EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 29 de diciembre de 2010

LO QUE VIDE




Estando yo en la mi grada

con otros hinchas sentado

vide lo que parescía

tierno juego de muchachos.

Vide azules y amarillos

y vide rojos y blancos,

sudorosos, jadeantes,

tras una bola trotando.

Grandes carreras se daban

por llevarla al otro campo.

Tropezaban, discutían,

y serían veintitantos.

Vide a un tipo muy canijo,

pequeñito y medio calvo,

negra figura con pito

manejando aquel cotarro

sin más arma ni artificio

que hacer sonar su silbato.

Vide algunos que arrojaban

batracios y gusarapos.

Otros, de furia encendidos,

vide al borde del infarto.

Vide vidrios, vide loscos

volar hacia el pequeñajo.

Vide viejos, vide niños,

vide gordos, vide flacos,

vide rubios y morenos,

vide bajos, vide altos.

Vide golpes y caídas,

vide goles, vide aplausos…


Mas no vide, en mi extravío,

el tremendo zapatazo

que a la bola en un escorzo

le endiñaba aquel bestiajo.

Entre un bosque de cabezas,

esquivas como un abanto,

semejante obús no vide

y aún me duele el balonazo.

Desde entonces siento voces,

tengo bascas y quebrantos,

y asakiM leo en mi jeta

cada vez que voy al baño.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

HUESCA Y PORTA




La SD Huesca es (junto a Numancia y Villarreal B) otro de los clubs que esta temporada son rivales del Granada CF y contra los que nunca jugó nuestro equipo en partido oficial. La razón fundamental de esta falta de antecedentes es que Huesca desde luego no queda cerca, pero también hay que apuntar el hecho de que es un club relativamente joven pues se fundó en 1960 y su caminar histórico siempre fue bastante modesto, viviendo ahora mismo lo mejor de su historia, con su tercera temporada en el segundo nivel del fútbol español que es por el momento su techo y adonde ascendió por primera vez en 2008. Tampoco nunca fuimos rivales en Copa, así que no se puede echar mano de precedente alguno oficial que llevarnos al teclado, pero sí que podemos recordar una visita granadina a la capital altoaragonesa para disputar un amistoso.

Tratar temas futboleros en los que anden relacionados los nombres de Granada y Huesca significa forzosamente referirse a Enrique Porta. Ese nombre propio, importantísimo en sus respectivas historias, nos retrotrae a la única ocasión en la que se han visto las caras rojiblancos y azulgranas. Del Huesca fichó Candi en 1968 a Porta, el que era su figura y acababa de marcar él solito más de treinta goles que les habían servido a los aragoneses para ser campeones de su grupo de Tercera. De la SD Huesca vino al Granada un entonces desconocido Porta al que el Zaragoza no había querido. En Granada, aunque nadie le regaló nada y hubo de sudar tinta, alcanzó la gloria y conquistó el trofeo Pichichi, para él, claro que sí, pero también para su equipo, y así puede desde 1972 el Granada lucir con orgullo el importante logro de que un jugador de su plantilla consiguiera tan importante galardón. Y en Huesca es todavía venerado Porta, al que recuerdan haciendo goles hasta sin querer, pero es que además, con las 350.000 pesetas de 1968 que pagó por él el Granada, pudo el club oscense comprar los terrenos donde hoy se alza el campo del Alcoraz, donde juega sus partidos la SD Huesca.

Además de lo pagado por el goleador, también se había el Granada comprometido a disputar un amistoso en Huesca. La ocasión propicia se presentó al finalizar el año 1968, cuando el Granada de Marcel Domingo viajó a Bilbao para disputar la jornada 15 y última de la primera vuelta (con derrota 4-2), el 29 de diciembre, que entonces no se paraba la liga por Navidad, y su siguiente compromiso, ya el cinco de enero, lo llevaba a Sabadell (con nueva derrota, 2-1). En lugar de regresar a Granada desde Bilbao la expedición se quedó en Zaragoza, donde recibió el año nuevo, y el 1 de enero de 1969, miércoles, se disputó en tierras oscenses el amistoso en el que se impusieron los locales por 1-0. El Granada presentó una alineación en la que figuraban hasta cinco suplentes, pero, según la crónica, en ningún momento se empleó a fondo y cayó derrotado por el Huesca, por entonces en Tercera. Porta muy poco pudo lucir porque jugó en una posición, demasiado pegado a la banda (donde se empeñaba en hacerlo jugar Marcel Domingo en las pocas veces que le dio bola), que no le iba nada a sus características.

Aparte de lo expuesto no sabe este aprendiz de historiador de más datos en los que haya implicación de las respectivas historias de los dos rivales, como no sea el citar algunos nombres de jugadores que han militado en los dos clubs además de Porta, como por ejemplo, Míkel Rico, fichado esta misma temporada del Huesca después de haber disputado la primera jornada en Ponferrada. Además ahora mismo es de la plantilla azulgrana y no se pierde un partido el defensa Corona, al que recordamos como improvisado portero en aquel épico e histórico partido final de la 97-98, ante el Lorca, que dio la clasificación para liguilla de ascenso. También ese buen defensa central que es Javi Suárez vistió de rojiblanco y de azulgrana. Más antiguo, de las temporadas 83-84 y 84-85, podemos citar al centrocampista Abad. Y no hay que olvidar al técnico Fabri González, que también entrenó al Huesca, aunque muy poco duró en ese banquillo. No podría añadir más datos salvo que el Huesca se parece al Granada en que las rayas de su camiseta han adoptado últimamente el sentido horizontal.

Es por tanto el encuentro a disputar en Huesca el sábado 18 de diciembre de 2010 una cita histórica entre dos clubes que por primera vez en sus respectivas historias se van a enfrentar en partido oficial. Para hacer incluso más historia, de no haber sido por el aplazamiento del partido de Tenerife, la cita sería doblemente destacable porque supondría completar un número redondo, el de 2.800 partidos oficiales jugados por el Granada desde 1931 hasta la fecha. La huelga de controladores aéreos tiene la culpa de que el Huesca-Granada será, salvo imprevistos en forma de elementos meteorológicos, el que haga el número de 2.799, siempre, claro, si mis datos no están equivocados.

lunes, 13 de diciembre de 2010

TARRAGONA, INFORTUNIO HISTÓRICO



El visitante en Los Cármenes de esta jornada es otro histórico cuyo primer enfrentamiento contra el equipo rojiblanco data de los años cuarenta. Concretamente, la primera vez que apareció por Granada fue el 10 de febrero de 1946, y lo hizo para disputar la jornada 19 (de 26) del calendario del grupo único de Segunda división 45-46. Con arbitraje de Escartín se diputó este primer choque en que el Granada se impuso por 2-1 a un gallito y aspirante al ascenso a Primera como era el Tarragona. Se adelantó el Granada con gol de Sierra de falta directa y los visitantes empataron por medio de Coll antes del descanso, y ya en la segunda parte Zubizarreta, delantero cedido por el R. Madrid, consiguió el definitivo 2-1.

Cholín ocupaba el banquillo en su primera temporada como entrenador, con una plantilla que era casi la misma del año anterior en Primera, pero con las importantes bajas del goleador Nicola y del medio centro Melito, que se habían marchado ya con la temporada en juego. La trayectoria rojiblanca fue bastante irregular, con más arena que cal; casi toda la liga ocupó el Granada posiciones del centro de la tabla. Pero justamente en este partido contra el Gimnástico de Tarragona va a iniciar una serie de tres victorias consecutivas que lo van a colocar a poco del final con opciones incluso de ascenso directo.

Por entonces el segundo nivel del fútbol español lo formaban sólo catorce equipos, con ascenso automático para primero y segundo y promoción para el tercero, puesto que ocupaba en ese preciso momento el cuadro catalán mientras que el Granada andaba por la mitad de la tabla aunque sin perder de vista a los primeros. Tras vencer al Gimnástico de Tarragona y encadenar un triunfo a domicilio ante el Betis y una nueva victoria en casa ante el Ceuta, el siguiente partido era nuevamente en casa, ante otro aspirante al ascenso, el Coruña. La victoria granadina habría significado ocupar la segunda plaza, que daba el ascenso directo, a falta sólo de cuatro jornadas por disputarse, pero los gallegos se llevaron los dos puntos por culpa de un gol en fallo clamoroso del portero Martí, famoso por sus cantadas, que como castigo ya nunca más volvió a jugar en el Granada. Esta derrota fue la que a la postre impidió un mejor resultado final al concluir la liga.

Al llegar a la jornada 26 y última de esta 45-46, Sabadell y Coruña estaban ya ascendidos como primero y segundo, pero la tercera plaza todavía no estaba adjudicada y a ella aspiraban hasta cuatro equipos empatados a 27 puntos: Granada, Tarragona, Córdoba y Real Sociedad. El que más probabilidades tenía de acabar tercero era el Granada, que únicamente no superaba en el golaveraje particular al Córdoba, aunque sí en el general. Ganando al Jerez en Los Cármenes, un empate a puntos con cualquiera de los otros tres, o un empate triple o incluso cuádruple, daba la tercera plaza al Granada y la promoción a Primera, por lo que ya se daba por hecha la clasificación y había euforia entre la hinchada . De todas las posibles combinaciones –entre cuatro implicados eran bastantes- sólo en una se quedaba el Granada fuera. Pero… ésa fue precisamente la que se dio (¡dita sea!).

El Tarragona goleó 6-0 al Zaragoza mientras que la Real cayó en el campo del descendido Ceuta a la vez que el Granada vencía sin problemas al Jerez 4-1. La clave estuvo en el campo del Betis, donde el Córdoba (no el actual) remontó un 2-0 en contra y venció in extremis y contra todo pronóstico 2-3, con lo que el triple empate a 29 entre Tarragona, Granada y Córdoba, la única de las varias combinaciones posibles no favorable, nos dejó cuartos y sin derecho a nada. La pésima actuación del portero del Betis, el catalán Greus, culpable de al menos dos goles, como la del también catalán árbitro Vilalta de aquel Betis-Córdoba, levantaron todo tipo de sospechas, igual que ha ocurrido en otras situaciones equiparables a la aquí narrada, pero con nuestros dos palmos de narices nos fuimos a quedar. El Tarragona fue el que jugó la promoción, que perdió con el Español. A la temporada siguiente sí ascendió, pero de forma directa como subcampeón.

Esta misma temporada 45-46 nos visitó por segunda vez el Tarragona después de terminada la liga y en partido de vuelta de dieciseisavos de final de Copa. En la ida en Tarragona vencieron los locales 1-0, pero en la vuelta logró el Granada la clasificación al vencer 2-0 con goles de Sierra, de penalti, y Safont. Aquel partido tuvo la particularidad de que González, después de más de quince minutos de ser atendido en la banda, acabó jugando de extremo, en un sitio en el que no “estorbara” a sus compañeros. Como no estaban permitidos los cambios eran usuales por entonces este tipo de situaciones -buscando evitar quedar en inferioridad numérica- que muchas veces daban lugar a lo que se llamó “gol del cojo”, hoy casi impensable. Fue un partido bastante accidentado en el que otros granadinistas acabaron también jugando en posiciones muy poco habituales por haberse lesionado.

La última vez que jugó en Granada el Tarragona fue el 28 de febrero de 1982, jornada 26 del grupo II de Segunda B, de donde salió derrotado 2-1 con goles de Vitoria de penalti y Juanito, consiguiendo el de los forasteros Antonio Jorge en propia puerta.

Es el Gimnástico un equipo que en sus cinco visitas a Granada (tres de Segunda, una de 2ª B y otra de Copa) siempre salió derrotado. Que se cumpla la tradición deseamos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

TENERIFE, QUE NO PESE LA HISTORIA



El campo al que viaja el Granada esta semana es uno de los más visitados históricamente por los nuestros. Treinta y dos son los partidos jugados por Tenerife y Granada a lo largo de sus respectivas historias y dieciséis son las veces que el Granada actuó como visitante en Tenerife, con la particularidad de que todas menos dos fueron para disputar un partido de Segunda división; de las otras dos ocasiones, una fue militando ambos en Segunda B y la otra en una eliminatoria de Copa. Que no pese la historia deseamos, porque resulta que el del próximo domingo es un escenario muy poco propicio para los nuestros ya que de sus dieciséis visitas a la isla chicharrera en doce se vino de vacío, arrancando sólo tres empates y una única victoria.

La única victoria en Tenerife fue no obstante importantísima en la historia del Granada CF. Data de la temporada 1956-57. Nuestro equipo inició la liga en el grupo Sur de Segunda de manera arrolladora y se colocó desde el primer momento en la primera plaza, disfrutando de cómodas ventajas sobre sus perseguidores. La segunda vuelta del campeonato se inició con un bajón de juego y resultados que le costó el puesto al míster Álvaro Pérez, dimitido después de seis jornadas consecutivas sin ganar que trajeron la pérdida del liderato a manos del Murcia y del Hércules. Pasarín fue el relevo pero el equipo no mejoró demasiado aunque al menos se consiguió sacar adelante los partidos de casa. Nunca se perdieron las opciones de ascenso en una temporada sin promoción en la que sólo el campeón ascendía, pero lejos de Granada seguía el equipo sin carburar.

Así llegamos a la jornada 34 (de 38), con el Granada ocupando la tercera posición, empatado con el Murcia y a dos puntos del líder Hércules. Tras derrotar en Los Cármenes al Cádiz tocaba visitar Tenerife, equipo de la zona baja y amenazado de descenso. El partido se puso muy mal para el Granada que a los diez minutos perdía 1-0. Pero a base de buen juego y entrega consiguió darle la vuelta al tanteador con dos goles de Rius, que no era delantero sino más bien centrocampista pero con una sensacional llegada, y que en sus años granadinistas se especializó en goles decisivos para nuestros colores. Con la importante victoria y la derrota del Murcia en Elda y del Hércules en Badajoz lograba el Granada dar alcance a los alicantinos, a los que superaba en el golaveraje, por lo que volvíamos a ser líderes del grupo II y la cosa se ponía francamente bien cuando sólo quedaban por disputarse cuatro jornadas.

La importante victoria rojiblanca en Tenerife ocurría el 19 de mayo de 1957. Ese día por la mañana, en Granada, el mismísimo Franco (y esposa), en persona y Rolls Royce y entre una plaga de miles de millones de mosquitos que ejercieron de aguafiestas, había presidido el acto de clausura del IV Congreso Eucarístico Nacional, celebrado, como la mayoría de los fastos del certamen, en la explanada que quedó después de la demolición de la plaza de toros vieja y donde después se construyeron los jardines del Triunfo. Del 14 al 19 de mayo Granada había vivido unas intensas jornadas en las que la ciudad fue literalmente ocupada por muchos miles de forasteros (entre trescientos y quinientos mil, según las fuentes) que dieron a la ciudad gran animación y se dejaron sus buenos dineros. Fue aquel congreso un gran acontecimiento local todavía hoy muy recordado y celebrado.

El siguiente partido del Granada también era fuera, aunque no demasiado lejos, en Puente-Genil, cuyo equipo clasificado penúltimo en su única aparición por el llamado fútbol profesional, luchaba por huir del descenso, cosa que no consiguió. En el minúsculo campo sin una brizna de hierba de un instituto local y con un público muy hostil pudo el Granada mantener el liderato al vencer 1-3 (Igoa y Navarro, dos). Sobre lo que ocurrió o dejó de ocurrir en el “off match” de este partido no vamos a entrar, pero una cosa es totalmente cierta, que la victoria granadinista fue perfectamente legal y merecida, y más de la forma que se consiguió, en un partido plagado de acciones violentas. Una semana después, la victoria en Los Cármenes ante el Ceuta dejó prácticamente sentenciado el segundo ascenso granadinista a Primera, también ayudado por los malos resultados de los competidores directos. El ascenso matemático llegaría no obstante a la jornada siguiente, en Almendralejo, a pesar de cosechar una derrota ante el Extremadura.

La última vez que el Granada pisó el Heliodoro Rodríguez fue en la 87-88, en duelo de recién ascendidos a Segunda. El 18 de octubre de 1987, jornada séptima, el Granada de Peiró sólo había sido derrotado en una ocasión, en Huelva, y marchaba muy bien clasificado tras arrancar un empate en el campo del Hércules, el domingo anterior. En este partido de Tenerife llegó a ir perdiendo 2-0, pero supo sobreponerse y acabó arrancando un empate a tres merced a los goles de Ramón, de penalti, y dos del gran Manolo; el del empate definitivo, que llegaba casi con el tiempo cumplido, fue de golpe franco, especialidad y marca de la casa. Dos jornadas más tarde, después de debutar Lalo Maradona y después de vapulear al Coruña y ganar en Vallecas, era el Granada segundo en la clasificación y ya soñábamos con la Primera mientras esperábamos impacientes la gran locura que fue el partido de los Maradonas. Sin embargo, lo que en noviembre pintaba hacia una ilusionante temporada para la historia acabó en mayo, sí, haciendo historia, pero en el sentido totalmente contrario al deseado, redondeando la segunda peor temporada histórica (sólo empeorada por la 60-61) y la peor de las treinta de Segunda.