EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 30 de noviembre de 2010

CÓRDOBA, OTRA VEZ



De la nada pasamos en una semana al todo. Si contra el Numancia acabamos de jugar el primer partido de nuestra historia, con el Córdoba es sin embargo contra el rival de esta liga que más hemos jugado después del Las Palmas y empatado con el Huelva: cuarenta y seis partidos. Además, el Córdoba es, junto al Elche, el Las Palmas y el Salamanca, uno de los cuatro equipos de segunda contra el que hemos jugado en las tres primeras categorías del fútbol español. De sus veintitrés visitas a Granada tres fueron de Primera, cuatro de Segunda, trece de Segunda B y tres de Copa, que se saldaron con trece victorias rojiblancas, cinco empates y cinco victorias verdiblancas, de las cuales ninguna fue de primera o segunda. No hemos tenido en cuenta los precedentes de los partidos contra el Rácing de Córdoba de la República y primer año tras de la guerra, que después cambió su nombre por el de CD Córdoba y existió hasta 1954 en que desapareció, tomando el relevo el CD San Álvaro del que nació el Córdoba actual. Contra ese fenecido club jugó el Granada otros veinte partidos más, a destacar el de la penúltima jornada de la 39-40, en el Stadium América cordobés; el todavía Recreativo necesitaba vencer al todavía Rácing, pero sólo pudo empatar a uno en un choque violento en el que la estrella recreativista recién fichada, Timimi, vieja gloria del Betis que ganó su única liga en 1935 y autor del gol recreativista, salió con una fractura de tibia y peroné que lo retiró del fútbol. En un ambiente muy caldeado por las acusaciones de intentos de soborno a los cordobeses que circularon entre la hinchada local, el empate a uno final supuso ceder nuevamente el liderato al Cádiz, que fue el que jugó liguilla de ascenso a Primera.

La primera vez que el Córdoba CF apareció por Los Cármenes fue la importante para ambos contendientes temporada 1956-57. Para el Córdoba porque es la de su debut en la Segunda división del fútbol español sólo dos años después de haberse fundado, y para el Granada porque ésta es la temporada de su segundo ascenso a Primera. Aquella liga el Granada fue el líder incontestable del grupo 2º desde la primera jornada hasta el ecuador. Pero al comenzar la segunda vuelta, una pájara de seis partidos seguidos sin ganar, el último con goleada en Jerez, significó que se nos echara encima el Murcia, que más adelante llegaría incluso a hacernos perder la primera plaza, la única que daba el ascenso. Pepe Bailón despidió al míster Álvaro Pérez, que además era cuestionado por parte de la prensa por tener en el ostracismo al que había sido fichaje bomba de principios de temporada, el ex internacional Pahíño, que por entonces ya estaba en lo último de su brillante carrera, pero que era añorado por la afición, que lo recordaba de sus primeros magníficos partidos de comienzo de la liga.

Al ser despedido Álvaro y mientras se le encontraba sustituto nos visitaba el Córdoba, un recién ascendido pero que marchaba también en el grupo de cabeza y hasta el final tuvo opciones de ascenso. El banquillo granadinista en la visita cordobesa lo ocupó por eso Antonio Carmona Ros, en su único partido como míster del primer equipo, antes de desvincularse del Granada y encontrar magnífico acomodo en el Málaga. Antonio Carmona introdujo algunos cambios respecto del equipo que venía siendo titular, dando entrada a Padilla, Cea, y por supuesto, a Pahíño, éste último en sustitución del otro fichaje bomba de la temporada, otra vieja gloria del fútbol español, el que fuera mundialista cuando el triunfo sobre la “pérfida Albión” en Brasil 1950, el vasco Silvestre Igoa. Y el experimento funcionó de perlas porque el Granada apalizó al Córdoba 5-1 con tres goles de Pahíño (uno de penalti) y dos de Gilberto Navarro. Era la primera vez que nos visitaba este histórico club andaluz. Con esa victoria puso el Granada fin a una mala racha y aunque no faltaron sustos, al final y como campeón se consiguió el salto a Primera en la jornada 37 y penúltima, en Almendralejo, en aquella liga de Segunda que por única vez en su historia estuvo formada por dos grupos de veinte equipos, de los que sólo el primero subía ya que se había suprimido la promoción.

Uno recuerda con especial añoranza las visitas a Granada de este vecino cuando ambos militaban en Primera. Eran partidos que solían dejar buenas recaudaciones y daban a la ciudad desde bien temprano un gran ambiente y colorido pues siempre venía el Córdoba bien acompañado de seguidores, como era lo normal cuando un club andaluz nos visitaba. No obstante, uno de esos partidos no contó con tan especial animación por las circunstancias en que se dio. Fue el de 14 de mayo de 1972 en Los Cármenes, que acabó con una mínima victoria local gracias a un solitario gol de Martos resolviendo un barullo. Aquella tarde jugaron por el Granada: Izcoa; De la Cruz, Aguirre Suárez, Falito; Martos, Fernández; Lasa, Chirri, Porta, Santos y Vicente. Por el Córdoba se alinearon: Molina; López Prieto, Rodri, Cepas: Tejada, Alarcón; Rojas (Cruz Carrascosa), Escalante, Garrido, Del Bosque y Manolín Cuesta. Y es digno de recordarse este partido porque es ni más ni menos que el último -por ahora- que nuestro visitante ha disputado como equipo de Primera división. Era la jornada 34 y última de la 71-72, y el Granada con esa victoria alcanzaba su mejor clasificación histórica mientras que el Córdoba, formado en su gran mayoría por canteranos y con Vavá en el banquillo, nada se jugaba porque ya estaba descendido como penúltimo clasificado.

Sí que no faltó colorido la última vez que el Córdoba vino por aquí. Fue otro gran partido, aunque en esa ocasión se trató de un encuentro de 2ª B. Fue el 15 de octubre de 2006, en la jornada ocho. En una tarde de magnífica temperatura y con el nuevo Los Cármenes rozando el lleno en día del club y con presencia de más de mil cordobeses, el Granada, recién salido del largo y negrísimo túnel de la cuarta categoría, volvía a ilusionar a su recuperada parroquia con un partido pleno de entrega y se hacía con los tres puntos gracias a un penalti transformado por Josemi a falta de dos minutos para el final, que rompía el empate a uno. Fue un partido pleno de emoción que recordaba mucho a los de cuarenta años atrás, cuando los dos contendientes vivían bastante mejores momentos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

NUMANCIA INÉDITO







Este banderín con el escudo y los colores de nuestro equipo, que puede verse ya algo cochambroso y descolorido, fue en su día el regalo oficial que Millán, como capitán del Granada CF entregó en nombre del club al capitán del Mestalla, filial del Valencia. Bordado en el paño puede leerse la fecha en que tuvo lugar su entrega: 14 de diciembre de 1947, que es el día en que Granada y Mestalla se vieron las caras por primera vez en sus respectivas historias. Era la jornada 12 de la temporada 1947-48 y el Granada de Valderrama marchaba en el farolillo rojo del grupo único de Segunda, formado por catorce equipos. Aunque el partido acabó con victoria rojiblanca 2-0, ambos goles de Morales, no sirvió para abandonar la última posición de la tabla y cuatro partidos después, que fueron otras tantas derrotas, caía Valderrama y lo sustituía Cholín, que consiguió dejar al equipo en el octavo puesto final.


¿Por qué regaló el Granada este banderín a su oponente precisamente ese día? Arriba queda contestado, y es que por entonces y hasta bastantes años después era costumbre generalizada en el fútbol español la de intercambiarse recuerdos (normalmente un banderín) cuando dos equipos se enfrentaban por primera vez en su historia en partido oficial. Este banderín, que representa a nuestro club y que como tal fue confeccionado con esmero, era llamado a decorar las paredes de la sede valencianista y seguramente alguna vez lo hizo, pero andando el tiempo y después de pasar por sabe Dios cuántas manos y vicisitudes ha acabado como objeto de almoneda en una de tantas páginas de la Red dedicadas a las subastas y el coleccionismo.

Todo esto viene a cuento porque el próximo rival de los rojiblancos, el CD Numancia, es el primero de los tres (junto a Huesca y Villarreal B) equipos con los que vamos a enfrentarnos esta temporada por primera vez en nuestra historia (y lógicamente, también en la de ellos), y no estaría de más revivir aquella bonita tradición. Entre otras cosas porque el rival puede que -al tanto como debe estar de este primer enfrentamiento histórico- haya preparado algún tipo de obsequio y en ese caso íbamos a quedar fatal si nos presentáramos en Soria con las manos desnudas.

Que sepamos, siempre el Granada tuvo este tipo de detalles con sus oponentes primerizos. Bueno, siempre hasta por lo menos los ochenta. Después, con la larga travesía del desierto rojiblanca, quedó en el olvido la tradición, y eso que a medida que el club iba perdiendo caché iban siendo más abundantes los equipos con los que por primera vez en su historia disputaba el Granada un partido oficial (y esperemos que también sean los últimos).


El Numancia, cuya historia transcurre en su mayor parte en niveles inferiores al de Segunda A y sus buenos años empiezan ya en los noventa, precisamente cuando nuestro equipo más hundido estaba, nunca fue rival del calendario granadinista ni tampoco quiso el azar que alguna vez quedara emparejado con el Granada en una eliminatoria de Copa, así que salvo que fuera en algún amistoso del que no se guarda noticia, esta será la primera vez que se dé un partido entre ambos. Recuperemos por tanto el detalle del obsequio de un banderín que recuerde el acontecimiento, que no siempre acabará como el de la foto.

martes, 16 de noviembre de 2010

BARÇA B, LA FACTORÍA



Diez son los enfrentamientos que recoge la historia entre el Granada CF y su próximo rival, el Barcelona B. A Granada tendría que haber venido este equipo filial en cinco ocasiones, y digo tendría, en condicional, porque en realidad son sólo cuatro las veces que visitó nuestra ciudad ya que uno de esos cinco partidos se jugó en Jaén. De los cinco, cuatro fueron de liga de 2ª A y el restante de Copa. Y el balance es muy favorable a los nuestros porque cuatro acabaron en victoria rojiblanca y el restante en empate.


Aparte de esos cinco enfrentamientos hay un precedente en la 55-56, cuando nos visitó el equipo que se llamaba España Industrial. Ése era el nombre de la empresa textil catalana a la que pertenecía este club, que se había fundado en los años treinta y desde los primeros cincuenta en que ascendió a Segunda se convirtió en filial del Barcelona. Precisamente por esa razón, por ser filial blaugrana, ya había tenido que renunciar a un ascenso a Primera en 1953, al ganar la liguilla. En esta temporada 55-56 volvió a disputar liguilla de ascenso después de quedar tercer clasificado del grupo II, por detrás del Betis y del Jaén de Millán, que fue campeón y ascendió directamente. Esta segunda liguilla volvió a ganarla el equipo catalán, pero en esta ocasión no renunció al ascenso y desvinculándose del Barça y cambiando su nombre por el de C.D. Condal jugó al año siguiente en Primera en donde acabó 16º y último, por lo que descendió para volver a recuperar la condición de filial azulgrana, aunque siguió llamándose Condal hasta que en 1970 se fusionó con el At. Cataluña, fusión de la que nació el Barcelona Atlético o B.


El 29 de enero de 1956, jornada 18 y tercera de la segunda vuelta, visitaba Los Cármenes y arrancaba un empate a un gol este España Industrial, equipo de la zona alta que venía con jugadores como Estrems, Pinto, Olivella y Vergés, que pronto pasaron al primer equipo del Barça y de los cuales los dos últimos fueron internacionales en numerosas ocasiones. El granadino Rafa, que esta temporada fue pichichi de Segunda, evitó con un gol in extremis una derrota rojiblanca.


La primera visita a Granada del Barcelona B (por entonces Barcelona Atlético) fue en la 76-77. Aquella tarde debutaron en el Granada el míster Vavá y el centrocampista cedido por el At. Madrid Antonio. Vavá ya había dirigido dos partidos tras sustituir a Héctor Núñez, con el interregno de Errazquin, pero esos encuentros fueron en Valladolid (con derrota) y en Vitoria (con empate). Por su parte Antonio Díaz Vaquerizo jugaba su primer partido como rojiblanco de los 282 en que llegó a alinearse y que lo convierten en el quinto futbolista que más partidos jugó con el Granada en toda su historia, sólo superado por Izcoa, González, Millán y Lina. El partido, jugado sobre un terreno con abundantes barro y charcos, consiguió ganarlo el Granada 1-0 gracias a un gol de Quiles casi en el último suspiro, de esta manera inició una remontada que poco a poco nos sacó del farolillo rojo de Segunda que ocupábamos este 23 de enero de 1977, jornada 21 (de 38), hasta acabar la temporada en el puesto décimo.


El Granada, recién descendido de Primera y conservando casi la misma plantilla, nos ofreció una temporada para olvidar en la que planeó el fantasma de un nuevo descenso. Nuestro club, que nació con la República, vivió sin embargo sus mejores momentos bajo la Dictadura. Fue acabarse ésta y comenzar la Transición y con ella inició el Granada su camino hacia los sótanos del fútbol español, su particular y malhadada transición que pronto lo iba a llevar a lo más negro de su historia.


Hablando de Transición, lamentablemente en estos primeros años casi no eran noticia sucesos como el que ocurrió en Madrid casi de forma simultánea a la disputa de este encuentro frente al filial barcelonista. Mientras participaba en una manifestación pro amnistía moría el joven granadino de 19 años, Arturo Ruiz García, abatido por los disparos de unos terroristas, fascistas de marietta y loden que se hacían llamar “guerrilleros de Cristo Rey”.


También merece la pena rememorarse el que supuso tercer encuentro Granada-Barcelona B, de 18 de diciembre de 1983, jornada 16 de la 83-84. El partido tenía que haberse jugado en Granada, pero Los Cármenes estaba clausurado por dos partidos por los graves incidentes ocurridos en la vuelta de la tercera eliminatoria de Copa, Granada 1 Cartagena 1, con el triste protagonismo del colegiado Mazorra Freire. En el primero de los dos partidos de sanción el Granada había superado al Elche (2-1) en El Maulí de Antequera. Pero en este segundo partido de exilio, jugado en La Victoria jiennense y con presencia de unos tres mil hinchas desplazados, no pudimos pasar del empate. Se adelantó el Granada con gol olímpico de Vitoria pero enseguida empataron los barcelonistas con un tiro lejano en el que Verdejo no estuvo afortunado, sorprendido por lo resbaladizo del terreno pues prácticamente no dejó de llover en todo el partido. Mesones, muy enfadado, declaró a la prensa que el ataque del Granada (aquel día, Carrasco, Valdo y Lope Acosta) lo formaban unos inútiles. En el filial barcelonista destacó Calderé, que esta misma temporada pasó al primer equipo y pronto alcanzó la internacionalidad.


Ese empate supone la única de las ocasiones en que nos visitó el Barça B y no acabó derrotado. Los otros partidos fueron victorias granadinas: 3-1 en la 77-78, en partido de vuelta de la primera eliminatoria de Copa, con la que el Granada seguía adelante; 2-0 en la 84-85, en el partido intermedio entre la destitución de Yosu y la contratación de Naya, con Pellejero ocupando el banquillo; y 2-0 en la 87-88, en la última jornada de aquella nefasta liga, que fue hasta el 29 de agosto pasado la última vez que el Granada disputó un partido de Segunda.

martes, 9 de noviembre de 2010

CARTAGENA Y LOS SUCESOS




El último rival rojiblanco, el que ha puesto fin a la racha de siete sin perder, es el segundo más joven de la categoría, sólo superado por el filial villarrealense. Pero a pesar de su corta vida hay hasta tres antecedentes de visitas granadinistas al estadio Cartagonova, hermano gemelo del Mini Estadi del filial barcelonista. En esas tres visitas el Granada sólo pudo cosechar dos empates y una derrota. Esa otra derrota en este mismo escenario llegó para el Granada en la 2006-07 y tuvo la particularidad de que el único gol se puede decir que fue a pase del árbitro, pero dolió tanto que le costó el puesto a Josip Visjnic.


En Cartagena pasó algo muy parecido a lo que podía haber ocurrido en Granada. En 1995 el club de esa ciudad, el de toda la vida, el Cartagena FC que había militado bastantes años en 2ª, vivió un descenso administrativo a 3ª por impago a sus jugadores y posteriormente sufrió una malísima situación que lo llevó a retirarse de la competición a mitad de temporada y a estar algunos años sin competir. Así nació este FC Cartagena que en principio se llamó Cartagonova y sus colores y su escudo eran distintos a los actuales. Como los éxitos deportivos le acompañaron pasó de ser otro club local más a convertirse en el primero de la llamada ciudad departamental. Mientras tanto, el Cartagena antiguo no ha desaparecido y milita actualmente en Tercera después de haber tenido que remontar desde categorías locales, pero sus colores y su escudo (ligerísimamente modificado, cambiando sólo el lugar de las siglas FC e introduciendo el símbolo cartagenero que es el submarino Peral) han pasado a ser los del actual FC Cartagena. Nunca se sabe pero en Granada podríamos ahora mismo estar viviendo algo muy parecido si el llamado club empresarial no hubiera tenido la mala suerte que tuvo en sus sucesivas fases de ascenso.


Al tratarse de un equipo tan joven, apenas hay anécdotas o sucedidos dignos de rememorar. No así sucede con su antecesor, el no extinto Cartagena FC, que por otra parte tampoco es el primer equipo de proyección nacional que surgió en esa población murciana, sino que a lo largo de su historia conoció también desapariciones y refundaciones. Con ese equipo, con el que podemos llamar de toda la vida, es amplio el historial de enfrentamientos granadinistas, con un total de catorce visitas (a razón de 12 en liga, de las que sólo tres lo son de 2ª B y el resto de 2ª A, y dos en copa) rojiblancas al campo de Los Juncos, primero, y al Almarjal posterior, aunque la última vez que el Granada visitó tierras murcianas como equipo de Segunda el partido se disputó en Torrepacheco, que era donde el Cartagena actuaba como local por no estar todavía terminado su nuevo estadio Cartagonova. Fue en la 87-88 y el Granada sucumbió 3-1 justo una semana después de aquella especie de esquizofrenia por una tarde que fue el partido de los Maradona. Lalo Maradona, cuando todavía parecía que servía para algo, fue el autor del único gol granadinista. Se puede decir que el balance de los Cartagena-Granada que en la historia han sido es positivo para el Granada, que sólo fue derrotado en seis ocasiones, consiguiendo la victoria hasta en cinco veces.


Yéndonos más atrás en la historia granadinista, llama la atención el año 1951 pues en dicho año y cercanos a un partido Cartagena-Granada ocurrieron sendos sucesos que en su día dieron mucho que hablar, no ya al futbolerismo local sino a toda la ciudad.


El primero ocurrió en vísperas del viaje del Granada a Cartagena para disputar la jornada 20 de la 50-51, del grupo Sur de Segunda, 26 de enero de 1951, cuando la expedición del Melilla, un rival del mismo grupo, en su viaje a Mallorca sufrió un accidente de circulación en Loja en el que murieron dos jugadores y el masajista. Los cadáveres de los fallecidos fueron trasladados a Los Cármenes, de donde partió el cortejo fúnebre hasta la iglesia de Santa Ana. Al día siguiente los nuestros caían derrotados 3-1 en el campo de Los Juncos, en el partido que supuso el debut del húngaro Otto, que por problemas burocráticos no había podido alinearse hasta entonces. Este Otto resultó bastante menos que mediocre y sólo alcanzó a jugar tres partidos oficiales de rojiblanco en dos temporadas.


El segundo de los sucedidos tiene el carácter de auténtico acontecimiento granadino, porque a los tres días de la victoria (1-3) granadina en Cartagena, el 9 de septiembre de 1951, en la primera jornada de la 51-52, el Darro casi cumplió lo que dice la popular coplilla (Darro tiene prometido casarse con Genil, y le ha de llevar en dote Plaza Nueva y Zacatín) y reventó en plena Puerta Real, justo donde hoy hay plantado un granado, provocando que algunos efectos de los comercios cercanos que se vieron afectados hubiera que ir a recogerlos a Loja. Y es que la curva que da el cauce en ese lugar para enfilar sus últimos quinientos metros ya había dado otros sustos, concretamente en 1887 ocurrió exactamente lo mismo y en idéntico sitio. La victoria en Cartagena en aquella ocasión fue una raya en el agua porque el equipo estuvo toda la liga en los últimos puestos y sólo la anulación de la prevista reducción a uno de los dos grupos de Segunda evitó un descenso a Tercera.