EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



Mostrando entradas con la etiqueta Liga Andaluza 2. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liga Andaluza 2. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

EL FRUSTRADO FICHAJE DE BIANCHI






En mayo de 1973 la liga no había hecho más que terminar aunque quedaba todavía la copa, pero ya se planificaba la siguiente. Aparte del gran fichaje de Bianchi, ya cerrado, sonaban como posibles el argentino malaguista Viberti y el burgalés Requejo, pero ambos se quedaron en rumor. Lo que no es rumor sino una realidad es el fichaje al día siguiente del último partido de la liga andaluza, 24 de mayo, del que será el entrenador para la siguiente liga, que no es otro que Joseíto. El zamorano es en esos momentos el míster del Córdoba, que no tiene todavía asegurada su permanencia en Segunda, categoría en la que falta por disputarse la última jornada. Joseíto tiene contrato para otra temporada y el Granada abonará al equipo verdiblanco la cantidad de 250.000 ptas. por el traspaso. Está claro que después de la mediocre liga granadinista recién terminada Pasieguito no continuará y se apuesta por el entrenador que supo darle al Granada un mayor empaque. Así iniciaba Joseíto su tercera etapa en el banquillo granadinista.

En la misma página de Ideal en que se anuncia el fichaje de Joseíto se puede leer una noticia cuando menos inquietante. Ideal se hace eco de lo que el día antes publicaba Marca. Según el diario madrileño, el crack argentino recién fichado, Carlos Bianchi, no quiere venir al Granada. En palabras textuales suyas: «… a mí no me hace ninguna gracia ir a jugar al Granada porque es un equipo que anda por los últimos puestos. Para ir a pelear el descenso me quedo en el Vélez, donde me pagan bastante bien». Y añade «Desde luego, si me pagan lo que yo considero necesario entonces me iré. Lo que ocurre es que para cobrar el doble de lo que cobro aquí, no me interesa. Tendría que sacar, como mínimo, el triple». En definitiva, que el Granada no le parece plato apetecible y que quiere más dinero del que el Granada acordó con el intermediario Osés, representante del goleador argentino en unión de Luis Guijarro. El acuerdo, ya cerrado era por doce millones y medio (en ese momento el futbolista más caro de la historia del Granada) aunque en otros medios se habla de diez millones, por tres años, incluyendo además casa, coche en propiedad y pasajes para él y su familia de ida y vuelta, todo a cargo del club. El Granada había abonado ya la cifra de 150.000 dólares (diez millones al cambio).

Una semana más tarde se desvanece toda posibilidad de que este auténtico fichaje de sensación sea granadinista y se anuncia que definitivamente no viene Bianchi a Granada. El argentino dice que el poder que le firmó a Osés era para firmar por el R. Madrid, el Barcelona o el At. Madrid, y que tal poder hay que entenderlo revocado al tratarse de un club humilde. Lo cierto es que en el camino del Granada se había cruzado el Stade de Reims francés que es el que acabó llevándose a Bianchi, que en el fútbol francés consiguió la siguiente temporada ser Bota de Bronce, es decir, tercer máximo goleador europeo, y en la 75-76 y 77-78, ahora ya en las filas del París Saint Germain, Bota de Plata. Sin Bianchi nos quedamos porque, tal como declaró éste a Hoja del Lunes de Madrid, «…cuando un jugador consigue ya una clase, se cotiza, y no puede descender. Y eso supone ir al Granada: perder altura. Y mi lema es subir. Nunca bajar». En el acuerdo se incluía una cláusula de indemnización por 25.000 dólares en caso de desistimiento unilateral sin causa justificada que el Granada quiso hacer valer y que ignoramos si finalmente lo consiguió.

Con todo ya decidido, finalmente vino un día a Granada, el cuatro de junio, y todavía hubo un último intento para hacerle cambiar de opinión, con los argentinos Aguirre Suárez y Echecopar ejerciendo de cicerones e intentando hacerle ver lo que se perdía por despreciar esta tierra. Ni el jamón de Trevélez con que lo obsequiaron sus dos compatriotas ni las bellezas granadinas que le enseñaron consiguieron que Bianchi aceptara convertirse en compañero de ellos en la siguiente temporada. Bianchi le echó la culpa a su mujer por preferir la Champaña al vinillo costa, y por donde vino se marchó. El Granada presentó una reclamación ante la FIFA, pero nada se consiguió.

Previamente, a finales de mayo de 1973, se había dado por fin luz verde a la contratación de extranjeros en el fútbol español. Así, a partir de la temporada siguiente cada club de Primera o Segunda podría fichar hasta un máximo de dos jugadores extranjeros. Pero en este primer momento se estableció la prohibición de que estos extranjeros fichados fueran traspasados o cedidos a otro club español. Precisamente esta prohibición de traspaso o cesión es lo que se señaló por muchos como causa fundamental de la negativa de Bianchi a venir al Granada, al saber que desde aquí no podría dar el salto a otro equipo de más caché. El caso es que el Granada de la temporada que se avecinaba repitió su mejor clasificación histórica. Es pertinente por tanto preguntarse a qué cotas podría haber llegado nuestro Granada si además hubiera contado con el as goleador argentino al que nuestro equipo le pareció poca cosa.

jueves, 26 de agosto de 2010

FIN DE UNA TEMPORADA GRIS






En esta serie de escritos sobre la temporada granadinista 1972-73 sólo nos falta por contar el desenlace en forma de los dos últimos partidos que a nuestro Granada le faltaban por disputar en la liga oficial de Primera.

El primero de ellos es el que correspondía a la jornada 33 y penúltima, en casa y frente a un rival que todavía luchaba por el título de campeón, el Barcelona, a sólo dos puntos del líder At. Madrid. Por su parte, el Granada daba por hecha la permanencia, casi asegurada desde la victoria ante el Las Palmas de dos domingos atrás. Pero el caso es que matemáticamente todavía podíamos habernos llevado un disgusto pues sólo tres puntos nos separaban del tercero por la cola. Menos mal que en las dos jornadas que faltaban había enfrentamientos entre rivales directos y sólo una hecatombe podía amenazar la permanencia.

El 13 de mayo de 1973, en Los Cármenes, el Barça, que no atravesaba una de sus mejores épocas y sin los añorados ex granadinistas De la Cruz y Barrios, fue muy superior y en la primera parte obtuvo los dos goles por ninguno en contra que le dieron la victoria, obra de Martí Filosía y Pérez. En la segunda parte hubo alguna oportunidad de golear para Porta, pero el mañico a estas alturas de liga parecía haber agotado todas sus capacidades ante las porterías contrarias y desde hacía diez jornadas, cuando en la 23 le marcó un gol al Madrid, no había vuelto a anotar y sólo nos ofrecería un gol más esta temporada, pero fue ya en Copa.

La visita del Barcelona elevó los negativos a cinco, pero a pesar de la derrota quedó asegurada la permanencia ya de forma matemática porque aunque sólo dos puntos nos separaban del tercero por abajo, sólo podían darse combinaciones de empates en los que el Granada era el beneficiado. Sólo faltaba por disputarse la jornada 34 y última y en ella el Granada tenía que visitar al colista y ya descendido Burgos. Menos mal que estaba todo resuelto porque los nuestros, sobre un terreno de juego embarrado y con grandes charcos, cosecharon una nueva derrota (2-1) con la que decir adiós definitivamente a una liga de tonos bastante grises para los rojiblancos. Dueñas hizo el único gol granadinista faltando poco para el final.

Total, un decimotercer puesto final que a nadie satisfizo, de la misma forma que tampoco lo hizo el pobre juego ofrecido por los rojiblancos a lo largo de una temporada que tuvo más de mala que de buena. Nueve partidos ganó el Granada, once empató y perdió catorce. Sólo 25 fueron los goles que consiguió en las 34 jornadas, lo que supone la segunda suma más baja de su historia en Primera, después de la 69-70 en que se quedó en 20 (solamente Gijón, que pasó apuros para mantenerse, y Coruña, que descendió, consiguieron menos goles). Al menos en el aspecto defensivo no fue tan mal la cosa, con 32 goles en contra, el sexto menos goleado de Primera. Los puntos sumados fueron 29 (-5), los mismos que sus dos inmediatos perseguidores, Gijón y Celta, a los que superaba el golaveraje, y sólo uno más que el Betis, que acabó en el puesto 16º y descendió a Segunda.

Terminada la liga de Primera, aún quedaba para el Granada la copa del Generalísimo, pero también faltaba por disputar el partido en el campo del Huelva, que correspondía a la jornada 16 de la liga andaluza. En el Colombino onubense y ante el Huelva, de Tercera (equiparable a 2ª B) y sin ninguna posibilidad de ascenso, el miércoles 23 de mayo se celebró este partido en el que nada se jugaban ninguno de los dos contendientes. Y menos mal porque el Granada salió goleado de su último compromiso andaluz por 4-0. Jugaron: Navarro; Zunino, Susi, Jover; Ochoa, Pla; Jorge, Santi, Gregorio, Fontenla (Porlán) y Gruart. Como se ve, la alineación granadinista es más el Recreativo (por entonces en Primera Regional, equiparable a la Tercera actual) y no está Echecopar, que fue el único partido de los dieciocho que no disputó. Culminaba así definitivamente el campeonato andaluz en el que el Granada quedó clasificado en segundo lugar, por detrás del Betis y por delante del Sevilla, y no pudo renovar su título de campeón aunque hasta prácticamente la última jornada tuvo posibilidades de hacerlo e incluso ocupó el liderato bastantes jornadas.

lunes, 2 de agosto de 2010

NO HAY REVÁLIDA



Tras perder injustamente en el Vicente Calderón en la antepenútima jornada de la liga 72-73 volvía el Granada a enfrascarse en la competición no oficial andaluza. Recordemos que en el último choque disputado en Granada los nuestros no habían podido superar a su más directo rival por el campeonato, el Betis, que con el empate arrancado nos había dejado igualados a puntos pero dependiendo de resultados ajenos por tener el golaveraje perdido con los béticos.

Pero las circunstancias volvían a presentarse favorables para el Granada y volvíamos a depender de nosotros mismos porque el Betis en su siguiente compromiso, jugado la semana anterior a nuestra visita a Madrid, sólo había sido capaz de empatar en el campo del Sevilla, así que sólo un punto separaba al Granada del Betis al cual le faltaba ya sólo un partido por disputar mientras que a los rojiblancos les faltaban todavía dos encuentros. Sólo era cuestión de ganar ambos y de esa forma quedaría renovado el título de campeón andaluz.

Los dos partidos pendientes eran a domicilio: el correspondiente a la jornada 16, en Huelva, y el de la 18 y última, en Cádiz. El partido de Huelva, aplazado en su día, seguía sin tener fecha señalada para su disputa, así que a Cádiz viajamos con la clara intención de traernos los dos puntos tres días después de la derrota en casa del At. Madrid, el 9 de mayo de 1973.

Pero Ñito; Martos, Aguilera, Santos; Castellanos, Pla; Gruart (Gregorio), Santi, Quiles, Echecopar y Garre, cosecharon la segunda derrota (1-0) en esta competición y sirvieron en bandeja el campeonato al Betis, que no falló en Sevilla ante el tercera Huelva. El partido entre granadinos y gaditanos fue bastante bueno por ambos contendientes, según las crónicas, y sólo las grandes actuaciones de ambos guardametas, Ñito y el cadista Bocoya (futuro granadinista), impidieron que se vieran más goles. El único gol llegó muy al final, pero con él se acababan todas las posibilidades para el Granada de renovar este título regional andaluz pues el Betis, con todo su calendario ya disputado, se había distanciado a tres puntos. La segunda Copa de Andalucía de reservas la ganó el Betis, que completó las dieciocho jornadas del calendario sin perder ni un solo encuentro. Si en la liga andaluza realizaron los béticos una gran campaña y se proclamaron campeones con todo merecimiento, ni mucho menos le fueron las cosas medianamente bien en la liga oficial de Primera división, y en una recta final desastrosa acabaron descendiendo a Segunda.

El mismo día en que los granadinistas conocíamos que el Granada no volvería a ser campeón de Andalucía, 10 de mayo de 1973, nos sorprendía la prensa con un notición. El Granada acababa de cerrar el fichaje de un auténtico crack, el delantero internacional argentino Carlos Bianchi. Éste sí que era un fichaje bomba. Se trataba de un delantero joven (24) pero ya consagrado, y muy goleador, que militaba en el Vélez Sarfield. Según la noticia que en Ideal firma José Luis Piñero, el Anderlecht y el Barcelona andaban detrás del futbolista, pero ante la falta de una oferta en firme de los catalanes y dado que el argentino prefería jugar en España, el Granada se había hecho con sus servicios. Para poder jugar en el Granada es necesario que previamente sean admitidos los extranjeros en el fútbol español, pero se da por hecho que en la próxima reunión federativa se acordará levantar la prohibición. La contratación es por tres años y ya ha dado el Granada una cantidad a cuenta, aunque del coste de la operación no quiere hablar Candi, que manifiesta a la prensa que también podían haber fichado Ayala (que después jugará en el At. Madrid) y Mas (que lo hará en el R. Madrid), pero no los ha querido porque «no son hombres de área». En la misma entrevista también adelanta un Candi feliz que los días 22. 23 y 24 de agosto se disputará en Los Cármenes un trofeo veraniego con el Granada, el Málaga y el Millonarios.

domingo, 1 de agosto de 2010

SALVADOS



A finales de abril de 1973 todavía andaba nuestra selección luchando por clasificarse para el Mundial alemán del 74. Pero en el trascendental partido en Amsterdam frente a la magnífica Holanda de los Cruyff, Neeskens, Rep y demás, la que se dio en llamar “Naranja Mecánica”, nada pudo hacer nuestro combinado y la derrota determinó la no presencia española en aquel Mundial, último de los que por ahora nos hemos perdido.

El importante compromiso internacional hizo que obligatoriamente toda la jornada 31 de primera se adelantara al sábado 28 de abril. Si crucial era el choque internacional, a nivel más doméstico el Granada tenía un compromiso también decisivo porque faltando sólo cuatro jornadas para la conclusión de la 72-73 sólo tres puntos nos separaban de la zona de descenso y en esa tesitura recibía en casa a un rival directo, el Las Palmas, empatado a puntos con los rojiblancos.

Totalmente decisivo fue el partido de los nuestros ante el Las Palmas, tanto que de no ser por la mínima victoria merced a un solitario gol de Oliveros, lo más seguro es que el desenlace de esta gris temporada hubiera sido el descenso. Los dos puntos llegaron cuando más se necesitaban y la suerte quiso que los resultados de rivales directos echaran un cable, por lo que a la conclusión de este partido ya se veían las cosas de modo mucho más optimista y la distancia a los puestos de descenso aumentó hasta los cuatro puntos cuando sólo quedaban por disputarse tres jornadas. Y menos mal, porque en las tres jornadas el Granada no fue capaz ya de sumar ni un solo punto más.

El único gol del partido lo consiguió el Granada a los veinte minutos fruto del lanzamiento en corto de un golpe franco al borde del área que Oliveros mandó a la red de potente disparo. Desde ahí hasta el final del partido sólo exhibieron los protagonistas nervios e imprecisiones en su juego, traducido en un gran sufrimiento de la parroquia de más de una hora de tensión que afortunadamente acabó en un buen resultado para los nuestros, casi lo único salvable de la tarde. Fue un encuentro bastante flojo por los dos contendientes, ambos de características muy similares y con parecidos problemas ante el gol y en la clasificación. El arbitraje fue en todo momento correcto y corrió a cargo del murciano Franco Martínez, que casi un año justo después será protagonista en el mismo escenario de uno de los affaires arbitrales más sonados de la historia del viejo campo de la carretera de Jaén.

En la jornada siguiente, 32 y antepenúltima, tocaba visita al Vicente Calderón. Los colchoneros de “míster látigo”, el austriaco Max Merkel, habían hecho una liga sin demasiadas cosas que destacar aunque siempre luchando por los puestos altos. Pero esta liga se caracterizó porque en ningún momento tuvo un dominador claro y como los últimos partidos disputados habían los colchoneros obtenido buenos resultados y el Barcelona, otro de los aspirantes a campeón, sufría un gran desfondamiento, los atléticos se habían encaramado al liderato y distanciaban a los catalanes a dos puntos, por lo que en esos momentos eran el más serio candidato a hacerse con el título de campeón de liga 72-73.

El Granada de Pasieguito, dentro de sus muchas limitaciones, parecía actuar mejor lejos de Granada. En algún que otro desplazamiento de esta temporada podíamos haber constatado esto, sobre todo en la salida al campo del Español, de donde salimos derrotados por culpa del nefasto árbitro Orellana. Muy parecido a lo de Sarriá fue el partido del Granada en el campo del At. Madrid. También en Madrid se adelantaron los rojiblancos con un gran gol de Chirri en la segunda parte y también disfrutaron de alguna ocasión para ampliar la ventaja sin conseguirlo hasta que los anfitriones le dieron la vuelta al marcador faltando poco para el final. Lo que sí que fue muy distinto es el arbitraje, que en esta ocasión corrió a cargo de Oliva y al que no se le puede achacar responsabilidad alguna en la derrota granadinista. El Granada, totalmente vestido de blanco salvo en el rojo de la vuelta de las medias y el cuello de las camisetas, se defendió bien tras marcar su gol, pero el At. Madrid estaba lanzado hacia el título, que acabó ganando, y en sendos buenos remates de Luis Aragonés (el primero de tacón) acabó anotándose los dos puntos. Pese a la derrota el Granada causó una buena impresión y puso de los nervios a más de un atlético e incluso no hubiera sido injusto que se trajera algún punto del Manzanares.

jueves, 22 de julio de 2010

TROPIEZO ANTE EL BETIS



La visita del Castellón ya en la jornada 29 de la liga de Primera 72-73, o sea, a falta de sólo cinco para concluir, volvió a situar al Granada en la tabla con tres inquietantes negativos. Empate a un gol fue el resultado de un partido decepcionante para la hinchada rojiblanca. Quiles adelantó a los nuestros y Planelles empató casi al final. El árbitro Tomeo dejó sin señalar un claro penalti a Porta e Izcoa salvó un gol cantado de Vicente Del Bosque para los forasteros. Eso fue lo más destacable de un partido bastante soso. El chasco ante el Castellón se completa negativamente para el Granada al ser derrotado en Gijón 2-0 en la jornada treinta, con arbitraje de Bueno, el del escándalo de cuatro meses atrás en Los Cármenes frente al At. Madrid. Bueno no influyó nada en la derrota, pero el Granada bajaba hasta el 13º puesto y el -3 hacía que estuvieran las cosas nada claras.

Mientras tanto, en liga andaluza llegaba un nuevo aplazamiento, el del partido de la jornada 16 y antepenúltima, de devolución de visita a Huelva. Así que el siguiente partido que nos toca jugar es frente al Betis en Los Cármenes. Betis y Granada eran el primero y segundo clasificados en esos momentos, empatados a puntos y a número de partidos disputados. El Granada sólo había perdido un partido, precisamente el del Villamarín frente al Betis. El Betis por su parte todavía no conocía la derrota. A estas alturas, 25 de abril, y quedando sólo tres jornadas del campeonato andaluz, está claro que el título de campeón de esta segunda edición va a ser para uno de los dos contendientes que marchan a cuatro puntos del tercer clasificado, el Sevilla. Así que el choque es crucial para el Granada porque una victoria sobre los sevillanos casi equivaldría a la renovación del título.

El partido, pese a su importancia se fijó para las cinco de la tarde del miércoles 25 de abril. Entre lo malo de la hora y el solazo que caía en las gradas del viejo Los Cármenes, apenas seis mil fueron los asistentes. Y el partido en sí para nada se pareció a otros de esta misma competición ya celebrados y en los que pudimos ver a un Granada pletórico y goleador. El Betis plantó el autobús buscando el 0-0 que le venía bien teniendo en cuenta el 4-2 de la ida, y el Granada no pudo como en otras ocasiones recargar su juego en Echecopar, que otra vez no destacó pues estuvo muy bien vigilado y poco le dejaron hacer. Con todo, la ocasión más clara fue para el Argentino que incompresiblemente falló bajo palos un fácil balón que hubiera adelantado a los rojiblancos; y es que Echecopar parecía haber disminuido bastante en su rendimiento en estos últimos partidos y otra vez se quedó sin marcar, lo que no dejaba de ser noticia a la hora de redactar una crónica de un partido del Granada en esta segunda edición del campeonato andaluz.

Se adelantaron los béticos con un gol de golpe franco transformado por un futuro granadinista, López, cuando faltaba un cuarto de hora para el final. Esos quince minutos finales fueron lo único positivo del partido granadinista, porque los visitantes dieron un paso aún más atrás y el Granada, volcado, dispuso de más ocasiones que en el resto del partido, hasta que casi sobre la hora acertó Porta, convocado para este partido dada la importancia del mismo, a resolver un barullo y establecer el empate. Todavía dispuso el Granada de una última ocasión, de Echecopar, pero decididamente no era su tarde y en empate acabó este partido trascendental para dilucidar el campeón andaluz. Con este resultado mal se ponían las cosas para los nuestros y sus aspiraciones de renovación del título, aunque todavía quedaban dos jornadas que podían cambiar el signo. Como los rojiblancos habían sido derrotados en el Villamarín en el partido de ida (única derrota del campeonato andaluz hasta ese momento), el Betis era líder con el golaverage a su favor y el Granada ya no dependía de sí mismo. Los dos partidos que faltaban eran para los nuestros como visitantes, en Huelva (aplazado de la jornada 16) y en Cádiz, en la jornada 18 y última. Por su parte al Betis le quedaba visitar al Sevilla y recibir al Huelva.

Jugaron por el Granada los que están en la foto: Navarro, Zunino, Susi, Moreno, Pla y Martos, de pie; con Gruart, Gregorio, Echecopar, Abelenda y Santi, agachados. En la segunda parte, Chirri salió por Moreno, lesionado, Oliveros por Abelenda y Porta por Gregorio.

jueves, 15 de julio de 2010

NUEVO LÍDER ANDALUZ



Tras la victoria ante el buen Málaga de Marcel Domingo, con el “show” Rigo, volvía la liga andaluza, en la que llegábamos a la jornada 14 con la visita del Linense, otro tercera de los cuatro que esta temporada disputaban este campeonato regional. La diferencia de categoría entre unos y otros fue abismal y el Granada volvió a ganar de paliza, 5-0. Tal como ocurrió en otras ocasiones, el tanteo pudo ser mucho mayor pues hubo dos palos y un gol anulado. Además, aprovechando que el Betis aplazó su enfrentamiento, el Granada volvió a recuperar el liderato, distanciándose un punto de los sevillanos, que volvían a figurar con un partido menos.

El rival, la Balompédica Linense, fue el equipo más flojo de los que por aquí habíamos podido ver y así lo certificaba su clasificación pues marchaba el décimo y último, con sólo un partido ganado y dos empatados, de doce. Con ese cartel apenas se dieron cita en Los Cármenes unos cuatro mil espectadores en la noche del 4 de abril de 1973. Y lo que vieron fue un partido aburrido a pesar de la goleada, en el que el Granada jugó todo el partido a medio gas y no tuvo rival.

Jugaron: Izcoa: Martos, Aguilera (Susi), Moreno (Zunino); Fontenla, Pla; Gruart, Santi, Gregorio, Echecopar y Garre (Abelenda). Lo mejor fue constatar la recuperación de Izcoa, ausente de cualquier alineación rojiblanca desde su lesión en Valencia, dos meses atrás. Por el contrario y como cosa poco habitual en la copa de Andalucía, esta vez Echecopar no estuvo entre los destacados, a pesar de que volvió a marcar, alcanzando ya la cifra de dieciocho goles, casi la mitad de todos los conseguidos por el Granada en esta competición regional, cuarenta y dos, justo el doble de los 21 marcados en las 27 jornadas ya disputadas en Primera.

Como decimos, casi sin despeinarse ganó el Granada su partido. En la primera parte Gregorio y Aguilera pusieron el 2-0.En la segunda parte lo más destacable fue la actuación de Gruart, que en sendas jugadas casi calcadas penetró por la derecha y sirvió muy bien para que primero Gregorio y después Echecopar cabecearan el tercero y el cuarto, para redondear una gran actuación consiguiendo el quinto y definitivo de remate a pase de Echecopar.

El extremo derecho gerundense José Gruart Lloveras fue uno de esos fichajes de jóvenes desconocidos y todavía en formación que caracterizaron la era Candi, buscando que en nuestro equipo acabaran de hacerse para después obtener un buen traspaso. Este jugador había llegado al Granada la temporada anterior y todavía estaría una más, pero entre las tres sólo alcanzó a jugar diez partidos oficiales y a su Gerona se volvió cuando todavía era muy joven y de él nunca más se volvió a saber. Y el caso es que las pocas veces que pudimos verlo siempre nos pareció que facultades no le faltaban para haber llegado a algo más.

Tras el triunfo ante el Málaga y la mejoría experimentada, la siguiente salida se presentaba propicia para rebajar algo la cuenta de negativos, pues ésta era a Vigo, con visita al Celta, el segundo por la cola. Algo se rebajó la cuenta negativa, de -3 a -2, del empate sin goles que supo a poquísimo y produjo la sensación de haber dejado escapar una magnífica ocasión de distanciar aún más los puestos de descenso. De cualquier modo, las cosas empezaban a tener mejor cara para nuestro Granada, también favorecido por los resultados adversos de rivales directos, y ahora los puestos de abajo quedaban ya a cuatro puntos cuando faltaban por disputarse sólo seis jornadas.

El granadinista más destacado en Vigo fue Izcoa, ya repuesto del todo, que volvió a hacerse con la titularidad para lo que quedaba de liga, pero también para las dos temporadas siguientes: en la 73-74 jugó todos los jugables, los de liga y también los de copa, y en la 74-75 sólo se perdió dos partidos, precisamente los dos únicos que jugó en España el gran Mazurka. Nada menos que el trimundialista Ladislao Mazurkyewicz, en sus buenos tiempos considerado el mejor portero del mundo, no pudo arrebatarle la titularidad a un siempre sobrio y eficaz Javier Izcoa. Después vino Miguel Muñoz y cortó caprichosamente una trayectoria impecable. Y nos fuimos a segunda. Y hasta hoy.

Sólo unos días después vuelve la liga andaluza, que el miércoles 11 de abril lleva al Granada a Córdoba. Navarro; Zunino, Susi, Moreno; Martos, Pla; Gruart (Paco), Santi, Gregorio, Echecopar y Garre (Abelenda), se anotaron una nueva victoria, 1-2. La nota más destacable de un partido al que apenas acudieron dos mil espectadores fue la mala actuación de Echecopar, que en esta ocasión no goleó y apenas se le vio en el estadio del Arcángel. Marcaron para el Granada Moreno, de falta directa, y Gregorio en remate en fallo de la cobertura local, ambos antes del descanso. El gol cordobés lo hizo el ex granadinista Garrido, ya en la segunda parte. Nada más tuvo de destacable este insulso partido de una competición que a estas alturas estaba en franca decadencia y había dejado de interesar a los aficionados. El Granada aprovechó que el Betis sólo fue capaz de empatar en su visita a Jerez y se distanció en la cabeza a dos puntos de los sevillanos, pero éstos seguían contando con un partido menos.

miércoles, 7 de julio de 2010

CONTAMOS CON RIGO




La temporada 1972-73 del Granada fue pródiga en “follaeros” provocados por malas actuaciones arbitrales, unos más sonados que otros, destacando, por lo que perjudicaron a los rojiblancos, el de Bueno en Granada frente al At. Madrid y el de Orellana en el campo del español. En la jornada 27 en Los Cármenes no se puede hablar de escándalo, pero sí de show del trencilla de turno, el Balear Antonio Rigo Sureda, que también por entonces arrastraba cierta fama de conflictivo desde la final de Copa del Generalísimo de cinco años atrás, en mayo de 1968, en la que supuestamente perjudicó al mismísimo R. Madrid, que perdió el título en su estadio frente al Barcelona. Aquel partido ha pasado a los anales históricos del fútbol español con el sobrenombre de “Final de las Botellas” (de les ampolles, que diría un catalá). Mientras Franco en persona y sombrero entregaba la copa de campeón al capitán del Barça, cientos de botellines de cerveza y refrescos aterrizaban sobre el césped del Bernabéu, lanzados por los hinchas madridistas que se acordaban de la parentela de Rigo además de los dos penaltis que éste ignoró. Fue un gran escándalo que pudo presenciar toda España.
El regular tirando a malo Granada de esta temporada llegaba a esta jornada 27 (de 34) clasificado en el puesto trece, con tres negativos y a sólo dos puntos de los puestos de descenso. El rival era eterno, esto es, era el Málaga. El gran CD Málaga de Marcel Domingo, en esos momentos era por completo la otra cara de la moneda. Acababa de derrotar al Barcelona en la Rosaleda y marchaba quinto clasificado, con dos positivos y aspirando a la clasificación para disputar UEFA. Por eso había gran preocupación ante este compromiso que a esas alturas del calendario podía dejar muy malparados a los rojiblancos, así que Candi decidió la concentración del equipo en los días previos en el hotel El Nogal, en el Barranco de las Víboras de nuestra sierra.
Un Granada-Málaga, y más los de Primera, fue siempre una ocasión señalada, porque el rival por excelencia de toda la vida de los rojiblancos no fue otro que el de la capital vecina, y esto casi desde el mismo momento de la fundación de ambos clubes, que siempre tuvieron vidas paralelas. Así, con gran ambiente, con lleno equiparable al registrado pocas semanas antes, cuando nos visitó el R. Madrid, echó a andar este derbi, jugado el día 1 de abril de 1973, que en principio partía con pronóstico favorable a los visitantes.
Fue un partido apasionante, de los que, como vulgarmente se dicen, hacen afición, más que por el juego exquisito de unos y otros, por el ardor y el nervio que los protagonistas desplegaron sobre el césped de Los Cármenes, todo adobado con el gran ambiente en las gradas, a rebosar y con presencia de miles de malacitanos.
Casi no habría más que añadir, aparte de que acabó en victoria rojiblanca 2-0, si no fuera porque además de los jugadores rojiblancos y blanquiazules hubo en el partido otro protagonista, y fue el árbitro Rigo. Para mí que este colegiado llegó a Granada con la idea preconcebida de que los nuestros, con su ”leyenda negra” en pleno auge, iban a emplearse extradeportivamente y que el partido iba a tener numerosos incidentes, por lo que salió dispuesto (con prejuicio diríamos) a que el partido no se le fuera de las manos en ningún momento y empezó desde el mismo minuto uno un carrusel de tarjetas blancas (todavía no eran amarillas) que salían de sus bolsillos a la menor fricción de granadinos y boquerones, de modo que antes del descanso ya habían sido amonestados Jaén y Fernández por los nuestros y Migueli, Vilanova y Bustillo por los de la Costa del Sol.
El partido, jugado de poder a poder y que pudo ganar cualquiera, tuvo unos momentos que fueron claves, y fue en la recta final de la primera parte. A falta de diez minutos Toni, que no era precisamente De la Cruz pero también subía bastante bien su banda, centró desde la derecha un magnífico balón que fue aprovechado por Dueñas para de cabeza hacer el 1-0. Y cuando faltaban sólo dos minutos para el descanso Quiles botó un córner por la derecha y nuevamente Dueñas de cabeza, anticipándose a la salida de Deusto, conectó un soberbio cabezazo que valió el 2-0 con que irnos al descanso.
Fue la gran tarde de Teófilo Dueñas. Enrolado como parte de la contraprestación por el traspaso de Barrios al Barcelona, siempre esperábamos de él lo mejor en su puesto de delantero centro, pero lo cierto es que hasta este momento, entre lesiones y bajas formas, suyas y del equipo en general, la temporada para este fino futbolista había transcurrido con más pena que gloria. Hasta esta tarde sólo habíamos visto (y fue por televisión) un gol suyo, el de la ya lejana jornada sexta, en el Bernabéu. Pero en este partido contra el Málaga se rehabilitó y fue con diferencia el mejor granadinista.
La segunda parte fue también jugada con gran intensidad por ambos contendientes y volvieron a verse más tarjetas blancas, para Roldán y Viberti por los visitantes. A destacar la gran oportunidad que tuvieron los forasteros para marcar en la cabeza del que era ídolo de la afición malacitana y líder de aquel buen Málaga de los setenta, el argentino Viberti, que mandó un testarazo colocado al que respondió el jovencísimo Pepe Navarro con una espectacular estirada y despeje a córner.
Con el autoritario (sin motivo) Rigo difícil era que alguno no se fuera a la ducha antes de tiempo. Mediada la segunda mitad ambos equipos se quedaron con un efectivo menos al ser expulsados por roja directa Monreal por el Málaga y Quiles por el Granada, por supuesta agresión mutua. Y cuando el partido finalizaba, cumplido ya el minuto 90, hubo dos expulsiones más y también por otra supuesta mutua agresión, las de Toni y Búa.
Sin nada más reseñable acabó este apasionante derbi en el que el Granada logró dos puntos vitales y en el que ambos equipos acabaron con nueve. Sin embargo, para los que lo vimos y lo recordamos, fue un partido jugado con corrección por todos,y no habría tenido mayor trascendencia que la de los puntos en juego de no haber sido por los prejuicios de Rigo.

viernes, 2 de julio de 2010

UN PORTERO CON FUTURO



Con Ñito sancionado por cuatro partidos por su expulsión en Casa Rabia e Izcoa sin recuperarse, sólo disponíamos de Navarro. Así que sin dilación fue llamado a Granada el guardameta Moncaleán, cedido al Ceuta mientras hacía la mili, que vino desde la ciudad norteafricana con un mes de permiso, tiempo que se pensaba tardaría Izcoa en estar a punto.

Llegar Moncaleán y ser utilizado fue todo uno. Navarro (Moncaleán); Martos, Aguilera, Zunino (Moreno); Rico, Pla; Gruart, Santi, Polo (Paco), Echecopar y Garre, fue la alineación que sólo un día después, el 14 de marzo, apalizó 5-1 al débil Cádiz en el siguiente compromiso andaluz, partido correspondiente a la jornada nueve y última de la primera vuelta, que había sido aplazado más de dos meses atrás.

Con algo más de público en las gradas en partido nocturno, los rojiblancos pasaron por encima de los suplentes gaditanos que en ningún momento pusieron resistencia al total dominio de los locales, con Santi y Echecopar jugando a sus anchas y creando numerosísimas ocasiones de gol hasta el punto de que el resultado pudo ser aún más amplio pues hubo un gol anulado, dos tiros al poste y un penalti fallado por Echecopar, además de innumerables oportunidades rojiblancas de golear. El primer gol fue obra de un defensa gaditano en propia puerta, y llegaba al cuarto de hora de juego. El segundo llegó sólo unos minutos después y lo marcó Echecopar de bonito remate de cabeza en plancha. A los veinticinco minutos Garre hacía el tercero. Y el propio Garre conseguía el 4-0 antes del descanso de magnífico remate tras jugada de Echecopar. La segunda parte empezó como había terminado la primera y a los diez minutos Echecopar marcaba el quinto del Granada. Pero a partir de este momento bajó bastante la intensidad y el Cádiz hizo el del honor de tiro lejano que sorprendió a Moncaleán, sustituto en la segunda parte de Navarro, en esos momentos convertido en guardameta titular del primer equipo y a quien esperaba el domingo próximo un choque importante ante el Bilbao.

Actuaron a prueba en el Granada los oriundos Polo y Rico, si bien éste era la segunda vez que lo hacía. Ninguno de los dos ofreció nada de particular por lo que Rico ya no volvió a ser utilizado y Polo tuvo una segunda oportunidad pero tampoco la superó. Por otro lado, aunque el Granada venció en su partido, seguía ocupando la segunda posición de la tabla, a un punto del Betis, que no falló en su partido andaluz.

El domingo siguiente la visita del Bilbao suponía el debut ante la parroquia rojiblanca del jovencísimo portero de la cantera Pepe navarro, que acababa de cumplir los veintiún años. En realidad no era tal debut pues ya lo conocíamos de verlo repetidas veces en la liga andaluza y en el Recreativo, del que era titular, y ya habíamos tenido oportunidad de constatar el gran futuro que le esperaba al canterano. Pero claro, hasta el momento no habíamos tenido oportunidad de verlo exhibirse ante jugadores internacionales, como los varios que alineaba el rival aquella tarde (Guisasola, los hermanos Rojo y Villar) que aunque ya no era el gran Athletic de antaño todavía había que tenerle respeto.

El partido ante los vascos fue malo de solemnidad y acabó en empate sin goles. Al joven Navarro apenas le dispararon, pero se puede decir que pasó con nota su estreno porque una gran parada suya evitó un gol hecho.

Aumentaban a tres los negativos del Granada con el empate en casa y se acercaban más así los puestos de la cola. Y si mal pintaban las cosas, peor se ponían al domingo siguiente al perder el Granada por la mínima en el campo de Atocha ante la Real Sociedad, aunque no todo fue negativo porque al menos en San Sebastián el equipo dio otra imagen y las crónicas coinciden en que no mereció perder.

En medio de los partidos con los dos equipos vascos volvió el campeonato andaluz que en su jornada trece llevaba al Granada a Jerez. En Jerez los rojiblancos se anotaron una nueva victoria (1-2) en un partido al que acudieron menos de mil aficionados en una noche infernal de frío, viento y lluvia. Jugaron por el Granada: Ñito; Zunino, Aguilera (Ochoa y éste por Monchi), Moreno; Martos, Pla; Gruart, Santi, Polo (Gregorio), Echecopar y Garre. Los goles se produjeron en la segunda parte. Adelantó Gregorio al Granada al filo de la media hora y empataron los locales cuando faltaban poco más de cinco minutos para el final. Pero poco después Echecopar deshacía la igualada y el Granada se traía los dos puntos con los que dar alcance en el liderato al Betis, que sólo fue capaz de empatar sin goles en Jaén.

viernes, 25 de junio de 2010

ORELLANA, QUÉ RABIA



Llega el Granada a principios de marzo de 1973 a la jornada doce de la Copa de Andalucía, que trae al Sevilla. Queda pendiente por jugarse todavía el partido de la jornada nueve y último de la primera vuelta, con visita del Cádiz. El Sevilla, militaba en Segunda desde que descendiera la temporada anterior, pero en el campeonato andaluz en esos momentos no había perdido todavía ni un solo encuentro, igual que el líder, el Betis, y por eso marchaba en el tercer puesto de la clasificación, justo por detrás del Granada aunque a tres puntos.

Fue un partido más bien atípico con respecto a lo que estábamos acostumbrados a ver en la liga andaluza. Con menos de media entrada Granada y Sevilla aburrieron de lo lindo sobre un césped en bastante mal estado por la lluvia que cayó en abundancia. Por los nuestros actuó el once que más o menos venía siendo habitual en esta competición: Navarro; Martos, Aguilera, Moreno; Rico (Monchín), Pla; Gruart, Santi, Dueñas (Paco), Echecopar y Garre. El tal Rico era otro oriundo a prueba en el que estuvieron puestas todas las miradas y que nada demostró, teniendo que ser sustituido en la segunda parte. El partido en sí resultó malísimo, con muy pocas cosas destacables a excepción, una vez más, cómo no, del trabajo de Echecopar, pero en esta ocasión ceñido en exclusiva a la primera parte del choque que es cuando consiguió el único gol rojiblanco, en una acción individual. Este era el gol catorce del argentino en liga andaluza. La segunda parte del partido contra el Sevilla resultó soporífera y en ella llegó el empate a uno que sería definitivo.

La siguiente salida del Granada en liga oficial depara otra fecha para señalar en la historia del Granada, la de 11 de marzo de 1973. El Granada en Casa Rabia, el campo de Sarriá, hizo un buen partido en el que mereció -y a punto estuvo de conseguirlo- algo positivo, pero se vino de vacío por culpa del árbitro de turno, el gallego Orellana, otro nombre más para sumar a la lista de “perjudicadores” rojiblancos. Este árbitro en su anterior visita a Sarriá había provocado otro escándalo, pero en esa ocasión había sido en contra de los blanquiazules, por lo que parece que iba dispuesto a congraciarse.

El Español acababa de derrotar a domicilio al eterno rival Barcelona y en ese momento era líder en esta temporada en la que por la primera posición de la tabla pasaron numerosos inquilinos. El choque empezó con saque de honor a cargo del tenista granadino Manuel Orantes y con las gradas de Sarriá pobladas de motivos rojiblancos de los muchos granadinos emigrados a Cataluña que animaron bastante. Lo que mejor sabía hacer el Granada de Pasieguito era defender su puerta, y en este sentido se estaba dando muy bien el partido. Y aún mejor se puso cuando Chirri en el minuto 67 culminó con un zambombazo desde fuera del área una jugada de Vicente y Dueñas y puso por delante a los nuestros. Pudo llegar el segundo a continuación, pero no hubo acierto.

Así hasta que a falta de algo más de cinco minutos se produce un golpe franco contra la portería del Granada en la frontal del área. La defensa granadinista, en jugada ensayada, da un paso adelante y deja claramente en fuera de juego a los españolistas Roberto Martínez y Amiano, y así lo indica el juez de línea, banderín en alto. Defensas y portero rojiblanco se quedan quietos y Amiano manda el balón a la red, pero el árbitro Orellana hace caso omiso del línea y da validez al tanto. Y ahí es donde se lía la gorda porque el colegiado es rodeado e incluso zarandeado por jugadores de ambos equipos, cada uno en defensa de lo suyo. Y en medio del tumulto Ñito da un codazo al capitán españolista, el internacional José María, a quien revienta los labios, que le cuesta la expulsión. De nada sirven las protestas y el empate sube al marcador.

Ñito, que había recuperado la titularidad desde que Izcoa saliera lesionado de Valencia, tuvo en este partido una muy destacada actuación y había sido clave para aguantar los embates españolistas y mantener su puerta a cero. Pero con esta acción dejó al equipo en inferioridad. Cuatro partidos fue la sanción que le cayó y ya nunca más volvió a alinearse con el Granada en un partido de liga, a pesar de que todavía perteneció al club una temporada más. El joven portero Pepe Navarro, el titular del Recreativo y también en la liga andaluza, debutó así en sustitución de Dueñas.

A partir de ese momento, un partido que venía siendo de guante blanco se convirtió en los cinco minutos que quedaban en una especie de pista de coches de choque, con numerosísimas y aparatosas acciones antideportivas por unos y otros que el colegiado, perdidos los papeles del todo, no supo atajar. Y cuando sólo faltaba el pitido final el españolista Solsona cazó un rechace al borde del área y acertó con la portería de Navarro que, tapado, nada pudo hacer. Así terminaba, en derrota, un partido bien planteado y bien jugado defensivamente por el Granada pero que por culpa del infausto Orellana se perdió injustamente. Total, nuevamente veíamos acercarse peligrosamente los puestos de descenso, de los que sólo dos puntos nos separaban.

viernes, 18 de junio de 2010

EL EX MATAGIGANTES



Tras haber conseguido enderezar la marcha de este dubitativo Granada de la 72-73, la visita del R. Madrid volvió a meternos en problemas y en negativos. Porque la cuenta de puntos negativos habían conseguido los rojiblancos dejarla a cero después de que a finales de febrero se trajeran de su visita al Villamarín un empate sin goles en un partido muy defensivo. Ese buen resultado se completó casi a renglón seguido con el pase a la siguiente ronda de Copa del Rey al vencer en Logroño 1-2, los dos goles de Oliveros.

Pero, desde luego este Granada de Pasieguito ya no era ni por asomo el de la gran temporada anterior, el de «la garra, la fuerza, la velocidad y la penetración», en palabras de José De Vicente en Ideal. No, este Granada ya no podía ser llamado “matagigantes” y poco se parecía al de la temporada anterior, en la que hincaron la rodilla en nuestro estadio todos los grandes. El Madrid, aunque no estaba en su mejor momento histórico y al final sólo pudo quedar cuarto, igual que antes el At. Madrid se llevó los dos puntos de Los Cármenes venciendo 1-2, con lo que nuevamente entrábamos en zona de negativos (dos) y más cerca de los puestos de descenso.

Con enfado madrileño por no haber accedido el Granada a adelantar el choque al sábado, se presentaban los merengues que en ese momento eran terceros, a cuatro puntos del líder Barcelona. La directiva de Candi había fijado el partido como día del club y pensando en la jugosa taquilla no accedió a la petición madridista, que al siguiente miércoles debía comparecer en Odesa en Copa de Europa para enfrentarse en la ida de cuartos al Dínamo de Kiev.

El domingo 4 de marzo, en Los Cármenes, con pasarela al lado del marcador, habilitada al efecto por los soldados pontoneros del regimiento de Ingenieros para dar otra entrada a la grada de General, se disputó el partido perteneciente a la jornada 23 entre granadinos y merengues. Veintidós mil espectadores dejaron en taquilla la muy sabrosa cantidad de algo más de cinco millones de rubias y añoradas pesetas, una gran recaudación que en esos momentos suponía récord en la historia granadinista. Y eso a pesar de que los madrileños, pensando en su partido europeo, reservaron hasta a cuatro titulares y por esa razón no jugaron en Granada Velázquez, Zoco ni Benito. Tampoco jugó Amancio, aunque en este último caso su ausencia basándose en motivos de compromisos internacionales no dejaba de ser una excusa ya que desde la temporada anterior Amancio no viajaba a Granada por la misma razón que Aguirre Suárez no lo hacía a Valencia ni a otras plazas donde habría sido recibido de uñas.

La primera parte del choque entre granadinos y merengues resultó bastante aburrida y con muy pocas cosas que destacar. Pero nada más empezar la segunda parte, el futuro granadinista Grande enganchó un durísimo remate que Ñito sólo pudo repeler para que el ex granadinista Pirri (que casi siempre nos hacía algún gol) marcara el 0-1 de un cañonazo desde la frontal del área. El 0-2 llegó a falta de diez minutos, en jugada individual de Aguilar. El gol del Granada fue obra de Porta y llegó en el tiempo que el árbitro Ortiz de Mendívil añadió. Vino como consecuencia de un sensacional disparo de Castellanos que se estrelló en el poste y que Porta recogió y mandó al fondo de la portería de García Remón. Porta amenazaba en esos momentos el predominio en la lista de pichichis del ovetense Marianín (que fue quien lo ganó esta temporada), pero ya no volvió a marcar más en las once jornadas que faltaban. Poco antes del único gol granadino el portero madridista Mariano García Remón, el mejor de su equipo, había hecho la parada de la tarde y posiblemente de toda la temporada en Los Cármenes, al sacar de forma increíble y muy estética un cabezazo de Dueñas que en la grada ya se cantaba como gol.

Y es que el portero merengue atravesaba un inmejorable estado de forma. Tres días después del partido de Los Cármenes, el 7 de marzo de 1973, el Madrid arrancó en su compromiso europeo un empate sin goles en el campo del Dínamo de Kiev gracias a la sensacional actuación de García Remón, que a partir de ese momento fue conocido con el sobrenombre de “el gato de Odesa”. Sólo dos meses después debutará como internacional absoluto.

martes, 15 de junio de 2010

NUEVO RECITAL ECHECOPAR



Las jornadas novena y décima de la liga andaluza de reservas, viaje a Cádiz y visita del Málaga, fueron aplazadas para un mejor momento, por lo que el siguiente partido granadinista es el que corresponde a la jornada once, segundo de la segunda vuelta. El miércoles 14 de febrero de 1973 compareció el Granada en Jaén. En La Victoria, en una noche en la que cayó abundante agua y granizo el Granada volvió a dejar clara la diferencia de categoría entre unos y otros y derrotó al Jaén por 1-3. Como venía siendo habitual en los partidos de esta segunda edición de la copa andaluza, referir los partidos del Granada equivale a hablar de Echecopar. Una vez más volvió a ser el mejor y una vez más volvió a marcar. Se adelantó el Granada por medio de Echecopar en acción individual y empataron los locales de penalti cometido sobre el ex granadinista Flores que él mismo transformó. En la segunda parte Dueñas y Paco pusieron el definitivo 1-3. Jugaron por el Granada: Navarro; Martos, Aguilera, Moreno; Manolín, Pla; Gruart, Santi, Dueñas (Paco), Echecopar y Garre. En el Jaén que entrenaba Ruiz Sosa se alinearon Lelo, Flores, Ureña y Zubitur. La crónica destaca al joven portero Navarro y al extremo Gruart, además de a Echecopar.

Un nuevo parón en la liga de Primera fue aprovechado para ocuparlo con uno de los partidos aplazados, el de la jornada diez. El 18 de febrero, domingo, Granada y Málaga ofrecieron otra gran exhibición en esta competición menor. Y si, como queda dicho, referirse al campeonato andaluz del Granada 72-73 equivale a hablar de Echecopar, hasta el punto de que algún partido se pudo catalogar como de “festival Echecopar” (en palabras del míster cordobés Vavá), este partido contra el Málaga fue algo más que un festival del argentino. Se pareció más a una apoteosis, ya que si aquella gran actuación fue ante un segunda la de esta tarde tuvo lugar ante todo un Málaga, por entonces el mejor clasificado andaluz en Primera, que además compareció con varios titulares.

Jugaron por el Granada los mismos hombres que cuatro días antes se trajeron de Jaén los dos puntos: Navarro; Martos (Zunino), Aguilera, Moreno; Manolín (Monchi), Pla; Gruart, Santi, Dueñas (Paco), Echecopar y Garre, y el resultado fue de concluyente victoria rojiblanca, 3-0, los tres de Echecopar.

Echecopar, sometido a estrecho marcaje por el malaguista Benítez, supo zafarse una y otra vez y ser un jugador omnipresente en todas las acciones del Granada. El cronista de Ideal, Gave, dice de él que «Echecopar fue quien dio vida y color al partido con sus tres goles y con su forma de jugar en entrega constante durante los noventa minutos de juego». Y continúa, «Todo es sabiduría en Echecopar y cada acción suya lleva implícita un lamento triste: ¡Qué pena que no pueda estar en la Liga». Catorce goles eran ya los que llevaba anotados el argentino en los diez partidos que se llevaban disputados. Y mientras tanto, en la liga de verdad, en ésa en que las autoridades federativas habían determinado que no podía jugar, cada gol granadinista costaba sangre sudor y lágrimas y llegaba con cuentagotas.

El primer gol llegó a los siete minutos, cuando Santi sirvió a Echecopar para que éste rematara desde cerca. El segundo llegaba al filo del descanso. Fue un gol de los que justifican por sí solos la asistencia al estadio; golazo de antología que Echecopar se cocinó y se comió junto a la escasa moral malagueña; en una sensacional jugada individual que mereció el aplauso hasta de los contrarios, se fue con regates secos de hasta tres rivales para burlar la desesperada salida del portero boquerón y clavarla en la red, cosechando una larga ovación de los aproximadamente diez mil aficionados presentes que, tal como dice el cronista, no paraban de lamentar que esta perla granadinista no pudiera actuar con el primer equipo. El tercer y último gol, obra también del argentino, llegó a falta de un cuarto de hora y fue otro golazo parecido al gran gol anterior aunque en una jugada más corta.

Total, otro gran partido granadinista en la liga andaluza y otro recital Echecopar. Pero a pesar de las dos victorias seguidas seguían los nuestros en el segundo puesto de la tabla, a un punto del Betis, aunque éste con un partido menos.

Nada más terminar el partido ante el Málaga, Echecopar y Manolín marcharon a Sevilla para formar parte de un combinado de jugadores de equipos andaluces que se enfrentó al Sevilla en beneficio de la viuda del malogrado Berruezo. El santaferino Manolín gustó bastante y en el Sevilla, por entonces en Segunda, se quedó cedido.

jueves, 3 de junio de 2010

PAX VALENCIANA



Tras el triunfo del Granada ante el Coruña y la consecución del gol 500, la siguiente jornada liguera tocaba devolución de visita al Valencia. Con arbitraje de Camacho, el Granada presentó una defensa completamente novedosa en la que la pareja de centrales fue la formada por Aguilera y Castellanos. Y es que después de lo sucedido en Los Cármenes en el partido de la tercera jornada, se prefirió reservar a Aguirre Suárez y dejarlo en Granada en evitación de posibles incidentes. Por otra parte, Fernández tenía un golpe en una mano que le mantuvo de baja en este partido del Casanova que pudimos ver por TVE. El caso es que el experimento en defensa funcionó bien y el Granada, que fue recibido con una gran pita y “recuerdos” hacia el defensa argentino, arrancó un empate sin goles. Lo peor fue la lesión de Izcoa, que hubo de ser sustituido por Ñito, el cual, por cierto, tuvo sus más y sus menos con el granadino del Valencia y ex compañero Barrachina.

El mismo domingo del partido en Valencia y como ocurrió en la ida, hubo comida de confraternización valenciano-granadina, también por iniciativa del general Prieto. Se celebró en el cuartel de la Comandancia de la Guardia Civil. Candi no viajó a Valencia por enfermedad, su lugar lo ocupó el vicepresidente Eugenio González Castro, que a los postres dirigió unas palabras a los presentes e impuso al general Prieto la insignia del Granada de oro y brillantes. Contestó el presidente valencianista Julio De Miguel y cerró el acto el propio general, un futbolero de pro, refiriendo sabrosas anécdotas de sus largas andanzas como hincha por esos campos. Al menos en esta ocasión estos esfuerzos diplomáticos por firmar la paz entre granadinos y ches no se vieron empañadas por ningún tipo de acción reprochable y la visita a Valencia transcurrió plácidamente.

El miércoles siguiente, 7 de febrero, comenzaba para el Granada la Copa del Rey. El rival era un Segunda, el Logroñés, en teoría un rival fácil pues ocupaba en esos momentos los lugares bajos de la tabla y acabó descendiendo. Pero en una noche flojísima los rojiblancos no pudieron sino empatar a un gol y dejarlo todo pendiente para la vuelta en tierras riojanas, casi un mes después. El buen recibimiento de la grada hacia los rojiblancos por el empate en Valencia se tornó en pitos y grandes protestas conforme el partido avanzaba y el Granada era incapaz de superar al rival, para terminar el partido en una auténtica bronca hacia los locales y aplausos a los visitantes. El Logroñés fue mejor en la segunda parte y uno de sus jugadores más destacados fue su delantero centro, Tinín, granadino de nacimiento.

La pareja de centrales ante el Logroñés volvió a ser la misma de Mestalla, con Castellanos, hombre todo terreno, de nuevo de líbero, y con Aguilera. De Castellanos, el mejor de largo sobre el terreno, fue el único gol rojiblanco. El que había venido como de relleno en el fichaje de Quiles jugaba habitualmente en el centro del campo pero también había sido ya utilizado como lateral y como delantero, y casi siempre había destacado. Ahora, como defensa libre volvía a ser el mejor rojiblanco. La incorporación del manchego-granadino desde luego sí que fue uno de los aciertos de Candi y sus ficherías.

El divorcio equipo-afición acabó afortunadamente sólo cuatro días después, con la visita del Oviedo, que se llevó de Los Cármenes la única goleada rojiblanca de esta temporada, 4-0. Pasieguito volvió a la pareja defensiva Aguirre-Fernández, situando a Castellanos de media punta y enlace entre los hombres más avanzados, Quiles y Porta, y el centro del campo en el que Jaén, Chirri y Vicente tuvieron una notable actuación. Marcó el 1-0 Castellanos y lo mejor ocurrió en la segunda parte, en la que tres golazos de Porta redondearon el tanteador más amplio de la temporada. Con sus tres goles Porta alcanzaba ya la cifra de diez en lo que iba de liga y volvía a situarse en buena posición para aspirar a un nuevo Pichichi. Lo malo es que en los restantes trece partidos ya sólo fue capaz de conseguir un gol más de los ¡sólo ocho! que consiguió el equipo en esas trece jornadas. Y es que esta temporada fue muy mala en cuanto a poder realizador, sólo 25 goles en total, es decir, la segunda peor marca de todas las temporadas del Granada en Primera, porque sólo en la 69-70 consiguió menos goles a favor el Granada.

miércoles, 26 de mayo de 2010

500 GOLES



La segunda vuelta de la liga 72-73 se inicia para el Granada con una nueva derrota, 2-0 en Zaragoza, y con la constatación de que a este equipo no es que le cueste aprovechar sus oportunidades, es que no las crea.

También se inicia con la llamada de Jaén por Kubala para una sesión de entrenamientos a primeros de febrero en Madrid. Pero con Jaén ocurre lo mismo que con Porta un par de meses atrás: fueron y entrenaron, se hicieron la correspondiente foto vistiendo la roja, pero su debut como internacionales no llegó a consumarse.

Y así llegamos a otra fecha histórica, la de 28 de enero de 1973. Ese domingo consiguió el Granada la redonda cifra de 500 goles en Primera división. Fue con ocasión de la visita del débil Coruña que dirigía Arsenio, que acabaría descendiendo.

Cuando se juega este partido anda el Granada en el puesto décimo de la clasificación (de dieciocho), con dos negativos después de haberse disputado 18 jornadas, y con 16 puntos de las cinco victorias, seis empates y siete derrotas cosechadas. Es el equipo menos goleador de Primera, con sólo once a favor por dieciocho en contra. Ese puesto décimo fue el que con más asiduidad se ocupó durante la liga, lo que podría indicar que casi toda ella se pasó sin demasiados problemas, lo cual no es del todo cierto y hubo también sus momentos de pesimismo y cierta zozobra. Como ocurre precisamente en los momentos narrados, porque sólo dos puntos nos separaban del tercero por abajo y primero en puesto de descenso, que es precisamente el rival que nos visita, el Coruña. Así que no están las cosas muy bien que se diga, hay nervios y no puede haber confianzas porque el menor tropiezo significaría meterse en problemas. Pero, con todo, lo peor, la tónica de toda la liga, es que el equipo no conecta con la grada, con su juego más bien rudimentario y sus timoratos planteamientos traducidos en un preocupante escaso poder goleador. Qué lejos parecen los felices días de la pasada temporada en la que todos los grandes hincaron la rodilla en Los Cármenes y en la que se podía ver a un equipo de juego alegre y un Porta marcando goles hasta sin querer.

En este contexto, el partido contra el Coruña fue uno más de la, en gruesos trazos, gris temporada 72-73. Un Granada agazapado y que expone muy poco ante un rival que nada dice, un Granada «…que juega agarrotado, lento, sin ideas, con excesiva horizontalidad y, en muchas ocasiones, al paso», tal como escribe en su crónica para Ideal José De Vicente, que añade que «Se respira, pero mal. No hay gravedad, aunque es indudable que la enfermedad existe». Y es que, como es sabido, a lo bueno se acostumbra uno enseguida, y este Granada de Pasieguito, en comparación con el de la temporada anterior, casi sólo se parece en los colores del uniforme, y lo primero que empieza a resentirse es la afluencia a Los Cármenes, donde empezamos a ver claros después de muchos meses.

No fue ni mucho menos un buen partido, pero al menos se ganó y de esa forma se alejaron algo más los fatídicos puestos de descenso. Según la crónica de Ideal, los visitantes fueron mejores en la primera mitad, y a poco de iniciarse la segunda y con el marcador todavía a cero, el árbitro Olavarría les escamoteó un claro penalti. Mejoró algo el Granada en la segunda parte, sobre todo después de ponerse por delante en el marcador, con gol de Quiles de cabeza a centro de Vicente, cosa que ocurrió a los diez minutos, justo en el momento preciso de acallar las protestas que ya habían surgido de las gradas. Era el primero de los goles que el fichaje de esta temporada, Quiles, hacía como rojiblanco.

Lo que hace histórico este partido no fue, como queda dicho, el juego rojiblanco ni la victoria, sino el segundo gol granadino, un gol redondo porque supone el de 500 del Granada en división de honor. Y para tal solemne ocasión qué mejor que un auténtico golazo de antología, un gol puro Porta. En el esquema en dibujo que esta temporada publicaba Ideal en sus crónicas de los martes y que firmaba Moisés Beash se puede apreciar cómo fue el bonito gol: faltando diez minutos para el final Vicente sirve muy bien a Porta a quien deja solo ante el meta coruñés Aguilar, que sale a la desesperada; Porta supera por alto la salida del meta con un toque sutil y corre tras el balón para remachar a gol casi en la misma línea y ante la presión de un contrario, como se aprecia en la foto de Torres Molina.

De esta manera se pudo vencer a un rival directo como era el Coruña, que acabó descendiendo, y ampliar la distancia con los puestos de peligro. El rojiblanco más destacado fue el maestro Vicente, que jugaba uno de sus últimos partidos granadinistas, concretamente el que hacía el número 181 de los 197 que en total llegó a jugar en sus siete temporadas de rojiblanco; pese a que fue titular -como siempre- esta temporada y de que aún le quedaba cuerda, al llegar finales de junio recibió incomprensiblemente la baja. Porta, por su parte, estuvo discreto, a tono con el regular partido del equipo, pero tal como dijo el míster coruñés, Arsenio, «Porta es de los que parece que no hacen nada y, de buenas a primeras, te hace un gol que vale tanto o más que lo que haya hecho otro corriendo incansablemente durante los noventa minutos», acertada definición del goleador aragonés, que todavía podía beneficiarse de la clase de Vicente para asistir balones de oro.

jueves, 20 de mayo de 2010

BASTANTE BETIS



El 27 de diciembre de 1972, aprovechando el descanso navideño de la liga de Primera, volvía el campeonato andaluz a Los Cármenes. Se disputaba la jornada siete, que nos traía la visita del Huelva, de Tercera. Navarro; Zunino, Susi, Moreno; Manolín (Orihuela), Pla; Gruart, Fontenla (Abelenda), Paco (Monchi), Echecopar y Garre, derrotaron 3-0 al débil rival onubense. Apenas se dieron cita en el campo unos cinco mil espectadores en una fría y lluviosa tarde y en un partido bastante anodino sobre un césped en muy mal estado y con grandes charcos. Marcó pronto para el Granada Fontenla. Pero lo poco destacable ocurrió en la segunda parte, en la que Echecopar volvió a maravillar a propios y extraños e hizo dos goles, el primero de penalti cometido sobre él mismo, y el segundo de cabezazo en un rechace.

Como venía siendo norma esta temporada de liga andaluza, la sola presencia de Echecopar era suficiente incentivo para acercarse hasta el campo de la carretera de Jaén. En esta ocasión éramos pocos los hinchas presentes y no vimos precisamente un gran partido, que las condiciones del terreno no eran las más apropiadas pero, igual que otras veces, constatamos que el argentino era un futbolista muy por encima en su juego de cualquiera de sus oponentes y compañeros. Aquella tarde volvió a ser el mejor, marcó dos goles y pudo perfectamente haber hecho al menos otros dos pues otro penalti lo estrelló en el larguero y un gran disparo suyo se fue al poste. Además tuvo también el gran detalle de echar una mano a su joven compañero y debutante Orihuela, a quien, pudiendo él mismo transformar, cedió un claro balón de gol que el granadino desperdició. Después del partido ante el Huelva seguía el Granada de líder, aunque con un partido más que el segundo, el Betis.

Reiniciada la liga de Primera, el siguiente compromiso, jugado el día último del año, traía una nueva derrota por 3-0 en el Camp Nou, un campo en el que nunca los nuestros consiguieron ni siquiera un empate. Y ya el siete de enero de 1973 alcanzaba el Granada una victoria (2-0) en Los Cármenes sobre el Burgos, en el partido que cerraba la primera vuelta. En esa misma fecha y lejos de aquí, en el estadio de Pasarón, en el partido de Segunda Pontevedra-Sevilla, caía fulminado por un ataque cardiaco el futbolista Pedro Berruezo. Cuatro meses más tarde nacería el futuro granadinista del mismo nombre.

Y volvía la liga andaluza. El siguiente compromiso andaluz enfrentó a los dos primeros clasificados, Granada y Betis, en Sevilla. Tenía que haberse jugado el día tres de enero, pero un nuevo aplazamiento hizo que se disputara el sábado trece, aprovechando otro parón liguero en la máxima categoría. En un embarrado Villamarín, que registró una magnífica entrada y con prólogo sentido de condolencia por la reciente muerte del sevillista Berruezo, jugaron: Navarro, Santos, Aguilera, Moreno; Fontenla, Pla; Gruart, Manolín, Paco (Santi), Echecopar y Garre. Al igual que en Málaga, hasta dos veces mandó el Granada en el marcador para ver como su oponente empataba, pero en este caso no pudo obtener nada positivo y acabó encajando la primera derrota (4-2). Manolín abrió el marcador para el Granada, pronto igualado por los verdiblancos, y Echecopar de penalti cometido sobre él mismo hizo el segundo rojiblanco. Los béticos le dieron la vuelta al tanteo en la recta final del encuentro, marcando tres tantos. El mejor granadinista fue una vez más Echecopar. Por los locales destacó un futuro rojiblanco, Pepe González, autor de uno de los goles. La primera derrota significaba también la pérdida del liderato. Betis y Granada abrían la tabla clasificatoria empatados a puntos, pero el mejor golaverage general de los sevillanos, que además habían disputado un partido menos, significaba que los verdiblancos eran líderes a partir de ese momento.

miércoles, 12 de mayo de 2010

BUENA LA ARMÓ BUENO



La liga oficial, la de Primera, llega a la jornada quince el 17 de diciembre de 1972. Es una fecha histórica porque ese día en Los Cármenes, abarrotado con más veinte mil espectadores, asistimos a uno de los escándalos arbitrales más sonoros de los varios vividos en el viejo estadio, equiparable a otros grandes follones provocados por errores arbitrales, como el de la 47-48 (Gojenuri), el de la 57-58 (Ortiz de Mendívil) o el de la 70-71 (Guruceta),o como el que ocurrirá a la siguiente temporada, con la visita del Barcelona y Franco Martínez. Fue un partido del que sólo se jugaron 82 minutos y que tiene un lamentable protagonista, el árbitro Bueno, principal culpable de que el Granada acabara derrotado 0-1 en Los Cármenes por el Atlético de Madrid.

La actuación del colegiado aragonés Bueno Perales mereció largas parrafadas de la prensa, que dijo de él que se le vio falto de facultades, siguió el juego de lejos y estuvo ayuno de criterio y autoridad; anuló un gol legal al Granada para después darlo por válido y nuevamente cambiar de opinión y volver a anularlo; no vio una clarísima mano dentro del área atlética; y administró las tarjetas blancas (todavía no eran amarillas) a voleo y al buen tun-tún. Todos estos cargos, se me dirá, seguro que te los has inventado o los exageras, como forofo granadinista confeso que eres. Pues nada de eso, porque esa relación de errores de mucho bulto que van por delante está sacada de la crónica que en Hoja del Lunes de Madrid firma Víctor Ruiz.

En un partido más bien malo el Granada, diezmado por las lesiones, fue mejor que su adversario y pudo haber ganado pues dispuso de las mejores ocasiones para golear, en especial una tempranera de Porta, quien después de sortear la salida del guardameta Pacheco y disparar a puerta vacía vio como casi en la raya un defensa sacaba el balón. El encuentro parecía encaminarse hacia la igualada sin goles hasta que un fallo de Aguirre Suárez (uno de los pocos que se le vieron mientras fue rojiblanco) propició el único gol que valió del partido, obra de Becerra, cosa que ocurrió hacia el minuto 32 de la segunda parte. A partir de este momento es cuando empieza lo gordo, porque casi en la jugada siguiente Chirri hizo gol tras una melé en el área atlética. El colegiado Bueno pitó en primera instancia fuera de juego, su mano levantada así lo indicaba, cosa del todo errónea pues un jugador atlético más el portero estaban bajo los palos. Reconociendo su error señaló el centro del campo y hacia allá se dirigía, pero ante las protestas forasteras volvió a anular el gol señalando esta vez falta en ataque.

Ahí fue la de Troya, como se dice. Gritos de ¡Guruceta!, ¡Guruceta!, y otros mucho más escatológicos dirigidos al de negro, acompañados de varios cientos de almohadillas de la Cruz Roja, salieron volando de las gradas.

Quedaban por jugarse casi diez minutos y el partido se reanudó después de un parón de más de cinco y cuando todavía no se habían retirado totalmente los muchos objetos caídos al terreno ni éste se había despejado de los empleados que se ocupaban de apartarlos. Con gorrillas por en medio y todo, en un avance granadino, Castellanos dispara a puerta y el atlético Benegas da un manotazo al balón que ve todo el mundo menos Bueno. Si el ambiente estaba caliente, después de ignorar el claro penalti se puede hablar de incendio en Los Cármenes, cuyas viejas gradas se quedan literalmente sin almohadillas y sin nada que pueda servir para hacer puntería con el de negro. Hay incluso varios amagos de saltar a pegarle al colegiado, que resulta finalmente alcanzado de refilón por la coz que le lanza un energúmeno del público, que ha logrado acercase al trencilla.

Los ocho minutos que faltaban no llegaron a jugarse. Bueno Perales, sin color en su rostro, se retiró a los vestuarios después de estos incidentes y ya no quiso volver a salir. De esta forma concluyó un partido en el que el Granada fue mejor, pero perdió ante un Atlético de Madrid que sólo se empleó en defenderse. Acababa así una imbatibilidad del Granada en su estadio y en liga que duraba ya veintiún meses, concretamente desde que el 14 de marzo de 1971 el Barcelona venció 0-2. Con la victoria en Los Cármenes el Atlético de Madrid accedía al liderato en esta 72-73 en la que al final fue campeón. Por su parte, el Granada volvía a contar con dos negativos y perdía dos puestos en la tabla clasificatoria bajando hasta el décimo justo antes del parón navideño.

La directiva de Candi remitió una extensa carta al Comité de Competición dando su versión de los hechos y cargando las tintas sobre el referí, al que responsabilizó de los altercados por su total ineptitud técnica, física y síquica. Y el Comité decidió a los pocos días dar el partido por finalizado con el resultado de 0-1 y multar al Granada por lanzamiento masivo de almohadillas y agresión individual al árbitro, apercibiéndolo de cierre de su estadio. Pero al mismo tiempo sancionó al colegiado Bueno, del que dijo haber apreciado graves errores técnicos, suspendiéndolo por dos meses por haber decretado la terminación del encuentro sin haber antes agotado todos los medios a su alcance para evitarlo.

jueves, 6 de mayo de 2010

FESTIVAL ECHECOPAR



Tras una muy trabajada y mínima victoria ante el Gijón en Los Cármenes y una derrota también mínima en el Insular, jornadas 13 y 14 de Primera, vuelve la liga andaluza que en su sexta jornada trae a Granada al Córdoba, descendido a Segunda y entrenado por Vavá.

El miércoles 13 de diciembre de 1972 hizo muy buen tiempo en Granada, pero el partido se fijó para las cuatro y media de la tarde, cuando muchos posibles espectadores están en sus tareas. Quizás por eso la entrada no llegó ni a la mitad del aforo. De cualquier modo, pasada la euforia de la primera edición parece que ya no hay tanto interés por esta competición no oficial. Este año el Campeonato Andaluz de reservas parece que ya no marcha tan bien como el pasado y se lo tiene un tanto olvidado a pesar de que el Granada también en esta segunda edición gana y golea con facilidad. Y eso que los granadinistas tenemos el gran aliciente de poder ver a nuestro nuevo ídolo ya que en otro sitio no nos dejan verlo. La alineación de Echecopar justifica por sí sola hacer rabona en las obligaciones de cada uno de los hinchas. Y desde luego no nos defrauda el argentino.

El partido puede resumirse en la frase que dijo a la prensa el míster cordobés Vavá: «Ha sido un festival de Echecopar». Vavá, que en un mes será sustituido por Joseíto y que años después entrenará al Granada, reconoció la neta superioridad rojiblanca y no puso ni una pega al resultado de 3-1 con el que su equipo salió derrotado. Por su parte Manolo Ibáñez, que ocupó el banquillo granadinista, dijo que en la segunda parte «les cantamos la traviatta».

Aquel partido contra el Córdoba fue, tal como dijo Vavá, un festival Echecopar. Para mí, que no me perdía un solo partido por entonces, aquella fue la gran tarde del repudiado por la Federación. Marcó dos goles y dio el tercero, y los tres fueron de antología. El primero de “killer” del área, recogiendo un rechace y rematando con maestría. El segundo fue de pañuelos, de golpe franco directo salvando la barrera y clavándola en la escuadra. Pero el tercero mereció ya sombreros y vuelta al ruedo, en una jugada individual maravillosa culminada con balón medido a Santi, que remató a la red también de forma sobresaliente. Seis partidos se habían jugado ya del campeonato andaluz y otros tantos eran los goles que había conseguido el argentino, uno más de los que llevaba el máximo goleador del primer equipo, Porta, en las catorce jornadas disputadas.

Jugaron por el Granada: Navarro; Moreno, Aguilera, Tono (Gerardo); Monchi (Manolín), Pla; Gruart, Santi, Paco (Gregorio), Echecopar y Garre (Abelenda). Aparte del gran aliciente de Echecopar y de que el juego de ambos equipos, como era norma en este torneo andaluz, fue alegre y olvidado de excesivas precauciones defensivas, también servían estos partidos para ver a determinados jugadores fichados este mismo año para el primer equipo y que eran una incógnita. Como vemos en la alineación rojiblanca hay nombres que no suenan mucho, como Tono, Paco o Monchi, aunque a ninguno de los tres se le vio nada de particular. Mucho mejor fue la impresión que dejaron los recreativistas Navarro, Gregorio y Abelenda. Por otra parte hay que destacar el debut de un futbolista por entonces en edad juvenil, Gerardo Castillo, que no desentonó.

Fue sin duda uno de los mejores partidos granadinistas de todos los disputados en las distintas ediciones de la liga andaluza y situó de líderes en solitario a los rojiblancos, con diez puntos y cuatro positivos de las cuatro victorias y dos empates por ninguna derrota. Los inmediatos perseguidores eran el Betis, a dos puntos, y el Sevilla, a tres, aunque ambos con un partido menos.

miércoles, 28 de abril de 2010

EL CACHAFAZ ECHECOPAR



A finales de noviembre de 1972 estaba el granadinismo expectante y optimista ante la inminente autorización para que ¡por fin! pudiera jugar el deseado Echecopar y así acabar de una vez con la preocupante falta de gol que el equipo había puesto de manifiesto en las doce jornadas que ya se habían disputado. Pero el 30 de noviembre lo que se produce es el definitivo no a Echecopar. El Comité Directivo de la Federación Española de Fútbol había recabado informe al Ministerio de Asuntos Exteriores que finalmente se pronunció en el sentido de que Echecopar no es español, es decir, no tiene ascendencia española, no es oriundo y, por tanto, no puede ser inscrito en la liga española. Vamos, que no colaba la documentación en la que decía que Echecopar era hijo de padres vascos.

Como es de imaginar, la resolución sentó fatal en el club y en la afición, aunque una rendija de esperanza quedaba todavía porque además del jugador granadinista también había fallado la Federación y por el mismo motivo en contra de un jugador del poderoso Barça, Heredia, delantero también argentino. Se pensaba que los catalanes harían valer sus influencias y que más tarde o más temprano ambos jugadores serían por fin autorizados.

El affaire levantó una gran polvareda en Barcelona. Determinada prensa llegó a hablar de agravio y de persecución contra Cataluña propiciado por una federación de tonos merengues, que había aplicado un excesivo rigor en este caso mientras que con otros tuvo manga ancha. Y algo de razón llevaban ya que por aquel entonces era un clamor lo de los falsos oriundos y se sabía a ciencia cierta que la mayoría de los sudamericanos enrolados en nuestro fútbol como oriundos habían falsificado sus papeles. El caso más flagrante era el del argentino del Valencia Adorno (aquel que dijo que en Granada había que jugar con metralleta), reclamado por la justicia de su país por falsedad documental. Se decía que si ahora se negaba el visto bueno a Echecopar y Heredia había también que revisar la documentación de los demás oriundos que estaban ya jugando en España, que en esos momentos eran legión. En Primera aquella temporada 72-73, menos R. Sociedad y Bilbao, prácticamente todos los demás contaban con algún sudamericano cuyo pedigrí hispano no habría superado un examen minucioso.

El Barcelona inició una investigación que años después dejaría clara la falsa oriundez de jugadores como el ya citado Adorno, o como Roberto Martínez (por entonces del Español y más tarde del R. Madrid, que pronto debutaría como internacional por España), Cos (Barcelona), Anzarda (R.Madrid), Ovejero y Becerra (ambos del At. Madrid), Jacquet (Oviedo), Valdez (Valencia, que ya había debutado con nuestra selección), Vilanova (Málaga), por citar sólo a los más conocidos. Todos eran argentinos y muchos habían ingresado en el fútbol español presentando papeles en los que ponía que su nacionalidad era paraguaya. Algunos habían falsificado hasta sus verdaderos apellidos y sus fechas de nacimiento. Pero para cuando se pudo demostrar todo esto ya habían sido autorizados los extranjeros en el fútbol español y las sucesivas leyes de amnistía de los primeros años de la Transición diluyeron cualquier tipo de responsabilidad.

El caso es que la decisión federativa se mantuvo firme toda la temporada y sin Echecopar nos quedamos o, mejor dicho, con Echecopar cobrando pero sin poder jugar salvo en amistosos y en la liga andaluza de suplentes. Y menos mal que contábamos con este invento y así podíamos ver al argentino deleitándonos con sus goles y su magnífico juego. El veto federativo a Echecopar supuso para el granadinismo, que lo adoraba, un tremendo varapalo. Y más en una temporada tan parca en cuanto a poder goleador como fue esta 72-73 en la que la marcha de Barrios disminuyó muy considerablemente el poder resolutivo de Porta, demasiado solitario en su lucha con las defensas contrarias, porque el sustituto del canario traspasado al Barça, Dueñas, no era malo, pero no era el mejor complemento para Porta y además se perdió casi media temporada por las lesiones.

Porta sin Barrios a su lado ya no goleaba con tanta facilidad, no obstante sólo una semana después, el 6 de diciembre, era convocado por Kubala para una sesión especial de entrenamientos de una preselección de jugadores de donde saldrían los que habrían de buscar la clasificación para el mundial de Alemania 1974. De esta forma se hacía por fin algo de justicia con el Pichichi granadinista. Lo malo es que toda su relación con el seleccionado español acabó en estas sesiones de entrenamiento y nunca pudo Porta debutar con la roja.