EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 27 de diciembre de 2011

CAMINO A PRIMERA




Granada 2 Real Sociedad 1
9 de marzo de 1941
Estadio Los Cármenes, lleno, quince mil espectadores en tarde nublada. Terreno con algunos charcos por la lluvia caída. Partido correspondiente a la primera jornada de liguilla de ascenso a Primera 1940-41. Los capitanes de ambos equipos, González y Bienzobas, intercambiaron ramos de flores en los prolegómenos
Granada CF: Floro; Millán, González; Maside, Bonet, Mesa; Guijarro, Trompi, Cholín, Bachiller y Liz
R Sociedad de San Sebastián: Sebitas; Querejeta, Izaga; Fernando, Patri, Simón; Bienzobas, Bidegain, Chipia, Azpiazu y Pedrín
Goles: 1-0, min. 4, Cholín; 2-0, min. 39, Trompi; 2-1, min. 71, Bidegain
Árbitro: Melcón, Colegio Centro. Impecable. Fue despedido con aplausos al finalizar el choque


A las tres y media de la tarde, las peloteras de última hora en las puertas de Los Cármenes hicieron que bastantes se perdieran el golazo de Cholín que abría el camino hacia la victoria rojiblanca y era el primer paso hacia la Primera División con el que un mes después culminaría la liguilla de ascenso que esta nublada tarde empezaba en Los Cármenes y que disputaban los primeros clasificados de los dos grupos de Segunda en la liga recién terminada. El perfecto izquierdazo a la media vuelta del guipuzcoano y ex realista Cholín (“el abuelo” para parte de la afición), a servicio de Trompi, potente, raso y cruzado, tampoco resultó muy visible para el guardameta Sebitas, que sólo se enteró cuando vio el balón dentro de su portería.





El segundo gol llegaba al filo del descanso y fue otro gran gol en el que intervinieron los dos mismos protagonistas del primero, aunque con los papeles cambiados: Cholín sirvió magistralmente a Trompi, quien de tiro cruzado llevó el balón a la red, todo originado por la galopada por su extremo del ilustre veterano “Pirulo” Guijarro, que disputaba su último partido como rojiblanco.
Fue un partido casi completo el que el Granada ofreció a sus seguidores. El único pero estuvo en lo ajustado del marcador final, que debió ser mucho más amplio a favor de los rojiblancos. El Granada superó a su rival en todos los terrenos y en todas las facetas, especialmente en su primera mitad. José Zubeldia para Patria escribe entusiasmado: «Ni la pluma ni el pincel podrían recoger los rasgos y el nervio del juego. Acaso la cámara cinematográfica sería la única que pudiera perpetuar con la precisión de un archivo, toda la gama de combinaciones y genialidades que nuestros jugadores crearon con su inspiración magnífica, y así quedaría retratado para siempre un curso completo de fútbol. No faltó ni los goles de bandera, de los cuales, el primero, se ve tan de tarde en tarde, que hay que hacer esfuerzos de memoria…». Zubeldia destaca especialmente la magnífica labor del trío Floro, Millán, González, así como la gran calidad de Maside, Cholín y Trompi, y el juego “científico” de Bachiller.
El mismo cronista se lamenta de que en la segunda parte se malograran muchas ocasiones de gol porque -y esto es un problema que se viene arrastrando toda la temporada a pesar de la magnífica clasificación- sólo hay «a lo sumo dos delanteros que saben tirar». No obstante, la solución al problema la teníamos ya en casa y se llamaba César. Concretamente llegó de madrugada dos días antes y en el mismo tren que en “solo” treinta y tantas horas condujo a nuestra tierra a la expedición donostiarra en su primera visita histórica a este rincón peninsular:
El gran César Rodríguez era un futbolista leonés de sólo veinte años, pero ya cotizado, que venía cedido del Barcelona y que no jugó esta tarde precisamente por lo precipitado que esto hubiera parecido. Tampoco lo haría al domingo siguiente, con la visita del Castellón. Su debut se producirá ya en la tercera jornada, en el Riazor coruñés, y aunque sólo anotará un gol en toda la liguilla, será ese único gol el que suponga la victoria y quedar campeón de campeones, y el primer ascenso a máxima categoría, en el Sequiol castellonense, una jornada antes de concluir la competición.

martes, 20 de diciembre de 2011

EL EQUIPO QUE VOLVIÓ DEL FRÍO




Granada 8 Levante 1
18 de diciembre de 1949
Estadio Los Cármenes, casi lleno, once mil espectadores en tarde muy fría. Partido correspondiente a la jornada quince del Campeonato de Liga de Segunda División grupo Sur, 1949-50
Granada CF: Candi; Toñín, Millán, Barnet; Almagro, Luiqui; Megino, Trompi, Morales, Fraga y Mas UD Levante: Tur; Dolz, Allepuz, Navarro I; Alday, Navarrete; Sáez, Salvador, Zaragoza, Ortiz y Navarro II
Goles: 1-0, m. 16, Morales; 2-0 m. 34, Morales; 3-0, m. 46, Mas; 4-0, m. 48, Morales; 5-0, m. 60, Megino; 6-0, m. 76, Morales; 7-0, m. 77, Fraga; 8-0, m. 82, Morales; 8-1, m. 89, Salvador
Árbitro: Díaz Argote


El título de esta colaboración así como lo que sigue está tomado literalmente de lo que José Luis Entrala escribió en su magnífica “Historia del Granada CF”, referido a lo que le ocurrió a la expedición rojiblanca una semana antes del partido que nos ocupa:
«El 11 de diciembre de 1949 jugó el Granada en Alcoy. Vuelven en autobús el lunes día 12 y una intensísima nevada bloquea el vehículo en las cercanías del pueblo granadino de Baúl. Es imposible continuar y tampoco se puede retroceder. Los 15 miembros de la expedición son el entrenador Cholín, el masajista Bombillar y los jugadores Candi, Carbelo, Toñín, Méndez, Barnet, Almagro, Sosa, Megino, Fraga, Morales, Luiqui, Más y Trompi. Entre todos deciden, siguiendo las indicaciones del chófer, que la única solución es abandonar el autobús y avanzar a pie, por la nieve, hasta encontrar un cobijo.
»Y así estuvieron ¡tres días y tres noches dantescos! durmiendo en pequeños cortijos de la zona y caminando todo el día, perdidos entre la nieve, sin ropa ni calzado adecuados.
»Paco Más recordaba aquella odisea un día de 1984, 35 años después.
»“Llevábamos andando mucho tiempo, perdidos, sin saber si nos acercábamos o nos alejábamos, hasta que, por fin, vimos un cortijo. Pero allí no nos quisieron recibir. Les dijimos que pagaríamos la comida pero no ponían buena cara. Yo creo que nos tuvieron miedo. ¡Tantos hombres juntos…! Así que de nuevo a caminar por la nieve y, poco después, otra cortijada. Allí sí fuimos atendidos; lumbre, comida…”
»Estaban exhaustos, durmiendo en donde podían y, al día siguiente, vuelta a caminar. Por fin, el jueves llegaron hasta un tren detenido en la vía por la nieve. Lo pudieron abordar y esperar pacientemente hasta que, en la madrugada del viernes día 16, su lentísimo tren rindió viaje en la estación de Granada. Fueron cuatro días de miedo, hambre, frío y desesperación. Pero es viernes y el domingo día 18 hay que jugar en los Cármenes. El Levante espera.»




Desde luego, eran otros tiempos. Las comunicaciones poco tenían que ver con las actuales, pero es que el talante y la pasta de la que estaban hechos aquellos deportistas tampoco parecen asemejarse demasiado a lo de ahora mismo. A nadie se le ocurrió sugerir siquiera el aplazamiento del partido, y así, los mismos hombres con el único cambio de Trompi por Sosa, sin apenas entrenar y después de semejante aventura, fueron capaces de endosarle al Levante una de las mayores goleadas de toda la historia del Granada CF.
El Levante venía como vicecolista y estuvo toda la liga en los puestos bajos aunque no descendió, pero apenas opuso resistencia y desde el momento en que se vio con dos goles de diferencia bajó los brazos y todo resultó excesivamente fácil para los rojiblancos, entre los que destacaron especialmente Morales y Mas, el primero como autor de cinco de los goles en su puesto de ariete, y el segundo como asistente (aunque entonces no se decía así) desde su banda izquierda de al menos cuatro y autor de uno más. Precisamente a estos dos jugadores se les anularon dos goles más que, según las crónicas, fueron legalmente conseguidos.
Juan Morales Rubio, natural de Cieza (Murcia), consiguió aquella tarde cinco goles, una marca personal que suponía igualar la que consiguieran Juanele Castillo en 1933 y Luis Sosa en 1940, y de no habérsele anulado un gol podía haber igualado las que por el momento suponen el mayor número de goles conseguidos en un partido por un granadinista, seis, y que ostentan desde 1933 José Carmona y desde 1942 César. Morales fue un gran delantero centro de magnífico juego aéreo que militó en el Granada cuatro temporadas entre 1946 y 1950, y que, según José Luis Entrala, al principio tropezó con la incomprensión de los aficionados, que lo abucheaban, pero que pronto se rindieron cuando temporada tras temporada marcaba goles en abundancia. Morales es en la actualidad el tercer máximo goleador de la historia del Granada CF, con 61, sólo superado por los 77 de Trompi y los 101 de Rafa.

viernes, 9 de diciembre de 2011

MAGNÍFICOS CINCO + UNO




Granada 6 Zaragoza 2
18 de septiembre de 1966
Estadio Los Cármenes, lleno, dieciséis mil espectadores en tarde-noche calurosa. La segunda parte se jugó bajo iluminación artificial, inaugurando así en partido oficial la nueva instalación. Partido correspondiente a la segunda jornada del campeonato de liga de Primera División 1966-67
Granada CF: Ñito; Tosco, Datzira, Zubiaurre; Santos, Lorenzo; Lara, Almagro, Miguel, Agüero y Vicente
RCD Zaragoza: Yarza; Irusquieta, Santamaría, Reija; Pais, Violeta; Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra
Goles: 1-0, min. 31, Vicente; 2-0, min. 38, Miguel; 2-1, min. 43, Lapetra; 3-1, min. 49, Miguel; 4-1, min. 57, Miguel; 5-1, min. 60, Miguel; 5-2, min. 64, Pais; 6-2, min. 79, Agüero
Árbitro: López Zaballa, del colegio murciano. Buena actuación


En todas las quinielas el resultado más repetido era el “2“ o, como mucho, la “X“. Incluso en el diario deportivo “Dicen“ se había publicado los días previos al partido una caricatura en la que se veía a un jugador vestido con la indumentaria del Granada arrodillado y rezando, y a su lado otro jugador sonriente, éste con la indumentaria del Zaragoza y en la cabeza su “cachirulo“ de mañico, llevando en las manos un saco para guardar los muchos goles que se preveía entrarían en la meta granadinista, todo ello encima de la siguiente cuarteta: «Con los maños en gran forma / que se prepare el Granada / pues, además de perder, / pudiera haber goleada».

Goleada sí que hubo, sólo que fue en la portería contraria a la prevista, lo que a todo el mundo futbolero sorprendió. Y es que el Granada era un recién ascendido mientras que el Zaragoza, que estaba en esos precisos momentos escribiendo las mejores páginas de toda su historia, era el vigente campeón de Copa del Generalísimo y acababa de disputar sólo cuatro días antes el partido de ida de la final de la Copa de Ferias, en el que se había impuesto al Barcelona en el Nou Camp (0-1) con la misma alineación con la que esta calurosa tarde comparecía en Los Cármenes. Esa alineación titular zaragozana de los años sesenta (con una bonita rima incluida) en la que forman hasta siete internacionales, es la mejor de su historia y la que le dio más tiítulos: dos copas de España en 1964 y 1966 (más el subcampeonato en 1963 y 1965) y el título internacional de campeón de la Copa de Ciudades en Feria (1964), antecedente de lo que después fue la Copa UEFA, título que a los tres días de disputarse este partido no pudo renovar al perder en la vuelta en casa 2-4 con el Barcelona. Es el Zaragoza de Fernando Daucik y de los míticos “cinco magníficos“ de su delantera: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. O sea, un auténtico hueso para este Granada que apenas tres meses antes jugaba en Segunda y que había dado el salto a Primera ganando la promoción al Málaga.




La primera mitad estuvo más igualada y el primer gol tardó en llegar media hora, pero en la segunda, al encenderse los focos, cosa que ocurría por primera vez en Los Cármenes en un partido oficial del Granada (una semana antes, el 11 de septiembre de 1966, el Recreativo había inaugurado la iluminación empatando a uno con el Linense en el primer partido del grupo XI de 3ª), se encendieron simultáneamente la fuerza y el buen juego al contraataque de este Granada, y Lara, el rubio extremo gaditano de veinte años que apuntaba a figura y por su mala cabeza no llegó, y sus rapidísimas incursiones por la derecha se convirtieron en pesadilla para la defensa zaragozana, incapaz de contrarrestar la que se le venía encima, encajando otros cuatro goles que pudieron ser algunos más. Todo el equipo estuvo muy bien, pero en las crónicas se resalta, aparte del buen papel de Lara y los cuatro goles de Miguel, el gran trabajo en la zona ancha de Mariano Santos en el que quizás fue su mejor partido de los casi trescientos que disputó de rojiblanco.
Es fácil imaginar la euforia que supuso para el granadinismo esta gran e inesperada victoria ante el equipo de moda, victoria que, según las crónicas, fue muy merecida e incluso pudo ser bastante más amplia, y que fue premiada por la directiva de Bailón a razón de 10.000 ptas. por barba que, según José Luis Entrala, algunos corrieron a emplearlas esa misma noche en francachelas hasta las tantas.

«Apoteosis en Los Cármenes: 6-2 al Zaragoza», titula Hoja del Lunes. «Superioridad del Granada que frente a cinco magníficos alineó a once extraordinarios»; «Lo imposible: la sardina se comió al tiburón»; son dos de los titulares de “Patria” en la crónica de este partido que firma José Luis Piñero. «Ya tenemos coco», titulaba por su parte el diario “Madrid”.

Sí, parecía el coco -como decía el diario Madrid- este Granada de Ignacio Eizaguirre que quedaba clasificado en cuarta posición y con el positivo arrancado en la anterior jornada en el campo de otro de los gallitos de la época, el Las Palmas. Pero quedaban todavía por jugarse veintiocho jornadas y lamentablemente la magnífica imagen de los rojiblancos en este partido ya no volvió a repetirse, al contrario, su tono fue bajando a medida que avanzaba la competición y con él los puestos en la clasificación hasta llegar al final y tener que intentar salvar la categoría en promoción. El Betis, muy superior en la ida como en la vuelta, puso fin a la más breve estancia del Granada en Primera.

jueves, 24 de noviembre de 2011

MIL PARTIDOS





Granada 3 Mallorca 0
7 de enero de 1968
Estadio Los Cármenes, algo más de tres cuartos de entrada, doce mil espectadores en tarde soleada y fría. Terreno en buen estado aunque sin hierba en las áreas chicas. Partido correspondiente a la jornada quince del Campeonato de Liga de Segunda División grupo Sur, 1967-68
Granada CF: Ñito; Lorenzo, Barrenechea, Zubiaurre; Ortega, Barrachina; Flores, Almagro, Miguel, Gerardo y Ureña
RCD Mallorca: Piris; Doro, Victoriero, Cano; Forneris, Robles; Joseíto, Cifré, Domínguez, Chancho y Carmelo
Goles: 1-0, min 26, Ureña.; 2-0, min 59, Almagro.; 3-0 min.62, Almagro
Árbitro: Moya Aparici, valenciano. Buena actuación


“Joseíto, aunque te han castigao estamos a tu lao”, puede leerse en la pancarta que portan unos aficionados que posan detrás de la formación granadinista inmortalizada por la cámara de Torres Molina para Ideal en esta tarde de comienzos de 1968. El técnico había sido sancionado con seis partidos por insultar al calamitoso trencilla Alonso Pérez una semana antes en Alcoy, de donde salieron derrotados los rojiblancos, viendo así peligrar un liderato que duraba desde la cuarta jornada, y acercarse a sus perseguidores, Alcoyano, Calvo Sotelo y Mallorca, el rival de hoy.
Venían con los mallorquines dos ex granadinistas, los dos ya bastante veteranos y a punto de colgar las botas: el portero Piris y el defensa argentino Forneris, que habían pertenecido al Granada ocho y cuatro temporadas respectivamente y ambos eran recordados con cariño por la afición. Aparte también venía a un jugador que ficharía a la temporada siguiente por el equipo rojiblanco, el extremo Carmelo, del que se puede decir que en este partido pasaría tan desapercibido como en general fue su estancia en Granada, donde sólo llegó alinearse en una ocasión.
Fue el mejor partido de una temporada que también está entre las mejores de la historia porque en ella se consiguió el campeonato de Segunda y el cuarto ascenso a Primera, y esto se logró con una gran presencia de jugadores de nuestra propia cantera, como el gran triunfador del partido, Rafa Almagro, autor de dos goles, asistente en el otro y “sufridor” del penalti que Miguel lanzó fuera y que hubiera supuesto el 4-0. De la alineación de esta tarde no estaban el año anterior, en Primera, sólo Ureña, Gerardo y Ortega, los tres granadinos y ascendidos desde el Recreativo.
Nadie lo dijo porque por entonces nadie se ocupaba de estas minucias. Tendrían que pasar dieciocho años (1986) para que el maestro de historiadores granadinistas que es José Luis Entrala se tomara la molestia de contar los partidos oficiales disputados por el glorioso Granada CF, nacido Recreativo en 1931, y resulta que este partido para el recuerdo, por el resultado y la buena imagen rojiblanca, también lo es porque fue el número mil. Desde que el 6 de diciembre de 1931, en Peñamefécit, Jaén, el Recreativo Granada venciera 1-2 (ambos de Bombillar) al Deportivo Giennense, el que hacía 1.000 partidos, treinta y siete años después, fue un digno exponente del redondo número que completaba.

jueves, 10 de noviembre de 2011

SENTIDAS DESPEDIDAS




Granada 5 Santander 1
23 de abril de 1961
Estadio Los Cármenes, cinco mil espectadores en tarde soleada. Terreno en buen estado. Partido correspondiente a la jornada veintinueve y penúltima del Campeonato de Liga de Primera División 1960-61
Granada CF: Candi (Lois 48’); Mingorance, Gómez, Forneris; Méndez Larrabeiti; Cándido, Carranza, Rafa, Álvarez y Lalo
Rácing de Santander: Piñol; Pallás, Santamaría, Miera; Crispi, Pellejero; Odriozola, García, Sampedro, Ramos y Yosu
Goles: 1-0, min.1 Carranza; 2-0, min 8, Álvarez; 3-0, min. 11 Lalo; 4-0, min. 66, Carranza; 5-0, min. 73, Rafa; 5-1, min. 82, Odriozola
Árbitro: Novella, con muchos errores en su último partido como árbitro en activo





A buenas horas fue el Granada 1960-61 a brindar un buen partido a su afición. Era el último compromiso en Los Cármenes y llegaba cuando ya nada quedaba hacer en la liga de máxima categoría salvo completar el calendario, del que después sólo faltaba la visita al Metropolitano colchonero, e ir preparando una nueva plantilla para la siguiente temporada en segunda, ya que la derrota un domingo antes en Heliópolis había acabado con las remotas esperanzas de salvación. De ahí la escasa afluencia a Los Cármenes y también los pitos con que los rojiblancos fueron recibidos.


El Santander del brasileño Otto Bumbel (nada de Racing, por entonces todo término extranjerizante estaba proscrito) se presentaba por primera vez en Los Cármenes como rival de Primera División y era un recién ascendido que se había mantenido toda la liga en la mitad baja de la tabla pero necesitaba al menos un punto para huir de la promoción. Se trataba de un conjunto homogéneo, formado principalmente por jóvenes jugadores, a destacar su línea defensiva y sus peligrosos extremos. Dos hombres vinculados a la historia del Granada CF formaban en sus filas, Yosu y Pellejero. Este último junto con otros veteranos pero importantes jugadores como Benavídez, Becerril o Ramoní, todos presentes en la final de copa de dos años antes, habían sido barridos por la ”escoba” de Jiménez Blanco al terminar la temporada anterior. En su lugar parecía que se había fichado bien, buscando calidad y juventud, aunque también parece que en la parte técnica no acompañó el acierto, con Argila y posteriormente con Trinchant. Así que un año después el resultado era el contrario al buscado y el descenso antes de concluir el campeonato todo el fruto obtenido.


Sin nada ya que perder (o con la esperanza de ganar las 5.000 ptas. por barba que, según Diario Montañés, ofrecía el Español), el Granada dio una imagen muy distinta a lo que fue la tónica de una pésima temporada, y exhibió durante los noventa minutos todo lo que le había faltado: cohesión entre sus líneas, velocidad, ganas y forma física. En ello influyó bastante el encontrarse con tres goles antes de los diez primeros minutos. Abrió el marcador Carranza para que al poco Delfín Álvarez cabeceara el segundo tras una gran jugada por la derecha; y la nota de calidad la puso Lalo, haciendo un gran gol de lanzamiento que superó la barrera, de golpe franco directo al borde del área. Antes del descanso fue anulado un gol legal de Rafa que hubiera supuesto el cuarto. En la segunda parte continuó el asedio a la meta santanderina y llegaron dos goles más válidos y otro anulado; el que hacía el 4-0 lo consiguió Carranza de magnífico remate y era el último de los 26 que anotó mientras pertenecía al Granada. El 5-0 fue obra de Rafa, el granadino máximo goleador de la historia rojiblanca.



Aquella tarde se despedían de la afición granadinista dos jugadores que ocupan una parte importante en su historia. Carranza, ídolo que lo fue como pocos del granadinismo, actuaba por última vez de rojiblanco en Los Cármenes, ya que al terminar la temporada sería traspasado al Español. Por otra parte, Candi, diez temporadas ocupando la meta rojiblanca, jugaba su último partido con el Granada y también como profesional. Y no lo pudo disputar completo. A poco de iniciarse la segunda parte, a la salida de un córner botado sobre su marco, la nariz de Candi recibía el fortísimo impacto de la cabeza del que había sido su compañero, José María Pellejero, que entraba al remate con el ímpetu que siempre le caracterizó. Candi (fractura abierta del tabique nasal con ligera conmoción) y Pellejero (conmoción cerebral, hematoma parpebral con pérdida de visión en el ojo izquierdo y herida contusa en la frente), sangrando abundantemente, hubieron de ser retirados y trasladados urgentemente al cercano Hospital Clínico, donde Pellejero quedó ingresado. Candi fue sustituido por el suplente Lois, pero los forasteros acabaron el partido con un efectivo menos.


Pero para despedida dolorosa, la de la Primera División. El Granada acabaría de completar una semana más tarde la peor temporada -números en mano- de sus ochenta años de existencia; la única de las cinco categorías distintas en que ha militado en la que ha acabado una liga como colista.

domingo, 30 de octubre de 2011

EL MEJOR GRANADA





Granada 2 Barcelona 0
9 de abril de 1972
Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde soleada y a ratos cubierta y con alguna ligera llovizna. Terreno en buen estado. Partido correspondiente a la jornada veintinueve del Campeonato de Liga de Primera División 1971-72
Granada CF: Izcoa; De la Cruz, Barrenechea, Falito; Jaén (Santos 85’), Fernández; Lasa, Porta Barrios, Manolín y Vicente
FC Barcelona: Reina; Rifé, Gallego, Costas; Torres, Zabalza; Juanito, Juan Carlos (Dueñas 46’), Marcial, Asensi y Pérez
Goles: 1-0, min. 6, Porta; 2-0, min. 47 Porta
Árbitro: Urrestarazu, navarro. Sin amonestados. Los forasteros le protestaron la anulación de un gol presuntamente legal en el que habría ignorado la ley de la ventaja
Venía el Barça a Granada después de completar una vuelta y un partido (dieciocho jornadas) sin conocer la derrota, racha que de un mal inicio de liga y la consecuente desventaja con el Madrid, le había llevado a acercarse a éste, al cual había derrotado en la jornada anterior, y a tener claras opciones de volver a anotarse un campeonato de liga, cosa que llevaba ya sin lograr desde hacía once años.
El ambiente pre partido estaba enrarecido a raíz de unas declaraciones del inefable Santiago Bernabéu en las que sugería que el Granada podría no emplearse a fondo frente a los culés como parte del pago del traspaso al Barcelona ya cerrado con vistas a la temporada siguiente del gran lateral De la Cruz. Más aún se enrarecería la víspera después de que José María García desde su popularísimo Hora 25 volviera a incidir sobre la cuestión.
Pero el gran Granada 71-72 pronto alejó toda sospecha. A poco de comenzar el encuentro, un córner por la izquierda del ataque rojiblanco contra la portería del marcador lo ponía Vicente en la frontal del área para que el cabezazo de Barrios fuera aprovechado desde cerca por Porta (muy destacado en esos momentos en la clasificación del Pichichi) para que de magnífica bolea cercana estableciera el 1-0, su gol dieciocho en la 71-72, el que con más cariño recuerda el propio Enrique Porta. Y nada más comenzar la segunda parte nuevamente Porta aprovechaba un fallo de la cobertura culé para de magnífico tiro cruzado hacer el 2-0 que resultaría definitivo. Entre uno y otro gol los blaugranas habían dominado por momentos e incluso habían reclamado la presunta anulación de un gol, pero sin crear excesivos problemas a Izcoa. A partir del segundo gol se puede hablar de un único equipo merecedor de la victoria, el Granada de Joseíto.





Un portero muy seguro, primero Ñito y en la segunda vuelta Izcoa; dos laterales de largo recorrido y buenas prestaciones en la cobertura, De la Cruz y Falito; un centro de la defensa casi invulnerable, con Fernández y Aguirre Suárez, esta tarde ausente pero bien sustituido por Barrenechea; un centro del campo de calidad y brega con Jaén, después Santos, y Manolín (sin olvidar a los lesionados Fontenla y Chirri) en el que Vicente daba clases magistrales; la rapidez de Lasa, la pelea de Barrios y… Porta. Porta haciendo goles a pares uno tras otro hasta conseguir el Pichichi. Ése era el mejor Granada que hemos podido ver y que recordamos.
En la 71-72, ni el Valencia ni el At. Madrid ni el At. Bilbao (éste goleado), ni tampoco alguno más modesto pero en buena posición en la tabla, como R. Sociedad, Las Palmas o Málaga, habían conseguido llevarse de Los Cármenes un solo punto. Tampoco el poderoso y enrachado Barcelona de Rinus Michels, plagado de internacionales, se iba a llevar nada positivo de su visita a Granada. Una semana después nos visitaría el R. Madrid, ya con el camino hacia un nuevo título mucho más despejado. Pero tampoco el que acabaría ganando la liga pudo arrancar de Los Cármenes un solo punto.
Sólo unos días después de este partido, tras veintisiete años (Millán,1945), un jugador de la plantilla del Granada CF debutaba como internacional absoluto: De la Cruz, el mismo que involuntariamente había provocado las suspicacias pre partido, que aunque ya pertenecía al Barcelona, se estrenaba con la Selección en su partido amistoso en Salónica, frente a Grecia, que acabó en empate sin goles. No, no era precisamente un comparsa este gran Granada Hasta con internacionales contábamos pues este mismo jugador además de Barrios, Lasa y Jaén ya habían pasado por las selecciones inferiores esta misma temporada. El Granada completó así la única de sus ya dieciocho temporadas de Primera sin perder ni un solo partido en Los Cármenes y sólo cediendo cuatro empates, igualadas que llegaron todas ante rivales que acabaron la liga en puestos inferiores.

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL ÚLTIMO PORTA





Granada 2 At. Madrid 1

: El partido estuvo a punto de ser suspendido debido a la enorme tromba de agua caída sobre Granada treinta minutos antes de su celebración, que convirtió Los Cármenes en una laguna. En los prolegómenos se hizo entrega a Izcoa del trofeo Hoja del Lunes al granadinista más regular en la liga recién terminada. Jugadores y árbitros lucieron brazaletes de luto por la muerte de Fernando Herrero Tejedor, ministro Secretario General del Movimiento, y del jugador internacional Tonono, del Las Palmas, motivo por el que se guardó un minuto de silencio. Por coincidencia de colores los visitantes vistieron camiseta azul y pantalón blanco

15 de junio de 1975


Estadio Los Cármenes, casi lleno, veinte mil espectadores en tarde-noche muy lluviosa y con abundante aparato eléctrico. Terreno anegado con abundantes y grandes charcos. Partido correspondiente a la vuelta de IV de final de Copa del Generalísimo 1974-75


Granada CF: Izcoa; Sierra, Castellanos (Toni 68’), Falito; Chirri, Ederra; Lorenzo, Grande, Porta, Maciel y Quiles (Dueñas 71’)


C At Madrid: Reina; Melo, Benegas, Laguna; Marcelino, Adelardo; Leal, Irureta, Gárate, Alberto y Becerra


Goles: 1-0, min. 39, Porta; 1-1, min. 76, Leal; 2-1, min. 88, Grande


Árbitro: López Samper, valenciano, sin amonestados


Incidencias




Tras concluir la liga de Primera 1974-75 no hacía ni un mes, en la que el Granada había podido salvar la categoría prácticamente en el último suspiro y sólo gracias a superar el golaveraje particular al Málaga, se iniciaba la copa para nuestro equipo directamente en VIII, con eliminación del Gijón y posterior emparejamiento en IV con el At. Madrid.



Como cuadra a una eliminatoria copera, este partido de vuelta entre granadinistas y atléticos debe comenzar por el relato de lo que ocurrió en el que con los segundos como locales se jugó una semana antes en el Vicente Calderón, partido aquel plagado de incidentes y del que salió el Granada derrotado 2-0. En el Manzanares el Granada había visto cómo el árbitro navarro Juango le anulaba injustamente el gol de Lorenzo que suponía el empate a uno para casi al final tener que soportar la expulsión de Fernández (castigado después por cuatro partidos como autor de agresión a un contrario, según el acta), que sólo chocó con Capón en la disputa de un balón dividido, pero al que su fama, más que sus acciones, condenaban de antemano. Además Izcoa tuvo que salir escoltado por la Policía Armada por haberse encarado con el público que le insultaba. Por otra parte, aunque eran tiempos de leyenda negra rojiblanca, resulta que, según las crónicas, en Madrid, si alguien dio más de la cuenta no fueron los nuestros, sino que en esa tarea los más distinguidos fueron los atléticos Panadero Díaz (que nada más empezar marcó, no a hierro pero sí a aluminio -el de sus seis tacos-, a Quiles) y Capón, a los que el míster atlético, Luis Aragonés, en su primera temporada como entrenador, prudentemente dejó en Madrid.


Con estos antecedentes es fácil imaginar que el ambiente previo al partido estaba bien caliente y predispuesto contra los colchoneros, recibidos con una atronadora pita dirigida en especial contra su portero Reina (coreado con el epíteto de “chivato”), a quien las crónicas habían señalado como inductor de la expulsión en Madrid de Fernández. Pero los ánimos se calmaron tan pronto empezó el balón a rodar, lo cual en este caso no deja de ser un eufemismo porque la impresionante gota fría que cayó sobre Granada poco antes del comienzo del partido dejó el terreno de Los Cármenes impracticable, abundando las jugadas en que el esférico quedaba detenido en cualquiera de los grandes charcos repartidos por todo el rectángulo. Fútbol, lo que se dice fútbol, hubo poquísimo, pero a cambio asistimos a un emocionante espectáculo de lucha y entrega en el que el Granada superó a su rival y a punto estuvo de ganarse el pase a semifinales a pesar de que el último cuarto de hora hubo de jugarlo con sólo diez efectivos al lesionarse Chirri tras haberse efectuado los dos cambios.



En el banquillo rojiblanco se sentaba aquel gran entrenador que fue Errazquin (con el carné de Manolo Ibáñez) porque Joseíto había sido despedido tras el angustioso final de liga. En Copa de España, según la legislación, no podían intervenir los extranjeros Parits y Montero Castillo, y esto hizo que por fin debutara esta temporada el paraguayo oriundo Maciel, futbolista a quien apenas habíamos podido ver pero que siempre evidenció su gran clase; y además volvió a aparecer en las convocatorias Porta, que sólo había intervenido algunos ratos en cinco ocasiones. Porta, en su único partido completo de toda la temporada, fue precisamente el gran protagonista de la lluviosa tarde e intervino en los dos goles rojiblancos, el segundo con asistencia a Grande y el primero realizándolo él mismo a su más puro estilo, aprovechando un balón suelto tras varios rechaces en el área. Incluso tuvo en sus pies el que hubiera significado el 3-1 y la prórroga cuando ya se jugaba el descuento, pero sin suerte.


A pesar de la eliminación el público salió contento y convencido de que en otras circunstancias climatológicas se habría dado otro resultado. Pero lo que no sabíamos era que acabábamos de asistir a la última actuación de rojiblanco del gran Enrique Porta y al último de sus 43 goles para el Granada CF. Justo al día siguiente firmaba Miguel Muñoz su muy sustancioso contrato como nuevo entrenador y una de sus primeras decisiones fue la baja del único Pichichi granadinista. No pudimos despedirnos de Porta como se merecía y de aquí se marchó emocionado y con buenas palabras para todo el mundo. Pero para el recuerdo queda la gran ovación y los gritos de ¡Pooooooorta! ¡Pooooooorta! que por última vez volvieron a sonar en Los Cármenes aquella diluviosa tarde de mediados de junio.