EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



lunes, 27 de febrero de 2017

FINAL DE TEMPORADA. BRU POR SANTOS

El gran Cholín cabecea el 2-1 batiendo a Espinosa en el amistoso Granada 3 R Madrid 2

Amistosos
                A mediados de abril de 1941, una vez jugada al completo la exitosa liguilla que dio el ascenso a máxima categoría, continúan los ágapes y los homenajes al equipo por haber logrado el ascenso, ahora ofrecidos por la Asociación de la Prensa, la Real Sociedad de Tenis y otros. Y entre las numerosas cuchipandas a que asistieron los rojiblancos es de destacar el vino de honor del lunes siguiente al partido frente al Coruña, cuando jugadores, técnico y directivos del Granada fueron recibidos de forma oficial en los salones del Ayuntamiento por las fuerzas vivas locales y provinciales, y en el que el alcalde, Rafael Acosta Inglott, hizo entrega a González, como capitán del equipo, de una copa donada por el Municipio.
                No obstante, la temporada oficial no ha terminado, falta jugar la Copa del Generalísimo, pero para eso todavía tendrá que transcurrir un mes. Hay por tanto que organizar algún partido amistoso para que no decaiga la afición y de camino aprovechar el buen ambiente futbolero que procure ingresos. Así, a la semana siguiente de la visita del Coruña que puso fin a la liguilla, se programa un amistoso por todo lo alto, contra el R. Madrid. Es la tercera vez que el Madrid va a jugar en Granada, con un antecedente de antes de la guerra y el otro de la temporada pasada.
                El domingo 20 de abril el Granada ganó 3-2 a un R. Madrid que acababa de completar una mediocre liga en la que con Paco Bru en el banquillo había acabado sexto (de 12). En Granada presentó el Madrid un once reserva y con algunos jugadores  a prueba, como un tal Judas, una prueba muy poco satisfactoria por lo que se ve ya que sólo disputó los diez primeros minutos de la segunda parte, volviendo a salir el titular Alday, a quien había sustituido en el descanso. Por su parte, en el Granada se alineó por última vez Jesús Osorio (Osorio IV), futbolista granadino que perteneció al Recreativo de antes y después de la guerra y que estaba en la mili y había aprovechado un permiso. No se llenó Los Cármenes aunque hubo una buena entrada. Los mayores elogios en las crónicas se los lleva César del que se puede decir que era la primera vez que el granadinismo podía verlo a satisfacción porque, aunque jugó en el último de liguilla, frente al Coruña, aquel partido de los rojiblancos fue muy atípico por flojo. César marcó dos de los goles y Cholín el otro.

  Homenaje de la Asociación de la Prensa por el ascenso
Al domingo siguiente hubo devolución de visita., Por primera vez comparecía el Granada en Chamartín, que se llenó a pesar de la lluvia y el frío, y en ese escenario consiguieron los rojiblancos un meritorio empate a dos goles, ahora jugando contra los titulares merengues. Las crónicas madrileñas hablaron muy bien del nuevo primerdivisionista -al que continúan llamando Recreativo-, en especial del ala izquierda que formaban Bachiller y Liz, de los que algún medio dijo que parecían tener medio balón cada uno.
Y al siguiente domingo nuevo amistoso, esta vez frente al Sevilla en Nervión, con derrota 6-3. A pesar del resultado, los rojiblancos hicieron un buen partido y llegaron a ir por delante en el marcador, y eso que jugó medio equipo reserva, entre ellos el portero a prueba Rico, que salió en la segunda parte sustituyendo a Floro y encajó cuatro de los goles de los Stukas y mereció muy malas críticas.
Con el paréntesis de la única eliminatoria de Copa en la que el Granada participó, más amistosos se celebraron. En el campo de Bardín, sede del Hércules, por entonces equipo de Primera y que acababa de cambiar su nombre por el de Alicante CF, al que derrotó 4-7 el jueves 22 de mayo, con cuatro goles de César y remontando un 3-0 en contra. Al domingo siguiente, día 25, nuevo amistoso, ahora en Cartagena, de Segunda, y nueva victoria 1-2, con otros dos goles de César. César fue el gran triunfador de toda esta serie de amistosos y en seguida empezaron a circular los rumores de que varios equipos lo pretendían, surgiendo la duda de si nos lo prestaría el Barcelona otra temporada.

  Sosa, Maside, Bonet, Millán, Bachiller y Liz; César, Trompi, Floro, Cholín y González en
Chamartín, en la devolución de visita, donde el Granada empató a dos goles

Copa del Generalísimo
Casi un mes después de terminar la liguilla de ascenso, el 11 de mayo, llega la Copa, pero en esta competición no va repetir triunfos nuestro equipo, que sólo disputará una ronda. El Granada encara su primera eliminatoria cuando la competición está ya en VIII. El Levante es el rival, equipo del mismo grupo sur en la liga de segunda recién terminada.
La ida fue en el campo valenciano de Vallejo. El Granada ganaba 1-2 pero salió derrotado 3-2. La vuelta se jugó una semana después y pese a que los nuestros eran favoritos y a que se habían recluido los días previos en una fonda de la Alhambra, quedaron eliminados ya que el partido acabó en empate a un gol, perdiendo así los rojiblancos las 500 ptas. por barba prometidas por la directiva si eliminaban al Levante. Lo más destacable fue el gol del Granada con el que se adelantó en la primera parte, conseguido por Millán, el primero de su carrera, con un despeje desde el centro del campo que salió bombeado y acabó dentro de la portería levantina. Un gol más de suerte que otra cosa, la misma suerte que faltó en los varios tiros al poste y oportunidades claras falladas por los rojiblancos, que abundaron según las crónicas y que hubieran servido para al menos forzar un desempate.

  Tira de Maolico Hincha sobre el partido frente al Levante

     
Se va Victoriano Santos. Nueva directiva
            Nada más terminar la temporada oficial con la eliminación en Copa, se confirma la noticia que hasta ese momento había circulado como rumor: Victoriano Santos, el míster que en su primer ejercicio como tal ha conseguido el muy importante triunfo que supone el ascenso a Primera del Granada, no va a continuar como entrenador en el debut en máxima categoría de nuestro equipo. De las causas de su no continuidad no informa la prensa, que se muestra sorprendida por su marcha. Su sustituto como entrenador-jugador hasta el final de temporada será el medio centro Antonio Bonet, y para el equipo amateur se nombra al directivo vicesecretario Enrique Juristo Zabala.                  
                Unos días antes ha tenido lugar una profunda remodelación de la junta directiva, que seguirá presidida por Ricardo Martín Campos y tendrá como vice a José Muro Sáenz. Lo más destacable es que se establece una llamada comisión permanente ejecutiva, integrada por doce miembros y con la misión de planificar toda la parcela deportiva y las reformas de Los Cármenes que se van a acometer en breve. Su primera decisión es precisamente acordar el cese del míster Santos. Aparte de esta comisión permanente, se nombra a los componentes de lo que llaman el pleno de la Junta, donde se integran otros veinte nombres más.     

                                                                   Victoriano Santos en sus tiempos de volante del At. Madrid                                                                                                            

El equipo amateur
En 1941 faltaban varios años para que se creara un club filial federado, pero ya existía un equipo amateur o juvenil (también llamado Granada B), formado por jóvenes granadinos.  Nombres de los que lo integraron esta  temporada: Sierra, Rivas, Carmona III, Román, Maxi, Martínez, Ríos, Chamorro, Angelito, Moleón, Sevilla I, Sevilla II, Carrillo, Armín, Vílchez, Checa, Díaz, Miguelín, Fattore. Algunos ya habían formado parte de aquel equipo infantil de los primeros años de existencia del club y que era popularmente conocido como “diablillos rojos”. De todos ellos sólo Carmona III (Antonio Carmona Ros) y Maxi llegaron a alinearse esta temporada en el primer equipo en un partido oficial.
En el llamado campeonato de tercera categoría, o torneo no federados, de carácter no oficial y ámbito por entero local o de pueblos cercanos, que organizaba el diario Patria y cuyos partidos se jugaban todos en Los Cármenes, a menudo con buenas entradas, participó esta temporada este equipo amateur del Granada, que dirigía Juristo. El filial rojiblanco se clasificó para semifinales al endosarle un 12-0 al Calavera de Maracena, y pasó a la final con un 8-0 al Churriana. Era claramente el favorito para proclamarse campeón y la directiva les había ofrecido una prima por conseguirlo, pero contra todo pronóstico cayó derrotado 1-0 en la final por el Imperio, un equipo -ya desaparecido- de la capital y que nada tiene que ver con el del mismo nombre que existió muchos años en Albolote.

 La nueva directiva del Granada CF

Partidos de Corpus
                A mediados de junio Granada está en Corpus y este año volverán a celebrarse partidos de fútbol como parte del programa de festejos. Antiguamente a estos partidos se les llamaba “Copa Granada”, porque alguna casa comercial o el propio Ayuntamiento donaban un trofeo para el que resultara vencedor, en precedente del que a partir de los años setenta se conoció como Trofeo Granada. Este año no hay copa para el vencedor, pero la corporación municipal no ha reparado en gastos. Vienen nada menos que el Barcelona y el Sevilla, cuarto y quinto de Primera en la liga recién terminada, que se enfrentarán al Granada respectivamente viernes y sábado primeros de feria (porque por entonces el Corpus duraba 12 días). Ambos partidos tendrán como aperitivo las semifinales del campeonato de tercera que organiza y patrocina el diario Patria y que disputarán los equipos Granada B contra Churriana y Aviación contra Imperio.
                El primer partido acabó Granada 1 Barcelona 1. A pesar de tratarse de todo un Barcelona que además compareció con todos sus titulares, el campo no se llenó, seguramente por causa del tremendo calor reinante, y el partido resultó muy aburrido, con mucho peloteo insulso, un término muy en boga por entonces. Zubeldia ya no trabajaba en Patria porque se había trasladado a Barcelona, por lo que la crónica la firma “C.”, José Cirre, hasta entonces dedicado a otros menesteres periodísticos alejados de la información futbolera. Cirre dice del equipo culé que no le gustó nada y, con gran clarividencia, añade que si no introduce modificaciones en sus líneas se verá desbordado fácilmente en la próxima liga. Efectivamente, la siguiente liga, la 41-42, es la peor de la historia barcelonista, y en ella el Barcelona salvó la categoría en la promoción.

  Programa del Corpus 1941

El segundo partido de Corpus resultó todo lo contrario del anterior y nadie se aburrió.  Fue un encuentro magnífico que ganó el Granada 2-1 a un Sevilla que actuó con algunos de sus titulares, entre ellos los stukas López, Pepillo y Berrocal. En el Granada se lesionó Floro y lo sustituyó Sierra, “Melenas” de alias, portero de la cantera que acababa de jugar un partido con el amateur y fue uno de los destacados. También actuó de rojiblanco la segunda parte el veterano defensa del Atlético Aviación Alejandro (que jugaba con boinilla), que había venido con el Barcelona y se quedó en Granada a pasar unos días, y que acabaría fichando para la siguiente temporada.

Paco Bru muevo entrenador
La última noticia futbolera de esta triunfal temporada es el palizón encajado por el Granada en el amistoso, devolución de visita, celebrado en Barcelona el 29 de junio de 1941. En Les Corts los nuestros salieron amplísimamente goleados 8-2 por el Barça en un partido en que Floro se lesionó en la primera mitad y al no haber suplente se tuvo que poner González, al que le hicieron seis del total. Además, faltaban Millán, César, Bachiller y Cholín. En las gradas estuvo presenciando el partido Paco Bru, que acababa de fichar como entrenador y secretario técnico para el debut en Primera División. Ha firmado por dos temporadas a razón de 25.000 ptas. de ficha y 1.500 de sueldo mensual por su doble labor.

 El alcalde Rafael Acosta Inglott haciendo entrega de una copa al capitán granadinista, González, en presencia del presidente Martín Campos, regalo del municipio por haber conseguido ascender a Primera División

Muere Rafael Acosta Inglott
El 30 de junio de 1941, al día siguiente a la estrepitosa derrota 8-2 del Granada CF en un amistoso en Barcelona, moría el alcalde, Rafael Acosta Inglott, el único de todos los regidores de la plaza del Carmen que ha fallecido en pleno mandato, según José Luis Entrala en su serie de Ideal de 1989 sobre los alcaldes granadinos. Había sido nombrado en octubre de 1940, así que sólo ocupó el cargo unos ocho meses. Era canario de nacimiento aunque había vivido en Granada la mayor parte de su vida. Tenía 52 años.
En las listas (concretamente en la 11ª) que en 1934 se publicaban en la prensa local, donde aparecían con nombre y apellidos los suscriptores de aquellos bonos que el Granada CF puso en circulación pulsando la generosidad de los granadinos para que con sus aportaciones pudiera sufragarse lo que costaba construir el campo de Los Cármenes, había aparecido Acosta como aportador de la muy generosa cantidad para la época de 100 ptas. Que se sepa, no era muy futbolero don Rafael pero, aparte de ese óbolo de veinte duros a favor del Granada CF en 1934, también tiene un lugar en la historia rojiblanca porque en su corto mandato como alcalde le cupo el doble honor de recibir en el Ayuntamiento al equipo que volvía triunfante de Castellón más el de entregar al capitán González la copa donada por el municipio al club por haber conseguido ascender a Primera División.
Murió repentinamente víctima de una enfermedad muy de la época, el piojo verde o tifus exantemático del que, al parecer, se había contagiado visitando como alcalde a unos enfermos en unas cuevas del Barranco del Abogado. Entrala nos cuenta cómo había presidido la procesión del Corpus con toda su corporación bajo mazas, pero sólo una semana después no podía figurar en la procesión de la Octava porque para entonces ya se debatía entre la vida y la muerte. La causa de su muerte según la noticia de Ideal fue “una rápida enfermedad”, y es que la censura ponía reparos al simple hecho de nombrar esa enfermedad maldita, el tifus exantemático, auténtica epidemia de aquellos años de miserias.

 Rafael Acosta Inglott en una foto aparecida en 1929 en la revista Reflejos

El entierro constituyó una gran manifestación que partió desde el monumento a Colón e Isabel la Católica, por entonces a la entrada del Salón, y con la banda municipal interpretando marchas fúnebres. Por decisión del gobernador civil, Antonio Gallego Burín, su predecesor en el cargo, la conducción del cadáver se hizo a través de los bosques de la Alhambra, privilegio que sólo se concedía por entonces a destacadas personalidades. Como alcalde interino quedó el teniente de alcalde José Méndez Rodríguez-Acosta. Meses después Antonio Gallego Burín volvió a ser alcalde de Granada.               
Mientras, en Granada y en toda España iban engrosándose las listas de los voluntarios que pronto marcharían a las estepas rusas «a combatir el comunismo y a vengar a sus camaradas muertos por los rojos», informa la prensa. Unos 47.000 voluntarios formaron la que se llamó División Azul. Y es que la Segunda Guerra Mundial seguía su curso y acababan de suceder hechos históricos decisivos para su posterior desenlace, aunque en ese momento no fuera la población consciente de esa relevancia. Afortunadamente la guerra quedaba lejos de estos predios, pero la prensa local a diario informaba de todo sin ocultar sus claras simpatías por el Eje y su, hasta ese momento, imparable trayectoria. Estaban muy recientes el vuelo de Rudolf Hess a Escocia y el hundimiento del acorazado Bismarck en su primera misión bélica. Y tan sólo unos días antes había comenzado la operación Barbarroja, la invasión alemana de Rusia. Estaba empezando el ocaso del III Reich, aunque Ideal y Patria en esos momentos no dudaban de que la aventura alemana en Rusia sería otro paseo militar para la Wehrmacht.

 Cartel propagandístico de la División Azul

Epidemia
Las enfermedades infecto-contagiosas y la lucha contra sus consecuencias están a la orden del día en la España de la primera posguerra, sumida en la miseria y sin apenas medios para combatirlas. En los tres primeros años posteriores a la Guerra Civil, según algunos estudios sanitarios, del número total de muertes ocurridas en nuestro país más del 35% se deberían a enfermedades infecciosas. Los estómagos vacíos y la falta de salubridad de viviendas y ciudades facilitan su propagación, además, lo mismo que otros artículos de primera necesidad, falta el jabón que remedie la costra de mugre que campa a sus anchas por doquier.
De esas enfermedades infecciosas, en especial preocupa el tifus exantemático o piojo verde, que lo transmite un parásito y es muy contagioso. El piojo verde, también conocido como tabardillo (que cuentan que ya se cobró no menos de  15.000 vidas entre los sitiadores de Granada al mando de los Reyes Católicos, seis veces más que los venablos morunos) causa estragos entre la población y adquiere caracteres de auténtica epidemia, aunque claro, en la próspera y feliz España de Franco que pintan los controlados medios informativos no pasan esas cosas propias de la España enferma, débil y sucia recién derrotada, por lo que no se puede ni nombrar, no ya la palabra epidemia, tampoco los términos tifus y mucho menos piojo. Pero lo cierto es que la gente, especialmente en Granada y otros lugares de España, se muere a chorros de esta terrible infección que es conocida como la enfermedad de los pobres, y pobres son la mayoría de los contagiados, pero que tampoco respeta categorías sociales y el ejemplo más cercano lo vemos en la muerte del alcalde Acosta Inglott, víctima del tifus exantemático en junio de 1941. El hambre, el gasógeno, las cartillas de racionamiento, el estraperlo y el piojo verde son iconos de aquella negra época, todos ellos dan triste nombre a unos años llenos de calamidades, sobre todo para el pueblo llano.
¿Qué hacían las autoridades para luchar contra la epidemia? Poco podían hacer ante la escasez de medicamentos y hasta de jabón. Era una máxima del régimen nacionalsindicalista la de quitar de la circulación a los elementos dañinos y pervertidos, envenenados política y moralmente, porque representaban un peligro de contagio para todos, y así, repletas de no adeptos al nuevo régimen, estaban las cárceles. Tomando al pie de la letra este principio, pero aplicándolo a la sanidad, se optó por la mano dura contra los posibles agentes transmisores del maldito parásito, que, por lo visto, saltaba de las costuras de unas ropas a las del vecino con sólo cruzarse con él o con mirarlo.  

  El piojo verde


En ese contexto se inscribe el bando que con fecha 23 de julio de 1941 publicaban los diarios locales, dictado por el gobernador civil de la provincia, camarada Gallego Burín, que refuerza otro anterior de 1 de abril del mismo año contra la mendicidad (el peligro que para la higiene representa «…la presencia y circulación continuada, por la población y provincia, de vagos, gitanos y mendigos, en su mayor parte parasitarios…») y contra cualquier persona que colaborara o facilitara su desarrollo. Son una serie de medidas coercitivas motivadas por razones de índole sanitaria, según expone, y que, en vista de la relajación que se viene observando en el cumplimiento de lo ya dispuesto en el bando anterior, se adoptan ahora de forma más radical. En todo el bando, que consta de ocho puntos, no se mencionan las palabras epidemia, tifus ni piojo. Dispone su punto 1º: «Total eliminación de mendigos, vagos y niños [sic] de calles, cafés, iglesias y establecimientos públicos, que una vez recogidos serán clasificados en el centro de concentración establecido al efecto, y desinfectados y desparasitados se reintegrarán a su lugar de procedencia». También establece el bando la obligatoriedad de la desinfección rigurosa de tranvías y autobuses, en los que se prohíben las aglomeraciones. Los locales de espectáculos y cines deberán ser desinfectados regularmente, y en los intermedios  refrescarse con pulverizaciones de líquidos desinfectantes y desodorantes, y además se ordena la retirada de toda clase de cortinajes de estos locales. También se ordena la desaparición de maleteros y vagabundos en las paradas de tranvía y autobús, el blanqueo obligatorio de casas y cuevas que lo necesiten y la clausura absoluta «de cuevas y albergues existentes en los alrededores de la ciudad (río Beiro, San Miguel, etcétera, etcétera)». Para el cumplimiento de lo dispuesto se va a crear una brigada especial de vigilancia. Los infractores serán severamente sancionados.

jueves, 2 de febrero de 2017

ASCENSO A PRIMERA


 
La Alsina que trae al Granada CF con el ascenso, en la Gran Vía, a la altura de la casa del Americano

 
 
 
 Campeón de campeones

La primera página de Patria de 8 de abril de 1941 la ocupan distintas noticias acerca de la marcha de la II Guerra Mundial: los alemanes extienden su ocupación europea ahora a través de los Balcanes, un paseo militar para el III Reich; se espera que Turquía permanezca neutral; el gobierno yugoslavo abandona Belgrado; soldados croatas se pasan de bando. Y en el ángulo inferior derecho aparece el “Héroe del Alcázar”, general Moscardó, de visita oficial en Granada, que presidió el domingo (Domingo de Ramos) la procesión de la Santa Cena.
 
La tarde del domingo 06/04/41 el gentío sigue el resultado de Castellón en la Plaza del Carmen
 
En el ángulo superior derecho, a dos columnas destaca el titular más esperado: «EL GRANADA CAMPEÓN DE CAMPEONES», y debajo vienen dos grandes fotos tomadas la tarde del domingo 6 de abril en la plaza del Carmen abarrotada de personal. En la primera se ve a un muy numeroso público vuelto hacia la fachada de la casa de La Bernina, sede de la agencia Alas Azules, de cuyos balcones cuelgan pizarras que informan del resultado del partido que en esos precisos momentos disputa el Granada en Castellón. Y en la segunda, tomada ya cuando el partido ha concluido, abundan las boinillas y bajo las mismas se ven numerosas caras sonrientes celebrando la victoria y el ascenso ya matemático del Granada CF a Primera División. La directiva castellonense prohibió su radiación, pero por teléfono se ha ido transmitiendo todo lo que interesaba conocer del partido disputado en el Sequiol castellonense y a través de megafonía instalada por Patria se ha dado a conocer a los varios miles que esperan en la plaza del Ayuntamiento.

El partido de Castellón se jugó el 6 de abril de 1941, cuando se cumplían justos y redondos diez años desde la fundación del club, y fue otro encuentro bronco a más no poder en el que el Granada consiguió una nueva victoria, 0-1, gol de César al filo del descanso, que valía el ascenso a Primera División. Fue una victoria épica, muy trabajada y sufrida ya que el Granada jugó gran parte de la segunda mitad con sólo ocho efectivos frente a diez, por expulsión de Liz y lesión de Mesa y Martínez, convertidos en figura decorativa y situados en ambos extremos, que era donde solían acabar jugando los lesionados en tiempos en que no estaban permitidas las sustituciones.
 
Floro; Millán, González; Maside, Bonet, Mesa; Trompi, César, Martínez, Bachiller y Liz, el once del Granada que venció 0-1 en Castellón y consiguió el primer ascenso a primera rojiblanco 
Todo son felicitaciones para los nuevos primerdivisionistas. Después de jugadas cinco jornadas de la liguilla, el Granada es campeón pase lo que pase en el partido que falta porque sus cuatro victorias y una derrota lo colocan cuatro puntos por encima de los otros tres equipos, todos empatados a cuatro por haber conseguido dos victorias y tres derrotas. Los dos diarios granadinos realizan un gran despliegue e informan ampliamente del gran triunfo granadinista, e invitan a toda la población para que acuda al recibimiento, que ya se programa para que resulte brillante, y que tendrá lugar mañana, miércoles 9 de abril por la tarde.
 
El “camarada” Martín Campos convoca a la ciudad a recibir a los rojiblancos como se merecen    
      
Toda Granada salió a la calle

Nuevo despliegue informativo y gráfico de los dos diarios al día siguiente con todos los momentos del recibimiento y los muchos actos con que fueron homenajeados. La expedición granadinista con el delegado Juan Gómez Muros al frente y con equipiers, míster, plumillas y masajista, en un moderno ómnibus salieron el 9 de Córdoba, donde habían pernoctado, a las 7 de la mañana, con parada y agasajo en Cabra y Rute, repetidos después en Loja, y así hasta Santa Fe, donde llegaron a las dos y media de la tarde y fueron recibidos con cohetería y banda de música, saludando desde el balcón municipal. En Santa Fe eran esperados por las primeras autoridades locales y provinciales desplazadas, al frente de ellas Gallego Burín, gobernador civil, junto con Acosta Inglott, alcalde de Granada, Sola Rodríguez-Bolívar, presidente de la diputación, además de Martín Campos y toda la directiva y también varios miles de hinchas desplazados en tranvía y vehículos particulares.
 
El autobús rojiblanco en Santa Fe
 
En Santa Fe se procedió al cambio de autobús, pasando a ocupar uno mandado ex profeso desde la capital, de la empresa Alsina Graells, adornado con el escudo de Granada confeccionado con flores y con guirnaldas de laurel, y sobre la baca la palabra CAMPEONES en grandes caracteres, continuando después a Granada seguidos de una gran caravana de automóviles para llegar pasadas las tres de la tarde.

Era el cuarto ascenso de la historia del club en sus redondos diez años de existencia, pero éste fue el primero que se celebró por todo lo alto. Los anteriores, todos de antes de la guerra, apenas tuvieron repercusión entre la población no futbolera de la ciudad. Aquellos fueron ascensos modestos, pero el recién logrado era a la máxima categoría y además llegaba en una época en la que la ciudad y el país estaban deseosos de entretenimientos que hicieran olvidar las calamidades recientemente padecidas. Por eso toda la ciudad, aficionados al fútbol o no, se lanzó a las calles y desde el Triunfo hasta la plaza del Carmen fueron varias decenas de miles de personas las que aclamaron a los rojiblancos, abriendo la marcha guardias municipales de gala a caballo y la banda municipal.
 
La alsina llegando a la plaza del Carmen
Desde el balcón del Ayuntamiento hablaron a la gran multitud varios de los protagonistas de la gesta más el alcalde Acosta Inglott, y el acto se cerró con la interpretación por el tenor Vidal y la banda municipal desde los micrófonos instalados, del himno Campeón, de Mejías, que sólo unos días antes había sido modificado en su letra suprimiendo aquello de Recreativo de Granada ¡Campeón! e introduciendo otros versos: Los colores rojiblancos ya lo son, y también aquello otro de Noble equipo de Granada ¡Campeón! Ya en la tarde-noche, la jornada triunfal concluyó con una visita y agasajo a toda la expedición en los talleres y oficinas del diario Patria.
 
No cabe un alfiler en la plaza del Carmen
Bronca final

Las celebraciones y francachelas por el ascenso continuaron durante toda la semana y nuevos actos de homenaje estaban programados para la siguiente, la ocasión lo merecía y no se dio importancia al partido que faltaba por jugarse, puro trámite afortunadamente para los rojiblancos, con la visita del Coruña que, como los otros dos equipos, todavía podía conseguir plaza de ascenso directo como subcampeón.

El partido contra el Coruña se jugó el domingo 13 de abril en Los Cármenes, nuevamente abarrotado y convertido al principio en una pura fiesta. La prensa local había publicado los días previos la nueva letra del himno a fin de que todos se la supieran y así sirviera para animar a la muchachada rojiblanca. Antes de iniciarse hubo foto de toda la plantilla sobre el césped y la orquesta Nickols, liderada por Luis Mejías, el autor, interpretó el himno recién adaptado; también actuó la Banda de los Flechas granadinos. Tras la entrega de un banderín del Granada al Coruña por ser ésta la primera vez que venía a Los Cármenes, se inició el partido.

Se adelantaron los rojiblancos con gol de Cholín, pero las crónicas coinciden en que a partir de ahí, minuto 20, se acabaron las fuerzas y los rojiblancos, agotados con tanta cuchipanda durante la semana previa, actuaron sin entusiasmo ni facultades.
 
Toda la plantilla y el míster posan en Los Cármenes antes de jugarse el Granada-Coruña. La derrota 1-3 hará que la fiesta y los aplausos se tornen en bronca y abucheos
De esa forma, lo que había comenzado como una gran fiesta acabó entre abucheos porque el Granada fue derrotado 1-3 por el Coruña, precisamente el único rival de los de liguilla que ya había derrotado a los nuestros. Los gallegos a pesar de ese triunfo no ascendieron este domingo, lo hizo la Real Sociedad como subcampeón al derrotar 7-1 al Castellón. No obstante, tanto Coruña como Castellón ascenderían tres semanas después, ambos por imponerse en promoción a partido único a los colistas de primera, Zaragoza y Murcia. Cosas y colores del fútbol: los mismos entusiastas que aplaudían y vitoreaban vehementemente a los rojiblancos al principio, fueron los primeros en abuchearlos cuando el equipo empezó a flojear y llegó la derrota. Y lo que es más grave, el partido terminó con gran parte de los aficionados animando a los coruñeses y jaleando sus jugadas y silbando las de los granadinistas. Zubeldia en su crónica de Patria se lamenta y censura esta actitud de los que se llaman hinchas rojiblancos, que bien pronto han olvidado el enorme valor de la hazaña lograda y la odisea vivida por los equipiers por todo el territorio nacional, de La Coruña a Vascongadas, y de ahí a Castellón, en tres semanas de vida de cenobio sin ver a los suyos y teniendo que hacer muchos de sus trayectos de pie al no haber sitio en aquellos destartalados trenes españoles de la primera posguerra.

Todavía quedaban más actos de agasajo a los rojiblancos aquella misma tarde después de terminado el encuentro: la entrega por el presidente de la Federación Sur, Manuel Calderón, de una copa de plata al campeón de la liguilla de ascenso, acto que tuvo lugar después de una salve de agradecimiento ante la Virgen de las Angustias que resultó algo frío y apenas contó con presencia de hinchas. Por último, todos se trasladaron a los locales de la asociación Álvarez Quintero, donde asistieron a la actuación cantora de la niña prodigio Carmencita de Granada. Para el día siguiente y casi toda la semana había programados nuevos homenajes.



Tragedia taurina

El domingo 13 de abril de 1941, Domingo de Resurrección, casi a la misma hora en que el Granada jugaba su último partido de la liguilla frente al Coruña, partido de trámite puesto que desde la victoria en Castellón del domingo anterior ya se había proclamado matemáticamente campeón y ascendido a Primera, casi a la misma hora como decíamos, se celebraba en la plaza de toros del Triunfo una novillada con toros de Santa Coloma (gordos, lustrosos y finos) y con un cartel a base de Pedro Barrera, Martín Vázquez y El Andaluz, «…los tres actuales ases de la novillería, que marchan a la cabeza de los demás…», escribió en La Prensa, nombre de la Hoja del Lunes de Granada entre 1940 y 1950, El Bachiller Cantaclaro, Narciso de la Fuente, veterano periodista y crítico taurino que había pertenecido a El Defensor.

Según las crónicas de ambos espectáculos simultáneos, tanto Los Cármenes como la plaza del Triunfo registraron sendos llenos, con lo que entre ambos muy bien se acercaron a los 20.000 espectadores, lo cual no deja de ser destacable en una ciudad como Granada, por entonces poblada por unos 150.000 habitantes.
 
Vista aérea de la desaparecida plaza de toros del Triunfo
Pero lo que nos hace evocar la novillada no fue el triunfo de ninguno de los espadas sino la tragedia que de nuevo visitó esta desaparecida plaza de toros granadina, que ya vio cómo en 1934 moría de una cornada el novillero Atarfeño. El desenlace de esta tragedia no ocurrió en la plaza ni en nuestra ciudad, pero sí lo que la provocó. En el quinto toro de la tarde fue cogido el banderillero Gregorio Caro Mateos, de 37 años, Valencia de nombre artístico, que trasladado a la enfermería fue asistido por el doctor Fernández Cambil (el mismo que nada pudo hacer por Atarfeño en 1934), que le curó de una herida en el tercio inferior del muslo derecho, que interesaba la vena safena interna, pronóstico menos grave, por lo que esa misma noche con el resto de la cuadrilla viajó el herido a Madrid en el expreso. Pero cinco días después llegaba la noticia de que Gregorio Caro había muerto en el sanatorio de Toreros de Madrid tras haber sufrido la amputación de su pierna derecha sin que esto sirviera para detener la gangrena que acabó con su vida.


Semana Santa 1941

Catorce cofradías eran las federadas y tenían prevista su salida a partir del Domingo de Ramos, que caía en 6 de abril: Santa Cena, el Domingo; Rescate y Dolores formando una única procesión, y Humildad, el Lunes; Vía Crucis y Esperanza también en un solo cortejo, y Rosario, Martes; Gitanos (se había fundado el año anterior y bajaba de la Abadía sólo hasta el paseo de los Tristes y de allí se volvía) y Escolapios, Miércoles; Favores y Silencio, Jueves; Humildad nuevamente el Viernes a mediodía hasta el Campo del Príncipe; Santo Entierro y Chías, Viernes, y así concluían los desfiles procesionales. Este año no salió la cofradía de la Alhambra, cuyo hermano mayor era el presidente del Granada, Ricardo Martín Campos, que solía procesionar el Jueves Santo.

Por entonces no existía lo que se denomina carrera oficial o ésta se limitaba a que las procesiones pasaran por la calle Reyes donde, a la altura de la plaza del Carmen, se instalaba una mini tribuna. Cada cofradía organizaba su itinerario por libre y ningún día había más de dos procesiones desfilando simultáneamente. Desde el jueves a mediodía hasta el sábado se prohibía la circulación de vehículos por las calles más céntricas y todos los espectáculos se suspendían el Jueves y el Viernes Santo, por lo que cerraban los cines y teatros.

Observando cómo era entonces y cómo es ahora la Semana Santa granadina sorprende ver cómo ha evolucionado, sobre todo en lo que se refiere al número de personas que la viven y participan en ella aunque sólo sea como espectadores. Empezando la década de los cuarenta eran los tiempos del primer y -por eso mismo- más furibundo nacionalcatolicismo, sin embargo (se constata leyendo la prensa de la época) esta Semana Santa de 1941 se podría decir que sólo se parece a las actuales en lo básico, es decir, había procesiones, penitentes, mantillas, bandas de música y demás, pero todo ello a mucha menor escala respecto de cualquiera de los últimos casi cuarenta años de aconfesionalidad del Estado español. En 1941 las procesiones eran muchas menos, también el número de los que las formaban; la figura del costalero ni se conocía aún de nombre, al menos en Granada, y casi todos los pasos andaban en carroza; asimismo, los recorridos solían ser bastante más breves y todas las procesiones se recogían antes de las once de la noche; había público apostado en las aceras para ver los desfiles, pero ni de lejos los muchos miles actuales. Incluso determinadas cofradías lucían en sus hábitos por entonces unos colores distintos a los de ahora mismo.
 
La calle Sierpe Alta, que iba de Reyes Católicos a la plaza de las Descalzas. Al fondo el convento de Carmelitas Descalzas
Por otra parte, echando un ojo a los itinerarios que publica la prensa podemos también constatar lo que desde entonces ha cambiado Granada. Por ejemplo, todas las cofradías que procedían del Realejo tenían casi como paso obligado a la entrada o a la salida la calle Sierpe Alta, una calle que ya no existe como tal pero de la que se conserva su acera derecha, integrada en la actual plaza de Isabel la Católica, que se abrió sobre el solar que quedó libre al demolerse la casa de Correos ya en los años 50. En 1941 la calle Pavaneras no tenía más salida hacia Reyes Católicos que ésta de la calle Sierpe Alta o bien la estrecha calle de la Colcha, surcada por las vías del tranvía urbano.

La desaparecida calle llamada Sierpe Alta tiene significación en la historia del Granada CF ya que en la habitación interior de un bar que había en el número 6 tuvo su sede el club entre julio de 1932 y diciembre de 1934, cuando se llamaba Recreativo Granada, y hasta aquí y desde la estación de Andaluces fueron traídos a hombros los futbolistas que en enero de 1934 venían de empatar en Gerona en el primer partido de fase de ascenso a Segunda División, con la banda del Ave María abriendo carrera, en la que se puede considerar primera gran celebración callejera de un éxito futbolero.

lunes, 16 de enero de 2017

LIGUILLA TRIUNFAL

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El míster Victoriano Santos encabeza el montaje fotográfico publicado por el diario Patria. Debajo aparecen: Millán, Floro y González; Maside, Bonet y Sosa; Gárate, Trompi, Cholín, Bachiller y Liz
     

Se incorpora César
Finalizada la liga regular y confirmado para el Granada el subcampeonato del grupo Sur de Segunda División que da derecho a disputar la liguilla de ascenso a Primera, sólo dos días después del partido en Málaga con el que se cerró, se da a conocer que el delantero centro de veinte años que pertenece al Barcelona, César, viene al Granada como refuerzo. 
                Se trata de un atacante al que se le venía siguiendo la pista desde que tuvimos ocasión de verlo la temporada pasada, cuando jugaba cedido en el Sabadell y con este equipo vino a Granada (y marcó un gol) a disputar la última jornada del trofeo no oficial de consolación para segundos clasificados que se llamó Copa Presidente de la Federación, partido aquel en el que encandiló con su fuerte disparo y su valentía para entrar al remate.
Así, el 7 de marzo llegaba César a Granada dispuesto a ser utilizado en el partido de dos días después. En el mismo tren que trajo a Granada al gran César llegaba el equipo de la R. Sociedad, el primer rival en la lucha por el ascenso. En la prensa granadina se refieren al equipo de San Sebastián con el nombre de Donostia, su denominación durante los años de la República pero que ya no usa.
En ese primer partido no llegó a alinearse. Tampoco en el segundo, jugado también en Granada. Para verlo de rojiblanco habrá que esperar al último partido de la liguilla; para entonces ya se habrá estrenado como goleador y aunque sólo haya marcado un único gol, será ése precisamente el que valga el ascenso.

  César entrevistado por el periodista de Patria José Zubeldia recién llegado a Granada

    

Victoria en el primero de liguilla
Como la concentración alhambreña anterior al partido de liga frente al Castellón dio buen resultado, para enfrentarse a la Real Sociedad se repitió la experiencia. Buena decisión porque nos estrenamos en la liguilla derrotando al equipo vasco en un partido muy bien jugado por los rojiblancos, sobre todo en la primera mitad, en la que se pudo obtener mayor renta que el 2-1 con el que acabó el choque. Una vez más hubo que agradecer gran parte del triunfo al trío defensivo Floro, Millán González. Así el árbitro, que dirigió el partido, Ramón Melcón (que años después sería seleccionador), declaró a la prensa que si González sigue jugando así pronto lo veremos formando en la selección nacional. Trompi se ganó el traje a medida que había ofrecido un futuro presidente del Granada, Juan Alonso Roda, como premio al jugador que marcara el gol de la victoria.

Cromo sobre el primer partido de liguilla de ascenso, 2-1 sobre R. Sociedad

      
Escándalo Arribas en la victoria sobre el Castellón
La segunda jornada de la liguilla se jugó también en Granada y supuso un nuevo triunfo rojiblanco, 3-2 sobre el campeón del grupo Sur de segunda, el Castellón. Pero el indiscutible –y triste- protagonista del partido fue el árbitro catalán Arribas, al que se acusó de seguir el juego de lejos y de permitir todo tipo de violencias de unos y otros y, lo más grave, de insolentarse con el respetable. Era éste un veteranísimo referí  de muy amplia experiencia que sin embargo en este partido perdió por completo los papeles  y dio lugar a un espectáculo como no se ha visto igual en Los Cármenes y creemos que tampoco en ningún otro estadio español.
                Lo gordo empezó cuando mediada la segunda parte el portero castellonense Pérez hizo una terrorífica salida sobre la espalda de Cholín, rodillas por delante, que según la crónica de Zubeldia en Patria dejó al delantero para el arrastre y necesitó que le hicieran la respiración artificial. Por supuesto que Arribas no vio nada punible, pero como el incidente ocurrió muy cerca de la valla que separa el terreno de la grada, allí se formó un bochinche de futbolistas, aficionados y asistencias, y en medio el árbitro que se pone a conversar con los hinchas, momento en que, según la crónica de Zubeldia, Arribas injurió a una espectadora «con la frase que más puede ofender la dignidad de una mujer.», y como fuera increpado por los que lo presenciaron y oyeron respondió a éstos con ademanes y palabras gruesas «muy desusadas en un léxico correcto».

   Este Granada derrotó 3-2 al Castellón en Los Cármenes en la segunda jornada de liguilla el 16 de marzo de 1941, y se convirtió en líder. De pie: Mesa, Maside, Trompi, Bachiller, Cholín y Bonet; agachados: Gárate, González, Floro, Millán y Liz
   
 Los ya nerviosos hinchas locales ante el incierto 2-1 (Bachiller y Cholín) a favor del Granada, después de semejante desplante del trencilla estaban que trinaban. Pero faltaba un nuevo número en el repertorio de Arribas. Según cuentan las crónicas, faltando diez minutos, en un barullo ante Floro el balón salió por la línea de fondo a córner y así lo indicó el linier banderín en alto, por lo que Millán cogió la bola con las manos para colocarla en la esquina. Aquí vino la gran sorpresa y la mayor explosión de ira forofa que hasta ese momento se recordaba en nuestro estadio ya que el árbitro, situado muy lejos de donde se desarrollaba la acción, va y señala penalti por mano de Millán, por entender que no ha salido la pelota, desautorizando a su juez de línea. El penalti lo transformó Basilio en el 2-2. Así acabó de armarse la gran marimorena y los restantes minutos se jugaron entre un ensordecedor griterío. Dos indignados saltaron al terreno y abofetearon a Arribas bajo un turbión de almohadillas de la Cruz Roja y algunas piedras.
El posterior gol de Cholín evitó que corriera la sangre y el 3-2 final tranquilizó bastante la caldera de Los Cármenes, de modo que no hubo necesidad de protección policial al árbitro cuando se retiraba a vestuarios. Siempre según la crónica de Zubeldia, una vez terminado el partido y cambiado de calle el referí, fue éste detenido y trasladado a comisaría por orden gubernativa. El presidente Martín Campos garantizó personalmente a Arribas y así fue puesto en libertad, pero con la sanción impuesta por el gobernador civil, Gallego Burín, de 1.000 ptas. por su actuación incorrecta con el público y por sus ademanes, y también con la denuncia ante el juzgado de guardia de la espectadora injuriada por este Arribas de mal recuerdo. Por su parte, los dos energúmenos que saltaron al campo recibieron una sanción de 250 ptas. cada uno.
Días después el club fue multado por el Comité de Competición con 5.000 ptas. por las numerosas piedras y almohadillas lanzadas desde las gradas, siendo reincidente, y se prohibió el alquiler de almohadillas en el estadio para partidos venideros.

Tres partidos fuera seguidos
Las dos victorias en la liguilla colocaron al Granada en cabeza de los cuatro conjuntos al ser el único que había conseguido pleno. Pero los tres siguientes partidos había que jugarlos como visitante. Así el martes 18 de marzo emprendió viaje la expedición granadinista teniendo como primer destino La Coruña, de donde pasaría a San Sebastián y de ahí a Castellón, no regresando a Granada hasta casi un mes después, ya para disputar el último de los seis partidos de liguilla con la visita del Coruña. A su paso por Madrid se les unirá el último fichaje, el guardameta Pacheco, veterano portero que había jugado en el At. Madrid de antes de la guerra y que estaba sin equipo. Al parecer, el suplente de Floro, Vidal, que jugó en el último partido de liga en Málaga, atravesaba una gran debilidad causada por la gran escasez que sufría la población en aquellos hambrientos años, y no estaba para viajes.
En La Coruña, en la tercera jornada de liguilla, empezó el Granada adelantándose con un gol de Liz, pero no se pudo conservar la ventaja y acabó nuestro equipo derrotado 3-1. A pesar de la derrota, las crónicas, hechas por periodistas foráneos ya que ningún plumilla local viajó hasta La Coruña, nos hablan de un gran equipo, el mejor que pisó Riazor esta temporada, con su juego de pases cortos y su gran rapidez para salir al ataque. Quizás sin la lesión de González, que obligó a jugar toda la segunda parte con uno menos, el resultado hubiera sido otro. Debutó César, que nada pudo hacer. La derrota nos relegó a la segunda plaza, pero empatados con el Coruña a cuatro puntos y con dos de ventaja sobre tercero y cuarto.

Floro fue uno de los destacados en la victoria 1-2 en Atocha

      
Millán estrena capitanía con flores
La lesión en La Coruña de González promovió al cargo de capitán rojiblanco a Millán y ese estreno dio lugar a la sabrosísima anécdota que cuenta Zubeldia en Patria y que ocurrió en los prolegómenos del partido R. Sociedad-Granada, de la cuarta jornada de liguilla de ascenso a Primera. Pepe Millán no se había visto en otra igual hasta ese momento y se le ocurrió estrenarse en el cargo de una forma ciertamente lírica:
                «Reciba usted estas flores criadas y recriadas en los cármenes granadinos, como ofrenda de respeto y admiración de mis compañeros de equipo, que en el día de hoy pisan con sus tacos la hierba fresca y remojada del campo de Atocha».
                Es el parlamento literal que salió de labios de Millán en los prolegómenos del partido. Millán había ensayado durante toda la semana la frase de marras, de su propia cosecha. El lugar donde ocurrió fue el palco del viejo campo de Atocha y la persona a quien iba dirigido era una guapa y anónima donostiarra que allí se encontraba presidiendo, a quien Millán y Paco Bienzobas, capitanes respectivos de los dos equipos, hicieron entrega de sendos ramos de flores que como cortesía habían intercambiado al sortearse los campos, dado que nuestro equipo era la primera vez en su historia que aparecía por la bella Easo. La guapa homenajeada correspondió al granadino con un tibio estrechamiento de mano, repetido a continuación con el capitán realista, al que además le dirigió la frase: «Paco, te pedimos un 5 a 1 por lo menos». El comentario de la hincha donostiarra hizo al bravo defensa granadino exclamar: «Si lo llego a saber ni me paso tres días pensando en el discurso que he pronunciado ni le regalo las flores».

En Atocha quedó casi resuelto el ascenso
Después, con el campo típicamente norteño, muy embarrado, el Granada fue mucho mejor que la R. Sociedad y se impuso 1-2 en un partido muy bronco, con leña en cantidad por las dos partes. El árbitro Melcón escamoteó un gol de Trompi en un balón que Zubeldia dice que sacaron los donostiarras de dentro de la portería, y Cholín estrelló un remate en el larguero. Se adelantaron los locales pero pronto empató Bachiller. Ya en la segunda parte Cholín hizo el de la victoria. Sosa y Bienzobas resultaron expulsados por sacudirse mutuamente, circunstancia que determinó que César se estrenara en la demarcación de medio volante en sustitución del canario; tanto de interior como en ese puesto retrasado todas las crónicas lo destacan como el mejor granadinista junto a Floro y Cholín.

 Bachiller consiguió el primero de los goles granadinistas en Atocha
     
Como en el otro partido el Castellón venció al Coruña, recuperó el liderato el Granada, al que a falta de dos jornadas por disputarse le bastaba ganar cualquiera de los dos partidos para ascender.
                El martes 1 de abril partieron los rojiblancos desde Tolosa, lugar de concentración en tierras vascas, dirección Zaragoza, donde permanecieron hasta el jueves; después a Valencia para estar en Castellón ya el sábado 5 de abril, víspera del siguiente partido.
                           
 Alumbrado a gas
                Leyendo la prensa nos llama la atención la noticia que publica Patria de 6 de marzo de 1941. El pleno del Ayuntamiento ha acordado sustituir temporalmente el alumbrado público de gas por el eléctrico, excepto en la Alhambra, donde continuará siendo alimentado a base de gas.     
                En 1867, más o menos al mismo tiempo que casi todas las ciudades españolas, fue cuando se empezó a utilizar de forma permanente esta modalidad de alumbrado público en Granada. No obstante, nuestra ciudad fue pionera en España en esta cuestión.  Durante la dominación francesa ya se habían instalado faroles para alumbrado público que se alimentaban con gas, pero se hizo a título de experimento, sin continuidad. Así hasta que a comienzos del siglo XX, en las zonas más céntricas, la iluminación a gas se sustituyó por alumbrado eléctrico a base de bombillas y antes de arcos voltaicos. En aquellos años, principios del siglo XX, cuando todo lo relacionado con la energía eléctrica estaba todavía en mantillas, tampoco se puede decir que Granada fuera un ascua resplandeciente, pero es que en las zonas alejadas del centro urbano, salvo en noches de luna, lo que reinaba era la penumbra o la completa oscuridad, y esto había cambiado muy poco cuando empezaba la década de los cuarenta del XX. Como vemos, en determinados sectores de la Granada de 1941 el alumbrado callejero lucía precisamente porque no lucía (o porque lucía más bien poco) ya que la potencia lumínica que procuraban las farolas a gas era bastante escasa.

Tarjeta de felicitación del farolero

                 El alumbrado público por el gas que se obtenía de la destilación de carbón nos da pie para evocar la estampa castiza, recogida en bastantes creaciones literarias -sobre todo las de corte costumbrista- de los faroleros, esto es, las personas que tenían como ocupación el humilde oficio de encender cuando oscurecía y apagar al alba, de forma manual, las farolas para alumbrado público, personajes retratados en no pocas coplas, pasodobles y hasta canciones infantiles de corro. Cada atardecida, hemos podido leer en textos antiguos, como si de un ejército se tratara, con su pértiga al hombro partían los faroleros desde la sede de la empresa que los empleaba, la fábrica de gas Lebón, ubicada al final de la calle San Antón, a orillas del río Genil, y se dispersaban camino de su correspondiente sector urbano.
                Pero ésa es una estampa más decimonónica que de mediados del siglo XX. En 1941 la profesión de farolero era ya una cosa del pasado y, aunque todavía existía el alumbrado por gas, con su llama oscilante y sus negros humos, los antiguos mecheros de camisa de las farolas habían sido sustituidos por otros más modernos que podían programarse mediante temporizadores y hacía varios años que los faroleros, con su cierto halo romántico, habían desaparecido del paisaje de la pequeña y provinciana Granada de por entonces.

Fidel del Campo compositor de éxito
En vísperas del segundo partido de liguilla, Granada-Castellón, Patria publica que el que fue portero recreativista en los años treinta, Fidel del Campo, a la sazón director de la banda municipal de Baza, se marcha a Barcelona para asistir al estreno de la película “El 13.000”, de cuya banda sonora es autor. Se trata de una comedieta romántica hispana de la productora Levante Films, dirigida por Ramón Quadreny y protagonizada por una pareja muy de moda por entonces, Rafael Durán y Josita Hernán. Los foxtrots “Piensa mujer” y “Sueño de amor”, así como el vals “Una noche”, que forman parte de esa banda sonora, le han sido inspiradas por Granada, «que le dio, entre arrullos de río y rumor de fronda, la materia para el éxito», según la noticia.

Partitura de una de sus canciones

A Granada, al Recreativo Granada, había llegado Del Campo en 1933 como guardameta después de ser suplente de Zamora en el Madrid. Y no pudo tener mejor debut pues lo hizo en una fecha histórica para nuestro club, 23 de abril de 1933, cuando el Recreativo derrotó 11 a 0 al Jerez en la jornada cinco (de 10) de una liguilla de ascenso a Tercera División que acabaría en éxito, y que a día de hoy sigue siendo la mayor victoria en partido oficial conseguida por el Granada CF en toda su historia. Para entonces ya tenía una amplia producción como compositor y había dirigido en su pueblo natal, Ayora (Valencia), alguna banda de música. Ese mismo verano de 1933 estrenó en el paseo del Salón, dirigiendo a la Banda Municipal, el pasodoble “Corazón de oro”, que dedicó al entonces presidente del Recreativo, el pintor Gabriel Morcillo. Perteneció al Recreativo hasta 1935 y aunque no se alineó demasiado, después de la guerra se estableció en Baza, en cuyo equipo también jugó (aunque de delantero centro) y apenas llevaba un año retirado de los terrenos de juego cuando debutó en el séptimo arte con sus músicas.
Aparte de su participación en El 13.000, sabemos que intervino con sus composiciones en al menos otras dos películas, también de la productora Levante Films. La primera, también de 1941, se comercializó con el nombre de “Pimentilla” (con temas como “Quiero soñar” y “A la luz de la Luna”), dirigida por Juan López de Valcárcel y protagonizada asimismo por la pareja Josita Hernán y Rafael Durán. Y la otra, de 1942, también dirigida por Valcárcel, se llamó “Cuando pasa el amor”.

  Películas con música de Fidel del Campo