finalización de la II GM, por haber ayudado a los fascismos derrotados y, por ese mismo motivo, ser considerado un peligro para la paz mundial. La Spanish Question había sido tratada incluso en las conferencias de San Francisco y Potsdam de las que nació la organización, que tuvieron lugar antes del final de la II GM. En el mismo sentido, a lo largo de 1946 varias resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad habían dejado claro que mientras en España no hubiera democracia no había nada que hacer. Y en esos momentos, principios de diciembre de 1946, la Asamblea General debatía la exclusión formal del gobierno español de los organismos internacionales y conferencias establecidas por las Naciones Unidas.

El día 12 de diciembre se votó la propuesta en la Asamblea, saliendo aprobada por 34 votos a favor, 6 en contra (Argentina, Perú, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y El Salvador), 13 abstenciones y una ausencia. ​Es la que se llamó Resolución 39, que además recomendaba al Consejo de Seguridad tomar las medidas necesarias si en un plazo razonable no se establecía un nuevo gobierno cuya autoridad emanara del consentimiento de los gobernados. Y por si esto fuera poco, la resolución recomendaba también la retirada inmediata de embajadores y ministros plenipotenciarios acreditados ante el gobierno de España. El mismo día que la ONU daba carta de nacimiento al bloqueo español, las Cortes franquistas aprobaban por aclamación una moción por la cual a partir de ese momento las nuevas monedas acuñadas llevarían la efigie de Franco y la leyenda: «Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios».


Si ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos, versión Forges

            Sabiendo de antemano cuál iba a ser el resultado de las votaciones de la ONU, el régimen quiso dar la imagen de una España unida frente a la masonería y el comunismo internacionales, pues el discurso oficial seguía explotando estos justificativos filones, de ahí la movilización de grandes masas en todas las ciudades de España, con los comercios y las fábricas y oficinas cerradas para la ocasión. En la capital la manifestación tuvo lugar el domingo 9 de diciembre de 1946, y en el resto de España se sucedieron las concentraciones y marchas en los días siguientes.

            En Granada los diarios locales el día 9 animaron a la población a asistir a una manifestación convocada para el día siguiente a las 11,30 en la plaza del Carmen desde donde partiría una marcha hasta el Gobierno Civil contra la injerencia extranjera en los asuntos españoles. Los convocantes eran las Hermandades de ex combatientes y ex cautivos, «Pero en la empresa viril [sic] y patriótica de afirmar la fe en España, de gritar nuestra plena soberanía y nuestra voluntad de independencia, estamos seguros de que les acompañará la ciudad entera…», se puede leer en la primera página de Ideal. En páginas interiores se recoge una llamada a la movilización del alcalde Gallego Burín: «Por atentar a ellos [a los asuntos internos de España], la nación da hoy esta viril [sic] respuesta a los que desde fuera quieren regir los destinos de nuestra Patria». También en el mismo ejemplar viene una nota del Colegio Médico de Granada, en lenguaje de telegrama, donde tras comunicar su adhesión inquebrantable a «Franco, salvador España, protesta virilmente [sic] injerencia ONU asuntos españoles e intangible soberanía».

            La manifestación penibética tuvo lugar el lunes 10 de diciembre de 1946, y a ella asistieron unas 40.000 personas, según la prensa local: «Granada sumó ayer su clamorosa voz de protesta contra la intromisión extranjera a los viriles [sic] acentos con que España afirma públicamente la plenitud de su soberanía nacional», así comienza la información que del evento publica Ideal en primera página. Antes de partir de la plaza del Carmen el alcalde Gallego habló a los concentrados desde el balcón del Ayuntamiento. Sobre las doce de la mañana llegó el grueso de los manifestantes ante el Gobierno Civil, desde cuyos balcones habló a la multitud el gobernador Fontana y se vivieron los momentos de más exaltación. Y sobre la una de la tarde la concentración era frente a Capitanía General, con nueva arenga a los concentrados del capitán general de la IX Región Militar González-Badía, quien apenas llevaba un mes en el cargo en sustitución de Lafuente Baleztena. Desde ese lugar marcharon unos pocos cientos hasta la Cruz de los Caídos donde fue ofrecida una corona mortuoria. Ese fue el final de la manifestación, que se disolvió sin incidentes al filo de las dos de la tarde. El lema más coreado fue aquel de ¡Franco sí, comunismo no!

Como vemos, la palabra “viril” era una especie de mantra azul mahón. «España, tras la guerra, es finalmente viril», dijo en su día algún capitoste de camisa azul. Para franco era uno de sus adjetivos favoritos y es raro el discurso suyo de la primera posguerra en el que no aparezca la palabrilla. Y es que en la España de Franco en sus primeros años todo había de hacerse por riles, por gónadas, y parecía mucho más importante pensar y actuar con el escroto que con otras partes de la anatomía. Junto al invento genuinamente español de la democracia orgánica, el régimen de Franco de primera hora, puede decirse con el autor Víctor Mora Gaspar, también practicó el machismo orgánico, y para él la hombría y la virilidad eran un asunto de estado.

«Si ellos tienen ONU nosotros tenemos dos», se cuenta que era el texto de una pancarta exhibida en la gran demostración de adhesión inquebrantable a Franco y su régimen de Madrid el 9 de diciembre de 1946, si bien no hemos podido obtener testimonio fehaciente de que tal pancarta existiera en la realidad. Otras versiones presentan la frase de los dos bemoles como presuntamente coreada por la multitud en ese mismo acto.

Otra pancarta: «¡¡¡Quien al oír Viva España con un ¡Viva! no responde, si es hombre no es español, y si es español no es hombre!!! ¡Arriba España!». Ya lo dijo en 1940 el propio Franco: los españoles «No queremos una vida fácil […] Queremos una vida dura, la vida de un pueblo viril».

No podríamos afirmar que bajo Franco los niveles de testosterona se dispararan entre la población celtibérica, pero a fe que sí que es verdad que la vida de los españoles no fue fácil en la larguísima posguerra, desde algunos puntos de vista incluso más terrible que los tres años que duró la contienda. La vida de los españoles de a pie, incluidos muchos de los que lucían camisa azul, fue cualquier cosa menos fácil, y en estos años sobraron miserias y fatigas y faltó de todo lo más imprescindible, y los niveles de renta de la primera mitad de los treinta no se recuperaron hasta bien entrados los cincuenta. Los españoles (y las españolas) pasábamos calamidades de todo tipo y hambre, pero a cambio éramos los más machotes, eso sí, y habíamos vencido a los eunucoides marxistas y por eso no nos tragaba la internacional judeo-masónica.

Los embajadores extranjeros (no todos) abandonaron Madrid, pero el Consejo de Seguridad de la ONU no adoptó ninguna medida ni a corto ni a medio plazo que hubiera supuesto una sustitución en el gobierno de España. Al menos, la resolución 39, condenatoria del franquismo y que este vendió como ofensa a la soberanía nacional, en realidad no supuso otra vuelta de tuerca sobre los sufrimientos que ya venían de largo padeciendo nuestros padres y abuelos. No añadió más escaseces ni más miserias a la vida de los españoles, pero sí se puede afirmar que retrasó algo más la vuelta a la normalidad. Hasta 1955 no fue España reconocida como miembro de pleno derecho en la Organización de las Naciones Unidas.




 

El hombre más fuerte del mundo

El mismo domingo 22 de diciembre en que se jugó en Los Cármenes el partido homenaje al medio Sierra, para los no futboleros otro espectáculo, éste gratuito, se anunciaba en el paseo del Salón a las 13,30, “el hombre más fuerte del mundo”, Joe Carson, un forzudo, antiguo boxeador y campeón de lucha libre, americano de origen polaco, muy famoso en toda España desde hacía un año, cuando empezó una gira por todas las ciudades llenando plazas de toros para exhibir sus dotes hercúleas arrastrando con sus dientes autobuses y hasta tranvías cargados de personal, y doblando a bocados y como si nada barras de hierro y dibujando con ellas flores y otras formas.

Muchos ni se enteraron del acontecimiento porque Ideal no llegó a los quioscos hasta las primeras horas de la tarde por un fallo en sus rotativas, agravado por las restricciones eléctricas usuales que llevaba a cabo la Mengemor, pero los que fueron, bien forrados de ropas de abrigo ya que en todo el día el termómetro no subió por encima de los tres grados, asistieron al plato fuerte de la demostración, que consistía en que el tal Joe Carson, de apenas 1,63 de estatura, impedía con la sola fuerza de sus brazos que dos automóviles pudieran avanzar ni un centímetro por más que hicieran rugir sus motores (o al menos eso decía la publicidad). Ese mismo día la lotería de Navidad no dejó en Granada ni para tabaco.

 

Navidades blancas. Desatada la naturaleza

            El martes siguiente al empate del Granada en La Rosaleda, 17 de diciembre, empezó y continuó todo el miércoles 18, la que Ideal califica en primera página como la nevada más intensa y persistente caída sobre Granada en todo lo que va de siglo. Nevó mucho más de lo que es costumbre y lo hizo hasta en Málaga, donde no se recordaba la nieve desde hacía cien años.

Hasta medio metro de nieve se acumuló en algunas zonas. Navidad blanca fue la de 1946 por tanto, al menos en sus inicios. Volvió a resplandecer el paisaje granadino con el extra que supone verlo todo bajo el manto blanco y volvieron las bonitas fotos de postal, y también los esquiadores a la cuesta de Gómerez y a la calle Reyes, pero a cambio el termómetro no subió por encima de cero en casi una semana, abundaron las roturas de huesos por caídas y la Alsina de Jaén volcó en la Venta de la Nava, afortunadamente sin heridos de consideración. Granada durante tres días quedó aislada por carretera del resto del mundo excepto con la costa y Loja, y en muchos domicilios se quedaron sin pan porque los abastecedores no pudieron viajar de Alfacar a la capital, y no hubo sorteo del cupón pro-ciegos porque las condiciones climáticas impidieron su venta callejera.

            Y es que el invierno 1946-47 fue especialmente gélido y lluvioso, y durante el mismo se sucedieron varias olas de frío. Así, casi al mes justo de la anterior nevada, a finales de enero volvió a nevar copiosamente sobre Granada, aunque con bastante menos intensidad que la de principios de Navidad, pero también blanqueó todo el paisaje y también ocurrió que varios pueblos de la provincia quedaron incomunicados.

            Una vez que las nieves dieron una tregua, a primeros de febrero, lo que se enseñoreó del clima granadino y del de media España fueron las lluvias torrenciales y persistentes. Al menos tuvieron el efecto de que se dejara de hablar de la pertinaz sequía. Por causa de la abundante lluvia hubo varios hundimientos de casas viejas y en mal estado, la mayoría del Albaicín, así como innumerables desprendimientos por el Zenete, Cuesta del Rey Chico y Barranco del Abogado, y algunas cuevas habitadas en San Miguel Alto, el Sacromonte, el río Beiro y el Barranco de la Zorra (hoy El Serrallo) se hundieron y se cobraron algunas vidas. Entre los días 3 y 4 de febrero se midieron 101 litros por metro cuadrado en Güéjar-Sierra y casi 40 en la capital, y tanto el Genil como el Darro bajaban rellenando por completo sus respectivos cauces y arrastrando gran cantidad de troncos y vegetación desbordándose en algunos puntos. Nuevamente volvió Granada a quedar aislada del resto de España, esta vez telefónicamente, aunque fue sólo por unas horas. Por otra parte, en Granada todavía el suministro de agua potable sólo alcanzaba a una parte pequeña de la ciudad y la mayoría de la población seguía abasteciéndose de las acequias casi como en el tiempo de los nazaríes, pero de esas acequias, las del Cadí, Aynadamar, Santa Ana y San Juan quedaron varios días cegadas en algunos puntos de sus recorridos por causa de los desprendimientos, así que gran parte de la población de la capital se quedó durante días sin agua para beber.


La nevada del siglo

             Acabó febrero y vino marzo, pero el tiempo no mejoró y siguió lloviendo inmisericordemente por toda España. En Sevilla el Guadalquivir se desbordó y dejó sin hogar a varios miles de personas. Lo mismo ocurrió en Badajoz y Mérida al desbordarse el Guadiana. Y en Madrid, en su provincia, no le iban a la zaga y hasta las barcas del estanque del Retiro tuvieron que ser utilizadas para rescatar a varios cientos de atrapados por la salida de madre del Jarama. Así el Granada, que tenía que viajar a San Sebastián para disputar la jornada 21 el día 9 de marzo, tuvo que suspender su desplazamiento y esperar a un nuevo señalamiento de fecha porque la vía del tren quedó cortada en Aranjuez, lo mismo que la Nacional IV, porque ahora el desbordado era el Tajo.

             

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