EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



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miércoles, 6 de mayo de 2009

1999 REVOLUCIÓN SEVILLANA. CUARTA LIGUILLA. MURCIANAZO AL COSTILLAR



En la temporada 98-99 una vez más pasó el granadinismo por momentos de ilusión por un ascenso y una vez más se quedó sin premio. Pero todo sigue y ya se inicia la siguiente. Y ese inicio lo primero que trae es grandes dudas respecto al futuro inmediato del club, porque corriendo el mes de julio de 1999 la prensa no para de asustarnos con las noticias de que la directiva de Jimena no puede liquidar a los jugadores (casi todos) que han denunciado ante la AFE. Finalmente y muy a última hora el Ayuntamiento que presidía Moratalla avaló al club y éste consiguió un crédito de La General por 55 millones con que escapar de la amenaza del descenso por impago.

Los apuros económicos del Granada no constituyen demasiada novedad. Sí hay grandes novedades en la parte deportiva. Para la 99-00 no siguen jugadores muy importantes como Aguilar, Edu García, Quique Beltrán y el trío de canteranos formado por Javi García, Jesús Sierra y Sergio Cruz. Tampoco continúan en la dirección técnica Gerardo Castillo y Urbano Ortega. A cambio, la confección de la nueva plantilla se ha dejado en manos de Chaparro, el cual se trae a un puñado de jugadores, la mayoría muy jóvenes, que conoce bien por ser paisanos suyos. Se puede hablar de revolución sevillana en la plantilla. Vienen este año Cervián, Nandi, Garrido, Cantos, Manolo, Pedro Curtido y, sobre todo, Capi. Estos tres últimos cedidos del Betis. También fichan otros sevillanos como Arturo, Navarro, Méndez y Santaella. Además vuelve Torres tras probar dos temporadas en el filial del Zaragoza y se incorpora cedido del Alavés Ismael. Otro fichaje es el del delantero Jose García. De la temporada pasada sólo continúan Notario, Pindado, Santi, Pascual, José Raúl y Manolo Herrero. A mediados de agosto y con aires de “fichaje bomba” llega Prince Amoako, delantero internacional ghanés con pasaporte comunitario que viene del fútbol peruano. Sólo falta fichar un defensa para cerrar la plantilla.

El 16 de agosto de 1999, como prólogo a la disputa del trofeo se presenta en Los Cármenes la nueva plantilla. Este año se ha optado por un acto más sencillo, sin la luminotecnia del año anterior. Pero no faltan los discursos. Santi, como capitán, Chaparro, como entrenador, y Jimena, como presidente, se dirigen a los escasos aficionados presentes y los tres coinciden en que el objetivo para la temporada a punto de arrancar no es otro que el ascenso.

Y a continuación, pero ya con bastante más público, unos cuatro mil, empieza una nueva edición del Trofeo Granada, la XXVII. El Granada y el Rayo Vallecano son los rivales. Por el Granada jugaron: Notario, Garrido, Cervián, Nandi, Arturo, Cantos, Santaella, Capi, Pedro, Ismael y Méndez. También jugaron a lo largo del encuentro: Pascual, Santi, Torres, Amoako, Manolo Herrero, Navarro y Quevedo; este último era un defensa a prueba que no convenció y no llegó a fichar. El Rayo alineó a: Keller, Cota, Llorens, Hernández, Gilmar, Pablo Sanz, Ferrón, Míchel I, Iván Rosado, Míchel II y Poschner. Y después salieron otros como Lopetegui, Amaya, Luis Cembranos, Estíbariz, Dani Bouzas, Clotet y Quinzinho.

Es un Rayo Vallecano que estrena primera división, categoría a la que acababa de dar el salto de la mano de Juande Ramos después de quedar quinto en Segunda. En la 98-99 el segundo clasificado, el At. Madrid B, no podía ascender, por lo que la todavía vigente promoción alcanzó al cuarto, el Sevilla, y al quinto, el Rayo. Los dos ascendieron, acompañando al Málaga y al Numancia, en el caso de los madrileños tras vencer en los dos partidos al Extremadura. Era la tercera vez que el Rayo disputaba nuestro trofeo ya que también participó en 1988 y en 1994 (edición que ganó); en las dos ocasiones precedentes vino como equipo de Segunda, consiguiendo el ascenso esa misma temporada. Sus refuerzos más importantes eran el guardameta internacional estadounidense Kasey Keller, el centrocampista alemán Gerhard Poschner y otro centrocampista, portugués, Helder, aunque éste no vino a Granada. Desde luego al Rayo Vallecano nunca le afectó la pretendida leyenda negra del Trofeo Granada pues en la liga que estaba para empezar realizó una de sus más brillantes campañas en primera y consiguió un magnífico noveno puesto final.

El Trofeo Granada de 1999, el XXVII, se fue a Madrid y se unió al que desde 1994 ya tenía el Rayo Vallecano en sus vitrinas después de que al término de los noventa minutos el marcador arrojara un 0-0 -que no hizo justicia a lo visto- y después de que el Rayo tuviera más puntería a la hora de lanzar los correspondientes penaltis. El Granada confeccionado por Chaparro causó muy buena impresión o, como titula Manuel Pedreira en su crónica para Ideal: «El nuevo Granada suscita esperanzas». Los rojiblancos fueron bastante mejores que el primerdivisionista Rayo, que tampoco se empleó en exceso. Lo mejor fue la línea de centro del campo, con un hombre brillando especialmente sobre todos: Capi, que se reveló como el magnífico pelotero que siempre ha sido y desde este mismo momento se metió al granadinismo en el bolsillo y adquirió la condición de ídolo de la hinchada. Lo más flojo, siempre según la crónica de Ideal, la delantera, sin descartar la conveniencia de incorporar un defensa de garantías. También destaca la crónica el debut de Amoako, del que dice que se mostró habilidoso y que gozó de la mejor ocasión para golear pero su disparo se fue al poste.



Poco antes de empezar la 99-00 ficha el defensa que quería Chaparro: Carlos Daniel Moya. Tiene ya treinta pero su currículo dice que jugó nada menos que en el Boca Juniors. A los viejos nos recuerda, por su planta y sus rasgos faciales y también –salvando grandes distancias-, por su juego, al cacique Aguirre Suárez del mejor Granada.

La buena imagen del nuevo Granada en el reciente trofeo Granada se ve empañada sólo unos días después en Guadix, en la disputa del tercer Trofeo Diputación, consistente este año en un tres en uno entre los anfitriones, que acaban de reconquistar brillantemente la 2ª B, el Motril y el Granada. El Guadix de Parejo fue muy superior a sus rivales y se anotó la tercera edición venciendo a los rojiblancos 3-0 y empatando sin goles con el Motril de Corchado. Los accitanos (Vicente Moreno, Godino, Hermosín, Andrés Ramos, Juanma Pérez, Rafita, Thierry y otros) completaron la mejor liga de su historia y gran parte del campeonato tuvieron a tiro entrar entre los cuatro primeros. El Motril estuvo toda la temporada en la zona media y conservó la categoría sin apuros.

Pero Chaparro insiste en que hace falta reforzar la defensa y vienen dos nuevos fichajes. Tabuenka y Jubera, titulares todo el año en Compostela y Logroñés respectivamente, ambos de Segunda A. Importantísimos jugadores que van a dar un excelente rendimiento en la temporada a punto de empezar.

Un despiste administrativo del club rojiblanco propicie que sólo unos días antes de empezar la liga resulte que de los seis sub 23 con que se contaba sólo pueden actuar como tales dos (Cantos y Jose García). Los cuatro cedidos (Capi, Ismael, Manolo y Pedro Curtido) tienen ficha profesional y sus clubes de origen no quieren que esto se toque para no perder derechos sobre ellos. La solución es ocupar las cuatro vacantes con jugadores del filial que no van a ser utilizados ni un minuto a lo largo del campeonato. Pero ahora hay más fichas de las veintidós máximas permitidas, hay que dar bajas. De esta forma deja de ser jugador rojiblanco, después de seis temporadas de alto nivel de buen fútbol, regularidad y entrega, un buen jugador de equipo, Santiago Martínez Ramos, Santi, que se retira del fútbol pero se queda a vivir a la vera del Veleta.

Y siguen sobrando fichas. De entrada Moya y Amoako no han podido todavía legalizar su situación, cosa que conseguirán cuando ya se lleven disputadas cinco jornadas. Cuando ya puedan ser alineados se cambiarán sus fichas por las de Cervián y Manolo Herrero, que, como Santi, se quedarán cobrando pero sin jugar hasta que Herrero se marche al Tarragona en diciembre y Cervián sea recuperado en la segunda vuelta.

Ya con la liga comenzada ficha Ramón Tejada. Viene a ocupar el cargo de gerente, labor que ha desempeñado con éxito en clubes como Huelva, Betis y Cádiz. Se trata de un ex granadinista que cuando estaba en activo jugó en el Córdoba, el equipo de su tierra, desde donde dio el salto al R. Madrid para más tarde jugar en el Granada en la temporada 70-71.

Y ya metidos en plena campaña, los comienzos no son buenos. El primer triunfo se hace esperar hasta la jornada cuatro, en Los Cármenes ante el Motril, dando inicio a una buena racha de siete sin perder que colocan al Granada cuarto clasificado. Viene después una serie de resultados malos y el equipo queda algo alejado de los cuatro primeros. Hasta que en la jornada 16 el Dos Hermanas de Lucas Alcaraz se lleva los tres puntos de Los Cármenes y queda la cabeza de Chaparro pendiente de un hilo. Hilo que se rompe definitivamente cuando dos domingos después salen los rojiblancos derrotados (2-0) de Guadix. Chaparro tenía una cláusula en su contrato por la cual, en caso de destitución, podría seguir como secretario técnico, pero tal posibilidad la rechaza el propio Chaparro, terminando así su aventura granadina.


El parón navideño de la 99-00 supone la destitución de Chaparro. Su sustituto es un viejo conocido del granadinismo, Felipe Mesones, que se hace cargo del equipo a partir de la jornada diecinueve y con él se trae a Aitor Huegún y Paco García. Además fichan también dos sub-23, Nacho Azcona y De María. A cambio reciben la baja Amoako y Santaella, y se recupera la ficha de Cervián. Arturo y Nandi se quedan pero con ficha suspendida.

Mesones introduce algunas variaciones en el once titular con respecto al que venía siendo alineado por Chaparro. La principal es la de pasar a Jubera del centro de la defensa a la zona ancha para formar con Pascual una magnífica pareja de pivotes y al mismo tiempo liberar al gran Capi de tareas de contención, situándolo más cerca de las porterías contrarias. Con los retoques de Mesones el Granada tiene un aire completamente distinto y mejora muchísimo pues las veinte jornadas que quedan hasta final de liga se van a saldar con catorce victorias, cinco empates y sólo una derrota, en el campo del Polideportivo Almería. Cuando llegó Mesones, jornada dieciocho, andaban los rojiblancos en el octavo puesto y a siete puntos del cuarto, el Dos Hermanas de Lucas Alcaraz. Pero la liga finaliza en la jornada treinta y ocho con el Granada de campeón del grupo IV de 2ª B y clasificado para liguilla de ascenso varias jornadas antes. Ha sido una segunda vuelta sensacional y esta vez se intuye que este gran Granada, el mejor de todos cuantos hemos podido ver mientras su categoría ha sido la 2ª B, va a realizar un gran papel en la liguilla que empieza el domingo siguiente. La mano de Mesones se notó mucho en el equipo y éste, con su espectacular remontada, volvió a llenar las gradas de Los Cármenes.

Una nueva liguilla para intentar decir adiós de una santa vez al tercer escalón del fútbol. Los rivales son Burgos, Mensajero y Murcia. El primer partido es a domicilio, con visita al Burgos de los Dani Pendín y Peragón. El 21 de mayo de 2000, en la capital burgalesa el Granada realizó un serio partido en el que se adelantó a poco de comenzar con gol de Ismael. Pero en la segunda parte los castellanos consiguieron el definitivo empate a uno por medio de Peragón. En la segunda jornada se vence (2-0) con autoridad al Mensajero (que venía con Oti y Nando) en Granada, con dos goles de Jubera. La vuelta en la isla de La Palma casi trae la primera derrota, cosa que evita en el último suspiro el magnífico disparo en golpe franco de Navarro, con el que empatamos a uno.

De canarias nos traemos un punto para seguir con opciones, pero a la vez sufrimos la baja por sanción para los tres partidos que faltan del argentino Moya, expulsado por dar un codazo a un contrario. Su baja en el centro de la defensa será bien cubierta por el refuerzo de invierno Paco García. Mientras tanto un Murcia de influencias federativas, que acababa de reforzarse con los fichajes de Viña y Loreto, vencía al Burgos y se distanciaba algo en la cabeza.

La cuarta jornada depara la visita del Burgos. La afición, volcada con el equipo, abarrota las gradas del nuevo Los Cármenes, donde no cabe un alfiler, y disfruta de un nuevo triunfo granadinista. A poco de iniciarse el partido se adelantaba el Granada al aprovechar Ismael un saque de esquina que peinó Huegún en el primer palo. Con mucho sufrimiento se pudieron aguantar los embates castellanos hasta el descanso. Pero en la segunda parte consiguió el Burgos el empate de penalti por medio de César Esteban. Menos mal que al poco aquel gran futbolista que era Jubera volvió a poner por delante a los rojiblancos. De nuevo gran sufrimiento y nervios a flor de piel, en el terreno y también en las gradas, con numerosas interrupciones y pérdidas de tiempo. Pero se pudo aguantar el resultado y sumar una nueva victoria con la que comparecer con muchas posibilidades de ascenso en los dos últimos enfrentamientos, ambos ante el Murcia. Este partido, cardiaco como él solo, se caracterizó por las numerosas interrupciones y las mil y una brusquedades y acciones antideportivas de unos y otros, de jugadores y también de público, con continuos lanzamientos de balones desde las gradas al terreno, e incluso con una agresión de un aficionado que vistiendo una camiseta rojiblanca surgió del fondo del marcador y atravesando todo el terreno dio un empujón al jugador burgalés Idiákez, que exageró la nota y se dejó caer. La victoria fue importantísima, pero la acción de ese energúmeno pudo muy bien perjudicar al Granada y privarlo de usar su terreno y con eso de la consiguiente recaudación en el partido que todavía quedaba.




A mediados de junio de 2000 sólo le falta al Granada superar a su último rival para ascender a Segunda. Es el Murcia, que ha ganado tres de sus cuatro partidos y ha empatado el restante, por lo que aventaja al Granada en dos puntos y le basta con ganar alguno de los dos enfrentamientos que contra los nuestros le quedan.

El sábado 17 de junio de 2000, en La Condomina, abarrotada, el Murcia (Viña, Vaqueriza, Matito, Algar, Carrero, Aguilar, Velasco, Luis Martínez, Luis Gil (Cuxart 78’), Nacho Zaragoza (Besora 71’) y Loreto) y el Granada (Notario, Torres, Méndez, Paco García, Tabuenka, Jubera, Capi (Manolo 66’), Pascual, Navarro, Ismael y Huegún (Garrido 91’)) ofrecieron un partido lleno de tensión en el que el Granada supo jugar y aguantar la presión para traerse los tres puntos gracias a los goles de Huegún en el primer tiempo y de Ismael de penalti que deshizo el empate conseguido por Loreto. Por cierto, la jugada del penalti, cometido sobre el propio Ismael, pudimos ver por TV que ocurrió fuera del área pimentonera.

Ahora ya sí que más que acariciarse el soñado ascenso, éste se paladeaba. Bastaba un punto en el sexto y definitivo encuentro, en la devolución de visita del Murcia. Hasta sólo tres días antes no se pudo confirmar el escenario del choque, porque Los Cármenes estaba clausurado por la agresión a un jugador burgalés del anterior partido, pero la Federación perdonó al Granada y de esa forma no perdió el club la gran recaudación que produjo la venta de la totalidad del aforo del estadio. Por otra parte se intentó el adelanto a la tarde del sábado, pero el Murcia no dio el visto bueno porque esa tarde no podría contar con Pepe Aguilar, que se casaba en su tierra, Santander. Así que, en el nuevo Los Cármenes, a las siete de la tarde y ante las cámaras de Canal Sur, el 25 de junio de 2000 quedó fijado como fecha a tener ya para siempre en cuenta en la historia rojiblanca.

Este domingo de Corpus amaneció con malos presagios. Fue uno de esos días insufribles y típicos de principios del verano granadino, con un cielo brumoso y plomizo que amenaza un agua que no llega a caer mientras que sube de la tierra un bochorno sahariano de fogón que derrite ideas y voluntades. En consonancia con la decoración el Granada, nervioso, falto de forma, desafinado, ofreció a su parroquia un desastroso partido en el que no dio una a derechas. Gris era la tarde y gris fue el espectáculo. Y negro, muy negro el resultado de 0-1 con el que acabó, porque los rojiblancos no fueron capaces de hacer el gol que hubiera dejado en anécdota el conseguido por el número 6 de los murcianos, Pepe Aguilar, que viajó esa misma mañana desde Santander a Granada en vez de preferir disfrutar de su luna de miel en Sebastopol -o en las Chimbambas-.

El tiro de Jubera al larguero, a poco de empezar la segunda parte, un servidor lo considera un icono, causa y origen de lo que vino poco después y de la situación actual del fútbol granadino.

Mucho se ha escrito y hablado sobre lo ocurrido aquel veinticincojota de infausto recuerdo, sin que falten dudas acerca de la limpieza deportiva del resultado. Que si les habían echado algo en el café; que si no pudo haber “café” del de Mesones porque sabían de sus “cosillas” y los iban a pillar; que si éste o aquél se vendieron; que el que se vendió fue Mesones… Hay que pensar en brujas para explicar la gran frustración que supuso no lograr aquel ascenso. Y es que es por lo menos injusto que encima de lo mala que es la categoría del tercer nivel sea tan difícil abandonarla (hacia arriba, claro) y por sólo una mala tarde no sirvan de nada varios meses de buen trabajo.

Una vez más nuestro Granada de nuestras cuitas nos dejaba con la miel en los labios después de tenernos hasta el último segundo con el corazón en un puño. Todo estaba preparado para la fiesta del ascenso, incluida la decoración rojiblanca del restaurante Chikito de Oruezábal, incluido el acondicionamiento de la fuente del paseo del Salón donde se iba a remojar, incluido el castillo de fuegos artificiales en el Violón que no llegó a quemarse. Y todo hubo que desmontarlo como si fuera una película de Berlanga, sólo que sin lluvia que aliviara el gran bochorno. A las nueve de la tarde-noche seguía lloviendo fuego del firmamento granadino. Así ardieron no pocos fervores rojiblancos de aficionados a los que había costado mucho recuperar y que desde ese mal día no han vuelto a poner un pie en el estadio.



martes, 31 de marzo de 2009

1998 EL TRECE . EL PRIMER CHAPARRO





El Granada quedó regido por una junta gestora presidida por Francisco Jimena desde el chasco de la non nata SAD del verano de 1997. Toda la temporada 97-98 permaneció al frente del club esta gestora sin que faltaran amagos de dimisión de sus componentes, sobre todo cuando los malos resultados deportivos encendían las protestas de la grada frente al palco. Pero es el caso que ha concluido el ejercicio el 30 de junio de 1998 y con él el mandato de la junta gestora, que dimite en bloque. Tras un mes entero de incertidumbre, no hay finalmente elecciones y a finales de julio queda compuesta la nueva junta, que no es nueva dado que son prácticamente los mismos nombres los que la componen (presidente, Jimena; vicepresidentes, Rafael Salcedo –que pronto dimitirá- y Gerardo Cuerva; vocales, Miguel Prieto, Antonio García Molina y Guillermo Pérez Hidalgo). A lo largo de la temporada recién terminada ha sido su caballo de batalla intentar anular el contrato de venta de Los Cármenes, para lo cual el club ha presentado la pertinente denuncia ante el juzgado de instrucción número 6 (paralela a la que contra Candi mantiene la asociación de socios de veinte años). También –se dice- se ha vuelto a intentar la conversión en SAD.

En plena canícula salta a la prensa la noticia de que el Granada puede venderse a una empresa de capital alemán y argentino cuyo nombre es Sportgentur. Es la primera de las muchas veces que a lo largo de las cinco temporadas de Jimena nos desayunaremos con cosas como ésta. Es el primero de los muchos posibles “grupos inversores” que atraídos por el potencial de la ciudad –dicen- van a transformar el club en una entidad moderna y no sé cuántas cosas más, y al poco desaparecen y no se vuelve hablar de ellos.

No obstante, un enfadado Jimena se desmarca de cualquier responsabilidad y responde al poco en el mismo medio y dice: «el club no es mío y no puedo venderlo. Eso es una burrada». Y al mismo tiempo acusa de propalar bulos a un grupo de socios “de peso”, entre el que hay incluso algunos ex de su propia junta: «los de siempre, los que tratan de moverme del club, los que fastidio desde que llegué aquí, los que pretenden tener un cortijillo a cargo del club y no se lo permito».

Porque Jimena cuenta efectivamente con un grupo de oposición (“gestora paralela” la denomina el propio Jimena) que argumenta con razón que es preciso convocar elecciones pues ha pasado un año entero y la junta gestora debe dar paso a una directiva electa. Y además, los que no se van han incumplido su promesa de transformar el club en SAD. Poco consigue este grupo de oposición porque la gestora de Jimena se va a prolongar otra temporada más, la que está a punto de empezar en este verano de 1998.

Para la 98-99, a pesar de que en la anterior temporada se hizo un bastante buen papel y se rozó el ascenso, el Granada se renueva considerablemente. Desde antes de terminar la 97-98 se ha confiado la parcela deportiva al dúo que forman Gerardo Castillo y Urbano Ortega. No hay continuidad de Enríquez. El técnico fichado es Paco Chaparro, que ha realizado una magnífica temporada en Segunda B al frente del modestísimo Isla Cristina. El dúo Castillo-Ortega también ha renovado a jugadores que interesan, como Quique Beltrán, Pascual y Edu García.




La plantilla del Granada para la 98-99, hecha para buscar una vez más el ascenso, se presenta el 11 de agosto. Novedades son los fichajes del portero Pindado, los defensas Felipe, López Bravo y Martagón, los centrocampistas Manolo Herrero y Míchel, y los delanteros Puche y Juanjo, además del míster Chaparro. A la vez han causado baja en el equipo Antonio, Berruezo, Manolo y Corona. Con aires de modernidad, este año se rompe con la tradición y se diseña un acto multimedia, es decir, un espectáculo de luz -la de los potentes focos que abundaron- y sonido -el de la megafonía y la pantalla de vídeo- en que en el que uno a uno fueron presentados todos los integrantes de la primera plantilla y de los filiales. Al espectáculo asistieron en Los Cármenes más de siete mil aficionados que pudieron comprobar que para la temporada por comenzar vuelve el Granada al uniforme de rayas verticales.

En el mismo acto anunció Jimena que ya se tenían a disposición del club unos terrenos de 60.000 m2 en la carretera de La Zubia y habían comenzado los trabajos para lo que iba a ser la ciudad deportiva del Granada CF, que contaría con dos campos de césped y uno de albero, además de todo lo necesario para este tipo de instalaciones. Pero esta proyectada ciudad deportiva tuvo una cortísima vida porque estaba en plena vega y el Ayuntamiento no dio el necesario visto bueno, de modo que aunque se explanaron terrenos y se colocaron unas porterías, e incluso se llegó a celebrar alguna sesión de entrenamiento, la cosa quedó en nada al poco.

Al día siguiente tiene lugar el II Trofeo Diputación. Como el Guadix descendió de 2ª B la temporada recién terminada, este año consiste en un único partido entre los dos equipos granadinos de 2ª B; el Motril y el Granada. El encuentro se celebró en el Escribano Castilla motrileño ante menos de mil aficionados y el Granada renovó su título, es decir, también se adjudicó esta segunda edición al derrotar a los locales 1-2, con dos goles de Sergio Cruz antes de los diez minutos de juego. En la segunda parte acortaron distancias los motrileños por medio de Batista. A poco del final del partido hubo incidentes entre futbolistas de uno y otro conjunto, resultando expulsado Pascual. El Motril, dirigido por José Ramón Corchado, realizó una buena campaña, clasificándose en décimo lugar. Eran sus jugadores más destacados Canito, Carlos Borrás, Raúl Calle, Antonio Valero y Juan Carlos Morán.

Y como cada pretemporada granadinista desde 1973 -aunque salvando unas cada vez más grandes distancias- en la segunda mitad de agosto tiene lugar la disputa del Trofeo Granada, que este 1998 llega a su XXVI edición. El rival es un debutante (y a la vez no lo es) en este certamen futbolero granadino. Se trata del Málaga. Pero no es el CD Málaga que tantas veces (ocho) disputó nuestro trofeo y se lo adjudicó en tres ocasiones porque, como sabemos, ese equipo pasó a mejor vida en 1992 y fue sustituido por el filial At. Malagueño al que al poco tiempo se le cambió el nombre por el de Málaga CF, que es el que nos visita. Y lo hace como flamante equipo de Segunda A, después de haber conseguido el ascenso en la temporada recién terminada.

La noche del 18 de agosto de 1998 el Granada se adjudicó un nuevo Trofeo Granada, el de trece, al vencer en los penaltis al Málaga después de que los noventa minutos acabaran con empate a uno. Jugaron por el Granada: Notario; Santi, Felipe (Míchel 58’), López Bravo; Javi García (Roberto Valverde 62’), Edu García, Manolo Herrero (Puche 50’), Pascual, Aguilar (Juanjo 58’); Jesús Sierra (Quique 50’ y éste por Lucio 86’) y Sergio Cruz. Y por el Málaga: Lejkovic; Bravo, Brahim (Dorado 46’), Larraínzar (Quino 72’), Roteta; Ruano, Movilla, Agostinho (Zárate 46’); Guede (Arriky 62’), Catanha (Valcárcel 46’) e Ismael (Popovic 62’). El Málaga fue mejor y demostró su superior categoría poniendo en numerosos aprietos a la cobertura local, en especial en la primera parte, con las internadas por banda izquierda de su estrella fichado este año, el portugués Agostinho. Pero fue el Granada el que se adelantó en el marcador al filo del descanso cuando en una de aquellas grandes incursiones de Aguilar por su banda izquierda, su envío al área fue desviado a su propia portería por el central malaguista francés Brahim. Y empató a diez minutos del final para los visitantes el yugoslavo Popovic, de gran cabezazo casi a bocajarro. Asistieron al encuentro algo menos de tres mil espectadores que por ratos se aburrieron de lo lindo ya que el juego fue muy intermitente por uno y otro bando. La nota la dieron los dos técnicos en la banda, Chaparro y el ex granadinista Joaquín Peiró, que a punto estuvieron de llegar a las manos.

El Málaga se había reforzado bastante bien para su debut en la categoría de plata. En una campaña sensacional consiguió el campeonato de Segunda y el ascenso a máxima categoría varias jornadas antes de su conclusión. El amargo trance de enterrar al histórico CD Málaga tenía así para los boquerones la recompensa de en sólo siete años recuperar el fútbol de primera.


A falta de sólo una semana para el comienzo de la liga 98-99 sólo cuenta el Granada con cuatrocientos socios de pago, porque aunque el número de abonados total es de 1.300 aproximadamente, de ellos novecientos no pagan, por ser socios de veinte años. La cifra definitiva de socios apenas superará finalmente los dos mil, y la mayoría esperarán hasta dejarse convencer por los primeros resultados positivos.

Fichaje de última hora es el del defensa central Álex García, que viene del Cádiz, porque el fichado para ese puesto, Martagón, no acaba de recuperarse de sus lesiones ni de alcanzar la forma necesaria. El veterano defensa sevillano sólo llegará a alinearse con el Granada en cuatro partidos (dos de liga y dos de copa) recibiendo la baja en el mes de septiembre. Además, el otro defensa central fichado, López Bravo, por problemas burocráticos, no pudo ser utilizado en los dos primeros partidos oficiales.

La liga empieza a finales de agosto. Y muy bien ya que el Granada se trae los tres puntos de Plasencia y vence en casa al Écija, desarrollando además un juego bastante vistoso. Las dos victorias lo colocan como líder. Pero viene después una racha muy negativa que deja al Granada en la mitad baja de la clasificación, porque Chaparro no acaba de dar con un esquema definitivo y se suceden a lo largo de la primera vuelta resultados negativos ante equipos de poco potencial.

En el mercado de invierno vienen refuerzos: el delantero Rubén Blaya, que se hará con la titularidad y anotará un total de ocho goles; el centrocampista Iván Parra, que casi no llegará a jugar un partido completo; y también el lateral sub 23 José Luis, que apenas será utilizado. Para hacerles hueco reciben la baja hombres como Roberto Valverde, que no era muy del agrado de Chaparro y que abandonaba el Granada después de siete temporadas como rojiblanco; y también Juanjo Doblas (toda la temporada lesionado) y el joven José Raúl.

En la marcha deportiva hay una gran mejoría al empezar la segunda vuelta que hace que el Granada pueda de nuevo enlazar con los cuatro primeros y llegue incluso a volver a situarse líder a falta de nueve jornadas. Quiso la suerte que el calendario deparara en esas últimas nueve jornadas enfrentamientos con cinco de los gallitos de la competición. Y ahí precisamente estuvo la clave porque de todos los cualificados rivales por el ascenso sólo se pudo vencer al Sevilla B (acabó 2º), y las derrotas en Los Cármenes ante el Córdoba (3º, que ascendió) y Cádiz (5º), seguidas de nueva derrota en Melilla (1º), hacen que los rojiblancos se alejen de la cabeza para definitivamente perder toda opción en la visita al Polideportivo Almería (4º), de donde sólo nos traemos un empate. Al final quedó el Granada sexto clasificado, empatado con el quinto, el Cádiz, y a tres puntos del P. Almería.

Notario; Javi García, Santi, Álex, Quique; Sierra, Edu García, Pascual, Aguilar; Sergio Cruz y Rubén Blaya es el Granada del primer Chaparro. Los de la zona ancha forman una de las mejores cuartetas granadinistas de todos los años de 2ª B, sin embargo sólo alcanzaron la sexta plaza. En definitiva, una nueva temporada saldada con una nueva decepción. Para la siguiente, crucial como ninguna, se anuncian grandes cambios.

Antes de la conclusión de la temporada, en mayo de 1999, tiene lugar por fin el necesario proceso electoral para terminar con la situación de provisionalidad que supone el que el club esté regido por una junta gestora desde hace casi dos años. Hay dos precandidatos, Jimena y Medina Jorges. De este último se llegó a comentar que era un hombre de paja de Julián, extremo desmentido por el propio Medina. Sólo Jimena consiguió las necesarias firmas de socios que lo avalaran, así que fue proclamado oficialmente nuevo presidente del Granada el 14 de junio de 1999.




lunes, 23 de febrero de 2009

1997. LA SAD NON NATA. BODAS DE PLATA DEL TROFEO. A MALLORCA VOY




En abril de 1997 comienza el proceso de transformación en sociedad anónima deportiva del Granada CF, conversión a la que se comprometió el club (aunque se hace con más de un año de retraso) como parte del acuerdo con el Ayuntamiento para la cesión del nuevo estadio y que fue refrendada en asamblea. En una primera etapa las acciones salen a la venta al precio de 10.000 ptas. cada una y se destinan a los socios de la entidad, los cuales pueden adquirir un máximo de diez. Sólo se venden 640 títulos, y sólo 53 socios compran el paquete de diez acciones a que tienen derecho.


Terminada la primera fase se da paso a la segunda, en la que tienen derecho preferente a la compra masiva de acciones esos 53 socios que adquirieron el primer paquete de diez. Entre las dos primeras fases sólo Carlos Marsá y José Julián han dado los pasos necesarios que hagan ver que están dispuestos a hacerse cargo del club.


Terminada la segunda fase se da paso a la tercera y definitiva, en la que ya cualquiera, sea o no socio, puede adquirir acciones sin más límite que el de completar el capital social, fijado en 222.600.000 ptas. En esta tercera fase Marsá realiza el desembolso suficiente para convertirse en el accionista mayoritario de la SAD Granada CF. El 51% del capital social le corresponde. Algo más de 113 millones en total ha abonado Carlos Marsá a la nueva sociedad, siendo el segundo accionista en importancia José Julián. Una vez cerrado el plazo y a falta de la aportación municipal del 10% del capital a que se comprometió el Ayuntamiento, se anuncia que en total el Granada ha conseguido vender acciones por valor de 123 millones, que representan el 55% del total que se puso a la venta. A finales de junio tiene lugar la firma en escritura pública de la constitución de la SAD Granada CF.


Marsá a estas alturas del año 97 dispone de liquidez, la que le ha producido la recalificación de parte de los terrenos de su ciudad deportiva de Almanjáyar. Esas plusvalías las invierte en deporte, y no sólo en fútbol, puesto que también pretende (y lo consigue) ser el accionista mayoritario del CB Granada SAD, en pleno proceso de ampliación de capital. El CB milita en ACB desde una temporada antes, desde que se produjera la venta y traslado de la plaza del CB Salamanca.


El día 2 de julio de 1997 se presenta en sociedad la nueva SAD Granada CF en el Palacio de Congresos, con presencia del alcalde Gabriel Díaz Berbel. Su organigrama queda así en sus puestos más destacados: Carlos Marsá será el consejero delegado, José Julián el presidente, Juan Prieto el gerente y portavoz, Gerardo Castillo el máximo responsable de la parcela deportiva y José Luis Garre el secretario técnico. El objetivo a medio plazo es volver a primera división y la construcción de unas instalaciones propias.


Inmediatamente empieza la nueva directiva a tomar decisiones deportivas. La primera es confirmar en su cargo a Lucas Alcaraz. Después y con el visto bueno de Gerardo Castillo renueva Quique Beltrán para enseguida realizar los dos primeros fichajes: Notario y Rafita (o Rafa Rodríguez), ambos del Guadix. A los pocos días ficha Aguilar y renuevan Fernández y Molina.


Parece que por fin el Granada va a cambiar sus anquilosadas estructuras y se va a dar paso a nueva savia y nuevas ideas. Pero también parece que esto es demasiado pedir, porque cuando todavía no se había llegado al plazo de finalización de la primera fase, en junio, ya se podía leer en Ideal que unos cuantos socios no estaban de acuerdo con el proceso. Gerardo Cuerva, José Aragón, Luis López, Eduardo Fernández-Fígares y Manuel Ortega Rosillo se entrevistan con Luis Rivas, que todavía es presidente en funciones, y le piden su paralización porque «no es el mejor momento para llevarlo a cabo». Más bien suena a una conjura de viejos paquidermos del granadinismo que quieren evitar el desembarco en Recogidas 35 de Carlos Marsá y José Julián, o lo que es lo mismo, que quieren impedir que la nueva situación los relegue. El 19 de junio de 1997 este grupo de socios presenta requerimiento notarial para la paralización del proceso de conversión en SAD.


Pero cuando todo está listo y ya se han hecho hasta las fotos de la nueva entidad, salta la noticia de que existe un desfase de casi ¡800 millones! entre el informe contable que en su día presentó el presidente Cándido Gómez a Lazasur para la venta del campo y la auditoría encargada por la directiva que quedó al frente del club tras la dimisión de Candi. Y claro, la Comisión Mixta (Consejo Superior de Deportes, Federación Española de Fútbol y Liga de Fútbol Profesional), no puede dar el visto bueno. Este desfase impide por el momento que la nueva SAD sea registrada en el Consejo Superior de Deportes, y así lo hace saber la Comisión Mixta que considera que no se puede determinar fehacientemente el patrimonio neto actual de la entidad de acuerdo con la documentación aportada, e insta al Granada a presentar una nueva solicitud y acompañarla de otra auditoría que refleje exactamente las deudas del club. Como vemos, ni siquiera en estos momentos de deudas a cero o casi, hay forma humana de saber la auténtica situación económica del Granada CF de nuestras cuitas. Esto se conoce el 18 de julio de 1997 y ese mismo día presenta su dimisión Luis Rivas, presidente en funciones desde la espantá de Candi. A todo esto y aunque sólo hace un año desde la venta del viejo Los Cármenes, ya tiene el club un déficit de más de cien millones.




La Comisión Mixta echó para atrás la flamante SAD Granada CF pues en la documentación que se le presentó existía un desfase de 800 millones que impedía conocer el patrimonio neto del Granada CF. O sea, el informe económico de Candi, en el que se supone estaban incluidas todas las deudas del Granada y que se traspasó a Lazasur para que esta empresa se hiciera cargo de su pago cuando adquirió el viejo Los Cármenes, sumaba 800 millones más que una auditoría encargada por Luis Rivas un año después.

¿La situación económica del Granada es la que dice el informe de Candi o éste se infló y es más real lo que dice la auditoría de Rivas? O lo que es más peliagudo, ¿podría tratarse de un as oculto en la manga de algún notable del granadinismo para ser usado cuando conviniera? ¿de ser otras personas las que hubieran adquirido la mayoría de las acciones de la nueva SAD hubieran sucedido las cosas de otro modo?

Abortada la SAD y dimitido Luis Rivas, el Granada CF está nuevamente en situación de desgobierno. Desde la Federación Andaluza se aporta la solución de que quede el club regido por una gestora encabezada por Julián y Marsá. Julián parece estar de acuerdo, pero pronto Marsá manifiesta que no continuará si no hay SAD y acusa abiertamente a Gerardo Cuerva de ser el responsable y gran manipulador de la situación que ha desembocado en el rechazo de la Comisión Mixta: «No quiere un nuevo Granada por si se levantan las alfombras y sale lo que no debería salir. Es enemigo del cambio, porque es una de las figuras del tenebroso pasado del Granada. Si seguimos en este asunto nos encontraremos siempre con la oposición de las ?momias? del Granada. Cuerva es una de esas momias porque no hay que olvidar que cuando el Granada fichaba a Echecopar y compañía, él ya estaba ahí para darles la mano». También manifiesta a Ideal de 29 de julio de 1997 que «nos vamos porque no nos dejan entrar». Muy pronto se apea del carro Marsá como se ve. Parecería que su ego no tolera ser el segundo en algo.

Por su parte Gerardo Cuerva responde que «Marsá parece tener un odio mortal hacia el Granada. No ha sido socio y ahora se quería quedar con el Granada a través de esa SAD fantasma. En este momento se quita de la circulación porque no es socio y no puede pertenecer a la gestora».

Lo que impide la conversión en SAD es un simple desfase contable, fácilmente subsanable ?o eso parece a los profanos- con la presentación de una nueva auditoría. Pero hablamos del Granada CF lo que equivale a decir que el montante de sus deudas es un secreto mejor guardado que los de Fátima desde ni me acuerdo. El caso es que al retirarse Marsá, previa devolución de lo aportado, ya nunca más se ha vuelto a plantear en serio esta operación que, de haber concluido con éxito en las fechas que nos ocupan, nunca se sabe y ya se ha visto que las sociedades anónimas futboleras tampoco han sido una panacea que se diga, pero quizás se podrían haber evitado muchas y penosas cosas que vinieron poco después.

La solución es que Miguel Prieto, como delegado de la Federación Andaluza de Fútbol en Granada, designe una junta gestora que se haga cargo del Granada CF. A principios de agosto de 1997 queda formada la junta gestora. Será presidida por Francisco Jimena, al que acompañarán el propio Miguel Prieto, Jesús Garrido Cara y Abelardo García Domínguez, entre otros. Una de sus primeras decisiones es fijar el precio de los carnés y contratar al rival del Trofeo Granada, el Jaén, de Segunda A.

La plantilla, prácticamente la misma de la temporada anterior, con sólo las novedades de Notario, Rafa Rodríguez y Aguilar (tres buenos fichajes, legado de la breve SAD), se mantiene ajena y sigue su concentración de pretemporada en la Sierra. Terminada la estancia serrana tenemos ocasión de ver al nuevo Granada 97-98 en la disputa en Los Cármenes, el 13 de agosto, del que se llamó I Trofeo Diputación, patrocinado por la corporación provincial, que consistió en un tres en uno entre los tres equipos granadinos de 2ª B, porque al Guadix, que ya estaba desde la temporada anterior, viene a sumarse ésta el Motril, recién ascendido de la mano de Miguel Novo. En los primeros cuarenta y cinco minutos, el Motril del dúo Miguel Novo / Wilder Barcos y el Guadix de Antonio Serrano empataron sin goles, mientras que el Granada derrotó a ambos por el mismo resultado, 1-0. Acudió poquísimo público y hubo también muy pocas cosas destacables, a no ser el gran gol de Roberto Martínez al meta Víctor, del Guadix, en los segundos cuarenta y cinco minutos, o el de Lucio al Motril, en jugada de estrategia. El Granada fue muy superior a los otros granadinos y fue justo vencedor. El Motril salvaría la categoría teniendo que disputar para ello promoción en la que superó al Mensajero. Por su parte el Guadix, al que se le había marchado gran parte de los jugadores de la anterior temporada, acabó descendiendo a Tercera como vicecolista varios partidos antes de concluir la liga.



Con tanto ajetreo e incertidumbre como los que caracterizaron la pretemporada granadinista 97-98, el acto oficial de presentación de la plantilla se había ido demorando hasta llegar a la segunda mitad de agosto, en que tiene lugar. Las caras nuevas son muy pocas, sólo tres (Notario, Rafita y Aguilar), a cambio han causado baja en el club el guardameta Ignacio y el carrilero Torres, ambos titulares la temporada anterior. La principal novedad es el presidente (por el momento de una gestora) Francisco Jimena, que regirá los destinos del club en las cinco cruciales temporadas que se avecinan.

Y tres días después, el 21 de agosto de 1997, el Jaén (Manu (Yepes 62’); Roteta (Pascual 73’) Cidoncha, Cabanillas (Somavilla 80’), Fernando (Nono 54’), Gallego (Geli 62’), Rueda (Puche 74’) Vicente Herrero (Robledo 62’), Rodri, Chumilla e Izquierdo (Abreu 74’)), recién ascendido a 2ª A, se adjudica el Trofeo de las bodas de plata, el XXV. Y lo hace derrotando al Granada 0-2 (Notario; Lucio, Arroyo (Quique 46’), Matxón, Antonio, Berruezo (Germán 84’), Roberto Valverde (Jesús Sierra 62’), Edu García (Pascual 84’), Roberto Martínez (Sergio Cruz 62’), Javi García (Rafita 46’) y Aguilar (Manolo 84’)). Apenas mil espectadores asistieron a esta descafeinada edición del Trofeo Granada (que ése sigue siendo su nombre).

El Jaén, recién ascendido a Segunda tras disputar sucesiva e infructuosamente cinco liguillas de ascenso, fue a la de seis a lograrlo. Su presidente era un granadino, Juan Carlos Hidalgo, hermano del periodista Nono Hidalgo, y el banquillo lo ocupaba el mismo míster que lo había conducido al salto de categoría, Quico Álvarez, que la temporada anterior había sustituido a Tolo Plaza. Del equipo se puede decir que se trataba de un bloque homogéneo integrado por jugadores la mayoría de los cuales venían compitiendo juntos desde varias temporadas atrás. Su principal figura seguía siendo el ya por entonces muy veterano delantero Rueda. Para su debut en la nueva categoría apenas se había reforzado y su fichaje más destacado era el del goleador y futuro granadinista Antonio Puche. En su andadura por la categoría de plata no le fue nada bien. Tras un comienzo francamente malo que le costó el puesto al entrenador y su sustitución por Manuel Jiménez, se movió toda la temporada por los puestos bajos de la clasificación para volver nuevamente al grupo IV de 2ª B pese a una buena reacción final. Nuevamente, por tanto, podía volver a hablarse de la maldición del Trofeo Granada, a pesar de que ningún participante había perdido la categoría desde 1991.

El nuevo Los Cármenes, prácticamente vacío, acogió este soso partido en el que lo jiennenses fueron mejores y se llevaron la mini copa de la fuente de los Leones merced a los tantos que consiguieron Izquierdo, cuando finalizaba la primera mitad, y Rueda, mediada la segunda, ambos aprovechando fallos de la cobertura local. Muy poco pudimos los granadinistas extraer de lo visto. El único rojiblanco que destacó fue Aguilar. Realmente el Trofeo año tras año va cada vez menos mereciendo su nombre y se va convirtiendo en un partido más de pretemporada sin mayores alicientes.

Apenas una semana después se inicia la liga y el Granada sólo cuenta con 1.200 abonados. El comienzo es malo, empate en Los Cármenes ante el Murcia en un mal partido al que asistieron poquísimos aficionados y en el que Berruezo falló un penalti. El grupo IV de Segunda B este año no cuenta con el Jaén ni el Jerez, ascendidos, pero sí está el Murcia, que viene a unirse a los Cádiz, Málaga, Córdoba, Almería y Huelva, es decir, vuelve a estar integrado por equipos potentes.




El Granada de Lucas Alcaraz, que en la 97-98 afrontaba su tercera temporada consecutiva en el banquillo, se desenvolvió casi toda la primera vuelta rondando los puestos de liguilla. Pero el juego del equipo empezaba a ser protestado por cada vez más parroquianos y las asistencias a Los Cármenes iban mermando. Para mediados de liga, en alguna de de las muchas tardes lluviosas y frías de aquellos inviernos granadinos de finales de los noventa, los espectadores se podían contar.

Una racha de diez partidos de los que sólo se gana uno, con derrotas en casa ante rivales como Isla Cristina, Cádiz y Betis B, deja al Granada muy alejado de los puestos de ascenso y al mismo tiempo le cuesta el puesto a Alcaraz en la jornada 26. Antes han venido algunos refuerzos en el mercado de invierno: Diego López, centrocampista organizador que jugó bastante; Santaella, jugador de ataque que ya intervino menos; y sobre todo, Corona, defensa central sub 23 cedido por el Sevilla, que se hizo enseguida con la titularidad y dio bastante consistencia atrás, línea en la que se andaba cojo después de lesionarse para largo Matxón. También viene un delantero chileno que es poco utilizado: Moretti.

Para sustituir a Alcaraz Jimena se trae a Aguirre Suárez. La última vez que pudimos verlo por estos andurriales fue cinco años atrás, aunque en calidad de secretario técnico. Fue en la pretemporada 93-94, en la que tras tres semanas de desencuentros con el técnico de entonces, Nando Yosu, se había vuelto a su Argentina. Pero el recién regresado Aguirre sigue sin tener una titulación válida para entrenar en España, por lo que se hace necesario buscar a alguna persona que sí tenga la cualificación para que sea oficialmente el entrenador, limitándose a aportar su título. Tras barajarse varios nombres, incluido un desconocido taxista de Fuengirola, finalmente se recurre a Juanjo Enríquez, que fuera jugador del Atlético de Madrid y que apenas tiene experiencia en los banquillos.

Mientras viene o no viene Enríquez, el “negro” Aguirre Suárez dirige a los rojiblancos en dos partidos que se saldan con un empate en el campo del Almería CF y una derrota en casa ante el Huelva. Realmente los métodos del argentino, que plantea una táctica parecida a una especie de insólito e inoperante 2-2-2-2-2, sólo tenemos oportunidad de verlos de cerca en el partido contra el Huelva, el cual se pierde dando muy mala imagen y transmitiendo la idea de que el nuevo técnico no es muy respetado que se diga por sus pupilos. Y sucede que el que había venido para figurar sólo como entrenador oficial no asume ese papel segundón y toma todo el protagonismo en el banquillo, por lo que a partir de la jornada siguiente Juanjo Enríquez es el entrenador de derecho pero también de hecho, y Aguirre Suárez nuevamente regresa a Argentina. Es por ahora la última de las múltiples visitas del que fuera “el cacique del área”, que si de futbolista triunfó en Granada, de técnico le fue francamente mal cada vez que lo intentó.

Enríquez, aterrizado como mero aportador de carné se revela sin embargo, si no como un buen técnico, porque el juego del Granada sigue sin entusiasmar, al menos como alguien a quien los jugadores parecen obedecer. Con prácticamente la única variación de dar entrada en el lateral derecho a Javi García en detrimento de Lucio, consigue que el equipo reaccione, encadenando seis victorias consecutivas que vuelven a dejarlo cerca de los cuatro primeros y vuelven a convocar a un número considerable de hinchas rojiblancos. Pero a falta de tres jornadas la inoportuna derrota en casa ante el Polideportivo Almería vuelve a alejarnos de los puestos de privilegio. El empate sin goles en Isla Cristina (dirigido por Chaparro) en la jornada 37 deja todo para el último partido en Los Cármenes, donde es necesario ganar para acceder al cuarto puesto. El rival es el Lorca, que también necesita la victoria, pero para no descender.

En Los Cármenes, en un partido de infarto, pudo el Granada cumplir su objetivo y clasificarse cuarto al derrotar al Lorca 1-0. Casi no faltó ningún ingrediente aquella tarde para que la emoción hiciera galopar los corazones rojiblancos y para que éste sea uno de esos partidos que siempre se recuerdan: campo lleno, lucha intensa, un portero improvisado (Corona) por expulsión de Notario una vez hechos los tres cambios, un único tanto que dio la victoria y que llegó de penalti con el tiempo casi cumplido. Fútbol de calidad no hubo, la verdad, pero es que Segunda B no es precisamente una categoría que lo derroche, y además las circunstancias no eran las más propicias. En cualquier caso se trata de un partido para el recuerdo. La victoria de penalti transformado por Aguilar cuando faltaban menos de cinco minutos desbordó el entusiasmo de la hinchada, que invadió el terreno para felicitar a los suyos. Al domingo siguiente nos esperaba la tercera liguilla de ascenso a Segunda.



En el tercer intento por dar el salto de categoría que fue la liguilla de ascenso 1998, el bombo depara como rivales nuevamente a dos filiales de equipos de primera: Mallorca B y Athletic de Bilbao B, más el Cacereño para completar. Los extremeños son el primer rival. Y la cosa empieza francamente bien, con victoria granadinista en Cáceres gracias a un solitario gol de Pascual. Es la primera vez que el Granada se estrena en una liguilla con una victoria. Y es una victoria importante por conseguirse ante un equipo que brillantemente ha concluido la liga como campeón destacado del grupo I.

Mejor aún se ponen las cosas después de que en la segunda jornada se consigue una nueva victoria, 2-0 (Manolo y Jesús Sierra) frente al filial bilbaíno, que cuenta con jugadores como el portero Lafuente, aunque el titular es Izkoa, granadino de nacimiento e hijo de Javier Izcoa (así escrito por entonces) que fue guardameta del mejor Granada; o como César Caneda y Mario Bermejo, que ya han debutado en primera; u otros como Gaizka Garitano, Ruiz Otxoa, Gartzen, Ibón Begoña y Katxorro.

La tercera jornada supone un frenazo porque los nuestros caen derrotados en San Mamés por un gol que llega de un tonto penalti con el tiempo casi cumplido.

Pero todavía las opciones son muy altas. Hasta que en la cuarta jornada en un lamentable partido en Los Cármenes se tira todo por la borda y se puede decir que el Granada se autoderrota (1-2) ante el Cacereño, con penalti fallado por Aguilar y detenido por el ex granadinista Carlos Gomes (o Gómez), que durante su paso por nuestra tierra no se caracterizó precisamente por su buen hacer bajo los palos, y que hizo que el posible 2-1 se convirtiera en el 1-2. Dos goles de patio de colegio superaron el conseguido previamente por Pascual. Notario, muy acelerado, no tuvo su tarde y entregó en bandeja el segundo al ex maracenero y hoy cadista Enrique. La clave del no-ascenso estuvo en esta derrota.

Las circunstancias obligan al Granada a tener que ir a vida o muerte en las dos siguientes y definitivas jornadas, en las que sólo le vale la victoria en ambas. Porque resulta que al rival que queda, el Mallorca B, le vale el empate para ascender ya que ha ganado los cuatro partidos y además juega en casa. El filial mallorquinista cuenta con jugadores como Albert Luque, Gibanel, Martí, Maldonado, Ramis, y los futuros granadinistas Josemi, Ramón y Nené (aunque estos dos últimos no jugaron). Con un planteamiento de Enríquez muy abierto, buscando la victoria, el Granada no le perdió la cara al partido en ningún momento y llegó a empatar por dos veces (ambos goles de Manolo) un marcador adverso merced a dos goles en los que un Notario, espiado por observadores de equipos de primera, volvió a no estar fino. Los primeros compases de la segunda parte fueron por completo para los rojiblancos (de azul y blanco) que, volcados sobre la meta mallorquinista, llegaron a fallar hasta tres clarísimas ocasiones. Pero los huecos dejados atrás permitieron que un jovencísimo y veloz Josemi (se lo perdonaremos por lo del Guadalajara) fulminara al Granada con dos goles en sendos rápidos contraataques. Acortó distancias Sergio Cruz y estableció el definitivo 4-3 ya sin tiempo para más.

No pudo el Granada repetir la gesta de casi treinta años justos atrás, cuando en este mismo escenario también salió derrotado, pero con la condición de primerdivisionista bajo el brazo. Lo del Granada y las liguillas de ascenso es para llorar. También es mala suerte tener que ir a tropezarse con este equipo en el mejor momento de toda su historia. Nunca el filial mallorquinista se vio en otra igual ni nunca lo integraron futbolistas de tanta calidad como los que se alinearon precisamente en aquella liguilla.

La derrota en Mallorca convirtió en mero trámite el partido que faltaba. En Los Cármenes ante menos de mil personas se anotó el Granada una inútil tercera victoria por 2-0 (Corona y Manolo) frente al ascendido Mallorca B, ya a finales de junio. Nueva liguilla maldita y nueva decepción. Fracaso rojiblanco casi simultáneo al de España en el Mundial de Francia. Un año más en el pudridero de Segunda B y mientras tanto el déficit engordando y engordando.

Finalizaba así otra temporada crucial en la historia del Granada, la de la ilusión por un ascenso que se intuyó cercano y otra vez las malditas liguillas frustraron. Pero sobre todo la de la SAD que no fue. La transformación de los clubes de fútbol en sociedades por acciones -ya se ha visto después-, salvo contadas excepciones, tampoco han acabado por solucionar los males del fútbol. Pero no cabe duda de que esa modernización de estructuras podía haber cambiado mucho el futuro inmediato y, por ende, lo que vino después.