EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



lunes, 15 de agosto de 2022

AGOTADOS LOS POSITIVOS

Licker y Otto cuando firmaron por el Granada en septiembre

 

Otto abucheado

Tras el partido del Granada frente al Mestalla se inició un periodo de veinte días de descanso para la plantilla granadinista ya que la Federación decidió paralizar el calendario durante dos domingos en el grupo Sur para que el grupo I o Norte, formado por 17 equipos, se igualara al II, formado sólo por 15, y que ambos terminaran la liga al mismo tiempo. Por esa razón el Granada programó un amistoso en Los Cármenes para el domingo 11 de febrero frente a una selección de equipos modestos con objeto de ver a algunos elementos aprovechables para el filial y a la vez formar un tercer equipo que participara en el campeonato de Andalucía para aficionados, pero el día anterior al fijado una gran nevada dejó nuestra ciudad toda vestida de blanco, ante lo cual se decidió suspender el amistoso.

El jueves siguiente, día 15 de febrero, se celebró por fin el amistoso y los seleccionados fueron nuevamente convocados por el míster del primer equipo, Paco Mas, quedando Morales, ex del Once Fantasma y árbitro colegiado de tercera, encargado de la preparación de los elegidos. El Granada titular derrotó 5-0 al improvisado combinado en el que destacaron tres jugadores que a la temporada siguiente quedarán enrolados en el Recreativo y poco después pasarán al Granada: Vicente, Guerrero y Cuerva. Asistió muy poco público, pero los pocos que había la tomaron con el húngaro Otto abucheándolo cada vez que éste fallaba, y es que a estas alturas y aunque el magiar sólo había jugado un partido en Los Cármenes, ya nadie confiaba en él; según la crónica del amistoso, el delantero, completamente desmoralizado, no quería salir en la segunda mitad, y a los diez minutos se retiró lesionado, aunque la misma crónica dice que, reconocido en vestuarios, no parecía su lesión revestir apenas importancia, pero lo cierto es que ya no volverá a jugar hasta el último partido de liga.

 

Fuerte derrota del Recreativo en Tetuán y amplia victoria frente al Algeciras

El domingo 11 de febrero no hubo fútbol de ningún tipo en Granada, pero la liga no se detuvo para el filial, desplazado nuevamente a tierras marroquíes, en esta ocasión a Tetuán donde le esperaba el Español, equipo que conservaba alguna aspiración de ascenso pero que acabaría la liga en mitad de la tabla. En la capital del Protectorado el Recreativo resultó ampliamente derrotado, 4-0, y vio recortada en dos puntos su ventaja con los puestos de descenso. Al campo tetuaní acudieron menos de cien personas y se barajó la posibilidad de suspender el choque dado que el terreno presentaba grandes charcos y no paraba de llover, pero finalmente se decidió jugarlo y ese mal estado del terreno, según las crónicas, influyo en la fuerte derrota de los blanquizaules, que debió ser bastante menos abultada.

El siguiente domingo, ya 18 de febrero, el Granada siguió inactivo pero el Recreativo volvió a jugar en Los Cármenes, donde derrotó por 4-1 a un rival directo por eludir el descenso como era el Algeciras, tercero por la cola, y de esta manera volvió a gozar de un colchón de cinco puntos respecto de los puestos de pérdida de categoría. El Recreativo, con un juego feo pero eficaz, pudo ganar por más margen, según las crónicas, ante un Algeciras muy flojo en las líneas de cobertura que acabaría descendiendo como vicecolista. A los diez minutos ya ganaban 2-0 los blanquiazules y el partido quedó resuelto. El defensa Paquito, que venía actuando desde varias jornadas atrás como falso delantero centro, fue autor de dos goles.

Ideal publicó esta serie de fotos sobre el retiro rojiblanco en Alfacar

Dos puntos frente al Salamanca que sirven para seguir teniendo opciones

A mediados de febrero decidió la directiva del Granada, como medida para evitar la vida excesivamente alegre de los futbolistas, que éstos quedaran recluidos permanentemente en un chalet de Alfacar próximo a la Fuente Grande, donde sólo tendrían libres las tardes de los martes. Así se hizo para la preparación del partido frente al Salamanca y de Aynadamar se trasladaron directamente a Los Cármenes para disputar la jornada 23, el 26 de febrero.

El Granada, con mucha dificultad, consiguió dos puntos más derrotando 3-2 a los castellanos, que marchaban en el grupo de cabeza. Los charros, que acabaron la liga en el segundo puesto de la clasificación pero no ascendieron al perder la liguilla, tenían un míster de verdad, o sea, un entrenador inglés que temporadas atrás entrenó al Bilbao, Harry Bagg. El míster imponía un sistema de defensa muy avanzada, sacando partido al fuera de juego, algo poco visto en España en aquellos años. Pero el británico ya había tenido algún problema con su directiva y en los mismos vestuarios de Los Cármenes mantuvo una fuerte discusión con su presidente, por lo que a los pocos días fue despedido y no llegó a terminar la temporada.


Revista Penalty, con el guardameta Martín

Ya no estaba en la plantilla salmantina Floro, que acababa de retirarse del deporte profesional. Su figura era el delantero centro Loren, autor de 21 goles esta temporada. Precisamente este jugador nada más comenzar el partido adelantó a los forasteros con el primer gol de la tarde, y poco después el mismo ariete sirvió a un compañero el 0-2. Darle la vuelta al tanteador costó sangre al Granada, del que las crónicas destacan que, recluido o no, sigue en claro bache, estancado en su juego pobre y desordenado y ayuno de dirección técnica desde la banda, que es como debe ser. El Salamanca fue mandando en el marcador hasta que faltaban poco más de diez minutos, y el Granada con algo de suerte consiguió en la recta final quedarse con los dos puntos que le hicieron subir al quinto puesto, sólo un punto por debajo del tercero, luego todavía seguía teniendo muchas posibilidades de al menos jugar liguilla de ascenso. En el eje de la delantera volvió después de meses sin jugar Botella, que marcó un gol, en sustitución de Otto, lesionado y que ya no jugará hasta la última jornada.

La reclusión alfacarina se había acordado que duraría mientras el equipo mantuviera sus posibilidades de ascenso, así que al terminar el partido volvieron todos a su retiro. Pero lo que iba a ser permanente quedó en nada porque sólo estuvieron los rojiblancos en la previa de este partido frente al Salamanca y unos pocos días de la semana siguiente.

La nota casi trágica la puso el presidente Joaquín Serrano, quien fue víctima de un amago de infarto, al parecer provocado por el excesivo nerviosismo que le causó el marcador adverso, que hizo que fuera atendido en los vestuarios en el descanso y al finalizar el partido. Todo quedó en un susto y el presidente totalmente restablecido no necesitó de más cuidados.


Julio, portero del Recreativo, encaja uno de los cinco goles recibidos en el campo del Betis


Goleada del Betis al Recreativo

El Recreativo en esta jornada 23 salió goleado de su visita a Heliópolis (5-0). El Betis era el más cualificado de todos sus rivales para conseguir el ascenso, pero al final acabará segundo y no ascenderá en promoción, siendo condenado un año más a jugar en tercera (era ya su cuarta temporada en la categoría). Las crónicas sevillanas dicen que apenas presentó el filial dificultades al Betis, pero destacan la gran deportividad de los recreativistas, de quienes subrayan que, frente a lo que viene siendo habitual en todos los partidos, éstos no tuvieron ni un mal gesto, ni una protesta, ni una sola brusquedad.

No supuso gran quebranto la derrota pues se consideraba lógica ante el más gallito del grupo y además el Recreativo siguió conservando su ventaja de cinco puntos sobre el descenso.

 

El Recreativo vence al Larache y el Granada pierde de goleada en Tetuán

La siguiente jornada, la 23 para el Granada y la 25 para el Recreativo, teníamos un doble enfrentamiento granadino-marroquí. El primer equipo se desplazaba a Tetuán mientras que el filial recibía al Larache, pero ninguno de los dos partidos se jugó en la fecha prevista, domingo 4 de marzo de 1951. Lo impidió otro gran temporal de viento y frío por toda la Península que provocó que el servicio marítimo con el norte de África quedara interrumpido. El Granada había pernoctado en Marbella y de allí se trasladó a Algeciras, pero hasta bien avanzada la tarde del domingo no pudo atravesar el estrecho. Igual ocurrió con el equipo de Larache en su desplazamiento hacia Granada, donde llegaron ya casi en la madrugada del lunes. Ante estas contingencias el partido del Granada quedó aplazado hasta el martes 6, mientras que el del Recreativo en Los Cármenes se celebró la tarde del lunes 5.

A pesar de ser día laborable, Los Cármenes registró una buena entrada y el Recreativo sumó dos puntos más al derrotar a los norteafricanos, los colistas del grupo, por 2-1. Fue un partido bastante malo por parte de los dos contendientes del que las crónicas dicen que los marroquíes sólo se aplicaron en destruir juego. Los dos puntos ampliaron hasta seis la ventaja del Recreativo sobre los dos últimos puestos de la clasificación cuando quedaban ya por jugarse sólo cinco jornadas.

Al día siguiente, martes, en Tetuán, el Granada sucumbió ampliamente por 5-1 en un pésimo partido de los rojiblancos. El estadio Varela registró un lleno hasta la bandera en día del club y con el comercio de la capital del Protectorado cerrado. Presidió el partido el Jalifa Hassan Ben El Mehedi Ben Ismael. El Atlético Tetuán acabará la liga como campeón y ascenderá automáticamente a primera. Su máxima figura era el defensa onubense Matito, que jugará muchas temporadas en máxima categoría con el Valladolid y será internacional. En los rojiblancos faltó Méndez, con deberes militares, y en el puesto de centro delantero hubo que recurrir una vez más a Sosa, que fue quien marcó el gol del honor granadinista. El tal Otto ni siquiera viajó. La derrota dejó al Granada séptimo, pero todavía con muchas opciones de alcanzar al menos la tercera plaza.


Recorte de Ideal sobre el partido Recreativo-Larache

Victoria rojiblanca ante el Linense y derrota del Recreativo en Tánger

La jornada 24 para el Granada fue en Los Cármenes con la visita del Linense, equipo que era vicecolista en esos momentos pero que acabará la liga en novena posición. Traía como portero a Oreja, que dos años después defenderá una temporada la portería granadinista aunque no jugará mucho, y que fue uno de los destacados de su equipo. El que no vino fue Juan Vázquez, lesionado.

Después de una primera parte aburrida, en la segunda mitad, en la que paradójicamente no hubo gol alguno, se vio un partido trepidante que pudo ganar cualquiera, pero acabó haciéndolo el Granada 2-1 merced a los goles de Callejo y Sosa, quien a sus 33 años (junto con Mas, los únicos que quedaban todavía de los años de primera) dio toda una lección de bien dirigir el equipo al recuperar su puesto en la media y ocupar Botella el eje de la delantera.

Parece que la demanda de los periodistas locales fue tenida en cuenta ya que Mas no se auto-alineó y siguió el partido desde el foso, dando entrada en el once a La Rubia, quien no jugaba desde la jornada 12. El húngaro Licker ocupó el extremo izquierdo y Méndez volvió al centro de la zaga. Las crónicas cargan contra el árbitro Tamarit, un veterano del arbitraje, que dejó sin señalar dos claros penaltis en el área linense. Nuestro equipo subió al sexto puesto, pero entre semana se habían jugado algunos partidos aplazados en su día, así que pese a la victoria el Granada quedó a tres puntos de los puestos de liguilla de ascenso.

Mientras, el Recreativo en su jornada 26 se desplazó a la zona internacional de Tánger para jugar contra el España, de donde no pudo traerse nada al ser derrotado 3-1. El España marchaba en la clasificación tercero por la cola y en esa misma posición acabará la liga, aunque no descenderá. Las crónicas dicen que el partido debió ser suspendido porque el terreno era una laguna y en muchas zonas flotaba la pelota; por otra parte, ni se veían las líneas y, para colmo, soplaba un fuerte viento que hacía imposible el buen control del esférico. Para más colmo, el árbitro señaló un penalti inexistente que costó el segundo gol en contra al filial, y no contento con eso, dio validez al tercero tangerino, conseguido en claro fuera de juego. Lo mismo que ocurrió con el primer equipo, durante la semana se jugaron algunos partidos aplazados y sus resultados no fueron buenos para los intereses del filial, que con la derrota vio reducido el colchón que mantenía con la zona comprometida, que quedó a cuatro puntos cuando sólo faltaban por jugarse cuatro jornadas.

Como queda dicho más arriba, el mejor rojiblanco frente al Linense fue Sosa, inconmensurable en su labor mediocampista cortando juego y creándolo para sus compañeros. Pero en el mismo ejemplar de Ideal en el que figura la crónica del partido, en la sección de sucesos dice que Valentín Jorge Sosa fue objeto de un latrocinio. Según cuenta la noticia, alguien se presentó en su domicilio, calle Calderería Vieja número 11, para retirar una colchoneta que tenía el futbolista para reparar. Pero ni del reparador ni de la colchoneta volvió Sosa a saber nada. Y es que, aunque en la actualidad robos de este tipo nos produzcan perplejidad, en aquellos años, en las secciones de sucesos de los diarios, abundan las denuncias de sustracciones de ropas usadas y de utensilios de todo tipo en los domicilios. Sin ir más lejos, en la misma página donde se da noticia de lo de Sosa, viene la denuncia de que en la terraza de una casa de la calle Rector López Argüeta alguien había sustraído dos sábanas, dos toallas y alguna ropa interior que su inquilino tenía tendidas secándose. Los tiempos estrechos que se vivían tenían la culpa de esta delincuencia de menudeo.


Otro recorte, éste del Granada-Linense

El filial cae en Los Cármenes frente al Iliturgi y el Granada es goleado en Chamartín

La siguiente cita futbolera llegó primero para el filial. El domingo 18 de marzo en Los Cármenes disputó su partido de la jornada 27 recibiendo al Iliturgi, de Andújar, equipo de la zona media de la tabla, a salvo de toda contingencia y sin aspiraciones por arriba. El resultado fue el de aumentar sus negativos a -5 por una inoportuna derrota, 1-3, que afortunadamente no complicó en exceso la lucha por la permanencia en la categoría y el Recreativo siguió distanciado en cuatro puntos de los dos puestos de descenso directo gracias a que rivales por abajo también tropezaron. Los jóvenes canteranos realizaron un mal encuentro y su oponente sólo tuvo que aprovechar los errores de los blanquiazules para llevarse los dos puntos. El filial echó mucho de menos a sus dos titulares Montilla, defensa central y Toto, interior de ataque, sustituidos por los “importados” Tobalina y García Domínguez.

El Granada por su parte jugó su partido de la jornada 25 el lunes 19 de marzo, fiesta en todo el territorio nacional. De común acuerdo los dos clubes decidieron aplazar en un día su partido, pero el invento salió francamente mal para los rojiblancos que fueron goleados por el filial madridista, el Plus Ultra, 4-0 en el nuevo Chamartín (todavía no se llamaba Santiago Bernabéu). El Plus Ultra marchaba en esos momentos sexto clasificado (acabará la liga 7º) y tenía como máxima estrella al medio Zárraga, de 20 años y ya casi consagrado; a la temporada siguiente pasará Zárraga al primer equipo, del que será titular muchas temporadas y conquistará las cinco primeras copas de Europa.

El Granada, en un flojísimo encuentro, apenas tuvo opciones de marcar, excepto en un penalti que Sosa marró, y quedó clasificado en octava posición, ya a tres puntos del tercero cuando quedaban por jugarse sólo cinco jornadas. Mas volvió a no alinearse y dirigir al equipo desde el banquillo.

Días después la directiva en pleno acordó sancionar con media mensualidad a ocho (no se publican sus nombres) de los que jugaron en Madrid por hacerlo con manifiesta apatía, salvándose de la sanción, la máxima permitida por el reglamento, sólo tres futbolistas de la cobertura. La misma reunión directiva acordó no contratar como entrenador al aragonés Antonio Molinos, quien se había ofrecido.


El delantero centro Botella volvió al equipo

El Melilla se lleva los positivos que quedaban y el Recreativo es goleado en San Fernando

El siguiente partido para los rojiblancos era en Los Cármenes, jornada 26, con la visita del Melilla, designado como día del club. De lo recaudado, una parte se destinaría a subvencionar al club melillense en cumplimiento de una decisión federativa para compensar su desgracia por causa del accidente en Loja de dos meses antes.

En la previa informa la prensa de que en este partido ambos conjuntos lucirán brazaletes de luto, no en recuerdo del mortal accidente en enero del autobús del Melilla (cuya directiva había acordado que su equipo los llevaría en todos los partidos que faltaban para concluir la liga), sino porque sólo unos días antes había muerto en Tetuán el teniente general Varela, doblemente laureado y alto comisario de España en Marruecos.

La mañana del partido los jugadores melillenses acompañados de algún directivo del Granada depositaron una corona fúnebre en la tumba del jugador granadino Martín, una de las tres víctimas, y ya en los prolegómenos el equipo melillense entregó sendos pergaminos al presidente del Granada, Joaquín Serrano, con el nombramiento como presidente honorario, y a José Carmona Ros, delegado en Granada de la Federación Andaluza, nombrado socio de honor, a ambos en agradecimiento por sus incesantes gestiones y muestras de cariño cuando el mortal accidente en Loja de hacía dos meses. Seguidamente se rezó un padrenuestro por el general fallecido, cosa que le parece muy bien a un cronista del diario La Vanguardia, porque, eso de guardar un minuto de silencio «es una costumbre pagana que hay que desterrar, lo cristiano y español es rezar un padrenuestro».

En el amplio registro de supersticiones futboleras que tanto abundan en el mundillo del hinchismo, un lugar preferencial lo ocupa aquella que dice que si antes de un partido hay algún tipo de celebración u homenaje sobre el césped, o una banda de música, ese partido nunca se gana. En este caso se cumplió el pesimista adagio porque el resultado fue de Granada 2 Melilla 3, aunque en honor a la verdad y leídas las crónicas, nuestro equipo estuvo calamitoso y fue justamente derrotado. Un Granada falto de juego y entusiasmo fue vencido por el Melilla en la primera visita oficial a esta ciudad del equipo norteafricano, un recién ascendido pero muy bien colocado y conservando intactas sus posibilidades de un nuevo ascenso, cosa que no logrará y acabará la liga en 10ª posición. Su principal figura era el muy veterano Martínez Catalá (34), delantero centro goleador (marcó) con amplia trayectoria en primera, que ya estaba retirado de la profesionalidad, pero fue fichado después de la tragedia que supuso el accidente de Loja y para cubrir la pérdida de jugadores. También jugó un futuro granadinista, pero como técnico, Santiago Errazquin, defensa central ya veterano.


En los prolegómenos del Granada-Melilla Joaquín Serrano y José Carmona fueron homenajeados por el equipo visitante

La escasa hinchada (en comparación con otros partidos) que acudió a Los Cármenes ya estaba de uñas con el equipo por el lamentable partido de Madrid frente al Plus Ultra, y así, desde que prácticamente empezó a rodar el balón, eran grandes los abucheos hacia la muchachada local, bronca que pronto arreció porque a los tres minutos ya mandaba el Melilla en el marcador y prácticamente fue todo el partido por delante, por lo que los noventa minutos fueron de una continua protesta hacia los rojiblancos.

Una desastrosa tarde del Granada se tradujo en la pérdida de los dos positivos que aún quedaban y la caída a la novena posición, pero, como el grupo toda la liga estuvo muy igualado, volvieron a aparecer los fantasmas de un posible descenso ya que del primero de los puestos que implicaban la pérdida de categoría quedaron los nuestros sólo dos puntos por encima a falta todavía de cuatro jornadas (aunque sólo le separaban tres puntos del tercero). De poco sirvieron las sanciones económicas a los jugadores, como se ve, porque en lo que más coinciden las distintas crónicas es en que los rojiblancos actuaron visiblemente desganados.

Lo mejor fue la reaparición del buen delantero centro Chaves (el único al que salvan las crónicas del naufragio colectivo), lesionado desde la jornada 12. Mas, que no jugó y nuevamente dirigió al equipo desde el banquillo, dijo a su finalización que el partido había sido una charlotada, y que, con excepción de uno o dos, nadie había respondido. El húngaro Otto, según los periódicos locales, no está lesionado, pero no quiere jugar.

La derrota ante el Melilla escoció bastante pero no supuso la pérdida matemática de toda posibilidad de ascenso al quedar el Granada distanciado tres puntos del tercero y del segundo (que jugaban promoción de ascenso en liguilla) y cinco del líder (que ascendía directamente), a falta de jugarse las cuatro últimas jornadas. Pero la realidad fue que se dio todo por perdido y así, dos días después del choque, Ideal publica que el presidente Joaquín Serrano ha puesto su cargo a disposición de quien lo desee. Pero se ve que nadie deseaba el sillón y Serrano continuó de presidente.

Simultáneamente a la derrota casera de los mayores, el filial, con una alineación de circunstancias por las lesiones y con algún jugador del otro filial, el Alhambra, era goleado en San Fernando 4-0 en su partido de la jornada 28 y antepenúltima. Los de la isla marchaban en el grupo de cabeza, pero acabaron la liga en quinta posición. Afortunadamente fallaron también los que iban por detrás y conservó el Recreativo su ventaja de cuatro puntos sobre el descenso, aunque no podía respirar tranquilo todavía porque el tercero por la cola tenía que luchar en promoción por conservar la categoría, a falta ya de sólo dos jornadas por disputar.


Portada de la revista Penalty con una escena de cuando el accidente del Melilla en Loja

 

 

CALLEJEANDO

 

 

Calles que cambian de nombre

En Granada muchas calles han cambiado de nombre. Aquí van unos cuantos ejemplos: la plaza del Campillo Bajo ha pasado a llamarse de Máiquez; la de Cauchiles ahora se llama del Moro Muza; Concepción: Juego de Pelota; Callejón de Lucena: del Farol; Callejón de Nevot: Riquelme; calle San Agustín: del Mercado; San Gregorio Alto: de Cristo Rey; calle de San José: de la Asunción; Callejón de Ventanilla: Carroceros; Sillería: Espartería; Cárcel Baja: Diego de Siloé; Cárcel Alta: Chancillería; Sierpe Alta: Duque de Abrantes.

Los ejemplos que van delante los hemos seleccionado porque en ninguno de ellos ese cambio fue efectivo y en la actualidad siguen siendo conocidas (las que todavía existen) por el nombre anterior al acuerdo municipal. Pero hay otras muchas que en esta fecha adoptaron la denominación que ostentan en la actualidad, como el Callejón de Fuentenueva, que pasó a llamarse de Santa Bárbara.

El Ayuntamiento perseguía con esta medida, que afectó a más de cincuenta calles y plazas, distinguir unas de otras pues en Granada podía haber hasta tres y cuatro calles y plazas con el mismo nombre, pero en muy distintos sectores de la ciudad (tres calles del Perro, otras tantas de la Parra, dos o tres del Jazmín, etc.), y lo hizo añadiendo al nombre del vial el de su barrio (Panaderos de San Lázaro, Panaderos del Albaicín, p.e.).

 

Autobús sin frenos

Por otra parte, un suceso espectacular con resultado de una persona muerta y cinco heridas ocurrió en Granada: un ómnibus turístico se quedó sin frenos descendiendo la Cuesta de Gomérez y fue a estrellarse contra un árbol de Plaza Nueva, contra el que aprisionó a un hombre que tranquilamente tomaba el fresco sentado en un banco, matándolo en el acto. Por la hora en que ocurrió el accidente, cuatro de la tarde, pudo ser mucho mayor el balance de víctimas ya que la plaza estaba muy concurrida.

 

Susto sísmico

La víspera del partido frente al Linense, al mediodía, un fuerte terremoto de grado quinto y sexto, según el Observatorio de Cartuja, se sintió en Granada y en toda la mitad sur de la Península y asustó muchísimo al personal penibético pues duró unos ocho segundos, mucho más de lo que en una tierra como la nuestra estamos acostumbrados. Alguna farola pública perdió su pantalla y también se registraron caídas de enseres en casas particulares y hasta desmayos, pero eso se puede decir que fue todo en Granada. No así en la provincia, donde Ideal informa que en Montefrío la mitad de las casas quedaron afectadas y se hundieron algunos muros y chimeneas, y en el balneario de Alhama las aguas termales subieron de nivel hasta desbordarse de su embalsamiento. En la catedral de Jaén se abrieron grietas en su bóveda central y se desprendieron algunos cascotes, cosa que también ocurrió en la iglesia de San Ildefonso jienense. Otros muchos desperfectos se produjeron en otras provincias.

La nota entre apocalíptica y chusca la puso el diario mallorquín Baleares, que en grandes titulares a cuatro columnas reprodujo la noticia del sismo así: «Las calles de Granada sembradas de escombros»; y debajo: «Entre piedras removidas y cristales mucha gente quedó desvanecida».


Recorte de Ideal con uno de los muchachos en su “alcoba”


Vivir en un árbol
En febrero en Granada es normal que haga frío, y también es normal, en los primeros años cincuenta mucho más que ahora mismo, la gran miseria de una parte muy importante de su población. El frío y la indigencia se juntaron para producir el suceso insólito de que dos rapazuelos utilizaran como dormitorio el tronco hueco de un árbol en pleno centro urbano, tal como reflejan los diarios granadinos en febrero de 1951.

En el interior del último árbol de la Carrera del Genil, casi ya en el Salón, un plátano de indias o de sombra centenario, a la izquierda según se baja desde el Embovedado, aprovechando la oquedad del tronco de algo más de metro y medio de circunferencia con una pequeña hendidura en su base, casi una gatera, dos mozalbetes de 17 años llevan ya unos cuantos días pernoctando, informa Ideal.

Un empleado de la limpieza descubrió a los durmientes y avisó a una pareja de guindillas, formándose enseguida una gran concurrencia de curiosos transeúntes, Conminados a abandonar su hogar, los dos muchachos se negaban a obedecer incluso después de ser amenazados con enchufarles la manguera. Costó trabajo convencerlos, pero finalmente salieron de su agujero y al ser preguntados el porqué de su proceder dijeron que en el tronco se pasa menos frío que a la intemperie, ¿quién puede negarlo?

Lo que les esperaba era el pase por la comisaría del Campillo y después ser puestos a disposición de la brigada de represión de la mendicidad a las órdenes directas del gobernador civil pues ninguno de los dos tenía oficio ni ocupación conocida, pero sí que tenían ya edad como para que se les aplicara la Gandula, la Ley de Vagos y Maleantes, por la cual podían ser llevados a un campo de trabajo. En aquellos años son innumerables los bandos que la autoridad dictó contra la mendicidad y contra los que la practicaban, pero ni por esas, y en las calles granadinas abundaban los desharrapados menesterosos que vivían de la limosna.

Varios miles de granadinos tenían en esos años cincuenta como morada una única habitación realquilada donde infra vivían hacinadas familias enteras, y éstas casi pueden ser consideradas afortunadas porque otros miles residían en cuevas excavadas en la tierra sin más método ni cálculo que la ciencia que da el pico y la pala y la fuerza de unos brazos. Otros ni siquiera contaban con un techo sobre sus cabezas. 

El Régimen ya había promovido la construcción de diversas colonias de viviendas sociales (o casas baratas, como se les llamaba) y así empezaban a nacer en las afueras algunos de los barrios que pronto crecerán y albergarán a una gran parte de la población granadina, pero todavía lo hecho era por completo insuficiente. Varias decenas de miles de familias vivían en cuevas que no disponían ni de lo mínimo: Sacromonte, San Miguel, valle del Darro, Barranco del Abogado, orillas del río Beiro, Barranco de la Zorra y las Conejeras, donde los dos arborícolas a que nos referimos dijeron tener parientes. Ésta última zona en la actualidad es barrio residencial de primer orden, conocido como Urbanización El Serrallo, pero hasta no hace mucho era un poblado de viviendas trogloditas y chabolas similar a los otros, donde se refugiaban los más paupérrimos de la ciudad y donde cada dos por tres, en cuanto caían cuatro gotas más de lo normal, eran frecuentes los derrumbes con víctimas o las avenidas que se llevaban por delante las poquísimas pertenencias que esas pobres gentes poseían, arrastradas por los torrentes formados en los cauces naturales que era donde más abundaban las cuevas.


Nicholas Hoelscher en sus años guerreros

Un alemán granadino

            Sabido es que nuestro país sirvió de estupendo refugio a muchísimos nazis criminales de guerra que así escaparon de la horca. Siniestros personajes con mucho que ocultar obtuvieron la nacionalidad española y hallaron impunidad y amparo bajo la sombra del dictador, y disfrutaron de una plácida existencia sin ser molestados y sin tener que esconderse, a lo grande y hasta su muerte. Algunos amasaron auténticas fortunas con la bendición del Régimen, que siempre hizo oídos sordos a las reiteradas peticiones de extradición recibidas de las potencias aliadas.  

El más conocido de todos se llamaba Leon Degrelle, el führer belga, líder del Rexismo (el partido fascista de Bélgica) que se estrelló con su avioneta en plena playa de La Concha de San Sebastián cuando iba huyendo camino de Sudamérica pocos días después de derrumbarse el III Reich. En España encontró un segundo hogar y aquí se quedó, y no sólo nunca se arrepintió de sus correrías, sino que alardeaba de ellas. Los aliados reclamaron al gobierno español que les fuera entregado después de haber sido condenado a muerte in absentia en Bélgica, pero Franco, sometido a presión y sin poder acogerse a más subterfugios, ideó una jugarreta y quiso engañar (sin éxito) a los reclamantes enviándoles un doble del belga, mientras a éste se le facilitó la huida y una próspera ocupación, además de un DNI con el nombre de José León Ramírez Reina, alias bajo el que vivió plácidamente en nuestro país hasta su muerte en 1994. En ese tiempo fundó el Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE), para la difusión y propaganda del nazismo, y publicó varios volúmenes negacionistas del Holocausto y de divulgación de su ideología.

 Otro famoso nazi acogido al cálido cobijo de la dictadura fue el austriaco Otto Skorzeny, coronel de las SS, el hombre más peligroso de Europa para los americanos, con su cara cruzada por un costurón desde la boca a la oreja, recuerdo de un sablazo recibido (de los de verdad, no de los de ya te pagaré) en su juventud como esgrimista. A éste no se le puede considerar criminal de guerra ya que fue absuelto de esos cargos en el juicio de Núremberg, pero después de ser internado en un campo de concentración había conseguido huir a España en 1948. Para la Alemania nazi era un héroe, infinidad de veces condecorado y famosísimo por haber protagonizado distintas hazañas al frente de comandos al más puro estilo de Hollywood y a las órdenes directas del Fuhrer, la más sonada fue la liberación en septiembre de 1943 de Mussolini de su prisión del Gran Sasso, en los Apeninos, cuando en Italia se le dio la vuelta a la tortilla y los aliados avanzaban desde el Sur. En España ejerció su profesión de ingeniero y también fue espía -paradoja de paradojas tratándose de un SS- para el Mossad israelí.

En Granada también tuvimos por lo menos a un alemán huido y refugiado, lo sabemos por un reportaje de última página de Ideal a finales de febrero de 1951 en el que viene una entrevista a un señor que dice llamarse Nicholas Hoelscher, alto cargo de una empresa minera de nuestra provincia. Fue teniente paracaidista del ejército alemán y dice que intervino en la defensa de Monte Cassino y en numerosas acciones de comando al otro lado de las líneas enemigas, entre ellas el rescate de Benito Mussolini, y que éste no ocurrió exactamente como tantas veces se ha contado. Según el entrevistado, Skorzeny localizó el lugar exacto en el que el ex Duce se hallaba preso, el hotel Campo Imperatore, después de seguirle el rastro por media Italia camuflado con los más diversos disfraces, pero no tuvo ninguna intervención en el acto propio de la liberación, la cual fue ejecutada por paracaidistas alemanes bajo el mando del comandante Moors, y toda la operación fue dirigida por el general Student. Se llevó a cabo con planeadores que aterrizaron en una pequeña meseta cercana al lugar donde estaba Mussolini, defendido por unos 160 carabinieri que no opusieron resistencia alguna, por lo que todo concluyó sin necesidad de disparar un solo tiro. Skorzeny estaba allí, invitado por Moors, pero se limitó a mirar cómo se resolvía todo y después se marchó acompañando al derrotado Mussolini para presentarlo a Hitler, relata a Ideal Hoelscher.

El entrevistado, que manifiesta que perdió a su padre y a sus hermanos en acciones de guerra y en campos de prisioneros, en uno de los cuales él mismo pasó una larga temporada después de terminada la II GM, despide su intervención expresando sus deseos de pronto contraer matrimonio y convertirse en un granadino más porque -dice- ha hallado en España la paz que le faltó en sus mejores años.

 

Donde más duele

No nos resistimos a reproducir lo que en la siempre amena sección “El Día en Granada”, de la primera página de Ideal, aparece el 19 de marzo de 1951 con la firma habitual del inefable Z (Cándido García Ortiz de Villajos) abordando uno de sus temas favoritos: los visitantes foráneos y sus costumbres invasoras. Según este plumífero, en Granada recibimos a mansalva turistas de todas las partes del globo, y en Semana Santa ha habido overbooking, viéndose obligados algunos foráneos a pernoctar al fresco, así que sugiere que se estudie la posibilidad de dejar abiertas algunas cafeterías toda la noche para estos casos. Y dice también Z que andan en estos días por nuestra tierra unos turistas que en Tarragona hicieron comer hierba a unos golfillos para fotografiarlos y luego decir por ahí «que en España somos bípedos rumiantes», y que eso que hicieron en tierras catalanas lo están repitiendo en Granada, «A lo cual decimos: que xenófabos [sic], nunca; pero “tontófilos”, tampoco. Solución al canto: un estacazo a la máquina y un puntapié en… el pasaporte. Si quieren, que se quejen. Que se quejarán si el puntapié se administra con energía numantina». 

lunes, 8 de agosto de 2022

VUELTA A LO MISMO

FEl Granada que derrotó al Córdoba en Los Cármenes. De pie: Vecino, Méndez, Rubio, Verde, Sosa, Mas, Toñín y Carbelo (suplente); agachados: Licker, Cea, Callejo y Martín
 

Victoria ante el Córdoba y coliderato

La gran victoria en Mallorca unida a la posibilidad de que por fin pudiera jugar Otto (quien finalmente no fue alineado), más el hecho de que nos visitaba el líder, el Córdoba, dos puntos por encima del Granada, con el añadido de los cientos de seguidores que se desplazarían previsiblemente, todo en conjunto decidió a la directiva a fijar la jornada 17, en Los Cármenes, como día del club. El Córdoba, con un futuro granadinista, Japón I, llevaba varias jornadas encaramado a la primera posición, pero en la recta final no dará la talla y acabará cuarto.

Los Cármenes registró un lleno absoluto, con más de dos mil cordobeses y otros venidos de provincias vecinas, y en un emocionante partido jugado por ambos cuadros con gran intensidad, se impuso un Granada muy mejorado 2-1, produciéndose así un triple empate en cabeza entre Córdoba, Granada y Salamanca, que se convirtió en el nuevo líder del grupo II. Fue justo vencedor el equipo rojiblanco y pudo ganar por más margen, pero se fallaron varias ocasiones claras. Repitió el Granada la alineación de los dos últimos y exitosos choques y Sosa volvió a actuar de falso 9.

La prensa local destaca la labor de los dos interiores, Cea y Licker (que marcó un gol). El Córdoba acreditó su calidad y la posición ocupada en la tabla y tuvo a su mejor hombre en el delantero centro Jorge, Manuel Jorge Sosa, hermano del granadinista Sosa, ya veterano, pero con una amplia trayectoria en primera, en el Atlético de Madrid, un futbolista por cierto que alguna vez sonó como posible granadinista sin llegar a serlo.


Una escena del partido Granada-Córdoba, con Sosa celebrando un gol

Empate del Recreativo en Jerez

El Recreativo por su parte redujo a -3 su cuenta de negativos dando la sorpresa en el campo del Jerez, el estadio Domecq, donde empató a un gol. Era casi una tradición que cuando algún equipo granadino jugaba en Jerez ocurrieran incidentes. No fue ésta la excepción y los recreativistas tuvieron que abandonar el terreno de juego a la terminación del partido entre una lluvia de piedras que alcanzaron a varios blanquiazules. El más perjudicado fue el defensa central Montilla, con una brecha sangrante en una ceja. Precisamente fue Montilla el que cercano al final consiguió de penalti el gol del empate, el desencadenante de la trifulca. Días después el comité de competición sancionó económicamente al club jerezano por estos incidentes.

El Recreativo realizó un gran partido defensivo, y el portero Julio, que volvía a la titularidad, detuvo un penalti. También fue novedad en la alineación del filial la vuelta del buen defensa Paquito, ausente más de dos meses por una lesión. El que ni siquiera viajó fue el delantero Plata por impedírselo sus deberes militares. El punto supuso al filial subir al puesto 12º.


Montilla, accidentado en Jerez, y Requena, ambos del Recreativo

Derrota en el Insular

Para viajar a Las Palmas, en principio era el club canario el que debía abonar a los equipos que recibía una parte importante del coste de su desplazamiento, pero a mitad de temporada se desencadenó el problema de que los canarios no aportaban lo que estaba estipulado. De esta manera intervino la Federación y determinó que abonaría la diferencia entre el gasto de desplazamiento más costoso de la temporada anterior y el viaje a Las Palmas, para lo cual estableció un fondo de compensación que debían nutrir con sus aportaciones todos los clubes de primera y segunda. Así estaba ya establecido cuando llegó el momento de viajar a la islas para el Granada, jornada 18 o tercera de la segunda vuelta, a mediados de enero, aunque, claro, el cobro de las cantidades subvencionadas por la Federación no era automático, sino que se difería bastante en el tiempo. No quedaba más remedio que economizar ya que el largo viaje más la estancia salían por un pico.

Las comunicaciones en 1951 y en España no se parecían ni de lejos a las actuales, así que un desplazamiento como éste había que preverlo con bastante antelación, por lo que nuestro equipo emprendió la marcha el miércoles previo, camino de Sevilla, para donde partieron en la Alsina regular que cubría esa línea los once titulares, incluido el jugador-entrenador, Paco Mas, acompañados solamente por el portero suplente, Carbelo, y el masajista del equipo, José Fernández Bravo, Fernández, el ex futbolista que vistió de rojiblanco entre 1939 y 1942, ahora dedicado a estos menesteres. Y es que el viaje y la estancia a las islas suponían por entonces toda una odisea y descuadraban los presupuestos por su alto coste. Desde Sevilla, al día siguiente y en avión viajarían los rojiblancos a Las Palmas. Para que el viaje fuera menos costoso se concertó un amistoso en Tenerife, de manera que lo previsto era que el Granada permaneciera una semana en las islas y la vuelta se realizara en barco de línea hasta Cádiz, debido a que no se habían podido encontrar plazas vacantes en los vuelos con la Península para esos días.

En el estadio Insular los rojiblancos fueron recibidos con la pita más grande que se recordaba por aquellos pagos, refieren las crónicas, todas de periodistas canarios, en recuerdo del partido en Granada de la primera vuelta. La causa fue lo que contaron los jugadores canarios a la vuelta de Granada en su partido de la jornada tercera, muy dolidos por haber encajado la primera derrota de su historia en categoría nacional, 4-1. Por lo visto, dijeron que en Granada habían sido tratados de manera poco cortés: que les fue negada el agua para su masajista, que a un lesionado no se le prestó asistencia y cosas por el estilo. Ya en su día, finales de septiembre, jornada 3, se pudo leer en Ideal que los jugadores canarios en la caseta de Los Cármenes se mostraron muy enfadados y hasta hubo uno, Tacoronte de nombre, al que se le oyó decir que cuando vayan los granadinos a Las Palmas «tengo que echarles vinagre y sal en la bolsa del agua», pero las crónicas granadinas de aquel partido dicen que si algún equipo se mostró incorrecto éste fue el que vestía de amarillo, que empleó bastante juego subterráneo.

El partido en tierras canarias no tuvo más historia para los nuestros que la de sumar una nueva derrota, 3-1, todos los goles en la primera parte. En esos momentos el Las Palmas andaba en la clasificación lejos de los puestos altos, pero la liga la terminará en tercera posición y logrará el ascenso a primera en liguilla. Lo que se lee en la prensa es que los locales fueron muy superiores y el resultado fue corto. Ambos equipos acabaron jugando con diez, los de casa por sufrir una expulsión, y los rojiblancos por lesión de Verde, quien sufrió la fractura de su muñeca derecha que le obligó a retirarse para no reaparecer. Fue una sensible baja de uno de los jugadores más regulares de la plantilla que le obligará a permanecer más de dos meses ausente de las alineaciones. El Granada con esta derrota se quedó en el puesto que ya ocupaba, tercero, pero se rompió el triple empate y los nuestros se distanciaron dos puntos del líder, el Córdoba.


El Granada en el Insular. De pie: Rubio, Mas, Sosa, Toñín, Méndez y Martín; agachados: Cea, Vecino, Callejo, Verde y Licker

Victoria del Recreativo frente al Maghreb

Mientras el Granada caía derrotado en Las Palmas, en Los Cármenes el Recreativo sumaba dos puntos más frente al Maghreb de Tánger, equipo de la zona media de la tabla que contaba en sus filas con el ex granadinista Gárate, extremo derecho que vistió de rojiblanco entre 1940 y 1943 (que apenas jugó), y también con un futuro granadinista, Jaco, que militará en el Granada sólo la 57-58 y también jugará poco. Su máxima figura era el extremo marroquí de color Chicha, del que se decía que equipos de primera, entre ellos el Barcelona, andaban tras sus pasos, y que esta misma temporada lo fichará el At. Tetuán, con el que ascenderá a primera. Pero no pudo lucir apenas el extremo marroquí en Los Cármenes porque el gran marcaje de Requena no le dejó hacer nada.

Fue un gran partido de la línea defensiva del filial, que terminó imponiéndose por un solitario gol del delantero largamente pretendido Plata, de quien a pesar del gol dice la crónica de Hoja del Lunes que no mejoró actuaciones anteriores y que no está en forma pues no entrena con el resto de compañeros ya que sus obligaciones militares le obligan a viajar constantemente. Éste fue su último partido como recreativista, al marcharse a seguir sirviendo a la patria. Los dos puntos colocaron al Recreativo 10º, con un colchón de cinco puntos sobre los puestos de descenso.

 

Goleada al Recreativo en La Victoria

Esta temporada, al haberse confeccionado los dos grupos de segunda con números impar de participantes, tocaba cada jornada descansar a un club. En el grupo II o Sur tal cosa ocurría siempre después de jugar contra el Las Palmas, así que al Granada le tocó descansar el domingo 21 de enero de 1951. No así al filial, desplazado ese domingo a la vecina Jaén donde le esperaba el líder destacado del grupo VI de tercera que entrenado por Cholín le llevaba tres puntos de diferencia al segundo, el Betis, aunque cuando se hayan disputado todas las jornadas acabará tercero y no jugará siquiera promoción de ascenso.

En La Victoria, con presencia de un centenar de granadinos desplazados, el Recreativo no fue rival para el Real Jaén y salió apalizado 6-1. Unas crónicas dicen que el filial no mereció una derrota tan amplia al dar validez el árbitro a dos goles en orsay (uno de ellos conseguido por Trompi) y anular injustamente otro de los blanquiazules. Pero también disponemos de otras en las lo que se dice es que la goleada pudo muy bien ser mucho mayor. La figura de los blancos fue el ex granadinista Luiqui. La derrota dejó al Recreativo a sólo tres puntos de los puestos de descenso y le hizo bajar en la clasificación al 11º.


Los jugadores del Melilla Martín, Mamblona y Errazquin. Los dos primeros resultaron muertos en el accidente. Martín era granadino y ex granadinista

Accidente mortal del autobús del Melilla en Loja

Una tragedia ocurrida en una carretera granadina sacudió el fútbol español el viernes 26 de enero de 1951. El equipo de la UD Melilla, -como el Granada- del grupo Sur de segunda, viajaba desde Málaga camino de nuestra ciudad, donde tenía previsto almorzar y después continuar hasta Alicante para embarcar hacia Mallorca y disputar allí su partido de la jornada 20. Pasado Loja, a unos seis kilómetros, en el paraje denominado Gabarre, su autobús fue embestido en una curva por la caja de un camión cargado de alcachofas con el que se cruzó y que circulaba en dirección a Sevilla, que arrancó la parte izquierda del vehículo en el que viajaban los norteafricanos, lanzando a la calzada a todos los de ese lado.

El choque fue tan violento que el ayudante del masajista del equipo melillense, Manuel Salvador Martín, más los futbolistas Francisco Mamblona Valverde (Mamblona para el fútbol) y Juan Martín López, Martín de nombre deportivo, resultaron muertos en el acto. El último, alcanzado de lleno por el camión y cuyo cuerpo sufrió grandes destrozos, era granadino de nacimiento, albaicinero, y había militado en el Granada en la temporada 42-43, aunque no llegó a estrenarse de rojiblanco en partido oficial. Era en esos momentos el máximo goleador del equipo melillense con 12 tantos en su haber.

Otros futbolistas resultaron heridos: García Valle (éste de gravedad), Llopis y Muñoz. Y otro granadinista, aunque éste lo será años después y como técnico, Constantino Errazquin, en esos momentos defensa del Melilla, viajaba al lado del masajista fallecido, pero resultó ileso.

El partido en Baleares estaba programado para el lunes 29 al haberse aplazado de común acuerdo por verse obligado el Melilla a desplazarse por carretera ya que se habían suspendido los vuelos desde la ciudad norteafricana al estar su aeropuerto clausurado por daños causados por el temporal.

Al conocerse la noticia, el presidente rojiblanco Joaquín Serrano viajó al lugar del accidente acompañado de un directivo para ofrecerse en lo que necesitaran, y la delegación en Granada de la Federación Andaluza mandó taxis que recogieran a los accidentados y trasladarlos a nuestra capital. El club hizo un llamamiento a los socios rojiblancos para que se sumaran al cortejo del entierro previsto para el día siguiente. Por su parte, los jugadores del Granada, a punto de partir en autocar hacia Cartagena, se ofrecieron para jugar desinteresadamente un amistoso en beneficio de las familias de los afectados.

El entierro, presidido por el gobernador civil Fernández-Victorio, se verificó al día siguiente, 27 de enero por la tarde, y al mismo acudieron varios miles de granadinos a pesar de que llovía persistentemente y por momentos caía agua-nieve, todo acompañado de un viento helador. Los cadáveres de los tres fallecidos, después de practicárseles la autopsia, fueron recibidos, en el campo de Los Cármenes, cuyos vestuarios sirvieron brevemente de improvisada capilla ardiente, y de allí salieron los ataúdes a hombros, portados por jugadores del Melilla, del Granada y del Recreativo, hasta depositarlos en los coches mortuorios. Al llegar al Triunfo la lluvia dio una tregua, por lo que los féretros fueron cargados nuevamente a hombros hasta la iglesia de Santa Ana, donde se despidió el duelo. Gran número de coronas fúnebres se vieron, entre ellas la que costeó el Granada CF y otra mandada por Millán desde La Coruña. El granadino Martín fue enterrado en el cementerio de San José mientras que el cadáver de Mamblona partió hacia Valencia, de donde era natural, y el del masajista Salvador fue trasladado a Melilla, su tierra.

Numerosos telegramas de agradecimiento por las atenciones del club hacia los accidentados se recibieron en los días siguientes, y a la semana, también vía telegrama, se comunicó al presidente del Granada, Joaquín Serrano, que había sido nombrado presidente honorario del Melilla por la asamblea de socios recientemente celebrada en la ciudad norteafricana. En otro telegrama recibido por el presidente de la Federación Andaluza en Granada, el ex recreativista José Carmona Ros, se le nombraba socio de honor del Melilla.

Apenas dos semanas después del accidente de la expedición melillense y en el mismo lugar de la tragedia, un turismo de matrícula extranjera chocó contra una camioneta que se dirigía a Huétor-Tájar, quedando el vehículo destrozado por completo, aunque sus ocupantes sólo sufrieron heridas menores. Ya en septiembre del mismo año y en la misma curva, chocaron dos coches con turistas, uno francés y el otro portugués, quedando ambos para el arrastre, pero sin heridos. Y por si esto fuera poco, sólo un mes después del accidente de los turistas hubo otro choque de turismos en el que varios de los ocupantes hubieron de ser hospitalizados. El tal paraje conocido como Gabarre era sin duda un punto negro de nuestras carreteras.


El entierro de las víctimas del accidente partió de Los Cármenes

El huracán derrota al Granada en Cartagena

La expedición rojiblanca a Canarias estuvo ausente de Granada más de una semana y en ese periodo nada supimos de sus andanzas. Regresados por fin, enseguida empezó la preparación del siguiente choque, el correspondiente a la jornada, 20 que llevaba al Granada a Cartagena. Hacia la llamada ciudad departamental partieron en los últimos días del mes de enero sin portero suplente al lesionarse Carbelo y con la gran novedad entre los viajeros de la inclusión del larguísimamente esperado Otto, por haber conseguido en la semana previa ¡¡¡por fin!!! la autorización federativa para poder ser alineado.

En estos últimos días de enero de 1951 un temporal de frío, lluvia y viento hacía estragos por toda España y además la gripe en forma de epidemia pendía como una amenaza sobre las cabezas de los españolitos, haciendo aún más precaria la ya de por sí difícil subsistencia. Por esa razón, al campo del Cartagena acudió poquísimo personal. La crónica de El Noticiero de Cartagena dice que apenas se podía controlar el balón sobre el rectángulo de juego y que el equipo que jugaba a favor del enorme airazo reinante tenía una gran ventaja. Quizá por esa razón el Granada perdía al descanso 3-0 sin que los locales hubieran tenido que emplearse demasiado a fondo al jugar a favor del viento, limitándose a lanzar balones hacia adelante, y el meta local quedó por completo inédito en esos primeros cuarenta y cinco minutos. En la segunda parte el Granada no supo aprovecharse del viento a favor, aunque Callejo acortó distancias. Total, nueva derrota, 3-1. Del húngaro debutante Otto, la crónica del diario cartagenero dice que ni se le vio.

Hoja del Lunes de Granada también le echa la culpa al huracán, que estuvo a punto de causar la suspensión del encuentro. También dice que, de los tres goles, en el primero el balón no llegó a entrar, y que en el segundo le hicieron falta al portero Martín. No obstante, ganó el Cartagena, continúa, porque puso muchas más ganas que el Granada. El equipo local andaba clasificado en la zona baja, posiciones que ocupará al finalizar la liga, y venía de encajar siete goles en su último partido en Mestalla. La figura de los locales fue el futuro granadinista Amaro. Sobre Otto coincide cien por cien con lo que dice la crónica de El Noticiero de Cartagena, es decir, ni se le vio, haciendo extensivo el comentario a su compatriota Licker. Con la derrota bajó el Granada al 7º puesto de la clasificación, aunque todavía tenía bastantes opciones de clasificarse al menos para liguilla de ascenso pues sólo un punto lo separaba del tercero.


Miranda hace un juego de palabras sobre el decepcionante Otto y el emergente Toto, del Recreativo. Una escena de los prolegómenos del Recreativo-Cádiz

El Recreativo golea al Cádiz

Mientras tanto en Los Cármenes, también semi vacío de público por culpa de las inclemencias meteorológicas, aunque sin huracán, el Recreativo goleaba 4-1 a todo un Cádiz aspirante al ascenso. Para Jovi en Hoja del Lunes, fue el mejor partido del filial esta temporada. Bajo la abundante lluvia, el Recreativo desbordó en todos los sentidos a su oponente y pudo vencerle aún por más margen, con un Toto en artista, recordando al mejor Trompi de sus buenos años, y que deleitó a los escasos hinchas que acabaron coreando sus jugadas como si de un torero en faena se tratara.

En Los Cármenes, como en todos los campos de España, se guardó un minuto de silencio y todos los jugadores lucieron lazos negros de luto por la tragedia del Melilla en Loja. El Recreativo, formado íntegramente por granadinos, pasó a ocupar el puesto 9º de la clasificación, el más alto que tuvo en toda la liga, y a ver ya los puestos de descenso a cinco puntos. El Cádiz, que acabará la liga en la zona media de la clasificación, había sido confeccionado a principios de temporada con el único objetivo del ascenso de categoría, fichando de una tacada hasta a siete futbolistas del Lérida (cuatro de ellos jugaron en Los Cármenes), ascendido a primera de la mano del ex granadinista Emilio Vidal, pero en Granada evidenció exceso de veteranía y quizá falta de motivación.

 

Debut de Otto en Los Cármenes en el empate sin goles ante el Mestalla

En la siguiente jornada, ya la 21, volvía el Granada a Los Cármenes después de casi un mes de ausencia. El partido de los rojiblancos contra el filial valencianista fue malísimo según todas las crónicas, y el resultado fue empate sin goles (única vez que se dio en toda la liga), llevándose por tanto los valencianos unos de los tres positivos que todavía conservaba el Granada desde su visita a Mallorca. Sobre un terreno muy embarrado y con un Mestalla dedicado sólo a defender, ninguna línea rojiblanca funcionó y los plumillas locales sólo salvan del suspenso general al medio Vecino. El temporal seguía enseñoreándose de toda la Península, por lo que casi no paró de llover y hacer frío, pero el campo registró una buena entrada porque existía el aliciente de ver a Otto, el cual en su presentación defraudó y pasó por completo desapercibido

Otro aliciente era el cartel del visitante, equipo que siempre había ofrecido buenos partidos en sus visitas anteriores y además marchaba bien clasificado a pesar de no poder ascender. En su alineación presentó el Mestalla a dos futuros internacionales, el medio Sendra y el delantero Sócrates, y también figuraba en su plantilla otro futuro internacional, Mañó, pero éste no viajó a Granada, como tampoco lo hizo toda una vieja gloria del fútbol español, el defensa Juan Ramón, que los más viejos recordarían pues en 1934 militaba en aquel Gimnástico de Valencia que jugó una fase de ascenso a segunda contra el entonces Recreativo, el Once Fantasma, y que a sus 38 apuraba sus últimos momentos futboleros jugando en el filial valencianista. También jugaron en Granada los delanteros Ibáñez y Salvador, rojiblancos a la temporada siguiente.

Fernández de Burgos para Ideal dice que vimos otra vez al Granada de Gaspar Rubio: desganado, inarmónico en su juego y de una nula eficacia en el ataque, y solicita la contratación de un técnico ya que, dice, la solución de Mas es -o debía ser- aceptable como transitoria, para un momento determinado, pero no para toda una vuelta de calendario. De Otto dice que frustró todas las esperanzas de la hinchada, jugando muy mal, lento y sin movilidad para buscar el desmarque.

El Granada quedó con +2, no obstante, el empate obtenido sirvió para subir dos puestos en la tabla, hasta el 5º, todavía con un solo punto de desventaja sobre el tercero, que jugaba liguilla de ascenso.


Recorte de Ideal sobre el Granada-Mestalla y el debut de Otto

El Recreativo derrotado en Almería

El Recreativo en esta jornada 21 salió derrotado 3-1 del campo de otro aspirante al ascenso, el Almería, que acabaría cuarto clasificado. Fue casi un calco de lo que le ocurrió al primer equipo una semana antes en Cartagena, o sea, durante la primera parte jugó el filial en contra del fuerte viento y en ese periodo encajó tres goles que dejaron sentenciado el tanteador para en la segunda mitad conseguir sólo acortar distancias. Toto, que marcó el del honor, en un magnífico estado de forma y confianza en sí mismo, volvió a ser el mejor blanquiazul. El fortísimo airazo, que no permitía que el balón se quedara quieto cuando iba a lanzarse alguna falta o saque de puerta, impidió que se pudiera ver un partido medianamente jugado por unos y otros. El Recreativo perdió dos puestos en la clasificación, pasando al 11º pero sin que sonaran las alarmas pues seguía conservando su ventaja de cinco puntos sobre el descenso.

 

El Granada de baloncesto

A principios de febrero el Granada CF decidió patrocinar un equipo de baloncesto ya formado al que daría la denominación GCF. Entre sus componentes figuraba José Luis Piñero, el que años después se convertirá en periodista de Patria y de Ideal y firmará innumerables crónicas futboleras de los partidos del equipo rojiblanco. A los pocos días fichó Cubilles, un portorriqueño estudiante en nuestra Universidad que ya era experto. El equipo, que vestía de rojiblanco, ganó un mini trofeo local en el que participaban un total de cinco clubes locales.

 

 

CALLEJEANDO

 

 

Cabalgata de Reyes

            El 5 de enero de 1951 hubo en Granada dos cabalgatas de Reyes, la de siempre, organizada por el Centro Artístico e integrada por socios de esa entidad, como venía siendo costumbre desde 1912, que salió de la ya en desuso plaza de toros del Triunfo y en la que participaron unas 400 personas, y otra más modesta en la que figuraba una única carroza portando a los tres magos además de una banda de música, y que partió de Plaza Nueva una hora más tarde para desembocar en el Hospital de San Rafael, donde descendieron los tres Magos de Oriente «y subieron a llevar la alegría de su presencia a los niños lisiaditos», además de unos cuantos regalos; esta segunda fue organizada e integrada por los bienhechores de esa obra piadosa, se lee en Ideal.

            La víspera de la fiesta de los Reyes Magos, Ideal en un artículo que firma “X” nos descubre el intríngulis de las famosas y tradicionales subastas de regalos que tenían lugar en los salones del Centro Artístico de cara a la cabalgata. Se subastaban todo tipo de objetos donados por el comercio granadino y por particulares, y con lo obtenido se financiaba la compra de juguetes para regalarlos a los niños sin posibles, que fue la finalidad principal con la que nació la cabalgata de Reyes Magos. En cada edición la entidad cultural en los días previos pedía la colaboración económica de todos los ciudadanos y de las instituciones públicas, y también la de sus socios artistas para que aportaran sus obras, por ejemplo, un pequeño apunte con la firma de Apperley, fue adquirido por alguien por 15 pesetas en una ocasión.


Una imagen de la cabalgata de Reyes Magos de sus primeros años

Expone X que estas subastas, ya con bastante abolengo puesto que venían celebrándose desde hacía casi cuarenta años, siempre las caracterizó el buen humor y los lances jocosos, y en ellas abundaban las anécdotas graciosas, por ejemplo: se subastaba un peine de plexiglás (nombre genérico con el que en aquellos años se denominaba todo lo que estaba fabricado en plástico), regalo como muchos otros de un comercio granadino, y después de varias pujas se queda con él por 30 pesetas un señor, pero no acaba ahí la cosa porque alguien del público ofrece una cantidad mayor para que el adquirente se peine allí mismo, pero resulta que el que se ha quedado el peine es calvo por completo, por lo que estallan las carcajadas. Otra: se subasta un cinturón de niño y una persona ofrece una cantidad, pero a condición de que el cinturón se lo ponga el subastero Fernández Horques, que es un señor ampliamente metido en carnes y con una cintura de gran perímetro, el cual obedece abrochándose el cinturón alrededor del cuello. También se cuenta cómo en otra subasta de allá por la década de los diez (del XX, claro), otro señor, todo un prócer de luenga barba al uso de aquella época, sacrificó sus pilosidades y se afeitó porque alguien había ofrecido por que lo hiciera la muy enorme suma de 500 pesetas.

Refiriéndonos a la primera cabalgata que organizó el Centro artístico (esto ya no lo hemos extraído del artículo de Ideal citado más arriba, pero en los tiempos de Internet es fácil reconstruirla), en 1912, transcurrió de esta manera: a las diez menos cuarto de la noche, precedida de abundante cohetería, partió la comitiva desde Campillo Alto, sede por entonces de la entidad, siguiendo por la acera del café de la Alameda (plaza del Campillo), Embovedado, Puerta Real, Mesones, Trinidad, Duquesa, San Juan de Dios y Avenida del Hospicio. Por las calles Mesones y Duquesa fue apagado el alumbrado público para dar más realce a la cosa y que lucieran los hachones embreados y bengalas que portaban los de a pie. Numerosísimo público copaba las aceras durante todo el recorrido para ver el espectáculo, toda una novedad, reinando la más alegre algarabía. Abriendo marcha iba una sección montada de la guardia municipal de gala, e inmediatamente el rey Melchor, jinete en un caballo negro, con corona dorada y manto rojo. El rey Gaspar venía a continuación de igual guisa, pero luciendo amplia barba blanca. Y detrás el rey Baltasar perfectamente caracterizado con betún, sobre caballo blanco y con manto azul bordado, tocándose con una diadema. Todo entre un buen número de servidores a pie, llevando tres acémilas cargadas con los regalos que se iban a entregar a los niños, adquiridos por suscripción popular. También figuraba un camello en el que cabalgaba un personaje ataviado como hebreo, que fue el centro de las miradas y los comentarios. Cerraban el desfile la banda del Centro de Gracia interpretando música festiva y más guardias municipales a caballo.

En el Hospital de San Juan de Dios fue la primera parada para entregar parte de los juguetes que llevaba el cortejo con destino a los niños allí ingresados. La segunda, unos metros más arriba, Asilo de San Rafael, para otro tanto, interpretándose la Marcha Real por niños internos en el establecimiento utilizando un piano y panderos. Después siguió la cohorte atravesando el Triunfo hasta hacer su tercera parada frente al hospicio provincial (el Hospital Real), iluminado con focos para la ocasión. En la puerta fue la cabalgata recibida por el director del centro y dos diputados provinciales, «e infinidad de invitados, predominando las señoras elegantes y bellas». El himno tocado por la banda del hospicio sonó nuevamente y después se procedió a la distribución de los juguetes, uno a uno, a los huerfanitos asilados. «Niñas y niños saltaban de gozo y bendecían a los Magos, que les habían llevado la felicidad». La comitiva regresó por Plaza del Triunfo, Tinajilla, Gran Vía, Reyes Católicos, Príncipe, Bib-Rambla, Arco de las Cucharas, Mesones, Puerta Real, Embovedado y Campillo, hasta volver a la sede del Centro Artístico cuando ya eran las doce de la noche. Todo el séquito que participó luciendo ricos trajes orientales, así como los reyes, eran socios del Centro Artístico. Ni los propietarios de las caballerías ni la banda de Gracia quisieron cobrar nada por su participación. Termina la crónica del evento en el diario La Publicidad resaltando el enorme éxito de la iniciativa del Centro Artístico, añadiendo que, si para el año próximo se prepara con más tiempo, arraigará como uno de los festivales más hermosos y seguramente más simpáticos de Granada.


López Sancho vio así la cabalgata de 1922, publicado en la revista Granada Gráfica

Junto a columnas de opinión congratulándose por la pronta construcción (¡¡¡por fin!!!) del ferrocarril a Motril, ya por entonces una añeja reivindicación granadina (y seguimos esperando más de un siglo después…), así describen los cuatro diarios granadinos la primera cabalgata de Reyes que circuló por nuestras calles, el 5 de enero de 1912, por iniciativa de los socios del Centro Artístico, que fue hasta 1982 el organizador del cortejo, que salió año tras año sin que ni siquiera en la Guerra Civil se suspendiera. La idea al parecer surgió tiempo antes, en 1908, en una de las tertulias que en sus salones tenían lugar, y ya aquel año se improvisó una pequeña comitiva que repartió juguetes a los niños pobres, pero en años posteriores no tuvo continuidad.

Ésa de 1912 es también la primera cabalgata de Reyes que desfiló en España y de la que copiaron después todas las ciudades y pueblos e incluso algunos extranjeros, se afirma en determinados trabajos sobre la cuestión. Sin embargo, otras ciudades le disputan a la nuestra ese honor, y en la Red se lee que hasta tres localidades habrían tenido su cabalgata de Reyes ya desde el siglo XIX, una alicantina y las otras dos barcelonesas: Alcoy (1866), Igualada (1895) y San Vicente dels Horts (1896). Por otro lado, en la web turística tradicionesyfiestas.com, se afirma que la cabalgata del pueblo onubense de Higuera de la Sierra es la segunda en antigüedad de España, tras Alcoy, y la más antigua de Andalucía, cosa que se puede leer también en otras webs institucionales de la provincia de Huelva. Pero no hay que darle credibilidad alguna a tal información puesto que a continuación dan como año del estreno de este tipo de cortejo en ese pueblo el de 1918.

Sea como fuere, nosotros no vamos a polemizar sobre cuál es la cabalgata de Reyes más añeja de la Piel de Toro, pero los que afirman que ese honor le corresponde a la granadina tampoco están disparatando ya que -al parecer y sin meternos en honduras- esas otras cabalgatas decimonónicas valencianas y catalanas que le discuten la invención eran más bien un acto religioso, algo así como el famoso Auto de los Reyes Magos, de tradicional y antiquísima representación cada 5 de enero en numerosas poblaciones españolas, o bien consistían en otra cosa distinta del alegre y cascabelero cortejo con protagonismo principal de la chiquillería que fue la de aquí a partir de 1912, y que es el modelo de cabalgata que predomina hoy, más de un siglo después, un modelo que, efectivamente, fue copiado de la nuestra por otras muchas ciudades españolas y también algunas extranjeras. Aquellas cabalgatas de finales del XIX y principios del XX serían más solemnes -al parecer-, las de ahora y desde 1912, más frívolas, pero sin duda también más del gusto de la gente menuda y los papás.

 

Últimos coletazos de la guerrilla

En los primeros días de enero de 1951, las calles de la ciudad volvieron a ser escenario de un suceso sangriento de los que dejan helado a quien lo contempla pues ocurrió a la vista de numerosos transeúntes. No era la primera vez ni mucho menos que algo similar ocurría en aquellos años de plomo, y ya se contaba con los antecedentes de las persecuciones a tiro limpio en plena calle y la muerte de distintos miembros de la banda de los Quero, a la luz del día y en presencia de testigos: julio de 1945, con la persecución a tiros por el Albaicín de Pedro Quero, muerto dos días después cercado en una cueva sacromontana; marzo de 1946, cuando la muerte en el Barranco del Abogado del Modestico y a los pocos días las de El Palomica y Paco Quero, en pleno centro de la ciudad tras una larga persecución en la que de rebote murió una persona ajena por completo a lo que se ventilaba; o como el que supuso último acto de la banda de los Quero, en mayo de 1947, en una casa del Camino de Ronda, cuando cayeron acribillados Antonio Quero y los dos que lo acompañaban en una acción en la que participó hasta un helicóptero militar. El otro Quero, el primero en caer, noviembre de 1944, Pepe, tuvo una muerte más discreta: en el interior de un comercio al que había entrado para cometer un atraco. Todos ellos constituyeron sucesos espectaculares que conmocionaron a la ciudad y fueron largo tiempo recordados y comentados. 

Como decimos, en enero de 1951 volvió a suceder algo parecido aunque no de tanta repercusión, pero desconocemos los pormenores del hecho, así como la identidad de los abatidos por la fuerza pública y el lugar de la capital donde ocurrió puesto que sólo disponemos de la escueta nota del Gobierno Civil que en primera página publicaron los diarios granadinos el 10 de enero de 1951, según la cual fuerzas de la Guardia Civil del servicio de represión de bandoleros localizaron a tres individuos y los sorprendieron a la salida de un establecimiento de bebidas, y tras un breve tiroteo acabaron con la vida de dos de ellos, resultando herido el tercero, quien falleció esa misma noche en el hospital de San Juan de Dios. Ése es todo el comentario ya que era norma dar la mínima publicidad a los hechos de los alzados en armas contra el Régimen.


Juan José Muñoz Lozano, alias Roberto

Disueltas las partidas del Yatero y de Ollafría desde hacía cuatro años, cuando sus líderes emigraron respectivamente a Francia y a Marruecos, y aniquiladas por las fuerzas del orden las de los Clares y los Quero, también desde hacía años, a las alturas de comienzos de 1951 se puede decir que la guerrilla entra en su fase de liquidación. Por esos montes de Dios, sobre todo por la parte de Loja, Alhama y las sierras fronterizas entre las provincias de Granada y Málaga, aún quedaba la que se llamó Agrupación, Granada-Málaga, que fue también la partida más numerosa de todas cuantas actuaron en nuestra provincia y quizá la única bien organizada y jerarquizada, también conocida por  Agrupación Roberto, alias guerrillero de Juan José Muñoz Lozano, el máximo dirigente del grupo. Roberto, enviado a España por la dirección del Partido Comunista de España en el exilio y a las órdenes directas de Santiago Carrillo, había conseguido aglutinar a las muy numerosas partidas que por esas zonas se movían cada una a salto de mata y para su bolsa, y desde 1946 actuó esta agrupación disciplinada y uniformada militarmente y sostenida al principio por el PCE. Sus integrantes cobraban (si había fondos) 500 pesetas al mes, que era muchísimo más de lo que podían obtener trabajando en el campo, de donde provenían la mayor parte de los escapados al monte, y quizá por esa razón nunca le faltaron voluntarios dispuestos a reemplazar a los caídos.

Pero en 1951 habían cambiado las cosas bastante. En primer lugar, había cundido el desánimo entre los huidos, porque estaba ya muy claro que las potencias democráticas no iban a hacer nada por acabar con el régimen del general Franco, beneficiado del apogeo de la Guerra Fría, que produjo el efecto de que al dictador se le viera como un aliado anticomunista y no como una amenaza para la paz. Por esa misma razón, ya la ONU había revocado su resolución de repulsa hacia España, con lo que comenzaban a regresar a Madrid los embajadores de todos los países. Por otra parte, el Régimen había incrementado su lucha contra el maquis en hombres y en medios, con la llegada del teniente coronel Limia y los Regulares para encabezar y reforzar a las fuerzas del orden que por la zona actuaban, y esto se tradujo en un gran aumento de las bajas y la desconexión entre sí de las diferentes unidades del ejército de Roberto, y al mismo tiempo la pérdida de contacto de éste con el PCE, donde para entonces se había cambiado la estrategia a seguir en España y se propugnaba el abandono de las armas.

Como jefe de la comandancia de la Benemérita de Torrox y destacado adalid en la lucha contra la guerrilla en aquellos años, encontramos a alguien vinculado con la historia del GCF, el que entonces era capitán y que años después alcanzaría el generalato, Manuel Prieto López, a quien Candi impuso la insignia de oro y brillantes del club en 1973 por su labor de mediador en el enquistado contencioso Granada-Valencia, en aquellos años de efervescente leyenda negra rojiblanca.

Por todo ello, en dos meses Roberto abandonará la lucha y emprenderá el camino de Madrid para de ahí saltar al exilio, pero en septiembre de 1951 será detenido sin poder llevar a cabo su huida. Los distintos tratados que sobre el tema se pueden consultar nos presentan a un Roberto en sus últimos días, derrotado y colaborador de la Guardia Civil, que con las delaciones del otrora líder de la guerrilla consiguió acabar por completo en nuestra tierra con ese quebradero de cabeza.

A pesar de haber cantado de plano y de haber servido de gran ayuda a las fuerzas del orden, Roberto fue finalmente fusilado en las tapias del cementerio de San José en febrero de 1953.


Octavillas para la guerrilla que firma el capitán de la Guardia Civil en el puesto de Torrox y que no es otro que el futuro general Manuel Prieto López

 

Con sábanas y a lo loco

La expedición rojiblanca estuvo ausente de nuestra ciudad una semana cuando le tocó desplazarse a Canarias para la devolución de visita al Las Palmas, y en esa semana, enero de 1951, los diarios granadinos apenas nada publicaron en la sección de deportes. Pero mientras que los futbolistas estaban -informativamente hablando- desaparecidos,  en contraposición, surgieron varios “aparecidos”, que irrumpieron de pronto en los periódicos granadinos: ¡tres fantasmas, tres!, que en seguida se convirtieron en el principal tema de conversación de la ciudad. Uno de los espectros había sido visto en el Realejo, otro en el barrio del Matadero y el tercero en el bajo Albaicín.

Eran fantasmas urbanos, pero no en el sentido que le dan ciertos trabajos literarios y sociológicos, o sea, no se trataba de personas de profesiones modestas y que no cuentan para la sociedad del éxito, sino que eran ensabanados en la más pura tradición castiza granatensis, tal como nos los describen algunos relatos de tema local de tiempos de maricastaña, en los que, por lo visto, existía en nuestra ciudad al menos un fantasma urbano por barrio. El más famoso fue el Fantasma del Boquerón, quizá también el primer espanto moderno puesto que además de la sábana componía el tipo con velas a pilas, y que además, por su considerable estatura, asustaba de verdad al personal. El duende del Boquerón anduvo a su antojo por las calles de ese barrio granadino a caballo de los siglos XIX y XX, y en el tiempo en que desempeñó su oficio de estantigua desvalijó de sus capas y de todo cuanto llevaran de valor a no pocos noctámbulos y fue una pesadilla para el cuerpo de serenos y para los agentes de la ley, que nunca pudieron atraparlo. Algo más de un año estuvo este espectro boqueronil asustando a media Granada, y desapareció cuando el municipio reforzó el alumbrado callejero (de gas) y además se creó un nuevo cuerpo de vigilancia urbana, todo según contó el periodista granadino José Cirre en un artículo publicado años atrás en el diario Patria.

Sabemos de la existencia de otro que más o menos por la misma época también gozó de cierta fama y también acumuló un extenso currículo a base de grandes repullos a desprevenidos transeuntes noctariegos. Éste se movía preferentemente por la zona de Torres Bermejas y la Alcubilla del Caracol (así se llamó hasta no hace demasiados años a la parte de la Cuesta del Realejo más cercana al hotel Alhambra Palace), y era un tontico, o sea, un disminuido síquico o idiota (así de crudamente se les denominaba en tiempos en que no existía el concepto de lo políticamente correcto); Joseíco, que ése era su nombre, se echaba por encima una sábana y se dedicaba a espantar a cualquier visitante inoportuno a razón de dos pesetas la sesión, que le entregaban religiosamente unos matuteros por esa zona establecidos mientras éstos se dedicaban, libres de molestos mirones, a introducir los productos con los que traficaban: carne procedente de mataderos clandestinos. Esto lo he extraído de un reportaje aparecido en Ideal en 1963 y que firmaba Antonio Muñoz.

También fueron famosos en el pasado distintos fantasmas del Albaicín, sobre los que disertó Pepe Ladrón de Guevara en su sabrosísimo discurso de ingreso en la Academia de Buenas Letras de Granada en 2004. En esa charla, Ladrón de Guevara dice que conoció al último fantasma que hubo en Granada, Paco de nombre y “el tres huevos” de apodo, quien le contó que su campo de actuación era la zona albaicinera de San Luis, Placeta del Conde y Aljibe de la Vieja, y lo hacía por encargo a cambio de 15 duros que le pagaba un señor (de los de comunión diaria, eso sí) para que mantuviera la zona despejada de curiosos mientras visitaba a su querida: «Todo el mundo encerrado en su casa. Cagaícos de miedo. Las mujeres, rezando a las ánimas benditas y encendiendo mariposas para los santos. La gente menuda, debajo de la mesa camilla, lloriqueando y comiendo boniatos. Los hombres estaban en las tabernas. Entonces es cuando don Baldomero llegaba liado en su capa española, embozado y con el sombrero alicaído, que imponía verlo así, y se colaba de rondón en casa de la Mati, que era como se llamaba la susodicha. [] Pues nada, que mientras ellos se revolcaban a su gusto, yo montaba guardia en la esquina. Y por allí no pasaba ni Dios. Garantizado. Que se lo digo yo».

Que sepamos, la última vez que los diarios granadinos habían informado de la presencia de fantasmas urbanos en nuestras calles fue en 1939. Así que hacía ya bastantes años que en nuestra tierra no teníamos un buen ensabanado que asustara al personal en las tenebrosas y tortuosas calles granatensis nocturnas. El discurso de Ladrón de Guevara no es desde luego un relato veraz, sino que su intención exclusiva es claramente la de divertir, pero casi cuadran las fechas ya que estábamos en 1951 cuando reaparecieron esos espantos de última ola y según lo contado por el tres huevos, aquello ocurrió en 1952.

Por su parte, en El Día en Granada, de Ideal, Z comenta: «¡Señores, por Dios! ¡Que estamos en la era atómica! ¿No serán féminas noctámbulas, de esas que van tan monas, con su pañuelito en la cabeza? ¿No será algún sereno que se haya comprado impermeable de plexiglás? Desde luego, si es verdad lo de las sábanas, así, para arrastrarlas por la calle, esos fantasmas son fantasmas de lujo. Seguramente cada uno tiene su “haiga” dispuesto para la huida en alguna placeta oculta».