EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 8 de diciembre de 2015

MAZURKIEWICZ, UN GRANADINISTA DESCONOCIDO




            Ladislao Mazurkiewicz Iglesias, en su tiempo considerado el mejor portero del mundo, es un nombre muy conocido de todo el futbolerismo por haber jugado más de ochenta partidos con la selección charrúa y haber participado en tres mundiales, Inglaterra 1966, México 1970 y Alemania 1974. En el de 1970, el Mundial del “jogo bonito” en el que Uruguay acabó cuarta, fue designado mejor portero e incluido en el once ideal del certamen. En ese campeonato mundial, aparte de su gran actuación que acabó de consagrarlo, fue Mazurkiewicz protagonista involuntario de uno de los dos famosísimos “no goles” de “O Rei”, Pelé, con aquella jugada en la que sin tocar el cuero fintó la desesperada salida fuera del área del guardameta uruguayo para encarar la portería desguarnecida, un clásico del que sigue siendo considerado el mejor Mundial de todos los celebrados, tan clásico como la otra genialidad de Pelé en México 70, que tampoco fue gol, con disparo desde el centro del campo a la portería del checo Viktor.
También es muy conocido Mazurkiewicz por su gran palmarés como jugador de club: tres ligas uruguayas con el que fue el equipo de sus triunfos, el Peñarol, más una Copa Libertadores y una Intercontinental (ganada al R. Madrid Ye-yé en 1966).
Lo que ya no es tan conocido es que esta figura legendaria del deporte jugó en el fútbol español.
Fallecido recientemente, su desaparición fue noticia de difusión mundial en todos los medios dedicados al fútbol, que volvieron a exponer su sobresaliente palmarés como golero internacional. Lo que uno ha echado de menos en ese maremágnum de necrológicas es que en una buena parte de ellas han olvidado (o lo ignoraban) incluir que entre septiembre de 1974 y febrero de 1976 Mazurkiewicz militó en un club español. Seguramente si su periplo hispano hubiera transcurrido enrolado en uno de los grandes de nuestro fútbol no se habrían olvidado de este dato, pero resulta que mientras estuvo entre nosotros perteneció a un club modesto, al Granada CF. Además, no se puede decir que le acompañaran precisamente los éxitos mientras fue granadinista.
            Natural de Piriápolis, departamento de Maldonado, donde nació en 1945, debutó con los aurinegros de Peñarol con sólo 18 años y desde ese momento se hizo con la titularidad indiscutible. También indiscutible sería su presencia en la selección uruguaya a partir de 1966, sin haber cumplido aún los 21. Tras militar siete temporadas en el equipo carbonero pasó al fútbol brasileño, y del club Atlético Mineiro de Belo Horizonte lo fichó el Granada CF en septiembre de 1974, tan sólo tres meses después de disputar su último Mundial, el de Alemania 1974.
            «Mazurkievitz (sic), internacional uruguayo, nuevo portero del Granada», titula su sección deportiva el diario Ideal de 12 de septiembre de 1974. Desde la temporada anterior, 73-74, por primera vez desde hacía bastantes años se permitía a los clubs españoles fichar jugadores extranjeros, pero se limitaba su número a dos por equipo, y en esas fechas el Granada ya tenía ocupadas esas dos plazas con el también uruguayo Montero Castillo y con el austriaco Parits, así que Mazurkiewicz, de ascendencia polaca por parte de padre y española por parte de madre (del pueblo coruñés de Riacho) ingresó en nuestro fútbol como oriundo, es decir, como hijo de españoles y ciudadano español a efectos legales, con pasaporte y DNI. Un mes después, en octubre, llegaba a Madrid “Mazurka” desde Montevideo y en algún diario nacional se afirmaba que había fichado por el Valencia por 300.000 dólares (casi 17 millones de ptas.). Pocos días después aterrizaba en Granada y se incorporaba por dos años a la disciplina del club rojiblanco, dirigido técnicamente por Joseíto. Como compañeros de demarcación contaba el Granada por entonces con Izcoa y con Pepe Navarro. Lo que costó su fichaje no lo sabemos con exactitud, pero parece que finalmente la operación quedó cerrada en 8 millones.
En primera instancia su documentación como hijo de españoles fue mirada y remirada en busca de irregularidades pues en esos momentos estaba en pleno apogeo la polvareda que levantaron los clubes vascos en contra de los falsos oriundos, que por entonces eran legión en el fútbol español. Por esa razón no obtuvo el plácet de las autoridades federativas hasta un mes después, ya en noviembre, cuando Izcoa era el portero menos goleado de Primera División.




Sus características más destacables como guardameta eran las propias de un gran golero: muy bueno bajo palos, grandes reflejos y una gran seguridad en las salidas y los despejes. Pero de esas cualidades, los granadinistas sabemos más por lo que pudimos ver por TV, cuando defendía la celeste o la aurinegra, o por lo que leíamos en los muchísimos textos que de Mazurkiewicz nos hablan, que por lo que pudimos comprobar mientras defendió los colores rojiblancos.
Por fin su debut como granadinista se produjo en la  competición que se llamó Liga Andaluza, campeonato de reservas que la 74-75 llegaba a su cuarta edición y que disputaban los equipos andaluces de Primera (Betis, Málaga y Granada) y Segunda (Sevilla, Córdoba, Huelva y Cádiz), más el Linares de Tercera. El 18 de diciembre de 1974, en Los Cármenes el Granada derrotó al Córdoba 2-1. Era aquella una liga no oficial que se empezó a jugar en 1971 y llegó hasta 1976, con partidos que se jugaban entre semana y servían para que los suplentes se reivindicaran y para hacer todo tipo de probaturas. Se trataba de un partido no oficial, casi como un amistoso, pero la presencia del uruguayo en la alineación titular del Granada convocó a un buen número de hinchas que al final se fueron como habían llegado, es decir, sin ver prácticamente parar a Mazurkiewicz porque los cordobeses apenas inquietaron su portería salvo en la acción de su único gol en la que, por cierto, no estuvo muy afortunado el uruguayo.
Continuó Mazurkiewicz jugando casi de forma exclusiva en esta liga andaluza porque en el primer equipo seguía Izcoa cuajando buenas actuaciones que no aconsejaban su relevo. Y como nota común a sus intervenciones en esta competición menor se puede hablar de que el uruguayo seguía siendo un desconocido para los aficionados porque aquellos partidos no daban mucha oportunidad para el lucimiento. Así hasta que en la jornada 20 y tras salir el Granada goleado 4-0 del Insular entendió Joseíto que se imponía el cambio de arqueros. De esta manera, el 16 de febrero de 1975, en Los Cármenes y con visita del Español, se produjo por fin de forma oficial su debut en nuestro fútbol. Pero ocurrió que en un partido muy malo y que acabó en empate a cero los delanteros españolistas tampoco prodigaron el disparo y se puede hablar de que Mazurkiewicz volvió a quedar inédito.
A la jornada siguiente tocaba viajar a Vigo y en Balaídos fue el Granada derrotado 3-0. Mazurkiewicz volvió a ocupar la meta rojiblanca y, según las crónicas, quizás se le podría reprochar algo en sólo uno de los tres goles encajados. En esta ocasión los delanteros contrarios sí lo sometieron a un trabajo continuo, pero como el partido se jugó muy lejos de Granada y por entonces no se televisaban todos, como ahora, el caso es que los granadinistas volvimos a quedarnos sin ver en acción al crack uruguayo.
Joseíto después de la derrota ante el Celta puso otra vez a Izcoa y ya no volvió Mazurkiewicz a alinearse en un partido oficial. A la temporada siguiente, con Miguel Muñoz de entrenador, una de sus primeras decisiones fue la de cortar a Mazurka, por lo que nuevamente nos quedamos los hinchas granadinos sin poder apreciar sus cualidades de gran arquero. Finalmente, en febrero de 1976 se volvió al Peñarol, ahora traspasado por el Granada, que así recuperó parte de lo invertido en este portero de fama mundial que no tuvo suerte en su corta aventura española. Sólo dos partidos es su bagaje en el fútbol patrio.
Todo hace indicar que sus intenciones no eran ni mucho menos las de pasar furtivamente por nuestro país sino todo lo contrario, que lo que quería era echar raíces aquí ya que mientras estuvo en nuestra tierra se asoció con su compañero de equipo, Luis Oruezábal, para poner a medias un restaurante. El restaurante abrió sus puertas en 1975 con el nombre de “Chikito, uno de los apodos con que era conocido Mazurkiewicz por ser algo corto de talla para su profesión de guardameta. Desde ese año su alias es en Granada sinónimo de buen comer y de granadinismo.