EL ONCE FANTASMA

Pedro Escartín bautizó al Granada CF (el Recreativo Granada) con el apodo de "Once Fantasma" cuando este club era un recién llegado a la competición pero ya andaba codeándose con equipos de solera y aspiraba a lo máximo.
En este libro se narran las vicisitudes por las que atravesó el Recreativo en sus cinco primeros años de existencia y también se recogen los sucedidos ciudadanos más impactantes de aquella época revuelta que fue la de la II República.
Para adquirir un ejemplar firmado y dedicado por el autor (20 €), dirigirse a
jlramostorres@gmail.com


Historia del Granada CF



martes, 27 de enero de 2009

PÍRRICA GANANCIA



La oronda y sonriente figura del presidente rojiblanco José Bailón se acerca, balón en ristre, a la ventanilla de empeños para ver si por su prenda saca unas pesetillas con que satisfacer a alguno de los muchos acreedores del club. La caroca es del Corpus de 1964, cuando acaba de terminar una temporada marcada por las dificultades económicas.

A primeros de año ya había visto el club cómo le era embargada la taquilla del partido Granada-Onteniente por una antigua deuda cercana ya a las veinte mil pesetas cuando su monto inicial era menos de la mitad, según cuenta José Luis Entrala en su estupenda Historia del Granada CF. En mayo, siguiendo al mismo autor, en asamblea de socios, se pone de manifiesto que la deuda total del club es superior a los ¡cinco millones!, casi un millón más en dos temporadas con arreglo a la trampa que se heredó de la anterior directiva presidida por Jiménez Blanco. Si hoy parece una broma, en aquellos tiempos cinco millones de pesetas suponían una losa preocupante. Por eso se habló de una posible venta de Los Cármenes que no llegó a concretarse.

Para reducir gastos, cuando se exhibe esta caroca el club acaba de clausurar su lujosa sede en el número cinco de la calle Ganivet y ha arrendado un local mucho más modesto en la calle Lepanto, a espaldas del Ayuntamiento. Las asfixias económicas del club rojiblanco no son cosa nueva, como se ve.

Quizás esas prioritarias preocupaciones pecuniarias fueron las que impidieron que alguien del club estuviera centrado y advirtiera que con sólo haber empleado unas pesetillas en mejorar el contrato y en cumplir a tiempo con un jugador de su plantilla que respondía al nombre de José Martínez Sánchez, y haber conseguido que firmara como profesional, se podrían haber solucionado si no todos sí gran parte de los males del club. Estamos hablando nada más y nada menos que de Pirri. A Granada había llegado en septiembre de 1963 para estudiar medicina, y Millán, que lo conocía por haberlo tenido como pupilo el año anterior en el equipo de su tierra, el Ceuta, lo hizo debutar con la temporada ya comenzada. A sus dieciocho años, en seguida se hizo con la titularidad para acabar como máximo goleador del equipo en su posición de interior derecho. Durante su estancia en Granada parece ser que no se cumplió con él lo religiosamente que se había acordado, sin que solucionara esta deficiencia el hecho de que cada vez era más espiado por equipos de primera. Al terminar la temporada seguía con contrato amateur, por lo que el R. Madrid se adelantó a otros que también lo pretendían y se lo llevó sin pagar por él ni una gorda, sólo con cambiar su lugar de residencia, y en el equipo merengue completó una larga carrera llena de éxitos y de presencias internacionales. Faltaban todavía muchos años para que desapareciera el llamado derecho de retención. ¿Cuánto podría haber sacado por Pirri el Granada si hubiera estado listo?

En lo deportivo, el equipo titular de la temporada recién concluida se puede considerar de transición: Otero; Torres, Alcantarilla, Jdidi; Manolet, Pellejero; Coll, Pirri, Chapela, Almagro y Román. Al terminar la liga anterior habían dejado el equipo dos jugadores que quedaban todavía de la estancia en división de honor de dos años antes, Larrabeiti y Forneris, a los que se unió Arsenio, que se marchó en mitad de la liga al comprar su libertad para fichar por el Oviedo, donde todavía rindió varios años a buen nivel. A cambio había vuelto al equipo Pellejero. Otros, como Rafa Almagro o Román (después traspasado al Sevilla), empezaban a dar sus primeros pasos desde el Recreativo. Pero todavía no habían llegado algunos futbolistas muy importantes en la historia inmediata del Granada, como Lorenzo o Miguel, que se incorporarían la temporada siguiente.

En el banquillo empezó la temporada Pepe Millán, y el equipo no iba mal, pero la derrota en casa y la consiguiente eliminación ante el Indauchu (1-4), rival copero que militaba en el grupo norte de segunda, le costó el puesto en la jornada once. Trompi, entrenador del Recreativo, tomó el relevo y dirigió al equipo cuatro jornadas, hasta que justo en el ecuador de la liga se hizo cargo del banquillo Ignacio Eizaguirre, que completó el calendario. De la etapa de Trompi queda para la antología del anecdotario rojiblanco lo que cuenta José Luis Entrala, el “paseíllo” de la expedición granadinista, con el míster a la cabeza y suponemos que con banda de música, por las calles del pueblo murciano de Abarán para reclamar de los vecinos su asistencia al encuentro en el que, por la tarde, los rojiblancos empataron a uno.

El Granada acabó en el sexto puesto del grupo sur de segunda división, con treinta y dos puntos y dos positivos, a seis del Hércules, que disputó la promoción de ascenso como segundo clasificado.

D. José Bailón Verdejo, el “presidente de la sonrisa”, ocupaba el sillón en su segunda etapa como máximo mandatario. De su anterior etapa de dos años al frente del club ya tenía en su curriculum un ascenso a primera. El último, el de 1957. Al terminar esa temporada había sido suspendido federativamente para el cargo por dos años, por aquella peliaguda cuestión del presunto intento de soborno de Puente-Genil. Tras cumplir la sanción había vuelto a ser elegido presidente rojiblanco al comenzar la 62-63. En la presidencia permanecerá hasta 1967, y en ese tiempo viviremos de su mano un nuevo ascenso, en 1966, al ganar la promoción al Málaga, la más efímera de las estancias primerdivisionistas del Granada pues sólo duró una temporada. El descenso en una nueva promoción, esta vez ante el Betis, hará a Bailón dimitir. Su salida del club significa el comienzo de la era Candi.

sábado, 24 de enero de 2009

1996 TROFEO GUARANÍ.LA ESPANTÁ DE CANDI








Tras la decepción de la maldita liguilla de ascenso con que finalizó la 95-96, en el verano comienza una nueva pretemporada. Y en las pretemporadas granadinistas es algo habitual desde hace veintitrés años la disputa del Trofeo Granada. A primeros de agosto se anuncia que el rival para la edición XXIV vuelve a ser un club extranjero, se trata del Cerro Porteño, club paraguayo con sede en la capital, Asunción. Desde cuatro años atrás, desde 1992, con la participación del FAR de Rabat, no ha visitado nuestro trofeo un club extranjero. Hasta el momento, en las veintitrés ediciones ya disputadas hemos visto pasar por Granada, junto a varios nacionales, otros clubes de distintos países: un yugoslavo (cuando todavía existía esa nacionalidad), dos uruguayos, cuatro portugueses, tres húngaros, dos rumanos, dos argentinos, un búlgaro, un holandés, tres marroquíes y un ruso. A todas esas nacionalidades viene a unirse en 1996 la paraguaya.

Típicos también de pretemporada son los distintos enfrentamientos del Granada con equipos de inferiores categorías, tales como Úbeda, Fuengirola, San Fernando y Linares. Pero el primero de esos bolos veraniegos es en Albolote, ante el Imperio, por entonces en Regional Preferente, donde los rojiblancos se imponen (1-3) en partido que ofrece televisado en diferido pero esa misma tarde, un medio por entonces muy pujante, Radiotelevisión de Albolote. Sobre la superficie terriza de las instalaciones deportivas municipales alboloteñas podemos ver a las incorporaciones del nuevo Granada 96-97, entre ellos el joven Berruezo, apuesta personal de
Candi, que lo fichó del Vélez antes de concluir la temporada anterior, que a los diez minutos de partido tiene que retirarse lesionado.

En el terreno de lo económico, con la venta del viejo estadio llevada a cabo y la liquidación de todas las deudas parecería que los males del club rojiblanco ya están resueltos. Pero nada de eso. En sólo unos meses, los que van de mayo, cuando por fin se vendió el viejo Los Cármenes, a agosto de 1996, ha cambiado el panorama y de la euforia inicial hemos pasado a poder leer en estas fechas unas declaraciones de Cándido Gómez a Ideal en donde dice que «la situación económica del Granada es desastrosa». Y dice D. Cándido que «El club necesita protección total, de cajas de ahorros, del ayuntamiento, que a pesar de que ayuda en parte nunca es suficiente, de la diputación que también realiza una aportación. Lo que necesita la entidad es potencial económico. La ayuda de palabra no me sirve para nada, sólo es útil la ayuda económica». Estas declaraciones dejan entrever el cansancio y la desilusión de Candi, que lleva poco más de un año en el cargo.

Volviendo al trofeo, sobre el rival se puede decir que es uno de los dos clubes paraguayos que dominan los campeonatos del país austral. Esos dos clubes son el Olimpia (el equipo que fuera de Gustavo Benítez) y el Cerro Porteño. Sus enfrentamientos, o “clásicos”, como se conoce en el cono sur americano a los partidos que por aquí solemos denominar derbis, suelen dirimir el campeón. Ambos equipos acaparan el protagonismo de un fútbol, el paraguayo, que estando muy lejos del de sus vecinos, es, no obstante, de los más competitivos del continente sudamericano. En España y en Granada hemos podido ver a numerosos jugadores salidos del país guaraní, y entre ellos algunos sobresalientes. El Olimpia sí ostenta algún título continental, no así el Cerro Porteño, aunque sus participaciones en Libertadores son numerosas, llegando hasta en cinco ocasiones a semifinales. El equipo azulgrana, que esos son sus colores, comparecía en Granada después de haber ganado hasta la fecha veinte ligas, y en esos momentos marchaba líder en el campeonato de su país, que acabaría ganando. A priori no estaba mal del todo el cartel de esta edición del trofeo agosteño granadino.








Pero no le pareció a la afición que el Cerro Porteño fuese lo suficientemente atractivo como para sufrir los mil vericuetos de la carretera por la que se subía de la playa, y ante escasamente dos mil aficionados, el jueves 22 de agosto de 1996 el Granada, que formó con: Fernández (Ignacio 46’); Santi (Juan 46’), Antonio, Matxón; Torres (Lucio 86’), Edu García, Pascual (Germán 80’), Juanma (Molina 75’), Quique; Javi De Campo (Manolo 53’) y Arturo (Roberto Valverde 53’) y el Cerro Porteño (Aceval; Espínola, Cristaldo, Alcaraz, Torres, Burgos, Javier, Ferreira (Ovelar 80’), Núñez (Cohener 85’), Villagra (Gérez 85’) y Jorge (Caballero 73)) empataron a un gol en un partido sin apenas alicientes a no ser el de las nuevas caras granadinistas para la 96-97. Ya se han podido ver en la alineación. Esta temporada se incorporan algunos jugadores importantes en la historia granadinista, como Pascual y Torres, y otros que no lo son tanto pero que dejaron buen recuerdo entre los aficionados, como Matxón. Junto a ellos, otros que pasaron por Granada de forma fugaz, como el delantero gallego Arturo o el asturiano también delantero Javi De Campo, que dejaron el club a poco de comenzar la liga. En el banquillo, después de la buena temporada anterior, continuaba Lucas Alcaraz.

Otros fichajes de cara a la temporada venidera eran los de Docando, defensa vasco que sólo fue utilizado en partidos de pretemporada, causando baja en la plantilla, como los dos anteriores, a poco de comenzada la campaña; y Dani Pleguezuelos, fichado del filial mallorquinista, que acabó jugando en el filial, de tercera junto con otros que tenían ficha con el primer equipo, como Almeida o Palacios, y los canteranos Guti, Hilario y Manolín Redondo. También era refuerzo de cara a la temporada a punto de comenzar Berruezo, lesionado en el primer partido de pretemporada en Albolote, que no jugó en el trofeo pero estuvo a disposición de Alcaraz para la primera jornada de liga.

En una primera parte bastante aburrida se adelantaron los forasteros con gol de Javier. En la segunda y tras el correspondiente carrusel de cambios y de situaciones sobre el verde, pudo el Granada empatar por medio de otro de los fichajes, el delantero centro mallorquín Manolo Moyá, que aprovechó un balón suelto a rechace del guardameta tras jugada de Torres. Como el partido acabó en tablas hubo que ir a los penaltis. De los granadinos lanzadores sólo falló Edu García, mientras que los paraguayos convirtieron sus cinco lanzamientos, así que el trofeíllo (así hay que catalogarlo a estas alturas de la historia trofeística granadina) se fue a Asunción, uniendo este nombre a los de Belgrado, Oporto, Budapest y Montevideo, las ciudades extranjeras en las que es posible encontrar retazos de la historia rojiblanca.

La temporada 96-97 se inicia el uno de septiembre con empate a uno en Melilla. Pero tres días después estalla la bomba. Candi anuncia que dimite. En Ideal se puede leer que la causa de la espantá de Candi es la falta de socios (sólo 1.250 entonces) y los incumplimientos del Ayuntamiento. El caso es que desde hacía un mes ya se intuía que D. Cándido no estaba a gusto en la poltrona de Recogidas 35, pero no se sospechaba que tan pronto iba a arrojar la toalla. Dos semanas después se hace efectiva la dimisión.

Terminaba así la tercera -en realidad la cuarta, si se tiene en cuenta su retirada provisional por motivos de salud en la 85-86- y última etapa de Cándido Gómez al frente de los destinos rojiblancos. Última hasta el momento, porque de Candi no se puede descartar que no lo vuelva a intentar. Candi, protagonista directo de la mejor época del club, la que va de finales de los sesenta hasta mediados de los setenta, continuada, aunque a un nivel bastante más modesto, en los ochenta, vino en los noventa a despertar nuevamente grandes ilusiones para muy pronto, demasiado, defraudarlas. De salida por la puerta falsa me atrevería a catalogar su dimisión. El forofo tiene muy mala memoria, por eso esa precipitada huida de Candi, en mi opinión, lo que hizo fue ensombrecer la trayectoria anterior y el lugar de honor que en la historia del Granada debería haber ocupado, y hace que lo que prime en su recuerdo sean más los aspectos negativos de su paso por el club, como el haber echado a rodar la asfixiante “bola de nieve” de deudas que otros que vinieron después no hicieron sino engordar, o como aquella “industria ficheril” que siempre caracterizó sus distintas gestiones. La salida del club a las primeras de cambio de Candi alimentó la sospecha de su papel poco claro en la operación de venta del principal patrimonio del club, todavía candente y sobre la que correremos un (es) tupido velo.
La dimisión de Candi en septiembre de 1996 deja la dirección del club en manos del vicepresidente Luis Rivas, que pasa a ocupar así el mismo sillón desde el que otro Luis Rivas, su señor padre, llevara al Granada a la final de la Copa en 1959.

En lo deportivo, en esta temporada es histórico el hecho de que el Granada tiene como un rival más de su calendario oficial a otro equipo de la provincia. Para hallar un precedente habría que remontarse nada más y nada menos que sesenta y cuatro años, a la 1932-33, cuando el por entonces Recreativo, recién ascendido a lo que se llamaba Segunda Preferente (el cuarto nivel del fútbol español), tuvo como visitantes en su campo de las Tablas al Atlético Motril, al Accitana y al Español de Granada, entre otros. Desde esa lejanísima temporada no había disputado el Granada CF ningún partido oficial contra otro equipo de la provincia.

Y es que el Guadix de Gerardo Castillo acaba de conseguir el ascenso a 2ª B. En la nueva categoría y formando dúo con Antonio Serrano, dirige Gerardo este joven equipo, integrado casi en su totalidad por jugadores granadinos. Su primer partido oficial lo disputa en Los Cármenes como local, porque su estadio no lo tiene disponible al haberse plantado un césped que todavía no se puede pisar. En un mal encuentro y ante poquísima concurrencia el Guadix empató a cero con el Vélez.

Cuatro días después del debut accitano hay que disputar la ida de la primera eliminatoria de copa, y el bombo ha emparejado al Guadix con el Granada. Nuevamente actúa en el nuevo Los Cármenes el Guadix como local. La alineación que presentó fue: Manolo (aunque el titular en liga fue un recuperado Notario), Espínola, Castillo, Moraga, Martínez (Javi 37’), Lorente, Rafita, Moreno, Rufo Collado, Francis (Muro 55’) y Rubén Cortés (Izco 62). Por el Granada jugaron: Ignacio (Fernández 47’), Santi (Juan 45’), Antonio (Manolo 66’), Matxón, Torres, Lucio, Roberto Valverde, Edu García, Javi De Campo, Berruezo y Quique. Apenas acudieron al encuentro dos mil aficionados, de los que unos doscientos eran accitanos. Pese a que el Granada jugó más de veinte minutos con dos hombres más, por expulsión de Castillo y Lorente, sólo fue capaz de vencer por un solitario gol de Edu García a cinco minutos del final, en un partido malo de solemnidad y en el que sobre el terreno de juego hubo algo más que palabras entre los jugadores. El partido de vuelta, nuevamente jugado en Los Cármenes, fue, si cabe, todavía peor, y el resultado de empate a cero clasificó al Granada para la segunda ronda. El Ejido fue el rival, con resultado de empate a cero en la ida, en tierras almerienses, y nuevo empate a cero en la vuelta, con triunfo granadino en los penaltis. Ya en dieciseisavos, el Betis eliminó a los nuestros al ganar tanto en la ida en Granada (0-1) como en la vuelta (3-0). Ese gol de Edu García al Guadix, casi sobre la campana y después de mucho sufrimiento, fue el único que en los cuatro enfrentamientos “fratricidas que se dieron en la temporada pudieron ver los aficionados, pues los otros tres partidos acabaron con empate a cero. El Guadix, que estuvo casi toda la temporada luchando por no bajar, logró salvar la categoría quedando decimoquinto clasificado.

El equipo rojiblanco titular estuvo integrado por: Ignacio; Lucio, Matxón, Antonio, Quique; Torres, Edu García, Pascual, Berruezo; Manolo y Roberto Valverde, después de que Lucas Alcaraz a partir de la jornada dieciséis variara el esquema que venía siendo habitual (5-3-2) por un más ambicioso 4-4-2. Como refuerzo de mediados de temporada tuvimos a un muy pasado Roberto Martínez, delantero centro vasco, que salido de la cantera del Bilbao militaba en el Almería, de segunda, que dio muchísimas más de arena que de cal. Y también al lateral Arroyo, del Hércules, que apenas jugó. También son destacables las incorporaciones desde el filial de algunos jugadores que empezaban, casos de Javi García (o Futre, como era entonces conocido), que jugó unos pocos partidos, y de Jesús Sierra, que acabó como titular en la recta final del campeonato.

La liga 96-97 del Granada fue decepcionante. Casi toda ella anduvieron los rojiblancos rondando los puestos de liguilla, pero sin llegar a meterse en ellos. A medida que iban pasando las jornadas el número de asistentes a Los Cármenes iba disminuyendo, quizás también influenciado por la gran cantidad de domingos lluviosos que hubo a lo largo del año. La característica principal del equipo rojiblanco es que le fueron las cosas bastante mejor a domicilio que en casa, a destacar en este sentido el gran triunfo granadino de la jornada veintiséis (1-4) en Jerez, con Germán en figura, así como la victoria (0-1) en Cádiz, en la antepenúltima jornada, que suponía volver a tener posibilidades de entrar entre los cuatro primeros. Pero el empate en casa a la siguiente jornada ante el Málaga dejó a los nuestros fuera de toda opción. Un sexto puesto fue la clasificación final del Granada, en un grupo IV que una vez más volvió a estar integrado por equipos de la talla de Córdoba, Jerez (que ascendió), Jaén (también ascendió), Huelva, Málaga y Cádiz.

Con la temporada aún por concluir, en abril de 1997, ha comenzado el proceso de conversión del club en SAD y al poco tiempo todo hace indicar que en la dirección del Granada puede entrar savia nueva: Carlos Marsá y José Julián.

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viernes, 16 de enero de 2009

¿NI SEGUNDA B?


15/01/09
Se vende el campo y se saldan las deudas. Pero qué deudas. ¿Cuánto es peseta sobre peseta? Ni siquiera en un momento tan solemne como se supone que debe ser la venta en escritura pública de una finca hubo forma de saber esa cifra exacta. Pero lo importante es que el club en 1996 (ayer mismo) había conseguido por fin acabar con una espada de Damocles que venía desde bastantes años atrás lastrando su marcha.

Campo nuevo, deuda a cero y algunos dinerillos para buscar un nuevo domicilio donde empezar de cero. El futuro era optimista. Pero bien pronto volvimos a lo mismo. Impedimos la modernización que hubiera supuesto la conversión en SAD. Despilfarramos muchos millones, incluso los que después se le pudo sacar de más al comprador del viejo campo, y no buscamos volver a dotar al club de patrimonio. Todo lo fiamos a una sentencia que debía traer un nuevo maná. Uso la primera persona del plural porque servidor, como socio muchos años, también se incluye entre los responsables de que, por ese cúmulo de malos pasos, esté el Granada CF como está. Porque sólo a los granadinistas se nos podría responsabilizar de lo que pasa.

Pero no es momento de buscar culpables sino de arrimar el hombro todos, cada uno desde su pequeña o grande parcela, si se quiere que no tengan que pasar otros dos mil domingos para que en Granada se pueda ver fútbol que merezca ese nombre. Arrimémoslo todos (si nos dejan), incluso los que usamos «la mentira, la falta de respeto, la manipulación y el insulto como medio de ganarse la vida» y por eso estamos apuntados en una libreta azul (o negra).

Ni autovías ni trenes ni renta ni trabajo, casi ni aviones. ¿Ni segunda B?

sábado, 3 de enero de 2009

ESPERANDOLADELCIELO



01/01/09

Aquí no va haber ningún problema. Si hace falta aportar algo o avalar, se hará. Haremos un súper equipazo para arrasar. Pronto jugaremos en primera. Lo primero es convertir al club en SAD. Crearemos una ciudad deportiva para dotar a la entidad de patrimonio.

No son frases literales, pero casi, y se pronunciaron en el Palacio de Congresos en julio de 2005. Pero tampoco fueron en ese momento una novedad para quienes llevamos ya unos cuantos años de granadinismo. Porque esas frases, o más o menos las mismas, ya las habíamos escuchado años atrás, sólo que quienes las pronunciaron fueron otras personas. Por eso, durante el sanzismo, algunos hemos tenido en más de una ocasión esa especie de espejismo mental que en francés se dice déjà vue. También por entonces nos ilusionamos hasta la euforia al principio y al poco tiempo nos despertó la cruda realidad. Lo bueno es que en aquella ocasión, aunque al poco tiempo de todo lo prometido lo único que quedó fue una deuda bastante considerable, otros vinieron después a hacerse cargo del club. ¿Ocurrirá lo mismo ahora?

Reconozco que la gestión Sanz ha sido todo lo mejor que ha podido ser y no tengo palabras para agradecer que nos sacaran de la cuarta. Y también que por lo menos intentaran modernizar el club e incluso saldar losas antiguas que ellos no generaron. Sin ellos quizás ni podríamos ya hablar en presente del histórico 5.001.

Está claro que a nadie se le puede exigir que siga tirando su dinero indefinidamente. Ahora se van, bueno, se va el hijo, el padre se fue bastante antes. Y aquí nos quedamos otra vez los cuatro chalaos de siempre, a esperar que pase el siguiente Mr. Marshall. ESPERANDOLADELCIELO, como pone, esculpido en la piedra del balcón en esquina de la casa de Castril, en la Carrera del Darro, junto a la iglesia de San Pedro. ¿Vendrá esta vez un nuevo mesías?

Sí, curados de mecenas desinteresados creíamos estar algunos. Sin embargo una vez más se ha dejado uno llevar por la corriente y ha llegado a pensar que en esta ocasión la cosa era distinta.

Vamos de una santa vez los granadinos a hacer algo unidos y a hacerlo por nosotros mismos. De lo contrario me parece a mí que nos aguardan otros tropecientos años de deambular por los sótanos del balompié.

LIPPO HERTZA



Otra gran figura del fútbol nacional y mundial para agregar a la galería de granadinistas ilustres es el húngaro Lippo Hertza. Tirando de Wikipedia podemos conocer su trayectoria. Debutó en el fútbol español como jugador de la Real Sociedad a principios de los años veinte. Del terreno de juego pasó al banquillo donostiarra en 1923, cargo que ocupó durante tres temporadas. De ahí al Athletic de Bilbao las dos temporadas siguientes. En 1927 recala en el Sevilla, al que consigue proclamar campeón de segunda división en la primera temporada de la liga española (1928-29).

En 1930 pasa al banquillo del Real Madrid. En su primer año consigue un muy discreto sexto puesto en aquella primera división de sólo diez conjuntos. Pero en 1931 se refuerza el Madrid (que con la República ha perdido su título regio) con nombres como Ciriaco, Quincoces, Hilario y Luis Regueiro, entre otros, que se unen a los Zamora, Triana, Olaso, Lazcano... que ya estaban, y así puede el húngaro Hertza anotar con letras de oro su nombre en la historia del mejor club del mundo, ya que la temporada 31-32 es la primera de las treinta y una ligas que hasta el momento han conquistado los merengues. A pesar del notable triunfo, conseguido además sin perder ni uno solo de los dieciocho partidos del calendario, el húngaro es despedido (para gran alivio de una plantilla madridista tan “galáctica” como la actual, que le había perdido el respeto) y esto propicia el debut en los banquillos, aunque de forma provisional, de Santiago Bernabéu, que, como se ve, en el club blanco lo fue todo. De Madrid se va (siguiendo con Wikipedia) al Hércules, de segunda división, club en el que permanece dos temporadas.

Y, abandonando la citada enciclopedia cibernética puesto que este dato no está allí consignado, en 1935, concretamente el 17 de enero, desembarca en nuestra tierra. A Granada lo trae Matías Fernández-Fígares en la temporada del debut del club por entonces blanquiazul en segunda división, y lo hace para sustituir al primer entrenador propiamente dicho con que contó el equipo en toda su historia, Antonio Rey, ya que hasta la llegada del sevillano ese cargo lo habían ocupado distintos jugadores; los malos resultados, como es norma, le costaron el puesto, a pesar del ascenso a la categoría de plata que muy poco antes diera al club. Con Hertza el Recreativo tiene otra cara y empiezan pronto a llegar los triunfos, pero a pesar de todo sólo consigue clasificar al equipo séptimo (de ocho), pero, eso sí, a salvo de descenso.

A mis manos ha llegado una reciente edición facsímil de un ejemplar del diario granadino de la época, El Defensor de Granada, de 20 de junio de 1935, fecha de inicio de las fiestas del Corpus. En sus enormes páginas tamaño sábana y en la sección de deportes, se puede leer un artículo de Escartín, en el que reivindica del ayuntamiento una subvención para el Recreativo, y otro de Eufrasio Martínez, Martinenç, en el que hace una valoración general de lo que ha sido la recién terminada temporada deportiva, nacional y local, y en el que dice que el Recreativo cuenta con el mejor técnico de España. Y también se puede leer una colaboración del míster húngaro del Recreativo (que, por cierto, firma Lipot Herczka, su auténtico nombre) en el que expone las dificultades económicas por las que atraviesa el club que impiden reforzarse como se querría, y al mismo tiempo habla de los fichajes ya cerrados para la temporada venidera, para la cual ha sido confirmado en el banquillo. Así hace la presentación de dos nuevos futbolistas: Barrios, medio izquierda llamado a suplir a un jugador muy querido de la afición, Basterrechea; y Castro, medio y defensa derecho que viene a sustituir a otro jugador muy querido, Luisón. Como estamos en Corpus, entre los festejos programados destaca un doble enfrentamiento amistoso Recreativo-Murcia, al que se presenta como único equipo imbatido en Granada; y en esos partidos anuncia Hertza que actuarán a prueba el guardameta Rodrigo, que viene del Madrid, y el medio centro Cuenca, del Hércules (ambos ficharon). Finaliza el húngaro su colaboración con estas líneas: «Se desea también que el terreno de juego del Stadium tenga un tapiz verde y liso, COSA INDISPENSABLE para poder desarrollar buen fútbol. Es de mucha urgencia e importancia realizar esta labor».

La temporada siguiente, la 35-36, es bastante negativa para los nuestros. Según Entrala, las bajas de Basterrechea, Luisón y Gomar fueron grandes hándicaps, y sus sustitutos no dieron la talla, en especial un húngaro llamado Bukzzasy, el primer futbolista extranjero en la historia del club, fichado del Madrid a instancias del entrenador y que venía como figura pero que recibió la baja a mediados de temporada. En el campeonato de segunda división el equipo iba francamente mal y esto le cuesta al míster el despido, cosa que sucede a finales de diciembre de 1935, así que la estancia de Hertza en Granada es de prácticamente el año 35 exacto. La marcha del técnico no supone la contratación de un nuevo entrenador, sino que sus funciones pasa a desempeñarlas el secretario técnico Juan Gómez Muros. El caso es que el equipo reacciona y consigue ganar todos los partidos de casa que faltan para concluir el campeonato, clasificándose en sexto puesto (de ocho). Ya en mayo vendría un nuevo técnico, Juan Planas, que no llegó a dirigir ni un solo encuentro. La temporada termina con un Recreativo en profunda crisis organizativa y económica, hasta el punto de que, como dice José Luis Entrala, se llegó a temer por la continuidad del club blanquiazul, al cual le salvó el parón de la Guerra Civil.

Y de Granada se marcha Hertza a Portugal donde consigue grandes triunfos al frente del Benfica, con el que logra tres campeonatos consecutivos de liga entre 1936 y 1939 para después dirigir a Os Belenenses.

Además de jugador primero y después entrenador, también desempeñó Lippo Hertza funciones de intermediario futbolístico. En este sentido hay que destacar su papel como mediador para la llegada al fútbol español en 1934 de un futuro ídolo rojiblanco, su compatriota Gyula Alberty, a quien enroló en el Madrid.

También es de destacar (siguiendo a Entrala) el hecho de que durante su estancia en Granada fue Hertza nombrado ayudante del seleccionador nacional Amadeo García Salazar para el partido amistoso Alemania-España, de 12 de mayo de 1935. En Colonia, abarrotada de símbolos nazis, consiguió la selección un gran y memorable triunfo, 1-2, ambos goles de Lángara.