EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 15 de marzo de 2012

...CUANDO JUEGUE ECHECOPAR!



Granada 1 Gijón 0

23 de septiembre de 1973

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde-noche veraniega. Partido correspondiente a la jornada 4 del campeonato de Primera División 1973-74. Los visitantes vistieron camiseta roja y pantalón blanco por coincidencia de colores

Granada CF: Izcoa; Toni, Aguirre Suárez, Falito; Jaén, Fernández; Quiles, Montero Castillo (Santi 76’), Porta (Chirri 73’), Echecopar y Dueñas

Sporting de Gijón: Castro; Fabián, Doria, Piñel (Redondo 57’); José Manuel, Landucci (Valdés73’); Megido, Quini, Fanjul, Pascual y Churruca

Goles: 1-0, min. 65, Echecopar de penalti

Árbitro: Camacho, del Colegio Castellano. Buen arbitraje. Tarjetas blancas a los gijoneses Pascual y Fabián

«¡Ya verás, ya verás, cuando juegue Echecopar!». Es la famosa frase que acuñó Martinmorales en su viñeta pos partido de los martes en Ideal y que puede considerarse lema y resumen de una temporada más bien triste y de escaso poder goleador rojiblanco como fue la anterior, la 1972-73. Mientras el Granada domingo tras domingo acababa sus partidos con cero goles a favor, en la no oficial Copa de Andalucía su fichaje estrella, el argentino Echecopar, marcaba los goles a pares (18, tantos como jornadas tuvo aquella liga andaluza). En la liga de verdad, la de primera, las autoridades futboleras, después de estar dándole largas al asunto varios meses, finalmente decidieron que no podía jugar porque su documentación como oriundo presentaba demasiadas irregularidades. Con Echecopar, estaba claro, otro gallo hubiera cantado a aquel Granada de Pasieguito, pero su permiso, que siempre estaba a punto de concederse, antes de Navidad quedó definitivamente denegado.

La autorización de futbolistas extranjeros, tan largamente pedida por todo el fútbol nacional, se produjo para la 73-74. Ya podíamos por fin contar con Echecopar y con él pensábamos que el Granada se saldría Y más después de que en la primera jornada se trajera los dos puntos de un campo tan difícil como Atocha, (0-2, Echecopar y Dueñas), a la vez que estrenaba las camisetas a rayas horizontales. La segunda jornada fue un empate en Los Cármenes con el R. Madrid con nuevo gol del argentino, aunque de penalti, y un gol mal anulado por Franco Martínez a Echecopar más un penalti polémico en contra evitaron la victoria rojiblanca en Castellón en la tercera jornada y de paso apartaron al Granada del liderato de la máxima categoría por primera vez en su historia. Y es que el Granada 73-74, con sus dos extranjeros, Montero Castillo y Echecopar, y con Joseíto nuevamente en el banquillo, muy poco se parecía al de la temporada anterior.

En la cuarta jornada nos visitaba el Gijón (lo de Sporting vino mucho después), único equipo de Primera que aún no había puntuado, aunque contaba en sus filas con jugadores como Quini, Churruca, Megido, Valdés, más sus extranjeros Doria y Landucci. A pesar de ser el colista puso muy difíciles las cosas y el Granada sólo pudo anotarse los dos puntos gracias a un gol de penalti ya bien avanzada la segunda parte y después de que Quini y Megido desperdiciaran clarísimas oportunidades. Echecopar volvió a ser el mejor en este partido en su puesto de media punta de gran calidad técnica, y volvió a influir de manera decisiva en el buen juego rojiblanco, además de marcar el único gol de perfecto lanzamiento desde los once metros. La victoria ante los asturianos colocó al Granada segundo, empatado con el primero (At. Madrid) y con el tercero (Valencia), y una semana después, a pesar de empatar en Los Cármenes con el Murcia (con nuevo gol de Echecopar, otra vez de penalti), consiguió por fin nuestro equipo el logro histórico de colocarse en el primer puesto de Primera.

Lo malo fue que muy poco duraron las ilusiones del sufrido granadinismo. De fulminante caída se puede catalogar lo que vino a continuación, porque sólo cinco jornadas después habíamos trocado el liderato por el puesto de vicecolista. A partir de la quinta jornada parecieron fundírsele las fuerzas a Echecopar y con él a todo el equipo, que encadenó cuatro derrotas y sólo un empate. El argentino cayó lesionado y desapareció de las alineaciones durante bastantes jornadas, y cuando volvió en nada se parecía ya al de antes. Diez jornadas tuvieron que pasar para que volviéramos a ver un nuevo gol suyo, por lo que en lugar de abanderar el buen Granada de Joseíto, el banquillo fue su destino.

Ver, lo que se dice ver algún portento futbolístico, sólo ocurrió al principio y de forma muy fugaz. El Granada de la 73-74 completó su segunda mejor temporada histórica pero en ella finalmente la aportación del argentino fue bastante pobre. Batracio acabó saliendo Echecopar, con sus raquíticos seis goles de los que cuatro llegaron en las cinco primeras jornadas. Después se fue perdiendo en la mediocridad hasta acabar decepcionando a la hinchada, que lo había convertido en un nuevo ídolo y que tantas esperanzas depositó en su concurso. Al finalizar la 73-74 Candi consiguió endosárselo al Murcia y al menos se recuperó parte de lo que había costado.

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