EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



viernes, 17 de junio de 2016

MAGNÍFICA LIGA ROJIBLANCA 1939-40

Formación recreativista en el malagueño campo de Baños del Carmen, donde cosechó la única derrota de todo el campeonato, 2-0. De izquierda a derecha: Millán, Santos, Aguileño, Sosa, Floro, Mesa, Trompi, Gaspar Rubio, Maside, Doménech y Fernández

Estreno con victoria
            El 3 de diciembre de 1939 se celebraba la primera jornada del grupo 5º de Segunda División, integrado por prácticamente los mismos equipos del reciente campeonato regional, sólo no estaban el Sevilla y el Betis, que militaban en Primera, y en su lugar eran rivales el España de Tánger y el Sport Ceuta.
            El Recreativo se estrena con una victoria 1-0 sobre el Malacitano, con gol de Trompi, el gran triunfador de la tarde, que apenas llevaba 24 horas en Granada lo mismo que Gaspar Rubio, también debutante y triunfador. En ese partido es de destacar que el Recreativo lució escudo en sus camisetas rojiblancas, también de estreno; después de esta temporada, para volver a ver una camiseta del Granada con su escudo habremos de avanzar hasta finales de los 60.
            Valencia; Millán, Patricio; Santos, Torquemada, Maside; Osorio, Trompi, Fernández, Gaspar Rubio y Aguileño, defendieron la camiseta rojiblanca recreativista. De los once nada más que Millán, Aguileño y Osorio son representantes de la cantera granadina, y sólo los dos primeros serán titulares en esta 39-40, además, dando la razón a lo que escribió Fernández de Burgos, sólo Millán y Aguileño estaban en la alineación que hace apenas dos meses disputó el primer partido del Regional Andaluz.

            La victoria ante el eterno rival malagueño, que dio muchos palos según las crónicas, fue celebrada por todo lo alto, con una zambra en el  Sacromonte organizada por las peñas locales y a la que asistieron directivos, entrenador, futbolistas e hinchas.

En el Sacromonte, después del partido, zambra gitana para celebrar la victoria sobre el rival Malacitano. Directivos, con Martín Campos a la cabeza (el segundo por la izquierda en la primera fila de los que están de pie, con sombrero y semblante sonriente), jugadores, entrenador (Valderrama aparece agachado justo debajo de Martín Campos), peñistas y cuadro flamenco posan felices
Polizones
            En la segunda jornada hay que viajar a Jerez. Los poco más de 300 km los cubre el Recreativo en autobús movido por gasógeno (“El once del gasógeno”) en nada más que ocho horas. La gran sorpresa llega al arribar a tierras jerezanas, cuando aparecen en la baca del vehículo, cubiertos por una lona, tres hinchas que han viajado de polizones.

Pentagoleadores
El récord de mayor número de goles granadinistas en un partido lo ostenta con seis Pepe Carmona, en solitario desde el 23 de abril de 1933 (Recreativo 11 Jerez 0) y compartido con César desde el 22 de abril de 1942 (Granada 7 Castellón 3). Con cinco goles, como segundo récord, hay hasta cuatro jugadores granadinistas: Juanele Castillo (curiosamente también desde el 11-0 al Jerez) fue el primero en conseguir esa marca; pero en esta temporada dos futbolistas más pasan a engrosar la lista de grandes realizadores con cinco goles en un partido; fueron Luis Sosa o Sosa I, que marcó todos los tantos recreativistas en la victoria 5-2  al Racing de Córdoba de la jornada seis; y también Nin, que consiguió cinco (uno de penalti) del total 7-2 que se llevó de Los Cármenes el Onuba en la jornada diez. El murciano Juan Morales se convertirá en el cuarto pentagoleador años después, en la temporada 49-50, del total del 8-1 al Levante. 

Luis Sosa, cinco goles al Racing de Córdoba, y Nin, otros tantos al Onuba
 Liniers no neutrales
            Por aquellos años y hasta más de veinte después, sólo los árbitros eran neutrales en cada partido, mientras que los liniers normalmente eran colegiados de la misma localidad donde se jugaba el partido en cuestión. Si se quería que los jueces de línea fueran también neutrales había que solicitarlo con antelación y afrontar el pago de sus honorarios, claro. Como es natural, muchas veces ocurría que los líneas no eran todo lo ecuánimes y deportistas que deben ser. Así en el Onuba 2 Recreativo 2 de la tercera jornada, jugado en el Velódromo de Huelva, el día del debut de Floro, el árbitro Íñiguez en pleno partido arrebató el banderín a uno de sus asistentes, directivo del Onuba por más señas, y lo expulsó del terreno de juego, continuando el encuentro con sólo un juez de línea. Faltando ocho minutos el trencilla dio por finalizado el encuentro para evitar males mayores ya que desde las gradas llovían las piedras. Todo esto según la prensa granadina porque la onubense se limita a decir que el árbitro estuvo muy mal y no menciona ninguna de las otras incidencias.

Luis Mejías Castilla, autor del himno ¡Campeón!

El primer himno
            En enero de 1940 se presenta el primero de los varios himnos granadinistas que en la historia han sido. Su autor, Luis Mejías Castilla, un joven músico granadino que ya ha compuesto varias piezas musicales, dice que sabe que su himno «…no vale nada» pero que ha querido «…hacer una música pegadiza y fácil». Lo ha escrito en menos de media hora y se lo ha dedicado al míster Valderrama. Es una composición de aire vibrante y marcial, muy en la onda de lo que en esa época se entendía que debía ser una marcha deportiva. Lo cierto es que en muy corto espacio de tiempo alcanzó gran popularidad y su letra se la aprendieron enseguida los hinchas: «Con valor, con entusiasmo y alegría / luchando en noble lid fuiste el vencedor. / Los combates que libraste día tras día / en todos conquistaste el lauro del honor / (…) ¡Campeón! ¡Campeón! / Ya te llama con cariño la afición. / Recreativo de Granada, campeón, campeón. ¡Campeón!».          

Una única derrota
            El Recreativo de la 39-40 sólo perdió un partido en el calendario del grupo V de Segunda, cosa -la de sólo una derrota en una liga- que es la única vez que se ha dado en toda su historia, si bien se trataba de un calendario de nada más que catorce jornadas. Esa única derrota (2-0), que acabaría apartándolo del campeonato y con él de la lucha por el ascenso a Primera en liguilla, llegó en el primer partido de la segunda vuelta, y lo hizo en el campo del ya máximo rival, el Malacitano. En los Baños del Carmen, ante unos mil granadinos desplazados, dice Fernández de Burgos que fue justa la victoria malacitana y que el Recreativo jugó sin moral y sin brío, y que de no ser por Floro se habría perdido por más.



             La derrota dio no obstante para varias anécdotas, como el chiste de Miranda del Ideal del martes 23 de enero, en el que se ve caricaturizados a Martín Campos y Cristiá, presidente y secretario, en las gradas del campo malacitano llorando a moco tendido mientras cantan aquello de ¡Campeón! ¡Campeón! Recreativo de Granada tú serás… También la que cuenta Ideal en el apartado Chismorreos, donde se lee que a Málaga se desplazaron cientos de granadinos en los más absurdos vehículos, de manera que sólo faltaron diligencias y tranvías para completar la caravana, y así la carretera por el puerto de los Alazores era un continuo rosario de coches detenidos y averiados. Otra: cuando el partido se acercaba al final con el 2-0 se generalizaba un cántico tal que así: ¿Dónde están los granadinos matarile-rile-rile? etc.; en éstas estábamos cuando en medio del clamor un potente vozarrón de barítono surgió por encima de los coros y acalló la algarabía con esta respuesta cantada en el mismo tono: Aquí estamos achantados matarile-rile-ron.   

                   
 
Escartín
            El presidente del Comité Central de Árbitros, Pedro Escartín, dirigió el Recreativo 2 Jerez 0 de la jornada nueve. Gozaba Escartín en Granada, como en toda España, de gran popularidad y fama de buen árbitro internacional y comentarista deportivo, y además en nuestra tierra se le recordaba con afecto desde que en su columna semanal de la revista Campeón acuñara el término de “Once Fantasma” para referirse al Recreativo que en 1934 luchaba frente al Gimnástico de Valencia por el ascenso a Segunda División. Pero lo cierto es que sus actuaciones en Granada como referí nunca merecieron buenas críticas. En este partido contra el Jerez volvió a cosechar censuras de los plumillas locales, que lo responsabilizan de gran permisividad con el juego violento de los jerezanos, hasta tal punto que Victoriano Santos y Luis Sosa resultaron lesionados de consideración (el segundo ya no volvió a jugar) y dejaron al Recreativo con sólo nueve frente a once más de media hora. Pese a todo, los goles de Gaspar Rubio y Trompi dejaron los dos puntos en casa y al Recreativo colocado en el segundo puesto y a tiro del Cádiz, el líder. Fernández de Burgos en Ideal dice que sospecha que Escartín tiene ya muy mermadas sus facultades visuales.

Cartel de la Guerra Civil

 Maroto del Ojo
            A finales de enero de 1940 los periódicos informan de la detención en Alicante del «terrible forajido» Francisco Maroto del Ojo. Algunos respiraron profundamente de alivio al conocer la noticia pues fue Maroto durante la guerra, sobre todo al principio, quien al frente de la llamada Columna Maroto, acantonada en Guadix, mantuvo el cerco de la ciudad sublevada contra la República, amenazando con entrar en Granada en cualquier momento. Antes de la contienda ya era muy conocido como dirigente anarquista y se le acusaba de haber instigado y participado en la quema de iglesias y conventos. El “fiero” Maroto fue un dolor de cabeza incluso para la propia República, que llegó a condenarlo a muerte responsabilizándolo de unos desmanes ocurridos en Almería en plena Guerra Civil, en 1937. Lo detuvieron en una corraliza de Alicante donde se hallaba escondido desde el final de la guerra. Pocos meses después fue ejecutado.

Copiosa lluvia de goles (Recreativo 7 Onuba 2) y de agua en Los Cármenes mientras el Cádiz pierde en Málaga,como anuncia la pizarra ambulante que recorre la grada de General. Ya sólo dos puntos nos separan del líder gaditano

El pertinaz diluvio
            Durante la larga dictadura del general Franco fue una excusa recurrente del régimen para justificar malos resultados macroecónomicos echarle la culpa al tiempo, a que no caía del cielo la lluvia tan necesaria para una economía principalmente dependiente del sector agrícola como la española de la posguerra, y así se acuñó la expresión “pertinaz sequía”, una especie de ente maldito (casi tanto como el socorrido complot judeomasónico) responsable de que en los estómagos de los españoles de a pie sólo entrara aire. Tan pertinaz fue la seca que duró toda una década y hasta originó cambios en el horario oficial en las transiciones invierno-primavera y verano-otoño de cada año, tal como se hace en la actualidad.
            Pero esa larga sequedad llegó algunos años después. Ahora, a comienzos de 1940, lo que imperaba era justo lo contrario, un temporal de lluvias, por momentos torrenciales, que no cesó por estas tierras en algo más de un mes. Consecuencia del diluvio fue la tragedia del pequeño pueblo de Fuentes de Cesna, en el mismo límite de las provincias de Granada y Córdoba, en la cola del pantano de Iznájar, aunque éste no existía por entonces.
            En Fuentes de Cesna, pedanía de Algarinejo, a principios de febrero de 1940 un alud de tierra y lodo sepultó y mató a 19 personas e hirió a varias más mientras dormían en sus casas.  El promontorio de más de seiscientos metros de altura y de tierra arcillosa en cuya falda se asentaba la población, se fue resquebrajando paulatinamente mientras no paraba de diluviar los días previos hasta que en las primeras horas de la noche del domingo 4 de febrero se vino abajo llevándose por delante o sepultando gran parte del pueblo. Milagrosamente, una mujer que en ese mismo momento daba a luz en una de las casas destruidas, salió indemne junto con el neonato y toda su familia.
            En la misma página de Ideal que informa del desastre se puede ver una foto tomada en Los Cármenes durante el desarrollo del partido en el que el Recreativo apalizó al Onuba por 7-2; frente a un gran bosque de paraguas soportando el diluvio que descargó en Granada el 4 de febrero, una pizarra patrocinada por Ideal recorre la banda de general y da a conocer que el Cádiz cae derrotado 3-0 en Málaga al descanso (acabó 5-3). Ya sólo son dos los puntos que nos lleva.   

Tira de humor de Ideal que firma Jiménez del Real con el popular Maolico Hincha 


sábado, 27 de febrero de 2016

UN RECREATIVO DISTINTO Y ROJIBLANCO

 
Victoriano Santos, Maside y Trompi

Nada más terminado el campeonato regional andaluz a mediados de noviembre de 1939 y ante los malos resultados obtenidos, el presidente Ricardo Martín Campos y el secretario Francisco Cristiá se van a Madrid en busca de futbolistas que ofrezcan garantías para encarar la liga de Segunda División cuyo comienzo es inminente. Gracias a las buenas entradas registradas en el Regional, hay cierta liquidez que se piensa invertir en jugadores y un nuevo entrenador que sustituya a Bombillar. Fruto de sus gestiones, en poco más de una semana fichan por el Recreativo Valderrama como entrenador más los futbolistas Victoriano Santos, Maside y Trompi.           
                El nuevo míster, Manolo Valderrama, entrenador hasta ese momento del Ferroviaria  de Madrid, ya era  conocido por la hinchada pues formó parte como jugador del Recreativo de la 32-33 y dejó un magnífico recuerdo a la vez que por su mediación vinieron a Granada determinados futbolistas que dieron buen rendimiento. Victoriano Santos por su parte era también de sobra conocido por su larguísima carrera en las filas del At. Madrid, en el que formó en la famosa media colchonera conocida en su época como “los Tres Mosqueteros” (Santos, Ordóñez, Arteaga); aunque era ya muy veterano dio un buen rendimiento y además se quedó un año más como entrenador, cabiéndole el gran honor de ser el míster del primer ascenso a Primera granadinista, en 1941. Los otros dos, Maside y Trompi, ambos del Ferroviaria, recomendados directamente por Valderrama, eran bastante más jóvenes y menos conocidos pero su rendimiento fue también notable, y en el caso del segundo, Trompi, se puede hablar de sobresaliente por ésta y las siguientes diez temporadas.



 
De rojiblanco.
El Recreativo lució como primera equipación deportiva durante todo el campeonato andaluz las camisetas azul claro con cuello blanco y pantalón también blanco, que fue la que más había usado las dos últimas temporadas antes de la guerra. Como segunda equipación vistió totalmente de blanco (excepto las medias), como podemos verlo en muchas fotos de la 35-36. Realmente se puede decir que desde la fundación del club en 1931, el recreativismo no tenía demasiado claro cuáles eran los colores del equipo de sus amores. El uniforme oficial seguía siendo desde 1933 el azul y el blanco a rayas, pero esos colores, que fueron los del Recreativo Español de los Amigo, los había lucido el Recreativo Granada sólo en su primer año de vida.
Ambas equipaciones de antes de la guerra, la azul claro y la blanca, se encontraban a estas alturas de 1939 en un estado de notable deterioro, y así un grupo de socios por su cuenta inició una colecta nada más terminar el Regional para regalar al club una equipación completa, pero querían estos aficionados que se compusiera de camiseta roja con cuello blanco, pantalón azul y medias negras con vuelta blanca, es decir, los mismos colores del Recreativo de la 1933-34, cuando Escartín lo llamó el Once Fantasma, sin duda porque este grupo de hinchas pensaba que con esa indumentaria le había ido bien al equipo.
La cuestión quedará pronto zanjada porque dentro de muy poco la camiseta rojiblanca será ya la definitiva. De Madrid, además de los importantes fichajes de Santos, Maside y Trompi, Martín Campos y Cristiá se trajeron también unas bonitas equipaciones rojiblancas con que uniformar a la muchachada recreativista. Para la historia ha quedado que fue un motivo tan prosaico como la escasez propia de la primera posguerra lo que determinó que sólo se encontraran camisetas rojiblancas a rayas verticales, y fue esa escasez lo que decidió a fin de cuentas que este club haya vestido de rojiblanco durante más de setenta años de su ya octogenaria existencia. No obstante, no se trataba de un estreno porque los colores rojiblancos ya los había lucido el Recreativo en una fecha tan temprana como la temporada 1932-33, y en años posteriores fueron distintos los colores que vistió (rojo, blanco, celeste). Las camisetas rojiblancas fueron del agrado de todos y como los resultados deportivos acompañaron desde el principio, a pesar de seguir siendo blanquiazules los colores oficiales, rojiblanco fue ya a partir de diciembre de 1939 nuestro equipo. Y así hasta la fecha.



El rey mago Gaspar Rubio, fichaje bomba



Gaspar Rubio.
Antes de empezar la liga hay “fichaje bomba”, nada menos que el mago Gaspar Rubio, toda una leyenda viviente del balompié nacional, delantero internacional y considerado en su tiempo –finales de la década de los 20- como el mejor 9 español. Acababa de recibir la carta de libertad del Real Madrid y venía ya muy veterano, por eso en estos primeros momentos algunos se preguntaban si el Rubio que verían sería el “rey mago” de sus mejores tiempos o se parecería más al “rey del astrágalo”, su segundo apodo, éste de connotaciones negativas pues hacía mención a su otra personalidad, acomodaticia e indolente. En cualquier caso, fue un gran acierto su fichaje. Jugó todos los partidos y fue pieza clave en el ataque recreativista, erigiéndose en cerebro y líder de un Recreativo que en la liga a punto de empezar sólo perdió un partido y nada más que un punto lo separó de la liguilla de ascenso a primera.    

Y más fichajes.
Una vez iniciada la liga siguieron viniendo más jugadores. El primero es otro recreativista de antes de la guerra, el canario Luis Sosa, o Sosa I, que había tenido que dejar nuestro equipo y nuestra ciudad a mediados de la 35-36 por motivos familiares, se dijo entonces. A los pocos días llega el extremo Navarro, que apenas va a jugar dos partidos. Y poco después se incorpora otro futbolista llamado a inscribir para siempre su nombre en la mejor historia granadinista, Florentino Buey Portillo, Floro para el fútbol. Así, en la jornada cuatro, Recreativo 4 Tánger 1, jugado el día de Nochebuena de 1939, la alineación de nuestro equipo empieza por primera vez con el recitativo Floro, Millán, González, todo un clásico que va a encabezar los onces granadinistas de prácticamente entera la década de los cuarenta, aunque en esta temporada sólo se repitió en cuatro ocasiones más. Y es que González no acababa de hacerse con la titularidad indiscutible e incluso todavía incorporó el Recreativo a mediados de temporada a otro defensa más con el que tendrá que competir para hacerse con el puesto de defensa izquierdo, otro veterano, Doménech, que sólo jugará cinco partidos.
El Recreativo que empezó el campeonato regional andaluz, casi por entero formado por granadinos, apenas tres meses después ya en casi nada se parece al que está a punto de afrontar una nueva temporada en Segunda División pues son sólo unos cuantos los jugadores  que van a continuar.






Patria.
 En tiempos de la República existían en Granada cuatro diarios. De los cuatro sólo uno consiguió sobrevivir al conflicto, el muy católico y conservador Ideal, y de los otros tres, El Defensor de Granada fue clausurado por los golpistas nada más hacerse con el poder en la ciudad, y Noticiero Granadino y La Publicidad sucumbieron de muerte natural durante la guerra.
                Utilizando las instalaciones y maquinarias del último, La Publicidad, y bajo titularidad pública, nació durante la contienda un nuevo diario granadino, Patria, cabecera que ya existía cuando la República como órgano de la Falange granadina, pero tenía entonces una escasísima tirada y periodicidad semanal. Tras unos meses sin publicarse, a partir de octubre de 1939 estrenará nuevas instalaciones y local, en la calle Oficios, transformándose en un diario moderno que incluye abundante información gráfica, con generosa cobertura de los avatares del Recreativo.   

      

Presidente, directiva y plantilla del Recreativo de visita en los talleres del diario Patria



Rámper en Granada.
En el teatro Cervantes y como espectáculo de variedades se presentó en noviembre de 1939, a doble función, el gran caricato de anteguerra que respondía al nombre de Ramper (Ramón Álvarez Escudero), al precio de 4,95 en patio de butacas, 2 pesetas anfiteatro y 1 peseta en gallinero. De auténtico acontecimiento ciudadano hay que calificar la presencia en Granada del muy popular Ramper, por la gran expectación que levantó. Era este personaje muy conocido en toda España como humorista y malabarista desde la década de los veinte (“¡Hagan corro, señores! ¡Hagan corro para ver al hombre de goma, que se retuerce aunque no coma! ¡El hombre bisagra, al que se le doblan las magras!…”) y a él se atribuían, no siempre con fundamento, determinados dichos y chascarrillos que circulaban de boca en boca y todo el mundo conocía y repetía.
                La Guerra Civil la pasó Ramper entera en Madrid (dicen que actuando gratis para el Socorro Rojo), y en ese tiempo se cuenta que popularizó una parodia que representaba a diario en los teatros de la capital, cercada por los ejércitos facciosos, en la que aparecía como vendedor ambulante con un saco al hombro y pregonando “serrín de Madrid”, así como otra parodia en la que aparecía llevando distintos cuadros con retratos de dirigentes políticos de la República y en la que dejaba caer la frase “a estos hay que colgarlos”. También se decía que era el inventor de los chistes de posguerra que circulaban sobre Azaña y Negrín. No sabemos si éstas y otras cosas atribuidas al ingenio de Rámper ocurrieron tal como las cuentan o si todo fue puro invento, pero lo cierto es que una vez terminada la guerra fue respetado por los vencedores y no sufrió persecución política ni depuración, y continuó con su profesión de humorista bastantes años más.                           
Pero se ve que a finales de 1939 su tiempo ya había pasado o que el régimen instaurado al terminar la Guerra Civil ya no favorecía su triunfo como caricato especializado en el chascarrillo político, porque a ver quién era el guapo que se atrevía a hacer chistes en público sobre los mandamases de la España de Franco. Así, la enorme expectación que su visita a Granada había levantado no se correspondió con lo que se pudo ver, y las reseñas del espectáculo que leemos en los diarios granadinos no le fueron favorables.
En Ideal, en el comentario que firma R. B. se lee que la Orquesta Chova es muy buena, y que también gustaron mucho los números coreográficos de Roy-Ricard, Moritz y las hermanas Pearry, y las canciones de Elisa de Lanca y Conchita Muñoz, pero que a pesar de que en sus dos pases el teatro estuvo abarrotado, el personal salió algo decepcionado con el plato fuerte, la actuación del propio Rámper, y echó de menos «…algunas anécdotas de su permanencia en la anti-España», por el contrario, la mayor parte de su espectáculo consistió en cosas ya de sobras conocidas que –por eso mismo- no hicieron tanta gracia como antes.

         

El popularísimo Rámper







viernes, 12 de febrero de 2016

EL RECREATIVO OTRA VEZ EN DANZA

Vista aérea de Los Cármenes a principios de los cuarenta

Desde el Corpus de 1936 en que como parte de los festejos organizados para las fiestas mayores granadinas había disputado el Recreativo dos partidos amistosos, ambos frente al Sevilla, no había vuelto a jugar partido alguno, con excepción del celebrado en plena Guerra Civil contra un combinado de la zona franquista en el que actuó un equipo improvisado bajo la denominación de Recreativo Granada. Tres años y tres meses después, el 8 de septiembre de 1939, vuelve el Recreativo a ponerse en danza en un amistoso en Baeza que ganó al club local por 1-2. Jugaron: Martínez; Leoncio, Millán; Cepillo, Abril, Zubeldia; Juanele Castillo, Herranz, Bombillar, Jesús y Aguileño. Con los que habían respondido al anuncio del club en la prensa, a mediados de agosto, se pudo improvisar este once en el que todos eran granadinos excepto el portero Martínez y el interior izquierda Jesús Hernández, madrileños recién fichados. Los demás ya habían pertenecido al Recreativo, aunque algunos como Cepillo, Leoncio y Millán sólo habían jugado con el segundo equipo. Dos días después hubo repetición del amistoso y los mismos recreativistas en esta ocasión empataron a un gol.

El Regional.
Con sólo los dos amistosos en Baeza como toda preparación, una semana después, el domingo 17 de septiembre, comenzó a rodar el balón en serio, con la disputa de la primera jornada del campeonato regional andaluz que organizaba la Federación Sur. Participaban los equipos andaluces de Primera (Betis y Sevilla) y de Segunda (Recreativo, Cádiz, Racing de Córdoba, Malacitano, Onuba y Jerez). Dirigidos por Antonio Bombillar como entrenador-jugador,  la alineación del Recreativo fue prácticamente la misma de Baeza, pero el debut fue bastante malo y el Cádiz venció en Los Cármenes 1-4. Las dos siguientes jornadas depararon sendas derrotas a domicilio, en Córdoba (2-0) y en el campo del Betis (4-0).
La derrota ante el Cádiz (con el que venían Camilo Liz y Antonio Benítez, futuros granadinistas), enfrió bastante el buen ambiente que se vivía y provocó en la prensa comentarios como los de Fernández de Burgos, que dice que excepto Aguileño, Millán y alguno más, el resto no tiene categoría para jugar en el Recreativo y que «a quién podemos reclamar de que los futbolistas granadinos sean muy malos». Así que después de la tercera jornada y a la vista del farolillo rojo que ocupa el Recreativo, con sólo un gol materializado y diez encajados, aunque no hay un duro se impone reforzar una plantilla que está claro que no da la talla. Por eso, en la cuarta jornada del Regional presenta el Recreativo una alineación muy renovada en la que debutan los recientes fichajes del portero Corona, el veterano defensa Patricio y los delanteros Fernández, del Antequerano, y Nin, del Elche. Aunque el juego mejoró no lo hizo el resultado y una nueva derrota, 3-2 en el campo de Baños del Carmen ante el Malacitano (los tres goles malagueños de Calderón, ídolo de anteguerra del recreativismo), fue lo obtenido. Hasta la jornada seis no llegó la primera victoria, 0-3 en Huelva, que sirvió para abandonar el farolillo rojo. Antes se había cosechado una nueva derrota, ésta en Los Cármenes ante el Sevilla (2-3).


Aguileño, Juanele Castillo y Calderón, futbolistas del Recreativo de antes de la guerra. Los dos primeros volvieron a la disciplina del Recreativo y el tercero fichó por el Malacitano


Mal resultado en el Regional.
Nuevas incorporaciones se produjeron a mitad del regional, un portero, el sevillano Valencia, y el reingreso de Torquemada, otro de los profesionales de antes de la guerra. Además vinieron otros que llegaron a alinearse en unos pocos partidos: Ramonchu, Pombo, Moreno, más otro que volvía, Osorio IV. También ficharon algunos llamados a pertenecer a nuestro equipo gran número de temporadas, como el recluta canario Sosa (Valentín Jorge Sosa, Sosa II), que lo hizo por una gabardina más el sueldo.             


El Recreativo que derrotó 4-0 al Rácing de Córdoba en la jornada 12 del Campeonato Regional Andaluz

Entre tantos nuevos merece destacarse un madrileño que iba a quedarse en Granada para siempre, José Manuel González López, González para el fútbol, que llegó a alinearse en las cuatro jornadas finales del campeonato regional. 
De esta manera el once titular, que empezó siendo netamente granadino, conforme avanzaba el campeonato cada vez lo era menos. Pero a pesar de las constantes llegadas de nuevos futbolistas, el papel del Recreativo en el Regional andaluz fue bastante malo, tercero por la cola. Sólo pudimos ganarle al Onuba (en la ida y en la vuelta) y al Racing de Córdoba en Los Cármenes, y nunca se consiguió abandonar los tres últimos puestos. Lo más doloroso fue el 7-0 sufrido en el campo del Sevilla.

La victoria.
La ciudad de Granada permaneció durante los tres años que duró la Guerra Civil siempre “leal” al bando vencedor, y al no tratarse de un centro de gran importancia estratégica, ni en lo militar ni en lo económico, no fue excesivo el sufrimiento que hubo de padecer su población a lo largo de esos tres años en comparación con lo que tuvieron que pasar otras ciudades españolas.
Excepción hecha de la feroz represión que desde el primer día impusieron los militares sublevados sobre los izquierdistas locales y también de las escaseces de productos de primera necesidad, consecuencia lógica de todo conflicto bélico, y aparte de los sobresaltos del cerco de primera hora a que se vio sometida la ciudad y de algunos –muy pocos- bombardeos de la aviación republicana, se puede decir que la guerra apenas se dejó sentir en Granada. Pero eso no quiere decir que no se celebrara con gran alegría el final de la guerra, decretado oficialmente el 1º de abril de 1939.
                Efectivamente, la guerra terminó en esa fecha, pero lo que vino a continuación fue la larguísima y terrible posguerra, la victoria, que más que parecerse a la paz que todos deseaban y significar la conciliación de los que habían sido enemigos, fue una continuación de la situación anterior y en muchos aspectos no hizo sino empeorarla. 


González, primero de pie por la izquierda, recién llegado a Granada se fotografía en el Triunfo con Jesús Osorio,Nin y el portero Valencia, que aparece sentado en una silla de anea


El ocio tras la tragedia.
En el verano de 1939 la ciudad de Granada, como el Recreativo, poco a poco quiere volver a la normalidad después de tres años de incertidumbres y provisionalidad. Una Granada en la que la autarquía hace volver a su rica vega cultivos abandonados hacía tiempo, como el cáñamo y el lino, junto a los más productivos tabaco y remolacha, y en la que la prensa informa a diario de detenciones de estraperlistas. Una Granada en la que se acaba de terminar el cubrimiento del Darro desde el puente de Castañeda hasta su desembocadura y pronto empezarán las obras del nuevo Embovedado que termine con la fea joroba que impide a los transeúntes de una acera verse con los de la de enfrente. Una Granada en la que aparte de los cafés y tabernas sólo tiene como ofertas de ocio el teatro Cervantes, el Salón Nacional (antiguo cine Regio) y el Coliseo Olympia, aunque mientras dure el verano también disponen los granadinos del cine Palermo, instalado en Acera del Casino, en el solar del desaparecido Casino Cultural, derruido al arder por completo en agosto de 1932, como resultado de los sucesos que desencadenó la Sanjurjada.         
            En el Salón Nacional (propiedad de Ricardo Martín Flores, padre del presidente del Recreativo, Ricardo Martín Campos), por dos reales en butaca de patio y la mitad en gallinero, ponen en agosto de 1939 (Año de la Victoria, dice el anuncio en prensa) una del Oeste, Deuda de Sangre, de Tom Tyler, que acaba de sustituir en cartelera a otra también de pistoleros, Donde la Ley no existe…, de Richard Dix. El Olympia es algo más caro, una peseta en patio y la mitad, dos reales o 50 céntimos en general, y ponen una del Gordo y el Flaco, Un par de gitanos. Además de ese plato fuerte, el Coliseo Olympia (en la Gran Vía, una de las singulares construcciones debidas al arquitecto que también fuera presidente del Recreativo, Matías Fernández-Fígares, y que fue demolido a finales de los sesenta) anuncia dentro de programa y por el mismo precio, un interesante documental de Novedades UFA, que era algo así como el No-Do, al que le faltaban todavía tres años para ir de aperitivo en todos los locales de la piel de toro, y que producía y distribuía el Dr. Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, por lo que en lugar de aparecer Franco inaugurando pantanos o pescando salmones el que aparecía cada dos por tres en los reportajes era el führer, bigotillo incluido. La propaganda nazi de la UFA se solía alternar con los noticieros de la Fox, éstos de producción norteamericana y de contenidos varios no propagandísticos.
                También había cine al fresquito, en el Palermo, más o menos donde hoy está el teatro Isabel la Católica, cine de verano que por 1,20 ptas. (señoras y niños la mitad) exhibía un musical de George Raft, La danza de los ricos.


Tres ilustraciones que firma "ac" y que acompañaban el reportaje de Cirre

               
Fantasmas del Albaicín.
Mientras se disputaba el Regional andaluz pero al margen de lo futbolero, en el mes de octubre de 1939 eran detenidos Custodio Jiménez Ruiz y Josefa Linares Perandrés. ¿Qué por qué los habían detenido?, pues por echarse por encima una sábana y apostarse en alguna esquina albaicinera, con preferencia por las zonas de plaza Larga y calles del Agua y Panaderos, dedicándose a asustar (por broma, según los “espectros”) a todo cristiano que por allí se dejara caer, en aquella Granada de restricciones de posguerra en la que el alumbrado público brillaba porque no brillaba, es decir, por su ausencia, porque no existía o era tan débil que hacía negra negrísima cualquier noche sin Luna. Es fácil imaginar que la cuestión dio muchísimo que hablar.
                José Cirre Jiménez, escritor y periodista de Patria que alguna vez también se dedicó a la información deportiva, dejándonos varias crónicas de partidos del Granada CF, publicó por aquellos días en este diario un artículo titulado “Los fantasmas de Granada” donde exponía que, aunque parezca mentira, treinta años atrás era esta práctica del ensabanamiento algo realmente extendido y contábamos en Granada con al menos un fantasma por barrio, hasta convertir el fantasmerío en algo tan típico y castizo como el mismo barrio del Albaicín.
                Había quien se convertía en espanto por encargo, a cambio de un salario, para ahuyentar de una determinada zona a moscones inoportunos y poder mientras dedicarse a actividades clandestinas, a menudo relacionadas con asuntos de camas y cornamentas. También existían otros improvisados fantasmas, mucho más peligrosos porque eran simplemente salteadores nocturnos.

                Según Cirre, el más famoso ensabanado fue el llamado “fantasma del Boquerón”, que actuaba en ese barrio granadino, sobre todo por la placeta del Azúcar, que medía casi dos metros y llevaba siempre unas velas eléctricas, de modo que el tipo le quedaba tan conseguido que decían las gentes que se trataba de un aparecido de verdad, no de pega. Este duende alcanzó a existir más de un año y en ese periodo consiguió desalojar por completo de inquilinos (que huyeron despavoridos) la llamada casa del Azúcar, cuyo propietario no consiguió volver a alquilar sus viviendas en muchos años porque este ya inexistente inmueble pasó a engrosar el extenso censo granadino de “casas del miedo”. Cuenta Cirre cómo desde la Gran Vía, por entonces -principios del siglo XX- ya trazada pero sin ninguna edificación, los noctámbulos que por allí pasaban podían ver las espectrales luces y oír los extraños ruidos que provenían de la casa.




viernes, 29 de enero de 2016

EL FÚTBOL EN GRANADA DESPUÉS DE LA ESCABECHINA






            En 1939, una vez transcurridos los tres años de supresión de la vida civil que significó la guerra, afortunadamente toca volver a la normalidad. Y dentro de esa normalidad se encuadran todas las actividades de ocio, a las que se entregan los granadinos con entusiasmo. El fútbol es una de ellas y se puede decir que hay hambre balompédica de ver otra vez a la muchachada recreativista llenando las tardes de domingo y escribiendo nuevas páginas gloriosas. Pero el Recreativo estaba en el momento en que la militarada se convirtió en sangrienta guerra civil atravesando la peor época de su corta vida, casi sin directivos ni futbolistas y sin una peseta, y con su futuro más inmediato muy en el aire. Así, se preguntan los futboleros locales nada más terminar la contienda, si el Recreativo volverá por sus fueros o por el contrario, se retomará la situación que lo caracterizaba en la primavera-verano de 1936, cuando las deudas que arrastraba ponían en duda su continuidad. Será ésta una incógnita que no se despejará hasta bien avanzado el verano de 1939.
            Sólo diez días antes de que empezara todo, el 8 de julio de 1936, ajenos a lo que estaba trágicamente a punto de desencadenarse, los integrantes de la junta gestora o comisión ejecutiva que acababan de hacerse cargo del Recreativo cuando nadie quería saber nada de él (Martín Campos, Paco Cristiá y Jerónimo Vida), pensando en la planificación de la temporada venidera, la 36-37, hacían público un largo comunicado a la afición en el que daban a conocer entre otras cosas, que se habían visto obligados a licenciar a la práctica totalidad de la plantilla (sólo quedaban dos jugadores) y que en el club no había nada más que deudas, pero aseguraban que el Recreativo no iba a desaparecer, al contrario, pronto volverían los días de esplendor y en esos momentos se estaba estudiando la ampliación de Los Cármenes.
            Aunque algo pudieran barruntar de lo que se venía encima, puesto que el pronunciamiento que se preparaba era casi un secreto a voces, lo que no podían saber esos escasos directivos que le quedaban al Recreativo era que no habría temporada 1936-37 ni tampoco las dos siguientes.



Ricardo Martín Campos en caricatura de Antonio López Sancho


            Desde esa última nota deportiva aparecida en un periódico granadino el 8 de julio de 1936, los diarios no vuelven a hablar de deporte alguno hasta tres años después, excepción hecha del partido que se jugó en Los Cármenes en 1938, en plena guerra y con fines más propagandísticos que deportivos, en el que un equipo improvisado bajo el nombre de Recreativo jugó contra una selección de la zona franquista.
Es el 14 de mayo de 1939, poco más de un mes después de acabada la guerra, cuando en Patria se puede leer en la sección Mundillo Deportivo que el Ayuntamiento que preside Gallego Burín prepara para las cercanas fiestas del Corpus la celebración de varias competiciones deportivas y entre ellas un partido de fútbol, como venía siendo costumbre cada Corpus desde hacía bastantes años. Se enfrentarán el Sevilla y el Ceuta (finalmente quien vino fue el Betis en lugar del Sevilla). El Recreativo no desaparecerá, dice la misma noticia, al contrario, es este club el que organizará el partido de las fiestas y además está en esos momentos realizando obras de acondicionamiento de Los Cármenes. Recordemos que el Recreativo había licenciado a todos sus jugadores (excepto dos) poco antes del comienzo de la guerra, así que en estos momentos no tiene futbolistas. Por esa razón son dos equipos forasteros los que disputan la Copa Granada.


Recorte de Patria con el anuncio de la celebración de la Copa Granada 1939



            El partido de las fiestas se jugó el viernes 9 de junio y lo ganó 2-1 el Ceuta Sport, de segunda, al Betis, que militaba en Primera División pero no se empleó. Arbitró Bombillar. Poco público acudió a Los Cármenes y según las crónicas el partido fue bastante aburrido.
Pero a pesar de asegurarse en la prensa la no desaparición del Recreativo, tendrán que pasar todavía dos meses de incertidumbres, hasta primeros de agosto de 1939, en que  se pueda leer en Ideal la noticia que se abre con el encabezamiento: «El Recreativo de Granada gestiona su incorporación al deporte nacional». En el cuerpo del breve de Ideal se dice que próximamente se van a reunir los antiguos directivos para cambiar impresiones y llegar a las soluciones más beneficiosas para el fútbol en Granada. Han pasado tres años y las circunstancias son muy distintas. Al menos algo positivo tuvo el conflicto, gracias al parón no desapareció el Recreativo como parecía irremediable en el verano de 1936.
Esa reunión se llevó a cabo el lunes 7 de agosto y de ella salió una comisión para gestionar soluciones ante el importante capítulo económico pendiente (las deudas de los terrenos y de la construcción de Los Cármenes) y otra comisión, ésta deportiva, encargada de confeccionar una plantilla para participar en los campeonatos regionales que darían comienzo en apenas un mes. Los objetivos son en principio modestos para evitar que vuelva a ocurrir lo de antes, cuando el club apenas podía hacer frente al pago de nóminas. A los pocos días un anuncio en la prensa local (Ideal y Patria son los dos únicos diarios) cita en Los Cármenes a todos los futbolistas granadinos interesados, que deben acudir provistos de equipo deportivo completo, a fin de jugar un partido de entrenamiento que sirva para ir seleccionando a los jugadores que integrarán el Recreativo.
La sede del club está en calle San Sebastián 15, en los altos del café Granja Nacional, donde se espera que acudan los interesados en ser socios recreativistas, aunque los que ya lo eran en 1936 sólo tendrán que abonar el recibo del mes de agosto (y los siguientes, claro) a los cobradores que les visitarán a domicilio. Hay hambre de fútbol y ya van varios cientos de nuevos abonados.

Visitantes ilustres
            Mientras poco a poco vuelve la normalidad (futbolera y de la otra) y dentro de la crónica ciudadana que -junto a la futbolística- pretendemos que sea objeto de este trabajo, hay que destacar la profusión de visitantes ilustres que se dieron cita en Granada en la primavera de 1939.
            A los pocos días de terminada la guerra, Granada recibió la visita del llamado Virrey de Andalucía, el general Gonzalo Queipo de Llano en unión de José Millán Astray y sus muchos remiendos. Ambos participaron en la salida extraordinaria de la Virgen de las Angustias (el segundo, que había venido a inaugurar las nuevas viviendas para mutilados de guerra, sólo participó como espectador al encontrarse algo pachucho) que se celebró el domingo 9 de abril en agradecimiento a la Patrona por haber preservado a Granada de la destrucción de la guerra «y del yugo infernal del marxismo», y en la que participaron todas las autoridades locales y provinciales y también desfiló la banda de música de la Legión.


La Virgen de las Angustias pasando bajo un arco de triunfo levantado en la Gran Vía para la visita a Granada de Franco


Después de ser nombrado en la Catedral caballero decano honorario del Cuerpo de Horquilleros de la Virgen de las Angustias, desde el balcón del Ayuntamiento saludó al pueblo una vez terminada la procesión un Queipo ducho en esto de hablar para el público e improvisar frases ocurrentes «…desde esta verdadera casa del pueblo, no casa de bandidos como era antes…». Empezó su discurso alabando las bellezas de Granada y de sus mujeres «…que le quitan el hipo a cualquiera como me lo quitan a mí, a pesar de ser viejo, hasta el extremo de que me han hecho cambiar de nombre y ser, en vez de Queipo de Llano, Que de Llano.» (...) «Habéis pasado una tarde deliciosa con motivo del paseo triunfal de vuestra Patrona por las calles de la ciudad y ahora que venga Queipo de Llano a divertiros, y yo lo hago con mucho gusto». Al día siguiente continuó viaje a distintos pueblos de la provincia y a Almería. Pronto volvió a nuestra ciudad, el 20 de abril, acompañando a Franco en su visita oficial a Granada. Y aún hizo una tercera visita, el 29 del mismo mes, y nuevamente saludó a la población desde el Ayuntamiento aunque en esta ocasión no estuvo tan dicharachero.
Otro ilustre visitante, en su caso sólo como turista, fue el mariscal Petain, el héroe de Verdún, que estuvo en Granada visitando sus monumentos el domingo 7 de mayo y su presencia pasó prácticamente desapercibida para la población.
Y también como turista estuvo en Granada a finales de mayo el Gran Visir del Marruecos español, Sidi Ahmed Gamnia, acompañado de un amplio séquito y luciendo la Laureada de San Fernando que Franco le concedió por su intervención en Tetuán a favor de los sublevados en julio de 1936.

Franco en Granada
Hasta el mismísimo Franco en persona, brazo incorrupto de Santa Teresa y Guardia Mora nos visitó al poco de terminar la guerra. El 20 de abril de 1939, a las 13,15 horas hacía su entrada en la ciudad el Generalísimo proveniente de Motril, siendo recibido en la Cruz Blanca por el alcalde Gallego Burín. La ciudad entera, engalanada con colgaduras, banderas, mantones, colchas, salió a la calle para aclamar al Caudillo, y hasta se levantó en la Gran Vía, en su confluencia con Reyes Católicos, un arco de triunfo de cartón piedra y con adornos florales. En coche descubierto y acompañado de los generales Queipo de Llano, jefe del Ejército del Sur, Fidel Dávila, ministro de la Guerra, y Martín Moreno, jefe del Estado Mayor, Franco se dirigió al Ayuntamiento y desde el balcón central dirigió unas palabras al gentío que dejaba la plaza del Carmen más pequeña que nunca y que se desbordaba por las calles adyacentes, todo entre reiterados ¡franco, franco, franco!  y cánticos de caralsoles y oriamendis, y entre océanos de brazos en alto.


Franco y Queipo de Llano en el balcón del ayuntamiento el 20 de abril de 1939


Por la tarde, con ritmo frenético, visitó la Catedral y la Capilla Real (siendo aquí cumplimentado, entre otros, por el capellán real Francisco Fonseca, que puede ser el que da nombre al fonsecámetro de Ladrón de Guevara) y después la Alhambra, para bajar a la ciudad y entrar bajo palio en la basílica de la Virgen de las Angustias y sin apenas detenerse continuar con la visita a las casas baratas recién construidas a la entrada de la carretera de la Sierra. Vuelta a los coches que a toda pastilla lo condujeron a la cuesta de las Cabezas, en las inmediaciones del pantano de Cubillas, para visitar las fortificaciones del cinturón defensivo de la ciudad durante la guerra, y de ahí otra vez a Granada, a la casa del Chapiz para visitar la escuela de Estudios Árabes. Otra vez a la entrada de la carretera de la Sierra, ahora para depositar una ofrenda ante la cruz de los Caídos. Por fin terminó su agotadora jornada con una visita a la casa de Falange, en la plaza del Campillo, desde cuyos balcones saludó al gentío que lo aclamaba. Pero no había terminado ahí la cosa, todavía le faltaba recibir en audiencia en su residencia granadina, los salones del Ayuntamiento,  a una comisión municipal presidida por el alcalde, que regaló al Caudillo unos pendientes de oro y esmeralda para su señora y una medalla de nácar y brillantes de la Virgen de las Angustias para su Nenuca. Todavía le quedaba recibir a un grupo de damas granadinas. Acto seguido cenó junto a los generales de su séquito y las primeras autoridades granadinas civiles, militares y eclesiásticas. Por fin, a las 23,15 pudo el Generalísimo retirarse a sus aposentos. Desde luego, no se puede decir que no aprovechara bien el tiempo. A las ocho de la mañana del día siguiente abandonó nuestra ciudad camino de Córdoba.
           





sábado, 2 de enero de 2016

PENALTI CERVIÁN



            Habrá pocas personas que lo recuerden porque han transcurrido ya bastantes años y además esta anécdota que quiero rememorar tuvo como protagonistas a dos clubes de los que pintan poco en el panorama futbolero nacional y menos aún pintaban por aquel entonces, militando en el tercer nivel del fútbol hispano, 2ª B, aunque el sucedido no se dio en un partido de liga sino de octavos de Copa del Rey. Fue un suceso curioso que seguramente no habría trascendido más allá de los pocos que lo presenciamos in situ ni habría dado lugar a la polémica que provocó de no ser por la televisión, que retransmitía en directo aquel apestiñado partido de fútbol. El caso es que durante una semana el que se llamó penalti Cervián fue tema de conversación en los mentideros balompédicos de media España y de él se ocuparon numerosos y variados medios de comunicación de difusión nacional.

            Una rotunda y malhumorada frase puede servir de perfecto recordatorio:

            -«¡Me importa un pijo lo que diga Navarrete!».

            Parece incuestionable que quien pronunció estas palabras se crió a la vera del Segura. Y así es. Son palabras textuales de Juan Pereñíguez Pérez, empleado de hostelería en su Murcia natal y árbitro de Segunda B en el momento de pronunciarlas.

            Pereñíguez las dijo la fría tarde-noche del miércoles 17 de enero de 2001 en el nuevo Los Cármenes, en el partido de vuelta de VIII de Copa del Rey (0-0 en la ida) disputado entre dos equipos por entonces en el grupo IV de 2ª B, el Granada y el Guadix. Ambos para llegar a esta ronda habían eliminado previamente a un club de Primera, al Villarreal el Granada y a todo un Valencia líder los accitanos, y esperaban pasar a Cuartos para, con los veinte millones (todavía eran de pesetas) que pagaba la Federación sólo por clasificarse y la previsible buena taquilla que vendría a continuación si tocaba un grande (At. Madrid y Barcelona entraban en el bombo), poder mitigar su malísima situación económica. En el caso del Granada, sus jugadores llevaban dos meses sin cobrar, y su banquillo iba ya por el tercer inquilino, Lalo, sustituto de Manuel Torres Molina que a su vez había sustituido a Ismael Díaz. Faltaba un cuarto, José Ángel Moreno, que relevaría a Lalo. Presidía el partido Manuel Chaves, presidente andaluz, acompañado por el alcalde de Granada, José Moratalla, y el de Guadix, José Luis Hernández.

            El partido, como casi todos los Granada-Guadix de aquellos años, fue bastante espeso y se caracterizó por las escasas ocasiones de golear que se vieron. Jugados los noventa minutos, ninguno fue capaz de marcar, en gran parte debido a la magnífica actuación de los dos porteros, Pindado, del Granada, y Peramos, del Guadix, por lo que después de una prórroga de media hora hubo que recurrir al lanzamiento de penaltis. Y fue precisamente al lanzar el primero de la tanda, a cargo de Cervián, cuando ocurrió aquello que convirtió a este partido en noticia nacional y lo hizo pasar a la historia.

            El lateral izquierdo granadinista -Cervián- conectó un zurdazo, no muy colocado pero sí con gran potencia, que fue repelido hacia arriba por el portero accitano -Peramos- tocando en el larguero y cogiendo gran altura (unos cinco metros) para al caer botar el balón muy cerca de la línea de gol y acabar dentro de la portería por el gran efecto que el rechace en el poste provocó, como se aprecia en el esquema aparecido en Ideal. Gol espectacular y difícil de ver. Y perfectamente válido, el árbitro murciano, Pereñíguez Pérez, así lo decretó sin que nadie protestara. La tanda de penaltis continuó por ambas partes sin más novedad que la resultante de que, una vez lanzados los correspondientes cinco de cada cual, la igualada seguía sin deshacerse ya que granadinos y accitanos marcaron tres y fallaron dos. Cuando iba a comenzar la siguiente tanda, de muerte súbita, fue cuando surgió la polémica, en la que el Guadix a punto estuvo de retirarse en protesta por lo que entendía como una gran injusticia: darle validez al primero de los penaltis lanzados por el Granada.





            Todo lo originó el comentario en la TV pública andaluza, Canal Sur, que retransmitía en directo el partido, del ex árbitro internacional Antonio Martín Navarrete (retirado y también desfasado en su conocimiento de las reglas), que intervenía como comentarista técnico en esta retransmisión. Según Navarrete, desde que el balón había tocado en el césped después de ser rechazado, la jugada había concluido y lo que ocurriera después ya no valía. Esto podría haber sido así hasta 1986, año en que se modificó la norma a causa de una jugada parecida ocurrida en el Mundial 86. El comentario del ex árbitro fue conocido enseguida por todos los que se encontraban sobre el césped del nuevo Los Cármenes, y de ahí la gran protesta de los futbolistas del Guadix.

            Fue en ese momento cuando Pereñíguez Pérez, imperturbable y rodeado de algunos periodistas que le encaraban sus micrófonos, lanzó su lapidaria frase (perfectamente audible a través de las ondas) cargada de casticismo huertano, mientras ordenaba seguir lanzando penaltis a unos y otros hasta que alguno fallara.

            Hubo que llegar hasta el lanzamiento catorce para poder desempatar la eliminatoria, que se decidió a favor del Granada, cuando Pascual acertó pero el accitano Pedro falló.

            «Un error arbitral mete al Granada en cuartos», es el principal titular con el que en primera página Ideal abrió su edición de 18 de enero de 2001. Y continuaba también en titular aunque en letras más pequeñas: «El colegiado Pereñíguez Pérez dio como válido un penalti tipificado como ilegal», todo debajo de una gran foto a color en la que se ve al árbitro murciano rodeado de jugadores accitanos en plena protesta. Pero pronto, al día siguiente, se supo que la decisión del árbitro murciano fue la correcta y vinieron las rectificaciones. En su favor se pronunció el presidente del Comité Técnico de Árbitros y ex colegiado, Victoriano Sánchez Arminio, quien manifestó que «...si los ex árbitros no están al día del reglamento y no lo tienen claro, es su problema, porque la modificación se hizo tras el Mundial 86...».

             El polémico gol fue noticia nacional y dio la vuelta a la piel de toro en una época en la que el Granada era poco menos que un desconocido. Numerosísimas opiniones tanto en contra como a favor de la validez del tanto se sucedieron en muchos medios de difusión nacional al día siguiente, y dieron su parecer varios ex árbitros. El Guadix por su parte protestó formalmente su eliminación en Copa y hasta hubo una manifestación por las calles accitanas en contra de las injusticias que se cometen con los humildes.

            El famoso penalti Cervián trascendió la modestia de sus protagonistas y pasó a la pequeña historia del fútbol español.

sábado, 19 de diciembre de 2015

LA MARADONITIS ROJIBLANCA



            «-Técnicamente es mucho mejor que nosotros dos, sin lugar a dudas, es el más elegante de los tres, es el más dotado técnicamente, lo que pasa es que nosotros le ganamos en condición física, en lo demás nos pinta la cara.»

            Son palabras textuales de Diego Armando Maradona.  Así definía, futbolísticamente hablando, a su hermano Raúl Alfredo (Lalo, el mediano de la saga) en respuesta a preguntas de los plumillas granadinos que lo entrevistaban el 14 de noviembre de 1987 en el hotel Alhambra Palace, la víspera del partido de los Maradona en el que Diego, Lalo y Hugo iban a enfundarse la rojiblanca granadinista y disputar un amistoso contra el Malmoe Sueco.
          

         El Pelusa, en lo mejor de su carrera, en la que todavía estaba muy reciente el campeonato del mundo de México 86 y que acababa de conseguir un doblete de liga y copa italianas,  procedente de Nápoles había aterrizado horas antes en Chauchina en jet privado acompañado de su hermano Hugo, el menor del trío, y de un séquito de no menos de quince personas, con abundante presencia femenina (madre, esposa, hija, cuñadas) que inundaron el vestíbulo del pequeño aeropuerto granadino de colores vivos, cardados y hombreras, una terminal en la que le esperaba el resto del clan, con su señor padre a la cabeza, y que desde varias horas antes aparecía congestionada por la presencia de un sinfín de cámaras de TV y periodistas de medio mundo, y también por varios cientos de curiosos.

            Por primera vez los tres hermanos Maradona iban a jugar juntos un partido. Lo que había hecho posible este hito que tantísima expectación levantó fue la promesa de Diego al presidente del Granada CF, Alfonso Suárez, de venir a Granada y jugar un partido como agradecimiento por haberse fijado en su hermano, el mediano de la saga, Lalo, también conocido como Maradonita, un pibe que recién empezaba en esto del balompié y al que por el momento sólo se le habían visto mínimos detalles de clase en las divisiones inferiores de Boca. El Granada CF, por entonces un recíen ascendido a Segunda División, firmó por tres temporadas a Lalo Maradona y por un total de 34 millones de rubias y añoradas pesetas (un pastón por entonces), aunque a la prensa se le comunicó que el montante de la operación no llegaba ni a la mitad.

            

Según la frase de Diego Armando que abre este escrito, Lalo Maradona era, técnicamente, el mejor de los tres hermanos. Y aunque ahora esto parezca una boludez, en aquellos momentos casi todos los granadinistas habríamos estado de acuerdo con el comentario del Maradona primero. Hasta ese momento, mediados de noviembre de 1987, no existían razones para desconfiar de esa afirmación ya que lo poco que le habíamos visto a Maradonita había sido todo bueno: su debut ante el Coruña, al que le cayeron cinco goles, uno de ellos del propio Lalo, y su consagración un domingo después en Vallecas ante un ejército de medios informativos de todo el mundo, donde el Granada CF se trajo los dos puntos y se encaramó al segundo puesto de la tabla. El sueño de recuperar la primera división pasó a ser considerado como algo más que eso -un sueño- y se convirtió en el tema de conversación preferido en los mentideros granadinistas.

            En medio de este clima de euforia, o sea, en el mejor momento, se encontró la tarde del domingo 15 de noviembre de 1987, aprovechando un parón liguero para llevar a la práctica la idea y promesa de Diego Armando de alinear a los tres hermanos juntos y luciendo los mismos colores. Con Los Cármenes rozando el lleno y presencia de la catalana TV3 que en exclusiva registró el acontecimiento, unos 20 millones de récord (el anterior estaba en poco más de 10, de un partido de Copa con el Sevilla tres años antes) dejó en taquilla el partido de los Maradona (algo más de 12 según fuentes oficiales), en el que, bajo la dirección de Martín Navarrete, el Granada derrotó al Malmoe 3-2. Los tres hermanos jugaron los noventa minutos y ocuparon la vanguardia del ataque rojiblanco, Lalo (con el 10) por la izquierda, Diego (con el 9) en el centro y Hugo (con el 8) por la derecha, y los tres dejaron bien alto el pabellón de su apellido, Lalo y Diego con sendos goles, saludados ambos con coros de ¡Lalo! ¡Lalo! y ¡Diego! ¡Diego!, y el menor, Hugo, el "turco" (a la temporada siguiente también se vino al fútbol español, al Rayo Vallecano), fue la revelación, con su gran velocidad y magnífico regate. Los tres hermanos Maradona jugaron a un altísimo nivel. Fue un espectáculo de los grandes, de los que se guardan largo tiempo en la memoria.

            Al día siguiente los tres hermanos, con Lalo actuando de cicerone, giraron la visita de rigor a la Alhambra y por la tarde se volvieron a Nápoles todos los que de allí vinieron. Pasada la maradonitis lo que quedó fue la inmediata y mucho más terrenal preocupación por el siguiente choque liguero que llevaba a los rojiblancos a Torrepacheco, donde circunstancialmente el Cartagena jugaba sus partidos. Y de tierras murcianas se vino el Granada con una derrota 3-1 con un nuevo gol de Lalo Maradona.


            Ése fue el último gol del argentino en todo lo que quedaba de liga. La triste realidad es que a partir de este momento, Lalo Maradona y el Granada parecieron haber agotado todo su combustible y fueron otros muy distintos. El futbolista cada vez ofrecía menos para el equipo y paulatinamente se fueron reduciendo sus minutos sobre los terrenos de juego, de modo que en toda la segunda vuelta se puede decir que fue suplente. Y el equipo se desmoronó por completo, entrando en una dinámica de derrotas (seis consecutivas) que de los puestos de ascenso pasó en poco más de un mes a rondar los de descenso, en lo que influyó grandemente el bajón en el rendimiento de determinados futbolistas que no daban tanto como podrían haber hecho porque no eran "mimados" crematísticamente, como sí lo era el argentino. El buen técnico Joaquín Peiró fue destituido y su puesto lo ocupó Ruiz Sosa, que no hizo otra cosa que empeorar la situación, de modo y manera que el Granada acabó como vicecolista y descendido a 2ª B antes de jugarse todo el calendario, completando la segunda peor temporada de toda su octogenaria historia, números en mano.

          

  La temporada siguiente en 2ª B tampoco destacó Maradonita y los distintos técnicos que lo dirigieron lo condenaron sistemáticamente al banquillo, hasta que a mediados de temporada se pudo alcanzar un acuerdo para rescindir un contrato astronómico al que el club no podía hacer frente, y a Argentina se volvió Lalo con mucha más pena que gloria.


            ¿Lalo Maradona era ese mirlo blanco que parecía allá por el otoño de 1987?  Más allá del amor fraterno, ¿respondía a la realidad el comentario de Diego Armando sobre su hermano? ¿Estaba justificado viajar hasta Argentina y pagar un riñón por un jugador como los que hay por aquí en abundancia? Obviamente no a todo. Pero claro, esto se vio después y mejor aún se ve ahora, cuando tanto tiempo ha transcurrido. Por el solo hecho de llamarte Maradona nada te garantiza la bondad futbolera, la paupérrima trayectoria balompédica de Maradonita posterior a su aventura granadina bien a las claras lo dice. A toro pasado está clarísimo que el Granada CF hizo un negocio ruinoso con su fichaje, a pesar de lo que dejó en sus arcas aquel partido memorable de mediados de noviembre del 87. Pero en aquellos momentos, en plena maradonitis rojiblanca, y ahí están las hemerotecas para confirmarlo, todo era optimismo y felicitaciones por el gran fichaje granadinista y nadie podía prever el batracianismo en que acabaría convertido.