EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



domingo, 25 de marzo de 2012

SIN COMPONENDAS


Granada 3 Sevilla 0

30 de abril de 1972

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores con presencia de unos tres mil hinchas sevillanos en tarde primaveral. Partido correspondiente a la jornada 32 del campeonato de Liga de Primera División 1971-72

Granada CF: Izcoa; De la Cruz, Aguirre Suárez, Falito; Martos (Barrenechea 74’), Fernández; Lasa, Chirri, Porta, Santos (Lorenzo 74’) y Vicente

Sevilla FC: Rodri; Blanco, Costas, Toni; Santos, Garzón; Lora, De Diego (Bueno 46’), Acosta, Eloy (Lebrón 41’) y Berruezo

Goles: 1-0, min. 7, Lasa; 2-0, min. 30, Vicente; 3-0, min. 43, Lasa

Árbitro: Camacho, del Colegio Castellano. Muy buen arbitraje. Tarjetas blancas al local Martos y al visitante Eloy

Era la segunda vez que en esta misma temporada, antes de jugarse un partido del Granada, circulaban rumores que de alguna manera venían a poner en entredicho la honradez de los jugadores rojiblancos. Ya había ocurrido unas semanas antes, cuando la visita del Barcelona. En esa ocasión se había sugerido que los puntos podían haber sido parte del acuerdo por el traspaso de un jugador granadinista, y en ésta se apelaba una operación de trueque de jugadores de uno a otro club que estaría por hacerse y, como último argumento, a un pretendido espíritu solidario andalucista que motivaría que los rojiblancos no se emplearan a fondo y de esa manera echar un cable al rival, un Sevilla que comparecía en Los Cármenes con el agua al cuello y al que una derrota condenaría casi con toda seguridad al descenso.

El caso es que los primeros compases del encuentro podrían haber hecho sospechar a más de uno, porque no era normal que alguien tan sobrio (y tan poco dotado técnicamente para el juego con los pies) como Izcoa saliera de su área a regatear contrarios, “locura” al más puro estilo Ñito pero sin el tino del canario, que por los pelos no acabó en gol forastero cuando apenas se llevaban disputados dos minutos.

Pero ciertamente, como en la ocasión anterior, poco duró cualquier suspicacia porque el Granada enseguida se puso por delante en el marcador al aprovechar Lasa un balón suelto en el área y marcar el primero, tras penalti a Porta que Camacho dejó seguir, A la media hora llegaba el segundo, obra de Vicente, de sensacional remate de bolea tras muy buena jugada de Martos. Y al filo del descanso, Lasa, en el mejor partido que se le recuerda mientras perteneció al Granada, dejaba definitivamente sentenciada la victoria haciendo el 3-0 de gran cañonazo desde fuera del área tras rechace a la salida de un córner. El Granada completó una primera parte digna de recordarse en una temporada que pasa por ser la mejor de su octogenaria historia, y eso que no pudo utilizar a hombres básicos como Barrios y Jaén. La segunda parte fue un mero trámite en que el ritmo decayó mucho y se vieron bastantes menos jugadas vistosas.

En una Primera en la que militaban hasta cinco clubs andaluces y en la que el Granada acabó el primer clasificado de los cinco, el Sevilla, que toda la primera vuelta había ocupado los lugares altos de la tabla, protagonizó una segunda vuelta para olvidar y sólo pudo sumar nueve puntos. Cuando compareció en Granada, a falta de tres jornadas para finalizar el campeonato, su situación era ya desesperada. Sólo le valía la victoria, pero sus hombres parecían atenazados y no fueron rival para un Granada en plena forma y aspirante a jugar en Europa, que no le dio opción alguna y que, de haber mantenido en la segunda mitad la intensidad de la primera, seguramente el marcador hubiera sido aún más contundente. No hubo asomo alguno de una insinuada “componenda regional” y dos domingos después el Sevilla era equipo de Segunda.

Cierta prensa sevillana reprochó a la afición granadina el ambiente excesivamente hostil en el que los de blanco fueron recibidos en Los Cármenes, así como los gritos de ¡a segunda, a segunda! que pudieron oírse (los mismos del partido de ida en Nervión, sólo que quienes los proferían y a quienes iban dirigidos tenían los papeles cambiados en aquella ocasión). No obstante y sin que sirva de justificación, hay que decir que el granadinismo tenía todavía muy reciente en su recuerdo varios motivos para el afán de revancha por cercanos agravios arbitrales sufridos frente al Sevilla. Esta misma temporada, en la ida, el Granada salió derrotado del Sánchez Pizjuán por los dos penaltis que el árbitro Forés se inventó. Y de la última visita liguera del Sevilla a Granada, en la 70-71, teníamos todavía muy vivo el recuerdo del gran escándalo que en Los Cármenes protagonizó Guruceta, con la anulación de un gol de Porta completamente legal que habría dado la victoria al Granada, escándalo parecido al de dos temporadas atrás, cuando el colegiado Pelayo Serrano anuló a Vicente un golazo que también hubiera supuesto la victoria granadina.

jueves, 15 de marzo de 2012

...CUANDO JUEGUE ECHECOPAR!



Granada 1 Gijón 0

23 de septiembre de 1973

Estadio Los Cármenes, lleno, veintidós mil espectadores en tarde-noche veraniega. Partido correspondiente a la jornada 4 del campeonato de Primera División 1973-74. Los visitantes vistieron camiseta roja y pantalón blanco por coincidencia de colores

Granada CF: Izcoa; Toni, Aguirre Suárez, Falito; Jaén, Fernández; Quiles, Montero Castillo (Santi 76’), Porta (Chirri 73’), Echecopar y Dueñas

Sporting de Gijón: Castro; Fabián, Doria, Piñel (Redondo 57’); José Manuel, Landucci (Valdés73’); Megido, Quini, Fanjul, Pascual y Churruca

Goles: 1-0, min. 65, Echecopar de penalti

Árbitro: Camacho, del Colegio Castellano. Buen arbitraje. Tarjetas blancas a los gijoneses Pascual y Fabián

«¡Ya verás, ya verás, cuando juegue Echecopar!». Es la famosa frase que acuñó Martinmorales en su viñeta pos partido de los martes en Ideal y que puede considerarse lema y resumen de una temporada más bien triste y de escaso poder goleador rojiblanco como fue la anterior, la 1972-73. Mientras el Granada domingo tras domingo acababa sus partidos con cero goles a favor, en la no oficial Copa de Andalucía su fichaje estrella, el argentino Echecopar, marcaba los goles a pares (18, tantos como jornadas tuvo aquella liga andaluza). En la liga de verdad, la de primera, las autoridades futboleras, después de estar dándole largas al asunto varios meses, finalmente decidieron que no podía jugar porque su documentación como oriundo presentaba demasiadas irregularidades. Con Echecopar, estaba claro, otro gallo hubiera cantado a aquel Granada de Pasieguito, pero su permiso, que siempre estaba a punto de concederse, antes de Navidad quedó definitivamente denegado.

La autorización de futbolistas extranjeros, tan largamente pedida por todo el fútbol nacional, se produjo para la 73-74. Ya podíamos por fin contar con Echecopar y con él pensábamos que el Granada se saldría Y más después de que en la primera jornada se trajera los dos puntos de un campo tan difícil como Atocha, (0-2, Echecopar y Dueñas), a la vez que estrenaba las camisetas a rayas horizontales. La segunda jornada fue un empate en Los Cármenes con el R. Madrid con nuevo gol del argentino, aunque de penalti, y un gol mal anulado por Franco Martínez a Echecopar más un penalti polémico en contra evitaron la victoria rojiblanca en Castellón en la tercera jornada y de paso apartaron al Granada del liderato de la máxima categoría por primera vez en su historia. Y es que el Granada 73-74, con sus dos extranjeros, Montero Castillo y Echecopar, y con Joseíto nuevamente en el banquillo, muy poco se parecía al de la temporada anterior.

En la cuarta jornada nos visitaba el Gijón (lo de Sporting vino mucho después), único equipo de Primera que aún no había puntuado, aunque contaba en sus filas con jugadores como Quini, Churruca, Megido, Valdés, más sus extranjeros Doria y Landucci. A pesar de ser el colista puso muy difíciles las cosas y el Granada sólo pudo anotarse los dos puntos gracias a un gol de penalti ya bien avanzada la segunda parte y después de que Quini y Megido desperdiciaran clarísimas oportunidades. Echecopar volvió a ser el mejor en este partido en su puesto de media punta de gran calidad técnica, y volvió a influir de manera decisiva en el buen juego rojiblanco, además de marcar el único gol de perfecto lanzamiento desde los once metros. La victoria ante los asturianos colocó al Granada segundo, empatado con el primero (At. Madrid) y con el tercero (Valencia), y una semana después, a pesar de empatar en Los Cármenes con el Murcia (con nuevo gol de Echecopar, otra vez de penalti), consiguió por fin nuestro equipo el logro histórico de colocarse en el primer puesto de Primera.

Lo malo fue que muy poco duraron las ilusiones del sufrido granadinismo. De fulminante caída se puede catalogar lo que vino a continuación, porque sólo cinco jornadas después habíamos trocado el liderato por el puesto de vicecolista. A partir de la quinta jornada parecieron fundírsele las fuerzas a Echecopar y con él a todo el equipo, que encadenó cuatro derrotas y sólo un empate. El argentino cayó lesionado y desapareció de las alineaciones durante bastantes jornadas, y cuando volvió en nada se parecía ya al de antes. Diez jornadas tuvieron que pasar para que volviéramos a ver un nuevo gol suyo, por lo que en lugar de abanderar el buen Granada de Joseíto, el banquillo fue su destino.

Ver, lo que se dice ver algún portento futbolístico, sólo ocurrió al principio y de forma muy fugaz. El Granada de la 73-74 completó su segunda mejor temporada histórica pero en ella finalmente la aportación del argentino fue bastante pobre. Batracio acabó saliendo Echecopar, con sus raquíticos seis goles de los que cuatro llegaron en las cinco primeras jornadas. Después se fue perdiendo en la mediocridad hasta acabar decepcionando a la hinchada, que lo había convertido en un nuevo ídolo y que tantas esperanzas depositó en su concurso. Al finalizar la 73-74 Candi consiguió endosárselo al Murcia y al menos se recuperó parte de lo que había costado.

sábado, 3 de marzo de 2012

GOL Y PERMANENCIA


Granada 1 Valencia 0

27 de abril de 1958

Estadio Los Cármenes, lleno, diecisiete mil espectadores en tarde primaveral. Partido correspondiente a la jornada veintinueve y penúltima del campeonato de liga de primera división 1957-58

Granada CF: Piris; Vicente, Méndez, Larrabeiti; Pellejero, Baena; Jaco, Ramírez, Navarro, Rius y Manchón

Valencia CF: Goyo; Fernando, Quincoces, Mestre; Piquer, Sendra; Mañó, Fuertes, Ricardo, Walter y Seguí

Goles: 1-0, min. 43, RIus

Árbitro: García Fernández. Buena actuación

En la temporada del retorno a primera después de doce larguísimos años, a falta de sólo seis jornadas el Granada del argentino Alejandro Scopelli marchaba cómodamente colocado en el puesto décimo de la clasificación y a cinco puntos de los puestos de compromiso, que esta temporada se circunscribían exclusivamente a los dos últimos de la clasificación (15 y 16), que descendían de forma directa. Dos años antes se había suprimido la promoción (volvería a instaurarse la siguiente temporada), por lo que la permanencia estaba prácticamente asegurada a pesar del -4 del casillero rojiblanco. En Los Cármenes se habían escapado muy pocos puntos y aunque lejos de Granada solo se habían obtenido tres, todo hacía indicar que no se iba a sufrir demasiado para quedarse entre los grandes,

Pero todo se complicó con las cuatro derrotas consecutivas que vinieron a continuación, en especial la sufrida en casa ante el Osasuna y la de Nervión en la jornada 28 ante un rival directo como era el Sevilla. Así, al llegar a la jornada veintinueve y penúltima, el colchón de cinco puntos había adelgazado hasta quedarse en uno solo sobre el vicecolista Valladolid y dos sobre el farolillo rojo Jaén, de manera que era imprescindible la victoria o de lo contrario muy poco habría ya que hacer porque después sólo quedaba visitar el Camp Nou.

El rival no ayudaba mucho, nada menos que el Valencia, que aunque había estado toda la temporada luchando en el grupo de cabeza, a estas alturas ya sólo aspiraba al subcampeonato porque el título había quedado para el Madrid o el At. Madrid. Una derrota suponía con casi toda seguridad el descenso. Incluso hasta una victoria podía no valer según qué resultados se dieran en los partidos de rivales cercanos, El Granada y seis equipos más luchaban por no descender al llegar a las dos últimas jornadas de esta 57-58 y ninguna de las dos plazas de descenso estaba todavía adjudicada. Por eso, como en otras ocasiones comprometidas, la directiva de Luis Rivas acordó retirar a los futbolistas del mundanal ruido y llevárselos a Lanjarón cuatro días antes.

Las buenas aguas serranas dieron resultado. Según Fernández de Burgos para Ideal, el Valencia hizo un fútbol más ligado, técnico y vistoso, pero el Granada llegó siempre con más peligro y puso más brío, velocidad y ansias de gol, resultando justo vencedor merced al solitario gol conseguido al filo del descanso tras una perfecta jugada por la derecha del internacional chileno Ramírez, fichado hacía poco más de un mes pero jugando por primera vez ante su público, culminada con un soberbio remate de Rius (momento que recoge la foto). Antonio Rius Tárrega, valenciano de Alacuas -“patapalo” para algunos porque sólo utilizaba la izquierda-, el grandísimo y pundonoroso futbolista de los goles decisivos clavó el balón en la red che con un enorme trallazo de los que siempre se recuerdan. El gol produjo una explosión de júbilo entre la sufrida hinchada que pudo oírse a varios kilómetros.

La segunda parte fue larguísima y angustiosa. Abundaron las lipotimias en las soleadas gradas, y hasta un espectador hubo de ser atendido por la Cruz Roja al tragarse la colilla de un cigarro que fumaba, según la crónica de Fernández de Burgos. El Granada supo sujetar a Ricardo (Pichichi compartido esta temporada) y al no menos peligroso Walter, y sufriendo pero derrochando pundonor en todos sus hombres aguantó hasta el final. Con los dos puntos la permanencia estaba asegurada ya que, frente a otras situaciones similares de la historia granadinista, en esta ocasión cualquier posible combinación de resultados en la jornada que quedaba era favorable al Granada. Al día siguiente fue celebrado el logro rojiblanco como si de un ascenso se tratara y Scopelli firmó la renovación de su contrato por otra temporada más.