EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 4 de septiembre de 2013

RAFA, CIENTO Y UN GOLES


El máximo goleador de la historia del Granada CF, el único que supera la cifra de cien goles en rojiblanco, no es de ninguna de las épocas doradas de máxima categoría, ni es un “crack” proveniente del otro lado del charco o de Europa y fichado a golpe de millones, no. Al contrario, era un granadino del humilde barrio de San Lázaro que se inició en el Alhambra, uno de aquellos numerosos y populares equipos modestos de barrio que existieron en Granada y de los que a nuestros días ha llegado sólo el CD Numancia, que es precisamente el decano de los clubs de fútbol de la provincia.
 
Hablamos de Rafa, Rafael Delgado González (Granada 1931-1996). Del club Alhambra, por entonces también filial rojiblanco, pasó al Recreativo en la temporada 51-52, de Tercera (una Tercera equiparable a la actual 2ªB y en la que militaban equipos como Betis, Huelva, Cádiz, Jerez, Ceuta o Almería), en donde se distinguió como goleador por lo que a la temporada siguiente pasó al primer equipo, de Segunda, en unión de otros canteranos como Cuerva, Guerrero y Vicente.

Sus características de delantero goleador, pequeño de estatura como era, lo alejan del prototipo de ariete rompedor y lo sitúan más cerca de la clase de delantero que fue años después Porta, habilidoso y sutil, con gran facilidad para el desmarque y muy oportunista. Así, en su primer año en el Granada consiguió entre liga y copa 21 goles y fue el máximo goleador rojiblanco, para seguir en años posteriores marcando con facilidad hasta llegar a la temporada 55-56, su gran año, en que con 27 goles, todos en liga, fue Pichichi de Segunda y el Atlético de Madrid pagó por él la magnífica suma (para la época) de 650.000 ptas. más un amistoso, además de conseguir convertirse al poco en el segundo granadino desde Millán que se enfundaba la roja de nuestra selección, aunque en el caso de Rafa fue la “B”. El dinero que pagó el Atlético más lo recaudado en el amistoso posterior dio al Granada la liquidez necesaria para armar el potente equipo que a la temporada siguiente le llevó al segundo ascenso a Primera.

En Madrid se estrenó con muy buen pie, en un amistoso ante el Newcastle, haciendo tres de los cuatro goles de su equipo, y en su primera temporada colchonera, con Antonio Barrios de entrenador, le siguió yendo bien pues fue titular y se proclamó segundo máximo goleador del equipo, por detrás de Peiró. En sus dos siguientes temporadas como atlético, ante la competencia en punta de lanza de delanteros como Vavá y Mendonça, el nuevo técnico, Fernando Daucik, retrasó su posición sobre el campo, haciéndolo jugar primero de interior y después de medio, y además por la derecha, zurdo cerrado como era Rafa, con lo que sus registros goleadores bajaron bastante y con ellos su presencia en las alineaciones. Así, tras un año de cesión en el Coruña, en la 59-60, en Segunda, volvió al Granada para la 60-61, cuando ya se llevaban disputadas ocho jornadas, y en aquella horrible temporada volvió a ser el máximo goleador rojiblanco en su única presencia en un Granada de Primera. Un año más en el que nuevamente volvió a destacar como goleador, en el Granada del que había sido su compañero en el At. Madrid, HH 2º, al que poco le faltó para volver a máxima categoría, supuso su adiós definitivo al fútbol.

Rafa, a quien el presidente José Bailón le impuso la insignia de oro del club, con 101 goles de rojiblanco en seis temporadas y 159 partidos, es el máximo goleador de la historia del Granada CF en una clasificación en la que el segundo, Trompi, se queda en 77, y ostentó desde 1956 hasta 1987 el récord (batido con 31 por Manolo) de ser con 27 el granadinista que más goles consiguió en una sola temporada. Su nombre quedó inscrito en las listas de pichichis de la segunda categoría (donde, por cierto, es frecuente que aparezca con la denominación de “González”), una nómina en la que también figuran otros granadinistas como Chaves, José Luis Vara, Mel y Puche II, pero ninguno consiguió esa proeza mientras pertenecía al Granada.

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