EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



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miércoles, 7 de abril de 2010

UNA PROFESIÓN DE RIESGO




No forman parte del espectáculo que es el fútbol pero son casi tan necesarios como los mismos futbolistas para que el balompié siga apasionando a la masa. Son los que nos lo cuentan, los plumillas y espíquers futboleros. Su ingrata profesión, opinar de fútbol (porque al contárnoslo, simultáneamente lo interpreta cada uno a su manera), no es ni mucho menos esa cosa fácil que cree todo el mundo. Además en gran parte les ocurre lo mismo que a otros que tampoco son integrantes del espectáculo pero igualmente son necesarios, los árbitros: sus juicios son a veces objeto de la más encarnizada polémica y no se les toleran los errores. No, no es fácil opinar de algo tan poco racional como el fútbol.

Los profesionales del balompié pueden sufrir lesiones haciendo lo suyo, jugar a la pelota. Los no profesionales propiamente dichos de este circo también tienen sus riesgos de lesión, pero cobran bastante menos y si meten la pata pueden pagarlo caro.

En la historia del Granada CF tenemos el ejemplo de José Zubeldia, que en sus tiempos de redactor de Patria acabó en comisaría en compañía de su agresor por intentar defenderse de éste en el cordobés campo de América. O el de Antonio Prieto, que recibió un guantazo por la espalda en La Rosaleda por celebrar el gol de Rius que daba la victoria al Granada.

Son dos casos de plumillas agraviados por hinchas de equipos rivales y que ocurrieron hace más de cincuenta años. Pero hay también casos de perjudicados por “fuego amigo”: «Con Piñeiro y con Romeiro me voy a calzar los guantes de box», es una frase que afortunadamente no pasó de eso, de frase -más o menos literal-, que el que fuera entrenador rojiblanco “Pipo” Rossi dirigió a José Luis Piñero y Carlos Tomás Romero por haber denunciado la excesivamente alegre vida nocturna de algunos futbolistas cuyo rendimiento en el terreno de juego había descendido notoriamente, según cuenta Antonio Prieto.

De la época de Murado han quedado también para el anecdotario distintos enfrentamientos del que fuera presidente y mecenas omnipotente con varios de los periodistas deportivos de por entonces. Y mucho más recientes son los innumerables comentarios injuriosos contra la práctica totalidad del colectivo de la prensa deportiva local, provenientes de un presidente y buena parte de su junta directiva, que parecían admitir sólo las adhesiones inquebrantables y no toleraban cualquier tipo de crítica hacia su gestión (y mientras, el club encaminándose hacia la más absoluta de las ruinas).

Gajes del oficio de opinador futbolero. ¡Y qué gajes! Porque aparte de estar algunos continuamente en el punto de mira de los insensatos (o simplemente maleducados) que tanto pululan en este mundillo, es una profesión que no descansa los domingos, que tiene jornadas laborales de tropecientas horas y hasta las tantas de la madrugada por unos sueldos muy deficientes, que sufre un permanente paro endémico y está expuesto a cierres patronales fulminantes, de un día para otro y sin avisar, y que además está invadida por una legión de ”intrusos” (y lo dice otro intruso).

Yo de mayor quiero ser plumilla futbolero.

miércoles, 17 de marzo de 2010

LAS CUENTAS DEL GRAN... ADA


16/03/10


Una constante en la historia rojiblanca es la penuria económica del club, siempre “tieso”, siempre a la cuarta pregunta. Cuando tenía apenas dos años de vida se dio el rarísimo caso de cerrar un ejercicio con la cantidad en caja de ¡1.004 pesetas con cincuenta céntimos! Pero nada, tan sólo un año después ya se contabilizaba un déficit de tres mil duros.


A mediados de los cuarenta se estimaba que la deuda del club había sobrepasado el medio millón, y en los primeros cincuenta se había duplicado la losa, para llegar a la mitad de los sesenta con una cifra de deuda cercana a los cinco millones de pesetas. Son cantidades que hoy parecen una tontería pero que en su momento preocuparon a los dirigentes de turno e hicieron adoptar medidas extraordinarias tendentes a paliar la mala situación.


Cuando la cosa ya se desmanda y empieza a crecer la losa a lo bestia es después de la era Candi, en la que en pocos años pasamos de hablar de una deuda inferior a los cien millones a manejar cifras cercanas al medio millar. Y la apoteosis es cuando se llega a la mitad de los noventa: dos mil millones de pesetas es la deuda. La venta del patrimonio del club dejó las trampas a cero, pero pronto volvimos a las andadas y en la actualidad se baraja como pasivo una cifra similar a la anterior a la venta del viejo campo.


Si una constante es que el club tenga deudas, cosa de la que por otro lado tampoco se libran los clubs más poderosos, otra constante es que nunca se ha sabido con exactitud a cuánto ascendían. Porque a las cantidades que van por delante para cada época histórica siempre habría que añadirles palabras como “presuntamente”, o “estimadas en”. Como se ve, nunca fue la contabilidad el fuerte de la entidad rojiblanca. La contabilidad como Dios manda, se entiende, porque la otra, la de fantasía y los cuadres a martillazos ya es algo que se ha dado bastante mejor a las distintas cabezas pensantes que ocuparon las respectivas poltronas históricas.


Hemos tenido libros de mayor en servilletas de bar, arqueos de “andar por casa”, informes económicos de color de rosa exclusivos para asambleas, y otras “juncedas” con las que salir del paso en cada momento. Pero la cifra exacta de las deudas rojiblancas ha sido siempre algo esotérico, algo realmente difícil de conocer. Ni siquiera cuando se vendió el viejo Los Cármenes y se suponía que ya no debíamos nada hubo forma humana de que se supiera al céntimo a cuánto ascendía el pasivo granadinista, circunstancia que acabó desbaratando la ya cerrada y escriturada conversión del club en SAD que tanto podría haber cambiado el devenir histórico.


Nadie puede creerse que este misterioso “clásico rojiblanco” haya que achacarlo a “imponderables”. Tampoco los poderes públicos. Tampoco los que en su día decidieron que mejor que ayudar al histórico era invertir sus dineros en la creación o compra de un club alternativo.


Como pronto vamos por fin a ingresar en el fútbol profesional y el club no va a tener más remedio que modernizar sus anquilosadas estructuras, tenemos que suponer que en breve se va a corregir esta añeja práctica rojiblanca. Porque los Pozzo no se van ¿no?, ni Pina ¿no? Porque vamos a ascender ¿verdad que sí?... ¡Ah, bueno!...

jueves, 17 de diciembre de 2009

EL ATRACTIVO GRANADA



14/12/09

Cuando cautivo y desarmado el mecenas Sanz quedó el club al borde de la desaparición y tras vencer no pocas reticencias el equipo Cuerva fue el único que se atrevió a intentar evitarla, se habló de que la única salida era lo que se llamó un proyecto de ciudad. Es decir, una unión de todo el futbolerismo local, incluidos los atléticos, que se traduciría en una entidad que pretendía vivir en adelante sin apartarse de sus auténticas posibilidades. O sea, visto lo visto y dados los tiempos de vacas flacas en lo monetario, todo hacía indicar que si el club salía de su mala situación, a lo más que aspiraríamos sería a un equipo modesto cuyo objetivo no pasaría de luchar por la permanencia en 2ª B.

Sólo unos meses han transcurrido desde entonces y lo que vivimos en el fútbol local muy poco se parece a lo que se intuía como inevitable. Extraños compañeros de cama procura el balompié cabría decir. Porque el responsable de que en lugar de un equipillo en zozobra tengamos un equipazo que puede salirse en la clasificación es ni más ni menos que Enrique Pina. Sí, el mismo que por poco sale mal parado por tener la osadía de pisar Los Cármenes en cierta ocasión y tropezar con el forofismo militante. Por cierto, no se puede descartar que Marsá, eterno genio y figura, una vez se recupere –que se recuperará- vuelva a intentarlo en la orilla rojiblanca, como ya lo hizo en 1997; serían dignos de ver y de oír las caras y los circunloquios de algunos.

Los que llevamos ya acumulados unos cuantos trienios en esto de ser hincha rojiblanco siempre tuvimos la sensación de vivir en un permanente dejà vu durante el sanzismo. Ya conocimos otros padrinos que después de ilusionarnos al final sólo dejaron tras de sí un solar. No quisiera uno ejercer de agua fiestas, y menos en momentos de euforia como los actuales, y hacer ver que la fórmula del mecenazgo deportivo sustentado en una sola economía más temprano que tarde acaba como acaba. Lo ideal habría sido que los granadinos, todos, y no sólo trescientos, hubieran respondido a la desesperada llamada de Cuerva y su equipo. Como por lo visto esto es demasiado pedir, a falta de un auténtico proyecto de ciudad tampoco está mal que alguien supla las carencias granadinas.

Si el Granada, a pesar de todos los pesares, sigue teniendo el suficiente atractivo como para que alguien de fuera se atreva a poner sus dineros, yo creo que debemos felicitarnos sus fieles. Ahora lo que hace falta es que la aventura le salga a Pina (y a la conexión italiana) todo lo mejor que pueda salirle, empezando por lo deportivo, que si por fin tenemos futbol profesional lo mismo hasta podrían animarse las fuerzas vivas penibéticas. Cosas más raras se vieron.

lunes, 30 de noviembre de 2009

CON LA FRENTE MUY ALTA



28/11/09

Dieciocho años separan a uno de otro. Los que van de 1991 a 2009. En 1991, Cuerva, D. Gerardo, tuvo que hacerse cargo de un club arruinado y con su futuro en el aire, del que nadie quería saber nada. En 2009, Cuerva, D. Ignacio, hijo del anterior, fue asimismo el único valiente que se atrevió a echar sobre sus hombros la responsabilidad de intentar evitar que tuviéramos que entonar el gorigori por el histórico Granada CF.
Hay grandes paralelismos entre el papel protagonista del padre y el del hijo. Los dos tuvieron que entrar en escena urgentemente e improvisar sobre la marcha porque su antecesor había hecho mutis en mitad de la representación. Los dos tuvieron que ir interminablemente de la Ceca a la Meca intentando devolver la confianza en el club, dilapidada por gestiones caracterizadas por la excesiva soberbia y el autismo de sus predecesores. Pero en el caso de Ignacio tiene aún más mérito, porque en 1991 el club todavía tenía patrimonio.
Ignacio asumió la nada fácil tarea de intentar reanimar al que estaba en la mesa de operaciones y casi desahuciado. Para ello, buscó de entrada algún dinero con el que levantar de su arrodillamiento a los futbolistas. Alcanzó después un acuerdo con éstos que evitara la denuncia de sus contratos y con ello el descenso administrativo o lo que es lo mismo, la puntilla a la entidad. Hizo un llamamiento a la afición para que cada granadinista dentro de sus posibilidades aportara casi a fondo perdido unas cantidades que, aunque resultaron escasas (más o menos como siempre que campañas de este tipo se han puesto en marcha en la historia del club), también sirvieron en su momento para evitar la defunción del Granada CF. Finalmente, como Granada no es una ciudad en la que pueda florecer un proyecto de ídem, está claro (¿lo será alguna vez?), buscó y encontró bolsillos foráneos mucho más poderosos que se hicieran cargo del club.
Y todo lo hizo calladamente, elegantemente, sin el autobombo de otros que decían moverse por un sentimiento de amor a estos colores. Otros que prometieron el oro y el magrebí y poco faltó para que enterraran al histórico. Porque no es Ignacio amigo del populismo hueco y del compadreo.
Ahora se va. No puede ser de otra forma. No queda más remedio, porque el que paga tiene que mandar. Lástima que en Granada no haya quinientos mil habitantes que tengan el talante Cuerva y tengan que venir de fuera. Puede irse con la frente muy muy alta, y con la satisfacción de haber salvado, él sí (al menos por ahora), a nuestro Granada CF.

lunes, 23 de noviembre de 2009

¿TARIQ O BERROCAL?


21/11/09
¿Tariq o Berrocal? ¿Berrocal o Tariq? Y por qué no los dos. ¿Deben jugar juntos? ¿Hay que quitar a uno para que juegue el otro o es mejor seguir dándole al cordobés sólo los últimos minutos que tan bien está sabiendo aprovechar hasta el momento?
Mi primo Felipe es marino mercante y lleva por esos mares de Dios desde enero y sin saber de su Graná nada más que lo que yo le cuento. De vez en cuando me llama (con un ojo to torsío) y no se acaba de convencer de que no le tomo el pelo y lo que él creía que sería un equipo modesto que lucha por la permanencia se ha transformado en un súper equipo para la categoría, que va líder y además nos está dando partidazos y goles en abundancia. Y cuando ya me manda al guano es cuando le digo que de todo eso es responsable nada más y nada menos que Pina, que en cierta ocasión, hace bien poco, casi sale linchado de Los Cármenes.
Tampoco se cree que en los mentideros balompédicos de lo que más se oye hablar es de eso, de fútbol, y no de otras cosas. Y ahí los sorprendidos somos ya dos, porque hacía tanto tiempo que esto no ocurría que este forofo que suscribe no sabe ya cómo ponerse y si la felicidad será duradera o pronto volveremos a tener que preocuparnos más por temas extradeportivos.
Que las conversaciones de fútbol sean las que mandan es indicativo de que las cosas van bien. Y que dure mucho tiempo.
Ahora hay que redondear la faena. Es decir, el siguiente paso será constituir cuanto antes al club en SAD. Cuando llegue el momento, lo ideal sería que la mayor parte de las acciones las adquirieran los socios, única forma de que el club siga siendo suyo, es decir de todos, pero mucho me temo que no ocurrirá así. Ya en el 97, después de varios meses, la respuesta de los granadinos fue mínima y al final el club acabó en unas únicas manos. Y eso que el capital a cubrir era la décima parte del que seguramente se necesitará en esta ocasión.
La abortada SAD de 1997 quedó en nada por motivos no muy claros, y sobre las consecuencias de aquel chasco se podría debatir largo y tendido, o de pie. Pero lo importante es que al cambiar la naturaleza jurídica de la entidad ya no serán posibles determinadas cosas a las que estábamos muy acostumbrados (unas mejores y otras peores) y, al mismo tiempo, sí que serían posibles otras cosas que uno no se atreve a decir para que no le llamen aguafiestas, y menos en estos momentos de euforia balompédica que tanto tiempo llevábamos esperando.
Que lo que tenga que ser sea. Pero que nos pille en escalones futboleros más propicios.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CANTARES ROJIBLANCOS




11/11/09

El amigo Emilio Ruiz me manda desde Barcelona un correo (que a su vez le han remitido a él) en el que adjunta un archivo que contiene una canción para que, según dice el texto del mensaje, nos la aprendamos todos los granadinistas y la cantemos, en plan orfeón, en cada partido, como se hace en otros muchos campos españoles y extranjeros. Se trataría de una suerte de nuevo himno con el que animar a la muchachada rojiblanca.

Si prosperara y se convirtiera en himno del Granada CF, vendría a ocupar el número cuatro de los que en la historia rojiblanca han sido. Desde 1940, cuando el maestro Luis Megías, por encargo del presidente Ricardo Martín Campos, compuso en un rato su “Campeón”, pasando por 1956, en que a principios de temporada vio la luz un segundo himno, y llegando a 1976, en que en los prolegómenos de la edición de aquel año del Trofeo Granada se estrenó otro más, tres han sido los himnos que ha tenido el club rojiblanco aunque, siguiendo a Jorge De la Chica en su «Las músicas del Granada», del libro Pidiendo la hora, ninguno de los tres tiene el título de oficial que habría de concederle un acuerdo de la junta directiva, cosa que nunca se hizo.

Incluso cabría hablar de un cuarto himno granadinista, que sería la universal canción Granada, de Agustín Lara, ya que durante el mandato del presidente Salvador Muñoz sus notas acompañaban la salida al terreno de juego de los jugadores rojiblancos.

Desconociendo si la iniciativa de que la coplilla sea conocida de todos ha partido de un grupo más o menos grande de aficionados, uno no quiere entrar a valorar si la nueva canción reúne o no la suficiente calidad artística; en si es o no es lo suficientemente bonita como para merecer la condición de nuevo himno del Granada, que sobre gustos no hay disputa, como dice el dicho. Considero que quien debe dar ese veredicto será la afición. Si la afición, tal y como se dice en el correo de Emilio, la hace suya y la canta mayoritariamente en los partidos del Granada, qué duda cabe que estaremos ante el cuarto himno, oficial u oficioso, que eso sería lo de menos.

Un servidor, hincha a la antigua, se quedó en el ya más que caduco y periclitado “alabín, alabán”, en lo que a animar a mis colores se refiere. Pero, y digo yo, si de animar al equipo con un cántico se trata, por qué aprendernos todos una nueva canción teniendo como tenemos un himno futbolero cargado de la solera que le dan sus 70 años de existencia. Posiblemente serán cosas de viejo, pero para mí que donde se pongan las notas del «Con valor, con entusiasmo y alegría…»…

miércoles, 17 de junio de 2009

CON PACO VIVÍAMOS MEJOR




12/06/09

Con Paco vivíamos mejor. Algunos granadinistas, es verdad, con Paco vivían mejor. Ellos, naturalmente. No está tan claro que la mayor parte de la afición y el club en general viviera mucho mejor. Porque lo que cuenta es lo de siempre, lo que queda una vez que los amores (es decir, los dineros) se agotan: un club en la más absoluta bancarrota y con un futuro, incluso a corto plazo, por lo menos, dudoso; y unas gradas en las que todos los que estamos nos podríamos saludar por nuestro nombre y apellidos, de pocos que somos y de lo vistos que nos tenemos unos a otros.

En los primeros años de la Transición era esta frase un slogan de los nostálgicos por el orden impuesto manu militari por el viejo general. El progrerío de la época también era nostálgico y le daba la vuelta a la famosa frase y hacía suyo el slogan “contra Paco vivíamos mejor”. Como ahora mismo en algún ámbito informativo, en el que echan de menos la marcha que caracterizó al dimitido Sanz.

Y hablando de la Transición, desde que este proceso histórico comenzó, Granada, y no sólo en lo balompédico, no ha hecho sino retroceder. Desde entonces para acá Granada ha pasado de primera a 2ª B. No es que fuéramos antes unos potentados, pero teníamos un buen pasar, que se dice. La diferencia es bien apreciable. De cola de león hemos pasado a otra cola mucho más humilde, la de ratón. Últimos de España en todo. En breve la única provincia andaluza de 2ª B (ánimo R. Jaén), categoría que incluso puede perderse si no llegan los dineros públicos a suplir los que se quedaron en promesa. Mire usted por donde los granadinos, eterna agua oculta que llora, sí que tendríamos y según se mire otra razón para derramar indolentes lágrimas y repetir la frase según la cual bajo el régimen anterior vivíamos mejor.

Algunos hinchas rojiblancos añoran también el sanzismo y estarían encantados si volviera el que se fue. Hombre, si viniera otra vez con la talega, bienvenido sea. Pero no creo, estando la cosa como está.

Más arriba he dicho que los poquísimos que seguimos yendo al fútbol nos podríamos saludar por nuestros nombres y apellidos. Pero no creo. Lo impide el muro que entre los escasos incondicionales levantó el sanzismo y su artificial e interesada división entre buenos y malos aficionados, entre vendidos y leales. Porque otra de las características de los mecenazgos autoritarios es lo que suelen dividir a la afición. Son ya casi ochenta los años que tiene la institución (¿los cumplirá?) y en ese tiempo ha pasado por la poltrona rojiblanca todo tipo de formas de dirigir el club. Lo de Sanz y su desdén para cualquiera que no le bailara el agua tampoco fue una novedad.

La continuidad del club rojiblanco todavía no está cien por cien asegurada. Son momentos más de ir todos en una misma dirección -los que con Paco vivían mejor y los que estábamos algo peor- que de buscar poner ladrillos en el camino de los únicos valientes que se han atrevido a intentar sacar al Granada adelante.

miércoles, 3 de junio de 2009

PASEN



31/05/09

Desde que impulsado por el ayuntamiento se creó el club Granada Atlético, cada año por estas fechas vuelve cíclicamente a ocupar portadas futboleras locales el tema de la posible unión entre el club Granada Atlético y el Granada CF. Casi un clásico del periodo intermedio entre temporada y temporada futbolera se puede considerar ya, aunque en esta ocasión hay algo más consistente y ya se ha alcanzado un acuerdo de filialidad.
Felicitémonos los granadinistas cabe decir. Después de haber estado cerca de acabar la cosa en casorio no hace ni un año, frustróse éste por cuestiones sobre las que circula más de una explicación. A ninguna de ellas quiere uno dar el cien por cien de verosimilitud. Sea como sea, en la prensa de hace un año para acá a quien más se culpó siempre del fracaso fue a Paco Sanz.
Uno modestamente siempre defendió la conveniencia de la unión de los dispersos proyectos futboleros granadinos y recibió lo suyo por exponer estas cuestiones. Han cambiado las circunstancias de entonces acá pero sigo pensando que incluso el acuerdo a tres bandas habría sido mucho mejor. Uno a lo mejor es un iluso pero en los tiempos actuales y estando el patio como está creo que no hay una mejor alternativa para el club de Recogidas.
Coincido con algo de lo dicho en este mismo foro por el ilustre Martos, cuyas siempre interesantes colaboraciones se han recuperado recientemente por esta santa casa. Coincido con él en que no están los tiempos para esperar que por el simple hecho de tener en el mismo barco a los rojiverdes se vayan a acabar los males rojiblancos. Eso quizás se hubiera conseguido allá por 2006, en otro verano en que se habló de posible integración (o unión, o fusión o como se quiera llamar). En aquellos momentos había hambre de fútbol y no se vislumbraba crisis alguna. Pero eran tiempos en que todo lo que llevara la marca Sanz parecía ir sobre ruedas y la euforia por el reciente ascenso desbarató el posible matrimonio.
Muy pesimista ve uno el mensaje del vecino de página. Profetiza que la boda traerá la defunción del 5.001 muy pronto y llega a decir que a su juicio el Granada CF no es viable. Por decir algo con mucho menos de la mitad del plomo que esta afirmación contiene a un servidor algunos lo más suave (pero lo que más dolió) que le dijeron fue antigranadinista.
¿Hay otra alternativa mejor que la de intentar ganar brazos y mentes para la causa rojiblanca? Que vuelva Sanz o algún otro desinteresado mecenas no lo veo muy factible con la que hay liada, ni muy deseable, porque ya sabemos por más de una experiencia cómo suelen dividir a la afición y cómo dejan las cosas cuando se van. Porque los mecenas siempre acaban yéndose.
Uno será un iluso pero no quiere ver caballos de Troya en lo que ya es una realidad que, me consta, el granadinismo mayoritariamente va a apoyar mientras no le den una razón para hacer lo contrario. No quiere uno crear polémicas, ni con el aludido ni con nadie. Todo lo contrario. Creo que todos los granadinistas, los que lo son más que nadie y los que somos algo más “tibios”, debemos poner de nuestra parte para que términos como talibán, lameculos, limpiasables, acólitos (términos que no recuerdo nunca haber empleado), pero también, periofascistas, culos mojados, vendidos a JJ y otros (por señalar sólo los más suaves) dejen de ser actualidad y pasen al terreno de lo anecdótico.
A un servidor nadie tiene que convencerlo para que vaya al campo a ver fútbol y, en sus posibilidades, se una a cualquier campaña pro Granada CF. Pero me temo que a un hipotético Granada CF célibe lo que le aguarda (si algo le aguarda) es penar en categorías ínfimas otros cuantos años más. ¿Queremos un Granada “puro” que apenas convoque a un puñado de hinchas?

sábado, 2 de mayo de 2009

¿ÚLIMO ACTO?



01/05/09

Para saber que el hecho de condenar al 74 mudado de Murcia a tener que jugar en nuestra reputada Costa Tropical sólo podía acabar en batacazo no hacía falta ser pitoniso.

Cuando en la pretemporada 2007-08 el alcalde de esta ínclita ciudad, por pescar cuatro o cinco votos, negó a Marsá (¿también lo habría negado de ser “otro” el que hubiera hecho la compra y mudanza?) el uso del estadio de titularidad pública, cometió una alcaldada, que según el DRAE es una acción imprudente o inconsiderada que ejecuta un alcalde abusando de la autoridad que ejerce. Inconsideración y abuso de poder se llama defraudar las expectativas de bastantes (muchos más de los pocos votos que pudo rentar la operación) contribuyentes futboleros granadinos deseosos de ver fútbol de más nivel, pero que no entienden de amores furibundos a unos colores ni quieren saber nada de guerras entre granadinos de distintas facciones. Fue una arbitrariedad en toda regla puesto que nunca ha sido lo suficientemente explicada y mucho nos tememos que para siempre quedarán incógnitos sus auténticos motivos.

El segundo batacazo de Marsá está a punto de consumarse a no ser que un milagro lo evite. Y, evidentemente, este segundo golpe trae su origen en el primero. Marsá desde luego, con sus salidas de pata de banco, con sus boutades, en definitiva, con su gran ego, no ha ayudado nada, ni en su momento ni antes ni después, para ganarse simpatías hacia su causa. No obstante creo yo que no merecía dos jarmazos seguidos. Porque Marsá será lo que sea y se habrá enriquecido con el fútbol, pero que yo sepa es el único que ese beneficio obtenido lo ha reinvertido en deporte. Otros en su momento aportaron cantidades de su bolsillo al fútbol de Granada, pero esa aportación fue siempre a título de préstamo pues recuperaron su inversión (algunos con intereses) o esperan recuperarla.
No sé si estará uno equivocado, pero percibe uno cierto desánimo por la parte de Almanjáyar-Pinos Puente que le lleva a pensar que esta vez puede ser la definitiva y que un nuevo fracaso puede equivaler a la retirada definitiva del luchador Marsá, que es lo mismo que decir que de esta forma ya no existiría un club que respondiera al nombre de Granada 74, ni en el fútbol profesional ni en los otros muchos niveles del deporte del balón redondo. Me encantaría estar equivocado porque no puede (no debe) Granada permitirse una nueva pérdida.

Algunos dicen que ése sería su merecido fin por haber prostituido un deporte limpio como es el balompié, en el que los ascensos deben ganarse en el terreno de juego y no en los despachos y donde mandan los sentimientos y no debe mandar el parné… y no sé qué más patatines y patatanes. Y lo dicen después de que estemos hartos de ver cómo los equipos que no pagan descienden. Y lo dicen después de que sea usual que por mudarse de lugar de residencia un solo jugador se pague diez veces más de lo que costó la plantilla entera del difunto Ciudad de Murcia. Cosas y colores más propios de una idílica utopía, de un delirio poético completamente alejado de lo que es el fútbol desde que apasiona a las masas.

El domingo volveremos a vivir en Los Cármenes una casposa reedición de derbi penibético en el que algunos exhibirán orondos su copiado repertorio folklórico de desplantes cainitas entre zegríes y abencerrajes. No quiere uno creer que a la vez asistamos al último acto de un Marsá futbolero.

sábado, 7 de marzo de 2009

DESPUÉS DEL SANZISMO



05/03/09

Haciendo balance de la labor del presidente saliente, en el haber de Sanz pesa mucho algo que nunca podremos olvidar: que llegara en el momento justo para evitar el funeral del histórico Granada y que devolviera al club rojiblanco a un escalón futbolero al menos tolerable. Su gestión ¿ha sido buena o mala? Yo diría que ha sido todo lo buena que podía ser. Pero esta afirmación lleva en sí misma encerrada la contraria y cabe decir, por tanto, que ha sido también todo lo mala que podía ser.

Porque la cuestión no es si el último mecenas que ha pasado por Recogidas 35 ha administrado bien el club o no lo ha hecho. La cuestión, lo que importa, es que la fórmula de hacer recaer la buena o mala marcha de este o de cualquier otro club sólo en las aportaciones de una única economía, puede ir medianamente bien o muy bien mientras el bolsillo del único aportador no se desfonde. Pero más tarde o más temprano sólo puede acabar como ha acabado: con el club igual o peor que cuando llegó. No se puede esperar que indefinidamente vaya a estar el padrino de turno aportando dinero de su bolsillo a cambio de nada. Lo que falla es la misma estructura que soporta el tinglado.

Por otra parte, del paso de Sanz por el Granada hay varios aspectos que sí que eran manifiestamente mejorables. Y casi todos derivan del carácter altanero de la persona o del hecho de pretender gobernar el club desde Madrid viniendo sólo cada dos semanas: ese querer sólo relacionarse con una ínfima parte del granadinismo (la de las “adhesiones inquebrantables”), demonizando a cualquiera que se atreviera a criticar y, por eso mismo, vetando periodistas y medios hasta llegar casi a la completa incomunicación; ese fomentar posturas forofas extremas y participar por acción u omisión en auténticos aquelarres de injurias a personas y entidades que a la larga (y a la corta) han perjudicado al club. Y alguna más que, como las anteriores, tendrían su origen en el pensamiento simple de “como todo sale de mi bolsillo, hago lo que quiero”. Ha habido momentos en que esto se ha parecido más a un régimen de partido único que a un club de fútbol.

Una nueva era empieza en el club rojiblanco. Y tal como está el panorama no es cosa baladí que haya un puñado de valientes que se atrevan a intentar impedir que tengamos que entonar el gorigori por nuestro Granada CF. Toda la suerte del mundo les deseo en la incierta aventura en que acaban de embarcarse y también expreso mi deseo de que no incurran en los mismos errores de los que se van. Porque los benefactores acaban yéndose una vez se les pasa su gran amor por unos colores, pero los cuatro chalaos de siempre nos quedamos.

Pronto cumplirá el club rojiblanco sus primeros 78 años de existencia. Servidor se atrevería a decir que, si queremos celebrar el 79 aniversario, a esto hay que darle un giro radical. No podemos seguir indefinidamente esperando a que al mirlo blanco ido le suceda el siguiente. Que tenemos que ser los granadinos los que sustentemos un club de fútbol que a su vez tiene que ser de todos los granadinos. Que el club de fútbol representativo de la ciudad tiene que ser un proyecto de eso mismo, de la ciudad, de toda la ciudad. O no será.

viernes, 16 de enero de 2009

¿NI SEGUNDA B?


15/01/09
Se vende el campo y se saldan las deudas. Pero qué deudas. ¿Cuánto es peseta sobre peseta? Ni siquiera en un momento tan solemne como se supone que debe ser la venta en escritura pública de una finca hubo forma de saber esa cifra exacta. Pero lo importante es que el club en 1996 (ayer mismo) había conseguido por fin acabar con una espada de Damocles que venía desde bastantes años atrás lastrando su marcha.

Campo nuevo, deuda a cero y algunos dinerillos para buscar un nuevo domicilio donde empezar de cero. El futuro era optimista. Pero bien pronto volvimos a lo mismo. Impedimos la modernización que hubiera supuesto la conversión en SAD. Despilfarramos muchos millones, incluso los que después se le pudo sacar de más al comprador del viejo campo, y no buscamos volver a dotar al club de patrimonio. Todo lo fiamos a una sentencia que debía traer un nuevo maná. Uso la primera persona del plural porque servidor, como socio muchos años, también se incluye entre los responsables de que, por ese cúmulo de malos pasos, esté el Granada CF como está. Porque sólo a los granadinistas se nos podría responsabilizar de lo que pasa.

Pero no es momento de buscar culpables sino de arrimar el hombro todos, cada uno desde su pequeña o grande parcela, si se quiere que no tengan que pasar otros dos mil domingos para que en Granada se pueda ver fútbol que merezca ese nombre. Arrimémoslo todos (si nos dejan), incluso los que usamos «la mentira, la falta de respeto, la manipulación y el insulto como medio de ganarse la vida» y por eso estamos apuntados en una libreta azul (o negra).

Ni autovías ni trenes ni renta ni trabajo, casi ni aviones. ¿Ni segunda B?

sábado, 3 de enero de 2009

ESPERANDOLADELCIELO



01/01/09

Aquí no va haber ningún problema. Si hace falta aportar algo o avalar, se hará. Haremos un súper equipazo para arrasar. Pronto jugaremos en primera. Lo primero es convertir al club en SAD. Crearemos una ciudad deportiva para dotar a la entidad de patrimonio.

No son frases literales, pero casi, y se pronunciaron en el Palacio de Congresos en julio de 2005. Pero tampoco fueron en ese momento una novedad para quienes llevamos ya unos cuantos años de granadinismo. Porque esas frases, o más o menos las mismas, ya las habíamos escuchado años atrás, sólo que quienes las pronunciaron fueron otras personas. Por eso, durante el sanzismo, algunos hemos tenido en más de una ocasión esa especie de espejismo mental que en francés se dice déjà vue. También por entonces nos ilusionamos hasta la euforia al principio y al poco tiempo nos despertó la cruda realidad. Lo bueno es que en aquella ocasión, aunque al poco tiempo de todo lo prometido lo único que quedó fue una deuda bastante considerable, otros vinieron después a hacerse cargo del club. ¿Ocurrirá lo mismo ahora?

Reconozco que la gestión Sanz ha sido todo lo mejor que ha podido ser y no tengo palabras para agradecer que nos sacaran de la cuarta. Y también que por lo menos intentaran modernizar el club e incluso saldar losas antiguas que ellos no generaron. Sin ellos quizás ni podríamos ya hablar en presente del histórico 5.001.

Está claro que a nadie se le puede exigir que siga tirando su dinero indefinidamente. Ahora se van, bueno, se va el hijo, el padre se fue bastante antes. Y aquí nos quedamos otra vez los cuatro chalaos de siempre, a esperar que pase el siguiente Mr. Marshall. ESPERANDOLADELCIELO, como pone, esculpido en la piedra del balcón en esquina de la casa de Castril, en la Carrera del Darro, junto a la iglesia de San Pedro. ¿Vendrá esta vez un nuevo mesías?

Sí, curados de mecenas desinteresados creíamos estar algunos. Sin embargo una vez más se ha dejado uno llevar por la corriente y ha llegado a pensar que en esta ocasión la cosa era distinta.

Vamos de una santa vez los granadinos a hacer algo unidos y a hacerlo por nosotros mismos. De lo contrario me parece a mí que nos aguardan otros tropecientos años de deambular por los sótanos del balompié.

sábado, 8 de noviembre de 2008

ALBENDÍN


06/10/08
Tenemos nuevo jefe de prensa en el Granada CF. Y es un amigo, Manolo Albendín, con el que recientemente compartí una alegre e inolvidable aventura toledana (que al final lo mismo acaba en Valencia, pero ésa es otra historia), nombre de sobras conocido en el ambiente futbolero local desde que hace más o menos cuatro años diera sus primeros pasos mediáticos en ese extraordinario vivero de informadores deportivos que son las ondas de Radio Albolote y los renglones de su prolongación cibernética, la web granadaenjuego.com, dos instituciones ya en Granada y en el futbolerismo local y de las que han salido no pocos buenos profesionales alcachoferos y plumíferos de la cosa balompédica penibética.

Las virtudes que Albendín atesora y que le han hecho acreedor al cargo las conoce cualquiera que haya coincidido con él alguna vez: gran calidez humana en el trato con las personas, una gran e inteligente mano izquierda y una educación y buena crianza dignas de elogio. Que no son cosas baladíes para tratar de lidiar y poner la cara en el enrarecido ambiente de las relaciones club-medios informativos.

Desde luego no es tarea fácil ni cómoda la que se le viene encima. De lo que sí que estoy seguro es de que Manolo lo va a hacer lo mejor que pueda y de que va a poner todo de su parte para que toda la información que a nivel oficial genere el club llegue a la prensa, que, en definitiva, es lo mismo que decir que llegue al granadinismo, a todo el granadinismo.

Si además las inmensas reservas de diplomacia que atesora el bueno de Albendín consiguieran suavizar en algo la ya demasiado larga guerra club-medios, entonces sí que ya merecería, además de mi admiración eterna, una medalla rojiblanca por prestar un servicio a su Graná de su alma, por acabar con algo que no beneficia a nadie, tampoco al club, aunque algunos se empeñen en mantener y avivar el clima bélico. Algo más que la buena voluntad del nuevo jefe de prensa creo yo que hace falta, y son otras buenas voluntades a las que no puede llegar Albendín.

Si el excelente toreo al natural, si la gran mano izquierda de Albendín consigue que el presidente y parte de su directiva se relacionen más con su afición por los cauces normales, es decir, a través de la prensa escrita y hablada, y menos por donde venía siendo habitual, lo que equivale a decir que de ese modo serán presidente y directivos de todo el granadinismo, no sólo de un puñado de hinchas, Manolo merecerá por mi parte muchísimo más aprecio del que ya le tengo.

Toda la suerte del mundo te deseo, Manolo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

RECOGIDAS




17/10/08

Si en los casi ya setenta y ocho años de vida del Granada CF hay una temporada destacable sobre las demás, ésa es sin duda la 71-72. Y lo es por varios motivos: mejor clasificación histórica hasta ese momento; primera temporada de las de división de honor en las que el equipo acababa con positivos; ningún equipo ganó en Los Cármenes, de donde todos los grandes salieron derrotados; el Pichichi de Porta; De la Cruz debutó como internacional absoluto y otros granadinistas vistieron también la camiseta de la selección, aunque en categorías inferiores; campeón de la I Liga Andaluza; primer partido internacional oficial en Granada. Y todo bien regado con estadios a rebosar, abundante buen fútbol y goles.

Y también es memorable esa temporada porque el club pasó a disponer de unos locales propios donde exhibir sus modestos pero muy honradamente ganados trofeos y donde atender todo lo relacionado con la necesaria burocracia. A finales de 1971 se inauguraba la flamante sede situada en el piso primero derecha de la granadina calle de Recogidas, número 35, en un bloque de viviendas recién levantado justo enfrente del palacio de Los Patos, en terrenos que no demasiados años antes constituían el primer encuentro con la Vega en una Granada tristemente ya irrecuperable.

Hasta ese momento había ocupado el club distintas sedes. Que uno sepa y tirando del amigo y maestro Entrala, desde la carpintería de Julio López, que estaba en la estrechísima calle Portería de Santa Paula, pasando por el bar Alegría, en la calle Tinajilla, y el cine Regio propiedad de Ricardo Martín Campos, en el Escudo del Carmen, hasta distintos pisos: en la propia calle Recogidas o en la calle Mariana Pineda. Y en los primeros sesenta José Jiménez Blanco adquirió en propiedad un piso en la calle Ganivet, piso que dos o tres años después, ya con José Bailón en la presidencia, se vio el club obligado a dejar y mudarse a otro local más modesto en la calle Lepanto. Excepto los pocos años de la sede de Ganivet todos esos locales, cuyas paredes si pudieran hablar nos contarían sabrosos pasajes de la historia rojiblanca, vieron pasar a las personas que en distintas épocas manejaron las interioridades del club como meros inquilinos. Cuando a poco de iniciarse la triunfal temporada 1971-72 el Granada CF dejaba atrás su condición de arrendatario y se mudaba como propietario a la zona más pudiente de la ciudad, todo indicaba que el Granada ya no era un segundón y había que considerarlo un club puntero, consolidado en primera y aspirante a pasear su nombre y sus símbolos por Europa.

Treinta y siete años después la cruda realidad es muy otra. Tras malbaratar su inmovilizado mayor, todavía conservaba el club ese mini patrimonio, último vestigio de un esplendor ya demasiado lejano.

En la pérdida del piso de Recogidas, si llega a consumarse (porque todavía hay esperanzas), quiere ver uno retratado un pasaje más en la historia de esa especie de indolentes Batuecas que son estos andurriales, un pasaje más de la historia de despojos de este paraíso para mandamases incompetentes, con su paisanaje, que no pía y asiste impasible a éstas y a otras pérdidas –y más importantes, y no sólo futboleras- que le llevan a tener que desalojar la zona pija en la que estaba acomodado y verse obligado a volver al alquiler y a las afueras de la vecindad.

¿Lucharemos los granadinos alguna vez por nuestras cosas o seguiremos indefinidamente «ESPERANDOLADELCIELO»?

jueves, 3 de julio de 2008

CUANTOS MENOS ¿MEJOR?


20/06/08

Este escrito va dirigido al 97 % de los foristas, los cuales, no me cabe ninguna duda, son granadinistas de corazón. Por eso quiero pedirles perdón si algo de lo que he escrito les ha podido ofender. Les aseguro que nunca pensé que esa tontería iba a levantar la polvareda que ha traído. Y lo digo porque, en otras ocasiones, cosas escritas por un servidor que contenían más “hierro” han pasado completamente desapercibidas y no han merecido un mínimo comentario. En cualquier caso, pido perdón y digo que nunca busco molestar a nadie, así que asumo todas las críticas (algunas graciosas: saludos “viejo”) y las respeto, incluso los insultos, que de estos ha habido unos cuantos. Está claro que la culpa es de un servidor, que no sabe hacerse comprender (es muy “lunga” mi falafondinga) y que se ha pasado de listo. Pero ya que no puedo ganármelos, al menos intentaré que no me odien. Francamente, prefiero su indiferencia que su enemiga. Sólo hay un par de cosas en las que nunca voy a darles la razón: no admito que se me tache de antigranadinista ni de haber ofendido a la afición.

Y para el otro 3 % no uno sino mil perdones. Ustedes perdonen por referirme a “su” foro y a “su” equipo. Cada vez quieren ustedes dejar más claro que el club es sólo de ustedes y que no somos bien venidos algunos en su reducido círculo (ves, Nacho, como no puede ser; un abrazo). Pues nada, para ustedes ambos. Si alguna vez consiguen esa unanimidad de pareceres futboleros que parecen perseguir merecerán mi admiración eterna.

«¡¡¡Contra menos fuéramos mejor!!!», así, con tres signos de admiración. Esta desabrida frase viene a resumir lo que en los momentos actuales se vive en el mundo del hinchismo rojiblanco. La frase es el remate de un mensaje que en donde todos sabemos firma uno de esos que se consideran a sí mismos “los más granadinistas del mundo mundial” y va referida al que arriba figura con su nombre y dos apellidos, en el sentido de que gente como yo no es deseable dentro de las filas de la hinchada rojiblanca. Es decir gente “tibia” (en palabra despreciativa de otro de estos auto proclamados campeones del granadinismo). Y digo que resume la situación actual en el hinchismo rojiblanco porque la fe extrema parece ser que es la única valorada por una interesada y cegata junta directiva, la cual, si en lo económico y en lo deportivo todavía puede aprobar e incluso sacar buena nota (ya veremos), sí que hay una asignatura en la que por ahora se merece un cero muy redondo, que es la de la diplomacia. Fomentando el sectarismo que la frase resume perfectamente conseguirán lo que ese santo y a menudo malhumorado varón propugna: cuantos menos sean, ¿mejor?

No tengo ningún inconveniente en debatir en privado cualquier cuestión con quien sea, incluido ese 3%. Abajo tienen una dirección a la que pueden dirigirse y donde si no les gusta lo que pueden leer, al menos podrán hacerse con algunas fotos antiguas granadinitas que a más de uno puede que le gusten. De esa forma espero hacerme perdonar.

miércoles, 2 de julio de 2008

ALBOLOTE..., ALBOLOTE...


22/08/07

Vaya por delante que un servidor cree no haber sido justo hasta el momento con quienes rigen los destinos de la nave rojiblanca y no haber cargado las tintas lo suficiente en agradecimiento por habernos sacado del pozo de la cuarta y por haber puesto el mínimo de seriedad necesaria en la gestión de la entidad. Servidor ya celebró “en la plaza del pueblo” y como se merece tan magno acontecimiento y desde ese día quedósele la quijada cercana al prognatismo de tanta sonrisa, de tanta fiesta, de tanta felicidad como la cosa merecía. Reconozco mi error y pido perdón por no haber sacado antes el botafumeiro.

Una vez dicho lo anterior y sin que se me caiga la boina también tengo que decir que aquellos idílicos días de vino y rosas (nunca –repito- lo justamente ponderados) van quedando cada vez más atrás y como el hincha futbolero es, por naturaleza, olvidadizo, caprichoso y mudable en sus filias y fobias hacia las personas (que no hacia unos colores), no puede uno dejar pasar en silencio la última alcaldada: resulta que la emisora más granadinista de todas cuantas pueblan el éter de este cada vez más olvidado solar a la vera de la Penibética ha sido obligada a hacer el petate y llevarse sus pertrechos de cantar (con pasión) las glorias rojiblancas a la intemperie de un estadio que sigue siendo de todos los granadinos, dejando el cálido regazo que venía ocupando desde hace la intemerata para que sea ocupado por espiquers foráneos que seguramente lo dejarán todo perdido de cáscaras de pipas, humazo de tabaco y colillas pisoteadas.

Es que -dicen desde Recogidas 35- no hay sitio y alguien tenía que salir. Y ese alguien es precisamente una emisora humilde, de pueblo, pero con mucho y probado sentimiento rojiblanco, y no otros que llegaron después. Bueno, si la cuestión es que no hay sitio -digo yo- se podría habilitar la de la megafonía, total, para lo que se usa. Para dar las alineaciones y los cambios no creo yo que sea necesario ocupar permanentemente ese espacio. Y para gritar lo evidente, el gol de los nuestros, tampoco me parece a mí que se precise ocupar toda una cabina, a no ser que se considere indispensable que haya una persona cuyo cometido sea despertar a los amodorrados ante lo pobre del espectáculo que ofrece la categoría actual del equipo. Además, antes, tanto las alineaciones como los cambios como las tarjetas y también los resultados de otros partidos se daban por el panel inferior del electrónico y, sigo diciendo yo, se podría recuperar esa ya olvidada función. Incluso me parece a mí que los palcos VIP no están todos ocupados y alguno podría suplir la falta de cabinas, tal como se ha hecho en partidos internacionales. En fin, con buena voluntad todo podría arreglarse.

La cosa más bien parece un castigo al 106.1, por mantener a sus deslenguados comentaristas. Estamos ante otro misil más que parte de Recogidas 35 y viene a engordar la latente guerra con muy poco cuartel que contra todos y cada uno de los medios informativos se empeña Marcus en mantener y atizar, convirtiéndose en un trasnochado Mambrú que, dilapidando unas preciosas energías que podían emplearse en otros menesteres más útiles, sigue viendo espectros con plumilla o alcachofa donde lo único que hay es profesionales (unos con más juicio que otros, como en todos los oficios) tratando de cumplir con su obligación y llevarnos a todos los futboleros lo que se cuece en las marmitas balompédicas.

Servidor no tiene autoridad alguna para dar consejos, pero como aficionado de a pie sí que puede hacer un llamamiento a la cordura y pedir la paz. Que cese ya esta estúpida guerra contra todo periodista o comentarista que osa alzar la mínima crítica a quienes rigen el club rojiblanco. Porque ahí es donde reside el quid de la cuestión: las críticas que se hacen (y se seguirán haciendo; pretender lo contrario es querer poner tranquera al agro, que diría un fisno) no van contra el glorioso, único, incomparable, inmarcesible, galano... bonico, Granada CF, sino contra los mortales que, circunstancialmente, lo dirigen. Y ahí es donde quería yo llegar, porque a menudo ve uno y escucha cosas que no responden a la realidad, como es tomarse una crítica a una muy mediocre gestión deportiva (la de la temporada pasada; ¿o me lo estoy inventando?) como un ataque al escudo, los colores, la afición y hasta el piso que todavía es del club.

No, mire usted. En Granada no hay ningún medio informativo que odie al histórico, como se quiere hacer creer. En todo caso lo que sí que hay es personas con voz propia que aportan cada uno su punto de vista en cuestiones que interesan y que, lógicamente, no puede esperarse que todos comulguen con un pensamiento único. Qué aburridísimo sería el panorama futbolero si hubiera esa unanimidad en pareceres y humos de incensario que parece ser lo único que se persigue desde el palco.

Servidor no ve ninguna mala intensión en ningún medio. Más bien lo que ve es todo lo contrario. Porque hay carnaza donde escarbar y ahondar en alguna que otra herida abierta: ¿qué pasa con esa auditoría que va a tardar más que el Escorial?; ¿qué pasa con el pago de lo que se llama cuota inaplazable que impide el acuerdo con la Seguridad Social?; ¿qué pasa con la prometida ciudad deportiva del club?; ¿para cuándo la conversión en SAD?; ¿qué se va a hacer frente a un personaje de cuyo nombre no quiero acordarme y que no para de dar con los nudillos en el primero derecha y esgrimir una factura? Eso por citar sólo los temas así como más sangrantes. Un servidor, futbolero empedernido y que está “en la honda”, lo que percibe del tratamiento que en general dan los medios al Granada CF es que todos esos temas (todos ellos muy sabrosos y que podrían incomodar algunas posaderas bien apoltronadas) suelen ser obviados por la prensa y si se tocan se hace muy de pasada. Luego, no veo yo por ningún lado esa pretendida campaña de prensa en contra del histórico, sino todo lo contrario, porque a los futboleros lo que nos interesa es que el equipo gane partidos y todo lo demás es secundario.

Albolote, Albolote... (fascista el que te bote). Que no te boten ¡voto a bríos!. Que no tenga el bueno de Palma que trasladarse a sitio distinto del que se ha ganado con una trayectoria impecable, incluida la larga travesía del desierto a la que nos condenaron otros que circunstancialmente (con el apoyo de los que tienen en las asambleas su modus vivendi) rigieron los destinos de lo que debe estar por encima de las personas que van y vienen pero no permanecen.


SECTARISMOS


19/07/07

Cuando el valiente (o chiflado) señor Marsá se embarcó en su dudosa aventura y se trajo la Segunda A a Granada pensamos algunos ilusos que en esos precisos momentos correrían los que están al frente de los distintos clubes granadinos a sentarse y llegar al deseable acuerdo que unificara las dispersas fuerzas de cara a que por fin haya en Granada un proyecto futbolero sólido y de futuro. Los tres clubes de la capital, al menos lo parece desde fuera, podrían haber concitado lo que -cada uno en su parcela- parece faltarles a los otros. Pero no ha habido tutía. Está claro que los intereses de cada uno no van en esa dirección. Servidor no sabe qué intereses son los que a cada uno le hacen huir de los otros como de la peste, imagino que son todo lo legítimos que puedan ser, pero una cosa sí tengo clara, que esos intereses que no conozco no son los del fútbol granadino en un sentido amplio.

No sólo no ha habido acuerdo a tres ni a dos bandas, sino que finalmente, si no lo remedia nadie, el señor Marsá va a tener que emigrar y llevarse su inversión a otros pagos más oreados. La causa es que el señor alcalde de Granada, cuando sólo era un aspirante a serlo, a cambio de un puñado de votos prometió negar el campo municipal de Los Cármenes (¿al sr. Marsá?, ¿a cualquiera que hubiera hecho lo mismo?). Uno, en su candor, imagina que don José, en plena bulla de mítines, almuerzos, reuniones, besos a niños y otras gaitas que forman parte de todo el ritual que debe observar cualquier pretendiente a una poltrona que se precie, no pudo centrarse y no midió muy bien las consecuencias de lo que hacía, y no tuvo inconveniente en poner su firma en el papel. Total (pensaría), otra promesa más que podía irse al limbo (si todavía existiera) sin que nadie protestara demasiado. Sin ir más lejos, en la campaña de 2003, como es habitual, se prometió el oro y el magrebí, entre otras cosas una “expo” que dejaría pequeña la del 92, sin que su incumplimiento pesara más de la cuenta pues pocos se lo creyeron. Pero en este caso se ha mantenido la impopular promesa (¡ojo!, no compromiso electoral) y sus consecuencias se verán en próximos comicios. Sea como sea, la promesa iba dirigida a una pequeñísima parte de la población a la que representa, y, evidentemente, nunca se le pasaron por la imaginación esos varios miles de granadinos, muchos de ellos votantes del mismo Torres, que son aficionados al fútbol pero no entienden de amores viscerales y extremos a ningunos colores ni saben (ni les interesa) de guerras cainitas entre equipos de fútbol locales, que son el grueso de la potencial afición que llenaría las gradas si se les oferta fútbol de Segunda A. Estos varios miles, que no meten ruido, tienen el mismo derecho que todo hijo de vecino a ir a Los Cármenes a ver a cualquiera de los granadas que les pete, ya que vamos a seguir con cada uno por su lado. Definitivamente, al alcalde electo no le movía un interés general o mayoritario cuando, aún sin ostentar la vara perpetró esta alcaldada propia de la aldea cada vez más olvidada en que, con decisiones como las del sr. Torres, acabaremos convirtiendo a una ciudad que en otros tiempos tuvo cierto peso.

Poniéndose uno algo más suspicaz, le da por pensar (Dios me libre de semejante vicio) que lo que en realidad provocó la negativa al uso del campo fueron ciertas servidumbres que atarían las manos del edil y vendrían impuestas por algún tipo de inconfesable clientelismo político y otras hierbas que alfombrarían una hipotética y penibética teoría de la conspiración de andar por casa, a la que tan aficionados son algunos de nuestros más preclaros hinchas con voz propia en ciertos mentideros balompédicos, sólo que de signo contrario. Ya no sabe uno qué es peor, si que el deporte esté prostituido por el vil metal o lo esté por la política, por la lucha por el poder. Y es que uno -en su inmenso candor- todavía no se convenció de que todas esas cosas, de las que sólo sabe de oídas, no son todas una y la misma. Dineros, poder, política. Y en medio algunos que se creían que el fútbol era todavía una cosa de románticos.

Mientras no se dé una explicación convincente desde la plaza del Carmen siempre quedará flotando entre los mal pensados la idea de si es que al final no van a llevar razón los que dicen que en Granada quienes gobiernan de verdad no son los que decretaron las urnas. «Como alcalde de Villar del Río os debo una explicación, y esa explicación que os debo...» ...nos la sigue debiendo D. José. Si llega, que en realidad sea aclaratoria, no que consista en que otros se quemen para salvar la cara propia. Y a propósito de endosarle el muerto a otros, aún antes de recibir el fiambre y atravesando horas muy bajas, el que era responsable del tercero en discordia dijo que por su parte no había inconveniente en que el club mudado de Murcia utilizara el campo que es de todos. Más tarde, en momentos ya más serenos y cuando ese caballero ha desaparecido de la escena, otros más pedestres han variado el primer discurso. Ellos sabrán por qué lo que primero fue sí ahora es no, y, si siguen sin aclarárnoslo, tampoco vamos a poder evitar los mal pensados ver tras el cambio de postura una alargada pero muy poderosa sombra moviendo los hilos tras las bambalinas y llevándolos a sus predios, los cuales están muy lejos del interés general, incluso del de sus propios aficionados.

Por su parte, el otro destinatario de la ardiente patata, como era de esperar, se niega rotundamente a compartir campo. Y digo como era de esperar porque en el club de Recogidas no corren vientos que lleven a ceder en nada, que lo que parece imperar en tan digna institución es el radicalismo, con su presidente a la cabeza y buena parte de su junta directiva, los cuales, antes que satisfacer al grueso de sus socios, comunicándose con ellos por los cauces normales y que llegan a más personas, esto es, la prensa hablada y escrita, dañando la imagen del club prefieren usar el idioma tagalo como medio de expresión y hablar con una mínima parte de la afición a través de un chat, fomentando la enemistad con cualquiera que se atreva a criticar su labor. No, los dirigentes rojiblancos actuales no parecen perseguir el interés general o mayoritario de su afición, se sienten más cómodos entre la fácil adulación de los minoritarios sectores poco críticos. De esta forma, impulsado por quienes debían dar el ejemplo contrario, en el ambiente rojiblanco se ha disparado un sectarismo extremo que ya venía de antes pero que ahora anda ufano y rampante como nunca, siempre en lucha contra mil y un contubernios judeomasónicos, sin que importe demasiado el que sean reales o imaginarios: primero contra el 74, después contra el Atlético, ahora nuevamente contra el 74; en medio contra cualquiera, animal, vegetal o mineral que huela aun lejanamente a alguno de ellos; y para rematar, la guerra contra toda la profesión periodística sin que escape ya ni uno solo. Y es que es mucho más guay (y útil) tener siempre a mano alguna bestia negra a la que culpar de todo. Que se diviertan mucho con sus peleíllas Marcus y los demás.

En verso lo pongo: «No me conoce Marsá. / Que existo ignora Julián. / No tiene el gusto Arrabal / y mucho menos los Sanz». No me ha encargado nadie estas líneas ni los más de cien artículos que en esta casa han tenido la amabilidad de publicarme. Soy solamente un granadino aficionado al fútbol, confuso y perplejo de ver que corren malos tiempos para la mesura y la sensatez; de ver que parece que nunca vamos a poder superar los cainismos, los sectarismos y otros ismos de los que sólo pueden desprenderse los negros nubarrones que auguran otros tropecientos años en los sótanos del balompié; de ver que por la cerrazón de unos y otros GRANADA pierde una vez más.

martes, 1 de julio de 2008

MUDANZAS Y ALCALDADAS


06/07/07

Mucho se ha hablado (y se hablará) sobre si la actual almoneda de clubes de fútbol que hace posible su traslado a geografías distintas de las que les vieron nacer es legal o no, sobre si es ético o no. Sobre la segunda de las consideraciones sí puede decir uno que a estas alturas y viendo en lo que se ha convertido el balompié y los enormes capitales que se necesitan para hacerlo posible, y teniendo en cuenta que la falta de monetario lleva a la pérdida de categorías conquistadas en el terreno de juego, a nadie debería extrañarle que se le pueda dar la vuelta a la ecuación. Para servidor esto no supone la prostitución de un ilusorio incontaminado mundo como el del fútbol, sino que a lo más sería una consecuencia lógica de una larga cadena de fornicios iniciados casi a la vez que el mismo fútbol, cuando alguien exigió dinero por patear una pelota y encontró quien estuviera dispuesto a dárselo; tampoco por entonces –como ahora- faltaron quienes pusieran el grito en el cielo y afirmaran que se habían cargado el fútbol.

Lamentablemente descartada la deseable unión de las dispersas fuerzas futboleras locales (que debería haber sido lo primero a tener en cuenta), servidor prefiere centrarse en el hecho consumado de que los granadinos vamos a poder ver en nuestra tierra un fútbol de una categoría superior a la que venimos siendo condenados hace ya más tiempo del saludable. Bueno, lo de vamos a poder ver, por el momento es un decir. A ello se opone un papel escrito y firmado por el alcalde que dice ser de todos los granadinos. El señor Torres, cuando era un aspirante a renovar su mandato y pensando sólo en el puñado de votos que le podría reportar, tomó una decisión poco madurada y sobre cuya legalidad creo yo que se podría debatir largo y tendido, puesto que habría que ver hasta qué punto tiene autoridad un representante de la ciudadanía para negar el uso de un patrimonio que no es suyo sino de todos. Evidentemente el señor Torres no pensó en los varios miles de paisanos aficionados al fútbol y a cualquier espectáculo más o menos colorista pero que ni leen prensa ni escuchan radio ni mucho menos navegan por la Red devorando páginas web o foros que hablen de la cosa futbolera. Son el grueso de la potencial afición que seguiría al nuevo 74 y me atrevo a afirmar que su número es lo suficiente como para dejar muy pequeño el Nuevo Los Cármenes en al menos diez de las veintiuna jornadas del calendario. Este público es la mayoría silenciosa del fútbol, la que no sabe de guerras entre clubes granadinos (ni le interesa) ni se puede decir de ellos que sientan unos colores concretos. Se trata de personas a las que les gusta el fútbol pero no lo consideran como el busilis de todo, fuera del cual sólo estuviese la nada absoluta, sino que tienen otras prioridades. Y digo yo, es que estos varios miles no tienen el mismo derecho que los que nos levantamos con el fútbol, desayunamos, almorzamos y cenamos, y después nos vamos a la cama con el fútbol en las meninges y aledaños. Que yo sepa, de estos últimos sólo somos un puñado, y en Granada, casi menos que un puñado.

La cabeza visible municipal ha cedido algo y ya no se habla de un no rotundo respecto del uso del campo por el club mudado de Murcia, sino que ahora parece dejarse la decisión última a un posible acuerdo entre los tres clubes de la capital. Cautivo y desarmado -por su mala estrella- el rojiverde, su máximo responsable hasta hace poco ya dijo en su día que ellos no se opondrían, en una decisión que les honra. Sólo quedaría que el rojiblanco diera también su visto bueno. Pero aquí es donde se tropieza con el obstáculo mayor y sus dirigentes, respaldados por el voto casi unánime de los socios constituidos en asamblea, dicen que no hay tutía. Se dice que compartir el estadio perjudicaría al club rojiblanco, no lo pongo en duda, pero, ese perjuicio ¿no sería el mismo de las últimas cinco temporadas? ¿Qué ocurre?, ¿que el Granada CF tiene que estar por encima de todo, por encima del bien y del mal, por encima de las expectativas de no pocos miles de paisanos? ¿No quedamos en que el club rojiblanco es el que toda Granada quiere y en que nadie puede hacerle sombra, entonces a qué se tiene miedo? Un servidor, derrochando candidez (sí, ya sé que el club no es una ONG) y sin ánimo de ofender, apelaría, una vez descartadas otras consideraciones, a algo que parece trasnochado en los últimos tiempos: la caballerosidad. Recapaciten y a la alcaldada del señor Torres no sumen la del señor Sanz encastillándose en una postura que puede volverse contra el propio club o, más exactamente, contra sus mandatarios. Sigan trabajando bien como hasta el momento, luchando honradamente por el ascenso en los terrenos de juego y no queden como los responsables últimos de una decisión más impopular de lo que parece a simple vista, quemándose con la patata caliente que les arrojan los munícipes. Tengan en cuenta que dentro de los ocho mil socios del club hay también una mayoría silenciosa que tampoco navega por la Red ni va a asambleas

Lo que va por delante ¿lo puede suscribir alguien que se confiesa granadinista? Naturalmente. Pierden el tiempo quienes quieran despojarme de tal condición, porque granadinista es el que quiere serlo, no quien decida un sanedrín a quien nadie autorizó para la expedición de pedigrís rojiblancos, personas -como todos- de paso por este valle de lágrimas mientras que la institución a la que dicen defender durará más si es que a base del exacerbado sectarismo que manejan -fomentado y alimentado por quienes deberían dar el ejemplo contrario- no logran lo que a punto de conseguir estuvieron sucesivas nefastas gestiones. Me estoy refiriendo a los que podríamos denominar “muysulmanes” (siguiendo una línea iniciada por otros en la que andan por medio las doctrinas islámicas) frente a los que nos situaríamos los “mahomenos”, los que somos de creencias rojiblancas bastante más relajadas. Ruego una vez más no se me enfade nadie, simplemente me ha parecido que una nota de humor podría refrescar algo el excesivamente crispado ambiente futbolero local y para ello he tomado prestados ambos términos de los geniales Les Luthiers.

No soy periodista, luego no siento cosquilleos carbónicos en salva sea la parte pensando en mejorar profesionalmente. Granadinista soy desde que me mantengo sobre dos piernas y lo seré hasta que me mude allá por las alturas de la Assabika. Lo que ocurre es que no quiero serlo de esa forma cegata que ahora parece la única válida, ésa que lo es pasando por encima de todo y de todos y por encima de cualquier consideración; ésa que escudándose en un sentimiento no duda en pisotear los ajenos. Yo seguiré a mi Graná de mi alma, como toda la vida he hecho, sintiendo sus colores pero sin que eso me impida alegrarme de los triunfos de otros paisanos a los que no entiendo por qué razón hay que odiarlos. Francamente, yo no le veo la gracia a estas guerras entre granadinos y no quiero que una alcaldada me prive de mi derecho a poder ver en el campo que es de todos a un equipo de Granada jugando en una categoría superior. Y creo que lo que digo no lo pienso yo solo, sino que es lo que quiere la mayoría del futbolerismo granadino, incluyendo a gran parte de los socios rojiblancos actuales.

EL FORO EN EL FORO


11/05/07
Un servidor, un “chalao” del fútbol y seguidor del Granada desde que tiene uso de razón, es desde hace unos cuantos años leedor voraz y asiduo del estupendo nuevo medio de comunicación que lo tiene a uno siempre al pie de la calle de todo lo que se cuece en torno al equipo de sus amores -lo mismo en El Zaidín que en Pekín- y que responde al nombre de Foro de los aficionados del Granada C.F., en el que unos cuantos tocados de la misma chifladura vienen comunicándose sus grandes penas y sus pequeñas alegrías a través de la red de redes. Por eso me sentí el otro día convocado y asistí al coloquio que tuvo el gran acierto de organizar el Foro Matías Fernández-Fígares con el otro foro, el de los aficionados, como tema de conversación. Granadinismo, sin más adjetivos, es lo que allí se respiró y se masticó durante dos horas. Allí pasamos un rato agradable y pudimos ponerle rostro a algunos alias que a fuerza de leer sus comentarios ya nos eran familiares.
De todas las intervenciones me llegó al alma la experiencia propia relatada por “Los Cármenes” en la que más o menos contaba que tras asistir cualquier desolada tarde de domingo de hace ya unos cuantos años a un chasco rojiblanco ante el Maspalomas (me parece que dijo), lo que le esperaba como postre era una carretera nocturna y cuatrocientos kilómetros de rumiar desdichas. A mí mismo me vi en idéntica situación también por aquellos años, sólo que yo no tenía que ir tan lejos pero sí lo suficiente como para que en el asiento de atrás se acomodaran todos los demontres y algún leviatán. Eran años de partidos contra equipos canarios con nombre de tebeo de los que yo recuerdo especial y malaventuradamente aquel Realejos que con Oti nos puso las peras a cuarto una de aquellas infaustas tardes de un invierno que hoy me parece de otra era. Allí, en los escalones casi desiertos de la General en los que iban naciendo las hogueras de periódicos abandonados conforme la gélida noche se iba cerniendo sobre nuestras pobres cabezas de hinchas planchados e iban cayendo los goles en contra, asistí al escardón en carne propia y en nuestro templo más gordo que recuerdo, y después, llevándome mil demonios, tuve que abandonar a toda prisa mi Graná de mi alma por aquello de que hay que ganarse la vida y eso quedaba a más de cien kilómetros, sin poder compartir con los compañeros de infortunios en esto del hinchismo unas cervezas y unos comentarios que ayuden a sobrellevar ese cáliz amargo pero también ineludible que es la derrota de los tuyos.
Es que eso es lo que tiene ser forofo de un pequeño. Cuántas veces ha tenido uno que escuchar la amonestación entre burlona y cariñosa por la que le tachan de majarón por ser hincha del equipo de su tierra y no, como todo el mundo, del Madrid o del Barcelona. A fuerza de fracasos futbolísticos y cuando ya empezaba uno a dudar de su propia cordura, los adelantos tecnológicos le descubren que hay más majaras. Desde luego, efectivamente estamos en otra era. Ya no me imagino, como no hace tanto, pasando la noche del domingo en un puro cambio de postura preguntándome desde mi “exilio” qué habrá hecho el equipo de mis amores, para correr el lunes a comprar el Marca y enterarme del resultado del “trascendental” partido ante el Marino o ante el Salud. Ahora, gracias al foro, puede cualquier ”loco” rojiblanco desde la otra esquina del planeta compartir sus júbilos y sus tribulaciones forofísticas y sentirse así más cerca de su añorada patria chica, y además lo puede hacer simultáneamente a como se va produciendo lo que lo provoca.
Son varios los aspectos que del foro se podrían tratar en profundidad y daría para rellenar muchas páginas. Yo me quedo, por encima de las demás cosas que también se pueden decir del foro, con la función que cumple de lugar de encuentro de hinchas rojiblancos, y también con la de formidable panel informativo, tanto de lo grande como de lo pequeño que se mueve alrededor del club rojiblanco, ambas impagables.
Hay otra cara del foro, la de tribuna de opinión futbolera, que no es menos importante, y coincido con lo dicho por alguien en el coloquio de que los que allí escriben no tienen por qué hacerlo desde la objetividad pues sus comentarios deben entenderse como equiparables a los que se hacen en la barra de un bar entre amigos. Sólo que con un matiz, porque al tratarse de un ámbito al que todo el mundo puede acceder se debería de cuidar más según qué cosas. Para mí que no vendría mal un poco de autocrítica por parte de quienes llevan la voz cantante en este foro. Aunque el foro tenga muchísimas cosas positivas y si no existiera habría que inventarlo, a mí humildemente me parece que sobran (por estériles y antiestéticas más que por ninguna otra cosa, y también, desde luego, por injustas) esas movidas que tanto espacio ocupan en los renglones del foro y por las que periódicamente se viene a despellejar a algún plumilla o espíquer (hoy a éste, mañana a aquél) que haya escrito o dicho cualquier opinión, con lo fácil que es cambiar la aguja en el dial o no leer determinadas cosas. ¿De verdad están convencidos de que en una ciudad como Granada sólo hay un profesional de la información deportiva que hable objetivamente y esté libre de servidumbres? Ni en los tiempos gloriosos de primera tuvo el Granada el seguimiento mediático -en cantidad y en calidad- que ahora disfrutamos, y, sinceramente, a mí me parece que no es una exageración decir que entre los que se dedican en nuestra tierra al ingrato pero apasionante oficio de contarnos el fútbol hay por lo menos una docena de profesionales de primer nivel. Está muy bien el apasionamiento, por eso es el fútbol lo que es. Está muy bien la defensa a muerte del Granada CF. Pero para mí que algo de mesura en los comentarios hacia los periodistas, algo menos de usar el idioma tagalo, haría que desapareciera en buena parte cierta imagen negativa de este magnífico medio de comunicación. Algo así dijo en el coloquio el directivo Medina Jorges y con él coincido al cien por cien. Piensen que, lo mismo que ustedes (me refiero a aquellos foreros cuyas opiniones suelen ser tomadas más en cuenta) ven las cosas de una forma otros no las ven tan así, que no son ustedes los detentadores de la única verdad. Las unanimidades en cualquier ámbito humano suelen ser síntomas de falta de libertad y no se puede pretender que todos entendamos al Granada CF de una única manera pues eso, además de suponer querer poner puertas al campo, significaría empobrecernos y, con nosotros, el club.
Servidor ya tuvo en su día sus “cosillas” con algunos ilustres foreros por opinar de una determinada manera en cierto aspecto granadinista. Lo último que persigo es que alguien se sienta ofendido por lo dicho “ut supra”. Entiéndase el comentario como lo que es, una simple opinión de un simple aficionado, carne mortal que quizás se está metiendo donde nadie lo llamó y que puede estar equivocado, pues es de humanos equivocarse y todos lo hacemos, también los que tienen como profesión opinar de fútbol, también los foreros de pro.

UNA DE FORO AL AJILLO



19/07/06

Bueno anda el ajo en cierto foro en el que pululan no pocos más tiesos que un ajo creyendo saberlo todo y estar en el ajo del ajopollo que se cuece en las marmitas futboleras iliberritanas (mejor estaría un ajoblanco para la canícula). Ante esto ahora viene este harto de ajos a revolver el ajo (y dale al ajo, Mariana) y hacer morder el ajo a pique de que le hagan pelar el ajo unos tíos más serios que un ajo y sin que pueda salvarlo el ajo lígrimo. Y todo por haber intentado exponer unas reflexiones que rompieran la aburrida unanimidad respecto del frustrado matrimonio entre clubes granadinos. Pues bien, quienes me acusan de mentir están al mismo tiempo dándome la razón con sus insultos y descalificaciones: tanta picazón sólo puede obedecer al hecho de que efectivamente, degustan la humilde y castiza liliácea.

Al que lo ponga en duda le remito al artículo “Delenda est Athleticus” (algún ajoporro pone en boca de César aquello que decía siempre Catón refiriéndose a la destrucción de Cartago) y que me diga en qué apartado del escrito se da un solo nombre o se cita cualquier ámbito de la Red o de otro sitio al que yo atribuya las conductas que censuro. Que me diga dónde se citan las palabras foro, forista, forero o forúnculo (que además de sonar peor no pinta aquí nada). Luego, como dice el sabio y popular refrán, el que se pica ajos come. Si les ha faltado tiempo para explotar será porque se sienten retratados.

De todas maneras, seré honrado y diré que, efectivamente, una de las intenciones del artículo era ésa, la de retratar y al mismo tiempo afear ciertos comportamientos en el foro que todos sabemos, de ciertas personas que no hacen más que despotricar de un club granadino (se repiten más que el ajo) achacándole todo tipo de ruindades pero sin aportar en ningún momento siquiera una prueba de alguna de ellas. Y no sólo despotrican del club, los que lo integran o sus seguidores, también de cualquiera, sea plumilla, espíquer, el lucero del alba o rita la cantaora, que se atreva a hablar del rojiverde y no sea para avasallarlo. Pero -nuevamente remito al dichoso articulillo- no tengo ni he tenido la intención de generalizar y censurar al foro en sí ni a la totalidad de los asiduos al mismo. Todo lo contrario, yo soy uno de esos asiduos, aunque como lector, y sólo puedo tener palabras de elogio hacia quien lo puso en marcha y lo mantiene junto con la página en que se aloja, y hacia el gran caudal de información futbolera granadina que circula por sus circuitos. Y me parece que quienes más lo agradecen son los paisanos obligados a vivir en el exilio echando de menos a su Graná de su alma. También yo he pasado por eso y sé lo que significa no poder enterarse del resultado de un partido –para mí muy trascendental- hasta el lunes.

El único término supuestamente ofensivo que mi escrito contenía era el de ayatolás y, como digo, no me refiero con él a la generalidad de foreros, sino sólo a unos cuantos que están todo el santo día dale que te pego con su furibunda melopea, con su aburridísima salmodia de lo perversos que son los atléticos (antes eran los del 74, y mañana…) a los que culpan de todos los males que atribulan la nave rojiblanca, reales o imaginarios, desde la Creación hasta el momento actual, cosa que no tendría mayor importancia si no fuera porque ya subleva tanta burda calumnia y tanto gratuito insulto, alguno dirigido a amigos entrañables, y todo por el “delito” de pensar y expresarse de forma distinta. Pensando en estas posturas intransigentes se me ocurrió el calificativo; y tras su publicación y haber sido un servidor materialmente linchado en el foro había escrito una contestación en otros términos menos suaves, pero, después de meditarlo más serenamente, he decidido suprimir de ésta cualquier expresión que pueda contribuir a echar más leña a un fuego en el que no quiero chamuscarme, porque bastante tiene uno con su enemigo interno como para buscarse otros, externos o mediopensionistas. Aparte de que no me merece la pena iniciar una polémica a la que tan aficionados son algunos (yo no) de interminables réplicas y contrarréplicas que no conducen a nada porque ni rey ni roque va a conseguir que cambie mi modo de pensar ni yo pretendo hacer a otros cambiar su discurso.

Muchos han sido los ataques en el foro que un servidor ha recibido. No importa, ya contaba con ellos. Pero ha habido un ilustre forero que me ha dirigido un mensaje que lo traigo aquí porque me parece que viene más a cuento con lo que quiero decir: expone mi amable comunicante que proclamándome, como me proclamo, granadinista hasta la médula, cómo no me da no sé qué de que el artículo de marras haya levantado tantísimas protestas entre los granadinistas (se refiere, claro, a los de su foro) y sólo haya gustado en el foro rojiverde. Aparte de que no es exacta tal afirmación porque me consta que el articulillo le ha parecido muy bien a otros granadinistas que no son internautas, ahí precisamente creo yo que reside el mayor error de lo que se puede considerar el intríngulis del «foro de la afición granadinista», en creerse que en el susodicho foro está el centro y resumen de todo el sentir rojiblanco. No se me enfaden, por favor, pero yo modestamente opino que esa forma de entender el forofismo sólo puede representar a una mínima fracción del granadinismo, la más radical e intransigente.

No soy periodista, sólo colaboro de forma desinteresada con esta estupenda página -como hacen algunos foristas- y con eso creo aportar mi granito de arena en pro del club de mis amores, el rojiblanco. Lo que ocurre es que –ya lo he dicho unas cuantas veces- a mí me duele todo lo granadino y no estoy dispuesto a ir contra los intereses de otros paisanos mientras alguien no demuestre que efectivamente son perversos, cosa que, se diga lo que se diga y se pongan como se pongan, todavía está por demostrar. Pónganse la mano en el corazón los foristas y díganme si yo o cualquier otro merece los insultos y otras cosas peores sólo por decir lo que piensa y no coincidir lo dicho con la posición dominante en una pequeña fracción de la amplia familia granadinista. Hagan un ejercicio de humildad y admitan que lo mismo que ustedes reparten diatribas a diestro y siniestro también han de admitir alguna vez que alguien les conteste (lo digo por lo del malhadado término de ayatolás, desplante del cual me arrepiento). Consideren que la afición del Granada CF no empieza y termina en las reducidas paredes de su foro, sino que hay otras opciones.

Haya paz. No quiero ninguna guerra ni con foristas ni con nadie, y menos si todos somos granadinistas. Si hay que pedir perdón, no tengo el menor inconveniente en hacerlo.

Me despido ya recomendando una lectura que tiene los mismos años que éste que suscribe pero, como sucede con las buenas creaciones, no ha perdido frescura y además en determinados pasajes de la misma puede verse retratado más de uno. Se trata de un ensayo, en clave de humor, que firma el que fuera maestro de la comunicación futbolera y que antes fue futbolista, árbitro, entrenador, seleccionador nacional, directivo del R. Madrid y cargo federativo: Pablo Hernández Coronado. Su título: «Las cosas del fútbol». El párrafo final de este estupendo trabajo dice: «Niños: jugad al fútbol, sin perder los estudios; profesionales: jugad al fútbol, sin perder la vergüenza; aficionados todos: jugad al fútbol, sin perder la educación. El fútbol es el juego más divertido; pero no es más que un juego.»