EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



miércoles, 31 de marzo de 2010

EL PRÓCER MATÍAS FERNÁNDEZ-FÍGARES Y MÉNDEZ



Es una constante en la historia granadinista el olvido, rayano en la ingratitud, de personas que actuaron en su día en beneficio del club.

Nunca, en sus sesenta y un años de existencia como campo de fútbol del viejo Los Cármenes, ni siquiera una modesta placa de cerámica nos recordó a los hinchas rojiblancos que aquel espacio deportivo debíamos agradecérselo en gran parte a una persona, Matías Fernández-Fígares y Méndez (Granada 1893-1936).

La dimisión de la presidencia del Recreativo Granada del ilustre pintor Gabriel Morcillo, en marzo de 1934, dejó el club en manos de este arquitecto que en seguida retomó el gran proyecto de un club que a pesar de tener sólo tres años de existencia ya estaba a las puertas del segundo nivel del fútbol español y por eso necesitaba un recinto más acorde con su categoría.

Otra constante en la historia granadinista es la gran exigencia de la afición a la hora de pedir fichajes y buenos resultados y la poca respuesta a campañas en las que se le pide su aportación monetaria. El caso de la construcción de Los Cármenes no fue una excepción, de modo que lo que en principio iba a ser una obra cuya duración se preveía que en dos meses estaría finalizada no acababa de rematarse porque el dinero necesario (unas 100.000 pesetas), que debían aportar los aficionados por suscripción popular, apenas llegaba a la mitad.

La solución fue que D. Matías, que ya había aportado gratuitamente el proyecto de la obra nueva y dirigido los trabajos, adelantó de su bolsillo lo que faltaba, una cantidad muy considerable para la época, cantidad que se le reintegró nunca, mal y tarde.

Así, en diciembre de 1934 pudo el Recreativo estrenar, casi simultáneamente a la Segunda división, el que por entonces fue saludado por la prensa como uno de los mejores “stadium” de Andalucía. Desde esa fecha hasta mayo de 1995 fue Los Cármenes el escenario de las glorias rojiblancas. Pero fue algo más, fue el auténtico bote salvavidas de una entidad en permanente situación de precariedad económica, y en ese sentido sus servicios al club duran hasta más de diez años después de dejar de ser un campo de fútbol.

El 20 de mayo de 1936 dimitió como presidente del Recreativo. El país estaba a punto de entrar en su periodo histórico más negro de todo el siglo XX y el club quedaba en una situación de bancarrota que hacía temer por su continuidad. En esa fecha ya padecía los síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida seis meses después a los 43 años de edad.

Aunque de alguna forma se palió la sinrazón del olvido para con este prócer, bautizando con su nombre un foro dedicado a la organización de actos sociales y culturales hace unos pocos años, nos parece poco homenaje a quien fue un hombre providencial para el granadinismo.

LA GUERRA CHE



A primeros de septiembre se iniciaba la liga 72-73. Y lo hacía no de muy buena forma para los nuestros, que empataban sus tres primeros compromisos: en casa ante Zaragoza y Valencia y a domicilio en La Coruña.

Especial mención merece la tercera jornada, en la que nos visitaba el Valencia con el recuerdo todavía caliente de lo sucedido casi un año justo antes, más lo que ocurrió en la eliminatoria de copa, ya en junio. Para enfriar ánimos y como queriendo lograr que todo aquello fuera olvidado, los días previos al choque y actuando como conciliador el valenciano-granadino y gran futbolero, general Prieto, de la Guardia Civil, los presidentes de los dos clubes, Cándido Gómez y Julio De Miguel, en unión de directivos de una y otra entidad y también de Antonio Conde, que jugó en ambos equipos, se reunieron en una cena de hermandad en el Parador de San Francisco. A los postres hubo intercambio de insignias de oro entre los presidentes y palabras por unos y otros pidiendo concordia. En su intervención, el general Manuel Prieto López dijo que para no pronunciarse por uno ni por otro se declaraba hincha del Vandalia.

El partido ante los ches empezó con salida al campo de ambos equipos en hermandad y con el acto entrañable del saque de honor a cargo de Floro, inolvidable portero de los cuarenta. Y acabó de mala manera y con empate a uno. Marcó Chirri en la primera parte y cuando ya acariciábamos la victoria, faltando cinco minutos para el final del partido, empató el Valencia. Todo el trabajo diplomático previo para que se olvidaran rencillas, se vino abajo en esos minutos finales, porque ese gol postrero desató la furia de Aguirre Suárez, quien, con alevosía, hizo una terrorífica entrada a Forment de la que salió el valencianista con fractura de tibia y una prometedora carrera frustrada para siempre. Hasta ese momento todo había transcurrido sin mayores cosas reseñables en cuanto a jugadas conflictivas. Pero esta acción de Aguirre desenterró nuevamente el hacha de guerra y volvió a convertir los Granada-Valencia en partidos de alto riesgo

Di’Stéfano estuvo más comedido que hacía un año en sus declaraciones pos partido, sin duda se acordaría de la sanción con que tuvo que pechar. No obstante remató sus comentarios a Torres Ortega, de Ideal, diciendo: «…el Valencia no ha podido desarrollar su fútbol porque sus jugadores tienen que cuidar sus piernas y nadie quiere sufrir una fractura que le aparte del fútbol para siempre». El que sí que se despachó fue el valencianista granadino Barrachina, a quien el público había abroncado varias veces durante el partido: «-¿Disgustado con este tanteo? -No. Lo estoy por otras cosas. -¿No quiere ser más explícito? –Todo el mundo lo ha visto. Siempre que venimos a Granada nos pasa igual. Así que no se quejen luego de que en otros campos hay juego duro. -¿Estima que lo hubo? –No. El juego duro es cosa de futbolistas, aquí lo hubo malintencionado. Eso no es así». Y el que ya se explayó fue el argentino Adorno: «-Aquí hay que venir a jugar con tanques y cada jugador con una ametralladora»… «…Esto no ha sido un partido. Creo que peor, ni en el Vietnam. Esto ha sido una guerra». Como vemos, antes que Asensi ya hubo quien comparó Los Cármenes con un campo de batalla. Así que a raíz de este partido ya tenemos otra vez al Granada y sus jugadores en el centro de la polémica.

Tres partidos se habían disputado y los nuestros sólo habían sido capaces de marcar un gol. El Granada no había ganado hasta el momento, aunque tampoco había perdido. Hasta que en la cuarta jornada cae derrotado 3-0 ante el colista Oviedo dando además muy mala imagen. Mientras tanto el jugador en el que se habían depositado todas las ilusiones de la hinchada, Echecopar, fichado en enero, ocho meses atrás, no acababa de ser autorizado por la Federación y su caso era el culebrón cotidiano, con frecuentes noticias en prensa anunciando que faltaba poco para que fuera autorizado. A partir de este momento, finales de septiembre, empieza a cundir cierto nerviosismo.

miércoles, 24 de marzo de 2010

ARSENIO EN LA BANDA



A Arsenio Iglesias Pardo (Arteixo, La Coruña, 1930) no le gustaba jugar al baloncesto, que lo suyo siempre fue el fútbol. Así se lo hizo saber al míster Argila, que reaccionó apartándolo del equipo en unión de otro bajito, Vicente, que también protestaba porque estaba harto de que los entrenamientos un día sí y otro también consistieran en hacer canastas olvidando que se trataba de profesionales del balompié. Los dos represaliados más adelante acabaron la temporada cedidos en el Albacete, de Tercera, con el que ascendieron. No estaba precisamente el Granada aquella 60-61, la peor de sus diecisiete de Primera, para permitirse el lujo de prescindir de buenos futbolistas, pero la calma se había perdido hacía ya unos cuantos meses. Es el único caso de rebeldía que se le recuerda a Arsenio, que siempre se caracterizó por ser un tipo disciplinado, callado y humilde.

Por esa salida del equipo es esta 60-61 la única de sus seis temporadas granadinistas en que no jugó mucho. A Granada llegó faltando poco para el comienzo de la 58-59, procedente del Sevilla, equipo que un año antes lo había comprado al Coruña pagando sus buenos dineros. A la vera del Guadalquivir no le fueron nada bien las cosas y apenas jugó, de lo que se benefició el Granada que lo adquirió junto a Ramoní y Loren (éste cedido) como parte del traspaso de Gilberto Navarro al Sevilla.

Para varios de sus compañeros era el mejor de la plantilla del gran Granada de la 58-59, incluso por delante de otros que suenan más. Arsenio era un rapidísimo extremo de ambas bandas -aunque también jugó bastante como interior- con un sensacional regate y gran disparo, y su mejor cualidad era servir buenos balones desde las bandas.

Con esas notables virtudes futboleras nos lo pintan los que lo vieron jugar. Aunque tampoco olvidan señalar que Arsenio podía personificar la imagen tópica del gallego al que de vez en cuando y sin causa aparente le atacaba la morriña y su rendimiento en el terreno de juego disminuía hasta tal punto que no se le veía. Ese defecto es el que dicen que fue el que le apartó de fichar por el R. Madrid, que lo venía espiando en sus tiempos de jugador coruñés.

En Granada también sufrió alguna vez de ese mal, pero en sus seis años entre nosotros abundan más las grandes tardes futboleras, en especial aquel gran partido del Granada de Kalmar, en la 59-60 en el Nou Camp, que con Arsenio en figura estuvo a punto de arrancar un insólito empate a cinco goles.

Como queda dicho, siempre fue titular, hasta jugar un total de 128 partidos y marcar 35 goles (19º en la tabla de goleadores rojiblancos). Después del descenso de 1961 todavía permaneció en el Granada tres temporadas hasta que a mediados de la 63-64 compró su libertad y fichó por el Oviedo, equipo en el que se retiró jugando en Primera todavía dos temporadas más. Cuando se marchó era el único que quedaba de la final copera de 1959 (estaba Pellejero, pero después de haber pasado por el Santander y el Elche), en la que el propio Arsenio fue el salvador del honor granadinista.

El verdadero triunfo le llegó ya una vez retirado, haciendo buen papel en casi todos los muchos equipos que dirigió. Varias veces sonó como posible entrenador del Granada, pero nunca llegó a ocupar el banquillo rojiblanco.

DE BOLOS



Forman, de pie, de izquierda a derecha: González (del Recreativo), Falito, Fernández, Santos, Aguirre Suárez y Ñito; agachados: Lasa, Lacalle (a prueba, no fichó), Porta, Echecopar y Vicente. Esta curiosa foto (que hay que agradecer, una vez más, a Rafa Doña) sirve para recordar un Granada a caballo entre las temporadas 71-72 y 72-73 y muy poco habitual en lo que a caras y escenario se refiere. La verdad es que no sé ponerle fecha exacta ni podría asegurar dónde están los rojiblancos, aunque yo diría que la foto debe ser de mayo o junio de 1972, puesto que todavía está Lasa, y que se hizo en el campo del Loja. En la actualidad se puede decir que afortunadamente ya casi no quedan en la provincia instalaciones deportivas como la de la foto, que en otras cosas no pero en ésa bien que se ha avanzado.
Muy distintos son los terrenos de juego en los que empieza a rodar el balón para los nuestros en la pretemporada 72-73. Porque a primeros de agosto el Granada, como equipo puntero de Primera, es invitado a disputar un trofeo veraniego por entonces de prestigio, el de La Línea de la Concepción. Sus rivales son el Málaga, el checo Dukla de Praga y el yugoslavo Sarajevo. En el primer partido granadinista, disputado el 5 de agosto, el Granada empató a uno con el Dukla. Jugaron: Izcoa; Martos, Susi (Aguilera), Falito; Castellanos (Chirri), Fernández; Santos (Arturo), Porta, Dueñas, Echecopar y Vicente. Se adelantaron los checos con un gol tempranero tras el descanso, pero empató el Granada a la media hora con un golazo de Echecopar, de cabeza a servicio de Vicente. En los penaltis se impuso el gran equipo checo, el de mayor cartel de los cuatro participantes, que acabó ganando el trofeo. Lo mejor fue el gol del deseado Echecopar y la imagen muy positiva del nuevo Granada, que supo jugarle de tú a tú a un equipo de amplia presencia en campeonatos internacionales europeos.
Para el tercer y cuarto puesto se enfrentaron Granada y Málaga, y en un partido muy bueno los rojiblancos derrotaron 3-1 a los de la Costa del Sol. Izcoa; Martos, Aguilera, Falito; Santos, Fernández; Chirri, Porta, Dueñas, Echecopar (Santi) y Vicente. El Granada salió como un huracán y en el minuto 24 ya ganaba 3-0, goles de Echecopar, Porta y Vicente. Toda la segunda parte fue de juego cómodo por los rojiblancos que encajaron el único gol malaguista, de Migueli, ya muy al final.
En las crónicas, hechas por periodistas locales, se puede leer que el Granada fue el mejor equipo de los cuatro participantes y mereció llevarse la copa, de la que lo apartó sólo la lotería de los penaltis. En esas crónicas se destaca como lo mejor de lo visto en los cuatro partidos al trío atacante granadinista formado por Porta, Dueñas y Echecopar, una tripleta que –dicen- dará mucho que hablar.
Hay optimismo y las colas de socios en las oficinas que todavía conserva el club en la calle Lepanto aumentan de forma considerable, superando en estos primeros de agosto las cifras del año anterior. Y más que van aumentar conforme sigan llegando los triunfos de partidos de pretemporada, con un 0-4 en Fuengirola, un 1-4 en Cádiz y un 2-3 en Murcia. En estos partidos destaca un nombre por encima de todos, el de Echecopar y los nueve goles que ya lleva: cuatro al Fuengirola, uno al Cádiz y dos al Murcia, aparte de los dos de La Línea.
Así, cuando llega el partido de presentación en Los Cármenes, la noche del 26 de agosto de 1972, se registra una bastante buena entrada. Es el tradicional partido que desde hace varios años patrocina la Asociación de la Prensa. El rival es el Murcia, por entonces en Segunda, pero que conseguirá el ascenso esta misma temporada con Mesones dirigiendo una plantilla con abundante presencia de ex granadinistas. El partido no obstante dejó bastante que desear por parte de los rojiblancos y el resultado fue de empate a uno, gol una vez más de Echecopar. Jugaron: Ñito; Martos (Zunino), Aguilera, Moreno; Santos (Aguirre Suárez), Castellanos; Chirri, Porta, Dueñas, Echecopar y Santi (Garre). Es una alineación de circunstancias en la que faltan hasta seis de los que van a componer el equipo titular de toda la temporada, que se encuentran lesionados o en la mili, caso de Quiles, al que todavía no hemos visto por Granada. Al menos se recuperó a Ñito y a Aguirre Suárez, ausentes por lesión en los partidos ya jugados. El lateral canario Moreno jugaba a prueba y quedó fichado por dos temporadas. El mejor fue Castellanos.
Candi hacía unos meses había dicho que para este mismo verano de 1972 pensaba poner en marcha un trofeo cuadrangular granadino que sirviera de presentación del club ante su hinchada. Incluso confesó que ya tenía contratado un equipo húngaro. Pero se ve que no le dio tiempo a ultimar todos los detalles y definitivamente no hubo trofeo veraniego este año. Para el siguiente ya sí que podremos ver en Los Cármenes la primera edición del que nació con el nombre de “Trofeo Granada”.

miércoles, 17 de marzo de 2010

LAS CUENTAS DEL GRAN... ADA


16/03/10


Una constante en la historia rojiblanca es la penuria económica del club, siempre “tieso”, siempre a la cuarta pregunta. Cuando tenía apenas dos años de vida se dio el rarísimo caso de cerrar un ejercicio con la cantidad en caja de ¡1.004 pesetas con cincuenta céntimos! Pero nada, tan sólo un año después ya se contabilizaba un déficit de tres mil duros.


A mediados de los cuarenta se estimaba que la deuda del club había sobrepasado el medio millón, y en los primeros cincuenta se había duplicado la losa, para llegar a la mitad de los sesenta con una cifra de deuda cercana a los cinco millones de pesetas. Son cantidades que hoy parecen una tontería pero que en su momento preocuparon a los dirigentes de turno e hicieron adoptar medidas extraordinarias tendentes a paliar la mala situación.


Cuando la cosa ya se desmanda y empieza a crecer la losa a lo bestia es después de la era Candi, en la que en pocos años pasamos de hablar de una deuda inferior a los cien millones a manejar cifras cercanas al medio millar. Y la apoteosis es cuando se llega a la mitad de los noventa: dos mil millones de pesetas es la deuda. La venta del patrimonio del club dejó las trampas a cero, pero pronto volvimos a las andadas y en la actualidad se baraja como pasivo una cifra similar a la anterior a la venta del viejo campo.


Si una constante es que el club tenga deudas, cosa de la que por otro lado tampoco se libran los clubs más poderosos, otra constante es que nunca se ha sabido con exactitud a cuánto ascendían. Porque a las cantidades que van por delante para cada época histórica siempre habría que añadirles palabras como “presuntamente”, o “estimadas en”. Como se ve, nunca fue la contabilidad el fuerte de la entidad rojiblanca. La contabilidad como Dios manda, se entiende, porque la otra, la de fantasía y los cuadres a martillazos ya es algo que se ha dado bastante mejor a las distintas cabezas pensantes que ocuparon las respectivas poltronas históricas.


Hemos tenido libros de mayor en servilletas de bar, arqueos de “andar por casa”, informes económicos de color de rosa exclusivos para asambleas, y otras “juncedas” con las que salir del paso en cada momento. Pero la cifra exacta de las deudas rojiblancas ha sido siempre algo esotérico, algo realmente difícil de conocer. Ni siquiera cuando se vendió el viejo Los Cármenes y se suponía que ya no debíamos nada hubo forma humana de que se supiera al céntimo a cuánto ascendía el pasivo granadinista, circunstancia que acabó desbaratando la ya cerrada y escriturada conversión del club en SAD que tanto podría haber cambiado el devenir histórico.


Nadie puede creerse que este misterioso “clásico rojiblanco” haya que achacarlo a “imponderables”. Tampoco los poderes públicos. Tampoco los que en su día decidieron que mejor que ayudar al histórico era invertir sus dineros en la creación o compra de un club alternativo.


Como pronto vamos por fin a ingresar en el fútbol profesional y el club no va a tener más remedio que modernizar sus anquilosadas estructuras, tenemos que suponer que en breve se va a corregir esta añeja práctica rojiblanca. Porque los Pozzo no se van ¿no?, ni Pina ¿no? Porque vamos a ascender ¿verdad que sí?... ¡Ah, bueno!...

PORTA PICHICHI





A la generosidad de Rafa Doña y su magnífico archivo hay que agradecer (una vez más) la foto que ilustra este escrito, que pretende desmenuzar la historia del Granada CF allá por los primeros setenta del siglo pasado, es decir, cuando se escribían sus mejores páginas.

De Porta es la foto en la que Porta, autor de veinte goles en la última liga (cinco más en copa y siete más en el campeonato regional andaluz), recibe el trofeo Pichichi que desde 1953 entregan los diarios de la cadena de Prensa del Movimiento, “Arriba” y “Marca”, para premiar al máximo realizador de la primera categoría del deporte rey en España.

En la foto vemos, de izquierda a derecha, a Enrique Porta Guiu, recibiendo el trofeo que le entrega el Gobernador Civil de la provincia, Leiva Rey, a quien escolta Eduardo Molina Fajardo, director del desaparecido diario “Patria”. Detrás vemos, semi tapados, al alcalde de Granada, José Luis Pérez Serrabona, y al recién incorporado a la plantilla granadinista, Teófilo Dueñas.

El prestigioso trofeo lo había ganado Porta desde dos meses y medio antes, 14 de mayo, pero se le hizo entrega el 29 de julio de 1972, una vez finalizadas las vacaciones veraniegas y ya en danza de cara a la temporada venidera, y el acto tuvo lugar en la redacción y talleres del diario también perteneciente a la cadena de Prensa del Movimiento, “Patria”, sito en la granadina y céntrica calle Oficios. Fue un acto institucional en el que hicieron uso de la palabra el presidente del Granada, Cándido Gómez, y las varias autoridades locales y provinciales presentes. Y cerró el acto el homenajeado, Enrique Porta, hombre sencillo y modesto, que visiblemente emocionado agradeció a los asistentes y a la prensa y aficionados todo su apoyo.

Por las filas del Granada han pasado tres pichichis, considerando como tales sólo a los que consiguieron esta distinción jugando en máxima categoría.

Cronológicamente, el primero es César, que jugó en el Granada cedido del Barcelona un poco de la 40-41 y toda la 41-42, en que quedó segundo máximo goleador, es decir, “vicepichichi”, con 26 y a sólo un gol de Mundo, del Valencia; César consiguió ser pichichi en la temporada 1948-49, en las filas del Barcelona.

El segundo es Pahíño, que además repitió pichichi pues fue máximo goleador la 1947-48, jugando en el Celta, y la 51-52, ahora en el R. Madrid. En el Granada jugó cuando ya estaba para retirarse, con 33, y sólo disputó quince partidos de la temporada 1956-57, en la que con sus cinco goles algo contribuyó al ascenso a Primera de aquel año.

El tercero, el único pichichi propiamente granadinista con el que contamos, es Porta. Y yo me atrevería a decir que su logro tiene más mérito. En primer lugar porque ninguno de sus goles fue conseguido en jugadas a balón parado, todos fueron de remates y ninguno llegó de penalti o libre directo, que por entonces el Granada tenía grandes especialistas para ese cometido y además no era Porta futbolista de gran pegada. Y en segundo lugar porque, lógicamente, no es lo mismo jugar en un grande que en un modesto, no se dispone de las mismas oportunidades de lucimiento si quienes te acompañan son jugadores del montón que si estás asistido por lo mejor del mercado.

Y más mérito tiene aún el maño porque para conseguir su gran triunfo tuvo primero que sudarlo a base de bien, y cuando le llegó por fin, le cogió algo mayor. Los veinte millones (a kilo el gol) que pedía Candi les parecieron demasiado a los culés y a otros posibles compradores. Pero seguro que Porta recordará siempre Granada cada vez que en su casa mire la bonita copa que le entregan en la foto.

jueves, 11 de marzo de 2010

LOS JERSEYS DE TABALES




Fue el primer guardameta pinturero de los que han pasado por nuestra tierra. Coqueto y preocupado por dar bien en las fotos, era garantía de espectáculo, volando en sus plomgeones (léase palomitas) y deleitando a la concurrencia. Era más bien bajito para ocupar la portería, pero es que por entonces el español medio era un tipo que no alcanzaba el metro setenta y de su tiempo hay numerosos porteros de parecida estatura, como el mismo Floro. Pero sobre todo era un guardameta todo agilidad y espectacular en sus acciones. Hablamos de Fernando Tabales Prieto (Sevilla 1919- 1983).


En sus datos biográficos que circulan por la Red debe estar equivocada la fecha de nacimiento (1919) ya que de otro modo tendríamos que cuando fichó por el Recreativo (1933) contaría tan solo con catorce años. Desde luego aquí vino muy joven pero seguramente tendría algunos años más.


Al Recreativo Granada llegó para la temporada 1933-34. Es un Recreativo presidido por el pintor Gabriel Morcillo que acaba de ascender a Tercera pero que no quiere quedarse en la nueva categoría y está decidido a dar el salto a la Segunda, y eso pasa por reforzarse con fichajes de relumbrón. En primer lugar el míster, Antonio Rey, el primer entrenador propiamente dicho en la historia granadinista ya que hasta ese momento la labor la venían desempeñando distintos jugadores. Y después hombres importantes, como el portero Tabales, los defensas Tomé y Carreras, el medio Itarte y los delanteros Victorio, Gomar y Luque: el “Equipo Fantasma”, en palabras de Escartín. Importantes refuerzos que conseguirán el ascenso a Segunda, aunque no será en esta temporada sino ya en la siguiente, la 34-35.


En Granada permaneció tres temporadas, las dos primeras como titular, hasta que en la tercera Lippo Hertza prefirió la sobriedad de Rodrigo, cosa mal encajada por este sevillano. De sus años como recreativista queda para el sepia de las añejas fotos sus vistosos jerseys a cuadros de diseño propio (se decía). 39 Partidos oficiales e infinidad de amistosos es su aportación a la historia granadinista.


Al llegar el final de la 35-36 y quedar el Recreativo en malísima situación, se volvió a su Sevilla donde estaba cuando empezó la escabechina entre hermanos que conocemos como Guerra Civil. De ahí al equipo Aviación Nacional, fusionado tras la guerra con el At. Madrid y del que nació el Atlético Aviación. En el equipo del Régimen desarrolló lo mejor de su carrera futbolística, al proclamarse dos veces campeón de las dos primeras ligas tras la contienda y ser el portero menos goleado de Primera en la 39-40.


Mi madre, forofa rojiblanca en su juventud, siempre destacaba entre sus recuerdos rojiblancos la primera visita a Granada del At. Aviación, el día de San Cecilio de 1942, que fue la siguiente vez que por esta tierra pudimos ver a Tabales. En una Granada literalmente ocupada por miles y miles de forasteros que querían ver de cerca a los aviadores, todos de uniforme militar y graduación de sargentos, dirigidos por Ricardo Zamora, con la estrella de alférez, por la mañana popular y masiva subida al Monte, y a las cuatro de la tarde el viejo Los Cármenes se quedaba pequeño para acoger a tantos como querían ver cómo el invencible equipo madrileño se imponía al Granada por un solitario y postrero gol de Campos, muy protestado por una mano previa. Los más destacados de un partido más bien malo fueron los dos guardametas Alberty y Tabales.

martes, 9 de marzo de 2010

¡SUPERÁVIT!



La triunfal temporada 1971-72 nos dejó a las puertas de Europa. Para la siguiente, una de las primeras noticias, de cuando todos están de vacaciones a principios de julio, es el traspaso del guipuzcoano veloz, Lasa, al At. Bilbao por diez millones. Y antes de que transcurra una semana nos desayunamos con un nuevo traspaso, el de Barrios al Barcelona. El míster catalán Rinus Michels, a quien tuvimos ocasión de ver en Los Cármenes en febrero pasado haciendo de espía en el partido de copa Granada-Tenerife, donde pescó al tinerfeño Juanito y al granadinista De la Cruz, no agotó su positivo informe en el gran lateral internacional y ahora vuelven los culés a por otra de las perlas del gran Granada de los primeros setenta. Sólo que nos habíamos equivocado y cuando todos creíamos que el siguiente en mudarse a Barcelona sería nuestro flamante pichichi, Porta, en el club catalán seguramente pensaron que los veinte millones en que Candi lo tasó eran demasiado para un futbolista de veintiocho años, y apostaron por la juventud y la impetuosidad de Barrios. La operación se cierra en los cinco millones que percibiría el Granada más el traspaso del delantero Dueñas, el cual tiene una ficha muy alta que completará el club catalán.


La gran plantilla granadinista de la anterior temporada tiene mucho y bueno vendible pues los traspasados no se agotan en esos tres nombres ya que también dejan el equipo a cambio de una suma de dinero, Puig al Villareal, Machicha, al Cádiz a cambio de un millón, más el delantero Juárez y el defensa Lorenzo, ambos vendidos al Murcia, de Segunda, por un millón y medio. Especial recuerdo merece Jacinto Lorenzo Alcantarilla, que nos dejaba después de ocho magníficas temporadas en las que excepto en la última siempre fue titular en su puesto de medio volante o lateral izquierdo con bastante recorrido. El nombre de Lorenzo está en la alineación granadinista de los dos últimos ascensos a Primera y en las 217 (107 de Primera) ocasiones en que vistió de rojiblanco en partido oficial. Falito le había arrebatado la titularidad. Junto a Lorenzo se ha marchado, con la carta de libertad, otro jugador que pertenece a la mejor historia rojiblanca, Barrenechea (182 y 97), que se retira después de jugar las últimas siete temporadas en el Granada.


En total, el Granada ha ingresado la cantidad de veintitrés millones por todos los traspasos. Que podían haber llegado hasta los veintiséis de haber sumado los tres que el Santander ofrecía por Fontenla, pero el gallego se negó a jugar en un segunda. Esos ingresos extras hacen que la anterior temporada, además de todos los logros de récords que supuso en la historia granadinista, tenga también la rarísima peculiaridad de cerrarse con superávit.


Hace falta ver si los que vienen a suplir a las tres estrellas vendidas podrán hacernos olvidarlos. Son caras nuevas, la primera, la del entrenador, el guipuzcoano Pasieguito, Bernardino Pérez Elizarán, futbolista de los años cuarenta y cincuenta que desarrolló prácticamente toda su carrera en el Valencia y fue tres veces internacional. Viene del Sabadell, al cual ha dirigido las últimas siete temporadas, siempre en Primera. Su principal logro es de cuatro años atrás, cuando consiguió clasificar al modesto club catalán en el cuarto puesto y ganarse el derecho a participar en Copa de Ferias. En la recién terminada temporada acaba de dejar al club arlequinado como colista y descendido, pero a pesar de esto se piensa que es la persona adecuada para liderar un proyecto llamado a durar varias temporadas, después de la no muy entendible salida de Joseíto. El técnico zamorano de momento se ha quedado en el paro, pero a mediados de temporada se hará cargo del banquillo del Córdoba, en Segunda, tras la destitución de Vavá.


El primer gran acierto del nuevo técnico es traerse de tierras catalanas a dos jugadores que van a tener gran protagonismo en los años que se avecinan. El que más suena es Quiles, extremo izquierdo de veintiún años muy prometedor, que viene de ser titular. Junto a él y así como de relleno. un centrocampista desconocido que todavía no ha cumplido los veinte, que se llama Castellanos y que presenta como todo currículo sus menos de noventa minutos en Primera en los tres únicos partidos en que sustituyó a algún compañero del Sabadell la temporada pasada.


Además hay numerosos fichajes de jóvenes desconocidos. Entre ellos destaca un lote de tres que se incorporan desde el Jaén. Dos de ellos, Susi y Zunino, defensas, apenas llegaron a jugar, pero el tercero es otro de los grandes fichajes del año, es Santi, Santiago Antonaya Quesada, que con dieciocho años se incorpora para la primera de las nueve temporadas que vestirá de rojiblanco. También se puede considerar como novedad para esta temporada la de Echecopar, aunque todavía no ha obtenido el visto bueno de la Federación para ser alineado. Suenan como posibles los nombres de Conejo, del Málaga, y de Ortuño, del R. Madrid.


Con los nuevos se completa una sobredimensionada plantilla (que suele ser lo habitual cuando manda Candi) de 34 efectivos que se presentan el 22 de julio de 1972 en Los Cármenes mientras Candi sigue dándole vueltas a la idea de venderlo y construir un nuevo estadio para 40.000 espectadores.

martes, 2 de marzo de 2010

LA MEJOR TEMPORADA




El Granada a finales de marzo de 1972 acaba de proclamarse campeón de la I Liga Andaluza de Reservas, ya con todas sus jornadas disputadas. Pero en la liga oficial de Primera división las cosas no pintan muy bien que digamos. En esos momentos se han disputado 26 jornadas de las 34 que tiene el calendario. El Granada anda en el puesto décimo, a cuatro puntos del corte del descenso. En sus tres últimos compromisos no ha marcado ni un solo gol. El positivo que teníamos desde la visita a Sarriá se lo ha llevado el Celta (último equipo que esta temporada puntuó en Los Cármenes), pero se ha recuperado rápidamente con un empate sin goles en Sabadell. Lo malo es que en menos de un mes tenemos que jugar sucesivamente con cuatro grandes, el primero, en Los Cármenes, contra uno que este año no lo es tanto, el Bilbao, pero que sigue contando con varios internacionales. Después hay que devolver visita al todavía campeón Valencia. Y después, seguidos, vendrán a Granada el Barcelona y el R. Madrid. Que los resultados ante los poderosos no sean buenos entra dentro de la lógica, por lo que podemos vernos en problemas cuando sólo queden cuatro jornadas para el final de la liga y esto desata los comentarios pesimistas: que el Granada nunca ha conseguido mantenerse en Primera más de cuatro temporadas seguidas, que este es su año trece en máxima categoría, y otros de este jaez.

Sin embargo, estamos a punto de entrar en lo mejor de toda la liga rojiblanca y, decididamente, el Granada 71-72, el de su temporada número trece entre los grandes, fuera de supersticiones, es el mejor de su historia. Para empezar, el At. Bilbao, con el portero de la selección, el “Chopo” Iríbar, se fue de su visita a Granada con cinco goles como cinco soles. Y tanto Barcelona (que llevaba 18 jornadas imbatido) como R. Madrid también fueron derrotados en Los Cármenes por 2-0 y 2-1 respectivamente. En el partido intermedio, el del Luis Casanova, se adelantó el Granada con un gol de Porta pero luego el Valencia le dio la vuelta y acabamos derrotados 2-1. Fue un mes de ensueño y de euforia, el que transcurre entre el 26 de marzo (Domingo de Ramos) y el 23 de abril, cuando los rojiblancos caen en La Coruña en la que es la última derrota de esta magnífica temporada.

Después del partido en La Coruña sólo faltan tres para concluir la liga y ya se ha cumplido el principal objetivo, el de la permanencia. Pero todos queremos más, porque la UEFA está a un tiro de sólo tres puntos. Además el trofeo Pichichi para Porta está prácticamente atado porque de los diez goles de las últimas cinco jornadas seis han llevado su firma y ya ha alcanzado la cifra de veinte que le destacan bastante sobre su perseguidor, Germán, del Las Palmas. Para colmo, De la Cruz, aunque ya ha sido traspasado al Barcelona para la temporada siguiente, acaba de debutar como internacional absoluto; habría que remontarse veintisiete años atrás (1945, Millán) para ver vistiendo la roja nacional a otro jugador granadinista. Y no hay que olvidar la brillante conquista del campeonato andaluz. Como vulgarmente se dice, nunca se vio en otra igual el club rojiblanco.

Las tres jornadas que quedaban se saldaron con triunfos caseros ante Sevilla y Córdoba (los dos descendieron) y un empate a domicilio en Burgos. Total, un sexto puesto final, el más alto de la historia y la primera vez que el Granada acababa con positivos (dos) una temporada en Primera. La UEFA finalmente no se alcanzó, aunque en la actualidad un sexto puesto sí da el derecho a disputarla, pero nos consolamos admirando el magnífico Pichichi que Porta ganó con todo merecimiento.

Y como epílogo al campeonato andaluz, tres días antes de concluir la liga oficial, el 11 de mayo de 1972, uno de esos jueves que relucen más que el sol, o sea, el día (por entonces fiesta de guardar) de la Ascensión, se disputo en Los Cármenes un amistoso entre el Granada y una selección de jugadores de equipos andaluces, como homenaje al Granada y para que los prolegómenos sirvieran de acto oficial de entrega de la copa conquistada. Vicente como capitán recibió el trofeo de manos del presidente de la Federación Andaluza, José Acedo Castilla, que fue distinguido con la insignia de oro y brillantes del Granada CF.

Además de organizador del evento, Candi también ejerció de seleccionador regional, porque los que jugaron con el combinado andaluz los designó él mismo. Jugaron en la primera parte: Carmelo; Casasas, Toñanes, Cobo; Irles, Iglesias; Rojas, Carlos, Rosselló, Búa y Arrieta. En la segunda parte salió un equipo casi por completo distinto. Y por el Granada jugaron: Ñito; Cuíñas, Barrenechea, Lorenzo; Martos, Santos; Lasa, Juárez, Lires, Barrios y Vicente. También Chirri, Jaén, Puebla y Barril, los dos últimos del filial Recreativo. Como se aprecia, hay en la alineación granadinista dos nombres que no suenan de nada, son el lateral Cuíñas y el delantero Lires. Se trataba de dos “oriundos” argentinos a prueba. Ninguno de los dos destacó y no llegaron a firmar. El partido, al que asistieron menos de diez mil aficionados a pesar de ser día de descanso y ambiente primaveral, resultó bastante insulso y acabó con triunfo granadino por 2-1; Santos de gran disparo desde fuera del área marcó el 1-0; empató Barrenechea en propia puerta, y Chirri cabeceó el de la victoria.