
sábado, 12 de febrero de 2011
DÍAZ VS FLORO

martes, 8 de febrero de 2011
VALLADOLID, A MEJORAR LA ESTADÍSTICA

Ahora toca ir a Valladolid a enfrentarnos a otro de los equipos de mayor solera de nuestra liga. Si el Betis es el de mejor palmarés de todos los de Segunda, el Valladolid puede ser el segundo en esa clasificación, y también puede lucir con orgullo un título nacional ya que ganó (en la 83-84) una Copa de la Liga, competición que nació en los ochenta y de la que sólo llegaron a disputarse cuatro ediciones.
Son veinticinco las ocasiones en que pucelanos y granadinos se han visto las caras en sus respectivas historias (26 con la de la primera vuelta de esta liga) y son once las veces que el Granada ha jugado en Valladolid, con un balance nada favorable a los nuestros ya que nunca ganó el Granada en esa laureada plaza, logrando sólo dos empates como todo botín. De esas once visitas granadinistas, tres fueron de Primera y ocho de segunda. Aparte, hay una ocasión en que ambos contendientes jugaron en un campo neutral como fue Les Corts, de Barcelona.
Precisamente ese partido en campo neutral supone la primera vez en la historia que Granada y Valladolid se enfrentaron y es también la más importante de todas porque lo que estaba en juego en aquellos únicos noventa minutos era ni más ni menos que la división de honor. Fue al término de la temporada 1942-43 en la que el Granada como decimosegundo clasificado (tercero por la cola) de Primera tuvo que jugarse el todo por el todo en la promoción con el Valladolid, que acababa de completar su mejor temporada histórica hasta ese momento después de haberse quedado en puertas del ascenso directo a Primera como tercer clasificado en la liguilla que primeros y segundos de los tres grupos de la división de plata jugaban entre sí, con ascenso directo para los dos primeros. Por entonces la promoción era a partido único en campo neutral. El Granada quería jugar en La Condomina después de rechazar hacerlo en Madrid. Finalmente se acordó que se jugara en Barcelona, adonde se desplazaron varios cientos de vallisoletanos en un tren especial (botijo, se le llama por estas tierras) fletado por iniciativa de todo un omnipotente ministro franquista como era el palentino Girón. Los granadinistas eran sólo un puñado.
En el desaparecido campo de Les Corts, abarrotado y presidido por el general Moscardó, dos semanas después de concluir la liga, el 18 de abril de 1943, con buen arbitraje del catalán Vilalta, Pérez; Millán, González; Sosa, Bonet, Sierra; Marín, Trompi, Nicola, Conde y Aparicio, derrotaron 2-0 a Izpizúa; Busquets, Barrios; Estrada, Torquemada (ex recreativista de los 30), León; Chachín, Sabino Barinaga, Sañudo, Quetglas y Menéndez. En el banquillo granadinista Paco Bru dirigía su último partido al frente de nuestro equipo. El pucelano lo ocupaba el que iba a ser su sustituto, Esteban Platko. Fue, según las crónicas, un feo partido en el que siempre las defensas se impusieron a los adelantes (como se nombraba por entonces a las delanteras) y en el que no hubo dominador. Cuando ya se empezaba a pensar en la prórroga acabó imponiéndose el mayor oficio y la mayor pegada de los rojiblancos merced a sendos goles del catalán Nicola, el primero al filo de la media hora de la segunda parte, al aprovechar un buen servicio por la izquierda de Aparicio, y el segundo a falta de menos de diez minutos, de gran remate desde fuera del área a pase de Sosa. En el vestuario se brindó con gaseosa, cerveza y coñac y para Granada volvieron la mar de contentos después de asegurar la máxima categoría en esta segunda temporada entre los grandes.
Esa es la única vez en la historia en la que le hemos ganado al Valladolid lejos de Granada, porque lo que es a la vera del Pisuerga sólo en la 57-58 y en la 65-66 nos trajimos algo positivo, con sendos empates a un gol. Todas las once visitas fueron al viejo Zorrilla, la última en 1980, por lo que en el nuevo campo pucelano es la primera vez que comparece nuestro equipo. Magnífica ocasión es ésta para romper con el pobre balance que arrojan los viajes a la capital castellano-leonesa.
miércoles, 2 de febrero de 2011
BETIS DE PRIMERA

Viene a Los Cármenes un equipo que a priori asusta, porque aparte de ser el mejor de la segunda categoría en estos momentos, es también el de más solera y mejor palmarés de todos los que componen la Liga Adelante. Esto nos lo dice tanto ese décimo puesto que ocupa en la clasificación histórica como el hecho de ser el único club de la categoría que ha ganado una liga y, por si fuera poco, también dos copas de España. Hablar del Betis es en realidad referirse a un club de primera que transitoriamente juega en segunda.
Treinta y cinco (sin contar los dos de esta misma temporada) son los antecedentes históricos de partidos entre sevillanos y granadinos a los que podríamos añadir otros cuatro, que son los que se jugaron dentro de los respectivos campeonatos regionales previos a las ligas de las temporadas 1935-36 y 1939-40, pero tales enfrentamientos no están catalogados como partidos oficiales y, por tanto, no cuentan. En 18 ocasiones vino el Betis a Granada (sólo una al nuevo Los Cármenes), de ellas ocho fueron de Primera, siete de Segunda, dos de Copa y una de Promoción. De ellas, en nueve se fue de vacío, en cuatro empató y en cinco se llevó todo el botín.
Como queda dicho, es el Betis el único club de Segunda que alguna vez ganó una liga, aunque fue en una fecha ya lejana como es la temporada 1934-35. Precisamente como flamante campeón compareció en Granada por primera vez en la historia, el día de San Miguel del año 1935, dentro del que se llamó Campeonato Superregional Andaluz, cuyos partidos no se consideran oficiales. Venía el Betis con todas sus estrellas, como el goleador Unamuno y su tripleta de medios Gómez, Larrinoa y Saro, más su defensa internacional Aedo, pero el Recreativo de Lippo Hertza supo jugarle de tú a tú y el partido acabó en empate a cero, que podría haber sido una victoria local si no se le hubiera anulado un gol al ariete recreativista Calderón. Aquélla fue la única vez que en Granada pudimos ver a la pesada mole (Entrala dixit) que era el defensa italiano Bianchi, el primer extranjero en la historia del club, antes que el húngaro Bukzzasy, que del Madrid se incorporaría dos meses después.
La primera visita bética a Granada de Primera fue una gran ocasión para los nuestros, que apalizaron a los verdiblancos por 6-2. Fue el 11 de octubre de 1942, con arbitraje de Escartín. Marcaron Leal dos, Marín, Mas, Nicola y Gonell en propia puerta, y las crónicas coinciden en que pudieron ser bastantes más los goles rojiblancos. El partido correspondía a la tercera jornada de una temporada negra para el Betis, pues acabó en descenso y es la que marca el inicio de la gran decadencia que sufriría el equipo sevillano.
Porque aunque estemos ante el rival de mejor palmarés de todos, sus laureles deportivos no le impidieron caer bien bajo en determinada etapa de su historia y también tuvo el Betis su particular y amarga travesía del desierto. Fueron siete años, entre 1947 y 1954, en los que cayó a Tercera y estuvo a punto de desaparecer. Y fue militando en Tercera cuando visitó Los Cármenes en otras cuatro ocasiones, pero ahora para jugar contra el Recreativo. La primera vez, en la 50-51, salió derrotado (2-0) para alzarse con el triunfo en las dos siguientes visitas y empatar en la 53-54, la última de sus siete temporadas en el tercer nivel, cuando con refuerzos como Sabino Barinaga pudo recuperar la segunda categoría.
Entre los Granada-Betis merece destacarse el que se jugó en la 60-61, pero no por sus bondades balompédicas sino por todo lo contrario y por el escándalo que armó en Los Cármenes el árbitro González Echevarría, que ignoró un claro penalti sobre Vázquez y anuló inexplicablemente un gol legal de Rafa. Hubo aquella tarde de diciembre algún intento de agresión al colegido y el partido por esa razón quedó suspendido durante algunos minutos. Uno de los béticos que desató las iras del respetable fue el guardameta Otero, a quien se acusó de lesionar a Vázquez y a Carranza. Sólo dos años después jugaría en el Granada, donde permaneció cuatro temporadas y sigue siendo recordado como uno de los mejores porteros que tuvo el Granada. El partido finalizó con victoria forastera 1-2.
Aparte, hay también en la historia de los Granada-Betis alguna que otra de esas situaciones en las que quedó flotando la duda de si los acontecimientos se habían desarrollado de forma legal o en ellos habían influido algunos mengues o duendecillos antigranadinistas. Como en la promoción de la temporada 1966-67 por la que el Granada perdió la máxima categoría a pies del Betis, doble enfrentamiento que siempre dejó la sospecha de este emparejamiento que les evitaba a los béticos tener que jugársela con su eterno rival, el Sevilla, el otro promocionista de Primera, que no tuvo ningún problema para mantenerse con el mucho más endeble Sporting de Gijón. Otra de estas situaciones sospechosas ocurrió en el último partido de la 78-79, en el campo del Betis, donde una derrota rojiblanca 2-1 frustró un más que posible ascenso a Primera del Granada y supuso el del Betis.
martes, 25 de enero de 2011
HUELVA, LA ESCOBA Y PERUENA

El Huelva puede ser el equipo de la categoría contra el que más ha jugado el Granada. Y digo puede porque según unas fuentes serían cincuenta, pero según otras se quedarían en cuarenta y seis las veces que Granada y Huelva se han enfrentado en su historia. Si consideramos que el equipo que en los años treinta respondía al nombre de Onuba FC es el mismo actual Recreativo de Huelva, la cantidad de enfrentamientos granadino-onubenses se va a la cincuentena, pero si, atendiendo a otros criterios, entendemos que aquel Onuba era un club distinto, debemos de no tener en cuenta los cuatro partidos jugados contra él por el Recreativo Granada entre la 1934-35 (en el subgrupo III de liguilla de ascenso a Segunda) y la 1939-40 (en el grupo V de Segunda), partidos por cierto muy favorables para los nuestros, que ganaron tres (los dos de casa por amplia goleada: 6-0 y 7-2) y empataron el restante.
Sea como fuere, se trata de uno de los rivales de los granadinistas que más antecedentes históricos nos ofrecen. Sin tener en cuenta esos cuatro partidos contra el Onuba FC, como queda dicho, serían 46, de los cuales se jugaron en Granada veintidós que en realidad serían veintitrés, pero se quedan en uno menos porque el jugado en el viejo Los Cármenes en la jornada diez de la 91-92 fue anulado posteriormente y por tanto no cuenta para la estadística. Aquel 3 de noviembre de 1991 el Granada había derrotado 1-0 al Huelva con gol de Padial, pero una reclamación onubense por alineación indebida de este mismo jugador fue atendida y el partido hubo que repetirlo en el neutral La Victoria de Jaén, acabando en empate a uno.
De las veintidós visitas onubenses a Granada, trece fueron de Segunda, siete de Segunda B y dos de Copa, que arrojarían un balance no demasiado bueno para los nuestros, que hasta seis veces salieron derrotados y cinco más acabaron empatando. Al torneo del KO corresponde la primera visita del Recreativo de Huelva a Granada, que data de la temporada 1959-60. Y tiene esta visita onubense a Granada cierta trascendencia en la historia de nuestro club, porque de aquella eliminatoria copera derivaron unas importantes consecuencias de las que se puede decir que modificaron el rumbo del Granada CF.
La liga 59-60 estaba recién terminada cuando se inició la Copa del Generalísimo para los clubes de máxima categoría, que en XVI emparejó a nuestro Granada con el Huelva, equipo que tenía todavía que promocionar para conservar la segunda categoría y que acabaría descendiendo a Tercera. Los nuestros habían conseguido la permanencia en Primera en el último partido, en Los Cármenes, merced a un solitario gol de Benavídez, de penalti, que supuso la victoria frente al Valencia, victoria que servía también para eludir la promoción gracias al cable que echó el Español con su empate en Valladolid. Sólo una semana después viajaban los rojiblancos a Huelva, de donde se traían una derrota 1-0. La vuelta, al domingo siguiente, 24 de abril de 1960, se saldó con victoria granadinista 2-1 en un pésimo encuentro que José De Vicente para Hoja del Lunes titula «Un partido de plazoleta entre el Granada y el Huelva» y del que dice que fue el peor partido de la temporada, que se desarrolló entre bostezos y palmas de tango (hoy desusada forma de manifestar la afición su desagrado con el espectáculo) y acabó con fuertes abucheos y flamear de pañuelos. Marcó primero el Granada por medio de Tortajada, un estudiante valenciano en nuestra Universidad que había militado esta temporada en el filial Recreativo y que sólo se alineó con el primer equipo en la ida en Huelva y en esta ocasión, pero del que José Luis Entrala dice que tenía una enorme clase y fue desaprovechado. Amplió ventaja Benavídez. Pero el gol del onubense Quirro dejó la eliminatoria igualada y como faltaban muchos años para que se estipulara que los goles en campo contrario tienen doble valor, hubo que desempatar en campo neutral, en El Arcángel cordobés, donde vencieron los onubenses 2-1 apeando al Granada de la Copa a las primeras de cambio. Entre lo reciente que estaba la proeza copera de la temporada anterior y los apuros pasados para mantener la categoría, esta eliminación sentó fatal a la afición y a la directiva con su presidente José Jiménez Blanco a la cabeza, que reaccionó poniendo en marcha lo que se llamó “operación escoba” por la cual salió del club el gran Kalmar y recibieron la baja jugadores ya veteranos pero muy importantes en la historia del Granada, como Benavídez, Ramoní, Pellejero, Becerril y Mauri, que todavía podían haber servido y de los que nos íbamos a acordar bastante cuando en el ejercicio futbolero siguiente se redondeara la peor temporada histórica granadinista y el equipo perdiera la máxima categoría.
Otro Granada-Huelva, el de la temporada 84-85, nos ofreció uno de los goles granadinistas más recordados por su gran calidad y su espectacularidad. Cuando con las primeras sombras de la gélida tarde-noche del 30 de diciembre de 1984 en un Los Cármenes con menos de media entrada, Peruena arrancaba desde su propia área y sorteando contrarios -en una acción que firmaría el mismo Messi- llegaba hasta el área contraria y batía la media salida del meta Castell, el viejo estadio estallaba en una ovación como no se recuerda y en gritos de ¡“negro”, “negro”! hacia este defensa uruguayo, muy querido por el granadinismo. Era el 2-0 que parecía decidir a favor de los nuestros un partido de vital importancia para huir de los puestos de descenso en que se hallaba inmerso el Granada después de haber despedido a Yosu y sustituirlo por el nefasto Naya, que acabó de desquiciar al equipo y diríamos que hasta a la afición y al propio Candi, que poco después le daba la baja a Peruena para que su plaza de extranjero la ocupara el insulso delantero noruego Husby, que no necesitaba marcador para desaparecer por completo de los terrenos de juego.
Aquel partido tuvo otras muchas cosas, pero todas desagradables, en gran parte debidas al pésimo colegiado balear Pascual Segura, que reaparecía después de haber sido recusado por el Granada por sus malos arbitrajes de siete años atrás frente al Jaén y el Málaga: cuatro expulsiones (Róbert –éste “de oído”- y Paquito por el Granada, y Linares y Orellana por el Huelva, todos por roja directa), agresiones y tumultos entre jugadores de uno y otro equipo, interrupción del partido por diez minutos, agresión al árbitro de un energúmeno que saltó la valla y, para colmo, dos goles forasteros que dejaron el resultado final en empate a dos y al Granada hundido en la cola.
miércoles, 19 de enero de 2011
ELCHE, A POR LA QUINTA

El siguiente rival del Granada CF es otro de los equipos con más solera de la categoría y uno de los cuatro (junto a Córdoba, Las Palmas y Salamanca) que han sido rivales de los rojiblancos en Primera, Segunda y Segunda B. Son numerosos por tanto los precedentes históricos de enfrentamientos Elche-Granada: treinta y ocho, de los cuales 34 son de liga y cuatro de copa. La mitad, diecinueve, son las veces que jugó el Granada en Elche (nueve de Primera, siete de Segunda, una de Segunda B y dos de Copa) con un balance no desfavorable a los nuestros, que hasta en cuatro ocasiones vencieron y en otras tantas empataron. Las dos únicas veces que el Granada salió goleado de Elche son justamente las de los dos enfrentamientos coperos (5-1 y 5-0), el resto de las derrotas no pasaron de los dos goles de desventaja.
Merece destacarse la primera visita granadinista (en este caso recreativista) de su historia a Elche, que data de una fecha ya tan lejana como el 24 de febrero de 1935. Es el Recreativo de la 34-35 (el “once fantasma”, según Escartín), la de su debut en el segundo nivel. Tras una primera vuelta del corto calendario del grupo III de Segunda, formado por ocho clubs, en la que el Recreativo sólo había sido capaz de anotarse una victoria, Antonio Rey había sido despedido y sustituido por el húngaro Lippo Hertza, que supo darle otro aire al equipo y consiguió salir del farolillo rojo, que era la única plaza de descenso. Los nuestros viajaron a Elche, tercer clasificado y aspirante a liguilla de ascenso, en la jornada 13 y penúltima, después de golear 5-0 al Levante, y contra todo pronóstico lograron una sensacional victoria 0-3 (Itarte y Calderón 2), refrendada al domingo siguiente en Los Cármenes con un 2-0 sobre el líder Hércules, que acabó de confirmar la permanencia. Aquel histórico team del Recreativo formó con los equipiers: Tabales; Carreras, Luisón; Torquemada, Itarte, Basterrechea; Victorio, Gomar, Calderón, Gómez Castilla y “Telera” Luque.
Otro Elche-Granada que merece destacarse es también una victoria granadinista en Altabix, en este caso de Primera. Es la de 15 de enero de 1961, correspondiente a la jornada 17 y segunda de la segunda vuelta de la 60-61. A la conclusión de la primera mitad de aquel campeonato andaba el equipo en el último puesto, por eso el entrenador Fernando Argila había sido despedido e inmediatamente sustituido por Francisco Trinchant. Con el nuevo técnico el Granada fue capaz de derrotar (2-0) a la Real Sociedad en Los Cármenes y al domingo siguiente se trajo los dos puntos de Elche e intercambió las posiciones en la tabla con los ilicitanos, que quedaron como nuevos colistas mientras que los rojiblancos consiguieron salir de los puestos de descenso. El Granada ganó 1-2 con dos goles de Rafa (que también había conseguido los dos que derrotaron a la Real) que pudieron ser cuatro pues el árbitro Cózar anuló dos más a este mismo jugador, que es el máximo goleador de la historia granadinista. Jugaron aquella tarde: Piris; Vicente, Méndez, Larrabeiti; Gómez, Álvarez; Vázquez, Carranza, Rafa, Lalo y Cuervo. Lo malo es que después del triunfo en Elche ya no fue capaz el Granada de conseguir otra victoria hasta más de tres meses después, en la penúltima jornada, cuando ya estaba el equipo matemáticamente descendido y a punto de consumar la peor temporada (números en mano) de toda su historia, la única en cualquier categoría en la que nuestro equipo terminó una liga como colista.
Ese mismo 15 de enero de 1961, pero por la mañana, varios miles de granadinos sin distinción de clases sociales acudieron al entierro de Antonio Gallego Burín, que había sido alcalde de la ciudad más de una década, además de gobernador civil. Desde la plaza del Carmen promovió grandes y acertadas reformas urbanas que dieron a la ciudad un aspecto muy mejorado. Hasta su muerte y durante diez años ocupó la Dirección General de Bellas Artes e impulsó nuestro prestigioso Festival Internacional de Música y Danza. Casi simultáneamente, muy lejos del sur hispano, en USA, John Kennedy preparaba su investidura como presidente de la nación más poderosa del mundo, después de derrotar a Nixon.
Y otra victoria granadinista en Elche que merece ser recordada, también de Primera, es la última de las cuatro allí conseguidas. Corresponde a la 68-69, 17 de noviembre de 1968, jornada novena. Jugaron: Ñito; Tinas, Barrenechea, Lorenzo; Martos, Barrachina; Noya, Santos, Miralles, Ferrando y Vicente. Aquel fue el tercer partido televisado al Granada en toda su historia y los nuestros ganaron 0-1 con un gol de Miralles a poco de iniciarse el partido. Todavía no se permitían las sustituciones, cosa que ocurrió justo a la temporada siguiente, por eso el Granada se vio favorecido por la lesión del lateral internacional ilicitano Canós, que hubo de retirarse al cuarto de hora quedando el Elche con uno menos. Fue un típico partido del Granada de Marcel Domingo, siempre disciplinado y sin florituras, que supo aguantar la agobiante presión local y contragolpear con peligro hasta traerse los dos puntos con los que salir de la zona de descenso que se había ocupado desde los primeros compases.
martes, 11 de enero de 2011
VILLARREAL B, EL TERCER DESCONOCIDO

El siguiente compromiso granadinista nos lleva a jugar con el tercero y último de los rivales inéditos para los nuestros este año, después de haber visitado ya Soria y Huesca. El filial del puntero equipo amarillo castellonense es el club más joven de la categoría, apenas once son los años de vida con que cuenta el Villarreal B, que se fundó en 1999 y nunca, hasta este momento, ha tenido que competir con nuestro equipo.
No hay por tanto ningún precedente histórico. Sí los hay con el primer equipo villarrealense, aunque muy escasos. Se reducen a tres, dos de liga, los dos que a ida y vuelta nos emparejaron en el calendario del grupo IV de 2ª B 1988-89, y el tercero corresponde al partido de Copa del Rey que en la 2000-01 se jugó en el nuevo Los Cármenes en el que el Granada eliminó en los penaltis al por entonces recién ascendido a Primera Villarreal, después de concluir los ciento veinte minutos con empate a uno.
La única vez que el Granada ha comparecido en El Madrigal fue el 4 de diciembre de 1988, jornada 14 de la 88-89, de tan malos recuerdos. El bastante deficiente Granada 88-89 marchaba hundido en su grupo de 2ª B y a estas alturas ya se había producido el segundo de los cuatro relevos que contempló el banquillo granadinista, que de Lalo pasó a Garre, de Garre a Pachín y de éste a Crispi, para acabar, cerrando el círculo, nuevamente en manos de Lalo, que supo evitar (con una “leve” ayuda muradiana) un descenso a Tercera cantado. Cuando toca viajar a tierras castellonenses, los de Pachín han huido momentáneamente del farolillo rojo después de superar al P. Almería la jornada anterior, pero la contundente derrota en Villarreal (4-1) volverá a colocar a los rojiblancos como colistas del grupo IV.
En esa única visita granadina al Madrigal el gol rojiblanco lo anotó aquel lateral izquierdo vasco, Kike, de tan buena pegada en los balones parados, y lo hizo de acuerdo a su especialidad, de golpe franco directo. Pero dos de los goles de los castellonenses llevaron la firma de un goleador granadino en la emigración, Adriano, natural de Bogarre, al lado de Píñar, que a la temporada siguiente llegó a ser fichado por Murado, deshaciéndose la operación en el último momento por un desacuerdo en la cantidad total a pagar (se habló de treinta millones) por el Granada. Bien que lo íbamos a lamentar porque en la 89-90 toda la segunda vuelta se acusó la falta de un goleador al lesionarse el único de garantía con que se contaba, que era Gilberto. De esta forma pudo el Albacete de Benito Floro abrir una brecha de puntos que resultó definitiva y sin ascenso nos quedamos.
La clasificación histórica del fútbol español nos dice que el Granada ocupa el puesto 25. Sin embargo el primer equipo del Villarreal aparece en el 21 pese a haber jugado casi cien partidos menos en Primera que el nuestro y haber militado seis temporadas menos (es que esa clasificación se hace de una forma injusta a mi parecer, porque se contabilizan puntos reales sin tener en cuenta que hasta 1995 las victorias valían sólo dos puntos). El caso es que el club de Castellón, cuya mayor parte de su historia transcurre en niveles muy bajos, es en la actualidad y desde hace varios años la tercera plantilla de una liga tan cualificada como la española, y es junto a Barcelona, el único que tiene dos representantes en los dos primeros niveles, y lo ha conseguido, por supuesto, con dinero, pero también con trabajo bien hecho. Si esto es posible en una ciudad como la levantina, digo yo que en Granada debíamos tomar nota y aplicar en la medida de lo posible las enseñanzas villarrealenses.
martes, 4 de enero de 2011
ALCORCÓN 2.800

El 6 de diciembre de 1931, en el campo de Peñamefécit, de Jaén, Emilio Laguna, Peregrín, Honrado, Mateo Abad, Abril, Paco Amigo, Paquito Carmona, Nofuentes, Bombillar, Herranz y Serafín, derrotaron al Deportivo Giennense por 1-2, ambos goles de Bombillar, en el que es para la historia el primer partido oficial del por entonces llamado club Recreativo Granada, fundado siete meses atrás.
Setenta y nueve años y veintiocho días después, el 2 de enero de 2011 (si la AFE lo permite), el Granada CF disputará su partido oficial 2.800. Desde ese ya muy lejano 1931 el Granada ha jugado 2.438 partidos de liga en distintas categorías, 245 de copa, 8 de promoción, 62 de liguillas de ascenso, 16 de eliminatorias de ascenso, 18 de Copa Federación y 12 de Copa de la Liga, total, 2.799.
No obstante, hay que decir que estos números no son “pacíficos”, en el sentido de que no son por todos compartidos, porque hay determinados partidos jugados por el Granada que para unos tendrían la consideración de oficiales mientras que para otros no son tales, como por ejemplo, los dos partidos de lo que en la 52-53 se llamó Copa Federación que disputó el Granada frente al Jaén y que nosotros no hemos incluido en ese cómputo total por entender que aquella competición es distinta a la actual y no tuvo en su día el carácter de oficial. Igual ocurriría con los campeonatos regionales previos a las ligas de 1935-36 y 1939-40, y con el llamado Trofeo Presidente de la Federación, que se disputó al término de la 39-40. Ninguno de estos partidos los hemos incluido en los números que van delante.
Los distintos historiadores granadinistas sí que coinciden en que el partido de dieciseisavos de Copa Federación, disputado en el nuevo Los Cármenes el 4 de diciembre de 2003, Granada 1 Don Benito 0, fue el que hizo el número 2.500 de la historia del Granada. Como desde aquel día de hace siete años el Granada va a disputar frente al Alcorcón el que hace el número 300, el partido contra el Alcorcón es por tanto el de 2.800, cosa que debía haber ocurrido en el viaje a Huesca de no ser por el aplazamiento de la visita a Tenerife.
Así que el partido frente al Alcorcón es doblemente histórico: por ser el primero que ambos clubes disputan y en el que están en juego los puntos, o sea, el primero en una competición de liga, y por redondear el bonito número de 2.800.
El mágico remate de Ighalo entre miles de respiraciones detenidas y el inmediato cabezazo a la escuadra de Iván Amaya que acabaron con veintidós años de postración rojiblanca los tenemos todavía tan recientes que nombrar la palabra Alcorcón es en estos mismos momentos nombrar la felicidad de una afición recuperada. A la vez son el mejor bálsamo para olvidar los muchos sufrimientos de tantos años y tantos posibles triunfos escapados en el último suspiro, que se prolongaron aquella misma tarde de mayo (cabezazo de Íñigo López al poste y después milagrosamente fuera) y rematados en los angustiosos noventa minutos de la devolución de visita hasta concluir en ascenso al fútbol profesional.
Ése es el único precedente histórico del que echar mano. Cuando el magnífico Granada 2009-10 culminó como campeón su gran campaña en el grupo IV de Segunda B y el bombo lo emparejó con el Alcorcón, rojiblancos y amarillos se enfrentaron por primera vez en sus historias en un partido oficial. Los goles de Ighalo e Iván Amaya en Los Cármenes que tan vivos tenemos todavía en nuestras retinas de hinchas son de esas cosas que merecen cuadro de honor en la historia de los casi ya ochenta años rojiblancos.
