EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
En la foto de cabecera se ve al Recreativo que se enfrentó al Gimnástico de Valencia en el campo madrileño de El Parral, 21 de febrero de 1934. De pie: Sosa, Tomé, Calderón, Luque, Itarte, Carrera, Victorio y Tabales; agachados: Gomar, Morales y Herranz.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



jueves, 24 de noviembre de 2011

MIL PARTIDOS





Granada 3 Mallorca 0
7 de enero de 1968
Estadio Los Cármenes, algo más de tres cuartos de entrada, doce mil espectadores en tarde soleada y fría. Terreno en buen estado aunque sin hierba en las áreas chicas. Partido correspondiente a la jornada quince del Campeonato de Liga de Segunda División grupo Sur, 1967-68
Granada CF: Ñito; Lorenzo, Barrenechea, Zubiaurre; Ortega, Barrachina; Flores, Almagro, Miguel, Gerardo y Ureña
RCD Mallorca: Piris; Doro, Victoriero, Cano; Forneris, Robles; Joseíto, Cifré, Domínguez, Chancho y Carmelo
Goles: 1-0, min 26, Ureña.; 2-0, min 59, Almagro.; 3-0 min.62, Almagro
Árbitro: Moya Aparici, valenciano. Buena actuación


“Joseíto, aunque te han castigao estamos a tu lao”, puede leerse en la pancarta que portan unos aficionados que posan detrás de la formación granadinista inmortalizada por la cámara de Torres Molina para Ideal en esta tarde de comienzos de 1968. El técnico había sido sancionado con seis partidos por insultar al calamitoso trencilla Alonso Pérez una semana antes en Alcoy, de donde salieron derrotados los rojiblancos, viendo así peligrar un liderato que duraba desde la cuarta jornada, y acercarse a sus perseguidores, Alcoyano, Calvo Sotelo y Mallorca, el rival de hoy.
Venían con los mallorquines dos ex granadinistas, los dos ya bastante veteranos y a punto de colgar las botas: el portero Piris y el defensa argentino Forneris, que habían pertenecido al Granada ocho y cuatro temporadas respectivamente y ambos eran recordados con cariño por la afición. Aparte también venía a un jugador que ficharía a la temporada siguiente por el equipo rojiblanco, el extremo Carmelo, del que se puede decir que en este partido pasaría tan desapercibido como en general fue su estancia en Granada, donde sólo llegó alinearse en una ocasión.
Fue el mejor partido de una temporada que también está entre las mejores de la historia porque en ella se consiguió el campeonato de Segunda y el cuarto ascenso a Primera, y esto se logró con una gran presencia de jugadores de nuestra propia cantera, como el gran triunfador del partido, Rafa Almagro, autor de dos goles, asistente en el otro y “sufridor” del penalti que Miguel lanzó fuera y que hubiera supuesto el 4-0. De la alineación de esta tarde no estaban el año anterior, en Primera, sólo Ureña, Gerardo y Ortega, los tres granadinos y ascendidos desde el Recreativo.
Nadie lo dijo porque por entonces nadie se ocupaba de estas minucias. Tendrían que pasar dieciocho años (1986) para que el maestro de historiadores granadinistas que es José Luis Entrala se tomara la molestia de contar los partidos oficiales disputados por el glorioso Granada CF, nacido Recreativo en 1931, y resulta que este partido para el recuerdo, por el resultado y la buena imagen rojiblanca, también lo es porque fue el número mil. Desde que el 6 de diciembre de 1931, en Peñamefécit, Jaén, el Recreativo Granada venciera 1-2 (ambos de Bombillar) al Deportivo Giennense, el que hacía 1.000 partidos, treinta y siete años después, fue un digno exponente del redondo número que completaba.

jueves, 10 de noviembre de 2011

SENTIDAS DESPEDIDAS




Granada 5 Santander 1
23 de abril de 1961
Estadio Los Cármenes, cinco mil espectadores en tarde soleada. Terreno en buen estado. Partido correspondiente a la jornada veintinueve y penúltima del Campeonato de Liga de Primera División 1960-61
Granada CF: Candi (Lois 48’); Mingorance, Gómez, Forneris; Méndez Larrabeiti; Cándido, Carranza, Rafa, Álvarez y Lalo
Rácing de Santander: Piñol; Pallás, Santamaría, Miera; Crispi, Pellejero; Odriozola, García, Sampedro, Ramos y Yosu
Goles: 1-0, min.1 Carranza; 2-0, min 8, Álvarez; 3-0, min. 11 Lalo; 4-0, min. 66, Carranza; 5-0, min. 73, Rafa; 5-1, min. 82, Odriozola
Árbitro: Novella, con muchos errores en su último partido como árbitro en activo





A buenas horas fue el Granada 1960-61 a brindar un buen partido a su afición. Era el último compromiso en Los Cármenes y llegaba cuando ya nada quedaba hacer en la liga de máxima categoría salvo completar el calendario, del que después sólo faltaba la visita al Metropolitano colchonero, e ir preparando una nueva plantilla para la siguiente temporada en segunda, ya que la derrota un domingo antes en Heliópolis había acabado con las remotas esperanzas de salvación. De ahí la escasa afluencia a Los Cármenes y también los pitos con que los rojiblancos fueron recibidos.


El Santander del brasileño Otto Bumbel (nada de Racing, por entonces todo término extranjerizante estaba proscrito) se presentaba por primera vez en Los Cármenes como rival de Primera División y era un recién ascendido que se había mantenido toda la liga en la mitad baja de la tabla pero necesitaba al menos un punto para huir de la promoción. Se trataba de un conjunto homogéneo, formado principalmente por jóvenes jugadores, a destacar su línea defensiva y sus peligrosos extremos. Dos hombres vinculados a la historia del Granada CF formaban en sus filas, Yosu y Pellejero. Este último junto con otros veteranos pero importantes jugadores como Benavídez, Becerril o Ramoní, todos presentes en la final de copa de dos años antes, habían sido barridos por la ”escoba” de Jiménez Blanco al terminar la temporada anterior. En su lugar parecía que se había fichado bien, buscando calidad y juventud, aunque también parece que en la parte técnica no acompañó el acierto, con Argila y posteriormente con Trinchant. Así que un año después el resultado era el contrario al buscado y el descenso antes de concluir el campeonato todo el fruto obtenido.


Sin nada ya que perder (o con la esperanza de ganar las 5.000 ptas. por barba que, según Diario Montañés, ofrecía el Español), el Granada dio una imagen muy distinta a lo que fue la tónica de una pésima temporada, y exhibió durante los noventa minutos todo lo que le había faltado: cohesión entre sus líneas, velocidad, ganas y forma física. En ello influyó bastante el encontrarse con tres goles antes de los diez primeros minutos. Abrió el marcador Carranza para que al poco Delfín Álvarez cabeceara el segundo tras una gran jugada por la derecha; y la nota de calidad la puso Lalo, haciendo un gran gol de lanzamiento que superó la barrera, de golpe franco directo al borde del área. Antes del descanso fue anulado un gol legal de Rafa que hubiera supuesto el cuarto. En la segunda parte continuó el asedio a la meta santanderina y llegaron dos goles más válidos y otro anulado; el que hacía el 4-0 lo consiguió Carranza de magnífico remate y era el último de los 26 que anotó mientras pertenecía al Granada. El 5-0 fue obra de Rafa, el granadino máximo goleador de la historia rojiblanca.



Aquella tarde se despedían de la afición granadinista dos jugadores que ocupan una parte importante en su historia. Carranza, ídolo que lo fue como pocos del granadinismo, actuaba por última vez de rojiblanco en Los Cármenes, ya que al terminar la temporada sería traspasado al Español. Por otra parte, Candi, diez temporadas ocupando la meta rojiblanca, jugaba su último partido con el Granada y también como profesional. Y no lo pudo disputar completo. A poco de iniciarse la segunda parte, a la salida de un córner botado sobre su marco, la nariz de Candi recibía el fortísimo impacto de la cabeza del que había sido su compañero, José María Pellejero, que entraba al remate con el ímpetu que siempre le caracterizó. Candi (fractura abierta del tabique nasal con ligera conmoción) y Pellejero (conmoción cerebral, hematoma parpebral con pérdida de visión en el ojo izquierdo y herida contusa en la frente), sangrando abundantemente, hubieron de ser retirados y trasladados urgentemente al cercano Hospital Clínico, donde Pellejero quedó ingresado. Candi fue sustituido por el suplente Lois, pero los forasteros acabaron el partido con un efectivo menos.


Pero para despedida dolorosa, la de la Primera División. El Granada acabaría de completar una semana más tarde la peor temporada -números en mano- de sus ochenta años de existencia; la única de las cinco categorías distintas en que ha militado en la que ha acabado una liga como colista.

domingo, 30 de octubre de 2011

EL MEJOR GRANADA





Granada 2 Barcelona 0
9 de abril de 1972
Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde soleada y a ratos cubierta y con alguna ligera llovizna. Terreno en buen estado. Partido correspondiente a la jornada veintinueve del Campeonato de Liga de Primera División 1971-72
Granada CF: Izcoa; De la Cruz, Barrenechea, Falito; Jaén (Santos 85’), Fernández; Lasa, Porta Barrios, Manolín y Vicente
FC Barcelona: Reina; Rifé, Gallego, Costas; Torres, Zabalza; Juanito, Juan Carlos (Dueñas 46’), Marcial, Asensi y Pérez
Goles: 1-0, min. 6, Porta; 2-0, min. 47 Porta
Árbitro: Urrestarazu, navarro. Sin amonestados. Los forasteros le protestaron la anulación de un gol presuntamente legal en el que habría ignorado la ley de la ventaja
Venía el Barça a Granada después de completar una vuelta y un partido (dieciocho jornadas) sin conocer la derrota, racha que de un mal inicio de liga y la consecuente desventaja con el Madrid, le había llevado a acercarse a éste, al cual había derrotado en la jornada anterior, y a tener claras opciones de volver a anotarse un campeonato de liga, cosa que llevaba ya sin lograr desde hacía once años.
El ambiente pre partido estaba enrarecido a raíz de unas declaraciones del inefable Santiago Bernabéu en las que sugería que el Granada podría no emplearse a fondo frente a los culés como parte del pago del traspaso al Barcelona ya cerrado con vistas a la temporada siguiente del gran lateral De la Cruz. Más aún se enrarecería la víspera después de que José María García desde su popularísimo Hora 25 volviera a incidir sobre la cuestión.
Pero el gran Granada 71-72 pronto alejó toda sospecha. A poco de comenzar el encuentro, un córner por la izquierda del ataque rojiblanco contra la portería del marcador lo ponía Vicente en la frontal del área para que el cabezazo de Barrios fuera aprovechado desde cerca por Porta (muy destacado en esos momentos en la clasificación del Pichichi) para que de magnífica bolea cercana estableciera el 1-0, su gol dieciocho en la 71-72, el que con más cariño recuerda el propio Enrique Porta. Y nada más comenzar la segunda parte nuevamente Porta aprovechaba un fallo de la cobertura culé para de magnífico tiro cruzado hacer el 2-0 que resultaría definitivo. Entre uno y otro gol los blaugranas habían dominado por momentos e incluso habían reclamado la presunta anulación de un gol, pero sin crear excesivos problemas a Izcoa. A partir del segundo gol se puede hablar de un único equipo merecedor de la victoria, el Granada de Joseíto.





Un portero muy seguro, primero Ñito y en la segunda vuelta Izcoa; dos laterales de largo recorrido y buenas prestaciones en la cobertura, De la Cruz y Falito; un centro de la defensa casi invulnerable, con Fernández y Aguirre Suárez, esta tarde ausente pero bien sustituido por Barrenechea; un centro del campo de calidad y brega con Jaén, después Santos, y Manolín (sin olvidar a los lesionados Fontenla y Chirri) en el que Vicente daba clases magistrales; la rapidez de Lasa, la pelea de Barrios y… Porta. Porta haciendo goles a pares uno tras otro hasta conseguir el Pichichi. Ése era el mejor Granada que hemos podido ver y que recordamos.
En la 71-72, ni el Valencia ni el At. Madrid ni el At. Bilbao (éste goleado), ni tampoco alguno más modesto pero en buena posición en la tabla, como R. Sociedad, Las Palmas o Málaga, habían conseguido llevarse de Los Cármenes un solo punto. Tampoco el poderoso y enrachado Barcelona de Rinus Michels, plagado de internacionales, se iba a llevar nada positivo de su visita a Granada. Una semana después nos visitaría el R. Madrid, ya con el camino hacia un nuevo título mucho más despejado. Pero tampoco el que acabaría ganando la liga pudo arrancar de Los Cármenes un solo punto.
Sólo unos días después de este partido, tras veintisiete años (Millán,1945), un jugador de la plantilla del Granada CF debutaba como internacional absoluto: De la Cruz, el mismo que involuntariamente había provocado las suspicacias pre partido, que aunque ya pertenecía al Barcelona, se estrenaba con la Selección en su partido amistoso en Salónica, frente a Grecia, que acabó en empate sin goles. No, no era precisamente un comparsa este gran Granada Hasta con internacionales contábamos pues este mismo jugador además de Barrios, Lasa y Jaén ya habían pasado por las selecciones inferiores esta misma temporada. El Granada completó así la única de sus ya dieciocho temporadas de Primera sin perder ni un solo partido en Los Cármenes y sólo cediendo cuatro empates, igualadas que llegaron todas ante rivales que acabaron la liga en puestos inferiores.

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL ÚLTIMO PORTA





Granada 2 At. Madrid 1

: El partido estuvo a punto de ser suspendido debido a la enorme tromba de agua caída sobre Granada treinta minutos antes de su celebración, que convirtió Los Cármenes en una laguna. En los prolegómenos se hizo entrega a Izcoa del trofeo Hoja del Lunes al granadinista más regular en la liga recién terminada. Jugadores y árbitros lucieron brazaletes de luto por la muerte de Fernando Herrero Tejedor, ministro Secretario General del Movimiento, y del jugador internacional Tonono, del Las Palmas, motivo por el que se guardó un minuto de silencio. Por coincidencia de colores los visitantes vistieron camiseta azul y pantalón blanco

15 de junio de 1975


Estadio Los Cármenes, casi lleno, veinte mil espectadores en tarde-noche muy lluviosa y con abundante aparato eléctrico. Terreno anegado con abundantes y grandes charcos. Partido correspondiente a la vuelta de IV de final de Copa del Generalísimo 1974-75


Granada CF: Izcoa; Sierra, Castellanos (Toni 68’), Falito; Chirri, Ederra; Lorenzo, Grande, Porta, Maciel y Quiles (Dueñas 71’)


C At Madrid: Reina; Melo, Benegas, Laguna; Marcelino, Adelardo; Leal, Irureta, Gárate, Alberto y Becerra


Goles: 1-0, min. 39, Porta; 1-1, min. 76, Leal; 2-1, min. 88, Grande


Árbitro: López Samper, valenciano, sin amonestados


Incidencias




Tras concluir la liga de Primera 1974-75 no hacía ni un mes, en la que el Granada había podido salvar la categoría prácticamente en el último suspiro y sólo gracias a superar el golaveraje particular al Málaga, se iniciaba la copa para nuestro equipo directamente en VIII, con eliminación del Gijón y posterior emparejamiento en IV con el At. Madrid.



Como cuadra a una eliminatoria copera, este partido de vuelta entre granadinistas y atléticos debe comenzar por el relato de lo que ocurrió en el que con los segundos como locales se jugó una semana antes en el Vicente Calderón, partido aquel plagado de incidentes y del que salió el Granada derrotado 2-0. En el Manzanares el Granada había visto cómo el árbitro navarro Juango le anulaba injustamente el gol de Lorenzo que suponía el empate a uno para casi al final tener que soportar la expulsión de Fernández (castigado después por cuatro partidos como autor de agresión a un contrario, según el acta), que sólo chocó con Capón en la disputa de un balón dividido, pero al que su fama, más que sus acciones, condenaban de antemano. Además Izcoa tuvo que salir escoltado por la Policía Armada por haberse encarado con el público que le insultaba. Por otra parte, aunque eran tiempos de leyenda negra rojiblanca, resulta que, según las crónicas, en Madrid, si alguien dio más de la cuenta no fueron los nuestros, sino que en esa tarea los más distinguidos fueron los atléticos Panadero Díaz (que nada más empezar marcó, no a hierro pero sí a aluminio -el de sus seis tacos-, a Quiles) y Capón, a los que el míster atlético, Luis Aragonés, en su primera temporada como entrenador, prudentemente dejó en Madrid.


Con estos antecedentes es fácil imaginar que el ambiente previo al partido estaba bien caliente y predispuesto contra los colchoneros, recibidos con una atronadora pita dirigida en especial contra su portero Reina (coreado con el epíteto de “chivato”), a quien las crónicas habían señalado como inductor de la expulsión en Madrid de Fernández. Pero los ánimos se calmaron tan pronto empezó el balón a rodar, lo cual en este caso no deja de ser un eufemismo porque la impresionante gota fría que cayó sobre Granada poco antes del comienzo del partido dejó el terreno de Los Cármenes impracticable, abundando las jugadas en que el esférico quedaba detenido en cualquiera de los grandes charcos repartidos por todo el rectángulo. Fútbol, lo que se dice fútbol, hubo poquísimo, pero a cambio asistimos a un emocionante espectáculo de lucha y entrega en el que el Granada superó a su rival y a punto estuvo de ganarse el pase a semifinales a pesar de que el último cuarto de hora hubo de jugarlo con sólo diez efectivos al lesionarse Chirri tras haberse efectuado los dos cambios.



En el banquillo rojiblanco se sentaba aquel gran entrenador que fue Errazquin (con el carné de Manolo Ibáñez) porque Joseíto había sido despedido tras el angustioso final de liga. En Copa de España, según la legislación, no podían intervenir los extranjeros Parits y Montero Castillo, y esto hizo que por fin debutara esta temporada el paraguayo oriundo Maciel, futbolista a quien apenas habíamos podido ver pero que siempre evidenció su gran clase; y además volvió a aparecer en las convocatorias Porta, que sólo había intervenido algunos ratos en cinco ocasiones. Porta, en su único partido completo de toda la temporada, fue precisamente el gran protagonista de la lluviosa tarde e intervino en los dos goles rojiblancos, el segundo con asistencia a Grande y el primero realizándolo él mismo a su más puro estilo, aprovechando un balón suelto tras varios rechaces en el área. Incluso tuvo en sus pies el que hubiera significado el 3-1 y la prórroga cuando ya se jugaba el descuento, pero sin suerte.


A pesar de la eliminación el público salió contento y convencido de que en otras circunstancias climatológicas se habría dado otro resultado. Pero lo que no sabíamos era que acabábamos de asistir a la última actuación de rojiblanco del gran Enrique Porta y al último de sus 43 goles para el Granada CF. Justo al día siguiente firmaba Miguel Muñoz su muy sustancioso contrato como nuevo entrenador y una de sus primeras decisiones fue la baja del único Pichichi granadinista. No pudimos despedirnos de Porta como se merecía y de aquí se marchó emocionado y con buenas palabras para todo el mundo. Pero para el recuerdo queda la gran ovación y los gritos de ¡Pooooooorta! ¡Pooooooorta! que por última vez volvieron a sonar en Los Cármenes aquella diluviosa tarde de mediados de junio.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

DOS LEYENDAS







Granada 1 Osasuna 0

28 de diciembre de 1958

Estadio Los Cármenes, casi lleno, catorce mil espectadores en tarde soleada y de buena temperatura. Partido correspondiente a la jornada quince de Primera División 1958-59

Granada CF: Carlos Gomes; Vicente, Méndez, Larrabeiti; Becerril, Baena; Olalla, Arsenio, Benavídez, Pellejero y Ramírez

C At Osasuna: Eizaguirre; Egaña, González, Ciáurriz; Pachín, Glaría II; Cerdán, Marañón, Andrés, Félix Ruiz y Areta III

Goles: 1-0, min. 55, Benavídez de penalti

Árbitro: Asensi, Colegio Centro. Buena actuación


Jugar mal y ganar es lo mejor que puede suceder, y mucho más cuando el adversario demuestra ser batallador, con sentido de juego y con ansias de victoria». Son palabras textuales del míster rojiblanco Alejandro Scopelli en su colaboración semanal para Hoja del Lunes referidas al partido que nos ocupa. En la soleada tarde con la que se clausuraba en Granada el año 1958 y el calendario de la primera vuelta en esta temporada que iba a terminar con la mayor proeza rojiblanca de su historia, los rojillos visitantes jugaron mejor que los nuestros y no merecieron la derrota.

El Osasuna, un cuadro joven y muy compensado, formado en su mayoría por jugadores de su cantera, exhibió brío, entusiasmo y genio, que son las mejores virtudes que pueden decirse de este ya clásico de nuestra primera liga, aplicables tanto al actual como a aquel que nos visitaba a finales de 1958, pero con el plus respecto a éste de que por entonces atravesaba una de sus mejores épocas históricas y sus dos últimas ligas en máxima categoría las había saldado con un sexto y un quinto puesto respectivamente, tanto es así que acababa de regresar de Venezuela de disputar un cuadrangular internacional al que había sido invitado como equipo de moda, aprovechando un parón en el calendario .

Esta tarde ocuparon las respectivas porterías dos leyendas del fútbol mundial: Ignacio Eizaguirre por los forasteros, muchísimas veces internacional con nuestra selección, con 38 recién cumplidos pero en plena forma y en gran parte responsable del buen papel de los osasunistas de la época. Y Carlos Gomes por los locales, más de treinta veces internacional por Portugal.

El portugués Carlos Gomes fue un fichaje de sensación en pretemporada (el más caro de la historia hasta entonces) que vino a Granada apadrinado por Scopelli. Junto a actuaciones verdaderamente meritorias, sobre todo al principio, tuvo otras que no lo fueron tanto. Aparte, parece que en lo personal el luso no era mínimamente modesto, lo que le acarreó frecuentes enfrentamientos. Peleado con todo Portugal llegó y asimismo peleado con media Granada y con media España acabó. Tenía todavía un año de contrato, pero en mayo y mientras el equipo disputaba IV de Copa, se consiguió su traspaso al Oviedo, que pagó por él –se dijo- casi lo mismo que había costado. Así concluyó la estancia en nuestra tierra de este famoso futbolista, que no consiguió el pase a un grande como ambicionaba.

La victoria ante el Osasuna fue la última que Scopelli conseguiría dirigiendo al Granada. Cinco partidos después fue despedido y sustituido por Kalmar, con el intervalo en dos jornadas de González, míster del filial. Con el húngaro Kalmar el Granada en junio de 1959 llegaría a lo más alto de su palmarés como subcampeón de España.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

PRIMERO DEL MILENIO






Granada 1 Villarreal 1

2 de enero de 2001

Estadio Nuevo Los Cármenes, menos de seis mil espectadores en fría tarde de martes festivo. Terreno en pésimo estado por las lluvias. Partido correspondiente a dieciseisavos de Copa del Rey 2000-01 celebrado a un solo choque

Granada CF: Pindado; Garrido, Tabuenka, Moya, Cervián; Torres, Pascual, Gonzalo (Óscar Fernández 80’), Pedro Vega (Puntas 67’); Róber (Nacho Sierra 70’) y Huegún

Villarreal CF: López Vallejo; Galván, Unai, Quique Medina, Arrubarrena; Jorge López (Jaime 74’), Xabi Gracia, Cagna, Escoda; Moisés (Marioni 62’) y Craioveanu (Gaitán 68’)

Goles: 0-1, min. 77, Cagna; 1-1, min. 89, Nacho Sierra

Penaltis de desempate tras la prórroga: Gaitán, para Pindado; Cervián, gol; Marioni, gol; Nacho Sierra, gol; Unai, gol; Huegún, gol; Xabi Gracia, para Pindado; Torres, gol. No hubo necesidad del quinto lanzamiento. Total, 4-2 gana el Granada y pasa a VIII

Árbitro: Losantos Omar, vasco. Amonestó con amarilla a los locales Torres y Moya; y al visitante Galván

Un nuevo siglo y un nuevo milenio acababan de comenzar, aunque los varios miles de paisanos congregados en la Plaza del Carmen no pudieron celebrar su llegada con las uvas y el cava ante la tozudez del reloj municipal, tan parado como la misma corporación tripartita que habitaba bajo el tejado y que no mucho después colaboraría con su inacción al “instante preciso” en que nuestro Granada tocara fondo, dejando casi simultáneamente y para la posteridad el “Instante Preciso” (el de Pérez Villalta) como testimonio de su no muy celebrado paso –al menos en lo futbolero- por el antiguo convento del Carmen. Algo más de diez años después todo es muy distinto, así que congratulémonos con el ahora mismo y digamos con Antonio Carvajal «feliz quien ve sus horas en dorado presente».

Ismael Díaz, el de las retóricas frases de “afluentes” y meandros futbolísticos para tratar de explicar porqué su equipo no convencía, duró menos de media liga. Manuel Torres Molina sólo fue tolerado por el presidente Jimena cinco partidos. Lalo, por entonces director deportivo, en su (por ahora) última etapa de servicios al club rojiblanco, acababa de convertirse en el nuevo míster.

Esta tarde el Granada disputaba su primer partido del siglo XXI y del milenio. El rival era de los cualificados, el Villarreal de Víctor Muñoz, recién ascendido a 1ª pero ya convertido en el club puntero de nuestra liga que es desde esta temporada. No obstante, el fatídico y todavía reciente “murcianazo” había despoblado bastante las gradas y no se llegó ni a media entrada. Y a pesar de la distancia en categoría entre unos y otros, los amarillos no evidenciaron su superioridad y siempre tropezaron con la grandísima tarde de Pindado, que lo paró casi todo, incluso dos de los penaltis con los que en la tanda el Granada pudo pasar a la siguiente ronda.

En liga no se puede decir que este más bien desangelado Granada brillara, pero en copa y tras hacerse cargo del equipo Lalo, se consiguió llegar hasta IV. Después José Ángel Moreno se convertiría en el cuarto técnico de la temporada.

viernes, 9 de septiembre de 2011

TRES POR TRES







Granada 3 Betis 0


30 de enero de 2011


Estadio Nuevo Los Cármenes, lleno, dieciséis mil espectadores con presencia de un millar de béticos en tarde soleada y fría. Partido correspondiente a la jornada 22 de Segunda División 2010-11


Granada CF: Roberto; Nyom, Íñigo López, Máinz, Siqueira; Lucena, Mikel Rico, Abel Gómez, (Óscar Pérez 73’); Carlos Calvo, Dani Benítez (Collantes 80’) y Geijo (Ighalo 82’)


R Betis B: Goitia; Isidoro, Roversio, Dorado, Nacho; Arzu (Jonathan Pereira 62’), Iriney, Beñat (Ezequiel 57’), Salva Sevilla; Rubén Castro y Jorge Molina (Juanma 77’)


Goles: 1-0, min. 51, Geijo; 2-0, min. 59, Dani Benítez; 3-0, min. 64, Geijo


Árbitro: Sureda Cuenca (comité balear). Amonestó a Nyom, Carlos Calvo, Geijo y Abel Gómez, por los locales; y a Rubén Castro, Roversio e Iriney por los visitantes


Menos de diez segundos desde la recuperación del balón cerca de su portería hasta que éste acabara dentro de la meta bética es lo que tardó el Granada en marcar cada uno de los tres goles con los que derrotó al líder en esta histórica tarde. En trece minutos mágicos (del 51 al 64) de la continuación, tres rojiblancos fabricaron tres magníficos goles y se hicieron con los tres puntos, presentando por derecho la candidatura del Granada al ascenso a máxima categoría con el que cinco meses después remataría una temporada para inscribir entre las mejores de su ya octogenaria existencia.


Los comienzos en el retorno a la división de plata después de veintidós años no fueron nada buenos. En las primeras jornadas andaban los rojiblancos ocupando el farolillo rojo, pagando el peaje de los novatos. Pero para mediados de liga ya estaban los nuestros ocupando plaza de promoción de ascenso que no abandonarían hasta el final. El Gimnástico de Tarragona junto a un ex primera, el Jerez, y junto a un gallito, el filial barcelonista, ya habían salido de Los Cármenes ampliamente goleados. Como el Betis, que no atravesaba sus mejores momentos pero seguía siendo líder cuando nos visitaba en la primera jornada de la segunda vuelta, y gracias a su planteamiento alegre y nada especulativo pudimos ver la mejor versión del gran Granada que Fabri supo acoplar y darle un patrón de juego ganador que iba a concluir en junio con el quinto ascenso a Primera,


En un ambiente inmejorable, con las gradas a rebosar, ya en la primera parte habíamos podido asistir a un gran espectáculo en el que aunque no se movió el marcador a punto estuvo de hacerlo a favor de los rojiblancos, con un disparo de Geijo que se estrelló en el larguero. En la segunda mitad y a poco de su comienzo íbamos a disfrutar con tres enormes goles del Granada, dignos de figurar en manuales para enseñar a principiantes lo que debe entenderse por el mejor fútbol de contraataque.


En menos de lo que se tarda en describirlo, la pareja Álex Geijo-Dani Benítez, o mejor, el trío Roberto-Benítez-Geijo o Abel-Geijo-Benítez, desarmaron por completo al equipo que acabaría ganando la liga y ascendiendo de forma directa en unión del Rayo Vallecano. El Betis acreditó su condición de favorito y siempre fue a por el partido, lo que facilitó bastante la labor de los rapidísimos atacantes locales. En plena vorágine de excelente juego rojiblanco a la contra todavía pudieron los béticos encajar algún gol más


Un portero seguro y que sabe poner el balón en largo como nadie, una magnífica labor de las líneas de recuperación y arriba la lujosa sociedad Geijo-Benítez, aquella tarde de sobresaliente ambos. Esos fueron los argumentos granadinistas para en dos años ingresar en división de honor desde tercera y para derrotar al Betis con toda justicia. Los mismos que, con algún inevitable altibajo, iban a traer a Granada después de treinta y cinco años otra vez el mejor fútbol. En una temporada, la 10-11, para recordar siempre, la inmensa tarde del dúo Geijo-Benítez fue apoteósica y merecedora también de ser recordada siempre, como el gol de Ighalo en Elche, el del ascenso.


El empate en Tenerife entresemana y la victoria sobre el Betis colocaron al Granada en el quinto puesto por primera vez en las veintidós jornadas disputadas. En las veinte restantes ya lo más que perderíamos sería un lugar en la clasificación para concluir la gran temporada rojiblanca en ese quinto puesto que trajo el triunfo en el play off y el salto a la Primera que hoy estrenamos en Los Cármenes.