EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
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jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 10 de noviembre de 2011

SENTIDAS DESPEDIDAS




Granada 5 Santander 1
23 de abril de 1961
Estadio Los Cármenes, cinco mil espectadores en tarde soleada. Terreno en buen estado. Partido correspondiente a la jornada veintinueve y penúltima del Campeonato de Liga de Primera División 1960-61
Granada CF: Candi (Lois 48’); Mingorance, Gómez, Forneris; Méndez Larrabeiti; Cándido, Carranza, Rafa, Álvarez y Lalo
Rácing de Santander: Piñol; Pallás, Santamaría, Miera; Crispi, Pellejero; Odriozola, García, Sampedro, Ramos y Yosu
Goles: 1-0, min.1 Carranza; 2-0, min 8, Álvarez; 3-0, min. 11 Lalo; 4-0, min. 66, Carranza; 5-0, min. 73, Rafa; 5-1, min. 82, Odriozola
Árbitro: Novella, con muchos errores en su último partido como árbitro en activo





A buenas horas fue el Granada 1960-61 a brindar un buen partido a su afición. Era el último compromiso en Los Cármenes y llegaba cuando ya nada quedaba hacer en la liga de máxima categoría salvo completar el calendario, del que después sólo faltaba la visita al Metropolitano colchonero, e ir preparando una nueva plantilla para la siguiente temporada en segunda, ya que la derrota un domingo antes en Heliópolis había acabado con las remotas esperanzas de salvación. De ahí la escasa afluencia a Los Cármenes y también los pitos con que los rojiblancos fueron recibidos.


El Santander del brasileño Otto Bumbel (nada de Racing, por entonces todo término extranjerizante estaba proscrito) se presentaba por primera vez en Los Cármenes como rival de Primera División y era un recién ascendido que se había mantenido toda la liga en la mitad baja de la tabla pero necesitaba al menos un punto para huir de la promoción. Se trataba de un conjunto homogéneo, formado principalmente por jóvenes jugadores, a destacar su línea defensiva y sus peligrosos extremos. Dos hombres vinculados a la historia del Granada CF formaban en sus filas, Yosu y Pellejero. Este último junto con otros veteranos pero importantes jugadores como Benavídez, Becerril o Ramoní, todos presentes en la final de copa de dos años antes, habían sido barridos por la ”escoba” de Jiménez Blanco al terminar la temporada anterior. En su lugar parecía que se había fichado bien, buscando calidad y juventud, aunque también parece que en la parte técnica no acompañó el acierto, con Argila y posteriormente con Trinchant. Así que un año después el resultado era el contrario al buscado y el descenso antes de concluir el campeonato todo el fruto obtenido.


Sin nada ya que perder (o con la esperanza de ganar las 5.000 ptas. por barba que, según Diario Montañés, ofrecía el Español), el Granada dio una imagen muy distinta a lo que fue la tónica de una pésima temporada, y exhibió durante los noventa minutos todo lo que le había faltado: cohesión entre sus líneas, velocidad, ganas y forma física. En ello influyó bastante el encontrarse con tres goles antes de los diez primeros minutos. Abrió el marcador Carranza para que al poco Delfín Álvarez cabeceara el segundo tras una gran jugada por la derecha; y la nota de calidad la puso Lalo, haciendo un gran gol de lanzamiento que superó la barrera, de golpe franco directo al borde del área. Antes del descanso fue anulado un gol legal de Rafa que hubiera supuesto el cuarto. En la segunda parte continuó el asedio a la meta santanderina y llegaron dos goles más válidos y otro anulado; el que hacía el 4-0 lo consiguió Carranza de magnífico remate y era el último de los 26 que anotó mientras pertenecía al Granada. El 5-0 fue obra de Rafa, el granadino máximo goleador de la historia rojiblanca.



Aquella tarde se despedían de la afición granadinista dos jugadores que ocupan una parte importante en su historia. Carranza, ídolo que lo fue como pocos del granadinismo, actuaba por última vez de rojiblanco en Los Cármenes, ya que al terminar la temporada sería traspasado al Español. Por otra parte, Candi, diez temporadas ocupando la meta rojiblanca, jugaba su último partido con el Granada y también como profesional. Y no lo pudo disputar completo. A poco de iniciarse la segunda parte, a la salida de un córner botado sobre su marco, la nariz de Candi recibía el fortísimo impacto de la cabeza del que había sido su compañero, José María Pellejero, que entraba al remate con el ímpetu que siempre le caracterizó. Candi (fractura abierta del tabique nasal con ligera conmoción) y Pellejero (conmoción cerebral, hematoma parpebral con pérdida de visión en el ojo izquierdo y herida contusa en la frente), sangrando abundantemente, hubieron de ser retirados y trasladados urgentemente al cercano Hospital Clínico, donde Pellejero quedó ingresado. Candi fue sustituido por el suplente Lois, pero los forasteros acabaron el partido con un efectivo menos.


Pero para despedida dolorosa, la de la Primera División. El Granada acabaría de completar una semana más tarde la peor temporada -números en mano- de sus ochenta años de existencia; la única de las cinco categorías distintas en que ha militado en la que ha acabado una liga como colista.

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