EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



lunes, 22 de junio de 2009

LA FINAL DE LOS DIEZ MINUTOS




Apenas habían transcurrido diez minutos y ya perdían los nuestros por 2-0. Por eso no es extraño leer en las crónicas de la época, y más en la prensa catalana, que la final de 1959 duró en realidad sólo diez minutos. Para el todopoderoso Barcelona significó la más placida de las dieciocho finales de Copa que hasta ese momento había disputado (de las que había ganado catorce). Apenas tuvieron sus jugadores que esforzarse. Y eso que le faltaban varios titulares, como Ramallets, Kubala, Evaristo o Czibor. Pero, claro, el fútbol es un deporte en el que sólo juegan once y sin más remedio algunos tienen que quedarse fuera, y los que salieron desde el vestuario del Bernabéu aquella tarde de hace ahora cincuenta años justos no eran precisamente unos tuercebotas, que para eso pertenecían a la plantilla del todopoderoso Barça de HH, que además acababa de ganar la liga. Sólo diez minutos necesitaron para desarbolar al modesto equipo que se les oponía. Esos cortos diez minutos simbolizan sin embargo la distancia de años luz entre un club y otro.

El otro, el nuestro, la otra cara de la moneda, nunca se había visto (y tampoco se ha vuelto a ver, ¡mecachis!) en otra igual. No hay comparación posible entre una y otra plantilla, pero también los rojiblancos podían aducir que no estaban todos los titulares de la liga recién terminada. La ausencia más importante era la del gran Manolo Méndez, que en el eje de la defensa era todo un seguro de vida.

De siempre la cantera granadina lo que más y mejor ha aportado al fútbol nacional ha sido jugadores de la parte de atrás. Méndez es un claro exponente de una saga en la que podríamos también incluir a Pepe Millán, González (hijo), Barrachina, Francis o más recientemente a Lina y a Lucena. Incluso a Mingorance, que no siendo nacido en Granada salió del Recreativo y se le puede considerar un granadino más. Todos los cronistas de la efeméride y todos los que tuvieron la suerte de presenciar de cerca el acontecimiento coinciden en que el partido hubiera sido otro de no estar lesionado Méndez.

Además de la ausencia del bravo defensa y por la misma razón que el adversario no pudo alinear a sus estrellas Evaristo y Czibor, el Granada tampoco pudo contar, ni en éste ni en los demás de la competición de Copa, con sus dos grandes estrellas: el portero Carlos Gomes y el interior Ramírez. La razón es que ambos jugaban en España en calidad de extranjeros, portugués el uno y chileno el otro. Por entonces y durante algunos años estaba prohibido que la Copa de España la jugaran futbolistas de otra nacionalidad, cosa que no ocurría con Pellejero, Carranza y Benavídez, los tres nacionalizados.

Como queda dicho, la prensa catalana resalta la suma facilidad con la que los azulgrana se hicieron con la copa. No obstante hubo por lo menos unos momentos en los que no lo tuvieron tan claro, que son los primeros compases de la segunda parte, en la que el Granada vuelve al campo con otro aire y otros ánimos y consigue llegar con peligro a la meta barcelonista. Así hasta que en el minuto doce el balón llega a la banda derecha del ataque granadino donde Vázquez combina con Loren, quien centra al área para que Arsenio entrando desde atrás se aproveche de la salida a destiempo del meta Estrems y haga un gol que, además de salvar el honor rojiblanco, despierta a los varios miles de granadinos que en tren, en autobús, en taxi, en biscúter, en moto, hasta en bicicleta, no se han arredrado ante un viaje a Madrid que entonces casi no bajaba de las diez horas de camino, y no han querido perderse la más alta ocasión que vieron los lustros rojiblancos.
La ilusión granadinista va a durar sólo diez minutos más, los que tardará el Barcelona en hacer el tercero, y se va a acabar definitivamente a la media hora de juego, al conseguir el cuarto. Y no hubo más. Sólo la entrega por el Generalísimo de la Copa del ídem al capitán catalán Segarra, copa que se fue a hacer compañía a las otras trece que ya tenían los culés.

No hubo sorpresa. Ganó el que todos daban seguro vencedor y lo hizo sin demasiado esfuerzo. Para servidor, una rara avis que siempre ha sido del Granada y nunca fue ni merengue ni culé ni colchonero ni otros (ni siquiera como segundos amores), no tiene mérito ser de un equipo que siempre gana (masoquista que es uno). La verdadera hazaña quienes la protagonizaron fueron los que vestían de rojiblanco que, paradojas del fútbol, con el título nada insignificante de subcampeón de España todavía no tenían asegurado que al año siguiente iban a continuar entre los grandes del fútbol español.

miércoles, 17 de junio de 2009

CON PACO VIVÍAMOS MEJOR




12/06/09

Con Paco vivíamos mejor. Algunos granadinistas, es verdad, con Paco vivían mejor. Ellos, naturalmente. No está tan claro que la mayor parte de la afición y el club en general viviera mucho mejor. Porque lo que cuenta es lo de siempre, lo que queda una vez que los amores (es decir, los dineros) se agotan: un club en la más absoluta bancarrota y con un futuro, incluso a corto plazo, por lo menos, dudoso; y unas gradas en las que todos los que estamos nos podríamos saludar por nuestro nombre y apellidos, de pocos que somos y de lo vistos que nos tenemos unos a otros.

En los primeros años de la Transición era esta frase un slogan de los nostálgicos por el orden impuesto manu militari por el viejo general. El progrerío de la época también era nostálgico y le daba la vuelta a la famosa frase y hacía suyo el slogan “contra Paco vivíamos mejor”. Como ahora mismo en algún ámbito informativo, en el que echan de menos la marcha que caracterizó al dimitido Sanz.

Y hablando de la Transición, desde que este proceso histórico comenzó, Granada, y no sólo en lo balompédico, no ha hecho sino retroceder. Desde entonces para acá Granada ha pasado de primera a 2ª B. No es que fuéramos antes unos potentados, pero teníamos un buen pasar, que se dice. La diferencia es bien apreciable. De cola de león hemos pasado a otra cola mucho más humilde, la de ratón. Últimos de España en todo. En breve la única provincia andaluza de 2ª B (ánimo R. Jaén), categoría que incluso puede perderse si no llegan los dineros públicos a suplir los que se quedaron en promesa. Mire usted por donde los granadinos, eterna agua oculta que llora, sí que tendríamos y según se mire otra razón para derramar indolentes lágrimas y repetir la frase según la cual bajo el régimen anterior vivíamos mejor.

Algunos hinchas rojiblancos añoran también el sanzismo y estarían encantados si volviera el que se fue. Hombre, si viniera otra vez con la talega, bienvenido sea. Pero no creo, estando la cosa como está.

Más arriba he dicho que los poquísimos que seguimos yendo al fútbol nos podríamos saludar por nuestros nombres y apellidos. Pero no creo. Lo impide el muro que entre los escasos incondicionales levantó el sanzismo y su artificial e interesada división entre buenos y malos aficionados, entre vendidos y leales. Porque otra de las características de los mecenazgos autoritarios es lo que suelen dividir a la afición. Son ya casi ochenta los años que tiene la institución (¿los cumplirá?) y en ese tiempo ha pasado por la poltrona rojiblanca todo tipo de formas de dirigir el club. Lo de Sanz y su desdén para cualquiera que no le bailara el agua tampoco fue una novedad.

La continuidad del club rojiblanco todavía no está cien por cien asegurada. Son momentos más de ir todos en una misma dirección -los que con Paco vivían mejor y los que estábamos algo peor- que de buscar poner ladrillos en el camino de los únicos valientes que se han atrevido a intentar sacar al Granada adelante.

miércoles, 10 de junio de 2009

DESPUÉS DEL VILLAMARÍN




El partido que anuncia el bonito cartel, gentileza de Jesús Hurtado Navarrete, es digno de evocación por varias cosas. Fue una goleada rojiblanca (5-1) a la que no le cuadra ese titular periodístico tan tópico que dice que el resultado lo explica todo. Y no lo explica porque todos los goles llegaron en la segunda parte, y faltando sólo un cuarto de hora el resultado era de empate a uno. En los quince minutos finales, un Granada sensacional con Orihuela en figura, marcó cuatro y casi pudo hacer otros tantos. Esos últimos quince minutos valieron por el resto, pero no fue una victoria cómoda.

Con Ben Barek repitiendo en el banquillo después de haberse escapado con sospecha el ascenso a Primera en la última jornada en el Villamarín, sólo cuatro meses atrás, el Granada, en este octubre de 1979, jornada ocho, está muy lejos de parecerse al de hace un año, pero al menos en casa no ha dejado escapar ni un punto. El presidente Manuel Anel, agobiado por las deudas ha traspasado casi todo lo traspasable: el goleador José Luis al Huelva, y el defensa internacional juvenil Francis al Betis. El Betis será poco después también el destino de Gerardo Castillo, que convenció a sus “espías” cuatro partidos atrás, con dos goles al Celta en su puesto de carrilero derecho con mucho recorrido. Queda en la recámara Gustavo Benítez, con varias novias, incluido algún grande.

Izcoa; Calera, Santi, Lina (Aguilera 82’), Fali; Angulo, Planas, Antonio; Serrano (Jorgoso 46’), Alberto y Orihuela jugaron de rojiblanco. Entre los trece hay ocho granadinos, y si incluimos a Santi son ya nueve. Pero sólo son novedad, aparte del mallorquín Planas, los dos sub 20 a que obliga la ley, ambos en edad juvenil: Lina, en la primera de sus doce temporadas, y Alberto, hermano del recién traspasado Francis, que debuta ante su público y que, actuando de delantero centro, consiguió el primero de los cinco goles del Granada. Jorgoso marcó el segundo y el tercero; Planas en gran jugada con Orihuela hizo el cuarto y Aguilera, regresado a su tierra para jugar su última temporada como profesional, cerró la goleada al rematar un córner. Antes, todavía con el 1-1, Planas desperdició un penalti.
El rival, el Levante, un recién ascendido a la categoría de plata, se había reforzado con numerosos veteranos ya de vuelta, como Jaén y Barrios, que están en la foto del mejor Granada de su historia de ocho años atrás. El delantero canario no jugó en Los Cármenes, pero sí lo hizo un Rafa Jaén metido en carnes por el que pasaba todo el juego valenciano. Además venía Sierra, un lateral izquierdo ex rojiblanco también de los años de Primera, aunque aquí no jugó mucho. Y también presentaba el Levante el debut de Gregorio, un delantero madrileño que perteneció varias temporadas al Granada CF pero que actuó siempre en el Recreativo. En el banquillo se sentaba Pachín.

A partir de este partido enlazará el Granada varias jornadas sin perder que le colocarán como aspirante al ascenso. El final de la primera vuelta es también el final de la buena racha hasta acabar la liga en el puesto trece. La huida de Benítez para evitar ir a la trena, faltando todavía dos meses de competición, influyó sin duda en los malos resultados y a la vez frustró la última posibilidad de reducir algo la losa del club.

Esta temporada se puede considerar de transición. Sólo que el tránsito fue a peor.

miércoles, 3 de junio de 2009

PASEN



31/05/09

Desde que impulsado por el ayuntamiento se creó el club Granada Atlético, cada año por estas fechas vuelve cíclicamente a ocupar portadas futboleras locales el tema de la posible unión entre el club Granada Atlético y el Granada CF. Casi un clásico del periodo intermedio entre temporada y temporada futbolera se puede considerar ya, aunque en esta ocasión hay algo más consistente y ya se ha alcanzado un acuerdo de filialidad.
Felicitémonos los granadinistas cabe decir. Después de haber estado cerca de acabar la cosa en casorio no hace ni un año, frustróse éste por cuestiones sobre las que circula más de una explicación. A ninguna de ellas quiere uno dar el cien por cien de verosimilitud. Sea como sea, en la prensa de hace un año para acá a quien más se culpó siempre del fracaso fue a Paco Sanz.
Uno modestamente siempre defendió la conveniencia de la unión de los dispersos proyectos futboleros granadinos y recibió lo suyo por exponer estas cuestiones. Han cambiado las circunstancias de entonces acá pero sigo pensando que incluso el acuerdo a tres bandas habría sido mucho mejor. Uno a lo mejor es un iluso pero en los tiempos actuales y estando el patio como está creo que no hay una mejor alternativa para el club de Recogidas.
Coincido con algo de lo dicho en este mismo foro por el ilustre Martos, cuyas siempre interesantes colaboraciones se han recuperado recientemente por esta santa casa. Coincido con él en que no están los tiempos para esperar que por el simple hecho de tener en el mismo barco a los rojiverdes se vayan a acabar los males rojiblancos. Eso quizás se hubiera conseguido allá por 2006, en otro verano en que se habló de posible integración (o unión, o fusión o como se quiera llamar). En aquellos momentos había hambre de fútbol y no se vislumbraba crisis alguna. Pero eran tiempos en que todo lo que llevara la marca Sanz parecía ir sobre ruedas y la euforia por el reciente ascenso desbarató el posible matrimonio.
Muy pesimista ve uno el mensaje del vecino de página. Profetiza que la boda traerá la defunción del 5.001 muy pronto y llega a decir que a su juicio el Granada CF no es viable. Por decir algo con mucho menos de la mitad del plomo que esta afirmación contiene a un servidor algunos lo más suave (pero lo que más dolió) que le dijeron fue antigranadinista.
¿Hay otra alternativa mejor que la de intentar ganar brazos y mentes para la causa rojiblanca? Que vuelva Sanz o algún otro desinteresado mecenas no lo veo muy factible con la que hay liada, ni muy deseable, porque ya sabemos por más de una experiencia cómo suelen dividir a la afición y cómo dejan las cosas cuando se van. Porque los mecenas siempre acaban yéndose.
Uno será un iluso pero no quiere ver caballos de Troya en lo que ya es una realidad que, me consta, el granadinismo mayoritariamente va a apoyar mientras no le den una razón para hacer lo contrario. No quiere uno crear polémicas, ni con el aludido ni con nadie. Todo lo contrario. Creo que todos los granadinistas, los que lo son más que nadie y los que somos algo más “tibios”, debemos poner de nuestra parte para que términos como talibán, lameculos, limpiasables, acólitos (términos que no recuerdo nunca haber empleado), pero también, periofascistas, culos mojados, vendidos a JJ y otros (por señalar sólo los más suaves) dejen de ser actualidad y pasen al terreno de lo anecdótico.
A un servidor nadie tiene que convencerlo para que vaya al campo a ver fútbol y, en sus posibilidades, se una a cualquier campaña pro Granada CF. Pero me temo que a un hipotético Granada CF célibe lo que le aguarda (si algo le aguarda) es penar en categorías ínfimas otros cuantos años más. ¿Queremos un Granada “puro” que apenas convoque a un puñado de hinchas?