EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



sábado, 27 de febrero de 2016

UN RECREATIVO DISTINTO Y ROJIBLANCO

 
Victoriano Santos, Maside y Trompi

Nada más terminado el campeonato regional andaluz a mediados de noviembre de 1939 y ante los malos resultados obtenidos, el presidente Ricardo Martín Campos y el secretario Francisco Cristiá se van a Madrid en busca de futbolistas que ofrezcan garantías para encarar la liga de Segunda División cuyo comienzo es inminente. Gracias a las buenas entradas registradas en el Regional, hay cierta liquidez que se piensa invertir en jugadores y un nuevo entrenador que sustituya a Bombillar. Fruto de sus gestiones, en poco más de una semana fichan por el Recreativo Valderrama como entrenador más los futbolistas Victoriano Santos, Maside y Trompi.           
                El nuevo míster, Manolo Valderrama, entrenador hasta ese momento del Ferroviaria  de Madrid, ya era  conocido por la hinchada pues formó parte como jugador del Recreativo de la 32-33 y dejó un magnífico recuerdo a la vez que por su mediación vinieron a Granada determinados futbolistas que dieron buen rendimiento. Victoriano Santos por su parte era también de sobra conocido por su larguísima carrera en las filas del At. Madrid, en el que formó en la famosa media colchonera conocida en su época como “los Tres Mosqueteros” (Santos, Ordóñez, Arteaga); aunque era ya muy veterano dio un buen rendimiento y además se quedó un año más como entrenador, cabiéndole el gran honor de ser el míster del primer ascenso a Primera granadinista, en 1941. Los otros dos, Maside y Trompi, ambos del Ferroviaria, recomendados directamente por Valderrama, eran bastante más jóvenes y menos conocidos pero su rendimiento fue también notable, y en el caso del segundo, Trompi, se puede hablar de sobresaliente por ésta y las siguientes diez temporadas.



 
De rojiblanco.
El Recreativo lució como primera equipación deportiva durante todo el campeonato andaluz las camisetas azul claro con cuello blanco y pantalón también blanco, que fue la que más había usado las dos últimas temporadas antes de la guerra. Como segunda equipación vistió totalmente de blanco (excepto las medias), como podemos verlo en muchas fotos de la 35-36. Realmente se puede decir que desde la fundación del club en 1931, el recreativismo no tenía demasiado claro cuáles eran los colores del equipo de sus amores. El uniforme oficial seguía siendo desde 1933 el azul y el blanco a rayas, pero esos colores, que fueron los del Recreativo Español de los Amigo, los había lucido el Recreativo Granada sólo en su primer año de vida.
Ambas equipaciones de antes de la guerra, la azul claro y la blanca, se encontraban a estas alturas de 1939 en un estado de notable deterioro, y así un grupo de socios por su cuenta inició una colecta nada más terminar el Regional para regalar al club una equipación completa, pero querían estos aficionados que se compusiera de camiseta roja con cuello blanco, pantalón azul y medias negras con vuelta blanca, es decir, los mismos colores del Recreativo de la 1933-34, cuando Escartín lo llamó el Once Fantasma, sin duda porque este grupo de hinchas pensaba que con esa indumentaria le había ido bien al equipo.
La cuestión quedará pronto zanjada porque dentro de muy poco la camiseta rojiblanca será ya la definitiva. De Madrid, además de los importantes fichajes de Santos, Maside y Trompi, Martín Campos y Cristiá se trajeron también unas bonitas equipaciones rojiblancas con que uniformar a la muchachada recreativista. Para la historia ha quedado que fue un motivo tan prosaico como la escasez propia de la primera posguerra lo que determinó que sólo se encontraran camisetas rojiblancas a rayas verticales, y fue esa escasez lo que decidió a fin de cuentas que este club haya vestido de rojiblanco durante más de setenta años de su ya octogenaria existencia. No obstante, no se trataba de un estreno porque los colores rojiblancos ya los había lucido el Recreativo en una fecha tan temprana como la temporada 1932-33, y en años posteriores fueron distintos los colores que vistió (rojo, blanco, celeste). Las camisetas rojiblancas fueron del agrado de todos y como los resultados deportivos acompañaron desde el principio, a pesar de seguir siendo blanquiazules los colores oficiales, rojiblanco fue ya a partir de diciembre de 1939 nuestro equipo. Y así hasta la fecha.



El rey mago Gaspar Rubio, fichaje bomba



Gaspar Rubio.
Antes de empezar la liga hay “fichaje bomba”, nada menos que el mago Gaspar Rubio, toda una leyenda viviente del balompié nacional, delantero internacional y considerado en su tiempo –finales de la década de los 20- como el mejor 9 español. Acababa de recibir la carta de libertad del Real Madrid y venía ya muy veterano, por eso en estos primeros momentos algunos se preguntaban si el Rubio que verían sería el “rey mago” de sus mejores tiempos o se parecería más al “rey del astrágalo”, su segundo apodo, éste de connotaciones negativas pues hacía mención a su otra personalidad, acomodaticia e indolente. En cualquier caso, fue un gran acierto su fichaje. Jugó todos los partidos y fue pieza clave en el ataque recreativista, erigiéndose en cerebro y líder de un Recreativo que en la liga a punto de empezar sólo perdió un partido y nada más que un punto lo separó de la liguilla de ascenso a primera.    

Y más fichajes.
Una vez iniciada la liga siguieron viniendo más jugadores. El primero es otro recreativista de antes de la guerra, el canario Luis Sosa, o Sosa I, que había tenido que dejar nuestro equipo y nuestra ciudad a mediados de la 35-36 por motivos familiares, se dijo entonces. A los pocos días llega el extremo Navarro, que apenas va a jugar dos partidos. Y poco después se incorpora otro futbolista llamado a inscribir para siempre su nombre en la mejor historia granadinista, Florentino Buey Portillo, Floro para el fútbol. Así, en la jornada cuatro, Recreativo 4 Tánger 1, jugado el día de Nochebuena de 1939, la alineación de nuestro equipo empieza por primera vez con el recitativo Floro, Millán, González, todo un clásico que va a encabezar los onces granadinistas de prácticamente entera la década de los cuarenta, aunque en esta temporada sólo se repitió en cuatro ocasiones más. Y es que González no acababa de hacerse con la titularidad indiscutible e incluso todavía incorporó el Recreativo a mediados de temporada a otro defensa más con el que tendrá que competir para hacerse con el puesto de defensa izquierdo, otro veterano, Doménech, que sólo jugará cinco partidos.
El Recreativo que empezó el campeonato regional andaluz, casi por entero formado por granadinos, apenas tres meses después ya en casi nada se parece al que está a punto de afrontar una nueva temporada en Segunda División pues son sólo unos cuantos los jugadores  que van a continuar.






Patria.
 En tiempos de la República existían en Granada cuatro diarios. De los cuatro sólo uno consiguió sobrevivir al conflicto, el muy católico y conservador Ideal, y de los otros tres, El Defensor de Granada fue clausurado por los golpistas nada más hacerse con el poder en la ciudad, y Noticiero Granadino y La Publicidad sucumbieron de muerte natural durante la guerra.
                Utilizando las instalaciones y maquinarias del último, La Publicidad, y bajo titularidad pública, nació durante la contienda un nuevo diario granadino, Patria, cabecera que ya existía cuando la República como órgano de la Falange granadina, pero tenía entonces una escasísima tirada y periodicidad semanal. Tras unos meses sin publicarse, a partir de octubre de 1939 estrenará nuevas instalaciones y local, en la calle Oficios, transformándose en un diario moderno que incluye abundante información gráfica, con generosa cobertura de los avatares del Recreativo.   

      

Presidente, directiva y plantilla del Recreativo de visita en los talleres del diario Patria



Rámper en Granada.
En el teatro Cervantes y como espectáculo de variedades se presentó en noviembre de 1939, a doble función, el gran caricato de anteguerra que respondía al nombre de Ramper (Ramón Álvarez Escudero), al precio de 4,95 en patio de butacas, 2 pesetas anfiteatro y 1 peseta en gallinero. De auténtico acontecimiento ciudadano hay que calificar la presencia en Granada del muy popular Ramper, por la gran expectación que levantó. Era este personaje muy conocido en toda España como humorista y malabarista desde la década de los veinte (“¡Hagan corro, señores! ¡Hagan corro para ver al hombre de goma, que se retuerce aunque no coma! ¡El hombre bisagra, al que se le doblan las magras!…”) y a él se atribuían, no siempre con fundamento, determinados dichos y chascarrillos que circulaban de boca en boca y todo el mundo conocía y repetía.
                La Guerra Civil la pasó Ramper entera en Madrid (dicen que actuando gratis para el Socorro Rojo), y en ese tiempo se cuenta que popularizó una parodia que representaba a diario en los teatros de la capital, cercada por los ejércitos facciosos, en la que aparecía como vendedor ambulante con un saco al hombro y pregonando “serrín de Madrid”, así como otra parodia en la que aparecía llevando distintos cuadros con retratos de dirigentes políticos de la República y en la que dejaba caer la frase “a estos hay que colgarlos”. También se decía que era el inventor de los chistes de posguerra que circulaban sobre Azaña y Negrín. No sabemos si éstas y otras cosas atribuidas al ingenio de Rámper ocurrieron tal como las cuentan o si todo fue puro invento, pero lo cierto es que una vez terminada la guerra fue respetado por los vencedores y no sufrió persecución política ni depuración, y continuó con su profesión de humorista bastantes años más.                           
Pero se ve que a finales de 1939 su tiempo ya había pasado o que el régimen instaurado al terminar la Guerra Civil ya no favorecía su triunfo como caricato especializado en el chascarrillo político, porque a ver quién era el guapo que se atrevía a hacer chistes en público sobre los mandamases de la España de Franco. Así, la enorme expectación que su visita a Granada había levantado no se correspondió con lo que se pudo ver, y las reseñas del espectáculo que leemos en los diarios granadinos no le fueron favorables.
En Ideal, en el comentario que firma R. B. se lee que la Orquesta Chova es muy buena, y que también gustaron mucho los números coreográficos de Roy-Ricard, Moritz y las hermanas Pearry, y las canciones de Elisa de Lanca y Conchita Muñoz, pero que a pesar de que en sus dos pases el teatro estuvo abarrotado, el personal salió algo decepcionado con el plato fuerte, la actuación del propio Rámper, y echó de menos «…algunas anécdotas de su permanencia en la anti-España», por el contrario, la mayor parte de su espectáculo consistió en cosas ya de sobras conocidas que –por eso mismo- no hicieron tanta gracia como antes.

         

El popularísimo Rámper







viernes, 12 de febrero de 2016

EL RECREATIVO OTRA VEZ EN DANZA

Vista aérea de Los Cármenes a principios de los cuarenta

Desde el Corpus de 1936 en que como parte de los festejos organizados para las fiestas mayores granadinas había disputado el Recreativo dos partidos amistosos, ambos frente al Sevilla, no había vuelto a jugar partido alguno, con excepción del celebrado en plena Guerra Civil contra un combinado de la zona franquista en el que actuó un equipo improvisado bajo la denominación de Recreativo Granada. Tres años y tres meses después, el 8 de septiembre de 1939, vuelve el Recreativo a ponerse en danza en un amistoso en Baeza que ganó al club local por 1-2. Jugaron: Martínez; Leoncio, Millán; Cepillo, Abril, Zubeldia; Juanele Castillo, Herranz, Bombillar, Jesús y Aguileño. Con los que habían respondido al anuncio del club en la prensa, a mediados de agosto, se pudo improvisar este once en el que todos eran granadinos excepto el portero Martínez y el interior izquierda Jesús Hernández, madrileños recién fichados. Los demás ya habían pertenecido al Recreativo, aunque algunos como Cepillo, Leoncio y Millán sólo habían jugado con el segundo equipo. Dos días después hubo repetición del amistoso y los mismos recreativistas en esta ocasión empataron a un gol.

El Regional.
Con sólo los dos amistosos en Baeza como toda preparación, una semana después, el domingo 17 de septiembre, comenzó a rodar el balón en serio, con la disputa de la primera jornada del campeonato regional andaluz que organizaba la Federación Sur. Participaban los equipos andaluces de Primera (Betis y Sevilla) y de Segunda (Recreativo, Cádiz, Racing de Córdoba, Malacitano, Onuba y Jerez). Dirigidos por Antonio Bombillar como entrenador-jugador,  la alineación del Recreativo fue prácticamente la misma de Baeza, pero el debut fue bastante malo y el Cádiz venció en Los Cármenes 1-4. Las dos siguientes jornadas depararon sendas derrotas a domicilio, en Córdoba (2-0) y en el campo del Betis (4-0).
La derrota ante el Cádiz (con el que venían Camilo Liz y Antonio Benítez, futuros granadinistas), enfrió bastante el buen ambiente que se vivía y provocó en la prensa comentarios como los de Fernández de Burgos, que dice que excepto Aguileño, Millán y alguno más, el resto no tiene categoría para jugar en el Recreativo y que «a quién podemos reclamar de que los futbolistas granadinos sean muy malos». Así que después de la tercera jornada y a la vista del farolillo rojo que ocupa el Recreativo, con sólo un gol materializado y diez encajados, aunque no hay un duro se impone reforzar una plantilla que está claro que no da la talla. Por eso, en la cuarta jornada del Regional presenta el Recreativo una alineación muy renovada en la que debutan los recientes fichajes del portero Corona, el veterano defensa Patricio y los delanteros Fernández, del Antequerano, y Nin, del Elche. Aunque el juego mejoró no lo hizo el resultado y una nueva derrota, 3-2 en el campo de Baños del Carmen ante el Malacitano (los tres goles malagueños de Calderón, ídolo de anteguerra del recreativismo), fue lo obtenido. Hasta la jornada seis no llegó la primera victoria, 0-3 en Huelva, que sirvió para abandonar el farolillo rojo. Antes se había cosechado una nueva derrota, ésta en Los Cármenes ante el Sevilla (2-3).


Aguileño, Juanele Castillo y Calderón, futbolistas del Recreativo de antes de la guerra. Los dos primeros volvieron a la disciplina del Recreativo y el tercero fichó por el Malacitano


Mal resultado en el Regional.
Nuevas incorporaciones se produjeron a mitad del regional, un portero, el sevillano Valencia, y el reingreso de Torquemada, otro de los profesionales de antes de la guerra. Además vinieron otros que llegaron a alinearse en unos pocos partidos: Ramonchu, Pombo, Moreno, más otro que volvía, Osorio IV. También ficharon algunos llamados a pertenecer a nuestro equipo gran número de temporadas, como el recluta canario Sosa (Valentín Jorge Sosa, Sosa II), que lo hizo por una gabardina más el sueldo.             


El Recreativo que derrotó 4-0 al Rácing de Córdoba en la jornada 12 del Campeonato Regional Andaluz

Entre tantos nuevos merece destacarse un madrileño que iba a quedarse en Granada para siempre, José Manuel González López, González para el fútbol, que llegó a alinearse en las cuatro jornadas finales del campeonato regional. 
De esta manera el once titular, que empezó siendo netamente granadino, conforme avanzaba el campeonato cada vez lo era menos. Pero a pesar de las constantes llegadas de nuevos futbolistas, el papel del Recreativo en el Regional andaluz fue bastante malo, tercero por la cola. Sólo pudimos ganarle al Onuba (en la ida y en la vuelta) y al Racing de Córdoba en Los Cármenes, y nunca se consiguió abandonar los tres últimos puestos. Lo más doloroso fue el 7-0 sufrido en el campo del Sevilla.

La victoria.
La ciudad de Granada permaneció durante los tres años que duró la Guerra Civil siempre “leal” al bando vencedor, y al no tratarse de un centro de gran importancia estratégica, ni en lo militar ni en lo económico, no fue excesivo el sufrimiento que hubo de padecer su población a lo largo de esos tres años en comparación con lo que tuvieron que pasar otras ciudades españolas.
Excepción hecha de la feroz represión que desde el primer día impusieron los militares sublevados sobre los izquierdistas locales y también de las escaseces de productos de primera necesidad, consecuencia lógica de todo conflicto bélico, y aparte de los sobresaltos del cerco de primera hora a que se vio sometida la ciudad y de algunos –muy pocos- bombardeos de la aviación republicana, se puede decir que la guerra apenas se dejó sentir en Granada. Pero eso no quiere decir que no se celebrara con gran alegría el final de la guerra, decretado oficialmente el 1º de abril de 1939.
                Efectivamente, la guerra terminó en esa fecha, pero lo que vino a continuación fue la larguísima y terrible posguerra, la victoria, que más que parecerse a la paz que todos deseaban y significar la conciliación de los que habían sido enemigos, fue una continuación de la situación anterior y en muchos aspectos no hizo sino empeorarla. 


González, primero de pie por la izquierda, recién llegado a Granada se fotografía en el Triunfo con Jesús Osorio,Nin y el portero Valencia, que aparece sentado en una silla de anea


El ocio tras la tragedia.
En el verano de 1939 la ciudad de Granada, como el Recreativo, poco a poco quiere volver a la normalidad después de tres años de incertidumbres y provisionalidad. Una Granada en la que la autarquía hace volver a su rica vega cultivos abandonados hacía tiempo, como el cáñamo y el lino, junto a los más productivos tabaco y remolacha, y en la que la prensa informa a diario de detenciones de estraperlistas. Una Granada en la que se acaba de terminar el cubrimiento del Darro desde el puente de Castañeda hasta su desembocadura y pronto empezarán las obras del nuevo Embovedado que termine con la fea joroba que impide a los transeúntes de una acera verse con los de la de enfrente. Una Granada en la que aparte de los cafés y tabernas sólo tiene como ofertas de ocio el teatro Cervantes, el Salón Nacional (antiguo cine Regio) y el Coliseo Olympia, aunque mientras dure el verano también disponen los granadinos del cine Palermo, instalado en Acera del Casino, en el solar del desaparecido Casino Cultural, derruido al arder por completo en agosto de 1932, como resultado de los sucesos que desencadenó la Sanjurjada.         
            En el Salón Nacional (propiedad de Ricardo Martín Flores, padre del presidente del Recreativo, Ricardo Martín Campos), por dos reales en butaca de patio y la mitad en gallinero, ponen en agosto de 1939 (Año de la Victoria, dice el anuncio en prensa) una del Oeste, Deuda de Sangre, de Tom Tyler, que acaba de sustituir en cartelera a otra también de pistoleros, Donde la Ley no existe…, de Richard Dix. El Olympia es algo más caro, una peseta en patio y la mitad, dos reales o 50 céntimos en general, y ponen una del Gordo y el Flaco, Un par de gitanos. Además de ese plato fuerte, el Coliseo Olympia (en la Gran Vía, una de las singulares construcciones debidas al arquitecto que también fuera presidente del Recreativo, Matías Fernández-Fígares, y que fue demolido a finales de los sesenta) anuncia dentro de programa y por el mismo precio, un interesante documental de Novedades UFA, que era algo así como el No-Do, al que le faltaban todavía tres años para ir de aperitivo en todos los locales de la piel de toro, y que producía y distribuía el Dr. Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, por lo que en lugar de aparecer Franco inaugurando pantanos o pescando salmones el que aparecía cada dos por tres en los reportajes era el führer, bigotillo incluido. La propaganda nazi de la UFA se solía alternar con los noticieros de la Fox, éstos de producción norteamericana y de contenidos varios no propagandísticos.
                También había cine al fresquito, en el Palermo, más o menos donde hoy está el teatro Isabel la Católica, cine de verano que por 1,20 ptas. (señoras y niños la mitad) exhibía un musical de George Raft, La danza de los ricos.


Tres ilustraciones que firma "ac" y que acompañaban el reportaje de Cirre

               
Fantasmas del Albaicín.
Mientras se disputaba el Regional andaluz pero al margen de lo futbolero, en el mes de octubre de 1939 eran detenidos Custodio Jiménez Ruiz y Josefa Linares Perandrés. ¿Qué por qué los habían detenido?, pues por echarse por encima una sábana y apostarse en alguna esquina albaicinera, con preferencia por las zonas de plaza Larga y calles del Agua y Panaderos, dedicándose a asustar (por broma, según los “espectros”) a todo cristiano que por allí se dejara caer, en aquella Granada de restricciones de posguerra en la que el alumbrado público brillaba porque no brillaba, es decir, por su ausencia, porque no existía o era tan débil que hacía negra negrísima cualquier noche sin Luna. Es fácil imaginar que la cuestión dio muchísimo que hablar.
                José Cirre Jiménez, escritor y periodista de Patria que alguna vez también se dedicó a la información deportiva, dejándonos varias crónicas de partidos del Granada CF, publicó por aquellos días en este diario un artículo titulado “Los fantasmas de Granada” donde exponía que, aunque parezca mentira, treinta años atrás era esta práctica del ensabanamiento algo realmente extendido y contábamos en Granada con al menos un fantasma por barrio, hasta convertir el fantasmerío en algo tan típico y castizo como el mismo barrio del Albaicín.
                Había quien se convertía en espanto por encargo, a cambio de un salario, para ahuyentar de una determinada zona a moscones inoportunos y poder mientras dedicarse a actividades clandestinas, a menudo relacionadas con asuntos de camas y cornamentas. También existían otros improvisados fantasmas, mucho más peligrosos porque eran simplemente salteadores nocturnos.

                Según Cirre, el más famoso ensabanado fue el llamado “fantasma del Boquerón”, que actuaba en ese barrio granadino, sobre todo por la placeta del Azúcar, que medía casi dos metros y llevaba siempre unas velas eléctricas, de modo que el tipo le quedaba tan conseguido que decían las gentes que se trataba de un aparecido de verdad, no de pega. Este duende alcanzó a existir más de un año y en ese periodo consiguió desalojar por completo de inquilinos (que huyeron despavoridos) la llamada casa del Azúcar, cuyo propietario no consiguió volver a alquilar sus viviendas en muchos años porque este ya inexistente inmueble pasó a engrosar el extenso censo granadino de “casas del miedo”. Cuenta Cirre cómo desde la Gran Vía, por entonces -principios del siglo XX- ya trazada pero sin ninguna edificación, los noctámbulos que por allí pasaban podían ver las espectrales luces y oír los extraños ruidos que provenían de la casa.